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martes, 8 de septiembre de 2020

La tarea más honrosa y revolucionaria del momento



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
La humanidad vive el momento más difícil de su historia. Nunca antes como ahora se había producido una concurrencia de eventos que son expresión de la crisis más profunda de la que se tiene conocimiento.
Agobiados por el enfrentamiento de una cotidianidad que se ha tornado muy agresiva para todos, pero sobre todo para aquellos pueblos a los que Estados Unidos les ha declarado la guerra, a veces no logramos percibir que esta inédita situación se manifiesta porque también es primera vez que damos la cara a elementos que se relacionan con la crisis estructural de la sociedad de clases que hoy es capitalista pero que antes fue esclavista y feudal.


En todas ellas, las clases privilegiadas tuvieron capacidad para superar las crisis  e incluso adoptar perspectivas revolucionarias y transformadoras dando paso a nuevas formaciones económico sociales que apuntaban al perfeccionamiento de la explotación.

En esa medida, el capitalismo no tiene futuro, su fase superior imperialista está siendo partera de su propia destrucción en tanto en su expresión neoliberal, destruye las propias bases del capitalismo, tales como la libre competencia y el libre mercado, de la misma manera que el individualismo, el consumismo y el derroche como testimonios y afirmación de valores que pueden proporcionar felicidad y éxito momentáneo, no solucionan los grandes problemas de la humanidad. He ahí su fracaso.

La pandemia de coronavirus ha sido el símbolo de un estrepitoso fiasco. Los sistemas de salud han colapsado incluso en aquellos países ricos y desarrollados. Pero no es solo eso. En simultánea asistimos a la destrucción del sistema multilateral que a pesar de sus deficiencias ha provisto al mundo de un instrumento para la solución de los conflictos y una estructura jurídica que evite la anarquía y el caos en el planeta.

Igualmente, nos vemos confrontados a la posibilidad de la guerra, a la impunidad de los poderosos, a la destrucción de planeta como consecuencia del cambio climático, a una crisis económica de dimensiones desconocidas y novedosas en la historia de la humanidad y como consecuencia de todo ello, a la exacerbación del racismo, la misoginia, la homofobia y la persecución de las minorías como práctica política que cercena las bases de la falsa democracia representativa que es solo un sofisticado instrumento de dominación de clases, adaptado a la modernidad que inició la revolución francesa.

Ni siquiera los preceptos que la sostuvieron y que dieron relevancia a esa revolución burguesa pueden ser hoy sostenidos por las élites de poder. La solidaridad, la igualdad y la fraternidad, vendidas al mundo como panacea de la nueva transformación que se anunció en Francia en 1789 tras el aplastamiento del sistema monárquico feudal, hoy son entelequias que la furia de los poderosos (no necesariamente de los pueblos como hubiera sido deseable) se está encargando de destruir.

Ante esto, un grito de alerta que emerge del pensamiento y la voz de Noam Chomsky, un respetado intelectual estadounidense deja ver todo el sentido del instante:   “Nunca ha habido un momento (…) en el que haya surgido una confluencia de crisis [como esta] y las decisiones sobre ellas tienen que tomarse muy pronto, no se pueden retrasar”.

De ahí que cuando se resiste y se lucha en cualquier lugar del mundo, se está haciendo en primera instancia por la salvaguarda de la vida en el planeta. Hoy, no existe tarea más revolucionaria y más honrosa que esta.
sergioro07@hotmail.com

sábado, 16 de mayo de 2020

“La solución para Kurdistán está vinculada a un mundo radicalmente democrático”

Por Leandro Albani:


Entrevista a Alessia Dro, integrante del Movimiento de Mujeres de Kurdistán, que habla sobre la situación del pueblo kurdo en Medio Oriente, atravesado por los ataques de Turquía, el resurgimiento de ISIS y la pandemia del coronavirus.
Si algo les faltaba soportar a los pobladores de Kurdistán era una pandemia. El coronavirus, que asola al mundo desde hace varios meses, no es ajeno en ese territorio que, hace más de 100 años, fue partido y dividido en cuatro estados: Turquía, Siria, Irán e Irak.

El pueblo kurdo, conformado por casi 45 millones de personas, ahora tiene un nuevo desafío: superar el coronavirus en medio de guerras, represiones y su lucha constante por defender sus derechos básicos. En Turquía e Irán, la pandemia no da tregua: ambos países suman casi 260.000 contagiados y más de 10.000 muertos. En Siria y en Irak, las cifras oficiales son menos impactantes (48 contagiados y tres muertos en el primero; 3.143 contagiados y 115 muertos en el segundo), pero existen peligros latentes: los territorios sirio e iraquí viven, desde hace años, conflictos armados internos y guerras de diferente intensidad que destruyeron buena parte de sus infraestructuras básicas.

Imagen: Alessia Dro, del Movimiento de Mujeres de Kurdistán / La tinta

Si los kurdos supieron sobreponerse a masacres, persecuciones, invasiones militares y políticas sistemáticas de asimilación o expulsión por parte de los gobiernos centrales de los estados donde están disgregados, en estos días, oscilan entre los autocuidados que buscan poner en práctica, el retaceo de recursos tanto de las administraciones de los países como de organismos internacionales y la lucha en las calles -ya sea en el plano político-social o militar-, la medida más efectiva que encontraron, hasta el momento, para hacer escuchar su voz.

En diálogo con La tinta, Alessia Dro, integrante del Movimiento de Mujeres de Kurdistán, aseguró que la pandemia “exacerbó los problemas preexistentes en Kurdistán, agravó la situación de crisis humanitaria internacional en Siria e Irak, empeoró la guerra de ocupación contra Rojava (Kurdistán sirio) por parte de Turquía”, como también creció la censura aplicada por el gobierno turco, “porque, al comienzo del brote de infecciones, los ciudadanos normales fueron arrestados solo por haber informado en sus redes sociales de la existencia de casos no declarados de coronavirus”.

—¿Cómo es la situación puntual en el Kurdistán turco?
—En la parte del Kurdistán ocupada por Turquía (Bakurê), ha provocado un aumento de las detenciones, la represión política contra cualquier tipo de oposición, lo que ha llevado a un marcado empeoramiento del hacinamiento ya muy grave en las cárceles, lo que aumenta el riesgo de contagio. En un país ultranacionalista, devastado por una fuerte crisis económica, en el que se invierten miles de millones de liras en equipos militares, con una gran ayuda de la Unión Europea (UE), estamos presenciando una constante opresión contra las minorías étnicas, religiosas y contra las comunidades LGBTQI, afectadas por la Covid-19. Pero también por la pandemia turco-islamista de homofobia y transfobia. Muchas asociaciones kurdas de defensa de los derechos humanos han intentado, durante mucho tiempo, organizarse en los municipios autónomos gobernados por el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), alentando el activismo político con las disidencias sexuales, sin embargo, contra estos esfuerzos y contra cualquier manifestación disidente, el Estado turco aumenta cada vez más la represión estatal en frente de cualquier organización LGBTQI. En la parte oriental del Kurdistán, debajo de las fronteras estatales del Irán teocrático (Rojhelat), la pena de muerte contra la homosexualidad se ha utilizado a menudo, porque es vista como un crimen”.

