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miércoles, 20 de noviembre de 2019

Danilo Anderson: Los autores intelectuales de tu asesinato de hace 15 años son los mismos que quieren acabar con la Revolución Bolivariana hoy.



Por Juan Martorano:
Amanecimos conmemorando los 310 años de la aparición de la Virgen de “La Chinita” allá en el estado Zulia, por lo que acompañamos el sentimiento de los marabinos y marabinas, de los zulianos y zulianas y de los devotos de la virgen María, bajo la advocación de “Chiquinquirá” a los que profesan su veneración en el resto del país.

Pero no es menos cierto recordar, que en horas de la madrugada de un día como hoy, de hace 15 años, hubo un hecho que nos golpeó el alma y la conciencia. Un grito mudo de un hombre que dio su vida por la verdad, por la justicia, y una de las primeras bajas que tuvimos por parte de las fuerzas mercenarias y paramilitares que hoy amenazan nuestro Estado-Nación.


Me refiero que, en la Calle Vargas de los Chaguaramos en Caracas, en la avenida Las Ciencias, se encontraba el cádaver completamente calcinado y partido por la mitad del “Fiscal Valiente”, Danilo Baltazar Anderson. Uno de los pocos que tuvo el tupé de imputar a no menos de 400 implicados en el Golpe de Estado en contra del comandante-presidente Hugo Chávez, el 11 de abril de 2002.

Danilo Anderson fue un hombre de aquellos de los que Bertold Brecht dijo que era de los “imprescindibles”. Su coraje, valentía, a pesar de que en dos oportunidades ya habían tratado de atentar en contra de su integridad física, hasta que al final lo lograron, no melló su espíritu de querer hacer justicia.

“Estaba solo, no lo cuidamos lo suficiente, enfrentó al odio, a los poderosos, buen combatiente” reza la canción “La Ley tiene nombre y se llama Danilo”, escrita e interpretada por el Frente Revolucionario de Cantores “Lloviznando Cantos”, grandes amigos de este servidor. Y con esa línea y ese pensamiento recuerdo la caída en combate del Fiscal Valiente, a 15 años de su vil asesinato.

Indudablemente que los autores materiales de este criminal hecho están tras las rejas. Los hermanos Otoniel y Orlando Guevara, ex integrantes del entonces PTJ hoy CICPC, quienes fueron los que colocaron los 250 gramos de explosivo C-4 debajo del asiento del vehículo de Danilo, y establecieron todo el mecanismo para activar el mismo a través del repique y posterior accionar del celular de Anderson para contestar alguna llamada que se le realizara. Pero los autores intelectuales de su muerte aún siguen en las calles, libres e impunes. Tarea pendiente de nuestro sistema de administración de justicia.

Señalo esto, porque no es nuestra intención recordar a Danilo, a los 15 años de su siembre con estas meras líneas, sino la de advertir sobre los nuevos peligros que se ciernen sobre la República, y cuyos impulsores de las nuevas amenazas son los autores intelectuales del asesinato de Danilo Baltazar Anderson.
El pasado sábado 16 de noviembre, fecha anunciada como el nuevo Armagedón o el fin del mundo en Venezuela, Juan Guaidó anunció manifestaciones para hoy lunes 18N a partir de las 9:00 am en todo el país, y pidió el martes 19N acompañar a los maestros y el jueves 21N junto a los estudiantes movilizarse hasta Fuerte Tiuna.

Esta última es evidentemente una provocación para las fuerzas militares, y hasta policiales, para reforzar la matriz de supuestas violaciones de Derechos Humanos y represión, para justificar el aumento de las presiones políticas, diplomáticas, económicas, comerciales y financieras en contra de nuestro país.
Asimismo, Guaidó señaló y decretó que en este año no tendremos navidades. ¿Qué sabe Guaidó que nosotros no sabemos? Lo preguntamos por algunas dudas que tenemos.

