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miércoles, 18 de marzo de 2020

Porqué Piñera debe irse


Por Juan Pablo Cárdenas S.:
(en memoria de Mariano Puga, el cura obrero)
“¡Que se vaya! tituló en una de sus más exitosas ediciones la revista Análisis cuando el país demandaba la salida de Pinochet. La irreverente portada causó la furia del Dictador y de allí se sucedieron todo tipo de amedrentamientos a la prensa disidente, como aquellos requerimientos ante los tribunales y las fiscalías militares en contra de los periodistas y colaboradores de esta y otras publicaciones. Hoy son cientos de miles las pancartas, rayados murales y diversas formas de demanda popular para que Sebastián Piñera cese en su cargo de La Moneda en medio de la mayor crisis de nuestra historia.

Ciertamente que el escuálido respaldo popular del actual presidente, la protesta incesante de la población y los altos y peligrosos grados de confrontación social en cualquier democracia en serio ya habrían ocasionado la renuncia o la destitución del primer mandatario. Sin embargo, lo que tenemos en Chile no es un régimen de soberanía popular sino una postdictadura todavía regida por los rasgos autoritarios de la Constitución de 1980, el poder económico y una clase política insensible a las demandas de la población, además de devenir en corrupta.

Es cosa de leer las encuestas y recorrer las calles para apreciar el balance que el pueblo hace de la gestión de un jefe de estado obstinado que fue elegido por mucho menos de la mitad de los ciudadanos y que, para colmo, hoy recibe la rechifla mundial por sus espeluznantes acciones contra los derechos humanos de nuestros habitantes.

El ministro de Interior ha declarado recién que “la democracia se basa en el respeto a las reglas del juego”, haciendo caso omiso que la principal característica de este régimen es su fidelidad a la voluntad soberana del pueblo, frente al cual el gobierno, el parlamento y las instituciones del Estado deben direccionar sus propósitos y acciones. Tarea en que las Fuerzas Armadas y policiales deben estar encomendadas a proteger su población y velar por el orden público, muy contrariamente a lo que está sucediendo con una represión criminal que se ejerce cotidianamente contra los chilenos que protestan y se movilizan contra un sistema profundamente desigual. Bajo el imperio de la concentración de la riqueza, el trabajo precario y la expoliación de nuestras materias primas y riquezas en manos de los intereses foráneos.

Más de cuatro meses de continua insurrección, caos, víctimas fatales y miles de presos políticos constatan el descontento popular y el fracaso e todas las autoridades en ofrecer soluciones a ese despertar irrefrenable de un país ya harto de abusos de todo tipo y de esperar por más de treinta años que se consolidara la democracia y la justicia social. Porque, a excepción de unas pocas voces del Parlamento, el conjunto de los legisladores, los partidos políticos y los medios de comunicación hegemónicos se escandalizan de lo que parece realmente más prudente antes que la crisis siga profundizándose. Esto es que Piñera decida irse para que la violencia no conduzca al país a una de lamentables ocasiones ya vividas, como la guerra civil, las asonadas militares y los miles de muertos y desaparecidos.

Desgraciadamente, lo que aparece más razonable es tildado como una propuesta extremista y un atentado contra nuestra supuesta democracia. Incluso la clase política opositora, y consciente del daño que le significa al país el gobierno de Piñera, ha sacado del sarcófago a varios políticos para que propicien, otra vez, una salida negociada con el Gobierno. Esto es esos mismos acuerdos que entonces fueron impuestos y financiados por el Departamento de Estado Norteamericano para evitar el derrumbe de la Dictadura, garantizar la impunidad de Pinochet y darle continuidad a su régimen económico y social. Lo que ahora ha terminado por crispar al país.

Un grupo de ex concertacionistas, ebrios de figuración pública, conspiran de nuevo con la Derecha, los grandes empresarios y empiezan a golpear las puertas de los cuarteles para hacerle frente al estadillo social y desbaratar la posibilidad de que, con o sin plebiscito y asamblea constituyente, el país apruebe unas nueva Carta Fundamental, seguido de terminar con los privilegios que goza menos del 0.5 por ciento de la población. Es decir, se le dé ejecución a una agenda social que le ponga término al sistema previsional, la educación discriminatoria, la salud elitista y la represión de los derechos de nuestros pueblos autóctonos, entre otras justas demandas.

Ante la presión social, el Poder Legislativo discurrió proponerle al país un itinerario institucional con la esperanza de apaciguar el malestar, pero sin convicción política alguna en cuanto a que, por fin, prosperara un régimen democrático de mínima solvencia. Pero lo que no lograron percibir estos legisladores es la posibilidad de que en consulta electoral los millones de chilenos puedan constituir una convención constituyente que arrase con las pretensiones de quienes quieren darle continuidad al régimen actual, incluso recurriendo al poder de veto que tendría cualquier reforma si ésta no reúne los dos tercios; según el abusivo quórum convenido por los defensores y encantados del legado pinochetista. Recién se dan cuenta que la explosión social no solo es contra el Ejecutivo sino contra el conjunto de una casta política que durante los gobiernos de la Concertación y la Nueva Mayoría se hicieron los sordos frente al mandato popular e incumplieron flagrantemente sus propias promesas electorales.

De esta forma es que ahora se proponen amarrar a Piñera en su cargo y ver la forma de interrumpir el proceso constituyente, aunque sea a pretexto de la pandemia del Coronavirus, fenómeno ampliamente manipulado por las autoridades y que les ofrece infundirle pánico a la población a la posibilidad de contraer este mal en los lugares de votación, las concentraciones públicas, las universidades y los medios de transporte. Como si en todo el mundo y en Chile no fueran inmensamente más los que a diario padecen y mueren por las epidemias del hambre, de los virus mucho más letales, las fatídicas esperas por atención médica hospitalaria, los conflictos armados y la criminalidad.

Esperamos que el pueblo no se deje engañar. Más bien confiamos en que los chilenos saben que la violencia callejera y el vandalismo son hábilmente tolerados y estimulados por los que quieren oponerse a los cambios. Que como en otros momentos de nuestra historia, las policías no se proponen neutralizar a los delincuentes o a los narcotraficantes sino a los que protestan pacíficamente. Así como infiltrar a los incautos de la política, estimular las divisiones políticas y alentar lo que mejor saben hacer: los cruentos golpes de estado y sus posteriores campos de concentración y exterminio, así como la venta de nuestra soberanía territorial al capital foráneo.

No deja de ser extraño que, en su última desfachatez, Piñera haya reconocido que su gobierno tenía pleno conocimiento que durante el estadillo de octubre pasado se iba a atacar algunas estaciones del Metro de Santiago. Curioso, ¿no?

