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miércoles, 6 de noviembre de 2019

América Latino caribeña: territorio en rebelión e insurgencia



Por Juan Martorano:
En el artículo antecedente a este, escribíamos y realizábamos un análisis acerca de los comicios que se celebran hoy en Argentina y Uruguay, ergo realizábamos unas últimas apreciaciones sobre las elecciones generales en Bolivia y el Golpe de Estado en pleno desarrollo contra Evo Morales. Entendiendo que este es un proceso mucho más complejo y que trasciende lo meramente electoral.


Ahí vemos el volcán social que hizo erupción en Ecuador, donde el traidor de Lenin Moreno incrementó los combustibles y eliminó los subsidios de los más humildes, para enriquecer aún más a la burguesía ecuatoriana. Esto motivó que transportistas, indígenas y diferentes movimientos políticos y sociales tuvieran durante varios días movilizaciones y protestas, que motivaron a que Moreno tuviera que huir hacia los predios de sus nuevos amos: a Guayaquil, ante la avalancha de pueblo que amenazaba con tomar el Palacio de Carondelet (sede de la Presidencia de la República de Ecuador).

Indudablemente la CIA hizo su trabajo, y logró una mesa de “negociación”, donde logró sentar a los indígenas, y las protestas se “aplacaron”. No obstante, recientemente tuvimos la información de que tales movimientos indígenas volvieron a levantarse de la mesa y cerrar el diálogo con el actual gobierno ecuatoriano, por lo que se estima la reactivación del conflicto con éste.

Lo que sucede, es harto conocido por muchos de nosotros y nosotras: El lockout informativo por parte de los medios hegemónicos es de tal magnitud, que no manejamos la información de primera mano de lo que ocurre en el hermano país de Ecuador.

Asimismo, está Haití, con un gobierno de derecha como el de Joven el Moisés, que lleva un poco más de mes y medio sumido en manifestaciones y todas clases de protestas. Esto debido a que el actual mandatario no está en capacidad de impulsar las reformas que permitan resolver los problemas del país, por lo que la población manifestante le está solicitando su inmediata renuncia y abandono inmediato del poder.

Igualmente, en Honduras, manifestantes han salido a las calles a solicitar la renuncia de su actual mandatario, Juan Orlando Hernández, motivado a que éste durante su campaña a la reelección en su país, habría recibido un millón de dólares nada más y nada menos que del narcotraficante mexicano, Joaquín “El Chapo” Guzmán. Asimismo, su hermano apareció implicado y fue condenado por un tribunal federal en EEUU por sus implicaciones con las mafias del narcotráfico.

Y ni hablar de las protestas en Brasil, Colombia, Perú y Paraguay. Precisamente por el drama social y las políticas que promueven sus gobiernos en contra de los sectores más desposeídos de la población en esos países. Pero los gobiernos de estos países, a los fines de ocultar su drama social y distraer la atención de sus graves problemas internos, atacan a la República Bolivariana de Venezuela.

Quise dejar de último el caso de Chile con Sebastián Piñera, por ser el país más desigual del continente.
La Crisis en Chile de 2019, “Primavera de Chile” o “Santiagazo” nos estamos refiriendo a la serie de manifestaciones y disturbios iniciados desde el 14 de octubre de 2019 en la capital de ese país (Santiago) y propagado a principales ciudades del país como Valparaíso y Concepción. El detonante fue el alza en la tarifa del sistema público de transporte que entró en vigor el 6 de octubre de 2019. Centenares de estudiantes se organizaron para realizar actos de “evasión masiva” en el Metro de Santiago. Con el transcurrir de los días, el número de evasores aumentó y comenzaron a registrarse incidentes dentro de las estaciones del ferrocarril subterráneo. El 18 de octubre la situación se agravó cuando progresivamente fueron cesando las operaciones de toda la red subterránea por el enfrentamiento de la multitud con carabineros, lo cual llevó al ministro del interior de ese país, Andrés Chadwick, a interponer querellas por delitos contemplados por la Ley de Seguridad de Estado contra quienes hubieren cometido daños, saqueos e incendios.

El presidente Piñera declaró estado de emergencia y un toque de queda, el 19 de octubre de 2019 (medidas que se mantienen en completa vigencia hasta el momento en que escribimos estas líneas). El 25 de octubre, se procedió a la convocatoria a una marcha masiva bajo la denominación “La marcha más grande de Chile”, a realizarse en el sector Plaza Baquedano. Tal llamado tuvo una asistencia, de acuerdo a las informaciones que nos llegan, de 1.200.000 personas, siendo (si no la más grande) una de las más grandes convocatorias realizadas durante el período de transición a la democracia y solo comparadas con las manifestaciones del “No”, tras el plebiscito convocado por Pinochet en 1988. En esa misma tarde, se realizó una movilización similar en Valparaíso y Viña del Mar con asistencia de no menos de 90.000 personas. También durante ese día se realizaron movilizaciones masivas en otras ciudades de Chile como Rancagua, Coquimbo, Concepción, Arica, Punta Arenas, entre otras.

Importante es de destacar, que pese a todo ello, no creemos que Sebastián Piñera renuncie a su mandato, debido a que las Fuerzas Armadas en Chile son el principal pivote del sistema aún imperante. Además, que la constitución pinochetista, que pese a la “entrega” de este de la presidencia en 1990, tiene 29 años de vigencia y sus sucesores han mostrado poca voluntad política de realizar las reformas que el propio pueblo chileno demanda. Sobre todo, aquellos más vulnerables de la población que habita ese país austral.

Sin embargo, estas manifestaciones pudieran herir de muerte el sistema político imperante en Chile, y que los sectores progresistas y de izquierda puedan irse preparando de cara a los comicios a celebrarse en ese país dentro de un par de años en ese país. Y un primer termómetro serán las elecciones municipales y regionales a celebrarse en noviembre de 2020 en ese país.

Por ello, mal puede imputársele a Nicolás Maduro, Raúl Castro, Miguel Díaz Canel o a Diosdado Cabello la erupción del volcán social que el Caribe y Suramérica. Esa erupción se debe a la imposición de las medidas neoliberales que los gobiernos de esos países han querido imponer a sus pueblos.

Y así también hemos visto la convulsión social en Cataluña, en la propia España aún regida por un sistema anacrónico como una monarquía, y donde este pueblo nuevamente lucha por su reclamación histórica a su autonomía e independencia. Realmente el mundo está sufriendo un terremoto y desea un cambio en sus políticas y en la forma como ha venido siendo dirigido por los poderes hegemónicos hasta ahora.

Por ello, la América Latino caribeña, y el mundo en general, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que lo que viene ocurriendo en nuestra Patria Grande es erigirse en un territorio de rebelión e insurgencia contra los Tratados de Bretton Woods y las políticas neoliberales que pretenden hambrear a nuestros pueblos.
¡Alerta, Alerta! ¡Alerta que camina! ¡La Espada de Bolívar por América Latina!

¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
jmartoranoster@gmail.com

martes, 1 de mayo de 2018

Cinco preguntas-respuestas sobre las elecciones presidenciales en Cuba


 Por Salim Lamrani:
Rebelión
 1. ¿Quién es el nuevo Presidente de Cuba y cómo fue elegido? 
Se trata de Miguel Díaz-Canel, nacido el 20 de abril de 1960, o sea un año después del advenimiento de la Revolución Cubana, por lo tanto tiene 58 años. Después de conseguir su diploma de ingeniero fue profesor en la Universidad Central de Las Villas a partir de 1985. En 1994 fue elegido Primer Secretario del Comité Provincial del Partido Comunista de la provincia de Villa Clara. Adquirió rápidamente la fama de cuadro modesto, trabajador e íntegro. Diez años después, en 2003, ocupó el mismo cargo en la provincia de Holguín. Su balance positivo y el reconocimiento de los habitantes de la región le permitieron también entrar a formar parte del Buró Político del Partido Comunista de Cuba en 2003. De 2009 a 2012 ocupó el cargo de Ministro de Educación Superior. En 2013 ingresó al Consejo de Ministros como Vicepresidente encargado de la educación, ciencia, deporte y cultura. En 2013 el Parlamento cubano lo eligió Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, segundo cargo después de la Presidencia de la República.



