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miércoles, 13 de febrero de 2019

La Tierra se está calentado y la evidencia es clara.

Por Octavio Quintero:


El mundo vive un cambio climático, término utilizado con frecuencia para comentar los estragos en el ambiente que perjudican a la población.

¿QUÉ ES EL CAMBIO CLIMÁTICO?
Cualquier cambio significativo en las medidas del clima que duren por un periodo de tiempo extendido, de acuerdo a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA ).
Es así que el cambio climático incluye modificaciones significativas en temperatura, precipitación, patrones de viento, entre otros efectos, que ocurren durante varias décadas o más.


¿QUÉ ES EL CALENTAMIENTO GLOBAL
El cambio climático no debe confundirse con el calentamiento global. Este último se refiere al alza reciente y continua en la temperatura media global cerca de la superficie terrestre.
El calentamiento global es causado mayormente por “aumentos en las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera”, indica EPA.
Asimismo, el calentamiento global está provocando cambios en los patrones del clima.
El calentamiento global en sí es tan solo un aspecto del cambio climático, precisa EPA.

¿EL CAMBIO CLIMÁTICO ES REAL?
La Tierra se está calentando. La temperatura media del planeta ha subido más de 7ºC en el siglo pasado, de acuerdo a datos de Estados Unidos.
Científicos proyectan que la temperatura media seguirá aumentando entre 1.1 º y 6.4º en este siglo.
Si bien aparentemente son pocos grados, estos pequeños cambios en la temperatura implican modificaciones peligrosas en el clima .

EFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO
En muchos lugares las lluvias han aumentado y han ocasionado inundaciones, mientras que en otras regiones, por el contrario, se han producido sequías . Las olas de calor son más frecuentes, causando más víctimas mortales, así como los incendios forestales.
Los océanos se están calentando y acidificando, mientras que los glaciares y los polos se están derritiendo. En consecuencia, los niveles del mar están subiendo, y se teme que las ciudades costeras sean las más afectadas en los próximos años.
El cambio climático también trae efectos en términos económicos: daña las cosechas y pone en riesgo la producción alimentaria, y el aumento de desastres naturales también impacta en el Producto Bruto Interno (PBI) de las naciones.
El Banco Mundial calcula que las pérdidas por los desastres naturales alcanzan los 3,8 billones de dólares desde 1980, reporta Greenpeace España .

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL CAMBIO CLIMÁTICO
Son varias las causas – naturales y humanas – que pueden provocar un desequilibrio en la temperatura de la Tierra.
- Los cambios en el efecto invernadero
- Las variaciones en la energía solar que llega al planeta
- Las modificaciones en la reflectividad de la atmósfera y la superficie.
Los cambios climáticos antes de la Revolución Industrial en el siglo XVIII se pueden explicar por causas naturales. Sin embargo, los científicos creen que el calentamiento visto en el siglo XX responde a actividades humanas.

En el siglo pasado, las actividades industriales han significado una descarga de grandes cantidades de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera.
La mayoría de estos gases de efecto invernadero provienen de la industria energética. No obstante, la deforestación y otros procesos industriales, e incluso, algunas prácticas agrícolas también los emiten.
¿CÓMO FUNCIONAN LOS GASES DE EFECTO INVERNADERO

Los gases de efecto invernadero forman como una manta alrededor del planeta que mantiene a la Tierra caliente. Este proceso es natural y necesario para la vida.
Sin embargo, la acumulación de un exceso de gases de efecto invernadero puede cambiar el clima y se vuelve pernicioso para los ecosistemas y la salud de los seres humanos.
¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA LUCHAR CONTRA EL CAMBIOCLIMÁTICO?

En la década del 90, la ONU creó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que busca reforzar la conciencia pública sobre los problemas relacionados con este fenómeno.

