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miércoles, 20 de mayo de 2020

En plena peste Covid19, la violencia neoparamilitar y militar acorrala al Departamento del Cauca.



Por Horacio Duque:
El histórico departamento del Cauca (Popayán), al Sur occidente de Colombia, con 1 millón 3 mil habitantes y 42 municipios, es hoy un campo de muerte y violencia generalizada, consecuencia del fracaso absoluto de los Acuerdos de paz que firmo el Estado durante el gobierno neoliberal de Juan Manuel Santos con un sector de las Farc en plan de conciliación y subordinación a las elites oligárquicas que controlan las palancas estratégicas del poder político nacional.


Características del Cauca.
Este departamento es un importante productor de marihuana, de hoja de coca, centro minero desde la colonia y punto estratégico sobre la cuenca del pacifico.
Dominar y manipular el corredor Pacífico caucano es clave en materia geopolítica, dada la biodiversidad, los grandes caudales de agua, los páramos, la existencia de 50 mil hectáreas en trámite de concesión minera, con minerales de oro, platino y cobre, donde 17 empresas multinacionales mineras africanas, canadienses estadounidenses, alemanas y colombianas, codician su explotación.

La existencia de potencial hidroeléctrico y la intención de grupos de poder para activarlo, así como el proyectado Puerto de Timbiquí, con facilidad para el acceso de buques de gran calado, hace pensar que detrás de los negocios de la coca hay pretensiones mucho más suculentas, por lo que el papel de la explotación de la coca es la de crear condiciones logísticas, rutas, caminos, deforestación y desarraigo de población para facilitar la implementación de los megaproyectos previstos.

Factores históricos de la violencia caucana y de su persistencia.
No obstante que Colombia supuestamente adelanta una ruta de implementación de unos pactos de paz, la violencia politica no cede y en la actual coyuntura generada por la peste del coronavirus se ha incrementado la misma en los ámbitos sociales y politicos, con territorios muy caracterizados como el Cauca, Bajo Cauca Antioqueño, Sur de Cordoba, Bajo Atrato, Tumaco y el Occidente de Antioquia que colinda con el Eje Bananero de Uraba en manos de las bandas neoparamilitares del Aleman en alianza con los urabeños.
El Defensor Negret ha emitido, al menos, diez Alertas con respecto al riesgo en un departamento como el Cauca donde la inversión social no llega y cuyo territorio sufre la disputa por el control de parte de las Organizaciones sucesoras del neoparamilitarismo.

En el Cauca hay una situación que tiene dos elementos. Uno de carácter estructural, consistente en las condiciones históricas e identitarias del departamento como lo es su geografía quebrada, con accesos recónditos al Océano Pacífico a través de los ríos Naya y Micay, la dificultad de intercomunicar a los poblados más alejados, la ausencia de condiciones para construir cadenas de suministro a los territorios con mayor vocación agraria por los altos costos logísticos. Sumele, el abandono histórico del Estado determinado por lo anterior, y el uso estructural de las vías de hecho para hacer frente a las carencias de la población.

Neoparamilitarismo aliado con el Estado y Fuerzas Armadas.
Los urabeños-AGC, las Aguilas Negras, Caparrapos, narcos mexicanos, la Oficina de Envigado en alianza con sectores de las Fuerzas Militares y Policiales, han aprovechado el aislamiento preventivo decretado en distintos niveles para desplegar su presencia, confrontar a sus rivales de las guerrillas agrarias y actuar de forma violenta contra los indígenas, campesinos, afros y población trabajadora o desempleada.

Las Organizaciones herederas del paramilitarismo articuladas por los urabeños hacen presencia y actúan, de forma que se han fortalecido con el negocio del narcotráfico, la minería ilegal y la corrupción imperante en la Gobernación, las entidades nacionales y las 42 alcaldías municipales.

El terror de la violencia.
Cauca resulta ser hoy el departamento comparativamente más afectado por las disputas armadas y por la victimización de su población, especialmente en áreas rurales, golpeando directamente a comunidades campesinas, indígenas, afros y a ex integrantes de las FARC en traumático proceso de reincorporación.

Cifras de asesinados.
En el Departamento del Cauca han sido asesinadas en los últimos meses 215 personas (12% mujeres y 88% hombres), líderes sociales, defensoras de Derechos Humanos y familiares, lo que representa el 23,57% del total de homicidios de esta naturaleza cometidos en el país.