Miguel Díaz-Canel es Presidente de la República de Cuba desde el 19 de abril de 2018. Fue elegido, por sufragio indirecto por los 605 diputados del Parlamento cubano por un mandato de 5 años, Presidente del Consejo de Estado y Presidente del Consejo de Ministros. Reúne los cargos de Presidente de la República y Jefe del Gobierno. Sucede a Raúl Castro, que gobernó de 2006 a 2018, y se convierte en el primer dirigente nacido después del triunfo de la Revolución en ocupar el más alto cargo del país.
2. ¿Por qué las elecciones presidenciales son indirectas en Cuba? 
Para llegar al poder, Miguel Díaz-Canel primero fue elegido por sufragio directo, universal y secreto como diputado del Parlamento cubano. Luego fue elegido por el Parlamento a la cabeza del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, es decir a la Presidencia de la República.

Los cubanos están convencidos de que para las elecciones presidenciales el sufragio indirecto es más democrático. En efecto, es materialmente imposible para un Presidente de la República elegido por sufragio directo rendir cuentas a los electores, salvo de modo simbólico. En cambio, si el Presidente es elegido por el Parlamento, como es el caso de muchos países occidentales como España o el Reino Unido, éste puede ejercer un control sobre el jefe del poder ejecutivo. Es mucho más fácil exigirle cuentas al jefe de Estado, el cual se presenta ante el Parlamento para defender su acción y responder directamente a las preguntas de la representación nacional. Además un Presidente elegido por sufragio indirecto estará menos sometido al sentimiento de omnipotencia que caracteriza a veces a quienes reivindican una legitimidad directa de todo el pueblo. Un Presidente elegido por un Parlamento tiene menos poder que un Presidente elegido directamente por el pueblo.

3. ¿Acaso Fidel Castro y Raúl Castro dirigieron al país desde 1959?
Contrariamente a una idea preconcebida, la Cuba revolucionaria, es decir pos-1959, ha tenido no menos de cinco presidentes de la República. Manuel Urrutia fue el primero en ocupar el cargo de enero a julio de 1959. Osvaldo Dorticós tomó el relevo de julio de 1959 a diciembre de 1976. Luego, tras la adopción de la nueva Constitución de 1976, Fidel Castro ocupó el cargo de Presidente de la República de 1976 a 2006, sometiéndose al sufragio cada cinco años. Después de su retiro de la vida política en 2006 por razones de salud, o sea dos años antes del final de su mandato, Raúl Castro, entonces Vicepresidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, tomó el relevo hasta 2008, como lo prevé la Constitución. De 2008 a 2018, Raúl Castro fue elegido Presidente de la República y ejerció dos mandatos sucesivos. Durante su segundo mandato expresó su voluntad de no volver a presentarse, deseando limitar la duración de los mandatos ejecutivos a diez años como máximo. Esta medida debería integrarse en la próxima reforma constitucional. Así, Miguel Díaz-Canel es elegido Presidente de la República hasta 2023, con la posibilidad de realizar otro mandato hasta 2028.

Si la importancia de Fidel Casto en la historia de Cuba es innegable, hablar de la Cuba de los hermanos Castro es inexacto a nivel político. Fidel Castro ocupó la Presidencia de la República durante 30 años, tras ocupar el cargo de Primer Ministro durante 17 años. Por su parte, Raúl Castro fue Presidente de la República durante 12 años. Ningún otro miembro de la fratría Castro ocupó un cargo ejecutivo en Cuba. Fidel Castro tuvo siete hijos y Raúl Castro tiene cuatro. Ninguno de ellos ha ocupado nunca cargo alguno en el Gobierno.

En cuanto a la longevidad en el poder, a guisa de comparación, François Mitterrand fue Presidente de Francia durante 14 años. Felipe González fue jefe del Gobierno español durante 14 años. Angela Merkel, jefa del Gobierno alemán, cuando termine su cuarto mandato en 2021, habrá pasado 17 años a la cabeza de Alemania.

4. ¿Acaso se puede hablar de elecciones democráticas cuando hay un partido único? 
En Cuba, contrariamente a otros países, el partido comunista no es un partido electoral. No propone candidatos a las elecciones. La legislación cubana es clara al respecto. Sólo los electores pueden proponer a los candidatos para las elecciones municipales, provinciales y legislativas. Está terminantemente prohibido para el PCC presentar a cualquier postulante a una elección. El procedimiento es el siguiente: antes de las elecciones, los ciudadanos se reúnen en asambleas públicas en las circunscripciones para proponer a los candidatos. Para cada elección, hacen falta al menos dos candidatos y un máximo de ocho. Una vez elegidos por la base, los currículos de los candidatos se exponen en las plazas públicas. Se prohíben estrictamente las campañas electorales. Para las elecciones municipales, provinciales y legislativas, el sufragio es universal y secreto.

Los cubanos están convencidos de que su sistema es más democrático que los de muchos países occidentales. Su punto de vista es el siguiente: en Francia, por ejemplo, donde existe un sistema multipartidista, en la inmensa mayoría de los casos, cualquiera que sea la elección, son los partidos políticos los que designan a los candidatos. Así, los ciudadanos franceses tienen la opción entre los diferentes postulantes designados por las diversas corrientes políticas. Ahora bien, en Francia menos del 5% de los ciudadanos son miembros de un partido político y tienen entonces la posibilidad de designar a un candidato. Así, el 95% de los electores no tienen absolutamente ninguna posibilidad de participar en la designación de los candidatos para las distintas elecciones. Su opción se limita a elegir tal o tal figura designada por los partidos políticos.

5. ¿Cuál es la composición del nuevo Parlamento cubano?
La composición del nuevo Parlamento cubano es globalmente representativa de la sociedad cubana en su diversidad étnica y social. Primero, la participación electoral fue del 85%. Cerca del 50% de los diputados (293 de 605) no son miembros del Partido Comunista ni de la Unión de Jóvenes Comunistas. Contrariamente a una idea preconcebida no todos pueden ser miembros del PCC, al revés. Para entrar en el PCC hay que ser propuesto por un miembro y pasar por un largo proceso de selección. La idea según la cual todos los cubanos tendrían la obligación de ser miembros del PCC es una fantasía. De los más de ocho millones de electores en Cuba (de una población de 11,2 millones de habitantes, sólo 800.000 son miembros del PCC, o sea apenas el 10% de los electores. Si agregamos a los 400.000 miembros de la Unión de Jóvenes Comunistas, el total es de 1,2 millones de personas, o sea el 15% de los electores. Así, el 85% de los electores no son miembros ni del PCC ni de la UJC.

Más del 53% (322) de los diputados son mujeres. Más del 56% (338 diputados) de los diputados integran el Parlamento por primera vez. El promedio de edad es de 49 años y el 13% de las personas elegidas (80 diputados) tienen entre 18 y 35 años. Cerca del 90% de los diputados nacieron después de 1959. Más del 40% son negros o mestizos. El Presidente del Parlamento cubano, Esteban Lazo, es negro. Ana María Mari Machado, una mujer, ocupa la Vicepresidencia. Miriam Brito, otra mujer, dirige el secretariado del Parlamento.

Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula Cuba, ¡palabra a la defensa!, Hondarribia, Editorial Hiru, 2016. http://www.tiendaeditorialhiru.com/informe/336-cuba-palabra-a-la-defensa.html Facebook: https://www.facebook.com/SalimLamraniOfficiel
Texto original en francés: https://www.humanite.fr/cinq-questionsreponses-sur-les-elections-presidentielles-cuba-654219

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
wsanchez@unc.edu.pe

martes, 24 de abril de 2018

Díaz Canel la renovación revolucionaria que supera la superficial sucesión


Por Rolando Prudencio Briancon: 

Para quienes tienen el fosilizado formato de las formas de sucesión democráticas liberales; desde luego que consideran y consideraran que con el alejamiento de la presidencia del último de los líderes históricos de la revolución cubana, como es Raúl Castro, y la partida de Fidel; el “fin” de la revolución cubana está cada vez más cerca. 
Este entusiasta y especulador espejismo de los estadounidenses -como de la gusanera de Miami- nunca ha estado ausente; especialmente el momento en el que se dio la ausencia del comandante Fidel Castro hace ya casi dos años atrás, y que hoy ante el alejamiento de Raúl, se tratará no sólo de una superficial sucesión de quien es el flamante presidente de Consejo de Estado de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba; sino que será cuestión de tiempo para que quien nació después del triunfo de la revolución cubana, pudiese no sólo no darle el valor a la gesta más ejemplar de entereza y dignidad que ha conocido la humanidad, sino que como una lógica consecuencia podría ser el caballo de Troya para un reformismo contrarrevolucionario.