No conforme con ello, ese mismo sábado 16 de noviembre, se dirigió hacia los alrededores de la embajada de Bolivia, tratando de generar violencia, y por ende, un incidente internacional implicando a nuestro país. Esto es algo que no puede ser despachado alegremente a la hora de la formulación de los análisis y de los eventos que pueden estar por ocurrir en nuestro país durante las próximas horas.

En Venezuela, no sólo basta mostrar las fotos de la concentración del chavismo y la multitudinaria muestra de apoyo con la que cuenta el proceso revolucionario. Hay que mostrar fuerza también y empezar a aplicar la ley sin contemplaciones.

Indudablemente el sábado 16 de noviembre no ocurrieron mayores cosas ni se desbordó la violencia, cosa que nos parece sumamente maravillosa. Pero, como lo señala el Oráculo del Guerrero de Lucas Estrella, hay que administrar las energías y no envainar la espada, pues nuevas batallas se avecinan en el horizonte.
Lo del sábado 16 de noviembre de 2019 es sólo el comienzo de toda una agenda de calle y conflictividad social promovida por las huestes guaidonistas aplicando al pie de juntillas la cartilla de Bolivia, donde lograron recientemente el derrocamiento del compañero Juan Evo Morales Ayma. Por eso responsablemente sostenemos que hay que administrar las energías, porque nuestros enemigos van a apostar a nuestro desgaste a partir de consecutivas movilizaciones y del accionar de las bandas criminales y de la paramilitarización del accionar criminal, del sabotaje de servicios públicos y diferentes modalidades desestabilizadoras, para derrocar a Nicolás Maduro y yugular el “mal ejemplo” de la Revolucion Bolivariana en el continente.

El plan de Bolivia forma parte del mismo plan de recolonización del continente por parte de EEUU, sólo que se va adaptando a cada país. De ello que no nos quepa la menor duda.
Evidentemente, Juan Guaidó tiene mellado su poder de convocatoria y movilización, pero lo que no terminamos de entender las fuerzas progresistas y de la izquierda es que ese no es el problema en la actual coyuntura. Sino la generación de eventos desencadenantes y la activación de una fase terrorista del accionar subversivo, donde estos enemigos pueden hacer mucho daño.

Pero, y sobre todo, no son los dirigentes de la derecha abiertamente identificada y conspirativa el problema. El detalle está en que si acá se repitiera otro 11 de abril. ¿Cuántos de los que hoy tienen altas responsabilidades dentro de la Administración Pública y del Estado venezolano no saltarían la talanquera y traicionarían nuestra Revolución, bajo la tesis de una “entrega controlada”? Ese es el verdadero peligro que se observa. Es decir, el problema y el peligro más grave, a nuestro parecer, no es la derecha exógena, sino la derecha endógena
.
Es por ello, que, en estos momentos, las fuerzas políticas y sociales que respaldamos a la Revolución Bolivariana, no podemos dejar la calle. Debemos permanecer alertas, atentos y prevenidos ante cualquier acontecimiento o evento extraño que puedan ocurrir en las próximas horas.

Lo de Bolivia los tiene alebrestados y lo de Uruguay los alebrestará más (ya que el domingo 24 se realizará la segunda vuelta presidencial en ese país, donde es altamente probable que gane el candidato de la derecha Lacalle Pou, y en caso de que ocurriese el milagro de que Daniel Martínez del Frente Amplio lograse la victoria, las condiciones de gobernabilidad las tendría comprometidas, ya que la aultraderecha cuenta con una importante mayoría en el parlamento ganado el pasado 20 de octubre), así que atentos con esto.
Igual no hay que perder de vista la reunión del 3 de diciembre de 2019 con el mecanismo del TIAR, donde se develarán también parte de los planes en contra de nuestro país.

Señalaremos algo duro, pero necesario en el marco de la coyuntura, y luego de la evaluación de los actores políticos después de los eventos y movilizaciones del 16 de noviembre en Caracas.  Creemos que hay cierta desubicación. Un Golpe no se para solamente con votos o con fotos de marchas. Se detiene con el poder de fuego que demuestren las fuerzas beligerantes en pugna. Así de simple. Si no, vean Bolivia.