—En el caso de Bakurê, ¿cuál es la situación de los presos y las presas?
—Es en la parte del Kurdistán ocupada por Turquía donde se cuenta el mayor número de periodistas detenidos en el mundo. Además, los presos y las presas políticas son dejadas morir en las cárceles turcas en tiempos de pandemia. Cientos de miles de presos políticos se mantienen en malas condiciones de vida, con atención médica inadecuada. Las mujeres y los niños son particularmente vulnerables y desprotegidos contra el riesgo de contagio. Las disposiciones de la prisión, en respuesta a la pandemia, no abarcaron ninguna amnistía, pero se vio la liberación de miembros conservadores del partido de gobierno AKP (Partido de Justicia y Desarrollo), de asesinos y violadores.

Es en un país como Turquía en el que tuvo lugar la muerte del artista Ibrahim Gökçek, el bajista de Grup Yorum, una banda de música de la izquierda turca, que luchó, a través de la huelga de hambre, contra la censura hasta la muerte. Es un país donde se niega toda libertad artística y de expresión, “solo tienes el cuerpo para protestar”, como dijo Gökçek en una de sus últimas cartas. Sin embargo, la muerte física del artista no fue suficiente para el régimen de Recep Tayyip Erdogan. El cuerpo de Ibrahim fue robado y secuestrado por la policía turca durante la celebración de su funeral. Los participantes fueron brutalmente reprimidos durante la intervención policial y su padre, arrestado.

—¿Las políticas del Estado turco contra las mujeres también se mantiene en medio de la pandemia?
—La sobrepoblación de las cárceles turcas ha demostrado, sobre todo, su sistema totalitario de dominación hetero patriarcal y el mecanismo más brutal de explotación racial de las mujeres. Y aquellas mujeres que, en su mayoría kurdas, se declararon más a favor de los derechos humanos básicos, que denunciaron la guerra neo-otomana e imperialista en Siria, y al régimen dictatorial en Turquía, han sido severamente arrestadas y expuestas a la tortura.

Una no puede ser consciente de lo que está sucediendo hoy en Turquía sin comprometerse con el grito del feminismo de todo el mundo, que nos dice en todas partes que, para subvertir los mecanismos opresivos, debemos tener en cuenta el funcionamiento de los Estados-nación que imponen la guerra. Siempre teniendo en cuenta que al imperialismo solo se le puede responder si lo analizamos en su red única de dominación sobre género, sexualidad, raza. Cuanto más analicemos la mentalidad del imperialismo y el capitalismo, más allá del simple reduccionismo económico, más caerá la máscara del sistema estatal. Cuanto más se analiza el Estado, no solo como una institución, sino como una mentalidad, como un monopolio del pensamiento, más se comprende el papel del patriarcado en su institucionalización. Cuando miramos a la familia nuclear, por ejemplo, es fácil ver que se basa en el Estado y viceversa. Y, por lo tanto, existe un vínculo fundamental entre la opresiva familia hetero patriarcal y el Estado, el capitalismo y sus efectos devastadores en el medio ambiente, las comunidades y las mujeres.

—¿La pandemia del coronavirus deja al descubierto cómo funcionan esos Estados-nación?
—Turquía es el caso más emblemático, pero también pienso en la represión en curso en Cochabamba durante el golpe de Estado en curso en Bolivia. Pienso en cómo las tropas de Estados Unidos, retiradas de Rojava, ahora están empleadas en Venezuela. Pienso en la militarización de los territorios mapuche en Argentina y Chile, en el Brasil de Jair Bolsonaro, en las protestas por los recortes impuestos por el FMI en Ecuador, en Guatemala y sus comunidades en estado de sitio. Mientras que, en México, el gobierno aprovecha la falta de atención por la pandemia para llevar a cabo las devastaciones de las comunidades indígenas y ambientales con el megaproyecto transnacional del Tren Maya.

Me parece importante subrayar que los problemas preexistentes al Covid-19, como los que afligen al pueblo kurdo hoy, son a nivel internacional (crisis humanitaria, guerra, censura, arrestos en masa). La pandemia en América del Sur y Central, y en el mundo también tiene el mismo origen en el sistema de acumulación del capitalismo patriarcal y extractivista del Estado-nación. Esto se expresa en el ataque colonial contra la memoria histórica y la existencia física de las comunidades milenarias, que, por otro lado, siempre han implementado una respuesta alternativa a las guerras unilaterales de los estados a través de mecanismos comunitarios para proteger el planeta, la vida, la naturaleza. Lo hacen poniendo en marcha la solidaridad intergeneracional, creando métodos políticos y comunitarios de cuidado, realizando concretamente, bajo una temporalidad ética diferente de la colonial, un vínculo ecológico constante con el entorno, una alternativa a la modernidad capitalista.

Es muy importante, en medio de esta pandemia y más allá de la fijación hacia las estadísticas verdaderas y falsas de los principales gobiernos, aprender de las resistencias y los métodos de autogobierno desde abajo implementados por los pueblos en el Kurdistán como en el Sur y Centro América.

—¿Cómo utiliza Turquía esta pandemia para redoblar sus ataques contra los kurdos?
—Turquía aprovecha la distracción mediática dada por la emergencia del Covid-19 para llevar a cabo una guerra brutal contra el noreste de Siria y su plan genocida para la expansión neo-otomana. Le gustaría anexar, en 2021, la fecha de vencimiento de los tratados de Lausana, a Irak y Siria dentro de sus fronteras a través de la ocupación militar, la asimilación, la reubicación demográfica de las poblaciones, substituyendo a los ancestrales habitantes kurdos de esas tierras por las familias de ex militares de ISIS y con los servicios secretos turcos, que, en estas horas, trabajan en la transferencia de poblaciones a Rojava desde Asia Central (Turkmenistán, Uzbekistán, Tajikistán, Azerbaiyán y Afganistán) .

