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sábado, 31 de agosto de 2019

Venezuela la resistencia de un pueblo heroico.



Por: Tony López R.:
Algunos analistas al servicio del imperio y a la oposición venezolana, vinculados al pensamiento de la derecha fascista, encaramada hoy en el poder en algunos países de nuestra América, señalan que la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) es “un órgano desconocido por gran parte de la comunidad internacional y sobre todo latinoamericana, empezando por Estados Unidos”, “y pretende adelantar las elecciones de la Asamblea Nacional en desacato, que demuestra una lectura del “madurismo”, al creer que la oposición está en una mala posición y añade tal vez confundiendo el liderazgo opositor de Guaido, etc, con la oposición al gobierno, algo muy diferente”.


El primer y mal intencionado “error” de este analista, es afirmar que “la ANC es un órgano desconocido” la realidad es que gran parte de la comunidad internacional la reconocen. De los 193 países que forman parte de las Naciones Unidas, solo 53 gobiernos no reconocen específicamente a Maduro como legitimo presidente de Venezuela, pero no se pronuncian sobre la ANC y no todos reconocen a Juan Guaidó. Por tanto, la ANC tiene todo el reconocimiento internacional.

Es muy importante señalar, que, en estas acciones contra Venezuela, hay muchas contradicciones y divisiones dentro de los enemigos de la Revolución Bolivariana. La Unión Europea, no apoya los planes de intervención armada de Estados Unidos, y en el Grupo de Lima, solo Colombia, Chile y Brasil apoyan esa aventura, pero en el caso brasileño, las FF. AA han dicho rotundamente que no están de acuerdo con una acción militar contra sus vecinos, mientras que las Fuerzas Militares colombianas no solo tienen reserva, también están divididas internamente y complicadas con la situación interna y el cuestionamiento a integrantes de algunos de los miembros del Alto Mando.

Lo contradictorio de estos 53 gobiernos que no reconocen a Maduro como presidente, entra en conflicto, al mantener relaciones diplomáticas con Venezuela, a excepción de Estados Unidos, muchos de ellos tienen a sus embajadores y cónsules en Caracas e interactúan con el gobierno bolivariano presidido por Nicolás Maduro, entonces como explicar semejante desproposito.

Tal irracionalidad se explica porque una buena parte de los países latinoamericanos, aceptaron la orden de Trump, de desconocer a Maduro como presidente de Venezuela, forzados y chantajeados política y económicamente, como lo hicieron hace 58 años atrás con Cuba, para expulsarla de la OEA, por cierto, decisión que en última instancia los cubanos agradecemos, porque formar parte de ese engendro del mal al servicio de Estados Unidos, no va con los principios de nuestro pueblo y gobierno.

Todo no es más que una acción política y mediática, porque en el orden formal y practico no hay ruptura de relaciones y por tanto de hecho y de derecho esos países dependen de esas relaciones con el país andino-caribeño, en el orden diplomático y en diversos campos, consulares, jurídicos, fronterizos, marítimos, aéreos, militares, ambientales, entre otros. Por tanto, el no reconocimiento a Maduro, se trata de una gran bufonada.

La opinión pública debe saber que, de los 193 países miembros de las Naciones Unidas, 120 de ellos, miembros de los No Alineados, no solo reconocen a Nicolas Maduro como el legítimo presidente de Venezuela, sino que han condenado públicamente la acción del mandatario estadounidense Donald Trump y la gravedad que significa para la práctica democrática en nuestra América, su grosera e inaceptable injerencia en los asuntos internos del país andino-caribeño.

Por tanto, podemos afirmar que todo esto es un gran show, o un “sainete español” armado desde enero del presente año por el magnate y multimillonario presidente Donald Trump quien tal vez como heredero del emperador romano Julio César “Caligula”, nombro presidente a un diputado de la Asamblea Nacional en desacato (o sea en la ilegalidad) el elegido, lo fue Juan Guaidó, como “presidente interino” de Venezuela y este señor se ha creído el cuento.

Quienes deben preocuparse por este “Sainete criollo”, deben ser los gobiernos latinoamericanos que le hacen el juego a Trump, porque son los más susceptibles a ser víctima de igual conducta de Washington, si le resulta de interés al inquilino de la Casa Blanca,  no deben olvidar que detrás de todo esta “pataleta democrática” lo que realmente está bien claro y definido es el apetito voraz del imperio por apoderarse de las grandes riquezas minero energética de Venezuela.