Guaidó dio una agenda de movilización de ellos. Está jugando la estrategia que le dieron los gringos. ¿Cuál es la estrategia del Alto Mando Político y Militar de la Revolución para neutralizar, y detener los planes conspirativos en marcha?

La ambigüedad que tenemos en el discurso revolucionario en estos momentos, donde hablamos de que somos gente de paz, que no queremos guerra, y después decimos que estamos en guerra, nos desarma y nos debilita. Esto hay que tenerlo suficientemente claro. Estamos en guerra compañeras y compañeros y eso no podemos negarlo.

Y sobre todo, tenemos que entender de una vez por todas, que para poder ganar la guerra política, primero debemos ganar la guerra económica. Si no estudiemos las campañas militares de nuestro Padre Libertador Simón Bolívar cuando se dirigió al sur de Venezuela y conquistó la provincia de Guayana y se la arrebató a los españoles, o la campaña en la Nueva Granada. Pero de eso nos referiremos en próximos artículos.
Estamos ganando la batalla política, pero perdemos la batalla económica. Hay que ponerse las pilas, porque si la correlación de fuerzas vuelve a cambiar, estaremos jo…

De ahí que también nos sumamos a las advertencias formuladas por el maestro Luis Britto García a los movimientos progresistas del continente y el mundo, ante el resurgimiento del fascismo y las amenazas que se ciernen sobre nosotros.

Y de ahí, que lo expresado en el título de la presente nota. En homenaje al fiscal valiente, los autores intelectuales responsables de su asesinato hace 15 años son los mismos que hoy quieren acabar con la Revolución Bolivariana.

¡Si el pueblo no se arrecha! ¡Nos mata la derecha!
¡Alerta, Alerta! ¡Alerta que camina! ¡La Espada de Bolívar por América Latina!
¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!
jmartoranoster@gmail.com

sábado, 26 de enero de 2019

Guaidómanía Imperial


Por Oscar Bravo:

En Venezuela sigue, se mantiene y se agudiza el pulseo muscular político entre el chavismo en el poder y la derecha nacional e internacional que quiere “a como de lugar” obtener el poder ejecutivo nacional…con la gran particularidad de estructurarse a partir de una guerra no convencional, que intenta por vías mediáticas, económicas, diplomáticas y todas aquellas formas y maneras que ayude a construir toda una sensación de inestabilidad política, a través de un narrativa destructiva y pesimista…para que la población en general se llene de rabia y angustia ante las cosas que están pasando…

En esa enfermizo y obsesivo odio y revanchismo antichavista, siguen intentando desalojar del poder ejecutivo nacional al presidente Nicolás Maduro, por vías inconstitucionales e ilegales, y seguir fomentando angustias emocionales, intranquilidad social y crear toda una matriz de opinión de que estamos en la antesala de un estallido social, que nos puede conducir a una guerra civil y a la deseada intervención militar del imperio y de algunos gobiernos lacayos y serviles del coloso del norte…

Ésta derecha apátrida ha conseguido un instrumento estratégicamente político, listo para la presión y el chantaje a la hora de una posible negociación política: el auto-nombramiento de Juan Guaidó, como presidente interino de La República Bolivariana de Venezuela y representante del partido político ilegal y cada vez más parecido a un grupo terrorista de la ultraderecha, mal llamado “voluntad popular”…organización política ilegitimada por su abstencionismo militante y principales protagonistas en los oscuros y terribles acciones guarimberas en el 2017…

El hecho político es que el imperio y un grupito de gobierno seguidores de las ordenes de su jefe Trump, sólo reconocen a Guaidó como presidente interino, para comenzar y activar una nueva agenda política, y que  consiste en “vender la idea” de que Maduro fue presidente hasta el 9 de enero y que al juramentarse el 10 de enero, “cayó en usurpación de funciones” y por lo tanto ante una especie de “vacío de poder”, se debe juramentar al presidente de la Asamblea Nacional, sin importar que se encuentran en desacato…

