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miércoles, 14 de octubre de 2020

América del Sur duele

Por Rodolfo Cortés Calderón: 

Desde los años 70 por motivos de estudio y amistad hemos estado ligados a América del Sur a cuyos países admiramos, apreciamos y agradecemos. En seis de ellos hemos recibido formación y tenemos familiares y amistades. Nuestra propia familia está ligada a las tierras incaicas de culturas milenarias, cuencas portentosas y selvas impenetrables.  Una mágica biodiversidad y naturaleza.


A partir de este siglo XXI se dieron en aquella región una media docena de gobiernos progresistas, que dentro de sus posibilidades y buenas intenciones dieron a sus pobladores un sitial especial de desarrollo y dignidad, pero, sobre todo, de integración siempre soñando con la Patria Grande: Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay, Bolivia, Ecuador y Paraguay.

Nadie, a menos que quiera desconocerlo, ignora los avances y logros sociales, económico-financieros y políticos que tuvieron estos países y que es innecesario recalcar. Con ver las estadísticas de aquellos años de la CEPAL, UNESCO, OMS es suficiente.

Fueron años soñados con la CELAC, UNASUR, MERCOSUR, etc. -–se avizoraba un gran despegue continental--pero el imperialismo capitalista y su modelo neoliberal no lo toleraba e imponía gobiernos dictatoriales y afines tras fronteras. Hubo hasta usurpadores impuestos tras golpes de Estado y traidores (as). Los ejemplos más claros fueron Brasil, Paraguay, Ecuador y Bolivia.

En Brasil se defenestró a Dilma Rousseff con la artimaña de un “impeachment” acusatorio, lo que fue claramente desvirtuado. Lo mismo pasó en aquel país con Luiz Ignacio Lula da Silva; en Paraguay lo mismo con Fernando Lugo, donde en una jugada del dictatorial por más de 60 años partido Colorado, se  acusó a Lugo de una masacre campesina entre otros; en Ecuador el partido Alianza-País  y el pueblo ecuatoriano fueron estafados con la llegada del traidor Lenin Voltaire Moreno Garcés que jugó el papel de Judas Iscariote y, en Bolivia, fue defenestrado  por el ejército, empresariado y la CIA, después de un triunfo rotundo en las elecciones, Evo Morales Aina.

Lo más extraño y burdo de toda esta martingala es que hoy día todos estos ex gobernantes “acusados” gozan de libertad al no comprobarse los actos señalados. Todo fue una patraña cocinada por el departamento de Estado de EEUU y la complicidad de la OEA y el Grupo de Lima. ¡Una vergüenza continental! 

Mientras tanto en el oeste del cono sur el pueblo chileno, después de casi 5 décadas, botaba las cadenas del neoliberalismo impuesto por el dictador Augusto Pinochet Ugarte y todos los partidos de derecha e izquierda.

LA INGENUIDAD DEL MAS EN BOLIVIA

Bolivia está a unos días de su proceso electoral, convocado para el 18 de octubre próximo. Deseamos en realidad que triunfe Luis Alberto Arce Catacora, pero no lo vemos fácil, porque donde tiene metidas las garras el imperio es difícil que funcione el poder popular. Esto lo pudimos observar en el debate de los 7 candidatos presidenciales, celebrado en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, el sábado 3 de octubre pasado.

Con tanta oposición derechista el MÁS no lo tendrá fácil, más cuando el mismo candidato Luis Arce dijo en el Debate una frase que no le abona mucho al gobierno pasado de Morales, ni a él. Dijo más o menos lo siguiente: … “en los meses pasados he visitado la gran mayoría del territorio, ciudades y pueblos de Bolivia y me he sorprendido de los grandes niveles de miseria y pobreza encontrados…” Fíjese señor Arce que con todos los logros comprobados que se difundieron en el aspecto social y económico de Bolivia durante los 13 años de gobierno del MAS, desde el golpe al presidente Evo no puede haber desmejorado (en 10 meses) tanto el pueblo boliviano. Si usted hubiera enfatizado aspectos como la represión, torturas, enclaustramientos, etc. en contra del pueblo, eso hubiera sido diferente.

Esperamos que el pueblo boliviano, la mayoría indígenas, levante cabeza y entienda lo oprobioso que sería cualquiera de los gobiernos de Luís Mesa, Jorge Quiroga o Fernando Camacho que sería una prolongación de la nefasta golpista Jeaninne Añez Chávez.

LA TRAICIÓN AL PUEBLO ECUATORIANO

Lo sufrido por el querido pueblo ecuatoriano es muy duro. Elegir a través del partido Alianza País—con límpida trayectoria durante 10 años-- como presidente a una persona que creían honesta y conocida, fue vicepresidente de Rafael Vicente Correa Delgado, y que en la primera de cambio se puso del lado de la oligarquía y del imperialismo yanqui como sucedió con Lenin Moreno Garcés es decepcionante.

Para el 7 de febrero del 2021 el pueblo ecuatoriano está convocado a elecciones generales. Después de tantas triquiñuelas del gobierno de Moreno Garcés contra el expresidente Correa Delgado y sus seguidores.  El movimiento Unión por la Esperanza (UNES-correíta) no pudo inscribir el binomio Andrés Arauz (presidente)-Rafael Correa (Vice). Al ser inhabilitado Correa Delgado por el Consejo Nacional Electoral, CNE, fue aceptada la dupla Andrés Arauz (presidente)-Carlos Rabascall (Vice) para participar en las próximas elecciones, que es un buen logro. 

Ojalá que de aquí a febrero el pueblo ecuatoriano saque el músculo necesario para recuperar la democracia corroída por la corrupción del neoliberalismo.

LA REBELION CHILENA

Pero lo más ejemplar y dignificante para las sociedades latinoamericanas es la estoica rebelión del pueblo chileno iniciada en octubre del 2019, después de 47 años de dictadura militar-civil. Para el próximo 25 de octubre el pueblo chileno está convocado--después de muchas argucias y posposiciones de parte del régimen de Sebastián Piñera--al Plebiscito Nacional 2020-- que no dudamos dará al traste con la Constitución y el modelo neoliberal impuestos por Augusto Pinochet Ugarte y sus achichincles democristianos y socialistas.

Las movilizaciones iniciaron después de que el gobierno piñerista subió el pasaje en el metro, con la consigna siguiente ¡No son los 30 pesos, son los 30 años!, en alusión a todos los partidos políticos chilenos que mantuvieron engañado al pueblo después de los 17 años de Pinochet.

CONCLUSIONES

A todos estos queridos gobiernos y pueblos, incluidos Venezuela y Argentina, les reprochamos la ingenuidad de creer que a los pueblos se les gana o se les tiene como aliados con beneficios materiales inmediatistas. Craso error. Estos gobiernos parece que no han aprendido de la historia como es el caso de la ejemplar y revolucionaria Cuba. La educación en todos los niveles y los medios de comunicación, en manos de sectores populares, debe ser el arma para ideologizar, mejor dicho, hacer entender al pueblo, del porqué de su miserable historia y de los reales intereses del imperio dominante. Si algún día Cuba cambia de sistema, lo hará con un pueblo reflexivo porque están debidamente informados y conscientes, a pesar de que los gusanos cubanos sigan pataleando.

Otra cosa que no aprendieron del hermano pueblo y gobierno de Cuba es sobre la urgencia de desmantelar las estructuras militares de corte fascista que el Imperio ha impuesto en todos los continentes. Evo Morales y el MAS actuaron en esto y la conclusión anterior, muy infantilmente.