—¿Rojava es la región más afectada por esta política de Turquía?
—Para Turquía y todas las demás potencias mundiales, Rojava es un área estratégica no solo para el petróleo, que se ha vuelto menos atractivo debido a su pico histórico de su costo y a la crisis energética mundial, sino por el paso del comercio que representa entre el Este y Oeste. El conflicto que tiene lugar en Siria, en Rojava, no es una guerra civil, es una guerra por el poder global. Ahora, la ocupación ilegítima de Rojava por Turquía en la frontera siria (más de 700 kilómetros de largo) comienza en 2018 con la invasión de la ciudad kurda de Afrin y, anteriormente, con la finalización de la construcción de uno de los muros más largos del mundo que separa Turquía y Siria. Poblaciones enteras y familias han sido divididas por una barrera de cemento antes de que la operación de ataque de Turquía, llamada paradójicamente “Fuente de Paz”, contra Afrin tuviese lugar. Como está sucediendo hoy de una manera cada vez más alarmante entre Palestina e Israel, también entre Turquía y Siria, cualquiera que intente cruzar la frontera y el muro es asesinado, incluso, si lo hace para escapar de los ataques y huir de la guerra.

—¿En Rojava, ¿cómo se sigue desarrollando el combate contra grupos terroristas?
—El Estado turco ahora ocupa un área de 30 kilómetros en el norte y este de Siria. De hecho, los territorios ocupados están conectados a la administración turca por gobernadores provinciales impuestos y están dominados por milicias, bajo el control y financiamiento de Turquía, de ISIS, el antiguo Frente de Al Nusra, pero también de milicias yihadistas como Ahrar Al Sham o Faylaq Al Sham. Entre estas bandas armadas de mercenarios, hay un conflicto regular en el territorio. Hay un clima de terror para las poblaciones bajo su control. Los secuestros, la prostitución, la tortura y las ejecuciones extralegales están en la agenda. Estas condiciones significan que más y más habitantes originarios tienen que abandonar la región. Los colonos fieles a ISIS son colocados en sus lugares.

Sumado a esto, Turquía corta el suministro de agua a Rojava, dejando a un millón y medio de personas sin agua en plena pandemia. Al mismo tiempo, ataca con bombardeos aéreos los campos de refugiados kurdos en Irak y cerca de los campos donde se encuentran los ex militantes del ISIS en Rojava. En este último caso, para permitir que huyan y se reagrupen, mientras esperaban recibir un juicio por parte de un tribunal internacional organizado y promovido por la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES). Ahora, la mayoría de los milicianos yihadistas, muchos de los cuales, con pasaportes italianos, turcos, alemanes y franceses, están logrando huir hacia Turquía, a quien la Unión Europea ha otorgado seis mil millones de euros para controlar los flujos migratorios. Es esencial comprender que ISIS y Turquía tienen la misma cara. Turquía ahora está bombardeando Rojava e Irak, exactamente en los lugares donde ISIS, previamente derrotado por las Unidades de Protección del Pueblo (YPG/YPJ), no había logrado obtener el control. Si ISIS no logra acabar sus planes, Turquía interviene en ayuda en su favor.

—¿Turquía también está expandiendo sus planes de guerra a Libia?
Desde cualquier perspectiva, el papel de Turquía es nefasto por su visión de eugenesia hitleriana, neo-otomana y por el orden mundial de guerras que está desatando y apoyando, como en el caso de Libia. Turquía se ha apoyado y continúa alimentando a las milicias yihadistas en Libia, sin que nadie en Europa o en el mundo diga nada. Ni siquiera Alemania, que empujó a Europa a hacer acuerdos con Erdogan para que no liberara a tres millones y medio de refugiados para llegar al Mediterráneo. Sin embargo, a Alemania ni siquiera tuvo la idea de protestar contra Turquía porque usa milicias yihadistas en Libia y Siria contra Damasco y los kurdos.

Después de la caída de Muammar Al Gadafi, Turquía retiró a las milicias yihadistas anti-Rais para enviarlas a luchar contra Bashar Al Assad en Siria. Muchos de estos milicianos eran libios, otros de diferentes nacionalidades del mundo árabe-musulmán. Y nadie dijo nada, porque, entonces, los Estados Unidos de Barack Obama y Hillary Clinton estuvieron de acuerdo. Ahora, desde la Rojava ocupada, Erdogan lleva los yihadistas de Siria, a través de Turquía, a Libia, donde sirven para apoyar el esfuerzo de guerra turco y al gobierno de Fayez Al Sarraj, que es reconocido internacionalmente por la ONU. Ninguno de los Estados piensa en prohibir al gobierno de Sarraj porque utiliza yihadistas pagados por Erdogan.

Este desarrollo es parte de las operaciones en curso de Turquía para transferir mercenarios sirios yihadista a Libia, para participar en la lucha junto con el “gobierno del acuerdo nacional” contra las fuerzas de Jalifa Hafter. Según las estadísticas del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (SOHR, por sus siglas originales), el número de reclutas que han llegado a Libia hasta la fecha es de alrededor de 8.250 mercenarios, incluido un grupo de mercenarios no sirios, mientras que otros 3.300 llegaron a Turquía para entrenar. Al informar sobre la transferencia de mercenarios sirios al territorio libio, el SOHR dijo que, en los últimos días, Turquía ha ejercido presión en Rojava sobre los comandantes de las facciones del “Ejército Nacional” (creado en Siria por Turquía y formado por yihadistas) para obligar a los combatientes bajo su mando a unirse a los combates en Libia.

Además, no se debe olvidar el alcance muy grave de los ataques de Turquía contra el pueblo kurdo, no solo en la invasión contra Rojava y el apoyo a la guerra en Libia, sino también en su sistema colonial interno y genocida contra cada minoría. Es importante recordar que, especialmente en Bakurê, en las fronteras turcas, desde agosto de 2015 hasta el 2016, el gobierno turco mantuvo una fuerte ofensiva militar en respuesta a la declaración de autonomía proclamada por decenas de alcaldías, obtenidas por vía democrática por el movimiento kurdo. Cientos de civiles resistieron al ejército, organizando la autodefensa de las ciudades, y miles perdieron la vida durante los toques de queda en Nusayibin, Cizre, Silopi, Sirnak, bajo una implacable política de silencio y restricción de libertades en todas esas ciudades.

El pueblo kurdo tiene una historia permanente de resistencia y el toque de queda no es algo que se instaló con la pandemia. Es más bien una condición semipermanente de vida. No tenemos que olvidar que estamos hablando de un pueblo milenario, que se organiza más allá del Estado, una sociedad en la que el papel de las mujeres es determinante.