El imperio juega a conseguir a “la mejor de la excusas” para invadir a la patria de Bolívar, que va desde crear todo un conflicto diplomático, al no querer hacerle caso al decreto presidencial sobre que tienen 72 horas para irse del país, todo el cuerpo diplomático estadounidense, hasta “ligar” que metan preso a Guaidó, para venir a rescatarlo de la cárcel y así aprovechar para colocarlo en Miraflores…
Ya comenzó el nuevo guarimberismo versión 2019, ya van varios muertos, reaparece el fascismo, incendiando una casa de la cultura, quemando sus libros, saqueos y destrucción de bienes públicos y hasta estatuas de Chávez y Reverón…y la derecha muy feliz cuando disparan el caos social y los actos terroristas ya que sus ambiciones por el poder supera al supuesto y negado amor que puedan tener por la paz…

Politólogo.
 bravisimo929@gmail.com

miércoles, 22 de agosto de 2018

“Irán cumplió con el acuerdo nuclear, Estados Unidos se retiró uniteralmente”

Por Leandro Albani:

Luciano Zaccara, docente argentino especializado en la geopolítica de Irán y el Golfo Pérsico, explica la actualidad de la República Islámica y las tensiones en Medio Oriente.

En Medio Oriente, donde los conflictos parecen profundizarse día a día y la guerra se esparce en varios puntos del territorio, uno de los actores principales es Irán. Milicias de la República Islámica se encuentran en Siria, en alianza con el gobierno de Bashar Al Assad, combatiendo a los grupos terroristas, algo que a la República Islámica le permite mantener la violencia alejada de sus extensas fronteras.


Irán ahora enfrenta un paquete de sanciones (y amenazas) por parte del gobierno estadounidense de Donald Trump.Cuando en 2015 el gobierno de Hasan Rohani logró la firma del acuerdo nuclear (Plan de Acción Conjunto y Completo, JCPOA) con el Grupo 5 + 1 (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia, además de Alemania), la conflictiva relación entre Washington y Teherán, desatada en 1979 con el triunfo de la Revolución Islámica, parecía ingresar a un camino de cierta estabilidad y convivencia. Con la llegada de Trump al poder, Irán nuevamente pasó a convertirse en uno de los principales “enemigos” de la Casa Blanca.

Al mismo tiempo, la República Islámica sostiene un enfrentamiento regional con Arabia Saudí e Israel, países con los cuales las amenazas discursivas y diplomáticas pueden escucharse a diario y que, en ocasiones, tienen un fuerte tono guerrerista.
Por estos días, Irán también vive protestas sociales internas, desatadas por una crisis económica que golpea a la nación y que el gobierno de Rohani no logra sortear.
Sobre estos temas, La tinta dialogó con Luciano Zaccara, Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Doctor en Estudios Árabes e Islámicos y autor del libro Los enigmas de Irán: sociedad y política en la República Islámica. Zaccara en la actualidad se desempeña como profesor en la Universidad de Qatar.

¿Cómo afectarán a la economía iraní las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos?
—Sin duda las sanciones afectarán negativamente la economía iraní. Ya se reportan aumentos en los precios, inflación, subida del dólar, escasez de ciertos medicamentos, incremento del precio del papel (una industria básica de cualquier economía). El precio de la propiedad, sobre todo en Teherán, también subirá, toda vez que se convertirá nuevamente en un reducto para el ahorro interno, ante la dificultad de comprar divisas y viajar al extranjero. Está por verse el grueso de las sanciones, que serán implementadas en noviembre, pero seguramente afectarán a las exportaciones de petróleo, a la importación de combustible, y seguramente a compañías de aviación iraníes.