·No entendemos cómo con todo el poderío petrolero de los últimos 20 años el gobierno bolivariano de Venezuela no haya podido crear las suficientes refinerías y empresas para asegurar los insumos necesarios y tener abastecido su pueblo. Tampoco entendemos, cómo con tanta riqueza en suelos, aguas, bosques y climas no tengan las suficientes empresas alimentarias para el uso interno de su pueblo y la exportación. Entendemos lo del bloqueo y el robo de los países imperialistas, pero… 

El anhelo de los bolivianos debería ser recuperar y liberar al pueblo de esta barbarie, sin embargo, para el MAS lo vemos muy difícil porque la oligarquía está muy bien posicionada y si no es de una forma u otra hará fraude. Pienso que el pueblo boliviano aún no tiene la cultura y formación necesarias para defender su triunfo. Los enemigos inmediatos de Bolivia son el gobierno de EEUU y sus estructuras, la Unión Europea, la corrupta OEA y el vasallo Grupo de Lima. El caso es contrario en Chile donde el pueblo sigue dando la batalla de una manera muy sólida y nunca ha parado.

El neoliberalismo agoniza y ha reventado a Latinoamérica; el COVID 19 sólo ha acelerado su caída. Según datos actuales de la CEPAL hay 43 millones de desempleados en el continente y 231 millones de personas viven en el umbral de pobreza y según el Banco Mundial el PIB de América Latina tendrá una contracción del 7.9%. Está frito y servido el Neoliberalismo de los Chicago Boys que se llevó como destructor tsunami a los pueblos de Latinoamérica.

¡Para todos los pueblos de nuestra Latinoamérica deseamos lo mejor, la Patria Grande debe ser un sueño e ideal a no olvidar! 

rcortescal@yahoo.es

miércoles, 11 de marzo de 2020

La política exterior de Uruguay (Quo Vadis)


 
Por Roberto Chiazzaro:
La caída del Muro de Berlín implicó el fin de la Guerra Fría, y del bipolarismo, en el esquema geopolítico mundial. Serán los EUA los que emerjan como la única potencia hegemónica a nivel del sistema mundo, fueron aquellos los tiempos del” Fin de la Historia”.

El acelerado desarrollo de la globalización, las políticas de deslocalización de la producción, las intervenciones bélicas en Afganistán, Irak; Libia y Siria, etc., la crisis económica mundial del 2008, aún no superada, que asoló al sistema capitalista, fueron factores que propiciaron la emergencia de un colosal rival, a todo nivel, como lo es China, secundada por Rusia. Estas han erosionado, sensiblemente, el poder de la potencia hegemónica, al grado tal, que podemos afirmar, que hoy, es el multipolar ismo el que rige el esquema geopolítico mundial.


El acceso de Donald Trump a la Presidencia de los EUA, no fue casual, fue el candidato electo para cumplir un claro objetivo, recuperar el sitial de privilegio de los EUA y de sus Transnacionales, o al menos (a esta altura de las circunstancias) contener el empuje de la nueva potencia mundial, la cual inexorablemente, en un futuro cercano, desplazará en casi todos los campos (el militar podría ser la excepción) a esa Nación.

En el marco de la estrategia desarrollada por Trump para dar cumplimiento al objetivo precedentemente señalado, América Latina cumple un papel destacado, ya que, los recursos naturales existentes en esta Región del mundo, resultan vitales para el desarrollo de la economía norteamericana.

 Muchos países Latinoamericanos  a lo largo de los primeros quince años de este milenio, llevaron adelante una política impulsada por Gobiernos Progresistas, caracterizada por una mayor independencia con respecto a la potencia hegemónica, asociada a la implantación del regionalismo post hegemónico, que implicaron la creación de organismos como: UNASUR y la CELAC e instrumentos que potenciaron la integración como lo fueron el ALBA y el MERCOSUR AMPLIADO, propiciando la cooperación entre sus miembros.

Asimismo, durante este período, la presencia económica de China se torna relevante, se operó un verdadero desembarco de la potencia emergente en Latinoamérica, transformándose, en un breve lapso, en una de las principales inversionistas de la Región y constituyéndose en el principal destino de las exportaciones de varios países, incluyendo al nuestro. Por la vía de los hechos, China está desplazando, aceleradamente, a los EUA de Latinoamérica.      
        
En el marco de este contexto regional, EUA presiona para imponer, por distintos medios, un realineamiento a los países latinoamericanos, haciendo que la Doctrina Monroe, una vez más, cobre vigencia.

 Uruguay no ha sido ajeno a todos los movimientos descriptos, el primero de marzo asumió la Presidencia de la República, el Dr. Luis Lacalle Pou, en representación de la llamada Alianza Multicolor, que agrupa a un conjunto de Partidos de orientación política conservadora y alineada en materia económica con los postulados del neoliberalismo. Esta Coalición Conservadora desplaza al Frente Amplio, que desde el año 2004 detentaba el Gobierno de la República. -

Las directrices de la futura Política Exterior de la Alianza Conservadora se subordinarán, sin dudas, a las aspiraciones de los EUA, de recuperar su posición hegemónica en el seno de Latinoamérica.
La presencia del Sub Secretario de los EUA, David Hale, en el Uruguay, entrevistándose con el futuro Presidente resulta significativa, al manifestar que Uruguay resulta ser, un socio vital para su país,  tratando en el encuentro temas relativos al fortalecimiento de las relaciones bilaterales, temas vinculados a la seguridad global, tema este último que se refiere al empleo, por parte de ANTEL, de la tecnología 5G desarrollada por Empresa Huawei, hecho este, que generó una fuerte Declaración por parte de la Embajada China con sede en Uruguay.

Este realineamiento con los EUA, inevitablemente generará cambios sustanciales en materia de Política Exterior, uno de ellos es que el futuro Gobierno apoyará la reelección de Luis Almagro como Secretario General de la OEA, contribuyendo aún más a que este Organismo, siga estando al servicio de la potencia hegemónica en la Región.

Dado que resulta necesario a los intereses de los EUA que caiga el Gobierno de Maduro en Venezuela, Uruguay reforzará las acciones que se están instrumentando al tal efecto y seguramente pasaremos a integrar la Alianza de Lima y el PROSUR, abandonando así la UNASUR.

Por supuesto, descontamos que Uruguay también abandonará todas las gestiones, llevadas a cabo, conjuntamente, con México y el CARICOM, buscando una salida pacífica para solucionar la crisis por la cual está atravesando el Pueblo de Venezuela. 

Probablemente integremos, el coro de naciones que impulsan una solución militar para culminar con este conflicto. No nos caben dudas de que reconoceremos como presidente de Venezuela a Guaidó, y lamentamos que no hayan sido invitados a participar de la ceremonia del Cambio de Gobierno, las autoridades de Venezuela, Nicaragua y Cuba.
Esperemos que cuando la Asamblea General de las Naciones Unidades trate la condena al bloqueo que ejercen los EUA sobre el pueblo de Cuba, se mantenga la coherencia sostenida hasta la fecha, reafirmando esa condena.

Es probable que este en la agenda del futuro gobierno conservador, el estudio del Plan de Paz propuesto por Donald Trump, para solucionar el histórico conflicto que se dirime entre palestinos e israelíes, donde, no solo se contempla, que Jerusalén sea la capital del estado de Israel, sino también que se validen las anexiones territoriales llevadas a cabo por el Estado de Israel en Cisjordania.

Aspiramos, a que el futuro Gobierno del Uruguay, no apoye dicho plan, que no sea de recibo la recomendación del Sr Pedro Bordaberry de trasladar nuestra embajada de Tel Aviv a Jerusalén, y que por ningún motivo se validen las usurpaciones territoriales de Cisjordania por Israel.
Creemos que resulta vital para la Política Exterior del Uruguay, el respeto del derecho internacional público, que ha encuadrado el relacionamiento de nuestro país con el resto de la comunidad internacional.

