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miércoles, 7 de octubre de 2020

Donald Trump y el Codovid

 Por Dr. Carlos Pérez Morales: 

Las distintas clases sociales dentro del sistema capitalista muestran una gran desigualdad social. La clase alta en todas sociedades de este sistema económico, se compone de un grupo minoritario de personas regularmente muy reducido, en relación al de la población en una sociedad dada. Esta clase social posee los medios de producción y extrae la plusvalía que generan los trabajadores.

Las clases sociales tienen mucho en común entre ellas. Una de ellas es el contagio de las enfermedades. Este contagio puedes ser entre individuos de su propia clase o con individuos de otras clases.

Hoy día el mundo padece de una pandemia que se propagó aceleradamente a todas naciones.

Esta pandemia es creada por el coronavirus SARS-CO-VID-19 que a su vez produce la enfermedad del COVID-19.

El contagio no discrimina contra individuos de las distintas clases sociales. Se han contagiado de esta enfermedad, millonarios, jefes de estado, Gerentes de Compañías gigantes, Banqueros y otros destacados miembros de la sociedad. El contagio del COVID-19 ha sido mayor en los individuos de la clase trabajadora y lo que es peor, la mayoría de ellos a nivel mundial, no tienen acceso a los servicios médicos y por supuesto a los hospitales. Se han contagiado con esta peligrosa enfermedad, que puede causar la muerte, grandes grupos de pueblos originarios, como está sucediendo en el Amazona y en otros lugares del mundo.

Entre los jefes de estado que se han contagiado se encuentran: Boris Johnson. primer mandatario del Reino Unido, Jair Bolsonaro, Donald Trump, Suresh Amonkar, Primer Ministro de Goa, Jeanine Añez, presidenta interina Bolivia, Juan Orlando Hernández de Honduras, el presidente de Guatemala Alejandro Giammattei, el primer ministro canadiense Justin Trudeau y Vladímir Putin, de Rusia entre otros.

El caso más notable de contagio por el coronavirus es el del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Es irónico el caso de Trump pues al principio aseveró que la pandemia del COVID-19 era muy débil y la comparó con una pequeña gripe. Esta actitud puede haber sido la responsable del contagio de más de un millón de personas en Estados Unidos. En algunos estados no se tomaron medidas de contención contra el COVID-19 porque siguieron las palabras equivocadas de Donald Trump.

Por otro lado, Trump ha sido un fuerte crítico del cierre de las actividades económicas en los estados. Como consecuencia ha puesto la salud del pueblo supeditada a la economía.

Aunque por la situación creciente del COVID_19 en Estados Unidos, Trump tuvo que cambiar de opinión frente al COVID-19. todavía su opinión sobre la enfermedad continúa siendo una amenaza contra su propio país. Con fines electorales ha dicho que la vacuna que acabará con la enfermedad estará lista para antes de las elecciones. Como en otras ocasiones como en el cambio climático, no tiene base científica para sus opiniones.

Aunque el contagio con el peligroso coronavirus en el caso de Trump, no hay base científica que será grave a pesar de su edad y de su obesidad.

No nos alegramos de esta situación y le deseamos al presidente Trump una rápida recuperación.

Historiador

carlosperezmorales@hotmail.com

sábado, 6 de julio de 2019

Urge revisar la educación en Panamá



Por Dr. Carlos Pérez Morales:
La educación en Panamá es considerada como una de las más pobres del mundo.  La cantidad de dinero que se asigna en el presupuesto nacional para la educación es muy exigua. Además, su sistema educativo centralizado utiliza un modelo administrativo que es inoperante.

Características como ser una nación plurinacional y plurilingüe limitan el aseso a la educación. En muchos casos la preparación académica de su docente no es la mejor.  Existe mucha necesidad de que se actualicen.
El crecimiento económico que ha tenido Panamá durante la última década demanda profesionales y técnicos bien adiestrados en diversos campos.  Éstos no lo están supliendo ni la escuela pública ni las universidades del país.


Como Panamá posee una inmensa desigualdad social, la educación se presenta como una medida para tener más movilidad social que ayude a eliminar la pobreza.

Existen varias medidas que se puedan tomar para mejorar la educación en Panamá.
En primer lugar, está la capacitación de los profesores en técnicas pedagógicas modernas. También hace falta que a los profesores que no han terminado los estudios de licenciatura, se les provea la oportunidad de completarlos.

Hay que, urgentemente diseñar un nuevo currículo para todos los grados, que cree en los estudiantes las competencias necesarias para aplicarlas a la realidad moderna. Se deben importar recursos docentes que colaboren con el nuevo diseño curricular, basado en la realidad actual de Panamá. Es un imperativo aumentar el sueldo y beneficios a los profesores, ya que son profesionales para formar la nueva sociedad.
Se tienen que crear las condiciones necesarias para mejorar la educación en las zonas rurales del país.  Se tiene que mejorar la enseñanza bilingüe en las Comarcas de los pueblos originarios.

Hay que reformar el sistema de Educación Especial y que la misma sea un derecho de todos los minusválidos. También se debe ampliar en todo el país la Educación para Adultos.
Una sugerencia que no se puede quedar es el fomento de la educación comercial y vocacional, creando institutos que impartan los diferentes cursos relacionados con una educación técnica.