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

sábado, 16 de noviembre de 2019

El búnker de Piñera



 Por Carolina Vásquez Araya:

Encerrado en su ceguera y su profundo odio hacia el pueblo, Piñera lo pierde todo.

Acuerpado por dos instituciones armadas y entrenadas para aplastar a la población –Ejército y Carabineros- el aún presidente de Chile pretende ignorar las justas demandas de la ciudadanía y blindar un sistema neoliberal colapsado, del cual se benefició personalmente durante décadas amasando una fortuna incalculable gracias a los mecanismos instaurados por el régimen de la dictadura. Tan tramposo y superficial como irresponsable, Piñera tiene hoy al país al borde de la peor catástrofe política de su historia, reprimiendo de manera sangrienta a millones de chilenos quienes han puesto su autoridad al borde de la picota.



Las demandas de la ciudadanía no pueden ser más claras: convocar a una asamblea constituyente para redactar una Constitución acorde con las expectativas ciudadanas de justicia social, igualdad, protección de la riqueza nacional y el establecimiento de mecanismos capaces de consolidar una democracia actualmente tambaleante. Es decir, todo aquello con el potencial de garantizar el bienestar general sin los reductos de privilegio imperantes en todo el aparato gubernamental gracias a las trampas legales instaladas por la dictadura en el texto actual. Pero el presidente más cuestionado desde que Chile es Chile –con un 9 por ciento de aprobación- se ampara detrás de su biombo de papel y juega a dictador sin tener siquiera las agallas de dar la cara a quienes exigen respuestas.

El mundo observa con estupor cómo las más impresionantes manifestaciones ciudadanas –arriba de millón y medio de personas en las calles durante la semana pasada- son agredidas de manera irracional por Carabineros, quienes compiten por coronarse como la fuerza policial más sanguinaria del continente. Asesinatos a mansalva, violaciones y abusos sexuales de niñas y adolescentes, miles de heridos por balas y perdigones y algo aún más siniestro, como cientos de manifestantes ciegos por pérdida de ojos, es la cauda de una ola de violencia inaudita contra la población desarmada.

Por supuesto, no faltan quienes responden a la propaganda oficial y defienden la postura de Piñera apoyando su discurso contra el vandalismo, intentando ignorar el enorme cúmulo de evidencias en vídeos y fotografías en donde se demuestra la intervención de fuerzas del orden en muchos de estos actos. Chile es ahora un caldero a punto de estallar y mientras en las calles la juventud acompañada de una impresionante representación ciudadana exige su renuncia, Piñera se toma fotos en los patios del palacio y lanza su más reciente excusa para evadir su responsabilidad: una supuesta intervención de países extranjeros en las protestas.

Si su actitud no hubiera sido ya una afrenta para chilenas y chilenos agobiados por la injusticia del sistema, esta última declaración bastaría para quitarle ese último 9 por ciento de aprobación. Adjudicar a otros gobiernos –evidente la alusión a Cuba y Venezuela- la responsabilidad por la mayor movilización ciudadana que ha vivido Chile en su historia, no solo es un reconocimiento al poder de esos Estados; también revela la pobreza moral de un hombre incapaz de reconocer sus errores, incapaz de aceptar la derrota y, por encima de todo, carente del más elemental sentido humanitario. Apertrechado en su búnker de privilegios mal habidos y rodeado de empresarios beneficiados por el sistema neoliberal que se cae a pedazos, este ya deslegitimado mandatario sigue empeñado en defender un estatus caduco mientras el pueblo, desde las calles, le demuestra que no necesita de ayuda exterior para expresarle su rechazo y exigirle un último acto honorable: reconocer su derrota y renunciar.

La ciudadanía chilena exige a su presidente un último acto de honor.

elquintopatio@gmail.com

sábado, 21 de septiembre de 2019

La activación del CODENA y el por qué Juan Guaidó no está preso.



Por Juan Martorano:
En esta oportunidad, voy a referirme a dos temas importantes y explicativos. El primero, tiene que ver con la comparecencia pública el pasado día lunes 9 de septiembre, y en cadena nacional de radio y televisión, del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, Jefe de Estado y Jefe de Gobierno, Nicolás Maduro Moros, en la activación de la figura constitucional del Consejo de Defensa de la Nación (CODENA).
Como segundo tema, trataré de dar una aproximación a miles de seguidores y seguidoras lectores y lectoras, sobre las razones por las que el pretendido “presidente interino” y autoproclamado Juan Guaidó, aún no está tras las rejas.


Entrando ya en materia, en el primer punto, es importante destacar que el Consejo de Defensa de la Nación (CODENA) es una figura constitucional y legal (prevista en el artículo 323 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y 34 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica de Seguridad y Defensa de la Nación) el cual es el máximo órgano de consulta para la planificación y asesoramiento del Poder Público en los asuntos relacionados con la defensa integral de la Nación, su soberanía y la integridad de su espacio geográfico. A tales efectos, le corresponde también establecer el concepto estratégico de la Nación. Presidido por el presidente o presidenta de la República, lo conforman, además, el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, el presidente o presidenta de la Asamblea Nacional, el presidente o presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, el presidente o presidenta del Consejo Moral Republicano y los ministros o ministras de los sectores de defensa, la seguridad interior, las relaciones exteriores y la planificación y otros cuya participación se considere pertinente. La ley orgánica respectiva fijará su organización y atribuciones.

En el artículo 38 del Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica de Seguridad y Defensa de la Nación podemos encontrar al detalle las atribuciones que esta figura constitucional tiene en estos momentos. 