En materia de Inserción Económica Internacional, las declaraciones llevadas a cabo por el presidente electo Luis Lacalle Pou, en la apertura del American Busines Fórum en Punta del Este, resultan reveladoras. “Vamos a ponernos en la vía que hablaron Jair Bolsonaro y Mauricio Macri de flexibilizar el Mercosur… Mercosur y Tratados de Libre Comercio de Uruguay con otros países…Uruguay necesita que le suelten el corsé, para moverse más libremente y convertirse en una isla de prosperidad de paz y muy cosmopolita” 

A buen entendedor, pocas palabras bastan, dice el refrán. Sin lugar a dudas la propuesta del futuro presidente apunta a profundizar la apertura comercial del país, basado en el convencimiento de la existencia del Libre Comercio y en la convicción de que tales medidas dinamizarán nuestra economía. Por la vía de los hechos, en el seno del MERCOSUR, se procederá a la eliminación de la Res 32/00 del CMC, eliminación esta, que implica la disolución de la Unión Aduanera creada por el Protocolo de Ouro Preto, y la eliminación del Arancel Externo Común, lo que significa retroceder hacia una Zona de Libre Comercio.

La experiencia internacional demuestra que tales medidas aperturistas no resultan convenientes para el desarrollo económico del país, determinando que la única exportación viable sean fundamentalmente comodities con escaso agregado de valor. Esta es una realidad que padece la mayor parte de los países de nuestra América Latina, en nuestro caso, más del 75% del valor exportado se trata de materias primas de origen agropecuario.

La desarticulación del Mercosur propuesta por el futuro Presidente de la República, mediante el mecanismo de la flexibilización del mismo, resulta nociva para el futuro desarrollo del país, ya que profundiza el proceso de privatización de la economía .Mas allá de todos los defectos que han sido señalados en lo que respeta al funcionamiento del Mercosur, este, continúa siendo el  segundo destino de nuestra producción exportable, y prácticamente el único al cual se exportan productos con agregado de valor.
La transformación del MERCOSUR en una Zona de Libre Comercio, al ser eliminado el Arancel Externo Común, le quita a nuestra débil y frágil producción industrial uno de los factores que les permite la exportación a los demás integrantes del Mercosur.
La apertura comercial y la flexibilización del Mercosur, implican que cada uno de sus miembros pueda firmar 
Acuerdos Comerciales en forma individua.
 En el caso del Acuerdo con la Unión Europea, ello, puede generar serios inconveniente de los socios con Argentina. Según lo manifestado por el Sr Presidente, de la República hermana, Alberto Fernández, su país, fundamentando la necesidad de mantener el desarrollo industrial y la generar empleo, (ante la devastación operada por el Gobierno de Macri), ha manifestado que Argentina, no está en condiciones de firmar ese Acuerdo, ya que implicaría, una apertura de la economía que no le resulta posible sostener.

Finalmente, corresponde señalar que la aspiración de flexibilizar el Mercosur se adecua a la postura del presidente Donald Trump, el cual ha dejado de lado la firma de Mega Acuerdos Internacionales, privilegiando la firma de Acuerdos de Libre Comercio bilaterales, en los cuales, los EUA pueden ejercer presión a efectos de lograr ventajas derivadas de su potencial económico. No es de extrañar pues, que haya habido contactos a efectos de que nuestro país y los EUA firmen un Tratado de Libre Comercio.

La Política Exterior delineada por el Gobierno entrante, se corresponde con el realineamiento que los EUA están imponiendo a los países de Latinoamérica. La misma, implica un retroceso o interrupción del proceso de Integración del Mercosur, en la medida que este generó, mecanismos de cooperación, económica, social, cultural y política, que permitió a nuestras sociedades oportunidades de promoción y desarrollo, que en forma unilateral no se hubiesen podido lograr.        
Secretario de RR.II del Partido Socialista del Uruguay.
chiazzaroberto@gmail.com

sábado, 30 de noviembre de 2019

La lección del día después



Por Carlos Flanagan: 

En mi último artículo (“Antes que salga el sol” del 23 de noviembre  ) intenté antes de que tuviera lugar el ballotage del día domingo 24 en Uruguay, mencionar algunos de los principales errores en los que – a mi juicio - los gobiernos progresistas hemos caído. Detallé cuatro. En la premura de redactar el artículo y enviarlo en la misma noche del día 23, omití mencionar un quinto, y para nada menor, que también ha sido común a todos nuestros procesos.



Se trata ni más ni menos de nuestra absoluta incapacidad para utilizar los medios oficiales disponibles (emisoras de TV y radio, así como transmisiones en cadenas nacionales) en la labor de difundir en forma masiva, rigurosa y sistemática las informaciones en detalle de lo actuado como gobiernos; tanto en el plano legislativo como en el ejecutivo (a nivel nacional e internacional).

En consecuencia, no sólo se pasó por alto el deber y la posibilidad de rendir cuentas a la ciudadanía, sino que se la dejó en manos de la burguesía, propietaria de los grandes complejos oligopólicos de comunicación masiva, para que obraran a su antojo y conveniencia política, elaborando una estrategia de trabajo de zapa, acorde a las circunstancias en cada país.

En Uruguay

La votación obtenida por la fórmula presidencial del Frente Amplio (Martínez – Villar) hizo añicos los pronósticos de TODAS las empresas de encuestas, amplificadas una y otra vez por los complejos mediáticos antes mencionados hasta el comienzo de la veda electoral del día viernes, que daban una amplia ventaja y cómoda victoria al binomio del Partido Nacional (Lacalle Pou – Argimón) apoyada por  los principales partidos de oposición nucleados en la llamada “coalición multicolor” (51% a 44%, 48,4% a 43,5%, 51,5% a 44,5% y 50% a 44%).

Finalmente, en un cierre muy reñido (48,7% a 47,5%) la diferencia a favor de la dupla opositora fue de 28.666 votos y los sufragios observados sumaron 35.229; por lo que la Corte Electoral no proclamó ganadores hasta que finalice el escrutinio total, el próximo día viernes 29.

Algunas conclusiones

Surgen diferencias a analizar entre la primera y segunda vueltas de estas elecciones.
La instancia de octubre estuvo signada por una tibia campaña del FA - que oportunamente criticáramos (12.11.2018) comparándola con la de F. Haddad del PT  - anunciando que si no se daba un golpe de timón denunciando fuerte y claro el modelo de país que implantaría Lacalle Pou, y las nefastas consecuencias que acarrearía para la enorme mayoría de la población, se perderían las mayorías parlamentarias; cosa que finalmente sucedió.

En las 4 semanas que mediaron hacia la segunda vuelta, se cambió levemente el discurso en cuanto a que comenzó a mencionarse que estaban en disputa dos modelos de país (la continuidad del progresista o la vuelta al neoliberal). Pero a mi juicio lo que más incidió en la remontada electoral fue el despliegue de la militancia frenteamplista, casa por casa, peleando cada voto, retroalimentada por el mensaje por vídeo dirigido a los militares enviado por el Gral. Guido Manini Ríos, candidato presidencial por “Cabildo Abierto”; el nuevo partido militar que hiciera irrupción a la vida política nacional para las elecciones de octubre.

Con seis meses de existencia, logró una votación superior a la que podía esperarse: un 10.88%, obteniendo así tres bancas en el Senado y 11 en Diputados.

Se ha convertido de esta manera en el fiel de la balanza, imprescindible para que las futuras decisiones que tome el próximo gobierno de la llamada “coalición multicolor” de “todos contra el FA” - que Cabildo Abierto por supuesto integra - logren mayorías parlamentarias.

