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sábado, 30 de noviembre de 2019

La lección del día después



Por Carlos Flanagan: 

En mi último artículo (“Antes que salga el sol” del 23 de noviembre  ) intenté antes de que tuviera lugar el ballotage del día domingo 24 en Uruguay, mencionar algunos de los principales errores en los que – a mi juicio - los gobiernos progresistas hemos caído. Detallé cuatro. En la premura de redactar el artículo y enviarlo en la misma noche del día 23, omití mencionar un quinto, y para nada menor, que también ha sido común a todos nuestros procesos.



Se trata ni más ni menos de nuestra absoluta incapacidad para utilizar los medios oficiales disponibles (emisoras de TV y radio, así como transmisiones en cadenas nacionales) en la labor de difundir en forma masiva, rigurosa y sistemática las informaciones en detalle de lo actuado como gobiernos; tanto en el plano legislativo como en el ejecutivo (a nivel nacional e internacional).

En consecuencia, no sólo se pasó por alto el deber y la posibilidad de rendir cuentas a la ciudadanía, sino que se la dejó en manos de la burguesía, propietaria de los grandes complejos oligopólicos de comunicación masiva, para que obraran a su antojo y conveniencia política, elaborando una estrategia de trabajo de zapa, acorde a las circunstancias en cada país.

En Uruguay

La votación obtenida por la fórmula presidencial del Frente Amplio (Martínez – Villar) hizo añicos los pronósticos de TODAS las empresas de encuestas, amplificadas una y otra vez por los complejos mediáticos antes mencionados hasta el comienzo de la veda electoral del día viernes, que daban una amplia ventaja y cómoda victoria al binomio del Partido Nacional (Lacalle Pou – Argimón) apoyada por  los principales partidos de oposición nucleados en la llamada “coalición multicolor” (51% a 44%, 48,4% a 43,5%, 51,5% a 44,5% y 50% a 44%).

Finalmente, en un cierre muy reñido (48,7% a 47,5%) la diferencia a favor de la dupla opositora fue de 28.666 votos y los sufragios observados sumaron 35.229; por lo que la Corte Electoral no proclamó ganadores hasta que finalice el escrutinio total, el próximo día viernes 29.

Algunas conclusiones

Surgen diferencias a analizar entre la primera y segunda vueltas de estas elecciones.
La instancia de octubre estuvo signada por una tibia campaña del FA - que oportunamente criticáramos (12.11.2018) comparándola con la de F. Haddad del PT  - anunciando que si no se daba un golpe de timón denunciando fuerte y claro el modelo de país que implantaría Lacalle Pou, y las nefastas consecuencias que acarrearía para la enorme mayoría de la población, se perderían las mayorías parlamentarias; cosa que finalmente sucedió.

En las 4 semanas que mediaron hacia la segunda vuelta, se cambió levemente el discurso en cuanto a que comenzó a mencionarse que estaban en disputa dos modelos de país (la continuidad del progresista o la vuelta al neoliberal). Pero a mi juicio lo que más incidió en la remontada electoral fue el despliegue de la militancia frenteamplista, casa por casa, peleando cada voto, retroalimentada por el mensaje por vídeo dirigido a los militares enviado por el Gral. Guido Manini Ríos, candidato presidencial por “Cabildo Abierto”; el nuevo partido militar que hiciera irrupción a la vida política nacional para las elecciones de octubre.

Con seis meses de existencia, logró una votación superior a la que podía esperarse: un 10.88%, obteniendo así tres bancas en el Senado y 11 en Diputados.

Se ha convertido de esta manera en el fiel de la balanza, imprescindible para que las futuras decisiones que tome el próximo gobierno de la llamada “coalición multicolor” de “todos contra el FA” - que Cabildo Abierto por supuesto integra - logren mayorías parlamentarias.

Sólo esto explica el vergonzante tartamudeo o estruendoso silencio según el caso, de los otros socios esta “coalición” ante las amenazas a la democracia que implican ese mensaje de Manini, sumado al editorial de corte fascista de la publicación “Nación” difundida por el Centro Militar, y al mensaje nazi del grupo militar clandestino auto denominado “Comando Barneix” (en “honor” a un General que se suicidó cuando iba a ser juzgado y encarcelado por torturador durante la pasada dictadura) ordenando al personal de tropa votar por Lacalle Pou y amenazándolo con represalias en caso contrario.

Probables perspectivas

Luego de la habitual “luna de miel” de los primeros meses de todo nuevo gobierno, cuando avance la instrumentación de la estrategia neoliberal, Uruguay se sumará al cuadro continental de las movilizaciones sociales en aras de no dejar arrebatarse los derechos conquistados.