103 de las personas asesinadas eran indígenas, más otra vinculada al PNIS, 23 eran afrodescendientes más dos afros vinculados al PNIS, 15 campesinos, 20 campesinos-comunales; 7 campesinos-comunales vinculados al PNIS y 14 campesinos-PNIS, 16 dirigentes cívicos, dos comunales, 8 sindicalistas y 5 víctimas del conflicto armado. Solamente 27 de estas personas formaban parte de organizaciones urbanas, lo que significa que el 86,51% de los homicidios están ligados a conflictos por la tierra, al territorio y a los recursos naturales. 

Asesinato de ex militantes de las Farc.
En el departamento han sido asesinados 36 excombatientes del Partido FARC, lo que representa un 16,98% de los asesinatos cometidos contra estas personas a nivel nacional.

Violencia en el gobierno fascista de Duque.
Desde la posesión de Iván Duque el 7 de agosto del 2018, han sido asesinadas en el departamento del Cauca 149 personas líderes sociales, defensoras de Derechos Humanos y familiares, casi el 30% del nivel nacional.
En este período, 26 excombatientes firmantes del Acuerdo de Paz y 3 de sus familiares han sido asesinados en el Cauca.

Desde la posesión de Iván Duque se presentaron homicidios contra personas líderes sociales, defensoras de Derechos Humanos y familiares en 26 municipios del departamento. La mayor frecuencia de estos hechos se ubica en Caloto, Toribío, Corinto, Suárez y El Tambo. Precisamente, este último municipio y en Mercaderes es donde se han presentado la mitad de los asesinatos durante la pandemia del covid-19.

Violencia con pandemia.
En la actual cuarentena a causa del covid-19, 25 personas líderes sociales, defensoras de derechos Humanos y familiares han sido asesinadas en el Cauca.

En términos geográficos, esto significa que desde la firma del Acuerdo de Paz entre el gobierno Nacional y las FARC EP hasta la fecha, se han ejecutado asesinatos en 38 de los 42 municipios del Departamento del Cauca contra personas líderes sociales, defensoras de Derechos Humanos y familiares, lo que representa un 88,09% del departamento con crímenes de esta naturaleza. Igualmente, en 21 de los municipios que forman parte del PDET Alto Patía Norte del Cauca se presentaron 176 homicidios contra personas líderes sociales, defensoras de Derechos Humanos y familiares.

Indolencia gubernamental.
Para empeorar este cuadro de terror, el gobierno nacional en cabeza del Ministerio del Interior carece de una política y de una actuación capaz de lograr las soluciones requeridas de distinto orden.
Las investigaciones judiciales de la Fiscalía y la policía judicial no esclarecen ni logran judicializar la mayoría de las graves violaciones sucedidas dejando todo en la más espantosa impunidad. Además, hay responsabilidad del FUDRA No 4 y del Batallón de Alta Montaña José Hilario López No 4 en amenazas, intimidaciones y señalamientos contra campesinos, afros, indígenas y líderes sociales.

La mayoría de los homicidios se concentran en regiones del Departamento con altos niveles de militarización, donde desde el 1 de enero de 2017 se adelanta el “Plan Victoria por la consolidación y estabilización de las regiones”.

Exterminio de líderes en la impunidad.
En cuanto a los presuntos responsables de los asesinatos, la mayoría de los casos permanece indeterminada tanto en lo relacionado con la autoría material como intelectual. En lo referente a indicios, cerca de la tercera parte se atribuye a grupos paramilitares. En lo referente a las amenazas, casi todos utilizan siglas de organizaciones sucesoras del paramilitarismo como el Clan del Golfo, Águilas Negras, AUC, entre otras. En algunos casos, se presume la autoría a las disidencias de las viejas Farc y del ELN.

En trece casos de homicidios se afirma que han ocurrido bajo la competencia de integrantes del Ejército Nacional y la Policía Nacional en desarrollo del uso desmedido de la fuerza o en contextos de protesta social.

Masacres.
Durante el 2020 se han presentado 6 masacres en los Municipios de Piamonte, Argelia, El Tambo, Buenos aires y Mercaderes.