Sólo esto explica el vergonzante tartamudeo o estruendoso silencio según el caso, de los otros socios esta “coalición” ante las amenazas a la democracia que implican ese mensaje de Manini, sumado al editorial de corte fascista de la publicación “Nación” difundida por el Centro Militar, y al mensaje nazi del grupo militar clandestino auto denominado “Comando Barneix” (en “honor” a un General que se suicidó cuando iba a ser juzgado y encarcelado por torturador durante la pasada dictadura) ordenando al personal de tropa votar por Lacalle Pou y amenazándolo con represalias en caso contrario.

Probables perspectivas

Luego de la habitual “luna de miel” de los primeros meses de todo nuevo gobierno, cuando avance la instrumentación de la estrategia neoliberal, Uruguay se sumará al cuadro continental de las movilizaciones sociales en aras de no dejar arrebatarse los derechos conquistados.

Tiene a su favor un fuerte entramado social en el cual la organización única de todos los trabajadores, el PIT – CNT jugará un papel fundamental, junto al Frente Amplio que sigue siendo la fuerza política con mayor respaldo popular (40,66% de los votos) y la minoría mayor en el Parlamento (42 Diputados en 99 y 13 Senadores en 31).

Ahora bien: para que el Frente Amplio juegue el papel de masas unitario y organizativo necesario, deberá procesar sin más demora - con fraternidad, pero sin ambages ni falsos “consensos semánticos” - una discusión política orgánica que tiene un hondo trasfondo ideológico.

Implicará - a la luz de los tiempos que corren en el siglo XXI - ni más ni menos que reflexionar para actuar luego en consecuencia, acerca de nuestra definición fundacional y vigente de 1971: ser una fuerza de acción política permanente con carácter nacional, popular, democrática, anti oligárquica y antimperialista.

Y afirmo a modo de conclusión general que estoy convencido que al igual que hay en cada país dos modelos antagónicos, el neoliberal y el progresista, hoy coexisten en el campo de la izquierda dos maneras de hacer política sobre los que habrá que laudar:

1)            La de cuño socialdemócrata que más allá del discurso apuesta fundamentalmente al Parlamento y al Poder Ejecutivo - cuando se es gobierno – (creyendo erróneamente que una mejor distribución de la riqueza y las políticas sociales de por sí generan conciencia) y
2)          La de matriz revolucionaria que apuesta a la movilización organizada de masas y a su elevación teórica y práctica conjugadas e interactuando (lo que Marx llamaba la "praxis"), sin desdeñar por supuesto lo otro; en el entendido que son todas herramientas útiles para conseguir el mismo fin. –

carlos.flanagan@gmail.com

sábado, 16 de noviembre de 2019

Ayer La Haya hoy la OEA: tropezándonos dos veces en la misma traición



Por Rolando Prudencio Briancon:
Los límites que la democracia liberal representativa ha impuesto para impedir el avance de los gobiernos progresistas, son desde ya algo que los regímenes de esta naturaleza; ya deberíamos haber tomado muy en cuenta para no tropezar dos veces en la misma trampa.

Y es que no sólo son las reglas de la democracia formal las que inviabilizan el avance del progresismo, sino la ingenua idea de creer en la credibilidad de estos organismos internacionales, que no son sino las correas de transmisión para que el sistema democrático liberal siga siendo el chaleco de fuerza para que los gobiernos progresistas no profundicen más allá de lo enteramente formal lo que es, o se pretende que sea una democracia real.


Es en ese sentido que el papel de Judas jugado por ambas organizaciones; por un lado la Corte Internacional de Justicia de La Haya con el desconcertante fallo desfavorable con nuestra demanda marítima interpuesta el 2013 al estado chileno para que honre sus múltiples compromisos de otorgar una salida al mar; como es hoy el resultado de la auditoría realizada por la OEA de las elecciones del pasado 20 de octubre que le dieron inicialmente el triunfo a Evo Morales; debería habernos servido para entender que la instituciones de naturaleza “neutral” no son confiables: “Ni un tantico así; nada”.

Por esa elemental razón es que con el fallo adverso de La Haya que ya teníamos la idea que estando casi todo asegurado para esperar un fallo favorable en nuestra demanda, no sólo por la argumentación de peso del cumplimiento de la palabra empeñada que son ley entre partes por lo establecido en la máxima del derecho internacional como es el: “Pact sunt servanda” (Lo que se pacta se cumple); sino porque hasta el propio estado, como la misma opinión pública chilena tenía la certeza de que el fallo sería favorable a nosotros, pero de manera inaudita resultó siendo favorable a los intereses chilenos, y que es lo que nos explica que la corte de La Haya nos jugó sucio.

En el caso de la reciente auditoría de la OEA ha ocurrido algo sintomáticamente similar, ya que, pese a que fue el presidente Evo Morales quien mostrando un exceso de confianza en el papel “imparcial” de la OEA, como a los halagos de Almagro, facilitó fatalmente su participación, que como en el caso de La Haya, los resultados fueron un revés para todos nosotros.

Y es que estábamos advertidos que por el papel de “ministerio de colonias” de los EE. UU que cumple la OEA., como la sentenció el Che que es un secreto a voces que la OEA se ha comprometido en esta conjura; precisamente para que los EE.UU., recobre espacio en su patio trasero, después de una recuperación de los gobiernos progresistas que se viene dándose otra vez el Latinoamérica.
prudenprusiano@gmail.com

sábado, 26 de octubre de 2019

Nuestra América desnuda



Por Jesús A. Rondón:
El ciclo de gobiernos progresistas en América Latina promovió la reivindicación soberanía como un elemento clave, lo que permitió aportar a la configuración de un mundo más multipolar, por otro lado, dejo como saldo una importante disminución de la desigualdad social en las sociedades en la cuales les toco desempeñarse, claro está que, con índices variados, pues cada uno tuvo que enfrentar los obstáculos de su contexto.

El retorno de algunos gobiernos de derecha se hizo bajo la idea de retomar la senda del progreso. Según ellos, ahora estos pueblos elegían bien, pues habían reflexionado, rechazando el populismo, que solo trae atraso. Además, venían patrocinados por el gigante del norte, que ha tenido la mano tendida para todos aquellos que rectifican y claro, un mazo para los que se resisten.


Desde la Patagonia hasta México parecía extinguirse la llama del cambio. Quedaban aislados países como Cuba, Bolivia y Venezuela, solo era cuestión de tiempo el cambio de régimen. Para ayudar a los venezolanos y venezolanas se conformó el grupo de Lima, que, con un guion y financiamiento foráneo, respaldaba a la oposición venezolana en su lucha por la vuelta de la democracia, sin importar cuan violentos e ilegales podían ser sus métodos. Mediáticamente el grave asunto venezolano copó la programación de las corporaciones de comunicación durante meses, mientras se contraponía la idílica imagen de progreso en los países que los querían ayudar.

El panorama luce diferente ahora, los pueblos de nuestra América se movilizan en las calles y desnudan la realidad que experimentan en esas democracias de referencia, exponiendo el discurso hipócrita de la derecha regional. Las corporaciones mundiales de la comunicación buscan censurar la cobertura e los acontecimientos y los ministerios de información limitar el derecho a la información. Hoy en América Latina los pueblos denuncian las acciones gubernamentales que buscan minar otra vez sus condiciones de vida, es decir hacerlos más desiguales.

Es justo referirse ver la realidad en perspectiva y apuntar que primero vimos a los argentinos movilizados contra las medidas de Macri, a los brasileños contra las reformas laborales luego del golpe de Estado judicial contra Russeff. Este año asistimos a eventos casi simultáneos y de gran impacto (tanto que los medios, aunque traten, no los pueden invisibilizar), en Ecuador se rechaza el recetario del FMI, que busca rebajar impuestos a los ricos y eliminar subsidios a los trabajadores y trabajadoras, así como afectar derechos laborales. Luego en Chile sus estudiantes en principio rechazan el aumento de la tarifa del Metro, ahora junto con otros y otras ponen sobre la mesa otros aspectos problemáticos para la sociedad chilena. A pesar de la represión brutal en estos dos países, mucho más en Chile que en Ecuador, se han derogado las medidas, pero los problemas estructurales continúan.