Tiene a su favor un fuerte entramado social en el cual la organización única de todos los trabajadores, el PIT – CNT jugará un papel fundamental, junto al Frente Amplio que sigue siendo la fuerza política con mayor respaldo popular (40,66% de los votos) y la minoría mayor en el Parlamento (42 Diputados en 99 y 13 Senadores en 31).

Ahora bien: para que el Frente Amplio juegue el papel de masas unitario y organizativo necesario, deberá procesar sin más demora - con fraternidad, pero sin ambages ni falsos “consensos semánticos” - una discusión política orgánica que tiene un hondo trasfondo ideológico.

Implicará - a la luz de los tiempos que corren en el siglo XXI - ni más ni menos que reflexionar para actuar luego en consecuencia, acerca de nuestra definición fundacional y vigente de 1971: ser una fuerza de acción política permanente con carácter nacional, popular, democrática, anti oligárquica y antimperialista.

Y afirmo a modo de conclusión general que estoy convencido que al igual que hay en cada país dos modelos antagónicos, el neoliberal y el progresista, hoy coexisten en el campo de la izquierda dos maneras de hacer política sobre los que habrá que laudar:

1)            La de cuño socialdemócrata que más allá del discurso apuesta fundamentalmente al Parlamento y al Poder Ejecutivo - cuando se es gobierno – (creyendo erróneamente que una mejor distribución de la riqueza y las políticas sociales de por sí generan conciencia) y
2)          La de matriz revolucionaria que apuesta a la movilización organizada de masas y a su elevación teórica y práctica conjugadas e interactuando (lo que Marx llamaba la "praxis"), sin desdeñar por supuesto lo otro; en el entendido que son todas herramientas útiles para conseguir el mismo fin. –

carlos.flanagan@gmail.com

domingo, 3 de noviembre de 2019

Elecciones en Uruguay: crónica de un traspié anunciado



Por Carlos Flanagan:

Pocas veces he deseado tanto haberme equivocado en mis análisis, como en los formulados sobre este asunto. Sin embargo, lamentablemente, los resultados de las elecciones nacionales del pasado domingo 27 los confirmaron.
De acuerdo a los datos oficiales de la Corte Electoral – con el 99,96% de los circuitos escrutados – se emitieron 2.431.472 votos; de los cuales restando los votos anulados (45.748), en blanco (42.248) y los observados (33.364), quedan 2.310.112 votos emitidos a todos los lemas (11 en total), discriminados de la siguiente forma entre los lemas mayoritarios:
1)            Frente Amplio      – 939.363 = 40.66%
2)            Partido Nacional – 685.595 = 29:68%
3)            Partido Colorado – 295.500 = 12.79%
4)            Cabildo Abierto   – 260.959 = 11.30%
Podemos comparar estas cifras con las de las elecciones de 2014 sobre las mismas bases:

Total, de votos emitidos a los lemas – 2.293.788
1)            Frente Amplio         - 1.134.187 = 49.45%
2)            Partido Nacional     -     732.601= 31.94%
3)            Partido Colorado     -     305.699 =13.33%
4)            Partido Independiente -   73.379 =  3.20%


Algunas conclusiones preliminares

La primera conclusión que podemos sacar de estas cifras es que si bien el Frente Amplio vuelve a ser la primera fuerza, perdió casi 195,000 votos y con ello y por vez primera pierde las mayorías parlamentarias propias, luego de haberlas tenido en sus tres períodos consecutivos de gobierno desde 2005 a la fecha.

En la Cámara de Representantes (Diputados) de 99 miembros baja de 50 a 42 miembros y en la de Senadores de 30 miembros más el vicepresidente, 31 en total, baja de 16 (15 + 1) a 13. Por lo que aún ganando la segunda vuelta, llegaría con el Vicepresidente a 14 bancas en 31.
La segunda es la abultada votación de Cabildo Abierto, un partido de ultra derecha creado hace pocos meses y que llevó en sus listas a personajes ligados a la dictadura y la candidatura a presidente del ex-Comandante en Jefe del Ejército (cesado por el presidente Vázquez) Guido Manini Ríos, que logra 3 bancas en el Senado y 11 en Diputados.

Con un discurso que hizo centro en el combate a la inseguridad y contra la corrupción, captó los votos más de derecha de la ciudadanía. Tanto de votantes de los partidos fundacionales (Nacional o Blanco y el Colorado) como de otros partidos como el Independiente, que aspiraba a jugar como “bisagra” en un escenario sin mayorías absolutas y tuvo una muy mala votación, apenas 23.316 votos, pasando de tener un Senador y dos Diputados a mantener apenas una banca de Diputado.