Amenazas.
Desde la firma del Acuerdo de Paz en noviembre del 2016 se han presentado amenazas en 31 de los 42 municipios del Departamento del Cauca, ya sea como amenazas individuales, colectivas, directas o indirectas, mediante panfletos, llamadas o mensajes. En 2020 han ocurrido 59 hechos de amenaza contra líderes sociales, defensoras de Derechos Humanos y familiares en el Cauca. Las intimidaciones se han ejecutado contra voceros campesinos, indígenas y afro descendientes.

Desplazamiento forzado.
Se han denunciado durante 2020, hechos de desplazamiento forzado, individuales y colectivos, en los Municipios de El Tambo, Timbio, Argelia, Guapi, Morales, Suarez, Buenos Aires y López de Micay.
Esta el desplazamiento forzado de 123 familias de las Veredas La Hacienda-La Paz, La Palma-Pambillal y San Antonio Medio y Bajo, quienes llegaron al Corregimiento el Plateado, en el Municipio de Argelia.

En abril, en medio de la pandemia, cerca de 290 personas han sido desplazadas de manera forzada de los corregimientos de San Juan de Micay y Huisitó, del Municipio del Tambo, aunque la comunidad afirma que fueron 150 personas más, desplazadas de Betania, Nayita y Sabaletas.

Represión a la protesta social.
No obstante, lo pactado con el “Protocolo para la coordinación de acciones y garantías a la protesta pacífica”, incluido en la Resolución 1190 de 2018, a la fecha no se implementa su contenido, particularmente en lo que respecta al papel de la fuerza pública, a las instancias de coordinación, a las misiones de verificación y a los enfoques y principios.

En desarrollo de las movilizaciones de protesta de la Minga Social Suroccidente, el Paro Universitarios, el Paro Nacional, las Jornadas de Liberación de la Madre Tierra y los procesos de resistencia por la erradicación forzada de cultivos de uso ilícito y acciones de exigencia de ayudas humanitarias de emergencia en el marco de la Pandemia del Covid-19, las fuerzas mixtas de la Policía Nacional, el ESMAD y el ejército han procedido con fuerza sin control y utilizado artefactos no convencionales o armas letales, dejando personas heridas, con lesiones contundentes, así como montajes judiciales, infiltraciones y sabotajes, estigmatización, señalamiento y persecución, por parte de mandos de la fuerza pública.

Parapolitica caucana.
Hay que anotar que el ex senador uribista Juan José Chaux, condenado por Parapolítica, en detención domiciliaria, socio de HH, jefe del Bloque Calima, sigue muy activo en Popayán en sus peligrosas acciones contra el movimiento social caucano.

Los derechos de las víctimas.
Casi 400 mil víctimas de la violencia en el Cauca son afectadas en sus derechos de acuerdo con lo dispuesto en la Ley 1448. No se hacen las reparaciones, no se pagan las indemnizaciones, se niega su derecho a la salud y a la vivienda.

La restitución de tierras está prácticamente paralizada en el Cauca debido a la violencia contra los líderes que reclaman sus derechos.
Con el panorama descrito y ante la incapacidad del gobierno no que más recurso que acudir a instancias internacionales para que desplieguen una acción humanitaria en esta región.

horacio.duque.giraldo2019@outlook.com

sábado, 4 de abril de 2020

Luces (Conocimientos) para el combate solidario, en tiempos de pánico generalizados



Por: Franklin Ledezma Candanedo:

Plauto (Comediógrafo latino) aseguró: “El hombre es como un lobo para el hombre cuando desconoce al otro”, frase resumida mucho más tarde por Thomas Hobbes (filósofo inglés), en “Homo homini lupus”.

Las dos afirmaciones fueron hechas en épocas muy diferentes. ¿No cambió nada el mundo en todo ese tiempo o es que simplemente hay razones inmutables para creer que el odio o la venganza son los sentimientos más sólidos?



En concreto, cabe preguntarse: ¿Puede ser que el hombre lleve consigo un estigma que le impida ser bueno por naturaleza? En consecuencia,  tanto los filósofos como los políticos han tenido que inventar normas para regular el buen funcionamiento de la sociedad.

