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viernes, 2 de noviembre de 2018

En torneo de neonazis, ¿Brasil “o mais grande do mundo”?


Por Sergio Ortiz:

Se ha puesto de moda el ascenso de políticos neonazis, incluso en superpotencias como Estados Unidos, donde asumió Donald Trump en enero de 2017. Otros casos con similitudes y matices son los del presidente de Hungría, Viktor Orban, del partido Fidesz; el ministro del Interior italiano Matteo Salvini, de la xenófoba Liga del Norte, etc.
Con la elección del 28 de octubre Brasil se sube a esta tendencia. El 1 de enero entrará en el Palacio del Planalto el electo Jair Bolsonaro. El capitán retirado del Ejército, de 63 años, representante del casi ignoto Partido Social Liberal, le ganó el balotaje con el 55,13 por ciento de los votos (57 millones de sufragios) a Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores, con el 44,87 por ciento (47 millones de votos), quien suplantó al proscripto Lula da Silva.

Pese a la tremenda polarización aumentada desde la primera vuelta del 7 de octubre, la participación volvió a ser del 70 por ciento.
Unos 31 millones de brasileños no fueron a votar, incluidos 3 millones que no podían ejercer ese derecho por no haber registrado sus huellas dactilares. Éstos últimos son en su mayoría población pobre y nordestina, con mayor influencia electoral del PT: potencialmente eran votos para Haddad.

De todos modos, la diferencia de casi 11 puntos y 10 millones de votos ilustra que la pulseada fue ganada con claridad por el neofascista. No hay excusas ni hubo fraude en las polémicas urnas electrónicas.
Los letrados del perdedor no presentaron ninguna denuncia de ese tipo ante el Tribunal Supremo Electoral.
El gran derrotado en política es el PT, que con Lula y Dilma Rousseff había ganado las cuatro últimas elecciones, ininterrumpidamente desde 2002. Tras su traspié, ese partido divulgó un video con un poema del soviético Vladimir Maiakovski: “no estamos alegres, es cierto. ¿Pero por qué deberíamos ponernos tristes? El mar de la historia es agitado. Las amenazas y las guerras hay que atravesarlas. Partirlas al medio cortándolas, como una quilla corta las olas”. Más allá de la belleza del texto, la derrota fue muy dura y llevará a debates internos y autocrítica de la que fue la mayor fuerza política y una de las grandes influencias en la región.

El PT no está muerto. Tendrá una bancada de 57 diputados y varios senadores (aunque Rousseff fue derrotada en Mina Gerais), además de gobernadores en Bahía, Ceará, Piauí y Río Grande do Norte, la nordestina región más lulista.
En ese examen el partido derrotado debería responder autocríticamente tres cuestiones. ¿Por qué no fue capaz de hacer crecer la economía del país desde 2012 hasta 2016, e incluyo adoptó planes de ajuste con ministros fondomonetaristas como Henrique Meirelles?

¿Por qué el PT hizo política de alianzas y puso como vicepresidentes a personajes como Michel Temer (PMDB), quien perpetró el golpe de Estado contra Dilma? ¿Por qué su administración estuvo tan permeada, desde altos niveles, de tanta corrupción como se verificó en escándalos como Lava Jato que enlodaron a todo el espectro? Se suponía que el PT era el mejor, pero en corrupción tuvo marcas horribles y eso fue un factor de primer orden en su derrota.

Bolsonaro, Bolso-nazi.
No vale la pena reproducir las declaraciones neonazis, apologistas de la dictadura militar 1964-1985, represivas, homofóbicas, racistas y machistas de Bolsonaro, diputado desde 1991. Son suficientemente conocidas. Ese tono, envuelto en papel evangélico, como mediador de los designios de Dios, recrudeció en esta campaña. Tuvo mayor recepción social desde el oscuro incidente en el que fue apuñalado, el 6 de septiembre; le dio el toque de “víctima” que necesitaba el enviado del Señor a poner orden en Brasil.
La Iglesia Universal del Reino de Dios y su cadena televisiva Récord fue el gran canal para la captación de los votos. El “Demonio” Steve Bannon, ultraderechista asesor de imagen de Trump en 2016, y aportistas empresarios le dieron una gran mano con las “fake news” (noticias falsas) por las redes sociales, especialmente Whatsapp.

