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miércoles, 3 de abril de 2019

Fuera Yankies de Venezuela y América Latina



Por Manuel Holzapfel G.:

Recuerdo la mañana del miércoles 12 de septiembre de 1973 en Temuco, junto a mi abuela, escuchando las noticias en la radio. De fondo marchas militares y el locutor exaltando el golpe ejecutado el día anterior por las fuerzas armadas. Sus palabras me quedaron grabadas para siempre: “saludamos la gesta libertaria del glorioso ejército de Chile, que ha salvado al país de la dictadura marxista”, clamaba eufórico. “Nos informan, que avanzan camiones por la Avenida Caupolicán cargados con gas, azúcar, harina y toda clase de alimentos. Ha terminado la escasez y el hambre en la que nos tenía sumidos el gobierno de la Unidad Popular”, exclamaba jubiloso. Parecía un milagro que en menos de 24 horas, el comercio de la ciudad estuviera abarrotado de mercadería. El mismo prodigio ocurrió en todo el país.   


Con 12 años recién cumplidos, sabía muy bien que no había tal milagro. Vi muchas veces que en las casas de amigos de familias de derecha tenían de todo. Me asqueaba verlos colmar de azúcar sus tazas de té y engullir el pan con mantequilla, queso y jamón, mientras vociferaban que “estos upelientos nos tienen muertos de hambre”.

Después vino lo peor: asesinatos masivos, cárcel, tortura, desapariciones, exilio y la implantación de un modelo de acumulación capitalista, que convirtió a Chile en uno de los países más desiguales del mundo. El genocidio fue el precio que el pueblo chileno pagó para que el imperialismo norteamericano, autor intelectual y financista del golpe militar, recuperara el cobre que Salvador Allende había nacionalizado, destruyera el proceso de la vía chilena al socialismo, y la minoría oligárquica del país, recuperara sus granjerías y privilegios de clase. En sus últimas palabras Allende apuntó claramente al imperialismo, al capital foráneo y a la reacción como los instigadores de la desestabilización del gobierno de la Unidad Popular y del golpe.

Hoy, 46 años después, somos testigos de la misma infamia del imperio en Venezuela. El libreto es el mismo utilizado en Chile, y con algunas diferencias menores, en Irak, Libia y Siria, país donde gracias a la intervención de Rusia, han debido salir con la cola entre las piernas. En Venezuela, el botín es infinitamente más suculento que en Chile. Por ello, no escatiman esfuerzos para destruir la Revolución Bolivariana y lograr apoderarse de las mayores reservas de petróleo del planeta, del oro (segundas mayores reservas del mundo), diamantes, hierro, bauxita, cobre y coltán, entre otros muchos recursos.

La voracidad de Estados Unidos es directamente proporcional con su deuda de casi 20 billones de dólares, que representa la tercera parte de la deuda global de 63 billones de dólares. Con una deuda impagable y el avance inexorable de China para constituirse en primera potencia mundial, al imperialismo sólo le queda como alternativa la guerra para apoderarse de los recursos naturales de otros países. China está superando en todos los terrenos a Estados Unidos, que trata inútilmente de apuntalar un capitalismo que enfrenta la peor crisis de su historia.

El presidente de China, Xi Jinping, ha señalado que “la historia ha probado y continuará demostrando que solo el socialismo puede salvar a China” y que el Partido Comunista constituye el supremo liderazgo político del país. Lo anterior demuestra, que a diferencia de lo que muchos piensan, la contradicción entre Estados Unidos y China, no es de carácter Inter capitalista. La contradicción sigue siendo entre capitalismo y socialismo, y es importante tener claro, que la asonada imperialista en Venezuela, forma parte de esa contradicción principal. Las recientes declaraciones del secretario de Defensa de Estados Unidos, Patrick Shanahan son elocuentes, en este sentido, cuando señaló que el objetivo fundamental del presupuesto 2020 de las fuerzas armadas norteamericanas es “China, China, China”. Lo repitió tres veces para que no quedara duda alguna. 

Para lograr concretar su campaña de rapiña en Venezuela, Estados Unidos cuenta con el apoyo incondicional de la banda de corruptos y rastreros del Grupo de Lima, entre los cuales destaca el magnate y presidente de Chile, Sebastián Piñera. A ello se suma una campaña mediática planetaria de desinformación y mentira que en Chile ha sido constante y perniciosa. Desde los matinales, programas de farándula a los noticieros, la operación contra Venezuela no permite descanso. Periodistas y conductores radiales y de televisión, por ignorancia o simple oportunismo, repiten como papagayos el libreto informativo impuesto por el imperio. Atacar a Venezuela, se ha convertido en algo de buen tono, en credencial de buena conducta, en una especie de deporte nacional, que practican obedientemente, políticos, periodistas, rostros televisivos y cantantes de cuarta categoría.

Los mismos hipócritas callan frente a la represión sistemática del Estado chileno contra el pueblo mapuche y la crisis humanitaria en Yemen donde 14 millones de yemeníes sufren hambre y 85 mil niños menores de cinco años han muerto de desnutrición. Una guerra civil de casi cuatro años, que tiene como protagonista a Estados Unidos apoyando a la coalición militar liderada por Arabia Saudita. Nada dicen Almagro, Piñera, Duque, Macri, Moreno y Bolsonaro de los 160 dirigentes sociales asesinados en menos de un año en Colombia ni de los más de 200 mil asesinatos y 40 mil desaparecidos en México desde que comenzó en 2006 el genocidio disfrazado de guerra contra el narcotráfico, promovido por Washington. Sólo en enero de 2019 hubo 2.853 asesinatos y los “artistas” del imperio Bosé, Sanz, Juanes, Guerra, Montaner y demás mequetrefes, callan servilmente.