Son 14 grandes atribuciones que de seguidas pasamos a enumerar:
1.- Asesorar al Poder Público en la elaboración de los planes de seguridad, desarrollo y defensa integral, en los diversos ámbitos de la vida nacional.
2.- Formular la política de seguridad, en armonía con los intereses y objetivos de la Nación para garantizar los fines supremos del Estado.
3.- Elaborar el concepto estratégico de la Nación, teniendo como base vinculante el contenido de los principios fundamentales consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y las leyes de la República, con un avance progresivo que atienda la coyuntura y en sintonía con los intereses nacionales.
4.- Actualizar cuando se requiera, el concepto estratégico de la Nación, y sugerir lineamientos al Poder Público para la elaboración y ejecución de los planes que de él se deriven.
5.- Constituir Comités de Trabajo Interinstitucionales y de Emergencia, los cuales estarán integrados por representantes de los distintos organismos involucrados en la problemática objeto de análisis y por otros expertos que se consideren necesarios. Las funciones de estos Comités serán establecidas por el Reglamento de este Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica.
6.- Fomentar la participación activa y permanente del Poder Público y de la sociedad, en los asuntos relacionados con la seguridad de la Nación.
7.- Requerir de las personas naturales o jurídicas de carácter público y privado los datos, estadísticas e informaciones relacionadas con la seguridad de la Nación, así como su necesario apoyo.
8.- Asegurar que los sistemas de inteligencia, protección civil y demás organismos de seguridad ciudadana del Estado e instituciones afines, remitan los datos, informaciones y estadísticas relacionadas con la seguridad de la Nación.
9.- Proponer al presidente o presidenta de la República intervenir aquellos órganos de seguridad del Estado, en cualquiera de sus niveles y espacios cuando las circunstancias lo ameriten.
10.- Aprobar directivas para colaborar con la movilización y desmovilización total o parcial, en los diversos ámbitos.
11.- Asegurar que los integrantes del Sistema de Protección Civil en sus diferentes niveles, programen y coordinen con el órgano respectivo, los recursos públicos y privados necesarios, a fin de prevenir, mitigar, dar respuesta y recuperar los daños ocasionados por eventos de origen natural, técnico y social, que obligatoriamente requieran del apoyo de las estructuras políticas, técnicas, sociales y económicas del Estado.
12.- Fomentar la formación de equipos multidisciplinarios especializados en seguridad y defensa, del sector público y privado.
13.- Dictar el Reglamento para su organización y funcionamiento.
14.- Otras que sean decididas en el seno del Consejo, al menos por las dos terceras partes de sus miembros permanentes.

Importante es de destacar que Nicolás Maduro ha convocado y activado desde el año 2017 esta figura, y se le dio carácter permanente. Sólo que ante la nueva escalada y amenazas que se ciernen sobre el país, mediáticamente se transmitió parte de la reunión y la alocución del Jefe de Estado el pasado día lunes.
Asimismo, desde el momento en que la Asamblea Nacional (hoy en desacato) se posesiono del parlamento, y con 2/3 de la oposición controlándolo y ejerciendo una labor obstruccionista del Ejecutivo Nacional, una de las primeras medidas adoptadas por el Jefe de Estado fue la de decretar, de conformidad con el texto constitucional y la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción, desde el año 2016 y hasta la fecha, un Estado de Excepción y Emergencia Económica, el cual ha sido prorrogado las veces que ha sido necesario por el Tribunal Supremo de Justicia en Sala Constitucional.

Lamentablemente, creo que la población venezolana no ha sabido entender en su justa dimensión la declaratoria de alerta naranja formulada por el presidente de la República, sobre todo en los estados de la región occidental de nuestro país.

Una declaratoria de alerta naranja significa, de acuerdo a los manuales de operación de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que el país está en un altísimo riesgo, y que no solo las fuerzas militares, sino que la población en general, debe estar preparada y dispuesta ante la posibilidad de ocurrencia de un ataque de tipo militar (convencional o no) por parte de un país o países agresores.

De hecho, en la comparecencia ante la Asamblea Nacional Constituyente en fecha 3 de octubre de 2017, el M/G y ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Luis Reverol Torres, señaló que una de las hipó tesis de conflicto del imperialismo con Venezuela era a través de un ataque o bombardeo aéreo. Este mismo planteamiento fue repetido y ratificado por el constituyente Julio Chávez en entrevista en el programa “Al Aire” conducido por la periodista Dahir Rahl y Pedro Yajure, en fecha 12 de septiembre de 2019, a propósito de la “activación del TIAR” a Venezuela, por parte del Consejo Permanente de la OEA, casualmente, el 11 de septiembre de 2019, cuando conmemorábamos los 46 años del derrocamiento y asesinato de Salvador Allende en Chile, y los 18 años de la “caída” de las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, y que este hecho sirvió de argumento legitimador para la posterior “Guerra contra el Terror” liderada por EEUU en el mundo entero.

La actual situación es mucho más seria de lo que creemos. En esta última semana, en lo que se conoce como el área metropolitana de Caracas, las fallas recurrentes de servicios como electricidad, agua, transporte, plataformas de telecomunicaciones, entre otros servicios, han escalado en sus fallas “recurrentes”. Esa puede ser la advertencia de que cosas superiores pudieran estar por venir.

Es por ello, que el Consejo de Defensa de la Nación asume la dirección cívico-militar de la República ante la proximidad de una posible agresión militar desde Colombia. El presidente sigue en sus funciones, pero decidiendo en colectivo en el Consejo.

En estas circunstancias cercanas a una agresión militar desde Colombia para dar inicio a una guerra regular, a nosotros, pueblo revolucionario, nos queda: (i) pasar a la orden de lo que nos indiquen, (ii) confiar en la FANB, (iii) dar pleno respaldo al Pdte. y al CODENA.

Antes del Caldas ocurrió el conflicto de Los Monjes en 1952. En ambos hechos, puntas referenciales de nuestra historia, el gobierno de Colombia fue sometido por Venezuela, la amada Patria, con respuestas contundentes de nuestras Fuerzas Armadas.
A propósito de la situación prebélica generada por el gobierno de Colombia, es necesario recordar y leer el caso de la Corbeta Caldas en aguas venezolanas el 09.08.1987 como una agresión premeditada de la oligarquía colombiana.

Dijo el Presidente Maduro: "He entregado, como Jefe de Estado, al Consejo de Defensa de la nación la conducción colectiva como máxima instancia del Estado de esta coyuntura de amenaza real”.
Ahora, algunas de las cosas que debería hacer el jefe del Estado, en el marco de esta coyuntura es lo siguiente: (i) baja de todos los precios; (ii) eliminación del iva para todos (no los multimillonarios).

Ahora, luego de hechas estas consideraciones, ahora pasemos a las que corresponden a Juan Guaidó y por qué aún no ha sido detenido por las autoridades.
Y esta pregunta me la han hecho hasta amigos que tengo hasta en EEUU. Espero con ello tratar de responder su interrogante.

He sido uno de los que he pedido, escrito hasta la saciedad de que a Juan Guaidó hay que encarcelarlo. Si nos ciñéramos a lo estrictamente jurídico, y a lo que establece el código y la legislación penal, cualquiera de los supuestos de hecho de esas normas encuadra perfectamente en la conducta del pretendido “presidente interino”.

Pero, el mismo Karl Marx lo señaló, palabras más, palabras menos: Las leyes jurídicas se basan en las formas de producción y leyes económicas, y no hacen más que legitimar el Estado Burgués aún imperante. Y eso incluye el sistema de administración de justicia.