Mientras injuriaba a Haddad y a su compañera de fórmula Manuela D’Avila, comunista del PCdoB, Bolsonaro rehuyó todo debate televisivo donde hubiera sido desnudado como el mediocre que es. Argumentó razones de salud pero tampoco lo hizo para el balotaje, ya con alta médica. Este Mesías bautizado en el Jordán huyó como cobarde de la batalla intelectual legal y difamó por las redes y con los pastores amigos.

Una característica de los neonazis es que aplican planes neoliberales, con reformas laborales y previsionales, privatizaciones, etc, con ministros fondomonetaristas y Chicago boy’s. Bolsonaro designó a Pablo Guedes como titular de Hacienda, ubicado tan a la derecha que descalifica al Mercosur como un “pacto ideológico” de signo izquierdista, algo que nunca fue.

El “mercado”, léase el gran capital paulista e internacional, saludó la victoria de Bolsonaro con una suba de la bolsa de San Pablo. Síntoma similar, con olor a muerte, fue que dos fábricas extranjeras de armas anunciaron su radicación en Brasil: una de Emiratos Arabes y otra checa. La acciones de la firma nacional, Taurus, subieron 421 por ciento desde agosto. Esto va de la mano con el crecimiento de la “Bancada de la Bala”, con 250 diputados y senadores partidarios de la justicia por mano propia y el “gatillo fácil” policial y militar.

Los neonazis se buscan y abrazan. La primera gira de Bolsonaro lo llevará a Chile, para ver al derechista Sebastián Piñera, a Estados Unidos a reunirse con Trump y a Israel, con Benjamin Netanyahu. Tristeza nao tem fim.

ortizserg@gmail.com

domingo, 11 de febrero de 2018

La corrupción como táctica golpista


Por Norma Estela Ferreyra:  

¿Qué es la corrupción y en qué se diferencia de un delito común, como el robo o la estafa?
En que estos últimos pueden ser probado y la corrupción, en cambio, carece de pruebas.  El delito de corrupción, se comete desde un cargo, con suficiente autoridad para hacer desaparecer la prueba. Por eso, es una falacia buscar pruebas de corrupción.

Pero claro, tampoco nadie puede demostrar que no ha existido el delito, ya que al no existir la prueba, no se puede saber si existió o no.

  

Pero a veces, ocurre que como el poder no es para siempre, desde ese mismo poder que un día es  reemplazado por otro, también se puede falsificar una prueba para acusar a alguien usando los mismos órganos del Estado y así,  producir injurias falsas, sean testimoniales o documentales, que involucren a un ex funcionario inocente. Ese es un recurso, muy utilizado para desacreditar a alguien, que es también un acto de corrupción de falsificación e injurias graves, para amedrentar u obligar a otro, a que haga o no haga algo. O para enviarlo a la cárcel y sacarlo de competencia por descrédito moral.

En 1962, el presidente argentino, Arturo Frondizi, fue derrocado por los militares y encarcelado en la Isla Martín García, acusado de hechos de corrupción. Allí escribe un libro “Estrategia y táctica del Movimiento Nacional” donde en uno de sus capítulos, se refiere a “la Corrupción, pretexto para derribar gobiernos populares”


Y aunque no textual, les comento que él dice, que ya desde la primera Junta de gobierno argentino de 1810, se conoce esta práctica de desprestigio como arma para destruir opositores.

La Asamblea del año 13, acusó  de corrupción y le hizo juicio a Mariano Moreno, un gran prócer que ya había muerto. Todos los días el diario la Prensa publicaba injurias contra alguno de ellos.
A Castelli, otro integrante de la  Primera Junta de Gobierno Patrio, que en ese momento padecía de un cáncer terminal, se lo acusó de haberse quedado con fondos del Alto Perú y  al mismísimo José de San Martín, héroe máximo de la Patria, se lo acusó de tener una cuenta irregular en Londres, con fondos de dudosa procedencia.

Posteriormente, en el siglo pasado, al presidente Hipólito Irigoyen, lo acusaron de negociados y de haberse quedado con fondos públicos y  asimismo, de incumplimiento de los deberes de funcionario, fue cuando lo llevaron preso la primera vez, porque  lo encerraron dos veces y los seguidores de su partido editaban diarios para que él los leyera, donde publicaban una falsa realidad del país, para tenerlo engañado.