—¿Y desde el Movimiento de Mujeres de Kurdistán, ¿cómo leen esta situación que relatás?
Una memoria, inclusa traumática, siempre puede ser la base de la transformación social y de movimiento. Las mujeres kurdas colocan esta dinámica de liberación en la base de su acción, por fuera de las fronteras impuestas por los estados nacionales. Lo hacen para construir una alternativa de autogestión al status quo, incluso en la diáspora. Imaginemos lo que significó combatir la guerra patriarcal y a nivel transnacional durante esta pandemia, para las mujeres kurdas organizadas en la diáspora, en ciudades y pueblos de Europa: construyeron redes de apoyo contra la violencia doméstica, al mismo tiempo que reunían fondos para las emergencias de salud en Rojava, y no solo con campañas contra la violencia patriarcal y la guerra, sino también colocando en el centro de la reflexión qué significa hoy repensar la liberación de las mujeres, no solo como un efecto positivo de la revolución, sino como su centro y alma, su condición de existencia y su método, desafiando los supuestos ideológicos del individualismo a través del trabajo comunitario constante, con participación política basada en la autonomía.

En Rojava, especialmente las comunidades kurdas, circasianas, chechenas, caldeas y armenias, a pesar de la guerra y la cuarentena impuesta, están dando prioridad a repensar el sistema de educación popular, salud comunitaria y alentar la formación de las clínicas locales. Alina Sánchez (internacionalista argentina fallecida en 2018) había prestado mucha atención para garantizar que el sistema de salud de Rojava se basara en el de Cuba. También, por esta razón, hoy, en Rojava, por fuera de un sistema estatal y un sistema de salud centralizado, hay una clínica y una escuela de medicina en cada pueblo. Y en la base de la autoorganización tiene lugar la prevención social, especialmente a través de la organización confederal de las mujeres, que da fuerza a la idea de una economía feminista de reproducción social y autoproducción, cooperativa y no capitalista. Ellas se pusieron en cuarentena para reflexionar sobre lo que significa estar fuera del régimen de explotación de la naturaleza, de la medicalización farmacéutica industrial, del régimen heterosexual y racial, y así pensar la salud, la autodefensa y la ecología para una sociedad libre.

—¿Por qué se niega la ayuda internacional a los pueblos del norte de Siria en plena pandemia?
—La ONU y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han brindado asistencia médica al régimen sirio y a Irak, sabiendo que esto no permitía la llegada de ayuda humanitaria a la Administración Autónoma de Rojava en lo más mínimo. Existe una solicitud del secretario general de la ONU para que se declare el cese al fuego en Siria, pero el Estado turco continúa, sin la oposición de la ONU, bombardeando el noreste de Siria. En esta situación de guerra, en Rojava, existe el riesgo adicional de la pandemia. Hasta la fecha, las clínicas se han preparado con la autoconstrucción de materiales (camas, desinfectantes), pero técnicamente los recursos, en caso de contagio, no son suficientes. Debido al embargo al que es sometida Rojava, solo hay 40 ventiladores en la región. Hasta la fecha, hay pocos casos de Covid-19 en Siria, pero si explotaran, solo 40 personas en condiciones graves podrían recibir un tratamiento intensivo.

En las últimas mesas de los diálogos en Ginebra, se discutió la situación de la salud en tiempo del Covid-19 en Medio Oriente. Representantes directamente conectados con el régimen sirio, e indirectamente con facciones yihadistas, fueron invitados a participar en la discusión, pero ninguna delegación de la AANES pudo participar, aunque es la única entidad política que lucha por valorar la paz entre todas las identidades políticas regionales, desde la autoorganización comunal, ecológica y pacífica de diferentes pueblos, en su perspectiva de con federalismo democrático. La AANES es una alternativa intercultural de organización social que se basa en la salida del dominio de la mentalidad patriarcal, en la democracia directa y pone la defensa del planeta como un eje principal, representando una forma democrática y viable de salida al conflicto generado en Medio Oriente por una guerra de poder global.

En Rojava, bajo los bombardeos, una vez, un niño que tenía cinco años, que perdió a todos sus familiares en la guerra, me preguntó: “¿Por qué a nosotros se nos niega? Solo queremos vivir en paz, entonces, ¿por qué? ¿Qué hemos hecho de malo como kurdos?”. La realidad es que los estados del mundo prefieren mantener en vida y controlar el rol estratégico de Turquía, un país dictatorial y fundamentalista, anteponiendo sus intereses extractivos a la paz, a la preservación de la vida, de la naturaleza y de los pueblos, que implica eliminar las comunidades históricas que no se basan en el principio de máxima ganancia y que, entonces, no son cómodas para su sistema de poder estatal capitalista y patriarcal.

—¿Son posibles unos nuevos diálogos de paz entre el movimiento kurdo y el Estado turco?
La importancia en este conflicto mundial de reanudar el diálogo por la paz, permitiendo visitas al filósofo y líder del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) Abdullah Öcalan, prisionero político en la Isla-prisión de Imrali, es fundamental. En la sucesión de los procesos de paz, desde 1990 hasta 2000, Turquía fue el actor responsable de hacer estallar los acuerdos. Siempre hemos visto, durante estos procesos, alternados por la guerra y la paz entre Turquía y el Movimiento de Liberación de Kurdistán, que, cuando el aislamiento drástico de Öcalan con la prohibición de visitas aumentaba, también crecían los ataques de Turquía. Es esencial que Naciones Unidas, el Comité para la Prevención de la Tortura (CPT) y organizaciones similares ejerzan presión política y diplomática sobre Turquía, pidiendo la liberación inmediata de Öcalan y reconozcan su papel clave para la paz en Medio Oriente.

Imagen: Movilización en Buenos Aires en demanda de la libertad de Öcalan / Kurdistán América Latina
A su vez, es fundamental descifrar y sacarle la careta a este gran juego neoliberal que la hegemonía capitalista global pretende imponer sobre todos los pueblos del mundo, principalmente, sobre los de Oriente Medio. Un juego que no cabe en ninguna norma ética de la humanidad. El encarcelamiento de Öcalan demuestra esto principalmente y, en segundo lugar, demuestra que el aparato del pensamiento occidental para la paz, hoy en día, es fallido. Su impostación filosófica eurocéntrica, vinculada al derecho de los estados y no a la ética de los pueblos y de la sociedad, crea la base para toda violencia material y epistémica.
—Con un panorama de este tipo en Medio Oriente, y particularmente en Kurdistán, ¿es posible la esperanza?

Contra este sistema de civilización hegemónica patriarcal y eurocéntrica, nos da grandes fuerzas y esperanzas saber que, en todo el mundo, como en Rojava y Sudamérica, hoy, las mujeres luchan, denunciando el colonialismo estatal, hablando de plurinacionalidad y disidencia. A partir de la condición de quienes viven la guerra, la militarización, el despojo forzado, están dando, como nunca antes, una respuesta a esta estructura de Estado patriarcal tan universalízate y excluyente, organizadas y unidas más allá de las fronteras de forma transnacional.