Irán ya ha pasado por sanciones muy duras, sobre todo desde el 2006, con las aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU y la Unión Europea (UE), por lo que es de esperar que a pesar de sufrir, la economía se termine reacomodando. Pero tampoco sabemos qué tan duras serán las sanciones y qué alcance tendrán en relación a compañías europeas o asiáticas que negocien con Irán. Por ahora las grandes empresas se han retirado de Irán ante la incertidumbre por la extraterritorialidad de las sanciones.
—¿Existe una crisis en la economía de Irán más allá de las sanciones?

—Evidentemente la economía iraní no está en su mejor momento. Si bien desde el 2013 la inflación se había reducido bastante y la dependencia del petróleo se había reducido hasta menos de la mitad del presupuesto nacional, lo cierto es que desde la firma del JCPOA otros indicadores no habían mejorado, como el desempleo y la creación de nuevos puestos de trabajo, o la llegada de inversiones necesarias para rentabilizar la industria petrolera. Pero es evidente que la economía iraní sigue siendo muy vulnerable a los eventos externos. La retirada de Trump del JCPOA trajo automáticamente una subida incontrolable del dólar. De la misma manera, los acuerdos para evitar la caída de los precios del petróleo en el seno de la OPEP tampoco han ayudado a la economía iraní.

—¿Cuáles son los intereses de Irán para que se mantenga el acuerdo nuclear?
—Irán ha cumplido el acuerdo porque indudablemente le beneficia desde el punto de vista de la credibilidad internacional. Tener a la Unión Europea (UE), Rusia, China y otros países respaldando el cumplimiento del acuerdo permite que Irán sea un socio viable, más allá de las sanciones de Estados Unidos. Y deja en claro que en este caso ha sido Estados Unidos quien, unilateralmente, se retiró del mismo en contra de la evidencia que, incluso, las agencias de inteligencia estadounidense han brindado al Ejecutivo. Si Irán no viera ningún beneficio ya se habría retirado del mismo.

—Las protestas que se vienen dando los últimos meses en Irán, ¿pueden lograr reformas en el sistema de la República Islámica?
—No creo que las protestas de los últimos meses generen un cambio grande, pero sí es una llamada de atención al gobierno y al establishment ante la posibilidad de que no dar respuesta a las demandas populares, sobre todo las relacionadas con la justicia social y a la redistribución que la República Islámica ha usado como bandera desde 1979. Esto podría generar una ola de protestas mucho más graves que se descontrolen y exijan una represión mucho mayor.

—¿Cómo se puede explicar el enfrentamiento creciente entre Arabia Saudí e Irán?
—Es una disputa de poder hegemónico en una región muy volátil, y en donde los diversos conflictos regionales han posicionado a ambos países en lugares opuestos. Esta competición se ha convertido en sectaria (suní-chií), aunque no habría surgido como tal. Ambos estados son, en parte, culpables de esta transformación, aunque Arabia Saudí ha utilizado mucho más la retórica del enfrentamiento sectario para buscar el aislamiento de Irán y ganar aliados para su causa.

—¿Es factible una guerra abierta entre Irán e Israel?
—No lo veo factible ni creo que ninguno de los dos estados esté interesado en la misma. Ambos, sobre todo Irán, han dejado en claro cuáles son sus intereses y sus límites. Irán está en Siria, y si puede usar eso para presionar a Israel y enviarle una señal, lo hará. Pero no iniciará una guerra contra Israel. De la misma manera, Israel ha marcado a Irán sus límites, y presionará a Rusia y Siria para que evite que Irán se acerque a la frontera en los Altos del Golán, pero tampoco iniciará un ataque a gran escala en contra de intereses iraníes.
leandroalbani@gmail.com

sábado, 27 de enero de 2018

La guerra irrestricta o el nuevo reino de las armas

Por Homar Garcés:

Qiao Liang y Wang Xiangsui, oficiales de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China, han definido en su libro “La Guerra Irrestricta” (Unrestricted War), publicado en 1999, los nuevos ámbitos en que se desarrolla la guerra en el mundo contemporáneo como fenómeno social, reduciendo significativamente, como elemento central, la utilización rigurosa de instrumentos militares convencionales, lo cual termina por rebasar el marco de las leyes vigentes y el axioma de la guerra perpetuado por Carl Von Clausewitz.