No se trata de que el Fiscal General de la República, Tarek William Saab, quien es un furibundo defensor de los Derechos Humanos y activista como este servidor en la materia, y de quien le reconozco en sus dos años de gestión al frente del despacho del Ministerio Público, su labor encomiable y titánica de adecentarlo, apertura todas las investigaciones contra Guaidó. O que el jefe del Estado pida su encarcelamiento o que el M/G, Vicepresidente Sectorial de Obras Públicas y Servicios, Secretario Ejecutivo del Estado Mayor Eléctrico y ministro del Poder Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, M/G Néstor Luis Reverol Torres señale que llevará los respaldos fotográficos de Juan Guaidó junto a los cabecillas de la banda narco paramilitar colombiana “Los Rastrojos”. En realidad, los poderes fácticos son los que realmente deciden por nosotros.

Venezuela es un país extremadamente importante en la geopolítica internacional por las enormes riquezas que posee. Y eso la ambicionan las grandes potencias y se la disputan. El verdadero diálogo no es entre Guaidó y Maduro, sino entre potencias que decidirán el futuro del país.

Guaidó es un mero empleado, un instrumento de los gringos, no es un personaje que piense por cabeza propia. Ya tiene su futuro asegurado con lo que se ha robado de los activos confiscados al país de CITGO, Monomeros, CVG Alunasa, y otros de Venezuela. El día que las “papas quemen”, simplemente se irá del país a disfrutar lo robado (si no lo matan los gringos antes, para dotarse del necesario casus belli para la invasión, que no será tan pronta como algunos pueden creer). Y eso mismo hubiese ocurrido si el empleado hubiese sido Leopoldo López, María Corina Machado, Henrique Capriles o Henri Ramos Allup. Guaidó es una figura que estará ahí hasta que les sea útil a los gringos.

Pero incluso, el lapso de caducidad se lo han prolongado, ya que se estima que el 5 de enero de 2020, la AN insubordinada y en desacato, lo ratifique en el cargo de presidente, “hasta que cese la usurpación”. Es decir, los gringos naricearon e impusieron el liderazgo del “autoproclamado” hasta que a ellos les dé la gana.
Pero así mismo. Esas mismas potencias se hacen mutuas y recíprocas concesiones. Así como EEUU no ha procedido (por lo menos hasta ahora) a una intervención mucho más directa sobre territorio venezolano (lo seguirá haciendo a través de operaciones encubiertas, el sabotaje a servicios públicos, ataques y asesinatos selectivos, apostando al mayor desgaste que nos ocasione esto y en paralelo las medidas coercitivas unilaterales). Ellos pidieron que “Guaidó no fuese tocado”. Y eso, sus otros pares, imagínense quienes, como buenos negociantes, lo aceptaron.

Entonces, más allá de nuestras opiniones como militantes, que es válida tenerlas (y yo las tengo) también debemos hacer análisis objetivos y reales, porque hay “real politik”. Y aunque nos cueste creerlo, Juan Guaidó con este sistema imperante, jamás ni nunca lo veremos tras las rejas.

Por eso, veremos al compañero Tarek William Saab designando al Fiscal número infinito elevado a la enésima potencia con competencia extraterritorial en asuntos cósmicos sensoriales ante la corte celestial y con la bendición de las 7 potencias, en especial con el acompañamiento de la corte vikinga. Para q investigue EL PRESUNTO nexo del diputado WHITEDOG con los narcos paracos de Colombia…"
Y hasta los fiscales de tránsito también investigarán a Guaidó porque cada esquina de Caracas es una anarquía y un caos donde prevalece el más arrecho pues.
Pero, no es la culpa del actual Fiscal General esto, sino de todo el sistema y entramado de corrupción que le legó su antecesora, Luisa Ortega Díaz.

Así como también no es la culpa exclusiva del presidente Nicolás Maduro todo esto. Estos polvos vienen de lodos pasados. La crítica que le tengo con todo respeto al Jefe de Estado es que le ha faltado mano dura para hacer valer sus decisiones e instrucciones que ha dado.
Sin embargo, hay que seguir luchando y bregando, porque no nos queda de otra ni otra opción.
Espero con ello haber contribuido a disipar algunas dudas, además de haber hecho cierta y necesaria catarsis.

¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
jmartoranoster@gmail.com

viernes, 2 de noviembre de 2018

En torneo de neonazis, ¿Brasil “o mais grande do mundo”?


Por Sergio Ortiz:

Se ha puesto de moda el ascenso de políticos neonazis, incluso en superpotencias como Estados Unidos, donde asumió Donald Trump en enero de 2017. Otros casos con similitudes y matices son los del presidente de Hungría, Viktor Orban, del partido Fidesz; el ministro del Interior italiano Matteo Salvini, de la xenófoba Liga del Norte, etc.
Con la elección del 28 de octubre Brasil se sube a esta tendencia. El 1 de enero entrará en el Palacio del Planalto el electo Jair Bolsonaro. El capitán retirado del Ejército, de 63 años, representante del casi ignoto Partido Social Liberal, le ganó el balotaje con el 55,13 por ciento de los votos (57 millones de sufragios) a Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores, con el 44,87 por ciento (47 millones de votos), quien suplantó al proscripto Lula da Silva.

Pese a la tremenda polarización aumentada desde la primera vuelta del 7 de octubre, la participación volvió a ser del 70 por ciento.
Unos 31 millones de brasileños no fueron a votar, incluidos 3 millones que no podían ejercer ese derecho por no haber registrado sus huellas dactilares. Éstos últimos son en su mayoría población pobre y nordestina, con mayor influencia electoral del PT: potencialmente eran votos para Haddad.

De todos modos, la diferencia de casi 11 puntos y 10 millones de votos ilustra que la pulseada fue ganada con claridad por el neofascista. No hay excusas ni hubo fraude en las polémicas urnas electrónicas.
Los letrados del perdedor no presentaron ninguna denuncia de ese tipo ante el Tribunal Supremo Electoral.
El gran derrotado en política es el PT, que con Lula y Dilma Rousseff había ganado las cuatro últimas elecciones, ininterrumpidamente desde 2002. Tras su traspié, ese partido divulgó un video con un poema del soviético Vladimir Maiakovski: “no estamos alegres, es cierto. ¿Pero por qué deberíamos ponernos tristes? El mar de la historia es agitado. Las amenazas y las guerras hay que atravesarlas. Partirlas al medio cortándolas, como una quilla corta las olas”. Más allá de la belleza del texto, la derrota fue muy dura y llevará a debates internos y autocrítica de la que fue la mayor fuerza política y una de las grandes influencias en la región.

El PT no está muerto. Tendrá una bancada de 57 diputados y varios senadores (aunque Rousseff fue derrotada en Mina Gerais), además de gobernadores en Bahía, Ceará, Piauí y Río Grande do Norte, la nordestina región más lulista.
En ese examen el partido derrotado debería responder autocríticamente tres cuestiones. ¿Por qué no fue capaz de hacer crecer la economía del país desde 2012 hasta 2016, e incluyo adoptó planes de ajuste con ministros fondomonetaristas como Henrique Meirelles?