Sin asco, se han puesto al servicio de Estados Unidos, que más que un estado, es la mayor organización criminal del planeta, que pretende convencer al mundo de su rol de gendarme de la democracia y la libertad. Estas “blancas palomas de la paz”, cuentan con 6.800 ojivas nucleares y más de 700 bases militares en 70 países. Lanzaron bombas atómicas en Hirochima y Nagasaki y han invadido e intervenido militarmente en México, Puerto Rico, Nicaragua, Cuba, Haití, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Grenada, Panamá, Corea, Vietnam, Somalia, Afganistán, Irak (dos veces), Yugoeslavia, Pakistán, Yemen y Libia.
El prontuario de estos “campeones de la democracia” parece no tener fin, porque también financiaron y participaron directamente en los golpes militares de Venezuela (1948 y 2002), Paraguay, Guatemala, República Dominicana, Brasil, Argentina (1966 y 1976), Bolivia, Uruguay, Chile, El Salvador, Panamá, Perú, Haití y Honduras.

Ése es el doble rasero del imperio que montó el show de Cúcuta para entregar una supuesta “ayuda humanitaria” de 20 millones de dólares a Venezuela, en circunstancias que las pérdidas producto de las sanciones que le ha impuesto a ese país, ascienden a 20 mil millones de dólares anuales. El objetivo real era crear las condiciones para invadir, y la intentona criminal contó con la complicidad directa de los nuevos guaripolas de Donald Trump: los presidentes de Colombia y Chile, Iván Duque y Sebastián Piñera. Es el accionar gansteril, de los ejecutores del boicot eléctrico; de los patrones de los mercenarios que asesinan a diestra y siniestra sembrando el caos y destruyendo los estados que Washington considera un peligro para sus intereses. Así lo han hecho en Irak, Libia, Ucrania, Siria, Yemen y también en Venezuela.

La realidad objetiva demuestra que Estados Unidos, es la mayor amenaza para el planeta y la humanidad. Lamentablemente, en Chile los representantes del Frente Amplio, Boric, Jackson, Sánchez y la ex Concertación devenida en Nueva Mayoría, hacen la vista gorda y se suman por acción u omisión a la campaña del imperialismo contra Venezuela. La historia juzgará su cobardía y oportunismo.

coigue2@hotmail.com

martes, 18 de septiembre de 2018

Venezuela-China: potencial y poder en desarrollo


Por Ernesto Wong Maestre:
La avalancha de acuerdos bilaterales firmados por el Gobierno Bolivariano durante la visita de alto nivel presidida por el líder de la revolución chavista y Presidente Constitucional, Nicolás Maduro, a la República Popular China, recién finalizada, contribuirán estratégicamente a elevar el nivel del potencial de Venezuela y también de China, de ahí que ambos gobiernos, actores populares y fuerzas empresariales de una y otra nación se hayan manifestado con entusiasmo e interés por los alcances de las negociaciones y sus resultados. Esos acuerdos tuvieron como fundamentos filosóficos tanto el Pensamiento Chavista como el Espíritu de Shanghai y como referentes principales el desarrollo integral y sostenible de ambos países y la mayor prosperidad para sus pueblos. De su relevancia y sentido tratan las siguientes ideas. .

Como bien reconocen los estudiosos de la potencia y poder de una Nación, desde el alemán Hans Morgenthau (1) o el francés Raymond Aron (2) hasta el venezolano Víctor Maldonado Michelena (3) o el cubano Roberto González (4), el potencial de un país está dado por el conjunto de recursos materiales e inmateriales, capacidades intersubjetivas, competencias subjetivas y tecnologías en sus diversas magnitudes, desde las nanotecnologías hasta las macrotecnologías que pudieran emplearse en momentos determinados para alcanzar fines de política exterior o para la defensa de su soberanía, independencia y libertad, mientras que se le llama poder al uso concreto de ese potencial en las estrategias y operaciones tácticas para ir logrando objetivos ante las amenazas, conflictos u oportunidades, tanto para fortalecer el potencial, condición clave de la estabilidad política, como para apoyar a un aliado. O incluso, solidarizarse con un pueblo necesitado, como solo lo hacen los gobiernos enfocados al socialismo.

Acuerdos, potencial, poder y estructuras
Varias obras de los autores antes mencionados dan cuenta detallada de los “factores” que definen el potencial de una Nación. No es necesario mencionarlos aquí pero si recordar que no deben concebirse o estudiarse fragmentados sino en un amplio haz de relaciones como totalidad dialéctica y por ello, relaciones con diversos niveles de significación entre ellas, algunas “duras” y otras “blandas”, como bien recuerdan De la Garza y Leyva (5). Basados en esos factores, es posible comprender que los 472 proyectos bilaterales en ejecución,  más los 28 acuerdos anunciados que fueron firmados durante la visita de Maduro a China junto al equipo liderado por Xi Jinping tienen un caleidoscopio de significados, tanto para el Plan de Recuperación, Crecimiento y Prosperidad (RCP) echado a andar en el pasado agosto por el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela como para el ya exitoso gran proyecto de la Franja y la Ruta ideado y puesto en marcha desde hace más de un lustro por la República Popular China en alianza con más de cincuenta países de Asia, Eurasia, Europa, África y más recientemente con América Latina y El Caribe, en lo que Cuba y Venezuela tienen significados particulares.