Tratar de desconocer a la Asamblea Nacional Constituyente, es violar lo establecido en la Constitución Bolivariana, pues cuando se produjo el fallo del Tribunal Supremo de Justicia, de declarar en desacato a la Asamblea Nacional, por graves violaciones a la Carta Magna, lo establecido legalmente, era convocar a elecciones para elegir a una Asamblea Nacional Constituyente, (ANC) que remplazara a la Asamblea Nacional en desacato y eso fue lo que se hizo en Julio del 2017.  Esas elecciones, con cerca de 10 millones de votos, aprobó y eligió la Asamblea y a sus delegados con plenos poderes constitucionales.

Desde un principio y cuando se produjo el fallo del Poder Judicial venezolano declarando en desacato a la Asamblea Nacional (AN) la oposición política venezolana encabezada por los partidos Voluntad Popular, Primero Justicia, Adecos y COPEI, y otros pequeños partidos, llamaron a la abstención y a desconocer a la ANC, ante la humillante derrota, acudieron a la violencia y los sabotajes, incluyendo las sangrientas guarimbas   del 2017.

Dicha violencia fue promovida y apoyadas desde las embajadas de Estados Unidos en Caracas y Bogotá y respaldado por algunos aliados europeos, especialmente de España y Alemania, y latinoamericanas, principalmente de Colombia y Chile, ejecutadas por mercenarios, delincuentes comunes y paramilitares colombianos, orientados y dirigidos por Leopoldo López, Henrique Capriles, María Corina Machado y Julio Borges, entre otros.

Pero toda esta trágica-comedia que lamentablemente ha costado numerosas vidas,  inventada por Estados Unidos contra el  legítimo gobierno de Venezuela, y sustentada por una gigantesca operación mediática mundial orientada por la CIA y la Secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos,  dirigida por John Bolton, y sus principales operadores  políticos,  Elliot Abrams, el ultraderechista senador Marcos Rubio y el Secretario de la OEA Luis Almagro, cuyos objetivos y planes era buscar  el aislamiento  internacional del gobierno venezolano y la división interna del chavismo, especialmente dentro de las Fuerzas Armadas bolivariana, para derrocar al gobierno de Maduro,  objetivos y planes  que no solo no han logrado, sino que han fracasado estrepitosamente.

Los intentos de magnicidio utilizando drones, comprados en EE. UU y llegados de Colombia a Venezuela y donde fueron entrenados los operadores de dichos artefactos, uno de ellos, apoyado con documentación falsa, por la embajada chilena en Caracas, para luego del fracaso escapara hacia Colombia.
La provocación del ingreso de “ayuda humanitaria” desde Cúcuta, Colombia, con el increíble montaje de un Show artístico de famosos conjuntos vergonzosamente latinos, radicados en Miami y la inexplicable presencia de los Presidentes de Colombia, Chile,  Paraguay y el Secretario de la OEA, Luis Almagro y que el diario New York Times, demostró que fue, una gravísima provocación, ejecutada desde territorio colombiano, con el apoyo de la policía y los paramilitares de ese país, que costo la vida a varios venezolanos, incluyendo un oficial de la Guardia Nacional.

Solo la ponderación y serenidad del gobierno bolivariano, evito un desenlace de mayor envergadura, al no responder militarmente a esa acción, ya que le asistía el derecho a la legitima defensa. Hay que reafirmar que esta provocación fue montada por orientaciones de Leopoldo López y convocada por el siervo Guaidó, y organizada y financiada por el gobierno de Donald Trump.
Esta es una acción de Guerra que puede ser llevada por Venezuela, a la Corte Penal Internacional contra el gobierno y el presidente de Colombia, los de Chile y Paraguay por complicidad, así como contra el propio Secretario General de la OEA.

La mayoría de los anteriores secretarios de la OEA, cumplieron las ordenes de Washington, pero ninguno ha jugado un papel tan provocador e injerencista, como el señor Luis Almagro. Quien por cierto hace todas estas componendas y piruetas humillantes porque aspira a reelegirse.   
Por último y con gran preocupación debe conocerse que, en el día de ayer 28 de agosto, el señor Michael R Pompeo, Secretario de Estado, anunció la decisión de abrir en la embajada estadounidense en Bogotá, Colombia, una oficina externa para atender los temas de Venezuela, oficina que estará a cargo de señor James Story con el rango de Encargado de Negocio, establecida con el apoyo bipartidista del Congreso liderado por el ultraderechista senador Marcos Rubio.

Según Pompeo esta oficina continuará trabajando por la restauración de la democracia y el orden constitucional y para la seguridad y bienestar del pueblo venezolano y agradece el apoyo del gobierno de Colombia, el cual es una muestra más de su firme compromiso con la democracia y la paz en la región.
Una decisión inusual, totalmente violentando el Derecho Internacional, pues se trata de una oficina, en territorio colombiano, que ni le interesa la democracia, ni el orden constitucional, ni el bienestar del pueblo venezolano, es todo lo contrario, esta dirigida para desde Bogotá, subvertir el orden constitucional y promover las acciones violentas y criminales contra el pueblo venezolano. Está creada como un gran centro de conspiración y reclutamiento de mercenarios y paramilitares, como hicieron de la ciudad de Miami contra la Revolución Cubana.  