Este anhelo ahtistórico pudiese tener alguna proyección en países que no tiene la mística revolucionaria recreada y regenerada, generación tras generación en Cuba. Vale decir, si quienes han estado a cargo de la conducción de la revolución cubana; cualitativamente no hubiesen, no sólo cultivado sino trasmitido los valores en los que se asienta la revolución cubana, como es el no haber transigido con los mismos, como pudo haber sido que ante el bloqueo económico que hasta hoy soporta para someterse a los designios de todas las administraciones norteamericanas que no lograron doblegar el espíritu revolucionario de los cubanos.

Dijeron que ante la Normalización de la Relaciones entre Cuba y los EE.UU., el 17 de diciembre del 2014, la revolución tenía sus días contados. Lo mismo sostuvieron después de la partida del comandante Fidel Castro; y hoy ante el retiro de Raúl, y la elección de Díaz Canel, quien forma parte de otra generación, la revolución cubana podría ser susceptible de subvertir su esencia revolucionaria.

Pero se equivocan -como lo hicieron siempre- quienes entienden que el simple dato etario es suficiente para que se produzca el colapso de la revolución, cuando quien mañana cumplirá 58 años se ha formado políticamente dentro las dificultades y limitaciones de la revolución, y nunca lo quebraron.

Así que la  elección de Díaz Canel  supera la superficial sucesión presidencial, y se convierte en la renovación revolucionaria de lo que ha sido, es y seguirá siendo un ejemplo para la humanidad, como es la Revolución cubana.
prudenprusiano@gmail.com

martes, 27 de marzo de 2018

¿Ataques acústicos o el estruendoso espionaje estadounidense?


Por Rolando Prudencio Briancon:

Hasta antes de conocerse el reciente informe divulgado por el profesor norteamericano Kevin Fu de la Universidad de Michigan, sobre los misteriosos “ataques acústicos” que se mantenido en el más sibilino silencio, se concluye que los mismos se habrían producido en la legación diplomática norteamericana en la Habana: “por una posible interferencia entre dos fuentes de ultrasonido muy cercanas a los afectados: una, un dispositivo de escucha y espionaje; la otra, un bloqueador ultrasónico de dicho aparato”.



Éste revelador informe acaba consiguientemente de confirmar es que esos ataques acústicos que se le achaca al gobierno cubano, tuvieron su origen en los propios estruendosos efectos de actividades hasta hoy no esclarecidas de espionaje que los EE.UU., que ha estado desplegando en en su propia legación diplomática, tal como se informa el portal de noticias Cubainformación, bajado del blog: El Heraldo Cubano de Arthur Gonzales.

Es ese sentido que el referido informe señala además que: “Ante la acuciosa y profesional investigación de Cuba, donde quedaron demostradas las mentiras construidas intencionalmente, el Departamento de Estado, inició una serie de argumentaciones, en las que todas semanas inventa nuevas hipótesis, cada una más risible que la anterior, porque el verdadero objetivo es afectar el turismo en la Isla y reforzar su guerra económica que pretende ahogar financieramente al gobierno cubano”.

Para nadie es un  secreto que Trump llegó al poder, gracias -entre otros- al apoyo de los agresivos operadores de la mafia miamense, como las del senador por la Florida -Estado que le dio el triunfo a Trump- Marco Rubio y Antonio Díaz Balart, quienes después del acuerdo entre Cuba y los  EE.UU., para la Normalización de Relaciones del 2015; no han cejado desde entonces; -y hoy con mayor determinación después del triunfo de Trump de no sólo echar por tierra aquel proceso; sino que además, hoy que Cuba está en puertas de las elecciones nacionales ante la dejación del cargo del sucesor de Fidel, Raúl Castro, que hay que buscar -o como en éste caso- crear la justificación para un retorno a punto cero dentro las relaciones entre ambas naciones.

Esta fase de transición que está viviendo Cuba, las mismas que se darán a partir de las elecciones que se llevarán a cabo el próximo mes; así como el cambio de gobierno en Washington que se produjo el 2015, serán y han sido cruciales para que los EE.UU., retomen su agenda conspirativa contra Cuba; no sólo golpeando la actividad turística, sino para concebir un germen contrarrevolucionario, a partir de las actividades de espionaje, que como una punta del iceberg se está descubriendo.
Así que los afamados ataques acústicos, fueron una “falsa bandera” para que los estadounidenses encubran su estruendoso espionaje contra la revolución cubana.
prudenprusiano@gmail.com

jueves, 22 de febrero de 2018

Sobre "demócratas" y fariseos


Por Eduardo Contreras:

Digamos desde ya que respetamos, aunque no compartamos en absoluto, las opiniones diversas que puede expresarse respecto de una situación política determinada que sucede en nuestro país o en cualesquier otro lugar. Pero lo que no merece respeto alguno son aquellos juicios emitidos en contra del legítimo gobierno constitucional de Venezuela por sujetos cuyos antecedentes políticos y su propia historia personal, les desautorizan para calificar de demócrata o dictatorial un determinado régimen político.


Porque al haber impulsado, o adherido, o reconocido como autoridad legítima a sangrientos dictadores han perdido autoridad moral y toda legitimidad para quemar lo que adoraron o adorar lo que quemaron. Es que no se puede apoyar primero y repudiar después a regímenes de tal o cual naturaleza. Mucho menos cuando se trata de conceptos y realidades absolutamente antagónicos.
Con un exceso de amplitud pudiera llegar a entenderse que algunos jóvenes de hoy, que no conocieron porque  no  lo vivieron el asedio de la derecha chilena y el gobierno norteamericano en contra del gobierno constitucional y democrático de la Unidad Popular y el Presidente Allende, tal vez no entiendan la génesis real del desabastecimiento en la Venezuela de hoy. Pero quienes lo vivimos sí lo sabemos muy bien. A ellos les recomendaríamos por ejemplo enterarse de  la propia confesión pública de un golpista leyendo el libro “Testigo Privilegiado” de Orlando Saenz.

Así se darían cuenta que las huelgas de los transportistas de esos años, el ocultamiento de mercaderías de los empresarios, con el aplauso de la prensa golpista, todo bajo la generosa batuta de la CIA norteamericana, como ha denunciado el propio Senado de ese país en voluminosos Informes, fue lo que  causaba desabastecimiento y explica porque al día siguiente del golpe del 73 reaparecieron alimentos y remedios en almacenes y farmacias.

Y si se esfuerzan un poquito más y revisan los acuerdos de la Cámara de Diputados de Chile de 22 de agosto de 1973 y la Declaración de la Corte Suprema del mismo año, ambos textos absolutamente ilegales e inconstitucionales, comprobarán como esos aparatos del  Estado, gracias al acuerdo político de los opositores del gobierno del  presidente Allende, habían pasado también a formar parte de los recursos con los que el gobierno de Nixon, la derecha chilena y “El Mercurio” y “La Tercera”, entre otros, aseguraban el  derrocamiento de un  gobierno constitucional.

Lo que no es respetable en absoluto son la conducta y los dichos de los fariseos de nuestros días.
Sin referirnos a su estricto sentido histórico - religioso sino al uso común del concepto, de “fariseo” se caracteriza a una persona cuya conducta  es en general desleal, hipócrita, falsa, traidora, mentirosa, en fin alguien que es un simulador solapado. Que finge ser lo que realmente no es. En política en general y en nuestro país en particular es un hecho de regular existencia encontrarnos con personajes que pretenden aparecer como lo que, a la luz de su propia historia, en rigor no lo son.
Estos últimos días han vuelto a hacer noticia sujetos de tales características. Ha sido a raíz de la violenta ofensiva en contra del gobierno constitucional, legal y popular de Venezuela, la que, como sabemos, es una ofensiva decretada y dirigida por el gobierno norteamericano  con el aplauso y apoyo de muchos de los conocidos de siempre y algunos que se agregan.