Jean-Jacques Rousseau, filósofo, escritor y compositor ginebrino,  dio respuesta en El Contrato Social publicado en 1762, obra sobre filosofía política, que trata,  principalmente, sobre la libertad e igualdad de los hombres bajo un Estado instituido por medio de un contrato social                    

En la misma planteó, en síntesis, que el hombre renuncia a la libertad absoluta, a la inocencia del goce de la naturaleza a cambio de un pacto entre sus congéneres, que habrá de beneficiarle cuando se ejerciten una serie de reglas de intercambio. Por otra parte, ese nuevo estatus creará necesidades falsas, dando lugar a la acumulación de riquezas y a la especulación. Todo ello habrá de implicar la necesidad de los primeros códigos jurídicos, desde el romano hasta las Partidas de Alfonso X El Sabio.

Esa es la parte exterior del tema, pero ¿cuál es el fondo del asunto? Por un momento pensemos que hay la posibilidad de averiguar el interior, la verdad del sistema. Los símiles que se me ocurren tienen que ver más con una serie de ficción,  que con cualquier análisis profundo de cómo se estructura políticamente nuestra sociedad actual. Por supuesto, nos referimos a una frase de cartel que asegura “la verdad está ahí afuera”, y esa verdad la describe, en diversas obras, el autor y ensayista ruso Daniel Estulin.

Muy pocas personas habían oído hablar del Club Bilderberg hasta que el escritor lituano publicó “La verdadera historia del Club Bilderberg (Planeta, 2005). Después aparecieron otros títulos: El imperio invisible, El instituto Tavistock, El Club de los inmortales y Fuera de Control, en las que ofrece conclusiones realmente preocupantes:


Gobiernos corruptos que trafican con armas y drogas, las guerras que promueve la bestia (666) imperialista para conseguir el control de las grandes plantaciones de opio (Corea, Vietnam, Afganistán) o de los pozos petrolíferos más extensos, entre otros, los de Irán, Iraq y Venezuela y, por mi parte agrego los numerosos recursos naturales estratégicos que posee Bolivia (petróleo, gas, agua dulce, biodiversidad) y sus cuantiosos minerales estratégicos: Oro, zinc, coltán, manganeso, plata, wolframio, antimonio, bismuto, cadmio, cobre y otros.

En La obra “Los Señores de las Sombras”, que tiene un subtítulo muy explícito: "La red de gobiernos y servicios de espionaje que dirigen en secreto el tráfico de drogas y el terrorismo internacional", está todo lo que se le quedó en el tintero  y lo que sucedió después de sus obras anteriores, como el asesinato,  con polonio 210, de Alexandre Litvinenko, la relación de la banca con las drogas, el asalto de Roman Abramovich al Fondo Monetario Internacional o la implicación de alguna ONG en asuntos turbios.

En este tiempo de pánico colectivo provocado, ante la presencia mortal de Covid-19, encontremos luces en la oscuridad reinante (conocimiento), para que nos llegue la fuerza y la paz necesarias, para combatir y derrotar a los autores de todos y cada uno de los flagelos que incrementan la discapacidad o muerte de tantos seres inocentes: Calentamiento global irreversible, contaminación ambiental, deforestación, desastres naturales y déficit de agua potable, entre otros.

Invitamos a los contactos inteligentes de la Patria Grande y Universal, a encontrar verdades y fortaleza necesaria (conocimiento, reitero), para triunfar en esa gran empresa solidaria, en los siguientes títulos del escritor Daniel Estulin:

La verdadera historia del Club Bilderberg                              2005 (2015)
Los señores de las sombras                                                   2008
Los secretos del Club Bilderberg                                           2008 (2011)
La historia definitiva del Club Bilderberg                                 2010
Conspiración Octopus                                                           2011
Desmontando Wikileaks                                                        2011
El imperio invisible                                                                 2011
El instituto Tavistock                                                              2012  
Camino del infierno                                                                2012
El Club de los Inmortales                                                       2013
Fuera de Control                                                                   2015
La Trastienda de Trump                                                         2017

De igual forma, sugerimos la lectura del libro “Los amos del mundo están al acecho”, escrito por Cristina Martín Jiménez periodista de investigación, lo mismo que artículo de la periodista Norma Estela Ferreyra bajo el título “El Club Bilderberg, los titiriteros del mundo”, en el que analiza la citada obra.