Los acuerdos potencian y los proyectos derivados de los planes dan poder al mismo tiempo que se ejecutan con el poder acumulado de los Estados, que al realizarlos se alcanza mayor potencia y también se incrementa el poder para continuar transformando las sociedades. Todo ello proporciona el sentido histórico y último de toda esa acción bilateral: sentar las bases firmes hacia el desarrollo integral de las dos naciones y con ello alcanzar la mayor suma de felicidad y seguridad social para ambos pueblos y la mayor suma de estabilidad política para las Naciones.

Venezuela desarrolla el proyecto de transformaciones sociales que más atracción popular global ha tenido en los últimos quince años complementado con una política exterior dirigida a integrar a los pueblos mediante los proyectos ALBA-TCP conformado por Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Dominica, Antigua y Barbudas, San Vicente y Granadinas, Granada, San Cristóbal y Nieves y como invitados Surinam, Irán, Siria, Rusia, India, Malasia y Vietnam. Venezuela se solidariza y comparte con ellos la riqueza petrolera que posee a través de Petrocaribe, calculada como una de las más grandes del mundo, y se apresta a desarrollar integralmente la minería al poseer grandes reservas de oro, coltán, bauxita, caliza, diamantes, carbón, hierro, fosfatos, dolomita, manganeso y muchos otros minerales estratégicos o de amplio uso tradicional. Y en toda la labor que realiza o planea está presente el principio de la democracia participativa y protagónica del pueblo y la decisiva unidad cívico-militar, con su expresión concreta en la praxis diaria del país. La visión del Socialismo Bolivariano que anima el proyecto social se va transformando y enriqueciendo, en la misma medida en que se va desarrollando en la praxis según las particularidades de Venezuela, y ello despeja mejor el camino hacia una mayor integración con el gigante asiático. 

China, por su parte, ya disputa con EE.UU la primera plaza mundial como potencia económico, financiera y tecnológica, mostrando -a diferencia del imperio- una alta capacidad de sacar anualmente a millones de personas de la pobreza y también de crearles condiciones sostenibles para que disfruten de buenos salarios, eficiente infraestructura comunicacional y de servicios, y cantidades diversas de productos de primera necesidad, para el hogar e incluso suntuarios mediante una integración, cada vez mayor de todas sus regiones y estas con el mundo a través de la histórica Ruta de la Seda. Coches eléctricos ya son producidos y exportados en proporciones similares a otras superpotencias desde Nanjin a varias capitales y ciudades de Asia, Europa y Medio Oriente, con la participación de empresas mixtas formadas con grandes corporaciones emergentes (stars up), las cuales se expanden por el extenso territorio de más de 9 millones y medio de km². En China están creciendo aceleradamente las inversiones en investigación y desarrollo (I&D) para situarla dentro de pocos años en el primer lugar mundial y ya ha desplazado a varias potencias en la escala de generadoras de tecnologías. Ningún analista deja de reconocer que nuevos emporios tecnológicos y zonas económicas especiales con grandes urbes están surgiendo aceleradamente desde Shanghai hasta Urumchi y desde Guangchi hasta Jilin. Por ello, China se ubica en la cima de los llamados mercados de exportación e-commerce.

Recientemente el destacado analista ruso orientalista, Alexei Maslov, abogó por crear grandes corporaciones globales mixtas de productos o servicios para competir en el mercado mundial, constituidas por los ocho países de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), conformada por China, Rusia, India, Pakistán, Kasajistan, Tiyikistán, Kirguistán, Uzbekistán y con observadores como Bielorrusia,  Afganistán, Irán y Mongolia, así como otros cinco aspirantes a integrarla. Todo ello hizo que el canciller chino, Wang Yi,  reconociera que el Espíritu de Shanghai es "la razón fundamental por la que la OCS puede seguir creciendo". Pero la propuesta de Maslov tiene su asidero, entre otras condiciones concretas, en que hace solo un año China y Reino Unido inauguraron el primer tren de carga que conecta directamente ambos países y en 18 días recorre 12.000 kilómetros con cargas en ambos sentidos y de varios de los países por donde transita  y se aprestan a moverlo en un futuro con energía solar, reduciendo así los costos y ahorrando la energía fósil que se agota aceleradamente.

Respecto a África y guiada por el Espíritu de Shanghai, China ha atraído la atención de los 55 países africanos y coopera con ellos para fortalecer el recién Acuerdo de Libre Comercio Africano o Tratado Continental Africano de Libre Comercio, del pasado marzo, porque, como recién reconocieron los analistas de Xinhua, “el involucramiento de China en África es beneficioso para los 2.600 millones de chinos y africanos, que representan un tercio de la población mundial”(6). Más de 60 mil millones de dólares de China se invertirán en proyectos conjuntos, siguiendo los objetivos y estrategias de la Agenda África 2063.