Podemos preguntarnos si estas acciones son un signo de cambio inminente y debemos ser cautelosos al respondernos, ya que las movilizaciones de calle pueden afectar gobiernos, pero es claro que para sustituirlos deben expresarse en un movimiento orgánico, que articule un proyecto y se proponga hacerlo viable. Y esto es una construcción socialmente conflictiva, de la cual no siempre se sale airoso. Además, la derecha no escatimará utilizar los recursos que tenga a mano para conservar su posición y para ello cuenta con el respaldo del gobierno norteamericano.

Ahora mismo recuerdo, solo por referencia y a pesar no ser en nuestra América; las expectativas que se generaron en 2013, con los acontecimientos relacionados con el 11M en España, los cuales en su conjunto fueron una gran campanada para la clase política de centro derecha, pero que luego de un tiempo tuvo que traducirse en formulas organizativas para participar en la vida política y de estas fórmulas la más destacada ha sido Unidas Podemos hasta el momento. Hoy podemos observar sus desempeños, no exentos de contradicciones, pero en una dirección alterna al estado de cosas convenido en el Reino Español.

Volviendo a nuestro hemisferio, las movilizaciones de personas que se generan el Chile o Ecuador deben traducirse en formulas organizativas políticas que le permitan abordar los problemas estructurales que denuncian, que está claro que los actores de la sociedad política actual en ambos países, ni quieren, ni tienen condiciones para abordarlos. Así pues, podemos ver lo que ocurre en la Argentina, donde las movilizaciones se han capitalizado organizativamente, lo que permite que Alberto Fernández, tenga altas posibilidades de ganarle a Macri en las próximas elecciones. Y también es necesario ver la contraparte, como en Brasil, donde el Partido de los Trabajadores no se logra recuperarse, a pesar de las movilizaciones, para convertirse en la plataforma que enfrente de manera contundente a los intereses que llevaron a Bolsonaro a la presidencia.

jesusalbertorondon@gmail.com

América Latina en Lucha


Por Fernando Bossi:
Contra los falsos pronósticos

Para aquellos analistas e intelectuales, que sostenían que el ciclo de gobiernos progresistas había llegado a su fin en América Latina Caribeña, la realidad les está demostrando que ese punto de vista era errado.

Que hubo retrocesos, repliegues y hasta derrotas, es cierto; el imperialismo y las oligarquías nativas no se iban a quedar cruzados de brazos ante el avance de los pueblos. Era lógico que una embestida contrarrevolucionaria se iba a desatar aprovechando vacilaciones, inconsistencias y limitaciones de las fuerzas y gobiernos progresistas y revolucionarios. Esto sucedió y sucede en estos momentos, pero de ahí a firmar un certificado de defunción al ciclo progresista que se abrió ya hace 20 años es una cosa muy distinta.



La hora actual ubica a nuestra América en plenas jornadas de lucha; unas abiertamente en las calles y otras a través de procesos electorales.

Si bien los gobiernos revolucionarios de Venezuela, Cuba y Nicaragua sufren un aluvión de agresiones imperialistas de diferente índole, observamos también un incremento significativo de la unidad de las fuerzas revolucionarias y el pueblo en torno a la defensa de la Patria. El gobierno mexicano sigue dando muestras claras de criterio propio ante las presiones externas, rompiendo con los tiempos de sumisión al vecino del norte. Bolivia, con Evo y su pueblo, ya se levanta como un faro en el corazón suramericano.

A su vez, los regímenes neoliberales están siendo cuestionados con fuertes protestas en Chile, Colombia, Ecuador, Honduras, Haití y Perú. Bolsonaro en Brasil ha perdido, en gran parte, la popularidad sobre una franja de la población que lo llevó a la presidencia, y Mauricio Macri, en Argentina, ya prepara las valijas para irse maltrecho de la Casa Rosada.

Esto no significa que estemos en una etapa abierta de ofensiva popular, mucha falta aún para eso suceda; pero la América Latina Caribeña sigue el curso iniciado a principios de este siglo por Chávez, Lula, Kirchner y demás patriotas de estas tierras.

Es una nueva guerra por la independencia y la unidad, como aquella de hace 200 años. La comenzada ahora, en esta segunda ofensiva independentista y unionista no se ha detenido, hemos tenido avances y también retrocesos, y, como en toda guerra hay batallas ganadas y hay también perdidas, importante es no confundir batallas con guerra. Decía Simón Bolívar en el Manifiesto de Cartagena: “El soldado bisoño lo cree todo perdido, desde que es derrotado una vez; porque la experiencia no le ha probado que el valor, la habilidad y la constancia corrigen la mala fortuna”.

Ignoremos a los pájaros de mal agüero que hasta hace muy poco revoloteaban sobre la realidad latinoamericana caribeña señalándonos que el ciclo se había agotado. Estamos en plena lucha y no debe haber espacio para esa intelectualidad cómoda y descreída.

El deber de los revolucionarios hoy es ser protagonistas y no meros observadores, ayudar a que donde existan gobiernos entreguistas se enciendan cien y mil focos de resistencia; y donde existan gobiernos comprometidos con sus pueblos aportar todo el conocimiento, experiencia y trabajo para construir una sociedad justa, igualitaria y solidaria.

La ofensiva independentista y unionista en nuestra América sigue en marcha, el imperialismo lo sabe y se desespera, las oligarquías nativas quedan cada vez más desenmascaradas y los pueblos van tomando conciencia de dónde está el enemigo principal, como también dónde están sus aliados y amigos.

Se impone, por lo tanto, una mayor coordinación de las fuerzas revolucionarias y patrióticas del continente. La unidad en torno a las banderas de la independencia y la integración es prioritaria.

fernando.bossi.rojas@gmail.com

martes, 3 de septiembre de 2019

Se profundiza el proceso de desintegración regional en el Mercosur



Por Lic. Roberto Chiazzaro:

Desde el momento en que se hicieron públicos los resultados de las PASO (elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias), en la República Argentina, Jair Bolsonaro y dos ministros de su Gabinete, los de Hacienda y RR. II, manifestaron públicamente, que, de resultar electo, en la República Argentina, el candidato Alberto Fernández, la República Federativa del Brasil, abandonaría el Mercosur.
El argumento esgrimido para lanzar tamaño exabrupto, que sorprendentemente no fue cuestionado por la Cancillería argentina, fue que las políticas aplicadas, oportunamente, por los gobiernos kirchneristas, entorpecieron la celebración del Acuerdo con la UE, el cual recientemente ha sido negociado. Por otra parte, durante la campaña electoral, Alberto Fernández, en más de una oportunidad, manifestó, que si resultaba electo presidente de la República Argentina, revisaría los contenidos del mismo.


El Acuerdo aún no está firmado, falta que se proceda a la revisión legal del texto y que se efectúen las traducciones correspondientes, para que los Cancilleres estén en condiciones de firmar los textos del Acuerdo y remitirlos a sus respectivos Parlamentos, para su aprobación. Resulta evidente que estos eventos se llevarán a cabo cuando asuma el próximo Gobierno argentino, el cual será, de neto perfil kirchnerista.