Otros títulos de la misma autora

El Club Bilderberg. Los amos del mundo (Grupo Almuzara, abril del 2005; reedición revisada en 2007.
El Club Bilderberg. La realidad sobre los amos del mundo (Absalón, 2010).
Perdidos. ¿Quién maneja los hilos del poder? Los planes secretos del Club Bilderberg (Martínez Roca, 2013).
I piani segreti del Club Bilderberg (Sperling & Kupfer, 2014).
O clube secreto dos poderosos (Matéria Prima Edições, 2015).
Los planes del Club Bilderberg para España (Martínez Roca, 2015).
Los amos del mundo al acecho (Planeta Uruguay, 2015).
Los amos del mundo están al acecho (Temas de Hoy, 2017).

Fraternal saludo y adelante, siempre adelante, lejos, muy lejos de Covid-19


(Periodista y Escritor) 
indoame08@gmail.com

miércoles, 3 de abril de 2019

Fuera Yankies de Venezuela y América Latina



Por Manuel Holzapfel G.:

Recuerdo la mañana del miércoles 12 de septiembre de 1973 en Temuco, junto a mi abuela, escuchando las noticias en la radio. De fondo marchas militares y el locutor exaltando el golpe ejecutado el día anterior por las fuerzas armadas. Sus palabras me quedaron grabadas para siempre: “saludamos la gesta libertaria del glorioso ejército de Chile, que ha salvado al país de la dictadura marxista”, clamaba eufórico. “Nos informan, que avanzan camiones por la Avenida Caupolicán cargados con gas, azúcar, harina y toda clase de alimentos. Ha terminado la escasez y el hambre en la que nos tenía sumidos el gobierno de la Unidad Popular”, exclamaba jubiloso. Parecía un milagro que en menos de 24 horas, el comercio de la ciudad estuviera abarrotado de mercadería. El mismo prodigio ocurrió en todo el país.   


Con 12 años recién cumplidos, sabía muy bien que no había tal milagro. Vi muchas veces que en las casas de amigos de familias de derecha tenían de todo. Me asqueaba verlos colmar de azúcar sus tazas de té y engullir el pan con mantequilla, queso y jamón, mientras vociferaban que “estos upelientos nos tienen muertos de hambre”.

Después vino lo peor: asesinatos masivos, cárcel, tortura, desapariciones, exilio y la implantación de un modelo de acumulación capitalista, que convirtió a Chile en uno de los países más desiguales del mundo. El genocidio fue el precio que el pueblo chileno pagó para que el imperialismo norteamericano, autor intelectual y financista del golpe militar, recuperara el cobre que Salvador Allende había nacionalizado, destruyera el proceso de la vía chilena al socialismo, y la minoría oligárquica del país, recuperara sus granjerías y privilegios de clase. En sus últimas palabras Allende apuntó claramente al imperialismo, al capital foráneo y a la reacción como los instigadores de la desestabilización del gobierno de la Unidad Popular y del golpe.

Hoy, 46 años después, somos testigos de la misma infamia del imperio en Venezuela. El libreto es el mismo utilizado en Chile, y con algunas diferencias menores, en Irak, Libia y Siria, país donde gracias a la intervención de Rusia, han debido salir con la cola entre las piernas. En Venezuela, el botín es infinitamente más suculento que en Chile. Por ello, no escatiman esfuerzos para destruir la Revolución Bolivariana y lograr apoderarse de las mayores reservas de petróleo del planeta, del oro (segundas mayores reservas del mundo), diamantes, hierro, bauxita, cobre y coltán, entre otros muchos recursos.

La voracidad de Estados Unidos es directamente proporcional con su deuda de casi 20 billones de dólares, que representa la tercera parte de la deuda global de 63 billones de dólares. Con una deuda impagable y el avance inexorable de China para constituirse en primera potencia mundial, al imperialismo sólo le queda como alternativa la guerra para apoderarse de los recursos naturales de otros países. China está superando en todos los terrenos a Estados Unidos, que trata inútilmente de apuntalar un capitalismo que enfrenta la peor crisis de su historia.

El presidente de China, Xi Jinping, ha señalado que “la historia ha probado y continuará demostrando que solo el socialismo puede salvar a China” y que el Partido Comunista constituye el supremo liderazgo político del país. Lo anterior demuestra, que a diferencia de lo que muchos piensan, la contradicción entre Estados Unidos y China, no es de carácter Inter capitalista. La contradicción sigue siendo entre capitalismo y socialismo, y es importante tener claro, que la asonada imperialista en Venezuela, forma parte de esa contradicción principal. Las recientes declaraciones del secretario de Defensa de Estados Unidos, Patrick Shanahan son elocuentes, en este sentido, cuando señaló que el objetivo fundamental del presupuesto 2020 de las fuerzas armadas norteamericanas es “China, China, China”. Lo repitió tres veces para que no quedara duda alguna. 