Respecto del hegemonismo norteamericano y del tema Venezuela, entre otros, un hecho central  han sido las declaraciones del Secretario estadounidense Rex Tillerson, durante su reciente viaje por la región y en las que ha vuelto a subrayar cuales son las decisiones estratégicas de la Casa Blanca.
En reciente nota del profesor emérito de la Universidad Iberoamericana Darío Salinas, publicada por el periódico NODAL en Ciudad de México, se señala que “El viaje del diplomático es parte de la contraofensiva estadounidense en curso y obedece al imperativo dentro de su política global de sobreponerse a su cuestionada hegemonía. Es inocultable su urgencia por gravitar en la coyuntura regional y recomponer su desgastada credibilidad. Mostrar que incide en el desenvolvimiento político de su patio trasero es crucial en la tarea de restaurar su deteriorado liderazgo.”

Añade que “Un punto reiterado aparece bajo la afirmación de “una alarmante presencia” de Rusia y China. Desde la prepotencia unipolar no se admite el desarrollo de un proceso poli-céntrico, tampoco que sus expresiones se prolonguen en su zona de influencia y menos que los gobiernos latinoamericanos desarrollen relaciones comerciales y de cooperación sin su consentimiento. Si se trata de hacer consideraciones serias sobre “prácticas depredadoras” o de “apoyo a regímenes no democráticos”, en ninguna parte la soga en casa del ahorcado será algo bien visto. No está de más recordar que no han sido Pekín ni Moscú los que han promovido la instalación de bases militares en la región.

“Nuestra región es la franja del mundo que registra el mayor número de intervenciones norteamericanas, desde cuyas iniciativas gubernamentales históricamente se han gestado golpes de Estado, oprobiosos regímenes dictatoriales y execrables violaciones a los derechos humanos en asociación con los grandes intereses oligárquicos y mandos castrenses cuya doctrina de seguridad nacional pertenece al Pentágono.”, afirma el profesor Salinas

Y recuerda luego que “Aquellos países que disponen de importantes reservas petroleras, como México y Venezuela, están más que advertidos. La radiografía expansionista de sus intereses sobre nuestros recursos no es compatible con los factores políticos de inestabilidad. De allí que hoy nos coloque sobre la mesa de discusión la decimonónica visión de la trilateral sobre gobernabilidad. Siguiendo minuciosamente los procesos políticos actuales, EEUU fue el primero en reconocer, a contrapelo del sentir regional, el fraudulento resultado de la reciente experiencia electoral hondureña. No escapa a su preocupación que en los foros multilaterales no ha podido refrendar aquella directa influencia que en el pasado ha convertido la práctica de la subordinación en relación de normalidad”
“De allí el nada discreto respaldo que le viene brindando al Grupo de Lima, que nace justamente para coadyuvar el accionar hemisférico contra Venezuela y Cuba, la programada VIII Cumbre de las Américas de abril, así como la reunión del G-20 a realizarse en noviembre, contando por supuesto con el concurso activo de la OEA.”

Y concluye: “El pueblo bolivariano está sentenciado por la política estadounidense: “Venezuela es la imagen opuesta del futuro de estabilidad” ha dicho. El derrocamiento del gobierno es prácticamente un decreto, en cuyo itinerario caben desde todas las formas de desestabilización sin descartar un embargo petrolero, la declaración fraguada en favor de una “crisis humanitaria” hasta un golpe de Estado y/o un mayor despliegue de las condiciones que avalen una intervención militar.

Por nuestra parte digamos que en rigor, lo que sucede hoy no es sino la continuación del plan de la CIA llamado “Freedom – 2”, para desestabilizar al gobierno bolivariano de Nicolás Maduro y que fuera iniciado por agentes norteamericanos en Venezuela durante el gobierno del “demócrata” Barak Obama.  Obviamente, apoyado por entidades como la OEA y el tristemente célebre Luis Almagro.
Y es entonces cuando se escucha a la jauría de fariseos locales. Y gritan contra el presidente  Maduro personajillos de triste memoria por su rol como golpistas en el Chile de 1973, ya fuere de modo abierto o solapado. Como aquel que, apenas electo el Presidente Allende, corrió a los medios de comunicación a pronosticar que el país se derrumbaría económicamente.

O esos otros que fueron instigadores del acuerdo ilegal de la Cámara de Diputados del 22 de agosto de ese año que condenaba al gobierno legítimo del país.
O aquellos dirigentes que se apresuraron a saludar el golpe de Pinochet y luego incluyeron militantes suyos entre los ministros del tirano.

O aquellos que negociaron con el dictador una supuesta “transición a la democracia”, incluida la Constitución que todavía nos rige.
O aquellos que le abrieron paso al general asesino para que fuera nombrado ¡senador vitalicio! O aquellos que corrieron a Londres para salvar al genocida de los tribunales de justicia.

Y estos son los mismos que hoy pretenden impedir que el presidente Maduro concurra a la reunión de Lima  y al cambio de jefe de Estado del próximo mes en Chile. Adoradores de Pinochet de uno u otro pelaje, incluyendo funcionarios de gobierno más próximos a la Casa Blanca que a La Moneda o parlamentarios famosos por su estulticia o su inutilidad, son esencialmente los que orquestan aquí las partituras enviadas desde el Norte.

Los responsables de la dictadura más sangrienta de la historia  de América Latina hoy hablan de “la dictadura venezolana” Y, naturalmente, de paso intentan golpear también a Cuba y ya empiezan a sostener que tampoco el presidente Raúl Castro debiera estar cuando asuma Piñera.
Finalmente, debe denunciarse que por estas horas también algunos  de estos fariseos han dado señales a propósito de las gestiones de extradición desde Francia respecto de Ricardo Palma Salamanca, sindicado como partícipe en el secuestro de Cristián Edwards y en la muerte de Jaime Guzmán.

Sarcasmo cruel esto de soportar a dirigentes y parlamentarios de la UDI, a renegados de la izquierda, traidores y otros sectores del pinochetismo exigiendo Justicia. Peor constatar el interés de la Cancillería chilena y de los medios de comunicación al servicio de intereses que no son los del pueblo.

Para todos ellos y por cierto también en lo que corresponda al poder judicial cabe preguntar  ¿Y por qué  no hay el mismo interés y  los mismos esfuerzos para traer desde EEUU a los agentes de la DINA allí refugiados y cuya extradición está pendiente hace años?
Estamos hablando de crímenes y de criminales realmente abominables
¿Y por qué no hay esfuerzos reales para ubicar en nuestro país al reo prófugo Ricardo Lawrence, autor de numerosos asesinatos?

Sobre esto, ni una sola palabra de los cobardes fariseos. Y la vida, como decía Eladia Vlasquez,… “no es celebrar o consentir tantas injusticias repetidas, no es lo mismo que vivir honrar la vida.”
eduardocontreras2@gmail.com

miércoles, 28 de junio de 2017

Trump ordenó reforzar bloqueo a Cuba

Por Emilio Marín
A contramano del mundo

El presidente norteamericano firmó nueva orden para endurecer el bloqueo contra Cuba. Lo hizo en compañía de la ultra-derecha republicana y las mafias de Miami. No sólo Cuba sino el mundo, y una buena parte de los norteamericanos, en contra.



Se lo veía venir porque en campaña el magnate neoyorquino había estado en La Florida pidiendo el voto de lo más reaccionario de la comunidad cubano-americana, especialmente la Asociación de Veteranos Brigada 2506, la derrotada en Playa Girón en abril de 1961. También había sido una luz de alarma sus declaraciones cuando murió Fidel Castro, el 25 de noviembre del año pasado, cuando aún no había asumido en la Casa Blanca, y ofendió al fallecido y a su gente llamándolo “brutal dictador que dejó un legado de escuadrones de fusilamiento, robo, sufrimiento inimaginable, pobreza y la negación de los derechos humanos”.

Y finalmente todas esas señales se cumplieron el 16 de junio, cuando el presidente yanqui acudió con su vice, Mike Pence, al teatro Manuel Artime, de Miami, para firmar una orden ejecutiva anulando cierta flexibilización que regía desde diciembre de 2014, cuando Barack Obama y Raúl Castro habían comenzado a dar pasos hacia la normalización de relaciones, comenzando por las diplomáticas.

El lugar elegido no fue casual. Artime fue uno de los jefes políticos de la Brigada 2506 que con adiestramiento, pago, logística y planes políticos del Departamento de Estado y la CIA, invadieron la patria de José Martí en 1961. Eso fue un descalabro porque, aunque asesinaron a 156 cubanos e hirieron a más de 300, terminaron rindiéndose al cabo de 66 horas de combates. Al fragor de esa lucha, el 16 de abril de aquel año, Fidel Castro proclamaba el carácter socialista de la revolución cubana.