China actualmente espera que con la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se pueda avanzar aceleradamente como en África y a través de ella se puedan lograr acuerdos y proyectos de beneficio mutuo que fortalezcan la independencia y la soberanía de los 32 países que la integran. Ella, al igual que Venezuela, espera que Mercosur y Alba-TCP unan esfuerzos y condiciones para beneficio de toda Suramérica aún cuando el actual gobierno pentagonista de los EE.UU sienta tanto temor y desesperadamente siga haciendo todo lo que esté a su alcance para bloquear tal posibilidad. No obstante, China -con la paciencia confuciana que la caracteriza-  se está convirtiendo en el primer socio comercial y financiero de América Latina y el Caribe 

Dialéctica chino-venezolana: principios, transformaciones y circunstancias
En este articulo se insiste en resaltar que los recientes acuerdos bilaterales que tributan a los más de 470 proyectos establecidos entre Venezuela y China, transversalizan el Plan RCP, es decir, impactan con relevante poderío en los diez lineamientos estratégicos que componen el Plan venezolano proyectado por Maduro, centrado fundamentalmente en: a) dimensiones financiero-monetarias sean de nivel nacional como familiar (elevar ingreso de divisas, reconversión monetaria, paridad y modalidad cambiaria, mejores salarios, más poder adquisitivo y ahorros), b) en la producción de bienes y servicios (agrícolas, industriales y bancarios), y c) en la infraestructura (transporte y comunicaciones). Logran impactar porque los acuerdos están firmados precisamente en los sectores y áreas más necesitadas que permitirán alcanzar el éxito del Plan RCP: área energético-petrolera, sector transporte, minería, tecnologías, educación, comunicación, cultura, salud y seguridad.

Comprender esa totalidad dialéctica requiere eso que Hugo Zimerman llamó la “descripción articulada” y que De la Garza y Leyva han estudiado ampliamente (7). A manera de síntesis y su aplicación podría decirse –en este caso-  que es saber articular, desarticular y volver a articular categorías y conceptos intra-dimensionalmente e inter-dimensionalmente contenidos en: a) los principios o fundamentos en que se apoyan ambas políticas exteriores, b) las dimensiones y componentes (conjunto de operaciones estructurantes) del Plan RCP y del proyecto “La Franja y la Ruta” con sus logros u obra ya alcanzada o por alcanzar, y c) las circunstancias nacionales e internacionales o globales en que ambas naciones están inmersas o las contextualizan. Veamos.

El Espíritu de Shanghai tiene su base en los Cinco Principios del Pancha Shila y es el principal fundamento del proyecto La Franja y la Ruta que establece como meta crear una gran Comunidad de Futuro Compartido, con los cual ya van más de 70 a 80 naciones que han manifestado su disposición a aliarse a China en este proyecto. asumiendo los principios sustentos del proyecto: a) confianza mutua, b) beneficio compartido, c) igualdad, d) solución pacífica de las controversias, e) consultas permanentes entre las partes, f) respeto a la diversidad cultural, g) concordancia estratégica o visión estratégica común, h) desarrollo común, i) solidaridad y j) cooperación integral: Estos son los componentes y a esto es a lo que se le llama actuar internacionalmente con el “Espíritu de Shanghai”. Su contraparte venezolana es el Pensamiento o Ideal Chavista el cual tiene su base en la doctrina del bolivarianismo, de la Patria Grande y de la actitud antimperialista, a lo que se le pudiera denominar el Espíritu Bolivariano.

Ese bolivarianismo y el desideratum chavista están plasmados y aprobados por el pueblo a lo largo de toda la Carta Magna de Venezuela (8) aunque resumido en su Preámbulo, los primeros seis artículos y los relacionados con los artículos 299 al 327 referidos al régimen socioeconómico, la función del Estado en la economía y la seguridad de la Nación, así como a las normas fijadas en los artículos 152 al 155 respecto a las relaciones internacionales. La necesidad de la refundación de la República, plasmada en el propio Preámbulo, presupone transformar el sistema de economía rentista petrolera y consolidar la economía productiva,  siempre que en ese proceso se mantengan vigentes y pujantes los valores que fijó desde 1999 el pueblo en su Constitución, de “libertad”, “independencia”, “paz”, “solidaridad”, “bien común”, “integridad territorial”, “convivencia”, “imperio de la ley”, “derecho a la Vida”, “trabajo”, “cultura”, “educación”, “justicia social”, “educación”, “igualdad”, “cooperación pacífica”, “integración latinoamericana”, “no intervención” y “autodeterminación”.

Resulta entonces evidente la identidad de valores y principios que animan las políticas exteriores de Venezuela y China en aras de incrementar sus potenciales y poderes transformadores en las actuales circunstancias y compleja coyuntura internacional. En ésta debe jerarquizarse, para la mejor comprensión de las relaciones bilaterales, el reagrupamiento de fuerzas emergentes que desde Eurasia marcan la actual hegemonía en las decisiones interestatales para afrontar los problemas globales, y destrabar las economías de los países del sur, así como también que en Occidente las viejas potencias se enfrentan al tradicional hegemón y en el seno de esos actores se desarrollan y se hacen críticas innumerables contradicciones entre los grupos de poder, y entre estos y la ciudadanía que no les permiten crear espacios de posibilidades para la acción viable con EE.UU pero sí con el gigante asiático y de aquí que muchas de ellas establezcan cada día más negocios con China y a su vez muestren desinterés o rechazo a la tradicional política impositiva y prepotente del gobierno de Donald Trump, volcado ahora sobre América Latina pero donde ya China en alianza estratégica con Venezuela y Cuba crean bases de apoyo para que sus alianzas sean integrales e indestructibles porque en ellas los principios guían y motivan subjetivamente las operaciones transformadoras de la realidad, incididas estas por las circunstancias y condiciones histórico-concretas (políticas, económicas, sociales) del tránsito mundial al socialismo que la humanidad se ha propuesto para poner fin al depredador capitalismo.