¿Por qué el PT hizo política de alianzas y puso como vicepresidentes a personajes como Michel Temer (PMDB), quien perpetró el golpe de Estado contra Dilma? ¿Por qué su administración estuvo tan permeada, desde altos niveles, de tanta corrupción como se verificó en escándalos como Lava Jato que enlodaron a todo el espectro? Se suponía que el PT era el mejor, pero en corrupción tuvo marcas horribles y eso fue un factor de primer orden en su derrota.

Bolsonaro, Bolso-nazi.
No vale la pena reproducir las declaraciones neonazis, apologistas de la dictadura militar 1964-1985, represivas, homofóbicas, racistas y machistas de Bolsonaro, diputado desde 1991. Son suficientemente conocidas. Ese tono, envuelto en papel evangélico, como mediador de los designios de Dios, recrudeció en esta campaña. Tuvo mayor recepción social desde el oscuro incidente en el que fue apuñalado, el 6 de septiembre; le dio el toque de “víctima” que necesitaba el enviado del Señor a poner orden en Brasil.
La Iglesia Universal del Reino de Dios y su cadena televisiva Récord fue el gran canal para la captación de los votos. El “Demonio” Steve Bannon, ultraderechista asesor de imagen de Trump en 2016, y aportistas empresarios le dieron una gran mano con las “fake news” (noticias falsas) por las redes sociales, especialmente Whatsapp.

Mientras injuriaba a Haddad y a su compañera de fórmula Manuela D’Avila, comunista del PCdoB, Bolsonaro rehuyó todo debate televisivo donde hubiera sido desnudado como el mediocre que es. Argumentó razones de salud pero tampoco lo hizo para el balotaje, ya con alta médica. Este Mesías bautizado en el Jordán huyó como cobarde de la batalla intelectual legal y difamó por las redes y con los pastores amigos.

Una característica de los neonazis es que aplican planes neoliberales, con reformas laborales y previsionales, privatizaciones, etc, con ministros fondomonetaristas y Chicago boy’s. Bolsonaro designó a Pablo Guedes como titular de Hacienda, ubicado tan a la derecha que descalifica al Mercosur como un “pacto ideológico” de signo izquierdista, algo que nunca fue.

El “mercado”, léase el gran capital paulista e internacional, saludó la victoria de Bolsonaro con una suba de la bolsa de San Pablo. Síntoma similar, con olor a muerte, fue que dos fábricas extranjeras de armas anunciaron su radicación en Brasil: una de Emiratos Arabes y otra checa. La acciones de la firma nacional, Taurus, subieron 421 por ciento desde agosto. Esto va de la mano con el crecimiento de la “Bancada de la Bala”, con 250 diputados y senadores partidarios de la justicia por mano propia y el “gatillo fácil” policial y militar.

Los neonazis se buscan y abrazan. La primera gira de Bolsonaro lo llevará a Chile, para ver al derechista Sebastián Piñera, a Estados Unidos a reunirse con Trump y a Israel, con Benjamin Netanyahu. Tristeza nao tem fim.

ortizserg@gmail.com

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Macri y el fantasma del gobierno de Fernando de la Rúa


Por Eduardo Andrade Bone:

Pretender dirigir la economía de un país como una empresa, es el craso error de las mafias empresariales y políticas de centro derecha, más aún cuando se cuenta con colaboradores inexpertos, inescrupulosos y gánsteres que están al servicio del poder del dinero y sus propios intereses personales.

El país trasandino ha registrado una caída cuasi imparable  del peso frente al dólar, lo que ha llevado al Banco Central de Argentina a subir los tipos de interés del 45 a un inédito 60 por ciento para tratar de contrarrestarlo, incluso el gobierno de Mauricio Macri pretendía adelantar el cobro del crédito otorgado por el Fondo Monetario Internacional para presuntamente obtener liquidez y afrontar sus compromisos económicos.


Pero el 29 de agosto, el FMI emitió un comunicado expresando su apoyo al Gobierno argentino, pero advirtiendo que estrechará los controles a la política económica de la administración que preside Macri, en otras palabras, ahora todo depende de cómo el FMI gobierne en la Argentina.

La nefasta vuelta de la recolonización de la Argentina de parte del Fondo Monetario Internacional significa que Macri dice para sí mismo, que hoy por hoy, su único socio es la mafia del Fondo. Quiere decir que sin el Fondo se encontraría ante un callejón sin salida. Ahora todo lo que venga con el FMI, son penurias para el pueblo argentino, con un saldo de mayor desempleo, empeoramiento de los servicios públicos y un empobrecimiento generalizado de la población, típico de las políticas macro económicas neoliberales.

Sin embargo, como muestra la historia, ningún país que haya cumplido plenamente con los dictados del FMI ha logrado salir limpiamente de la crisis. Todas las medidas solo retardan los problemas, que, de hecho, van creciendo como una espiral y se torna más difícil de manejar.

Lo cierto es que el gobierno de Macri, entró en un círculo vicioso del que no sabe cómo salir. Sigue cometiendo los mismos errores anteriores y depende permanentemente de los ajustes exigidos por el FMI, para darle señales al mercado y que lo financien, pero el mandatario argentino ya se ha transformado en rehén del organismo depredador internacional y su capacidad de maniobras se encuentra muy limitada.

Lo que ocurre en la Argentina en términos económicos, es la más alta manifestación del proceso de putrefacción que vive el sistema capitalista mundial y su expresión más ultra, el neoliberalismo económico, cuyo mejor administrador no es otro que el diabólico Fondo Monetario Internacional (FMI).

Ahora desde el punto de vista mediático, de forma desesperada el presidente Macri ha buscado endilgarle la responsabilidad a la administración anterior y al desorden económico mundial, cuya mayor expresión es la “guerra comercial” desatada por el narcisista diabólico, y sociópata presidente Trump y que estaría golpeando el manejo económico de su amigo Macri.

De allí que el nerviosismo y la incertidumbre comienza a apoderarse de una parte del mundo empresarial que se ve afectados por los malabares de Macri y que llega a los ciudadanos de a pie en la Argentina, que van perdiendo gradualmente su poder adquisitivo, se reduce el consumo y avanza la recesión. De allí que se cuece una crisis economía de imprevisibles consecuencias y que podrían llevar al país a la bancarrota, producto de la incapacidad y los malos manejos económicos del gobierno neoliberal de Mauricio Macri.