Hacia 1997 se firmó el Protocolo de Kioto , en donde se establecieron medidas para luchar contra el cambio climático.
Actualmente se realizan las Conferencias de las Partes o Cumbres del Clima, la última fue la COP 20 en Lima, que busca un nuevo acuerdo vinculante para que los países limiten la emisión de los gases de efecto invernadero. La nueva cita es este año en París.
Sin embargo, cada persona también puede contribuir con el planeta, reduciendo el uso de automóviles, utilizando bicicletas, desenchufando los electrodomésticos, reciclando, entre otras acciones.
Cortesía El Satélite

oquinterofer@gmail.com 

martes, 22 de mayo de 2018

Manual contra el miedo


Por Rafal A. Ugalde Q.:
Comprender que en nuestras diferencias están las fortalezas como país y hemisferio debería avocarnos a todos quienes nacimos en el siglo pasado

Comprender que en nuestras diferencias están las fortalezas como país y hemisferio debería avocarnos a todos quienes nacimos en el siglo pasado, cuyo principal paradigma “inventado” por otros fue el miedo. El presente siglo deja atrás esa visión estrecha de un mundo solo de “buenos” o “malos” y nos remite a acuerdos de cara a la ciudadanía, reconociendo siempre que nuestras diferencias nos hacen fuertes. Por eso, entiendo perfectamente el arrojo con que el presidente Carlos Alvarado y su ministro, Rodolfo Piza, toman en cuenta esta realidad latinoamericana de la que no escapa la pequeña Costa Rica. ¡Realidad, a la vez, fatal y prometedora!



Lo anterior no quiere decir que todo será un lecho de rosas. De hecho, como parte de la cultura del miedo en que nos formaron generación tras generación, ya saltaron voces contra el acuerdo de “coincidencias” entre el partido de gobierno, Piza y una organización como el Frente Amplio.

Años de confrontaciones en el mundo, en que todos los ciudadanos fueron tomados como “marionetas”, hacen que muchos sigan viendo la democracia solo como elecciones. No aceptan necesariamente que los comicios son la puerta de entrada para que esas diferencias, como sociedad y continente, sean tomadas en cuenta con participación ciudadana protagónica, en busca de soluciones en materia de comercio, salud, ambiente, desigualdad social, exclusión ideológica, religiosa, sexual, laboral, salarios, vivienda, infraestructura, educación, etcétera.

Siento que esta apuesta del actual gobierno solo quien no corre riesgos jamás transforma nada lleva, por ejemplo, a la cancillería a una mujer salida de un colegio público, moldeada como profesional en universidades públicas y privadas. Ella, a diferencia de lo que nos tenía acostumbrada la diplomacia tica, conoce in situ (no porque lo leyese entre enormes pasillos de grandes univocidades extranjeras) las diferencias latinoamericanas, a partir de su experiencia como coordinadora de la Red de Mujeres Afro latinoamericanas, del Foro de Mujeres para la Integración y de la Alianza de Pueblos Afrodescendientes de nuestra América Latina y el Caribe. De una astucia extraordinaria, de ella dependerá si acepta “sugerencias” para que como nación dialoguemos con este y no con aquel, y condenemos a estos y absolvamos a los otros. Costa Rica, tenemos que reconocerlo, viene apostando a favor del injerencismo en asuntos de otras naciones, olvidó los principios de autodeterminación de los países e hizo en muchas ocasiones que abrazáramos el Derecho Internacional como razón del más fuerte.

Quienes imponían desde la Colonia cruenta guerras internas para dirimir sus diferencias, a regañadientes, se encuentran un hemisferio que declara a la paz su aliada, sin que ello signifique que las contradicciones a su interior se hayan erradicado o no se hayan profundizado, pero hoy en toda la región se ve normal que los débiles que otrora eran utilizados como carne de cañón, estén en la misma mesa con quienes creían que poder absoluto era igual a razón. ¿Qué extraño tiene entonces que un partido autodenominado de “izquierda” coincida con algunos puntos del gobierno que defiende alguien seguidor de las tesis de la Asociación Nacional de Fomento Económico?

Solo quienes viven de los “fundamentalismos” económicos, políticos y diplomáticos piensan que, para desarrollarnos, solo hay que tomar en cuenta lo dictado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial, y que en la región no hay otras experiencias a tomar también en cuenta en la producción agrícola, ganadera, comercio, inversiones, etcétera.