Bibliografía
(1) Morgenthau, Hans J. (1948) Política entre las Naciones.La lucha por el poder y la paz. Grupo Editor Latinoamericano, Colección de Estudios Internacionales, 3ra edición, Madrid. Consultada en https://es.scribd.com/doc/314086351/Hans-J-Morgenthau-Politica-Entre-Las-Naciones-Completo          
(2) Aron, Raymond (1962). Paz y guerra entre las Naciones. Alianza Editorial, 1985, tomo 1 y 2. Madrid.
(3) Maldonado Michelena, Víctor (1994). Seguridad del Estado. Desarrollo-Defensa. Ediciones de la Presidencia de la República, 3ra edición, Caracas, 1998.
(4) González, Roberto. Teoría de las Relaciones Políticas Internacionales. Ediciones Pueblo y Educación e ISRI, La Habana, 1990.
(5) De la Garza Toledo, Enrique (2012).- La metodología marxista y el configuracionismo latinoamericano. En Tratado de Metodología de las Ciencias Sociales, Ediciones FCE, México, 2012, págs. 229 a la 255.
(6) Spanish.xinhuanet.com (2018). China y África: una verdadera amistad y algo más. Consultado en http://spanish.xinhuanet.com/2018-09/06/c_137449405.htm.
 (7) De la Garza Toledo, Enrique (2012). Ob.cit.
(8) Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999) con la Exposición de Motivos y las reformas aprobadas mediante referendo universal en 2009. Publicada en Gaceta Oficial Nro. 5.908 extraordinarios de fecha 19 de febrero de 2009.
wongmaestre@gmail.com


(*) Profesor de las Maestrías en Derecho Internacional Público (UBV), en Relaciones Internacionales (UMBV), en Política Exterior de Venezuela (IAEDPG) y de la Licenciatura en Relaciones Internacionales (EEI-UCV).  Doctor en Seguridad de la Nación 2018.  Autor de la tesis doctoral “La macroestructura de sentido del discurso del líder transformador socialista”. Analista internacional invitado de Telesur, VTV, RNV, YVKE, ANTV, Ávila TV y ViveTv.


viernes, 14 de septiembre de 2018

"Para recordar y reflexionar. ¿A dónde vas, que más valgas?


Por William Castillo Pérez (el indio):
"La República de Venezuela Desde el 19 de abril de 1.810, está combatiendo por sus derechos; que ha derramado la mayor parte de la sangre de sus hijos; que ha sacrificado todos sus bienes, todos sus goces y cuanto es caro y sagrado entre los hombres por recobrar sus derechos soberanos y que por mantenerlos ilesos, como la divina providencia se lo ha concedido está resuelto el pueblo de Venezuela a sepultarse todo entero en medio de sus ruinas, si la España, la Europa y el Mundo, se empeñan en encorvarla bajo el yugo español"
El Libertador S.B. tomado del libro 'Bolívar acción y utopía del hombre de las dificultades', de Miguel Acosta Saignes.

Abrevar en la cosmovisión y cosmogonía de nuestros pueblos ancestrales, nos dará las más dignas razones, para no emigrar a otros países, con pretextos fácticos, que solo nos muestran como gente indigna, quienes, por calles ajenas van exhibiendo, miserias inexistentes. Miserias éstas, que avergüenzan y ofenden la memoria de nuestros dignos Libertadores, quienes en el pasado glorioso fueron a otras tierras a ofrecer su esfuerzo, su sangre y su vida generosamente, para darle libertad a esos pueblos. Y que luego de esa entrega, regresaron a Venezuela cargados de gloria, agradecimientos y respeto. Situación contraria, a la que nos expone este grupo minúsculo de insensatos que salen de nuestras fronteras a despotricar de nuestro gentilicio y humillar al país, cuna de la Libertad americana.
¡Qué diferencia! entre aquellos héroes auténticos, quienes siguiendo al líder más formidable del siglo 18, y siglos posteriores: El Libertador Simón Bolívar, honraron a Venezuela y escribieron páginas gloriosas, ante esos pueblos y el mundo.

He ahí el hecho excelso del joven General Antonio José de Sucre, el Gran Mariscal de Ayacucho, quien luego de haber cubierto la distancia y el tiempo desde su natal Cumana y las frías alturas andinas, coronó sus sienes de laureles en Ayacucho para dar Libertad a esos lejanos pueblos. Apenas 26 años de edad.
Su grandiosa victoria y magnanimidad con el vencido fue descrita para la historia del gentilicio venezolano, cuando el Jefe realista derrotado, el Virrey La Serna, quien fue herido y capturado en la batalla, exclamó al encontrarse frente al Gran Mariscal: "Tan joven y con tanta Gloria".

¿Acaso pudiéramos decir algo parecido de cualquiera de quienes, hoy, deambulan por las calles de Lima, Quito, Panamá, Bogotá o Guayaquil, (espacios liberados por jóvenes venezolanos) dando vergüenza y lastima, por no tener el valor y la enjundia necesaria para quedarse en Venezuela a luchar por defenderla en la hora aciaga. Cuando malsanos propios y extraños amenazan con destruirla?
La historia venezolana está jalonada de hechos sublimes que retratan la calidad humana, civilista solidaria y desprendida del pueblo venezolano. Como lo muestra este relato del General O'Leary edecán del Libertador.