Crisis que se caracteriza por la devaluación de la moneda nacional en un 95% en el transcurso del presente año, alto endeudamiento del país, incertidumbre en el comercio, la reaparición de los capitales golondrinas, la fuga de capitales extranjeros, inflación de un poco más del 30%, lo que indica además que todos los productos que estén sometidos a las fluctuaciones del dólar en subida, se tornaran más caros. Lo que refleja un fracaso inminente en la gestión de la economía argentina, de parte de Macri y sus secuaces.

Además Macri, comienza a sentir el desencanto de sus propios partidarios y de aquellos que de forma ingenua votaron por el cambio. Lo cierto además, es que el mandatario ha dejado al descubierto toda su mediocridad política, como se suele decir en la jerga popular, el presidente “no tiene dedos para el piano”, es un empresario “rasca” como dicen en Chile o un Trump cualquiera, así incluso lo manifiesta incluso la prensa que tiende a apoyar su pésima gestión presidencial.

Ahora en una encuesta realizada recientemente por la consultora Ágora refleja que casi el 60% de los bonaerenses lo rechaza. Ante la crisis del dólar, el 60% de los consultados rechaza la gestión de Mauricio Macri, mientras que también opinan que la situación del país es “muy mala”. Por su parte, el grupo político Cambiemos también parece tener problemas para encontrar un candidato o candidata confiable y creíble para 2019, que después de la gestión de Macri estaría condenados su presunta desaparición del escenario político argentino, mientras que la desesperanza crece acerca del presente y futuro del país.

En el país trasandino se comienzan a vivir una serie de movilizaciones, paros, huelgas y protestas, luego de una serie de manipulaciones del peso argentino, el que se ha estado desplomando constantemente frente al dólar. Las convocatorias a diversos tipos de manifestaciones contra el gobierno de Macri van creciendo paulatinamente, producto de la pérdida de confianza y popularidad, ante un mandatario cuya familia, además, ha sido imputada por actos de corrupción.

Al momento de escribir esta nota el presidente Macri junto a su circulo más cercano, resolvió jibarizar 13 ministerios, con el objeto de tratar de sortear la crisis de la mejor forma posible, lo que se puede traducir como una cierta anarquía de gobernabilidad. Para tales efectos se prepara un paquete de medidas económicas y políticas de emergencia, supervisado por el FMI y que busca bajar el déficit y calmar los precios, según destacan medios de prensa argentinos, independientemente de las consecuencias que estas tengan en las condiciones de vida del pueblo argentino, pues todo aquello que tenga su origen en el FMI es nefasto para el ciudadano de a pie y para los estratos sociales de menor poder adquisitivo del país. De allí que lo único que puede esperar el pueblo argentino de Macri y el FMI, es la política de las dadivas y no las soluciones reales, ante una crisis que hace agua por todos lados.

Por ello, ante la gestión presidencial de Macri, se cierne el fantasma del nefasto gobierno de De la Rúa (Unión Cívica Radical), recordemos que la crisis del 2001 en Argentina, también llamada como el Cacerolazo o el Argentinazo, fue una crisis política, económica, social e institucional, potenciada por manifestaciones populares de alcance nacional bajo el lema "¡Que se vayan todos!", que culminó con la renuncia del entonces presidente de Argentina Fernando de la Rúa, dando lugar a un período de inestabilidad política durante el cual cinco funcionarios ejercieron la Presidencia de la Nación. Sucedió en el marco de una crisis mayor que se extendió entre 1998 y 2002, causada por una larga recesión que disparó una crisis humanitaria, de representatividad, social, económica, financiera y política, casi en los mismos términos como está ocurriendo con Macri ahora y además con un parlamento en el cual no tiene mayoría.

Cabe destacar que la mayor parte de las personas que participaron en las protestas que pusieron fin al gobierno de De la Rúa, fueron autoconvocadas y no respondían a ninguna entidad o dirección política, sindicato u organización social bien organizada. Durante el transcurso de las protestas, 39 personas fueron asesinadas por los aparatos represivos del Estado argentino, entre ellos 9 menores de edad, en el marco de la represión ordenada por el gobierno para contener las manifestaciones tras la instauración del estado de sitio.

Ahora todo lo que venga en materia económica, política y social, es de imprevisibles consecuencias, pues se está ante un gobierno que parece haber perdido la brújula y las políticas neoliberales ha implementar de Macri, no suelen estar a la altura de la gravedad de la crisis que vive el país, como lo ha demostrado hasta ahora. Lo único que está claro es que el FMI retoma su papel recolonizador de la Argentina, transformando a Macri en un títere de las decisiones de la entidad mafiosa internacional, quien de forma encubierta seguirá gobernando la Argentina.
Comunicador Social
Analista Político
Corresponsal de Prensa

aindoamericanap@gmail.com

miércoles, 11 de octubre de 2017

La censura global y la manipulación de los pueblos

Por Homar Garcés:

La imposición de una cartelización global de la información, o de una censura corporativa mundial, tendría como resultado directo la manipulación más perfeccionada de la opinión pública, ya sea de una nación o de grupos sociales específicos, incluso en contra de sus propios intereses. De esto se encargarían las grandes cadenas informativas (principalmente, estadounidenses), cuyas fuentes, a pesar de no citarse en muchos casos, serían incuestionables y las únicas autorizadas para validar o no cualquier noticia difundida. Así, las operaciones mediáticas en contra de países, gobiernos y personas, además de movimientos sociales y políticos, que resulten contrarios a las agendas políticas y económicas de los grupos de poder mundiales podrán propagarse sin mucha dificultad, obstruyendo a su vez cualquier posibilidad de obtener una información más veraz y fidedigna.     


A ello se agregan diversos sitios en Internet que presuntamente censurarían la difusión de ‘noticias falsas’, o que induzcan odios étnicos, políticos y de otra índole, lo que estaría sujeto a la subjetividad de sus dueños o patrocinadores. De este modo, la verdad estará condicionada por lo que los sectores dominantes (locales y mundiales) juzguen como algo apropiado para toda la sociedad, independientemente de si existen elementos reales y cotidianos que la contradigan. Todo esto hace rememorar lo escrito en algunas obras distópicas, como “1984”, “Un mundo feliz” o “Fahrenheit 451”, entre las más conocidas, que dan cuenta del amplio control ejercido por gobiernos futuros sobre la población subordinada, restándole o anulándole la capacidad que puedan poseer para diferenciar la verdad de la mentira.