Esto que menciono expresa la necesidad, en este momento de pandemia, de no llevarnos solo por los números y las estadísticas proporcionadas por los gobiernos desde arriba, sino de pensar juntas, desde abajo, sobre las soluciones comunes que podemos encontrar, organizándonos, tejiendo redes y decidiendo en común qué tipo de valores son sostenibles hoy para el planeta.

La obsesión por una solución estatista y nacionalista como si fuera un principio irrenunciable es otro factor básico en la profundización de la falta de soluciones. En cambio, la autonomía, que tuvo abundantes ejemplos de aplicación en la historia de Medio Oriente, por ejemplo, con los seléucidas y otomanos, y en las prácticas federalistas democráticas, ofrecen ejemplos de solución que son muy ricos para la cuestión kurda y para otros pueblos.

—En Medio Oriente, ¿las autonomías pueden resolver varios conflictos latentes?
—Para alcanzar una solución, es de importancia vital que los términos de la autonomía democrática sean entendidos profundamente, permitiendo la posibilidad a todos seres vivos de expresarse en la forma de la libertad. Si, en el siglo XXI, en todo el mundo, no nos desenlazamos de la mentalidad estatista y continuamos viviendo sin poner en escena unas políticas radicalmente democráticas, incluso el problema kurdo por sí solo será suficiente para mantener al Oriente Medio, en forma de un área de interés de las potencias hegemónicas tradicionales.

El papel clave en el desarrollo de la democracia en Medio Oriente está conectado profundamente a la experiencia de una solución democrática y autónoma, tanto en el Kurdistán como en cualquier otro lugar del mundo. La histórica unión que los kurdos comparten en su contexto geográfico además de con las naciones turca, árabe y persa, las cuales son las naciones vecinas de la región, también la comparte con la existencia de los armenios, asirios y turcomanos, los cuales son elementos más internos de la región. Esto hace posible que la solución democrática en el Kurdistán se extienda a todas las identidades en su diversidad, mediante un efecto libertario de dominó. La solución de un Kurdistán democrático es una solución vinculada a la de un Medio Oriente y a un mundo radicalmente democrático.

leandroalbani@gmail.com

viernes, 19 de octubre de 2018

Brasil: Bolsonaro es neonazi y también neoliberal


Por Sergio Ortiz:
Gano la ultraderecha pero hay segunda Vuelta

El consuelo muy pequeño es que el ultraderechista Jair Bolsonaro deberá ir a segunda vuelta el 28 de octubre antes de ser electo presidente brasileño. Habría luto regional.
Se sabía el podio para los comicios del 7 de octubre, muy viciados por la cárcel y proscripción del candidato primigenio del Partido de los Trabajadores, Lula da Silva. Iba a salir primero el ultraderechista Bolsonaro del Partido Social Liberal y segundo Fernando Haddad, quien debió reemplazar a Lula.
Eso cantaba las encuestas. La sorpresa fue el caudal de votos, porque Bolso-nazi obtuvo más de 47 millones de sufragios, 46 por ciento del total emitido, y su rival sumó 28 millones, el 29 por ciento.


La diferencia fue mucho mayor de lo que pronosticaban Ibope y Folha da Sao Paulo, que en la última semana arrojaban 31 y 22 por ciento respectivamente. El día antes de las urnas el exmilitar aumentaba al 39 por ciento y estiraba su ventaja. Pero ninguna encuesta predijo que ese neonazi llegaría a más del 46 por ciento de los votos, quedando a menos de 4 puntos de consagrarse en primera vuelta. Posiblemente pesó en muchos votantes un cierto complejo de culpa, de no decir abiertamente que iban a sufragar por un personaje tan cuestionado por su defensa de la dictadura militar (1964-1985), su apología del gatillo fácil policial y paramilitar, su homofobia, misoginia y racismo.

 Esas bestialidades caracterizan al actual diputado por Río de Janeiro, un ex capitán de paracaidistas que aterrizó hace 27 años y se quedó a vivir en el parlamento federal. Allí también adoptó los hábitos pentecostales a medida que esta corriente evangélica conservadora iba engrosando su bancada y sus adeptos, templos y dineros en Brasil.

Fue paliza. Casi nockout. Muchos dirigentes del PT y del progresismo regional están todavía en la lona, shockeados.

Causas.
Sin compartir en lo más mínimo el sentido del voto mayoritario, parece evidente que hubo una mayoría desencantada con el curso cada año más grave de la crisis económico-social. Hace cuatro años que cae el producto bruto interno, incluso desde 2015 con el gobierno de Dilma Rousseff, continuado con el golpista Michel Temer al año siguiente y hasta la actualidad, cuando más de 30 millones de brasileños están desocupados y sus ocupados.

Casualmente 30 millones es el mismo número que los presidentes Lula y Dilma sacaron de la pobreza, con programas como Hambre Cero, Bolsa Familia y otros. Lamentablemente una parte de esos millones que pudieron comer y vivir con un mínimo de dignidad no fueron luego organizados, movilizados ni politizados por el PT, y terminaron embolsados por Bolsonaro. Bertolt Brecht escribió sobre el analfabeto político, aun cuando cabe la aclaración que la culpa no es tanto de “los bolsonudos” como de los gobernantes progresistas, que debían instruirlos y no lo hicieron.

Las limitaciones políticas y de clase del PT fueron muy evidentes, entre 2002 cuando Lula ganó su primer mandato y 2016 cuando Dilma fue fulminada por un golpe de Estado disfrazado de impeachment. Hubo más comida pero no reforma agraria, planes sociales pero no ataque a los monopolios ni grandes empresarios de la FIESP, democratización pero no juicios por Derechos Humanos ni genocidas condenados (apenas una Comisión de la Verdad en 2012 y un informe “pour la galerie” en 2014).

Uno de los que vio antes ese giro hacia la conciliación y los ajustes fue Frei Betto, coordinador tres años del programa Hambre Cero que renunció en 2004 “porque no tenía más argumentos para defender la política económica del gobierno; nunca fui ingenuo. Sabía que la política económica iba a ser conservadora. No pensaba que podría llegar a ser, sin embargo, tan conservadora como la actual”. (reportaje de Sergio Ferrari, Porto Alegre).

Cuarteto, no trío.
Sin negar la importancia de lo anterior, el factor principal de la victoria de Bolso-nazi fue la acción concertada de un cuarteto de poder. En Argentina había sido un trío, integrado por la derecha política macrista, los monopolios mediáticos tipo Clarín y la corporación judicial estilo Bonadío. En Brasil se agregó un cuarto poder de notable influencia política y práctica cuando se clama por “orden”: las Fuerzas Armadas.
La derecha política y parlamentaria había derrocado a Dilma; las campañas de mentiras eran alimentadas por la Red O ‘Globo; y el aparato judicial sumaba al juez Sergio Moro, el TRF4 y el Tribunal Supremo Federal con sus fallos contra Lula.