Como Trump maneja oscuros negocios inmobiliarios pero conoce muy poco de historia, no debe saber que una nueva agresión a Cuba puede terminar fortaleciendo el proceso revolucionario, en una suerte de Girón II. Otra vez “lo que no mata, fortalece”.

Junto al presidente y vice estaban el gobernador de La Florida, Rick Scott, y dos legisladores de la extrema derecha republicana: el senador Marco Rubio y el representante Mario Díaz-Balart. El memorando presidencial prohíbe las transacciones financieras con las empresas cubanas controladas por los militares, pertenecientes al Grupo de Administración Empresarial S.A., GAESA. El objetivo es reforzar el bloqueo económico, comercial y financiero, para dañar a la economía isleña y causar más sufrimientos a su población. No es que con Obama el bloqueo hubiera desaparecido, pero aquella prohibición no estaba y se reconocía al gobierno cubano como un interlocutor válido. Ahora se pega más duro en el flanco de la economía estatal, con la idea de alentar sólo él cuenta propismo, empresas privadas y mixtas, para debilitar al socialismo.

¿Quién viola los derechos?

Hasta diarios reaccionarios como el Nuevo Herald y el Miami Herald debieron admitir que el memorando de Trump “también elimina los viajes individuales de los estadounidenses que viajan para hacer contactos 'pueblo a pueblo' o por proyectos educativos”. Hasta ahora, con la flexibilización del expresidente demócrata, podían ir a Cuba individualmente o en grupo, aduciendo una de las 12 categorías de viajes autorizados. Y ellos mismos justificaban el motivo del periplo. Ahora sólo tendrán vía libre los viajes de grupos, controlados, donde un responsable deberá hacer la justificación y cada viajero conservar por cinco años la documentación de lo que hizo y gastó en la isla.

En cambio, las visitas de los cubano-americanos siguen igual y se mantienen los vuelos aéreos regulares y los cruceros. Negocios son negocios.  Tampoco hubo cambios en la decisión postrera de Obama, positiva, de derogar la política de “pies secos, pies mojados”, que alentaba la inmigración ilegal y muchas veces terminaba en muertes en alta mar.

El justificativo del magnate anticastrista fue que al endurecer la política hacia el gobierno cubano, éste tendrá que recapacitar y ablandar su conducta de supuesta persecución de disidentes. “Por casi 60 años el pueblo cubano ha sufrido por la dominación comunista, está gobernado por los mismos que mataron a miles de sus propios ciudadanos. El régimen de Castro ha enviado armas a Corea del Norte y apoyado la represión en Venezuela”, acusó el platinado en el teatro Artime.

Esa manera de presentar la contradicción no corresponde en absoluto a la realidad. Obvio que en Cuba hay algunos presos políticos, con todas las garantías legales para defenderse de los cargos de servir a la potencia que bloquea a su país, razón por la cual no los llaman “disidentes” sino mercenarios. Pero esos detenidos no sufren secuestros ni torturas, como sí ha ocurrido con los centenares de presos que EE UU mantuvo en la cárcel ilegal de Guantánamo y en otras de territorio norteamericano. En la isla socialista no se condena a muerte a periodistas como Mumia Abu Jamal (en ese corredor desde 1982) ni a indigenistas como Leonard Peltier ni a independentistas como Oscar López Rivera, encarcelado por 36 años. Tampoco hay militantes desaparecidos, como los 30.000 de la dictadura militar-cívica de Argentina. Ni casos de “gatillo fácil” policial, que sí son muy comunes en EE UU y tienen como víctimas preferidas a gente afroamericana.

La respuesta del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba fue inmediata. Refutó punto por punto las acusaciones del mandatario republicano y sus pésimos asesores. Y pasó a la ofensiva, citando que Cuba es signatario de 44 tratados sobre DD HH en tanto su mal vecino sólo ratificó 18. Aludiendo a esos derechos en sentido global, el Minrex contrastó su sistema de salud gratuito y masivo, con la reforma de Trump contra el Obamacare, que dejará sin cobertura de salud y medicamentos a 23 millones de personas.

A la ridícula acusación de que la isla “disemina violencia” a nivel mundial, se le replicó que por el contrario, Cuba fue escenario de negociación de la paz en Colombia. Ha diseminado maestros, médicos y enfermeros donde más se los necesitaba, caso del terremoto de Haití en 2010 y la epidemia de Ébola en África Occidental en 2014 y 2015

Contra el mundo

En la embestida contra la isla, la administración Trump corre el serio riesgo de malquistarse con la región latinoamericana y caribeña, donde aquélla tiene socios y amigos. El órgano político regional por excelencia, la CELAC, tiene muchas resoluciones relativas a Cuba y a su apoyo contra el bloqueo, así como contra los intentos de agresión a ese país y a cualquier otro de la región, al definir al definir en su II Cumbre a América Latina y el Caribe como “zona de paz”.

Incluso presidentes muy volcados a la derecha, como Michel Temer, Mauricio Macri, Juan M. Santos y Enrique Peña Nieto, se las verán en figurillas para secundar esos planes anticubanos. En sus fueros íntimos pueden tener afinidad con el dueño del Salón Oval, pero en sus países hay fuertes corrientes de opinión en contra de las intromisiones estadounidenses. En esas latitudes hay fuerte simpatía por Cuba; en algunas por los logros educativos, culturales, científicos, sanitarios y deportivos de su sistema socialista y en todas por su derecho a la soberanía, a vivir en paz y no ser objeto de un bloqueo que califica como acto de guerra.

Uno de los mandatarios más afines a Trump es Macri, empresario del mismo palo de la opacidad de negocios. Pero tampoco Mauricio está exento de aquellas dificultades de la relación con Donald por Cuba, pero también por la retirada de Washington de los acuerdos del Cambio Climático, las barreras al ingreso de carne y limones argentinos, el apoyo a Londres por Malvinas, etc.

El apoyo a Cuba es de su propia población y la región latinoamericana, pero también del Tercer Mundo y los 130 miembros de los No Alineados, de gobiernos importantes como Rusia y China, y de Europa, que no comparte la línea del bloqueo.

Esa falta de correspondencia con el guerrerismo de Trump no les viene a Angela Merkel y colegas de una sensibilidad humana sino de ver lesionados algunos negocios. La ley Helms-Burton, de 1996, que profundizó el bloqueo contra Cuba, también pena a empresas de terceros países. La primera multa de esta administración fue contra la sucursal de Honda en Canadá, por 87.255 dólares, por haber arrendado transporte a la embajada de Cuba en ese país.

El bloqueo afecta a Cuba y otros países, pero también a productores de EE UU, que se pierden negocios con un mercado a 90 millas de distancia, a manos de la competencia europea, japonesa o china.

Eso explica que la votación número 25 de la Asamblea General de la ONU sobre el bloqueo, en octubre pasado, la ganara Cuba por 191 votos contra 2 abstenciones. La de este año podría tener 191 votos a favor y a lo sumo las 2 abstenciones, de EE UU y su obediente Israel, volver a ser negativos.

El conflictuado presidente, con graves problemas en sus frentes interno e internacional, se subió al ring del Artime, alentado por la platea VIP anticubana. Los cubanos le tendieron su mano, pero él se las mordió y los escupió, como un fanfarrón. Ya le retiraron el banquito, y como dijo Ringo Bonavena, es cuando el boxeador se queda solo y recibe las piñas. A veces pierde por puntos y otras se va a la lona. ¿Cómo y cuándo el platinado perderá algún diente y el jopo?

ortizserg@gmail.com 

martes, 20 de diciembre de 2016

Acusaciones del imperio contra la Isla Socialista

Cuba sí respeta todos los derechos humanos
La muerte de Fidel Castro ha reorientado las críticas que el imperio y otros satélites le hacen a la isla socialista. Obligados a admitir que allí hay salud y educación, pretenden negar la vigencia de los derechos humanos.

Por Emilio Marín: 
El fallecimiento del líder de la revolución cubana supuso una conmoción regional e internacional, comenzando por la Mayor de las Antillas donde 11 millones de cubanos lo lloraron como a un padre.
Ese dato fue muy significativo para el tiempo pretérito pero también actual, pues mostró el apoyo que tiene la revolución, descontando el mínimo número de mal nacidos que trabajan para el imperio, a cambio de los emolumentos pagados en la embajada reabierta en agosto del año pasado.