"Cuenta el General, que presenció un hecho excepcional, indicativo, que junto a los soldados como siempre ocurrió durante la guerra de independencia, marchaban mujeres por el páramo de Pisba. En el célebre paso de los Andes.

Durante la marcha de este día -escribe- me llamó la atención un grupo de soldados que se había detenido cerca del sitio donde me había sentado abrumado de fatiga, y viéndolos afanados, pregunté a uno de ellos qué ocurría. Contestóme que la mujer de un soldado del batallón rifles estaba con dolores de parto.
A la mañana siguiente vi a la misma mujer con el recién nacido en brazos y aparentemente en la mejor salud, marchando a retaguardia del batallón. Después del parto, había andado dos leguas por uno de los peores caminos de aquel escabroso terreno."

Tomando en cuenta que gran parte de estas mujeres eran llaneras, y no solo iban acompañando a sus esposos por mantener la unión familiar, iban también, para echar a los españoles de nuestro continente. Iban con decisión, a construir la Patria grande.

No es igual, la motivación que esgrimen hoy confundidos y malagradecidos. Hoy tenemos patria, tenemos seguridad social y una revolución que aunque acosada, realiza grandes esfuerzos por garantizar la Paz y la mayor justicia social para el pueblo venezolano. Aun cuando, algunos hermanos, le hacen el juego a la oposición y van a una aventura, donde nadie los esperan, no los quieren, ni los protegerán. Abandonan su propia patria, donde, gracias al Estado y el esfuerzo y dedicación de sus Padres y/o representantes, lograron lo que hoy van a regalar en otras tierras. Ignorando supinamente, que aquí en cualquier trance favorable o desgraciado, tendrán siempre, una madre, un padre, una abuela, abuelo, hermanos, tíos, amigos, una CNRBV, una ley orgánica del Proceso social del trabajo, que le protege. Además el Gobierno revolucionario  le garantiza inmovilidad laboral; educación gratuita y de calidad, salud gratuita y garantía de todos los ddhh.

En estos momentos, la revolución incorpora cientos de miles de jóvenes al plan chamba juvenil, donde van a laborar y seguir estudiando y formándose para la vida útil, con el único límite de su propio interés y deseo, en su hábitat natural y el disfrute de todos los derechos que le garantiza la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela.

Para explotar y desarrollar esa actividad que te ofrece la Chamba juvenil tienes sin restricción más de un millón de Km2, de tierra fértil, la mayor reserva de petróleo de planeta, el arco minero con la segunda reserva de oro, de coltan, torio, hierro, bauxita y otros. Tienes costas, mares y ríos y hay mucho más.
¿Acaso hiciste un inventario de tus haberes, derechos, saberes y obligaciones para con tú Patria, tú familia, tú descendencia y contigo?
Es pertinente rectificar, no traiciones tus genes.
¡Independencia y patria socialista y soberana!
¡Chávez vive!
¡La patria sigue!
¡Viviremos y venceremos!
wiliancastillop@gmail.com

miércoles, 15 de agosto de 2018

La oligarquía colombiana pretende destruir el estado-nación venezolano bajo las órdenes del imperio

Por Carlos E. Lippo:  
Estados Unidos apoya que el presidente  Iván Duque ‘lidere’ un movimiento regional contra el Gobierno de Venezuela.
Nikki Haley, embajadora estadounidense ante la ONU, Bogotá agosto de 2018

Entre Colombia y Venezuela siempre ha existido un importante conflicto histórico y ello a pesar de tener ambas naciones iguales raíces étnicas e históricas; a pesar de la estrecha amistad y cooperación que debería generar el compartir una frontera terrestre de más de 2.200 Km.; y a pesar de haber conformado entre 1819 y 1831 una única nación (“Colombia La Grande”), junto a los territorios actualmente ocupados por Ecuador y Panamá, fruto del genio del Libertador Simón Bolívar, que de existir en la actualidad constituiría una auténtica potencia económica, con fachada sobre los dos grandes océanos, con un territorio de más 2,5 millones de Km2, muy superior a la mitad de la superficie ocupada por la naciones que integran la Unión Europea, que contaría con la existencia de ingentes recursos naturales, entre ellos: la mayor reserva mundial de petróleo, una reserva probada de 7.000 toneladas de oro, así como reservas de cobre, diamante, coltán, hierro, bauxita, torio y otros minerales, aún por cuantificar, todas ellas aportadas por Venezuela; considerables reservas de agua dulce y una extraordinariareservas de cobre, diamante, coltán, hierro, bauxita, torio y como si esto fuera poco contaría además con la posesión y administración del que aún sigue siendo el mayor canal de navegación interoceánico del mundo.


La causa fundamental de este conflicto estriba en la necesidad que tenían y aún tienen los productores del centro y el sur de Colombia de sacar su producción, tanto la legal como la ilegal, destinada a los mercados de Norteamérica y Europa a través de nuestro lago de Maracaibo, de manera de poder evitar el paso por las intrincadas selvas, las elevadas cumbres y los caudalosos ríos que tendrían que cruzar para poder acceder a la reducida costa nororiental que siempre tuvieron sobre el mar Caribe. Una ordenanza de la municipalidad de Tusa, región situada al sur del actual departamento de Antioquia, emitida en fecha tan remota como el año 1543 con el propósito de invadir y apoderarse de nuestro lago, es una demostración fehaciente de la existencia de esta necesidad.