Y también estaba el poder militar, oligárquico, con su rol práctico en el control de Río de Janeiro, sus tratativas con Estados Unidos para cederle la base de Alcántara y compartir iniciativas injerencistas contra Venezuela, etc. El poder castrense presionó con un golpe de Estado si dejaban competir a Lula, con amenazas de su comandante, general Eduardo Villas Boas. Bolsonaro es un exmilitar y su vice es otro archi reaccionario general retirado, Antonio Hamilton Mourão, redondeando una fórmula castrense, bendecida por influyentes evangelistas tipo Iglesia Universal.

En el pasado domingo y el balotaje del 28 de octubre solamente mentes muy extraviadas pueden decir que Bolso-nazi y Haddad “son lo mismo”. Una típica trosqueada sólo empatada por el canciller macrista Jorge Faurie, para quien el capitán retirado es “lo nuevo que mira hacia el futuro”.

¿Lo nuevo? Bolsonaro quiere terminar con el aguinaldo, privatizar empresas estatales y el régimen previsional. Nominó como súper ministro de Hacienda a Paulo Guedes, un Chicago Boy y dueño del fondo Bozano Investment. Si el neofascista ganara el balotaje, Macri podría repetir su saludo al golpista Temer: “tudo bem, tudo joia, tudo legal”. Para la democracia, sería todo mal, todo tristeza y casi todo ilegal.
ortizserg@gmail.com

martes, 11 de septiembre de 2018

La indiferencia y su efecto bumerán

Por Ilka Oliva Corado:

Más que miedo  y desconocimiento es pereza. Más que miedo  es individualismo. Más que miedo es complicidad por conveniencia. Más que miedo es indiferencia en las sociedades devastadas por la mediocridad. Sociedades infestadas de racismo, clasismo, homofobia, estereotipos, haraganería, fascismo, cachurequería y doble moral.


Millones de burbujas flotantes donde habitan seres plagados de insensibilidad y desprecio, que  piensan que están a salvo del horror de la miseria, la exclusión y la violencia porque ellos no son los otros; esos otros que ellos con su mediocridad  y dogmas sentencian, excluyen y vulneran en nombre de las clases sociales, la mezquindad y el avasallamiento. Sociedades pasivas sin memoria que con su inacción solapan turbas de corruptos, ruines y genocidas; que violentan a los otros, siempre a los otros. Una inacción a conveniencia, siempre.  

Los violentados son los otros: los que denuncian, los que luchan por la justicia, los que sueñan, los que abren caminos, los que tienen memoria,  los que buscan la unidad de los pueblos, los que siembran esperanza: ellos son el enemigo por instinto. Por puro instinto saben que estar del lado de los vasallos les permitirá permanecer en la comodidad de sus burbujas flotantes. Hediondos todos al germen rancio de la infamia. Se lamen entre ellos, para impregnarse unos a otros de la peste de la insensibilidad y la desmemoria, para que la miseria de los otros nunca los alcance, pero saben perfectamente que  los miserables son ellos, solamente ellos.

Estas sociedades cómplices, escogen a quienes los representarán en el gobierno, para que el sistema no se mueva ni un ápice de su lugar, para que los cimientos del patriarcado, la misoginia, el machismo, el racismo, el clasismo y la homofobia sigan intactos. Creen que sus burbujas son intocables  y que sus dogmas los mantendrán a salvo, creen que nunca los alcanzarán: la miseria, el abuso y la exclusión. Creen que nunca necesitarán de los otros más que para que carguen en sus hombros las burbujas flotantes donde estos  destilan la pestilencia del sopor  del solapador.  Creen que nunca pisarán el suelo de los mancillados, ellos los mancilladores.

Creen que jamás serán violentados, excluidos y empobrecidos. Creen que sus dogmas jamás se les voltearán. Que jamás enfrentarán la justicia de la vida. Que la mancilla no tocará a sus puertas.  Que jamás se verán en la necesidad de un aborto clandestino. Que el amor que es el amor no respetará sus géneros ni sus clases sociales. Que el dolor no alcanzará sus burbujas. Que la violencia jamás las atravesará.

Creen que esas clicas criminales son leales y que jamás las traicionarán, se equivocan rotundamente. Esas sociedades mediocres también son utilizadas por la enorme maquinaria del status quo precisamente por sus dogmas. Son más utilizables que las masas que desconocen.  Las burbujas flotantes  aunque no lo soporten también son parte de ese todo que conforma el hilar de la humanidad. 

Pero ya las está alcanzando el efecto bumerán que estas mismas han creado, pensando ilusoriamente que la destrucción masiva la vivirán las otras, simples burbujas flotantes. Y cuando la violencia, la injustica, el dolor, la exclusión y el escarnio  partan en dos las débiles burbujas flotantes donde se resguardan, conocerán en carne propia lo que han obligado a vivir a los demás. Y no habrá grito que sea escuchado, y el dolor de la pérdida de un ser querido por la violencia que estas mismas han creado y solapado las hará corcovear de dolor. Y buscarán a sus desaparecidos desesperadamente. Tocarán mil puertas sin que se abra ninguna.

Y clamarán por justicia y gritarán hasta el cansancio y más. Y llorarán hasta quedarse sin lágrimas y se arrastrarán, vencidas, pudriéndose en sus dogmas; dogmas por las que fueron utilizadas por los enormes tentáculos del capital. Y  verán por primera vez en sus vidas su vulnerabilidad de simples partículas de nada. Y aun así no aprenderán, por instinto, por ego, por dogmas seguirán arrastrándose imaginándose dentro de aquella burbuja flotante llena de mierda.

El efecto bumerán ya está en marcha.

ilka@cronicasdeunainquilina.com

martes, 12 de junio de 2018

La mayor tragedia de Guatemala es su sociedad mediocre


Por Ilka Oliva Corado:

Hablar de la sociedad guatemalteca es hablar del colmo de los colmos: todos los males de la humanidad se conjugan en ese pedacito de país que por si fuera poco también se elevan al cuadrado: ingratitud, insensibilidad, desmemoria, cinismo, cachurequería, racismo,  clasismo, homofobia, mente colonizada y  mediocridad.

Punto y aparte es  el pueblo, el pueblo de pies descalzos está a años luz de la sociedad rastrera que lo violenta,  excluye y expulsa en las migraciones forzadas eso si no lo asesina antes en desnutrición y limpiezas sociales. Claro está que este artículo trata de la peste que carcome  a Guatemala, no de la raíz milenaria que la embellece.  Quien lea entienda.