Ningún dictador al morir -así calificaban al comandante en jefe- podía emocionar y movilizar a millones de personas, como sucedió durante los nueve días de luto decretados por Raúl Castro.

Respecto a lo que está por venir, aquella movilización y compromiso de la cubanía tiende a demostrar que la isla seguirá siendo socialista, con otros líderes y cambios introducidos y por introducirse en los próximos años. Además de la muerte de Fidel, el actual presidente dejará el gobierno en 2018, al cumplirse los dos mandatos de cinco años que asumió en 2008. Nadie puede decir con certeza cómo será el futuro político de Cuba ni de ningún otro país. Hay que ver para creer, pero por lo visto, oído y vivido en estos años, y con el funeral laico de hombre de 90 años, se puede evaluar que porvenir seguirá teñido de socialismo.

Otro elemento que puede dar pista de que así será es el modo impiadoso como los enemigos de Cuba han redoblado sus ataques contra la revolución, enarbolando el estilete de los derechos humanos. Esos derechos no tendrían vigencia en la isla. ¿Quién lo dice? Donald Trump, quien calificó al muerto como un “brutal dictador” y amenazó con anular los acuerdos firmados por Barack Obama si Cuba no realizaba “una apertura política”. Agregó que dejó un legado “de escuadrones de fusilamiento, robo, sufrimiento inimaginable, pobreza y la negación de los derechos humanos fundamentales”.

El multimillonario prosigue la línea que en febrero de 2008 marcó George W. Bush, por entonces en la Casa Blanca. El texano rechazó reunirse con el flamante mandatario Raúl Castro, porque “se trataría de un error hablar con un tirano”.

Tiranos son los que invadieron Afganistán, lo ocuparon, bombardearon zonas de Pakistán y crearon centros militares como Bagram donde la tortura a los prisioneros fue cosa común y corriente. Esos políticos y militares estadounidenses fueron responsables de la invasión a Irak pretextando que su gobierno tenía armas prohibidas nunca halladas, con bombardeos, crímenes y torturas en la cárcel de Abu Ghraib. Libia también supo de su intervención, bombardeos de la OTAN, muerte del presidente y robo de los recursos naturales. Después fue el turno de Siria, que aún dura. En fin, los tiranos dicen que tiranos son los otros...
Buena performance

Es al revés de lo que afirma la campaña norteamericana: la isla tiene un más que aceptable cumplimiento de los derechos humanos. Por eso desde 2008 viene siendo elegida por la región para integrar el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU que funciona en Ginebra.

El mandato es por tres años y desde entonces ha sido reelecta con el paréntesis estatutario de un año de vacancia en que un país no puede ser re-reelecto. Y cada vez consigue un apoyo mayor de países de diferentes regímenes sociales y políticos. Por ejemplo, el 28 de octubre último, casi un mes antes del fallecimiento de su líder histórico, tuvo el apoyo de 160 naciones, por lo que a partir del 1 de enero continuará en el Consejo durante el período 2017-2019, como uno de los ocho representantes de América Latina y del Caribe.

Cuba ya estuvo en el Consejo entre 2006-2012, y 2014-2016. Lo hizo con una plataforma muy sencilla: bregar para que todas las personas del mundo tengan los mismos derechos, se respete la Carta de la ONU y tengan vigencia la cooperación y la solidaridad internacional. Su mejor presentación es la forma cómo la población cubana tiene esos derechos, por un lado, y por el otro, cómo los maestros, médicos y especialistas cubanos colaboran con esos derechos en otras partes del planeta.

Otros países no pueden decir lo mismo, por ejemplo el gobierno de Mauricio Macri fue fulminado por la resolución de octubre pasado del Comité sobre Detenciones Arbitrarias, que depende del Consejo de la ONU en Ginebra, reclamándole la libertad de la dirigente social y legisladora del Parlasur, Milagro Sala.
El voto de esos 160 países para que La Habana ocupe un lugar dentro del Consejo de 47 miembros también tuvo en cuenta que Cuba ha firmado y ratificado 47 de los 61 Tratados Internacionales de Derechos Humanos. Raúl Castro lo recordó en la conferencia de prensa conjunta con Barack Obama, el 21 de marzo pasado. Ningún país cumple con los 61 convenios internacionales en la materia, pero el suyo signó 47. El mal vecino tiene un prontuario de violaciones a esas conquistas y firmó una cantidad muy inferior.

Prontuario norteamericano
Incluso en tiempos de Bill Clinton, cuando esa administración demócrata arreciaba en sus críticas a Cuba -certificando que no es un asunto de los republicanos sino del bipartidismo-, salió Noam Chomsky a cuestionarlo. Acusó a Washington de desconocer “los derechos socio económicos de la Declaración Universal de Derechos Humanos” y “la Declaración de la ONU sobre el Derecho al Desarrollo”. El lingüista completó su crítica: “el Convenio sobre los Derechos del Niño, por ejemplo, fue ratificado por todos los países salvo Estados Unidos y Somalia”.

Más acá en el tiempo, el 1 de marzo de 2015, la Ministra del Poder Popular para la Mujer e Igualdad de Género, Andreína Tarazón, de Venezuela, enumeró las convenciones de DD HH que el imperio no ha firmado o ratificado: Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW); Convenio para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena; Protocolo de Kyoto de la Convención ONU sobre Cambio Climático; Convenios contra crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad; Tratado de la ONU sobre la prohibición completa de los ensayos nucleares; Convención Internacional contra el reclutamiento, la financiación y el entrenamiento de mercenarios; Convenio Internacional para la represión de los atentados terroristas cometidos con bombas; Convenio Internacional para la represión de la financiación del terrorismo; Convención sobre los Derechos del niño, contra la prostitución y pornografía infantil; Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, destinado a Abolir la Pena de Muerte; Convenio relativo a la libertad sindical, negociación colectiva y sobre la edad mínima para el empleo. Además suspendió su adhesión a la Corte Internacional de Justicia y al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.
Con semejante prontuario, ¿cómo se atreven los gobernantes estadounidenses a cuestionar la vigencia de esos derechos en la Patria de José Martí?

Logros de Cuba

Es falso que en la isla vayan presas determinadas personas por sus ideas. Van presos quienes cometen delitos, como en todos los países (donde muchas veces los delincuentes, sobre todo los de cuello blanco, están impunes). Como se trata de un país bloqueado por EE UU en forma total desde febrero de 1962 y con 638 intentos de asesinar a Fidel Castro, es obvio que la seguridad del Estado esté atenta. Y que haya denuncias y a veces detenciones de aquellos que, pagados por la potencia bloqueadora, atentan contra su propia nación.

Que Cuba tenga a raya a esos elementos contrarios a la causa patriótica no es violación de los derechos humanos. El General José de San Martín los desterraba cuando estaba a cargo de la gobernación de Mendoza antes de cruzar los Andes, los confiscaba y a algunos, incluyendo a los espías realistas y los desertores propios, los fusilaba (ver “Seamos Libres”, de Norberto Galasso, pág. 152).
De allí a violar los DD HH media un abismo. En el único lugar de Cuba donde existe una prisión ilegal es en Guantánamo, donde llegó a haber centenares de secuestrados sin juez ni causa, sometidos a torturas y abusos. Cinco de los prisioneros se suicidaron. Esa cárcel ilegal se iba a cerrar en enero de 2009, según promesa incumplida de Obama, pero sigue funcionando y no tiene nada que envidiarle a Abu Ghraib y Bagram.
La isla socialista no tuvo ni tiene 30.000 desaparecidos como Argentina en la dictadura militar-cívica, ni 250.000 víctimas como Colombia por su conflicto armado.

El pueblo cubano tiene escuelas, alimentación y salud, a diferencia de 52 millones de estadounidenses que no tienen seguro de salud. Una Declaración de la Red Nacional de Solidaridad con Cuba en EE UU alertó: “a medida que se aproxima el invierno en el Hemisferio Norte, más de 500.000 personas dormirán en las calles o bajo puentes en EE UU; familias enteras con sus niños vivirán en automóviles”. En la isla, la mortalidad infantil es de 4 por mil nacidos vivos. Y como proclama un cartel que pusieron en 1998, cuando la visita de Juan Pablo II, “200 millones de niños esta noche van a dormir en la calle, ninguno de ellos es cubano”. Touché, capitalismo.