Por eso, obviar el dialogo significa menospreciar la creatividad con que nos recibe el siglo XXI. Es la gente que proclama la peligrosa “contaminación” a que estamos expuestos si dialogamos con Daniel Ortega, Nicolás Maduro, Donald Trump, Vladimir Putin, Jinping, etcétera.

No sé hasta dónde el nuevo gobierno está o no convencido que hemos transitado en los últimos 30 años con más errores que virtudes, en campos concretos como el económico, agrícola, laboral, social, infraestructura, educación, etcétera. Si es así, bien venido el dialogo; de lo contrario, me temo que la administración Alvarado contará la misma historia de los Solís, los Arias, los Figueres, los Pacheco, etcétera. Habrá desperdiciado toda esa sangre joven que forma parte de su gabinete. El miedo nuevamente habrá devorado otro gobierno ¡y el miedo es mortífero!

rafaelangelu@yahoo.com

miércoles, 31 de mayo de 2017

¿Qué rumbo para Latinoamérica y el Caribe?

Por Víctor Manuel Barceló R.

Veíamos como enormes cambios en la vida planetaria, impactan Latinoamérica y Caribe con rasgos relevantes y positivos, en cuanto a conflictos ancestrales y recrudecimiento en otros. La enorme asimetría de poder entre el imperio y el resto de América, no cambia. Más la relación E.U. Región ya no es una sola “política de control”. Se despliegan diferentes estrategias bilaterales o subregionales con México, América Central y el Caribe como el área profundamente integrada -migración y comercio- a E.U.



La andina es preocupación extrema para E.U. por la inestabilidad política, avances hacia el progresismo y el narcotráfico. El Cono Sur logró un margen de maniobra suigéneris. Antes de Trump la agenda para la Región se apoyaba menos en la geopolítica, seguridad nacional e ideología y más en la economía y asuntos compartidos como: narcotráfico, ambiente y migración.

En ese esquema tendrá que trabajarse para encontrar vías de crecimiento y desarrollo regional, que pongan en manos de los habitantes de cada nación, la decisión de su destino inmediato y futuro. La sumatoria de tales decisiones llevará al cambio de rumbo para dar a todos felicidad personal, familiar, local, nacional y regional.

Los factores que se oponen y a la vez, pueden impulsar al avance del desarrollo interno y sustentable de la Región son fundamentalmente: el fortalecimientos de posiciones de agrupamientos de avanzada, a los que habría que incorporar a las luchas indígenas; la controversia en ámbitos de análisis, en cuanto a la visión hegemónica de desarrollo, a que llega el ensanchamiento de la explotación irracional del subsuelo (petróleo, agua y minas); la puesta al día del rostro de la dependencia –ampliamente estudiada y documentada en el siglo XX-; la reacción parcial, por regiones, frente a tal fenómeno que tiene organismos arraigados en la conciencia de las naciones que lo integran y el avance democrático que eleva al poder, por decisión popular, a gobiernos denominados progresistas. Puede haber más factores político-ideológicos, pero las relaciones recíprocas y la mecánica recurrente, juegan papel dominante en la transposición del contexto político-social a escala regional, fundamentalmente por zonas marcadas como: Sur, Centro y Norte de América.

El novedoso ciclo político-económico-social aparece en la Región, en el año 2000. Se trata de un proceso en transición, que afecta de manera distinta a diversos países, pero siempre en manos del protagonismo gradual de corrientes sociales, a expensas de la crisis de los partidos políticos tradicionales y sus procedimientos de representación. Así surge, en el país más al norte de Mesoamérica (México) un empeño por terminar con la hegemonía de un partido –constructivo y social en sus principios- que para fines de los ochentas del siglo XX ostentaba un gobierno que había echado por la borda los principios de la Revolución Mexicana –inscritos en la Constitución Política del país- abriendo de par en par las puertas al capital transnacional, adoptando las normas del llamado “Consenso de Washington”.