El Acuerdo Mercosur UE consta de tres pilares, el económico, el político y el de cooperación; los pilares políticos y de cooperación, por sus características y contenidos, son de naturaleza intergubernamental, por lo cual, requieren que cada uno de los miembros de la UE deban aprobarlos en forma individual, lo cual implica un proceso sumamente lento y engorroso.  Por el contrario, el pilar económico – comercial es supranacional, por lo cual entra en vigor luego de la revisión jurídica y la aprobación por parte de la Comisión Europea y del Parlamento Europeo (ambos organismos supranacionales de la UE). Este pilar es el más relevante para los integrantes del Acuerdo, y su aprobación implica un trámite más simplificado. 
De acuerdo a información proporcionada, se entiende que si un país decide no firmar el Acuerdo, que ya está negociado, los demás pueden decidir seguir adelante, o sea se podría obviar la supuesta oposición de la Argentina

 La única limitación que existiría es la Res 32/00 del Consejo Mercado Común , la cual  en su Art 1 dice que los miembros del Mercosur reafirman el compromiso de” negociar en forma conjunta los Acuerdos de Naturaleza Comercial con terceros países o agrupaciones de países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias” Dado que, si bien es cierto que el Acuerdo no ha sido firmado, pero si negociado, cada uno de los miembros del Mercosur puede firmar y ratificar, individualmente el mismo.

Lo relevante de esta interpretación de la Res 32/00 del CMC es que, seguramente, las Cancillerías de Uruguay, Paraguay y Brasil, estén de acuerdo con la misma, lo que implica apostar a la flexibilización del Mercosur.  Esta apuesta genera la posibilidad, para los miembros del Acuerdo, de negociar a diferentes velocidades, lo cual, como ya lo hemos dicho, elimina la posibilidad que una Argentina kirchnerista se oponga a la puesta en práctica del Acuerdo Mercosur UE.
    
 El exabrupto de Jair Bolsonaro, al proferir la amenaza de abandono del Mercosur, apunta a concretar un giro de 180° en lo que respecta a las definiciones estratégicas asumidas en la Declaración de Foz de Iguazú firmada el 30 de noviembre de 1985 por los presidentes de Argentina, Raúl Alfonsín y por el presidente de Brasil, José Sarney.  Acuerdo estratégico este, que nacía al unísono del restablecimiento de la Democracia en ambas Naciones, el cual, dejando de lado la hipó tesis bélica, sentó  las bases de un proceso de Integración Regional, que tendrá  su momento culmine cuando se produjo el nacimiento del Mercosur. La Argentina y el Brasil sellaban así una Alianza estratégica que hasta el día de hoy no se ha visto erosionada.

Dos son los motivos que impulsan a Bolsonaro a dar este paso, el primero de ellos es otorgar un respaldo a Macri en su disputa electoral con Alberto Fernández, una victoria de éste, unida a la de AMLO y a las muy probables del Frente Amplio de Uruguay y de Evo Morales en Bolivia, podrían llegar a interpretarse como la continuidad y la vigencia de los Gobiernos Progresistas en América del Sur y una temprana y estrepitosa derrota del macrismo neoliberal.

El segundo motivo amerita llevar a cabo un análisis previo del proceso que llevó a que se generase a nivel mundial un nuevo sistema de producción global, que tiene su origen en la crisis del petróleo acaecida a medidos de los años 70 y que impactó fuertemente en la estructura económica mundial. Las grandes Empresas Transnacionales buscaron los medios para recuperar la rentabilidad perdida, lo cual trajo aparejado el desarrollo de un nuevo sistema de producción global y la paulatina pérdida del “Estado de Bienestar” que se había desarrollado a lo largo de los Años Dorados, en el seno de los países desarrollados, en aquel entonces, como suele suceder, el peso de la crisis lo pagaron los trabajadores.  

 Es así que vamos a asistir al proceso de deslocalización de la producción de los países centrales hacia la periferia, fundamentalmente hacia los países asiáticos en donde hay abundancia de materias primas y mano de obra barata.

En esta llamada Nueva División Internacional del Trabajo, las potencias centrales mantuvieron esencialmente las tareas de innovación, diseño y comercialización, mientras deslocalizaban las tareas más simples de la manufactura. Con el tiempo se comenzaron a deslocalizar tareas cada vez más complejas, no obstante, la lógica central de esta nueva división del trabajo seguía siendo la misma.

Este proceso permitió la acumulación de grandes ganancias a las Transnacionales de los países centrales, pero generó en los mismos la fragmentación de la clase trabajadora. Se dio un proceso por el cual los trabajadores más calificados se especializaron en tareas de innovación y diseño, ganando, por lo tanto, elevados salarios. Los que no tenían estas capacidades, como consecuencia del proceso de deslocalización, perdieron sus puestos de trabajo y tuvieron que emigrar hacia el sector de servicios, percibiendo bajas remuneraciones.

El sector financiero fue otro de los ganadores en este proceso de la deslocalización de la producción, grandes flujos de dinero ingresaban a los EUA producto de la remisión de utilidades e inversiones los cuales proveían crédito para los consumidores, capitales para la inversión directa en corporaciones estadounidenses o alimentaban la adquisición de deuda pública de los EUA.
La caída del Muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética produjo una transformación del mundo bipolar al unipolar, la hegemonía de los EUA, en todos los aspectos, resultaba, en aquel entonces, incuestionable.

“Sin embargo los hechos parecen demostrar que esa hegemonía estaba, muy lejos de ser eterna, más allá de la capacidad de los medios de comunicación para elaborar una “pos verdad”, en la actualidad, nociones como el éxito del capitalismo, la invencibilidad de los EUA, su superioridad científica y tecnológica, las óptimas condiciones de vida de su sociedad, su hegemonía militar, etc. resultan ser absolutamente cuestionables. Es que, el orden mundial, una vez más, ha sufrido una mutación, el mundo unipolar se ha transformado en un mundo multipolar, manifestándose en una cierta superioridad, económica, científica, tecnológica y militar de China y Rusia, en múltiples aspectos, siendo este el eje principal de la conflictividad global actual.”

El declive de la potencia hegemónica, lleva a esta a modificar su estrategia en materia de política exterior, extremando su agresividad, y provocando una alteración en la estabilidad del sistema internacional. Se generan multiples tensiones, fundamentalmente con China y Rusia, pero también con sus aliados de la UE, con Canadá, México, Turquía, Irán, Siria, Cuba y muy especialmente con Venezuela.

Esta estrategia desarrollada por los EUA, explica la llegada de un Donald Trump, a la presidencia, debido a la necesidad de enfrentar los nuevos desafíos a la que se encuentra sometida la hegemonía estadounidense.
Desata una Guerra Comercial con China, bloquea económicamente a Rusia e Irán, y desembarca una vez más en su “Patio Trasero”, nuestra América Latina, desempolvando la vieja doctrina Monroe, “América para los americanos” del norte agrego yo, intentando desplazar a China y Rusia de la misma.

Esta tarea se ha visto favorecida por el acceso de las derechas sudamericanas a los gobiernos y que apuntan a dejar de lado el tipo de integración regional que avanza más allá de lo meramente comercial, estando en un todo de acuerdo con la estrategia esbozada por Donald Trump, quien ha señalado expresamente, que los EUA privilegian la negociación bilateral y asimétrica.

Desplazar la presencia de China y Rusia de la Región no será por cierto una tarea fácil, China es el primer cliente comercial de prácticamente todos los países de la región y es la mayor consumidora de las commodities que producen en la misma. Es también, actualmente, el mayor proveedor de Inversión Extranjera Directa, de insumos de bienes de capital y de consumo, desplazando en la Región la presencia norteamericana en casi todos estos escenarios.

 Como bien lo señala Diego Hernández Nilson surge en la Región un Nuevo Panamericanismo que no solo reacciona contra el “giro a la izquierda” y al “regionalismo pos hegemónico latinoamericano” liderados por Brasil, la Argentina de Macri, Chile y Colombia, buscando un realineamiento continental tras los EUA, cuyas expresiones más ostensibles han sido la propuesta de Prosur o el aval interamericano a los atropellos al Estado de derecho en Paraguay, Honduras y Guatemala.