De manera que la posesión de nuestro lago de Maracaibo, para disponer de un acceso fácil y seguro al mar Caribe a través del golfo de Venezuela, así como la de las tierras cercanas a nuestro caudaloso río Orinoco, para a través de su afluente el Meta acceder al océano Atlántico, ha sido desde siempre ambicionada por la oligarquía colombiana conformada por unas 20 familias que han detentado el poder económico, político, militar y eclesiástico, desde la época colonial hasta nuestros días. Siendo hechos comprobados el que para satisfacer tan desmedida y bastarda ambición, sucesivos gobiernos representativos de los intereses de estas familias no dudaron en aliarse con los imperios de Estados Unidos y España para despojarnos de unos 300 mil Km2 de nuestro territorio, en la península de la Guajira y en las inmediaciones del Orinoco, despojo consagrado en una mala hora por un tratado de límites suscrito en 1941 con el expresidente Eduardo Santos, tío-abuelo de Juan Manuel Santos, que juicio mío debe ser denunciado cuanto antes(1); así como también han estado a punto de llevarnos irresponsablemente al borde de una guerra fratricida con sendas incursiones en nuestras aguas territoriales: en las cercanías del archipiélago de Los Monjes en 1952 y en el Golfo de Venezuela en 1987, ambas eficaz y oportunamente repelidas por nuestras fuerzas armadas de aquellas épocas (1).

Es oportuno señalar que entre las raíces del conflicto del que hemos estado hablando se encuentra también la importante contradicción existente entre el proyecto bolivariano, que incluye como doctrina el antiimperialismo, la igualdad social y el gobierno popular, y el modelo “monroista” que plantea el hegemonismo de Estados Unidos en el continente americano, al cual se plegó Francisco de Paula Santander, siendo vicepresidente de la Gran Colombia cuando el Libertador era Presidente, al decir impúdicamente ante el congreso de Bogotá a comienzos de 1824, muy poco tiempo después de la promulgación de la Doctrina Monroe, que la misma “es un alivio para la humanidad, y que Colombia ganaría mucho acercándose a un socio tan poderoso”(2).

Con el advenimiento de la Revolución Bolivariana esta contradicción no ha hecho otra cosa más que exacerbarse a un grado tal que el insigne historiador venezolano y miembro de la Asamblea Constituyente que redactase nuestra actual constitución, Yldefonso Finol, al referirse a ella ha señalado que: “…  Colombia se convierte  en la cabeza de playa de una operación transnacional contra la Revolución Bolivariana y el proyecto de Hugo Chávez y luego ha hecho cosas similares o peores contra Nicolás Maduro, pero que ya incluso busca más que eso, más que destruir a la Revolución Bolivariana es linchar moralmente la venezolanidad, destruir la venezolanidad como gentilicio que encarna lo bolivariano, para descuartizar al país, apoderarse de nuestros recursos naturales y hacernos inviables como nación tal como hicieron en Libia y en otros países” (2).

Y es que la oligarquía colombiana y los gobiernos que la han representado, persuadidos como ya lo están de que no podrán ponerle las manos a Venezuela por sus propios medios y de que de hacerlo en conjunto con el imperio, éste como es su costumbre habrá de dejarlos fuera del posterior reparto de nuestras riquezas, han optado entonces por aceptar el rol de promover la disolución del estado-nación de Venezuela, bajo las órdenes del imperio, confiados en poder “negociar” con ventaja con alguno de los “engendros geopolíticos” que pudiesen ser creados por éste a partir del desmembramiento de nuestro extremadamente hermoso y rico territorio actual.

El fallido atentado del pasado sábado en la Avenida Bolívar se inscribe perfectamente en un plan concebido para iniciar esta disolución del estado-nación venezolano porque ¿cuál otro objetivo podría perseguirse con la ejecución de una operación diseñada con el deliberado propósito de acabar simultáneamente con la vida de las máximas autoridades de los cinco poderes públicos nacionales, así como también las del alto mando militar en pleno? En demostración de la hipótesis anterior debe tomarse en consideración que la escogencia del tipo de evento en el que se ejecutó el atentado no fue fruto del azar, ya que según la confesión del terrorista mercenario que coordinó la operación en Caracas, se trató de hacerlo el 24 de junio, durante el desfile conmemorativo del día del ejército, fecha para la cual aún no estaban suficientemente preparados, o el 5 de julio, durante el desfile cívico militar conmemorativo de nuestra independencia, fecha en la que no pudieron actuar por no haber podido pasar los drones a través de la frontera colombiana; eventos que tienen en común con el del 4 de agosto el hecho de que los altos funcionarios que se pretendía asesinar estarían presentes en la tarima o tribuna presidencial, rodeando al presidente de la república.

En relación a los detalles más relevantes del fallido atentado es oportuno decir que en sendas ruedas de prensa ofrecidas por el presidente Maduro, el 07 de agosto (3), y por el ministro de comunicación e información, el día de ayer (4), fueron presentados suficientes elementos de convicción como para poder asegurar de manera indubitable que:
             El ataque fue perpetrado por terroristas mercenarios venezolanos vinculados a los partidos de la ultraderecha venezolana, cuyo jefe operativo confesó que habrían de recibir como pago 50 millones de dólares estadounidenses, así como su residencia en los Estados Unidos.
             Identificados como autores intelectuales se encuentran entre otros el diputado Julio Borges, fugitivo en Colombia y el empresario venezolano residente en el estado de Florida, de comprobada relación con el senador Marco Rubio, Osman Delgado Tabosky, quien además fungía de financista. Como cómplice necesario se ha identificado al diputado Juan Requesens, denunciante de Borges, quien se encuentra tras las rejas, convicto y confeso.
             Está plenamente demostrada la planificación, el despliegue logístico, el financiamiento y la presencia de autores materiales e intelectuales en Colombia y en los Estados Unidos, que necesariamente tuvieron que ser protegidos y/o apoyados por funcionarios de los gobiernos de esos países, por lo que se ha solicitado la extradición a Venezuela de un número importante de personas refugiadas en ellos.
             El dron que explotó frente a la tribuna presidencial fue detonado de manera remota, desde los Estados Unidos; siendo oportuno preguntarse cómo pudo este hecho pasar desapercibido para las autoridades de un país que desde el 11 de septiembre de 2001 mantiene a toda su propia población bajo permanente estado de sitio.