Si el abuso sexual  y el  feminicidio de 41 niñas en un Hogar Seguro del gobierno, no hizo reaccionar a la sociedad para exigir la renuncia inmediata de Jimmy Morales, nada lo logrará así hagan erupción todos los volcanes, se desborden todos los ríos y despierten huracanes que en conjunto formen deslaves que arrasen con poblados completos.

Si familias completas  intentando sobrevivir en basureros, si miles de niños viviendo en las calles; picando piedra, cargando bultos, lustrando zapatos: sin acceso a la salud, a la educación y a una vida integral no ha logrado que la sociedad reaccione, nada lo hará. Si miles se pudren cortando caña,  para los grandes ingenios de explotadores y la sociedad ni se mosquea, nada lo hará.

Si los cientos de bares y casas de citas en cada esquina del país, donde se secuestra, viola y asesina a niñas, niños, adolescentes y mujeres no logra que la sociedad se indigne y  cambie el sistema, nada lo  hará. Porque de una u otra forma esa sociedad mediocre también se beneficia, no olvidemos que es patriarcal y misógina ante todo.  Claro está, el gobierno de Guatemala representa a quienes votaron por esa banda de corruptos, feminicidas y genocidas.

 Y son igual de responsables quienes   no votaron por ellos pero que solo reaccionan en las redes sociales, por su comodidad, pero que se esconden debajo de la cama en la vida real porque para tanto no les dan las agallas. No es lo mismo ir a poner el pecho aunque lluevan metrallas, que despotricar desde una red social en internet en donde todos campean de envalentonados y justos luchadores sociales.

Las tragedias en Guatemala tienen nombre propio: sociedad mediocre. La mediocridad de la sociedad es el núcleo celular que permite la violencia gubernamental y sistemática hacia los últimos de las clases sociales. Y seguirán sucediendo las limpiezas sociales, los derrumbes en los basureros que se tragan a familias completas, feminicidios, desapariciones forzadas, seguirán creciendo generaciones picando piedra, viviendo en las calles, lustrando zapatos, cargando bultos, cortando caña, pudriéndose en los bares  y casas de citas; porque en efecto la sociedad lo permite  porque le beneficia.

Momentáneamente,   por doble moral más que todo y por su foto del recuerdo y la publicación de la misma en las redes sociales para recibir aplausos y mostrar la apariencia de buenos samaritanos, muchos se muestran sensibles y “reaccionan” ante una tragedia “natural” donde propios y extraños sacan provecho a costillas de quienes la vivieron, pero solo es cosa de tres días porque a la semana los vuelven a olvidar y estos pasan a enfilar las listas de las grandes tragedias que pudieron ser evitadas si tan solo hubieran sido vistos como seres y no como objetos para beneficio de las mafias.

“Oremos hermanos por Guatemala”, no es la solución. La solución es armarse de valor, dejar la comodidad de las redes sociales e ir a poner el pecho a las calles hasta que renuncie Jimmy Morales y todos los miembros de su gabinete, enjuiciarlos por ladrones, asesinos y corruptos e ir por una Asamblea Nacional Constituyente Integral, como lo han exigido los Pueblos Originarios, sería un buen inicio para ir cambiando el sistema.

ilka@cronicasdeunainquilina.com

jueves, 22 de febrero de 2018

Sociedades en decadencia


Por Ilka Oliva Corado.:

Cada día, apresuradamente, con la urgencia de la destrucción; característica principal de la humanidad que conformamos, nos estamos convirtiendo en el bagazo de una sociedad en decadencia.

Nos creemos superiores a la naturaleza que nos creó y la atacamos constantemente buscando terminar con ella y eliminar de la faz de la tierra todo vestigio de su existencia. Creemos, absurdamente que sobreviviremos sin ella y su inmenso amor.



Destruimos ecosistemas: secamos ríos, lagos, desaparecemos a especies en peligro de extinción, (¿cómo llegaron a estar en peligro de extinción?) ecocidios que en otros tiempos eran el horror de una imaginación macabra, hoy son la realidad de un día a día en la vida del ser humano, tan comunes que dejaron de ser noticia; tan importantes que la mediatización no lo pronuncia porque significan el inicio del fin de la humanidad.

Es común ver un río seco, árboles talados al por mayor, la contaminación ya no es solo mental, la hicimos presente en la comida y el aire que respiramos. Creemos, como buenos idiotas que seremos eternos, cuando somos, como humanidad lo más fugaz que puede pasar sobre el universo, pequeñas partículas de nada, eso somos. Somos nada comparado con la magnitud de un universo maravilloso en el que jamás debimos aparecer.

Muchos hablan de moralidad y valores, con la arrogancia propia de quien engaña y estafa, de quien se cree superior a los demás, ungido por las babas de un dios creado por atracadores, para manipular masas y oprimir mujeres. Mientras solapan violaciones sexuales, feminicidios, corrupción, asesinatos, torturas, desapariciones forzadas; y apoyan un no al aborto y un no al Matrimonio Igualitario en nombre de ese dios que les dijeron que era el de ellos: mentes colonizadas, masas decadentes que son tierra fértil para los vividores que hacen de éstas la mejor arma para la destrucción de la sociedad.

Saben y siguen solapando la violencia y la infelicidad de otros, con sus juicios pro vida, pro valores, de doble moral. Cortando con esto la armonía natural del amor.

Y se creen dueños de la tierra y fortifican fronteras y excluyen y señalan y violentan a los nómadas que saben que nada del mundo les pertenece y que están de paso. Muchedumbre manipulable que ha sido infestada de homofobia, misoginia, racismo y xenofobia que es alimentada de doble moral y falsos valores que carecen de conciencia, integridad y solidaridad.

Masas cada día más ineptas e intransigentes. Cada día más peligrosas, por su inconciencia y su tibieza de carácter, masas que son además de autodestrucción un peligro inminente para este planeta y el universo.

Masas sedientas de consumismo valorando las cosas materiales y desechando lo que no se puede comprar con dinero, que es lo esencial. Masas votando por corruptos, misóginos, estafadores, violadores de derechos humanos. Masas que tienen la incapacidad de sentir, que en lugar de crear destruyen. Masas marionetas, masas entorpecidas, ineptas, carentes de fuerza de voluntad y sentido común. Carentes de coraje que son incapaces de decidir por sí mismas y prefieren ser arrastradas por las turbas de impostores que se apropiaron de su voluntad.

Porque nada les importa, más que su burbuja de bienestar ficticio, piensan que ahí son intocables y que están a salvo de la destrucción del planeta que ellos mismos están solapando con su apatía y desgano.