Nada de ésto podrá realizarse si no se descentraliza el sistema educativo para facilitar la toma de decisiones en los distintos niveles del sistema.  Siempre debe nombrarse al mejor personal capacitado para dirigir el sistema educativo. Por última pero no menos importante recomendación, se tiene que aumentar considerablemente los recursos económicos para la educación en el presupuesto nacional. Si Panamá quiere ser considerado como un país desarrollado y del primer mundo, la propuesta de elevar el presupuesto de educación tiene que ser lo primero en hacerse. No se pueden aplicar medidas tercermundistas que menoscaben la educación en el país, Para lograr que se cumplan estas recomendaciones el presupuesto del país debe aumentarse hasta alcanzar por lo menos un 9% del total del presupuesto nacional.  Esa cifra ha sido la constante en los países que reconocen la educación como uno de los valores más importante de la sociedad y que han logrado mejorar notablemente la educación.
Docente Jubilado Universidad de Puerto Rico

carlosperezmorales@hotmail.com

martes, 22 de mayo de 2018

Manual contra el miedo


Por Rafal A. Ugalde Q.:
Comprender que en nuestras diferencias están las fortalezas como país y hemisferio debería avocarnos a todos quienes nacimos en el siglo pasado

Comprender que en nuestras diferencias están las fortalezas como país y hemisferio debería avocarnos a todos quienes nacimos en el siglo pasado, cuyo principal paradigma “inventado” por otros fue el miedo. El presente siglo deja atrás esa visión estrecha de un mundo solo de “buenos” o “malos” y nos remite a acuerdos de cara a la ciudadanía, reconociendo siempre que nuestras diferencias nos hacen fuertes. Por eso, entiendo perfectamente el arrojo con que el presidente Carlos Alvarado y su ministro, Rodolfo Piza, toman en cuenta esta realidad latinoamericana de la que no escapa la pequeña Costa Rica. ¡Realidad, a la vez, fatal y prometedora!



Lo anterior no quiere decir que todo será un lecho de rosas. De hecho, como parte de la cultura del miedo en que nos formaron generación tras generación, ya saltaron voces contra el acuerdo de “coincidencias” entre el partido de gobierno, Piza y una organización como el Frente Amplio.

Años de confrontaciones en el mundo, en que todos los ciudadanos fueron tomados como “marionetas”, hacen que muchos sigan viendo la democracia solo como elecciones. No aceptan necesariamente que los comicios son la puerta de entrada para que esas diferencias, como sociedad y continente, sean tomadas en cuenta con participación ciudadana protagónica, en busca de soluciones en materia de comercio, salud, ambiente, desigualdad social, exclusión ideológica, religiosa, sexual, laboral, salarios, vivienda, infraestructura, educación, etcétera.

Siento que esta apuesta del actual gobierno solo quien no corre riesgos jamás transforma nada lleva, por ejemplo, a la cancillería a una mujer salida de un colegio público, moldeada como profesional en universidades públicas y privadas. Ella, a diferencia de lo que nos tenía acostumbrada la diplomacia tica, conoce in situ (no porque lo leyese entre enormes pasillos de grandes univocidades extranjeras) las diferencias latinoamericanas, a partir de su experiencia como coordinadora de la Red de Mujeres Afro latinoamericanas, del Foro de Mujeres para la Integración y de la Alianza de Pueblos Afrodescendientes de nuestra América Latina y el Caribe. De una astucia extraordinaria, de ella dependerá si acepta “sugerencias” para que como nación dialoguemos con este y no con aquel, y condenemos a estos y absolvamos a los otros. Costa Rica, tenemos que reconocerlo, viene apostando a favor del injerencismo en asuntos de otras naciones, olvidó los principios de autodeterminación de los países e hizo en muchas ocasiones que abrazáramos el Derecho Internacional como razón del más fuerte.

Quienes imponían desde la Colonia cruenta guerras internas para dirimir sus diferencias, a regañadientes, se encuentran un hemisferio que declara a la paz su aliada, sin que ello signifique que las contradicciones a su interior se hayan erradicado o no se hayan profundizado, pero hoy en toda la región se ve normal que los débiles que otrora eran utilizados como carne de cañón, estén en la misma mesa con quienes creían que poder absoluto era igual a razón. ¿Qué extraño tiene entonces que un partido autodenominado de “izquierda” coincida con algunos puntos del gobierno que defiende alguien seguidor de las tesis de la Asociación Nacional de Fomento Económico?

Solo quienes viven de los “fundamentalismos” económicos, políticos y diplomáticos piensan que, para desarrollarnos, solo hay que tomar en cuenta lo dictado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial, y que en la región no hay otras experiencias a tomar también en cuenta en la producción agrícola, ganadera, comercio, inversiones, etcétera.

Por eso, obviar el dialogo significa menospreciar la creatividad con que nos recibe el siglo XXI. Es la gente que proclama la peligrosa “contaminación” a que estamos expuestos si dialogamos con Daniel Ortega, Nicolás Maduro, Donald Trump, Vladimir Putin, Jinping, etcétera.

No sé hasta dónde el nuevo gobierno está o no convencido que hemos transitado en los últimos 30 años con más errores que virtudes, en campos concretos como el económico, agrícola, laboral, social, infraestructura, educación, etcétera. Si es así, bien venido el dialogo; de lo contrario, me temo que la administración Alvarado contará la misma historia de los Solís, los Arias, los Figueres, los Pacheco, etcétera. Habrá desperdiciado toda esa sangre joven que forma parte de su gabinete. El miedo nuevamente habrá devorado otro gobierno ¡y el miedo es mortífero!

rafaelangelu@yahoo.com