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miércoles, 7 de diciembre de 2016

Sobre Fidel y los monumentos

Por Sergio Ortiz

A raíz del anuncio del presidente Raúl Castro en el sentido de que por pedido de Fidel no habrá monumentos ni escuelas ni otros edificios que lleven su nombre, quiero dar una opinión respetuosa pero diferente.

Parto de tres coincidencias con aquella decisión de los camaradas cubanos. Una, que salvo circunstancias excepcionales históricas que podrían darle cierta justificación, como línea general no es correcto el llamado “culto a la personalidad”. En ese sentido el pedido de Fidel tiene su razón de ser, lo reconozco. La segunda, que por supuesto los grandes hombres y sus grandes legados no dependen de ponerle su nombre a un edificio. Y la tercera, que al bautizar con el nombre de líderes fallecidos a ciertas obras o monumentos hay que guardar el decoro y no ponerlo mil veces, abrumando, como pasó en cierta forma reciente en la Argentina.



Hechas esas tres aclaraciones indispensables, paso a explicar mi postura favorable a poner ciertos nombres de Fidel en Cuba y en otros países, incluida la Argentina, que es lo que importa más y donde nuestra opinión tiene que ser tenida en cuenta (no así en Cuba, donde tienen todo el derecho del mundo de cumplir con lo que Raúl enunció en su discurso de ayer en Santiago de Cuba, sin injerencia de nadie; el mismo derecho exijo para los solidarios con Cuba en Argentina, que debemos resolver nuestros asuntos sin ninguna injerencia de ningún tipo).

Fidel ha sido el gran conductor de la revolución cubana. Y quedó demostrado con la masiva y sentida manifestación del 99 por ciento del pueblo cubano, que no fue tenida en cuenta por Fidel al pedir que no haya monumentos con su nombre. Fue una decisión suya. Quizás si el pueblo cubano fuera consultado, o hubiera sido consultado, podría haber votado u opinado en un sentido contrario, de que sí se debían bautizar con su nombre a determinados sitios de la isla. Es solo una suposición mía, viendo el dolor y la emoción de millones de fidelistas.

Ese conductor histórico y concreto se merece un lugar con su nombre en su país, que fue conocido en el mundo en buena medida gracias a él, su lucha, la de sus compañeros y el pueblo. Por caso, manteniendo el monumento a José Martí, quizás la plaza de la Revolución de La Habana, pudiera llevar el nombre de Fidel. Así quedarían enlazados Martí, Revolución y Fidel.

Y en el mismo sentido, Santiago de Cuba, la ciudad héroe, pudiera llamarse Fidel Castro, por todo lo que Fidel dio a ese oriente y lo que la zona la dio a él y la revolución, desde el Moncada en adelante y antes con Martí. Otra vez la trilogía, Martí, Revolución y Fidel.

Esta es mi humilde opinión. Reitero que los cubanos, su pueblo, su gobierno y su partido son los únicos que tienen capacidad de resolver el asunto. Uno opina desde afuera y seguramente se equivoca.

Se me ha dicho que como ya fue anunciado públicamente por Raúl, ahora no puede haber vuelta atrás. Y que como lo dijo Fidel, tampoco.

Disiento respetuosamente con esas opiniones. A veces hay que saber corregir algo, aún si el máximo líder o el máximo congreso del PCC decide algo, que puede mejorarse.

Doy un par de ejemplos rápidos. El VI y el VII Congreso del PCC aprobaron los Lineamientos Políticos y Económicos, que fueron parcialmente cumplidos, modificados y enriquecidos. Y nadie dijo: no, no se puede modificar porque lo aprobó un Congreso partidario. En base a eso el Comité Central del PCC decidió un plan según el cual en un año debía salir de la órbita estatal determinada cantidad de empleados, no recuerdo si medio millón o un millón, pero luego debió rever y anular ese objetivo y ese plazo porque había críticas y los tiempos no daban. Sí se pueden modificar determinados anuncios o metas, según discusiones, consultas y evaluaciones populares y partidarias posteriores. Me gustaría que la dirección cubana consultara a la población sobre si está de acuerdo en no poner el nombre de Fidel a determinados monumentos, paseos, escuelas o edificios.

Otro ejemplo para debatir. El Che había escrito y dicho que cuando un guerrillero cae en combate, allí queda. Sin embargo Fidel no le hizo caso. Lo buscó incansablemente por treinta años después de asesinado en Bolivia, y cuando lo encontraron e identificaron los especialistas, lo llevó de vuelta a Cuba igual que a otros guerrilleros caídos. No respetó aquella voluntad del Che. E hizo muy bien, porque esa decisión de Fidel era la correcta y correspondía con la opinión mayoritaria del pueblo cubano. ¿Y adónde fue el Che? A un mausoleo y monumento en Santa Clara, muy merecido por cierto. ¿Por qué el Che va a tener su lugar de culto ateo y revolucionario y Fidel no? Yo no me lo puedo explicar.

Creo que en las duras batallas políticas e ideológicas que se vienen para el pueblo cubano y su dirección, por sostener y profundizar el socialismo, cuando la vieja generación revolucionaria está muriendo -como Fidel- y otros retirándose como Raúl, es importante -como un complemento, no más que eso- tener monumentos, escuelas, fábricas, bibliotecas, estadios y campamentos que lleven el nombre de Fidel. Les recordará a los cubanos con su sola presencia a la vista el compromiso con la revolución que han suscripto desde que aquél falleció el 25 de noviembre pasado.

Un último argumento, argentino. En el acto de homenaje a Fidel en la plazoleta Agustín Tosco, de Córdoba, el pasado martes 29, planteé que vamos a hacer un monumento a Fidel, pequeño, en el campus de la Universidad Nacional donde habló en julio de 2006 junto a Hugo Chávez. Ahora, si Cuba no hace monumentos, eso nos descoloca a los argentinos. El rector derechos Hugo Juri, que nos negó el honoris causa para Fidel al cumplir éste los 90 años, podrá decirnos: no ha lugar al monumento porque en Cuba el propio Fidel y Raúl Castro dijeron que no debe haber tales lugares.

Que en Cuba los hermanos cubanos hagan lo mejor para ellos. Los respeto y quiero entrañablemente. Pero en Argentina los solidarios con Cuba que quieran hacer pequeños monumentos por Fidel, creo que los vamos a hacer igual, como ese que propusimos antes de saber que Fidel había dispuesto otra cosa.

Ya sabemos que las luchas de clases y las revoluciones son algo superior, y no dependen de cosas secundarias, que son detalles en última instancia. Pero los líderes no son poca cosa, aleatoria, coyuntural. Son un factor decisivo y Fidel lo fue. Sería bueno tener lugares físicos, por modestos que sean, donde poder recordarlo cotidianamente, junto con sus libros, discursos, fotos, reportajes anécdotas, victorias y tropiezos, críticas y autocríticas, explicándonos cómo era este mundo capitalista e injusto, cómo era el mundo del futuro y cómo debíamos luchar en éste para conseguirlo.

Su modestia innata no quiso monumentos. La revolución cubana, latinoamericana y mundial sí los necesita y los quiere, como motivo de inspiración y juramento de seguir la lucha revolucionaria que él lideró por la liberación y el socialismo.

ortizserg@gmail.com


viernes, 30 de septiembre de 2016

En plebiscito los colombianos votan por la paz

Este domingo 2 de octubre

En Cartagena de Indias se firmó el acuerdo de paz entre el presidente de Colombia y el líder guerrillero de las FARC. Ahora es el turno de la sociedad colombiana, que votará este domingo en plebiscito si acepta esa paz o si sigue el conflicto.

Por Emilio Marín

El lunes 26 se firmó al acuerdo de paz entre Juan Manuel Santos y el comandante de las FARC, Rodrigo Londoño “Timochenko”, en el centro de convenciones de Cartagena de Indias. La ceremonia contó con la presencia de 14 presidentes, una veintena de cancilleres y delegados de gobiernos, y el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon. Uno de los más felices era Raúl Castro, pues Cuba tuvo muchísimo que ver con esta paz colombiana y eso es reconocido mundialmente. Entre los invitados estaba Mauricio Macri, del mismo palo conservador que el anfitrión, con quien venía procurando acuerdos comerciales entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico. Ambos tienen sintonía fina con Estados Unidos.