El objetivo de todas estas acciones indecentes y corruptas, nunca fue hacer Justicia, sino vengarse o deshacerse del opositor, aunque en el caso de Irigoyen eran sus propios partidarios quienes lo engañaban. En 1930 el senador Villafañe, dijo que durante el gobierno irigoyenista, hubo 110.000 prontuariados, 60.000 pederastas y 60.000 que vivían del juego y de la explotación de mujeres.

El Presidente Perón, luego de la Revolución de 1955, llamada “Libertadora”, fue procesado por abuso de menores y un sinfín de delitos económicos, también sus funcionarios y Ministros, sin contar con los bombardeos que anteriormente, hicieron en Plaza de Mayo con ayuda de Líderes de la UCR, partido opositor, como Zabala Ortíz, donde murieron miles de inocentes y luego vinieron los fusilamientos y otras atrocidades que les hicieron a los peronistas después la Revolución Criminal y Salvaje, donde fusilaron a los jefes de ejército que fueron fieles a él, en esa Revolución que respondía a intereses foráneos y donde usaron a los opositores, para hacer todas estas acciones en contra de un pueblo que adoraba a Perón y a Evita, cuyo cadáver fue arrastrado por las calles de Bs As. Ella, ya había muerto de cáncer y en las paredes lucía la frase: “Viva el cáncer”.

No digo que dentro de cualquier gobierno, no haya actos de corrupción, pero usarla como táctica para derrocar gobiernos u opositores, mediante un injusto desprestigio de su dignidad, es algo muy perverso. Esa es la táctica, planificada por los Poderes que siempre pretendieron esclavizarnos: Lavar la cabeza de los ciudadanos, para poder introducir a un gobierno obediente que responda a los planes del Imperio Neoliberal y gorila, como lo ocurrido por estos días, con Dilma Rousseff y Lula Da Silva, en Brasil. Y lo que ocurrió en Honduras, Paraguay, Ecuador, Argentina y lo que pretenden hacer con Maduro, ese héroe Latinoamericano que está a la altura de Chávez, Fidel y el Che. Pero no lo lograrán, gracias a un pueblo que sabe quién es el enemigo y quiere defender su dignidad y sus logros.

Todas estas injurias se repiten hasta el cansancio en los diarios y en TV hasta que logran que el ciudadano de crédito a lo que dicen esos medios, que responden masivamente a intereses ajenos a la patria.

Cuando en verdad, deberíamos votar al que más atacan esos medios hegemónicos, que con esas publicaciones falsas, delatan los planes del Imperio contra sus enemigos que son los gobiernos que cuidan los intereses de la Patria y de la Nación y es, precisamente, por esa causa que son atacados con falsas acusaciones de corrupción y son detenidos para que no molesten a sus propósitos.

Por estos días hemos visto en Argentina a legisladores opositores coaccionados, votando leyes que hubieran rechazado, amenazados  por el gobierno de turno, con crearles causas judiciales por su gestión anterior y enviarlos a la cárcel.
Ahora el golpe a la Nación no es militar sino Judicial y se viene dando de ese modo en toda Latinoamérica, de modo que es imposible que no lo veamos.

En definitiva, deberíamos votar al que más ataca el poder mediático que responde a esos intereses foráneos, porque ese que es atacado, resulta un peligro para los poderes mundiales que pretenden saquearnos y por lo tanto, son ellos los que más nos defenderán como pueblo y Nación.

No nos dejemos llevar por las acusaciones de corrupción. Seamos inteligentes y adivinemos por qué suceden estas cosas en todo el continente. Sobre todo cuando el que acusa es un deshonesto hasta para quien lo votó. Si no reaccionamos, estaremos perdidos definitivamente. Despertemos Latinoamericanos !!! No nos dejemos engañar !!!
normaef10@hotmail.com


martes, 19 de septiembre de 2017

Brasil Lula Da Silva

 Por Jorge Aniceto Molinari:

Lula o el papel del individuo en la historia. Podría ser este el título de esta breve nota en la que nos proponemos resumir lo que consideramos el momento político de Brasil y por su peso el momento político de nuestra América. Es una muestra importante además, para analizar lo que hoy pasa en el mundo. ¿Por qué triunfa Lula, en su momento, en las elecciones a la Presidencia de Brasil?, ¿es diferente a por qué triunfa Chávez en Venezuela, o antes Allende en Chile?
El entonces Presidente Mujica, en su momento dio una clave a modo de indicio de lo que estaba sucediendo, de lo que a él le estaba sucediendo: “debemos viajar en el estribo de la economía de Brasil” (se refería a la economía de Uruguay).-


Es que en su momento los empresarios nacionales, especie poderosa en su tiempo y en Brasil muchísimo más, pero en por ahora lento proceso de extinción –se viene acelerando-, sintieron antes que nadie, que un proceso de achicamiento en los derechos de la sociedad era también un proceso de acotamiento de sus perspectivas de desarrollo, y apostaron en una coyuntura muy particular del mundo a un desafío que ellos mismo luego calificaron de “populista”.- También coexisten con estos, los burgueses (y porque no, hasta pequeños burgueses- los medios digitales se los permiten-) que claramente ya han optado por ser parte del capital multinacional y los que tienen huevos en los dos canastos.
En su momento primaron los que querían acomodar los gobiernos nacionales para en una coyuntura económica favorable (los precios de los comodities) vincularse con los mercados del mundo.

Ahora cuando los pueblos comenzaron a sentir el gustito de que algo estaba avanzando, la derecha –sin horizontes- sintió miedo (el llamado miedo de clase) y empezó a activar la posibilidad de los ajustes, aduciendo particularmente la corrupción, corrupción de la que ella había usufructuado en todos los gobiernos anteriores, y que tienen que ver fundamentalmente con la circulación de dinero en sus distintas formas, en el Uruguay las llamadas Safis, pero en el conjunto, los Panamá Papers, o las distintas formas de realizar sobornos al que han sido proclive las empresas particularmente encargadas de los grandes emprendimientos en las obras públicas.

Es cierto nuestra izquierda ha sido débil frente a estos fenómenos, es más, en ella hay sectores que son cómplices directos de lo que han sido una forma de explotación de la economía en una práctica extensiva favoreciéndose de la falta de controles.

¿Pudo llegar al gobierno Chávez en Venezuela sin el apoyo de Cisneros?, ¿pudo Fidel Castro derrotar a Batista sin el dejar hacer del sistema político de EE.UU. y en particular sus “servicios”?, ¿pudo triunfar Lula, sin el apoyo de los sectores políticos que luego se le dieron vuelta?-

Pudo el Frente Amplio en el Uruguay llegar al gobierno, sin la mirada esperanzada de amplios sectores medios de la sociedad que aún sin entender añoran al viejo batllismo.

Sin duda que en todos los casos hay una derecha intransigente, antibatllista en el Uruguay, pero por sobre todo anticomunista, que fue franquista primero y luego fascista, pero reducida a sus funciones regresivas, en el terrorismo de Estado, en la dictadura, haciendo daño a la convivencia humana y apostando siempre a la confrontación como modo de justificar su propia vida.

¿Y en la izquierda? No otra cosa ha sido el stalinismo, para justificar la necesidad de un modelo que confronte con el capitalismo, o en un sentido opuesto, el sentimiento libertario expresado en la guerrilla, utilizada preferencialmente por la derecha para desarticular los movimientos sociales. Sentimiento libertario, que siempre anidó en el corazón de la humanidad, y que florece en circunstancias muy especiales como fue el hecho por ejemplo de la revolución cubana, que primero estimularon y luego no pudieron encorsetar.

¿Entonces qué salida tenemos?: la programática. El procurar responder a la crisis con un programa que permita poner el aparato productivo al servicio de la gente, que impida las destrucción de lo que la humanidad ha logrado.
En la historia humana, el voto, el voto secreto, la ley de 8 horas, las licencias de distinta índole, los derechos de la mujer, etc., etc. han ido haciendo una base social de reivindicaciones que le han dado al capitalismo también la posibilidad de desarrollarse.-

El capitalismo como modo de producción predominante tenía todo el planeta para desarrollarse, y así lo entendieron luego de la segunda guerra mundial los que en Mont Pellerin establecieron toda una estrategia para que las trabas burocráticas estatales no fueran obstáculos  al desarrollo.- Sabiendo además que la izquierda que había logrado predominar, ya no era leninista sino estatista, y eso favorecía sus planes.