Para lograr concretar su campaña de rapiña en Venezuela, Estados Unidos cuenta con el apoyo incondicional de la banda de corruptos y rastreros del Grupo de Lima, entre los cuales destaca el magnate y presidente de Chile, Sebastián Piñera. A ello se suma una campaña mediática planetaria de desinformación y mentira que en Chile ha sido constante y perniciosa. Desde los matinales, programas de farándula a los noticieros, la operación contra Venezuela no permite descanso. Periodistas y conductores radiales y de televisión, por ignorancia o simple oportunismo, repiten como papagayos el libreto informativo impuesto por el imperio. Atacar a Venezuela, se ha convertido en algo de buen tono, en credencial de buena conducta, en una especie de deporte nacional, que practican obedientemente, políticos, periodistas, rostros televisivos y cantantes de cuarta categoría.

Los mismos hipócritas callan frente a la represión sistemática del Estado chileno contra el pueblo mapuche y la crisis humanitaria en Yemen donde 14 millones de yemeníes sufren hambre y 85 mil niños menores de cinco años han muerto de desnutrición. Una guerra civil de casi cuatro años, que tiene como protagonista a Estados Unidos apoyando a la coalición militar liderada por Arabia Saudita. Nada dicen Almagro, Piñera, Duque, Macri, Moreno y Bolsonaro de los 160 dirigentes sociales asesinados en menos de un año en Colombia ni de los más de 200 mil asesinatos y 40 mil desaparecidos en México desde que comenzó en 2006 el genocidio disfrazado de guerra contra el narcotráfico, promovido por Washington. Sólo en enero de 2019 hubo 2.853 asesinatos y los “artistas” del imperio Bosé, Sanz, Juanes, Guerra, Montaner y demás mequetrefes, callan servilmente.

Sin asco, se han puesto al servicio de Estados Unidos, que más que un estado, es la mayor organización criminal del planeta, que pretende convencer al mundo de su rol de gendarme de la democracia y la libertad. Estas “blancas palomas de la paz”, cuentan con 6.800 ojivas nucleares y más de 700 bases militares en 70 países. Lanzaron bombas atómicas en Hirochima y Nagasaki y han invadido e intervenido militarmente en México, Puerto Rico, Nicaragua, Cuba, Haití, República Dominicana, Guatemala, Honduras, Grenada, Panamá, Corea, Vietnam, Somalia, Afganistán, Irak (dos veces), Yugoeslavia, Pakistán, Yemen y Libia.
El prontuario de estos “campeones de la democracia” parece no tener fin, porque también financiaron y participaron directamente en los golpes militares de Venezuela (1948 y 2002), Paraguay, Guatemala, República Dominicana, Brasil, Argentina (1966 y 1976), Bolivia, Uruguay, Chile, El Salvador, Panamá, Perú, Haití y Honduras.

Ése es el doble rasero del imperio que montó el show de Cúcuta para entregar una supuesta “ayuda humanitaria” de 20 millones de dólares a Venezuela, en circunstancias que las pérdidas producto de las sanciones que le ha impuesto a ese país, ascienden a 20 mil millones de dólares anuales. El objetivo real era crear las condiciones para invadir, y la intentona criminal contó con la complicidad directa de los nuevos guaripolas de Donald Trump: los presidentes de Colombia y Chile, Iván Duque y Sebastián Piñera. Es el accionar gansteril, de los ejecutores del boicot eléctrico; de los patrones de los mercenarios que asesinan a diestra y siniestra sembrando el caos y destruyendo los estados que Washington considera un peligro para sus intereses. Así lo han hecho en Irak, Libia, Ucrania, Siria, Yemen y también en Venezuela.