Ellos explican que «mientras que estamos viendo una reducción relativa de la violencia militar, al mismo tiempo, definitivamente estamos viendo un aumento de la violencia en los ámbitos político, económico y tecnológico». Según este diagnóstico, la violencia dejó de referirse estrictamente al odio, el uso de la fuerza física y las muertes provocadas por armas de cualquier tipo. Ahora, como sucede en diversas latitudes, ésta se evidencia a través de la desinformación inducida (también conocida como pos verdad), la militarización de la vida civil y política, el dominio (directo e indirecto) de algunos espacios estratégicos de un determinado país, como la economía y los recursos básicos (mediante la alteración de su valor en el mercado), la aplicación de las leyes estadounidenses y, por consiguiente, la negación de la soberanía nacional para el resto del planeta.

Tempranamente, al darse a conocer públicamente la obra en que asentaron sus ideas, Qiao Liang afirmó que «la primera regla de la guerra irrestricta es que no hay reglas, nada está prohibido». Ya la guerra, en este sentido, adquiere -como teoría- novedosos e inesperados matices, sobre todo, luego de producirse la demolición de las Torres Gemelas de Nueva York que, sirviéndole de excusa al gobierno de George W. Bush, precipitó una escalada guerrerista por parte de Estados Unidos visible, primordialmente en la región del Medio Oriente.

En el contexto de la geopolítica mundial actual, con poderes fácticos supranacionales que comprometen gravemente la estabilidad política, social y económica de las naciones, además de su soberanía territorial, se ponen en juego todos los medios disponibles y utilizables, militares y no militares, lo que complica la tipificación de las agresiones contra una nación o un gobierno, dando por descartada cualquier consideración de índole moral y ética. Como lo revelara hace siglos el general y estratega militar chino Sun Tzu en su obra “El Arte de la Guerra”, «no existen en la guerra condiciones permanentes… en el arte de la guerra no existen reglas fijas. Las reglas se establecen conforme con las circunstancias»”.

En estas circunstancias, en la guerra sin restricciones se amalgaman lo político y lo militar con lo económico, lo tecno-científico y lo cultural, sin que exista, prácticamente, ninguna separación entre estos elementos. La guerra, así, se convierte en algo polimorfo, abarcando -de manera aislada y/o sincrónica- una serie de estratagemas psicológicas, informáticas, políticas, diplomáticas y militares, a fin de obtener los efectos apetecidos, es decir, el desequilibrio y la eventual derrota del enemigo. Para ello será un asunto fundamental un acoplamiento multidimensional y una sincronización fundada en la gestión de la información. Esto, obviamente, altera todo dogma conocido de la guerra. El campo de batalla no es, como antes, el escenario donde dos ejércitos contienden entre sí en procura de una victoria total de uno sobre el otro. Éste se ha extendido hacia múltiples dimensiones, incluida la mente humana. Como lo sentencian Qiao Liang y Wang Xiangsui, «todos los conceptos prevalecientes sobre la amplitud, profundidad y altura del espacio operativo ya parecen estar pasadas de moda y obsoletas. A raíz de la expansión del poder de la imaginación de la humanidad y su habilidad para dominar la tecnología, la batalla se está estirando hasta el límite».

Cuando Estados Unidos (junto a sus socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte) busca salvaguardar de Rusia y China la hegemonía global que alcanzara tras la Segunda Guerra Mundial y el colapso de la Unión Soviética, representa un imperativo descubrir, estudiar y combatir la clase de beligerancia soterrada que éste lleva a cabo contra algunas naciones y gobiernos, en beneficio exclusivos de sus intereses geopolíticos. A la vista de todos y sin que nadie se perturbe mucho por ello.-    

mandingarebelde@gmail.com