Regenera además, este nuevo Panamericanismo, el antiguo bloque continental hegemónico en el que convergía la oligarquía terrateniente, los intermediarios financieros, las elites políticas y los ejércitos de la doctrina de la seguridad nacional; en su nueva versión donde se agrega un nuevo sector financiero ligado al lavado de activos y las iglesias evangélicas.

Este realineamiento panamericano adquiere un significado mayor a la luz de las transformaciones recientes del sistema internacional: se abandona el multipolarismo esbozado en la última década (un mundo de regiones), para pasar a una nueva estructura bipolar que divide al mundo entre los renovados bloques occidentales y euroasiáticos (guerra comercial incluida).La tensión mundial hace que para Estados Unidos sea fundamental contar con el alineamiento continental, como sucedió en otras coyunturas similares.
En la actual disputa hegemónica mundial, el bloque occidental abandona el liberalismo político, asumiendo un discurso occidentalista, asociado a la aparición de la nueva derecha conservadora y autoritaria (Trump, Brexit, Vox, Orbán y el propio Bolsonaro), que no solo rechaza al socialismo y a la social democracia, sino también al liberalismo y el institucionalismo. De esta forma, además del alineamiento geopolítico de países, los aspectos ideológicos asumen una renovada importancia. Hay una derecha conservadora que tensa la posición de occidente en la disputa.

Brasil y su oligarquía conservadora son un jugador activo e importante en la actual disputa. Como bien decía Henry Kissinger: Hacia donde vaya Brasil, irá América Latina” y en tal sentido resulta sumamente significativa la declaración llevada a cabo por el Ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes:” Oficialmente estamos en negociaciones con Estados Unidos para un Acuerdo de Libre Comercio”, y queda claro entonces cual fue el segundo motivo para anunciar el posible abandono del Mercosur. Si la Argentina kirchnerista pone trabas a la celebración de un TLC con los EUA, Brasil abandona el Mercosur y lo negocia, como Trump prefiere, bilateralmente.

Los EUA priorizan un TLC bilateral con Brasil, el país con mayor territorio y población de América del Sur, con un importante mercado interno y una enorme reserva de recursos energéticos y naturales.
Sin dudas Trump desea recuperar Brasil de la influencia china, no fue casual la visita del Secretario de Comercio de los EUA Wilbur Ross, proponiendo, ante la implosión de Oderbrecht, cuantiosas inversiones en infraestructura, y ante la liberalización de las reservas de hidrocarburos del Pre-Sal, debido a la desarticulación de Petrobras, manifestó el interés de las grandes petroleras norteamericanos de participar en la explotación de las mismas.

La competencia que están llevando a cabo los EUA en Brasil, buscando desplazar la presencia de China implica reforzar los vínculos militares entre ambas naciones,
En ese sentido han sido múltiples los ejercicios militares llevados a cabo entre los ejércitos de ambas naciones y finalmente Brasil ha accedido a la firma de un acuerdo por el que liberará el uso de la Base de Alcántara por los EUA. De eta forma la Nación del Norte obtiene una base de lanzamiento de satélites que permite un acceso privilegiado a la órbita geoestacionaria.

Los EUA han logrado la sumisión de Brasil, el Gobierno de Bolsonaro le ha permitido lograr el mayor éxito geoestratégico de las últimas décadas. Lejos están aquellas iniciativas de Brasil para crear un bloque sólido en América del Sur con tendencias hacia un progresismo de izquierda. En lugar de ello todo indica que vamos camino a la celebración de múltiples Acuerdos Bilaterales con la potencia hegemónica, van quedando sepultados los sueños de una integración regional profunda y las aspiraciones de construcción de una Patria Grande, libre y soberana.

Documentos de consulta:
Política Exterior del Uruguay en el actual contexto Regional e Internacional
Roberto Chiazzaro
El Brasil de Jair Bolsonaro
Diego Hernández Nilson
América Latina en la Reconfiguración de la Economía Mundial
Sergio Martin Carrillo y Pablo Quiñonez Riofrio.
chiazzaroberto@gmail.com


miércoles, 6 de septiembre de 2017

La fuerza del chavismo los obliga a intentar el uso de ejércitos extranjeros

Por Rómulo Pardo Silva: 

El chavismo gana una batalla en Venezuela, la oposición pierde

El gobierno venezolano logró apoyo en las urnas para la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente. Su decisión valiente dio un giro a la situación política. Hoy cuenta con atribuciones de la Asamblea Nacional para pacificar el país y consagrar sus cambios en la economía. Las fuerzas armadas, el Tribunal Supremo de Justicia respaldan este proceso.


 Hay un nuevo fiscal general que investiga los asesinatos ocurridos durante los intentos opositores de derribar el gobierno y que la anterior encargada se negó a investigar y contener. 

Los que pierden son las oligarquías internas y externas pese a su frenético respaldo político y mediático a un golpe. La OEA fracasada tuvo que terminar en un grupo escindido reunido en Lima exigiendo que Venezuela revirtiera la Asamblea Nacional Constituyente, los partidos de la oposición se dividieron y algunos han decidido participar en los comicios regionales en octubre sometiéndose al Consejo Nacional Electoral, un pequeño acto subversivo en un cuartel militar concluyó con civiles presos o prófugos, la anunciada explosión social de sectores populares no se produjo.

En lo internacional junto al amenazante Washington está la Unión Europea que no reconoce a la Asamblea Constituyente y advierte de medidas contra Venezuela.
Por la cooperación al chavismo en cambio están China, Rusia, Irán, Siria, los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), los gobiernos progresistas de Nicaragua, Ecuador, Bolivia, Cuba socialista. En Brasil están con Maduro Lula da Silva y Dilma Rousseff.

El llamado explícito a una guerra en Venezuela lo hizo el presidente estadounidense, que dijo no descarta una “opción militar”. "Tenemos tropas en todo el mundo, en lugares que están muy lejos. Venezuela no está muy lejos”. El Pentágono declaró estar "preparado para ayudar al Gobierno para proteger nuestros intereses nacionales" y atender la petición de Trump si la hiciera. El director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) aseguró que Venezuela puede llegar a convertirse en un "riesgo" para la seguridad de Estados Unidos. "Los cubanos están allí, los rusos están allí, los iraníes y Hizbulah están allí.”

Los gobiernos subalternos de la región dicen no aprobar una intervención de ese tipo lo que no corresponde a la historia de violencia y sumisión de los oligarcas sureños. En el presente ninguno ha desaprobado las destrucciones de Iraq, Afganistán, Siria, Libia, Yemen…

El actual senador y expresidente de Colombia Álvaro Uribe instó a las Fuerzas Armadas de Venezuela a rebelarse contra el Gobierno de Nicolás Maduro y derrocarlo. El presidente Juan Manuel Santos insta a “seguir presionando, cada vez con más fuerza” por un restablecimiento de la democracia “ojalá pacífico”.
En la oposición venezolana la llamada Mesa de la Unidad Demócrata (MUD) rehusó cualquier amenaza por parte de “potencias extranjeras” en los asuntos internos del país suramericano sin ninguna referencia a la “opción militar” de Trump sobre su propio país. El parlamentario opositor Julio Borges y centenares de civiles mostraron su apoyo al grupo que intentó tomarse el fuerte Paramacay, en el estado de Carabobo.

La BBC hizo una entrevista al exalcalde de Chacao, Ramón Muchacho, que huyó a Estados Unidos. (*) Sus palabras muestran que la salida política es solo un discurso falso de la derecha occidental: "Cualquier acción que pueda traer democracia y libertad a Venezuela va a ser mejor que seguir en esta agonía".