Sin embargo, la reforma constitucional que se plebiscitaba en estos comicios, por la cual se pretendía entre otras cosas, crear una guardia nacional con miembros del ejército para patrullar las calles, obtuvo un 46% de los votos y al no llegar al 50% +1 voto, no fue aprobada.

Los errores del Frente Amplio

En noviembre del año pasado, en un artículo analizaba la derrota del PT en Brasil, los errores cometidos en el discurso de su candidato Fernando Haddad, que evocaba los “buenos tiempos” de los gobiernos de Lula, sin denunciar a Temer y la derecha como responsables de las miserias de la gran mayoría del pueblo brasileño y a la vez sin hacer autocrítica de los errores cometidos por el gobierno de Dilma y su Ministro de Economía (ver https://www.alainet.org/es/articulo/196480).

A su vez alertábamos sobre la contraofensiva del imperialismo en el continente con todos sus instrumentos (entre ellos los grandes medios de comunicación) y la necesidad de hacer una fuerte campaña política, un verdadero “operativo memoria” sobre quiénes fueron los responsables de las políticas neoliberales que dejaron un país en ruina en el año 2002 y todo lo que se avanzó en 3 períodos de gobiernos de la izquierda.

En definitiva, se trataba de dejar claramente establecido que más allá de sus distintos lemas partidarios, la derecha iría por la restauración neoliberal y nosotros por mantener las conquistas logradas y avanzar en el proceso de cambios sociales.

A principios de julio, luego de las elecciones internas, volvimos a insistir en otro artículo “Uruguay: el dilema del Frente Amplio” (ver https://www.alainet.org/es/articulo/200831) en donde señalábamos:

“En definitiva estamos en una cruz de los caminos: o en la campaña de estos tres meses hacia octubre el FA reacciona, reverdece sus definiciones fundacionales y hace énfasis en que se contraponen dos proyectos antagónicos de país; el neoliberal privatizador que ya conocimos en los años 90 y nos llevó al abismo de la crisis del año 2002 y el de la izquierda, que sin dudas deberá profundizarlo en sus alcances para seguir avanzando hacia una realidad de mayor justicia social; y para ello insistir en la imperiosa necesidad de lograr una votación que asegure mayorías parlamentarias propias, o en caso contrario, de no hacerlo y perderlas, probablemente se iniciará un proceso de tránsito hacia una futura derrota.”

Hoy los dados están echados. Vamos a la segunda vuelta habiendo perdido las mayorías propias en la primera.

Habrá que salir a pelear voto a voto y decirle a la gente que la disyuntiva para esta segunda vuelta es muy simple: es decidir si quiere volver al pasado neoliberal de los años 90 de un proyecto de país que enriquezca a unos pocos privilegiados y excluya a la gran mayoría (incluyendo a las capas medias actuales que parecen tener tan mala memoria) o continuar apoyando a un proyecto progresista que en 15 años rescató al país del marasmo económico y social en que nos sumió la derecha y redujo la pobreza de 39,9% en 2004 a 8,1% en 2018 y la indigencia del 4,7% al 0,1% en el mismo período.

Que transformó a Uruguay en el país de mayor ingreso, en donde desde hace 15 años los salarios y pensiones crecen más que la inflación y el salario real creció un 55%; siendo declarado por la CEPAL el país más igualitario de A. Latina y por la OIT el de mayor cobertura de seguridad social de A. Latina.

Quedan cuatro semanas para salir a hablar claro a la ciudadanía, entusiasmar a la militancia y pelear casa a casa y voto a voto por un triunfo que no se avizora como fácil.

Luego de esta segunda vuelta, sí o sí y sin excusa alguna, habrá que discutir a fondo y sin concesiones acerca de las carencias políticas que nos aquejaron en estos años de gobierno.

Entre otras: la insuficiente relación entre el FA como fuerza política y el equipo de gobierno, la ausencia de un plan de información sistemática a la población de los logros del gobierno, la ausencia de formación política orgánica del FA a sus militantes (en particular a las generaciones que no vivieron el proceso fundacional de 1971), el vaciamiento de contenidos políticos en la vida cotidiana de los Comités de Base, y un largo etcétera que dará para múltiples reflexiones.

Pero por sobre todo discutir y planificar cómo se respaldará con masas movilizadas en la calle a un gobierno que sufrirá el permanente acoso y bloqueo parlamentario a sus proyectos de ley por parte de la derecha opositora coaligada. -

carlos.flanagan@gmail.com