Ha surgido -como lo refieren en su artículo “Profetas del Odio”, Ava Gómez y Bárbara Ester- “una constelación de representaciones sociales de fuerte contenido político que se propaga con rapidez, va conformándose como sentido común y normalizando simbólicamente situaciones de violencia física y exclusión extrema. A este fenómeno se lo conoce como “agorafobia”, en alusión al rechazo, miedo y desprecio hacia el pobre, al desamparado, ese amplio segmento social que queda fuera del contrato tácito entre individuo y sociedad, en el que hay que dar para recibir. Ellos no dan, ergo, no merecen. Y, en consecuencia, hay que anular a sus líderes y derribar o impedir gobiernos que los incluyan”. Consecuentes con dicho propósito, quienes integran los poderes fácticos del planeta desencadenan campañas mediáticas dirigidas a incriminar dirigentes y regímenes diversos, de manera que se justifique, como en los casos de Iraq, Libia y Siria, cualquier acción militar, financiera, económica y/o diplomática que contribuya a su debilitamiento y destrucción.

Gracias al consumismo compulsivo -inculcado durante un largo tiempo en un amplio y cada vez creciente segmento de personas a nivel planetario por la gran industria ideológica a su total servicio- el capitalismo (ahora en su ciclo neoliberal y/o pos neoliberal, como algunos analistas prefieren denominarlo) ha podido presentarse como la única alternativa existente para elevar las condiciones materiales de vida de todos. Herbert Marcuse, sociólogo y filósofo alemán, se refirió décadas antes a esta situación de manipulación de las personas por el capitalismo en su obra «El hombre unidimensional», publicada en 1964.

En ella, Marcuse escribe que «la función básica de los medios es desarrollar pseudo necesidades de bienes y servicios fabricados por las corporaciones gigantes, atando a los individuos al carro del consumo y la pasividad política». Con ello, logran la ocultación total de las causas que producen los diferentes acontecimientos y crisis que agobian, en mayor o menor proporción, a la humanidad entera, sin dar cabida a un análisis real y concreto de los mismos. En el fondo, lo que persiguen estos censores globales es la promoción y el reforzamiento de leyes y medidas liberticidas -al estilo de la Patriot Act estadounidense- y así imposibilitar cualquier disidencia o rebelión de parte de los sectores populares, aún las más justas, al mismo que impedir la posibilidad que estos últimos puedan construir por sí mismos todos los espacios potenciales de solidaridad económica y social.-
mandingarebelde@gmail.com

sábado, 7 de octubre de 2017

¡Cómo nos cuesta entender!...

Por Carolina Vásquez Araya: 
Que la protección de la niñez no es un asunto opcional, sino una prioridad absoluta.

Nos cuesta entender la importancia de proteger a la niñez, pero le damos alas -¡y fuertes!- a las campañas contra toda forma de educación en sexualidad y no digamos a los discursos moralistas contra cualquier intento de legalización del aborto. Y ahí están los resultados: una inmensa población infantil abandonada a su suerte desde antes de nacer, desnutrida y privada de servicios básicos, alejada de las oportunidades de educación y ¡ni qué decir! de sus posibilidades de ser felices.



Pero nos enfrascamos en la política como si ahí, en esos antros privilegiados, hubiera alguna respuesta a las demandas de este gran sector sujeto a las decisiones de los demás. Porque ser niña o niño en países como los nuestros no es para tomárselo a broma. Sin educación, sin derecho a nada y sin acceso a decisión alguna sobre su vida, esos millones de menores marginados podrían incluso morir sin haber ingresado a los registros civiles y, por tanto, sin siquiera figurar en las estadísticas. Es decir, nunca existieron.

Sin embargo ahí están, recordándonos –desde la parada del semáforo o en cualquier esquina apestosa- que nos hemos desviado a tal punto de los objetivos de desarrollo que incluso su visión nos resulta molesta. Volteamos la cara para no verlos, cerramos la ventanilla para no escucharlos y en cuanto es posible nos alejamos espantándolos del pensamiento. No hay sentimiento alguno más que la repugnancia contra la pobreza, porque “es culpa de los padres”, decimos con ese desprecio atávico del pudiente contra quien sobrevive en la miseria.

La niñez, entendámoslo de una buena vez, es responsabilidad de todos. No descarguemos nuestra ira en el niño sicario, descarguémosla contra quienes no hemos tenido los arrestos para cambiar la situación de ese infante desprotegido, abandonado y orientado hacia un destino tan cruel. Comprendamos en toda su dimensión las consecuencias de una indiferencia ciudadana capaz de olvidar que no hace mucho murieron quemadas vivas 40 niñas en una institución estatal creada para protegerlas. Los comentarios alevosos rodeando el atroz hecho abundaron tanto como los solidarios y eso jamás debió ocurrir; porque no importa cuál era el motivo de su institucionalización, el solo hecho de esa marginación revela un vacío a llenar, una obligación incumplida, una deficiencia fatal en nuestra escala de prioridades.

Entendamos bien el concepto universal de los Derechos del Niño y la Niña y repasemos esos principios tratando de extrapolarlos con la realidad actual de la niñez que nos rodea: los niños y niñas son seres humanos sujetos de derechos y deben ser capaces de desarrollarse física, mental, social, moral y espiritualmente con libertad y dignidad. Ahora intentemos, con la mente lúcida y libre de prejuicios, evaluar la dimensión de nuestros fallos como sociedad. La profunda grieta entre quienes tienen todo y quienes nada poseen y el sistema que ha hecho eso posible. Ahora analicemos cuánta población infantil hemos sacrificado en aras de los privilegios.

No existe comunidad humana capaz de presumir de desarrollo si más de la mitad de su población infantil es condenada a la ingrata suerte de vivir en condiciones de hambre y abandono como sucede en Guatemala. No podemos, por lo tanto, permitirnos el lujo de mirar hacia otro lado cuando niñas y niños son víctimas de trata, de incesto, de violación, de asesinato o ingresan a las pandillas porque éstas son su último recurso de supervivencia. No tenemos derecho a condenarlos si jamás protestamos por ellos a quienes tienen la llave de la política en sus manos. Entendamos, por fin, que en ellos reside el futuro de la nación.

No seamos ciegos y sordos a las demandas del sector más necesitado de protección: la niñez.


elquintopatio@gmail.com

sábado, 24 de junio de 2017

Petróleo, geopolítica, intelectuales y ética

Por Julio A. Louis

El conflicto que vive Venezuela tiene dos fundamentos básicos: petróleo y geopolítica. La humanidad depende del recurso petrolero, aún para desarrollar energías alternativas que en un futuro preponderen. Y ¡oh casualidad!, Venezuela es una de las naciones que posee más recursos petroleros, si no, la que posee más. Por eso está sufriendo lo que Ucrania o Brasil, esto es, el intencionado agravamiento de sus condiciones de vida, la promoción de la guerra civil, con el propósito deliberado de destruir al Estado-Nación (población, territorio, tradiciones, poder). Además, la contrarrevolución en marcha es vital a Estados Unidos -amenazado por el nacionalismo emancipador- para separar a América del Sur de la influencia rusa y china, y recuperar el “patio trasero”, después del viraje a su órbita de Brasil y Argentina. 