Como era de esperarse, los gobiernos forajidos de Estados Unidos y Colombia no sólo niegan haber tenido vinculación alguna con el hecho, sino que al igual que el ladrón que después de haber cometido su fechoría, señala a un ciudadano inocente que va pasando por el sitio gritando ¡al ladrón… al ladrón!, acusan al gobierno bolivariano de haber perpetrado un autoatentado; por su parte, la UE no sólo no condena el hecho sino que se permite “reclamar” una investigación exhaustiva sobre el ataque con un dron, del que “presuntamente” fue víctima el presidente Nicolás Maduro.

En medio de este bufonesco escenario de negación de los principales cómplices internacionales es que resulta en extremo importante un comentario recientemente difundido por el medio Press TV, del experto en antiterrorismo Scott Bennet, un ex oficial de guerra psicológica del ejército de EEUU quien ha señalado (5): “El ataque fue otro movimiento de la CIA, para promover la agenda de guerras políticas de la agencia en la región. Creo que mientras más investiguemos  (...) vamos a ver, que esto fue de hecho un intento terrorista de ciertos actores dentro de la CIA, dentro de Colombia, la extrema derecha que tenía como blanco a Maduro", así como también "A medida que Maduro comience a exponer a los jugadores, el origen de ellos, la metodología, más va a encontrar lazos directos con esta comunidad de inteligencia de la CIA y los elementos deshonestos que Estados Unidos ha usado para juzgar a Venezuela”. Para finalizar, el reputado experto expresó que a su juicio el ataque a un enviado político estadounidense en Bangladesh ocurrido el mismo día, fue un atentado de “bandera falsa” por parte de la CIA para tratar de distraer la atención del fallido asesinato contra Maduro.

Por otra parte, no deja de llamar la atención el hecho de que la más conspicua representación de la contrarrevolución mediática, conformada toda ella por “periodistas” comprobadamente tarifados de la CIA, se ha estado comportando de forma más que contradictoria, pasando desde los extremos de: hacer una completa apología del criminal acto terrorista (Patricia Poleo, Sergio Novelli y Jaime Bayly), llegando a decir este último que casi participó en la planeación del crimen; pasando por la creación de una falsa noticia en relación al hecho, para acusar al gobierno de haberse autoatacado (Víctor Amaya), y de una acerva crítica a los autores materiales por haber fallado (Nelson Bocaranda), hasta llegar a denunciar al imperio, tal como lo hizo el “extraño” Jaime Bayly, que llegó al extremo de decir que los servicios de inteligencia del imperio apoyaron explícitamente el atentado (4).

Ya para finalizar estas notas debo decir que la oligarquía colombiana representada ahora por Iván Duque no habrá de cejar en su empeño de destruir nuestro estado-nación a causa de este fracaso, sino todo lo contrario, como lo demuestra el hecho de haber anunciado a lo largo de toda su campaña presidencial y haberlo ratificado hace poco, después de haber sido electo, su disposición de defenestrar la Revolución Bolivariana. Imaginemos ahora cómo estará de alebrestado este “cachaco de uña en el rabo” después de haber sido ungido personalmente por la inefable Nikki Haley como líder de la alianza regional que está intentando construir el imperio para intervenir militarmente en Venezuela (6).

Debemos estar más alertas que nunca ahora que Colombia, como ha dicho el camarada constituyentista Julio Escalona (7), que ha dejado de ser un estado nacional para convertirse en una base territorial y geopolítica de los poderes que los gobiernos de Estados Unidos e Israel representan, ha venido ocupando progresivamente ambos lados de la línea fronteriza en un intento por promover la creación de una nueva entidad política y económica desvinculada de la República Bolivariana de Venezuela e integrada al poder mundial y a las redes transnacionales que va construyendo la globalización neoliberal al servicio del capital.
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

(1)    http://celippor.blogspot.com/2017/11/800x600-normal-0-21-false-false-false.html
(2)    https://www.alainet.org/es/articulo/191277
(3)    http://albaciudad.org/2018/08/maduro-identifico-a-autores-materiales-y-financistas-del-atentado-en-tres-impactantes-videos-juan-requesens-es-detenido/
(4)    https://www.telesurtv.net/news/-venezuela-avances-magnicidio-20180808-0024.html?utm_source=planisys&utm_medium=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_campaign=NewsletterEspa%C3%B1ol&utm_content=8
(5)    http://www.lechuguinos.com/experto-cia-involucrada-magnicidio/
(6)    https://www.hispantv.com/noticias/ee-uu-/384820/colombia-duque-venezuela-maduro-haley-atentado
(7)    https://emancipacionobrera.blogspot.com/2015/09/para-controlar-venezuela-es-necesario.html

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