“En Venezuela hoy no hay posibilidad de un cambio por las vías democráticas, pero tampoco hay posibilidad de un golpe de Estado.” “La oposición generalmente no está armada”.

“Nosotros por la fuerza no vamos a cambiar al gobierno. El problema está en crear en la gente la expectativa de que a través de esa violencia podremos derribar al gobierno. Eso no debemos volverlo a plantear.”

“Lo peor que le podría pasar a Venezuela es que Nicolás Maduro se pueda perpetuar en el poder… Lo segundo peor es una intervención militar, sea unilateral o sea multilateral. Ese es un tema que no estaríamos hablando si nadie más y nadie menos que el presidente de Estados Unidos dijo hace unos días que no descartaba una acción militar y yo creo que nosotros tenemos que tomarnos eso con mucha seriedad, porque eso es violencia, muertos, sangre. Pero si Venezuela y la comunidad internacional no logran una salida al problema, podemos terminar en la intervención militar o la dictadura de Maduro. Y los dos son terribles.”

“Pienso que antes de pensar en una intervención militar, debería pensar en un embargo petrolero que es menos costoso en términos de vidas. Porque si te saltas las sanciones económicas y un embargo petrolero para una intervención militar, estamos empezando por el final, el peor escenario posible.”

“Aquí no hay soluciones óptimas… Se trata de elegir el mal menor, la que resulte en menor sufrimiento, por eso la que menos nos gusta es la intervención militar porque es la que va a ocasionar más sufrimiento.”

“… los venezolanos solos no podemos cambiar al gobierno de Maduro.”

“Si al final en Venezuela se produce una intervención militar quedará en la conciencia de líderes latinoamericanos y del mundo democrático la pregunta y la duda de si hubieran podido hacer algo para evitarlo. Es posible que eso termine ocurriendo. No sería inédito. En todo caso, yo espero que no ocurra. Lo otro es que demos el caso de Venezuela por perdido y digamos: Venezuela es la nueva Cuba. Es decir, nosotros estamos como Cuba en los años 60 y 70. El caso de Venezuela lo asumimos como un caso regional, que no es solo de los venezolanos, sino de toda la región o a va ser un cáncer que va a seguir creciendo y con peligro de expandirse.

El peligro de que este cáncer que se llama castro-comunismo se expanda por la región está ahí. En México hay peligro de que eso ocurra. El comunismo es devastador, acabó con media Europa en su momento. Pero su variante más peligrosa es el castro-comunismo, es la cepa más dura de esa enfermedad. Los cubanos no pudieron desmontarlo, en Venezuela no vamos a poder desmontarlo sin la ayuda de fuera.”

Un indicio de que la intervención armada se conversa en los gobiernos lo da un cambio en la política hacia Venezuela de la presidenta de Chile. Ella se reunió con el vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence. Después de esa conversación la presidenta, que había certificado más de siete millones de votos para la oposición en una consulta sin registros electorales, que cuestionó la destitución de la ex fiscal general acusada de amparar la violencia y ser parte de una máquina de extorsiones, y que fue parte de la resolución de Lima de los 17, hizo un giro que los medios intencionadamente no comentaron. Al lado de Pence en el palacio de gobierno de Chile Bachelet dijo a Estados Unidos: "Chile no apoyará golpes de Estado ni intervenciones militares en Venezuela". "En el caso de las sanciones, apoyaremos las que sean adoptadas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas".

No las de Washington. Ninguna por el veto seguro de Rusia y China.

Más aún, como Pence le solicitó romper relaciones con Corea del Norte su canciller sostuvo que Chile "no tiene contemplado" cortar el vínculo con Pyongyang. "Cada país es soberano de tomar las decisiones que estima conveniente", añadió. Bachelet dijo que Chile no apoyará… No puede impedir lo que hagan otros. Se ignora lo que le dijo Pence, pero sí se sabe lo de Trump, Santos, Muchacho.

Washington tiene demasiados y graves problemas, internos, Corea, Rusia, China, Oriente Próximo, es probable que no intervenga. Lo necesario es tomar nota de qué son los derechistas regionales y occidentales.

Por un Movimiento para una nueva civilización solidaria de socialismo sustentable.
No progresismo de izquierda.

Referencia(*) http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2017/08/19/ramon-muchacho-exalcalde-opositor-de-chacao-cualquier-accion-que-pueda-traer-democracia-y-libertad-a-venezuela-va-a-ser-mejor-que-seguir-en-esta-agonia/

romulo.pardo@gmail.com

viernes, 1 de septiembre de 2017

El imperio contrataca

Por Carlos Pérez Morales:
La nueva guerra fría y América Latina

Años después del final de la Segunda Guerra Mundial comenzó una Guerra Fría, sin enfrentamientos militares armados, entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La guerra fue por lograr la hegemonía económica y política a nivel internacional. Cada grupo tenía sus seguidores: los países que aspiraban a tener un gobierno socialista y los que continuarían o establecerían regímenes capitalistas. Los países beligerantes durante la guerra fría, se agruparon en un frente bipolar, los occidentales capitalistas con Estados Unidos a la cabeza y la OTAN como alianza militar y los socialistas con la Unión Soviética y el Pacto de Varsovia.


La guerra fría se llevó a cabo utilizando presiones y acusaciones de unos contra otros.
También brindando todo tipo de solidaridad a los movimientos que seguían esas doctrinas político-económicas. Este tipo de guerra propició una carrera armamentista entre ambas potencias y una lucha por alcanzar el triunfo en la carrera espacial. La misma duró por cerca de cuatro décadas hasta la caída de la URSS.

Consideramos que hoy día, se repite la guerra fría entre Estados Unidos y América Latina.
Durante décadas recientes, hemos visto el ascenso al poder de nuevos gobiernos progresistas llamados de izquierda en América Latina. Estos gobiernos se instalaron en Brasil, Argentina, Paraguay, Venezuela, Uruguay, Bolivia y Ecuador. 

El ex presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha manifestado que una "nueva guerra fría" amenaza a los gobiernos de izquierda de la región latinoamericana y "trata de aniquilarlos" con la ayuda de métodos de desestabilización política.

Como reacción, Estados Unidos ha propiciado presiones, golpes de estados, guerras de desinformación, escasez artificial de mercancías de primera necesidad, políticas económicas represivas, como el caso contra Venezuela, apoyo económico a movimientos de derecha, la criminalización de  la izquierda,  la creación de escuadrones de la muerte, el fortalecimiento de la Agencia Central de Inteligencia en estos países, el aislamiento y condena de esos gobiernos y la militarización de América Latina. Estos gobiernos han instalado políticas contra el neoliberalismo. Las políticas neoliberales implantadas en Nuestra América por Estados Unidos, recrudecieron la pobreza y aumentaron las ganancias de las corporaciones transnacionales.

En términos políticos Rusia trata de consolidar su influencia en la región latinoamericana, mientras que la República Popular de China aumenta vertiginosamente su presencia económica en esa región. De hecho, países como Chile ya comercializan más con China que con Estados Unidos.

En el caso cubano, Rusia condonó el 90% de la deuda de Cuba contraída con la antigua Unión Soviética. Con Venezuela y otros pases firmó pactos de cooperación. Los conflictos en Georgia, Urania y Crimea, Siria y Afganistán, han producido grandes tensiones entre Rusia y Estados Unidos que afectan a todo el mundo.

La ultraderecha viene entronizándose en la región con el apoyo de Estados Unidos. Basta mencionar a la Argentina de Macri, el Brasil de Temer, la Colombia de Santos  y el México de Peña Nieto.
¿Será que la situación del imperio se calentó?
carlosperezmorales@hotmail.com