La realidad objetiva demuestra que Estados Unidos, es la mayor amenaza para el planeta y la humanidad. Lamentablemente, en Chile los representantes del Frente Amplio, Boric, Jackson, Sánchez y la ex Concertación devenida en Nueva Mayoría, hacen la vista gorda y se suman por acción u omisión a la campaña del imperialismo contra Venezuela. La historia juzgará su cobardía y oportunismo.

coigue2@hotmail.com

sábado, 9 de marzo de 2019

Venezuela en el epicentro del conflicto global



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

En mayo de 2017, Donald Trump visitó Arabia Saudita para firmar un contrato por venta de armas que alcanzó los 110 mil millones de dólares, el mayor en la historia de Estados Unidos, En el plano civil, Riad además suscribió acuerdos comerciales con dos decenas de empresas norteamericanas, como Boeing o Citibank, para que estas por primera vez pudieran controlar el 100% del capital de su inversión en el país árabe. La compañía General Electric anunció cerró contratos por importe de 15.000 millones de dólares en el marco del programa saudí de diversificación de su economía, predominantemente dependiente del petróleo. Trump esperaba sumar unos 270.000 millones de dólares en contratos comerciales en Arabia Saudí.


Posteriormente fue a Bruselas y obligó a los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a destinar el 2 % de su PIB al gasto militar, estableciendo el compromiso de llevarlo al 4% para 2024.

Más recientemente el presidente estadounidense informó que había suspendido dos ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, según dijo: "La causa por la cual no quiero más ejercicios militares con Corea del Sur es el ahorro de centenares de millones de dólares…”
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Así maneja Trump el gobierno de Estados Unidos: como un negocio que debe generar ganancias, la realidad que encontró a la llegada a la más alta magistratura de su país era desolador en este sentido y se propuso cambiarlo.

Con esa misma mirada, es que Trump ve a Venezuela, un país cuyas reservas minerales tienen un valor comercial total de más de dos trillones de dólares.  Además de tener las mayores reservas comprobadas de petróleo en el planeta, posee 7 mil toneladas de oro en su subsuelo con lo cual se ha transformado en el segundo país con más oro en el mundo, solo superado por las 8.133 toneladas del mineral precioso que posee Estados Unidos. Además del oro, se estima que en la zona hay 33,8 millones de quilates de diamante, 3.644 millones de toneladas de hierro, y gigantescos yacimientos probados de bauxita, cobre, coltán y otros minerales.

Este podría considerarse el factor principal por el que Estados Unidos intenta apoderarse de Venezuela, pero hay mucho más. Desde hace años unos para acá, Venezuela comenzó a estar en el epicentro de una dinámica global mucho más compleja en el internacional donde en el que se desarrolla un juego estratégico de dimensiones globales.

En esa medida, la pregunta clave para explicarse lo que está ocurriendo es si Estados Unidos está desatando desde posiciones de fuerza o de debilidad, esta feroz política de agresión a la que ha arrastrado a los sectores más conservadores y extremistas de la derecha europea y latinoamericana
La respuesta a esta interrogante no es algo menor. Si aceptáramos que lo hace desde posiciones de fuerza, tendríamos que consentir que el mundo será avasallado y que marchamos inexorablemente hacia la desaparición de la estructura del sistema internacional, para que la anarquía y el caos imperen y ley del más fuerte se imponga en sustitución del derecho internacional. Ya lo dijo el canciller español Josep Borrel quien afirmó que en Venezuela se “estaba innovando” en materia de derecho internacional. Se refería al hecho de reconocer a un presidente electo por Estados Unidos, pero que para todos los efectos prácticos y todas las razones de Estado debían entenderse con otro electo que si fue elegido por el pueblo.

La otra posibilidad es considerar que la ofensiva conservadora mundial que en muchas ocasiones raya en el fascismo y la delincuencia y que se inserta en una lógica en la que “todo vale” y que sirve para justificar la ausencia de valores, principios y ética es la respuesta de Estados Unidos a su incapacidad de sostener los pilares que han soportado al capitalismo por dos siglos y medio y que, por lo tanto, ahora solo le queda recurrir a la fuerza para defender sus intereses. Creo que estamos ante el segundo caso, lo cual hace que la situación del globo sea muy peligrosa y frágil, toda vez que se ha configurado un escenario de fiera herida dando zarpazos para sobrevivir