Despreciable papel el del gobierno de Uribe-Duque que se subordinan a Estados Unidos para hacer la guerra contra un país vecino y hermano y lo hace cómplice de cualquier aventura de Estados Unidos contra Venezuela, y encontraran la resistencia de un pueblo heroico.

El pueblo colombiano debe tomar nota de este hecho y levantarse frente a tanta indignidad del gobierno del Centro Democrático, que actúa como una colonia de Estados Unidos. La decisión de no tener esta oficina en territorio estadounidense es sospechosa, ellos saben que actúan ilícitamente y no quieren en tiempo electoral asumirlo y ensucian al complaciente y ruin gobierno de Uribe-Duque.  Qué vergüenza Colombia.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

miércoles, 17 de julio de 2019

La muerte de campesinos, luchadores sociales en Indígenas


Por Diego Olivera Evia:

Una crisis moral y ética de las derechas latinoamericanas

La crisis de los pueblos latinoamericanos, se reflejan es la más violenta del mundo. Solo en cuatro países del continente americano, se cometen la cuarta parte de todos los asesinatos del mundo y de las cincuenta ciudades más violentas del planeta, cuarenta y tres son latinoamericanas. Si bien las causas de la violencia son múltiples, en buena medida están asociadas a los graves problemas estructurales sociales, económicos y políticos que exhibe la región. De allí que la violencia no se presenta de igual forma en todo el continente, sino que se concentra mayoritariamente en lugares y en torno a temáticas especialmente conflictivas.


Con un total de 826 pueblos indígenas y una población estimada en 45 millones, poco menos del 10 % de la población total de la región, América Latina es el continente de más alta demografía indígena del planeta. Los pueblos originarios son receptores de discriminación estructural, marginalidad, exclusión y pobreza. En general, han estado ubicados dentro de los quintiles más pobres de cada país. Las transformaciones económicas y sociales de las últimas décadas y los procesos de globalización han agravado las brechas con otros sectores sociales.

En esta realidad los defensores de derechos humanos en general y los indígenas, ambientalistas y luchadores por sus tierras, son blanco de la violencia ante la habitual inacción estatal o, en algunos casos, con su complicidad. Un estudio ha señalado que 207 activistas medioambientales fueron asesinados en 22 países durante 2017, el número más alto desde que elaboran estos estudios, entre cuyas víctimas figuran líderes indígenas, dirigentes comunitarios y defensores del medioambiente. El 60 % del total de muertes durante el pasado año ocurrió en Latinoamérica, siendo Brasil, con 57 casos, el país con más asesinatos.

El informe da cuenta de casos concretos como por ejemplo el asesinato de Hernán Bedoya, de Colombia, quien recibió catorce disparos de un grupo paramilitar por manifestarse contra plantaciones de palma aceitera y de banano que se estaban expandiendo sobre el territorio de su comunidad, destruyendo sus bosques.

La Organización Nacional Indígena de Colombia -ONIC- ha denunciado y rechazado de manera categórica la sistemática violación de los Derechos Humanos y el exterminio físico y cultura contra los pueblos indígenas. Según la ONIC, solo en el año 2018, a pesar de la firma del Acuerdo Final de paz, los pueblos indígenas han sufrido: confinamiento (9.422), desplazamiento masivo/forzado (1.047), amenazas (50), reclutamiento (20), homicidio (21), atentados (19); torturas (3); y 3 muertes por omisión del Estado de población en condición de desplazamiento y reubicada, para un total de 10.599 personas afectadas.

Además, denuncian la criminalización de la protesta social en el país, en particular contra la reivindicación de los derechos de los pueblos indígenas, criminalización que se ha materializado con la judicialización de los líderes sociales que defienden la vida y el territorio de sus comunidades.  La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, órgano especializado y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), ha condenado reiteradamente los asesinatos de defensores de derechos humanos, defensoras de los derechos a la tierra y a los recursos naturales, y las personas defensoras indígenas y afrodescendientes en la región.  En un comunicado de inicios de 2017, daba cuenta, entre otros, de siete asesinatos en Colombia, dos en Guatemala, dos en México y tres en Nicaragua, casi todos ellos líderes indígenas y comunitarios.

En el comunicado, la CIDH expresa su consternación con el devastador incremento en la violencia contra aquellas personas que se oponen a proyectos extractivos o de desarrollo, o que defienden el derecho a la tierra y a los recursos naturales de los pueblos indígenas en la región, que en ese momento constituían el 41% de todos los homicidios a personas defensoras en la región.  Un caso particularmente grave ha sido el de la comunidad indígena de Gamela, Brasil, atacada por agricultores, quienes hirieron gravemente a 22 personas (incluidos niños), por intentar proteger sus tierras de la tala de sus árboles.