Como el acuerdo de paz contó con el beneplácito de la administración Obama, también estuvo entre los invitados el secretario de Estado John Kerry, que aprovechó para tener una reunión bilateral con el venezolano Nicolás Maduro. Si de allí surgiera algún leve mejoramiento de la beligerancia en Venezuela, atizada por Washington por medio de la oposición a ultranza de la Mesa de Unidad Democrática, entonces la paz en Colombia habría servido para mejorar en algo la tensión en el vecino.

De todos modos, eso último está por verse y es muy poco probable que suceda. En cambio la paz en Colombia sí aparece como posibilidad muy real. Este último tramo arrancó con los anuncios en La Habana, de Santos y Timochenko, el pasado 24 de agosto, de que habían arribado a un acuerdo final. Entre el 17 y el 23 de setiembre deliberó la X Conferencia Nacional Guerrillera, en las Sabanas del Yarí, Meta, aprobando por unanimidad el texto de ese acuerdo. El lunes 26 los dos máximos representantes de las partes firmaron solemnemente los instrumentos de la paz, en la ceremonia de Cartagena. Y de ese modo quedó despejado el terreno para el plebiscito, que como se acordó en la larga negociación en Cuba, tenía la última palabra en la refrendación del acuerdo.

Ese electorado dirá si apoya lo firmado, votando la opción del Sí. O si, siguiendo al sector guerrerista de la clase dominante y el Centro Democrático del ex presidente Álvaro Uribe y el ex procurador Alejandro Ordóñez, le parece que es una claudicación ante las FARC y vota la opción del No.

En Cartagena estaban los impulsan el Sí. Un clima de reconciliación recorría los discursos de Santos y Timochenko. El único momento de tensión se vivió mientras hablaba el jefe guerrillero, pues pasó una escuadra de cazabombarderos Kfir, fabricados por Israel, con un ruido infernal. El orador miró al cielo, por instinto, recordando tantos bombardeos a los campamentos. Santos dijo “tranquilo que vienen a saludar la paz”. Pareció una intimidación y/o provocación contra la guerrilla, a la que parecían decirle: siempre estaremos listos para disparar, si ustedes no se portan bien.

FARC no reniega

Timochenko, en línea con su oratoria en agosto en el Palacio de las Convenciones habanero y en la apertura y cierre de la X Conferencia Nacional Guerrillera, consideró una gran victoria de todos los colombianos haber podido negociar las bases de la paz. Es la mayor de las victorias fruto de una suerte de empate, pues el ejército no había podido derrotar a las FARC y éstas tampoco vencieron en el combate. En su visión no había vencedores ni vencidos, una tesis que no comparte el gobierno colombiano, y menos aún los sectores ultra-derechistas como Uribe, públicamente sostienen que la guerrilla tenía muy poca vida y que llegó agonizante al acuerdo. Santos cuidó sus palabras en sus últimos mensajes, lo mismo que su jefe de negociador, Humberto de la Calle, pero en el fondo creen que hubo vencedores y que son ellos.

¿Alguien piensa que si efectivamente las FARC estaban aplastadas, la Casa de Nariño y sus fuerzas militares no habrían ordenado una ofensiva final y bombardeos para concretar una victoria total? Si no lo hicieron es porque esa fuerza rebelde de 8.000 combatientes estaba en condiciones de seguir guerreando. No tenía voluntad de apostar a la guerra porque creyó que había que darle una oportunidad a la paz, a la que abonó con sucesivos altos del fuego unilaterales. Y al final tuvieron razón en que se podía firmar algo digno para ambas partes, con apoyo internacional y tratar de llevarlo a la práctica, que es la fase más difícil que se abre si el domingo gana la opción pacifista.

De Timochenko salieron frases muy dignas en Cartagena, primero al visibilizar al pueblo humilde de esa zona, en su mayoría afro descendiente, que había sido raleado de la ceremonia y los 2.500 invitados especiales. Hasta Evo Morales dijo que no había sido invitado. Se ve que los originarios no tienen buena prensa en Colombia, ni siquiera a la hora del festejo de la paz.

El líder de lo que hasta ahora es guerrilla y que en 180 días deberá completar su desarme, para convertirse en un movimiento político, ratificó que lucharán en el terreno político por las mismas ideas libertarias, de la tierra para quien la trabaja, de una sociedad sin pobreza ni exclusión, etc, que antes procuraban por la vía militar. Que sus ideas no cambian. Nuestra única arma será la palabra, reiteró.

Y Santos, retomando el debate, retrucó que en cuanto a los modelos económicos no está en nada de acuerdo con la guerrilla. Obvio, él proviene de la vieja oligarquía, ligada a los negocios con el capital extranjero, del agro-business, la minería, el petróleo y el comercio internacional.

Ahora habrá un intenso debate político y parlamentario, donde a las FARC se les han asegurado diez legisladores, cinco para un mandato y cinco para el siguiente, aún si no consiguieran el piso mínimo necesario. Pinta como una batalla de ideas, entre defensores del neoliberalismo y la Alianza del Pacífico, de un lado, y los que quieren reforma agraria y democracia integral de una nueva Colombia integrada al ALBA, con Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Antigua y Barbuda, San Vicente y Granadinas, etc.
Bienvenida sea esa lucha política, dura pero incruenta. El cronista vio la cobertura de CNN sobre la X Conferencia Guerrillera y los reportajes a combatientes. Preguntados sobre su mayor temor, todos contestaron que temen por sus vidas, que hay dudas si el Estado cumplirá su palabra, si no volverán los crímenes que costaron 5.000 vidas a la Unión Patriótica en una desmovilización de mediados de los '80.
Por eso Timochenko detuvo su discurso en Cartagena y miró hacia el cielo, cuando irrumpieron los cazas Kfir rompiendo la barrera del sonido...

Por Sí o por No

La ultraderecha que se opone al acuerdo de paz tiene una fuerza no desdeñable, que ronda el 35 o más por ciento de la intención de voto, pero en principio perdería la compulsa.

Todas las encuestas coinciden en que ganará el Sí. El sondeo de Opinó metro de Datexto, publicada por el diario El Tiempo de Bogotá el 27 de septiembre, registró que la intención de voto por el Sí es del 55 por ciento y el del No el 36,6. El mismo día, pero la firma Cifras y Conceptos, en conjunto con Caracol Radio y Red+Noticias, aseguró que el 62 por ciento que participe del plebiscito del domingo refrendará los acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC. Sólo el 38 por ciento optaría por el No. Ipsos Napoleón Franco estimó que el 66 por ciento votará por el Sí, frente a un 34 por ciento que lo hará por el No.

No hay un resultado asegurado. Tendrían que votar por el Sí 4.500.000 colombianos, de un padrón general de 46 millones. Las encuestadoras creen que acudirán 9 millones.

El pronóstico es que lo firmado va a ser refrendado porque es una buena alternativa para dejar atrás un conflicto que provocó 300.000 muertos, 6.9 millones de desplazados internos y 45.000 desaparecidos, con todo el dolor y sufrimientos que eso implica además de los daños materiales de 52 años de guerra.
La campaña por el Sí insiste en que lo suscripto en Cartagena es la forma de superar esos dramas y traumas. En cambio, Uribe y el Centro Democrático, como figuras visibles (seguramente en las sombras muchos militares, envenenados por la guerra) plantean el No. Uribe incluso hizo un acto en una plaza de Cartagena y arengó a sus seguidores: “Estamos aquí para decir ‘no’ a los terroristas, no a este mal acuerdo, no a esta firma final”. Sus seguidores contestaron “No más Farc, no más Santos, no a los acuerdos de paz”. Aún luego de la firma de Santos y Timochenko, Uribe difundió una declaración cuyo título lo decía todo: “Terrorismo triunfante ha logrado que le aprueben toda su agenda”.

Uno de sus mayores temores quedó develado cuando se quejó de que en los acuerdos “surge una nueva motivación constitucional para expropiar propiedad privada de personas honestas”. O sea que el ex presidente teme algunas expropiaciones de tierras para cumplir al menos parcialmente con el reclamo de reforma agraria de las FARC, recogido en el punto 1 de los acuerdos de Cuba.

Ojalá que los guerreristas sea derrotados el domingo 2 y deban esperar su oportunidad recién en las presidenciales de 2018. Si en el interregno se afianza la paz también allí serán derrotados Uribe y los paramilitares.

ortizserg@gmail.com