Desde la prensa, hay quienes entrecomillan “la revolución bolivariana”. Sin embargo, el simple hecho de haber nacionalizado gran parte de los recursos petroleros, de que PDVSA sea una poderosa empresa mundial, gracias a la política de Chávez continuada por Maduro; y que las Fuerzas Armadas Bolivarianas estén consustanciadas con su pueblo y no sean brazos ejecutores de planes imperiales, como sucedió en el Cono Sur sudamericano, alcanza y sobra para hablar de la Revolución Bolivariana, sin considerar otros aspectos. En síntesis, está en juego la soberanía nacional de Venezuela, y detrás, la soberanía de los restantes Estados nuestro-americanos, agredidos por el imperialismo norteamericano.  

El rol de los intelectuales. ¿Cuáles? 

Mientras en “Voces” del 8 de abril, he escrito “La izquierda, ¿con quién se identifica?”,  José Manuel Quijano ha escrito “Los intelectuales y la masacre como arma revolucionaria”, dos posiciones antagónicas. Considero necesario explicar que los intelectuales se distinguen entre sí, en tanto expresan aspiraciones de clase o categorías sociales diferentes, o directamente opuestas. Contribuyen a elaborar conciencia de clase -de la nobleza, de la burguesía, del proletariado, etc.- y a persuadir de sus virtudes a otras clases o categorías (etnias, naciones, religiones, etc.). Por ejemplo, parte de la intelectualidad fundamenta la estabilidad del orden burgués -hoy trasnacional, neoliberal- y rechaza lo que lo altere, en nombre de principios tales como la libertad o la propiedad. Su presencia es bien considerada en la academia o en los medios masivos de comunicación por su rol conservador o reaccionario, aunque ninguno reconocerá que es un servidor funcional del sistema capitalista.

 Distinto es el rol de la intelectualidad al servicio de las clases populares  puesto que su elaboración ideológica y política trabaja por la contra hegemonía de esas clases, combatiendo la del gran capital. Es “peligrosa” para el sistema, e incluso, a veces, molesta a los dirigentes de su clase.

El perfil de este intelectual (orgánico, le llama Gramsci) es el de inmiscuirse activamente en la vida de su clase o bloque de clases, construyendo, organizando, persuadiendo, porque expresado con las palabras y poesía de José Martí, “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”. Y, además de poseer la amplitud mental para el estudio y la investigación, por sobre todas las cosas no se desentiende de la realidad, y sabe jugarse la vida o la libertad, como ha sucedido, por ejemplo, en las dictaduras de la Seguridad Nacional, o sucede ahora  con la ofensiva imperial en Brasil, en Venezuela, en varios  países de la región.

Son filósofos, docentes, artistas, periodistas, profesionales, científicos, técnicos, etc. capaces de ligar la teoría a la práctica (praxis). Se convierten en trabajadores ejemplares en sus funciones específicas y pueden ser cuadros sindicales, sociales, políticos. Y están obligados a distinguir las contradicciones con el enemigo y las habidas en el seno del pueblo, a apreciar cuál es la contradicción principal en cada realidad concreta. Para ejemplificar: era totalmente legítima la oposición a Stalin, pero cuando la Alemania nazi agrede a la Unión Soviética, no cabía otra actitud que defender a ésta. Y eso mismo, vale para los críticos de Maduro con intenciones revolucionarias, en las condiciones de agresión presentes.  

 Acerca de la ética y de la moral    

Hay una relación entre estos conceptos semejantes, pero no iguales. La ética, surge en el interior de una persona, como resultado de su reflexión, y es notorio, su carácter teórico, nítido en las grandes concepciones de la naturaleza y la sociedad (el cristianismo, el liberalismo, el marxismo, etc.). La moral guía las conductas en un contexto determinado, se aplica a situaciones concretas y está determinada por las culturas diversas de los pueblos.  En tal sentido, cuando las clases dominadas se sublevan, abandonan las virtudes que les enseñaron (tal como la obediencia) y asumen las propias (la rebeldía). No hay una moral neutra, sino, siempre, moral de clase, o en algunas situaciones, de etnia. Así, el ideal moral de libertad, la burguesía lo asocia a su derecho de explotar. Será “libre” la sociedad en que pueda explotar; será “tiránica” aquella en que no pueda. El objetivo siempre del burgués es la defensa de la propiedad privada sobre los medios de producción y de cambio para lograr la ganancia, con lo que impone el sufrimiento para los desposeídos y desata la corrupción.

Si toda moral es de  clase, para los intelectuales orgánicos también lo es pues “está enteramente subordinada a los intereses de la lucha de clases del proletariado. Nuestra ética tiene por punto de partida los intereses del proletariado en la lucha de clases” (Lenin, “Tareas de las Juventudes Comunistas”, 1920)  Y agregamos que, cuando el capital trasnacional intenta destruir los Estados Nacionales opuestos a sus designios, su ética también asume como irrenunciable, la defensa de la soberanía nacional. 

Coincido con J.M. Quijano cuando afirma que la masacre como arma revolucionaria solo puede germinar en tierra de odios. En mi artículo del 8 del corriente, también digo que la masacre germina con el odio. Ahora bien, Nuestra América toda, con altibajos pronunciados según las regiones y países, ha sido y es tierra de odios. Corresponderá a los intelectuales orgánicos evitar en lo posible la venganza, la de Espartaco, la de Toussaint-Louverture, la de la Revolución Francesa o la de nuestros gauchos frenados por Artigas con su “clemencia para los vencidos”. Pero a la vez, comprender que toda revolución, que en sí es violenta, traerá inevitablemente excesos.

En tal sentido, un ejemplo virtuoso fue el de Fidel Castro, cuando fusiló en el paredón a los asesinos al servicio de Batista, evitando con ello, matanzas peores. O la política de Mandela una vez que se hizo del poder en Sud África, evitando la venganza de los negros sobre los racistas blancos, que hubiera provocado un baño de sangre de los responsables del apartheid como de quienes no lo fueron. Lo hizo con determinados criterios. Propagó por todos los medios disponibles que se procedería a amnistiar a quienes dijeran la verdad y justificaran que su  conducta obedecía a órdenes recibidas. Cada caso se estudiaba en particular y la amnistía se concedía o no. Por la Comisión de Verdad y Reconciliación pasaron 212.800 personas y fueron amnistiados 1121 implicados. Así se logró la eliminación del rencor y la catarsis colectiva. Sobre estos ejemplos debemos elaborar nuestras propuestas.  

jlui@adinet.com.uy