Trump está haciendo retornar a Estados Unidos a su tradicional política proteccionista que le permitió crecer hasta transformarse en primera potencia mundial. Quisiera también volver al aislacionismo legado por Washington y Jefferson, pero no puede. El supremo deseo de Trump al igual que el de sus antecesores del siglo XIX sería no inmiscuirse en problemas globales para dedicarse a su expansión (territorial en aquella época, económica, financiera  y tecnológica ahora), pero no puede porque a diferencia de su etapa fundacional y los primeros cien años de desarrollo capitalista, hoy la economía de Estados Unidos se encuentra en su fase imperialista por lo que  ha construido una indisoluble alianza entre el capital financiero y el capital productivo, solo que la solidez de este último depende de la venta de armas y por tanto, del conflicto y la guerra, lo cual conduce a que si estos no existen, se ven obligados a generarlos.  Es un problema de subsistencia

Al finalizar la segunda guerra mundial, Estados Unidos emergió como la única potencia cuyo aparato productivo estaba incólume tras la devastación bélica, necesitaba de un sistema que le permitiera colocar los enormes excedentes de su industria en todo el planeta. La nueva estructura política, económica y militar del sistema internacional se creó a partir de esas pautas, asegurando para el país norteamericano la hegemonía mundial, pero con el transcurrir de los años, Alemania pudo recuperarse y junto a Francia cargaron con Europa; lo mismo hizo Japón a pesar que Estados Unidos le lanzó sin necesidad dos bombas atómicas cuando ya estaba derrotado. Más recientemente, Rusia se recobró del marasmo del fin de la Unión Soviética y la subordinación vergonzosa de Gorbachov y Yeltsin a Occidente; finalmente China resurgió en el siglo XXI para transformarse en la segunda economía del planeta.

Ahora, Estados Unidos debe disputar áreas de influencia y mercado y no se encuentra en las mejores condiciones para ello.  El año pasado registró su mayor déficit comercial en diez años, estableciendo un mentís a todas las promesas de Trump en sentido contrario, el déficit se vio incrementado en más de un 12% respecto al año anterior, alcanzando los US$ 621 mil millones. El proteccionismo ha sido una respuesta al intento de solucionar este problema estructural de una economía que se sostiene gracias a la guerra y el conflicto, la expoliación energética y el mercado internacional de narcóticos.
Paralelamente, Estados Unidos debe torpedear el sistema político internacional, a fin de crear un mundo de anarquía y caos en el que pueda imponer sus objetivos sin ningún tipo de cortapisas, esa es la razón por la cual  reservó algunos artículos del estatuto de la Corte Penal Internacional para que esta no pudiera tomar decisiones sobre la actuación de las fuerzas armadas fuera de sus fronteras; trasladó su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén y eliminó el consulado en Palestina, violando resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea General de la ONU; abandonó el Acuerdo de París sobre cambio climático; se retiró del  Consejo de Derechos Humanos de la ONU,  de la UNESCO y de las negociaciones para el Pacto Global sobre migraciones; rompió el acuerdo con Irán sobre el uso de tecnología nuclear e hizo lo mismo con el Tratado sobre Misiles de Alcance Medio y Corto que se había firmado con Rusia.

Lo de Venezuela es lo último, ahora también pretende resucitar el Capítulo III de la ilegal e inmoral Ley Helms-Burton contra Cuba. En el caso de Venezuela, incluso puso en segundo plano a la propia OEA donde no había podido conseguir sus metas, para crear un coro de adláteres llamado Grupo de Lima en el que si pudiera tener pleno apoyo para sus desmanes, no sin antes ordenar el desmantelamiento del sistema de integración latinoamericano y caribeño, desmantelando Unasur para crear una asociación de países de gobiernos de derecha a la que le va a dar estatuto jurídico internacional a fin de ir construyendo un sistema paralelo que le de soporte a la violación del derecho internacional y la Carta de la ONU. No ha podido hacer lo mismo aún con CELAC por el soporte que a esta organización le está dando China en los hechos.  A todo esto, es a lo que el canciller español quiere dar justificación y legalidad diciendo que “están innovando” en materia de derecho internacional para ocultar que lo que realmente se pretende, es el fin de la justicia y los principios del sistema que rige las relaciones civilizadas en el planeta.

Si bien es cierto que los acontecimientos recientes entrañan un peligro para Venezuela, para su integridad territorial y su soberanía, los pueblos del mundo deben saber que la OTAN, Japón, Australia y Nueva Zelandia, teniendo como furgón de cola a la derecha fascista y delictual agrupada en el Cartel de Lima pretenden volver a los tiempos de barbarie en el que la fuerza se impone al entendimiento y la razón, y en esa medida, es la humanidad entera la que está en riesgo.
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