Pero ya no estamos en 1945, y los límites para la expansión capitalista ya son totalmente visibles y se reflejan directamente en la tasa general de ganancias, en el aumento de los paraísos fiscales, en el endeudamiento, en el aumento demencial de la emisión monetaria, en el invento de mil formas de organizar al capital desde el capital financiero para mantener parte de la tasa de ganancia para determinados sectores que actúan como lumpen.-
Por eso la especulación que hoy hay en los sectores que gobiernan realmente la sociedad brasileña, es entre la posibilidad de que Lula vuelva a la Presidencia, y la de impedirlo.

El problema es que si Lula y su organización no encaran una ofensiva en materia programática, la crisis tarde o temprano terminará opacando sus posibilidades aun cuando en la sociedad predomine la idea su retorno a la Presidencia.
En la primera Presidencia, el ordenar la economía ya suponía un avance, pero los compromisos con los distintos sectores que en política expresan la economía capitalista, tal cual hoy predomina en el mundo, era entrar en un rompecabezas que a la larga terminan imposibilitando gobernar.

Ahora el programa necesario hoy, tiene que ver con el desarrollo de la economía mundial, no es el programa que permita el desahogo económico de un país, porque si antes estatizando se resolvía problemas coyunturales, hoy ya no queda prácticamente espacio para poder hacerlo, lo que no quiere decir que no se siga haciendo, o levantando muros para beneficios puntuales y acotados en el tiempo.

Hasta ahora toda perspectiva de futuro estaba inexorablemente vinculada a las inversiones, estas a su vez cada vez eran menos nacionales y más internacionales, por la sencilla razón de que al complicarse las relaciones económicas quienes se manejan en el mundo tienen un espacio del que ninguna economía nacional dispone. Pero también estos espacios están acotados, particularmente por un convidado que no encaja para la salida que la humanidad necesita: la industria de la guerra, acompañada por otras industrias que operan como colaterales como la del medicamento, por mencionar a una de las importantes y dentro de marco de las admitidas legalmente, pero sin desconocer su vinculación con el mundo de la droga, del lavado de dinero, del juego, del tráfico de seres humanos.

El primer punto entonces del programa hoy más necesario que nunca es la paz; necesitamos ayudar a la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista. Y para ello dos herramientas: la moneda y los impuestos, que los organismos ecuménicos tengan los recursos necesarios para inyectar a la economía de un dinamismo que la falta de rentabilidad capitalista hoy impide.- Organizar por medio de la educación, y la salud, la participación de todos en un trabajo organizado con un fin social, y sin la carga burocrática de los Estados, distribuir las responsabilidades con un criterio de rendimiento y eficiencia, con un gran desarrollo del control social.-

¿Podrá ser este el programa de Lula?
A su influjo y el de su Partido nació en el 2001 el Foro Social Mundial, una expresión social formidable que esperanzó en una renovación de la izquierda en el mundo.
En nuestra modesta opinión el evento que viene repitiéndose, no pudo superar la crisis de la izquierda, que se expresó por ejemplo en una de sus mayores demostraciones –en su momento- en la dirección de la revolución española.-

El Foro Social Mundial más allá de declaraciones muy importantes, no se pudo poner de acuerdo en un programa a impulsar. Una vez más por un lado los estatistas y sus modelos confrontativos, o la necesidad de medidas de transición para ayudar a morir en paz a la predominancia del modo de producción capitalista. Lula, aunque no se lo reconoce, vivió esta disyuntiva en el  propio gobierno. Porque la corrupción viene incorporada al propio modo de producción predominante, y el convivir con ella supone alguna manera de complicidad sino se da en el plano programático la perspectiva necesaria del cambio y el combate a esas formas de hacer política.

En el 2001, se organizó una esperanza de izquierda para el mundo desde el Brasil del PT, con Lula a la cabeza, no cristalizó en un programa. ¿Podrá ahora en un nuevo empuje, nacer las propuestas de transición que ya no deberán estar referidas, no solo a Brasil sino al mundo que las necesita? Mujica las insinuó en la ONU en setiembre del 2013, y luego el silencio.-

El topo de la historia del que hablaban Marx y Engels sigue su tarea, llamando a actores a escena, para un rol protagónico que nos corresponde a todos, aún con un pequeño grano de arena.