Somos eso y mucho más y los resultados de nuestra indiferencia están a la vista. Quien lea entienda.

ilka@cronicasdeunainquilina.com

miércoles, 27 de septiembre de 2017

El intervencionismo de Trump contra Venezuela

Por Diego Olivera Evia:
La oposición venezolana con su postura entreguista

La presencia de Trump en la ONU, dejo entrever la cara más peligrosa del fascismo y la prepotencia blanca, un empresario munido de padres vinculados al Ku Klux Klan (KKK),  el nombre que han adoptado varias organizaciones en los Estados Unidos, que han predicado la supremacía de la raza blanca, homofobia, el antisemitismo, racismo, anticomunismo, y la xenofobia. Con frecuencia, estas organizaciones han recurrido al terrorismo, la violencia y actos intimidatorios como la quema de cruces, para oprimir a sus víctimas.



Esta visión anti inmigrantes, el desprecio por los latinos y afro americanos, es la esencia de sus políticas, creando una crisis en el mundo con sus ataques imperialistas, la virulencia de sus mensajes a Venezuela, su anunció de asesinar al presidente constitucional Nicolás Maduro, como sus ataques a la economía Venezolana, sus sanciones y la ridícula amenaza de prohibir la ida de venezolanos a EEUU, negándole y quitando sus visas, son la más clara acción de Trump, para una intervención, que en el fondo implica un intento de controlar el petróleo venezolano, el Coltan entre otros minerales estratégicos, como el oro y hasta el agua.

La reciente declaraciones del canciller venezolano Jorge Arreaza, en la Organización de Naciones Unidas (ONU), manifestó que “somos objeto de una agresión, por ser la mayor reserva de petróleo del mundo, este hecho nos obliga a defender la soberanía”, a lo que agrego “EEUU no debería estar en el Consejo de derechos humanos en la ONU, Venezuela continuara defendiendo sus ideales a pesar de las sanciones imperialistas”.

Las acciones de EEUU contra la empresa venezolana Citgo y sus sanciones, han trascendido recientemente mediante informaciones publicadas por la agencia Reuters los serios inconvenientes con los que ha empezado a lidiar Citgo y que se traducen en un embargo petrolero no abiertamente declarado, pero que se ejecuta rigurosamente contra los activos petroleros del país. La acción consiste en la creación de trabas que hacen difícil para esta empresa especializada en la refinación de crudo obtener las líneas de crédito necesarias para comprar petróleo y así sostener la dieta de sus refinerías, esto, según seis comerciantes y otras fuentes bancarias, consultadas por la agencia en cuestión.

Es necesario puntualizar primeramente que el consumo de Citgo para sus actividades de refinación totaliza unos 759 mil barriles/día. La mitad del crudo que consumen las tres refinerías de Citgo en EEUU (en Illinois, Texas y Luisiana) proviene de Venezuela, pero la dieta de crudo liviano de la cual dependen esas refinerías, implica que cerca de la mitad de ese crudo sea comprado a EEUU, México o Canadá, para así mantener las actividades de refinación y generación de combustibles con destino al mercado estadounidense.
Esta realidad imperial ha determinado que Venezuela, amplié el petróleo y otros rubros a China y Rusia, siendo ahora en yuan la moneda China, el valor de cambio, para no depender del dólar y las sanciones en los mercados, como ha pasado en EEUU, con Citgo que ha embargado las ventas, como la distribución en Estados Unidos, parte de los paquetes desestabilizadores.

La oposición venezolana con su postura entreguista
Nos parece importante señalar la actitud entreguista y anti patria, de la denominada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que luego de sus acciones violentas y criminales con más de 100 venezolanos, entre ellos quemados por los terroristas financiados por la derecha venezolana. Luego del fracaso de la violencia, el gobierno bolivariano de Maduro, llamo a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), aprobada por más de 8 millones de venezolanos, logrando derrotar la violencia y crear un proceso de paz, solo perturbado por los grupos opositores y bachaqueros de los bolívares, de distintas valores para sacarlos para Colombia, de la misma manera se mantiene la guerra económica y los altos precios, a cada aumento salarial o las pensiones no alcanzan para cubrir la canasta básica, los medicamentos básicos no parecen en las farmacias, una crisis que aún la ANC no ha podido controlar y buscar una respuesta inmediata.

Parte de estas campañas desprestigio de la MUD, es importante denunciar su apoyo a las medidas coercitivas de EEUU y posteriormente la de la Comunidad Europea (CE), con sendos documentos de apoyo a los monopolios y las derechas internacionales. Con que moral los dirigentes de la MUD, con más de 18 años de golpes, asonadas militares, asesinatos de venezolanos, de policías y militares, unido ahora a la venta de la patria, como la comenzaron a realizar los gobiernos adecos (Acción Democrática),  como el gobierno de Caldera en la década del 80, quitándole a los trabajadores sus pasivos laborales y vendiendo a precio de ganga las empresas estatales y la empresas del Orinoco a trasnacionales, solo se salvó PDVSA de esta liquidación a favor de EEUU y las trasnacionales.

La realidad de una oposición sin moral, que ha asesinado sin compasión, intentando homologar al Estado Islámico, con ataques a las fuerzas armadas, en un plan coordinado con Obama y ahora con Trump, una clase política acostumbrada al abuso, al odio contra los sectores populares, siendo sus víctimas personas consideradas chavistas, un odio por los afro americanos, parte de sectores de la clase media alta y la burguesía.

Esta realidad lleva a estar alerta, ante el dialogo del gobierno bolivariano y la oposición, ello nunca han buscado un acuerdo, ni con el presidente Hugo Chávez y ahora menos con Maduro, las mismas elecciones de octubre de Gobernadores, están signadas por las amenazas de la MUD, de que estos comicios son una nueva campaña para sacar al mandatario venezolano, como la famosa respuesta de los capos mafiosos de la MUD, que si no ganan es fraude, estos no es nuevo ha sido la estrategia de la oposición.

Por último hay que estar alerta en la campaña de los bolivarianos, recordar lo que paso en las elecciones parlamentarias, cuando se conocieron los resultados, en  el boletín, remitido por el Consejo Nacional Electoral (CNE) a los partidos, indica que la MUD obtuvo 7.707.422 votos, lo que representa el 56,2 %, mientras que el chavismo logró 5.599.025 votos, un 40,8 %.

Si se logró un gran triunfo en la ANC, pero ahora es diferente, la pelea por las gobernaciones será a fondo, y la oposición le sigue jugando a la crisis, la ANC tiene que atacar la inflación y los precios, como los medicamentos, además de los sabotajes en CORPOLEC, CANTV, esto ha creada preocupación en el pueblo. No al triunfalismo será una lucha dura, el gobierno deberá crear las condiciones para un triunfo de las mayoría de los estados, priorizando los de mayor caudal bolivariano y chavista, para frenar a la oposición y fortalecer al gobierno de Maduro, ante la violencia y los ataques de EEUU. 

diegojolivera@gmail.com