Esta apertura llevó a feliz término la búsqueda de sacar del poder al Partido Revolucionario Institucional (PRI) que decaía en la defensa de los intereses nacionales, pero con el ascenso al poder de un partido que siempre se ostentó en la derecha, Partido Acción Nacional (PAN) y cuyos resultados, con dos gobiernos que suman 12 años, fueron nefastos para la vida de los mexicanos al afectarse su nivel de vida, declarando “guerra” al narcotráfico –que provoca muertes al por mayor por casi todos los rumbos de la nación- y entregando el mercado interno –que había tenidos grandes logros en hidrocarburos y el alcance de la soberanía alimentaria- a intereses transnacionales. El avance del neoliberalismo –término acuñado para caracterizar tal fenómeno global llegó a su máxima expresión, en la mayoría de los que integramos la Región Latinoamericana y Caribeña.

Pero la discusión, análisis y propuestas para combatir al neoliberalismo y el empeño para relegitimar el discurso político radical, encontró resultados positivos en otras naciones de la Región. El cambio de época - Maristella Svampa señala- tomó un nuevo giro con la emergencia de gobiernos que, en base a políticas económicas heterodoxas,  articularon demandas inspiradas desde lo local, valorizando la cimentación de un ámbito regional que pretende escapar de las presiones transnacionales. No pocos autores alentaron grandes expectativas de cambio y vieron con optimismo el “giro a la izquierda”, la “nueva izquierda” y el «pos neoliberalismo», entre otros. Pero fue inconsistente la apreciación, al no mostrar rasgos atendibles de confianza en el futuro de la autodeterminación regional.

Estos nuevos gobiernos inauguran la desinencia genérica de “progresismo”; para algunos demasiado amplia; pero tal clasificación permite incluir diversas corrientes ideológico-políticas y ensayos gubernamentales, que van de inspiración más institucionalista-histórica hasta absoluta, siempre sujetas a procesos constituyentes. América Latina y el Caribe llegan a estos momentos, tras sufrir y seguir sufriendo muchos años de neoliberalismo y sus ajustes fiscales. El progresismo fue surgiendo como expresión social, espontánea, habitual, soslayando infinidad de experimentos y probabilidades de cambio hacia rutas normadas. No hubo consideraciones ortodoxas que le frenara, tampoco apoyo ideológico-político que le hiciera ver problemas por venir de la esfera externa, por dependencia del comercio exterior.

Los problemas que hoy aquejan a los países progresistas, provienen del ámbito planetario. El predominio progresista se ató al incremento espectacular en precio de los commodities petróleo, minerales y alimentos-. Las economías de la Región fueron muy beneficiadas por precios crecientes de exportaciones de productos primarios, durante la primera década del siglo que corre y algunos años más. En tal contexto, gobiernos, más allá de signo ideológico, apostaron por ventajas comparativas, prepararon el retorno de la visión “productivista” del desarrollo y negaron o escamotearon crecientes conflictos liados a ellas. Las reformas estructurales, cuando las hubo, fueron entreguistas del patrimonio y la conciencia nacionales. Igual se las sustituyó, con políticas de endeudamiento y crecientes tasas de interés, provocando inflación y control de precios. Daños ambientales, e impactos socio-sanitarios no fueron considerados en los modelos de desarrollo.

Con esos factores, el cambio de época configuró un ambiente complicado en el cual, una de las apostillas mayores es el vínculo entre tradición populista y paradigma extractivista, señala Svampa. Categorías críticas como la de “(neo) extractivismo”, “mal desarrollo”, “nueva dependencia” o “populismos del siglo XXI”, y otras de tipo propositivo, como “autonomía”, “Estado Plurinacional”, “buen vivir”, “bienes comunes”, “derechos de la naturaleza”, “ética del cuidado” o “pos extractivismo”, cruzan los debates intelectuales y políticos, así como las luchas sociales en puerta, para proponer modos variados, en ocasiones incompatibles de imaginar la relación: economía, sociedad, naturaleza y política. Ver: M. Svampa: “Consenso de los Commodities” y lenguajes de valoración en América Latina. En Nueva Sociedad No 244, 3-4/2013, disponible en www.nuso.org


v_barcelo@hotmail.com