Estas denuncias de los distintos organismos sociales de indigenistas, han denunciado la barbarie y las masacres, en ese marco están a la cabeza Colombia, Brasil, Ecuador en la presidencia del traidor Lenin Moreno, dejando de lado las políticas y sociales del expresidente Rafael Correa, como  la barbaries en Perú y los mapuches en Chile desplazados en su propios territorios, la realidad de un continente en crisis.

Una crisis moral y ética de las derechas latinoamericanas
El uso de la palabra Ética y la palabra Moral está sujeto a diversos convencionalismos y que cada autor, época o corriente filosófica las utilizan de diversas maneras. Pero para poder distinguir será necesario nombrar las características de cada una de estas palabras, así como sus semejanzas y diferencias.

1. Características de la Moral. La Moral es el hecho real que encontramos en todas las sociedades, es un conjunto de normas a saber que se transmiten de generación en generación, evolucionan a lo largo del tiempo y poseen fuertes diferencias con respecto a las normas de otra sociedad y de otra época histórica, estas normas se utilizan para orientar la conducta de los integrantes de esa sociedad.
2. Características de la Ética. Es el hecho real que se da en la mentalidad de algunas personas, es un conjunto de normas a saber, principio y razones que un sujeto ha realizado y establecido como una línea directriz de su propia conducta.
3. Semejanzas y Diferencias entre Ética y Moral. Los puntos en los que confluyen son los siguientes:
En los dos casos se trata de normas, percepciones, deber ser.
La Moral es un conjunto de normas que una sociedad se encarga de transmitir de generación en generación y la Ética es un conjunto de normas que un sujeto ha esclarecido y adoptado en su propia mentalidad.
Ahora los puntos en los que difieren son los siguientes:

La Moral tiene una base social, es un conjunto de normas establecidas en el seno de una sociedad y como tal, ejerce una influencia muy poderosa en la conducta de cada uno de sus integrantes. En cambio, la Ética surge como tal en la interioridad de una persona, como resultado de su propia reflexión y su propia elección.
Una segunda diferencia es que la Moral es un conjunto de normas que actúan en la conducta desde el exterior o desde el inconsciente. En cambio, la Ética influye en la conducta de una persona, pero desde si misma conciencia y voluntad.

Una tercera diferencia es el carácter axiológico de la ética. En las normas morales impera el aspecto prescriptivo, legal, obligatorio, impositivo, coercitivo y punitivo. Es decir, en las normas morales destaca la presión externa, en cambio en las normas éticas destaca la presión del valor captado y apreciado internamente como tal. El fundamento de la norma Ética es el valor, no el valor impuesto desde el exterior, sino el descubierto internamente en la reflexión de un sujeto.

Estos concepto en el área se pierden en la  inmoralidad de las trasnacionales y las burguesías de las  ultraderecha derechas, que han asumido una actitud colonialista, ante la prepotencia de EEUU y el presidente bipolar Donald Trump, creando una imagen de virreinato, con las bases militares ahora en Brasil, la 7 bases en Colombia, en la Argentina con Macri, y bases en toda Latinoamérica, creando una sociedad de pueblos abandonados, de violencia y muerte, para crear una crisis global en las naciones Latinoamérica.

Periodista y Analista Geopolítico
diegojolivera@gmail.com

miércoles, 31 de octubre de 2018

Colombia: ¿Ha fracasado, sí o no el Acuerdo de Paz en Colombia?


Por Tony López R.:
Esta es la interrogante que muchos estudiosos, analistas, académicos y el propio pueblo colombiano se plantea a diario. Claro que existe una gran confusión sembrada por los medios hegemónicos de comunicación con toda intencionalidad y creado en el imaginario de la opinión pública que: “desarmada y desmovilizada la guerrilla  se ponía fin al conflicto”,  lo cual es absolutamente falso. La realidad objetiva para alcanzar la paz  tiene que partir de un principio fundamental, estratégico y real  es y será la voluntad política que tenga la oligarquía colombiana de emprender cambios estructurales que permitan lograr justicia social, equidad y una distribución de la riqueza equilibrada.


Desde hace muchos años se ha sembrado la idea de que desarmada y desmovilizada las FARC-EP el conflicto armado terminaba, los hechos actuales  han demostrado todo lo contrario,  los grupos de poder político, económico y militar en Colombia, han considerado que  vencidas las FARC-EP,  las otras fuerzas guerrilleras existentes en el país se exterminaban, por considerarlas  fuerzas  militarmente débiles y por tanto en cuestión de muy poco tiempo los sentaban en una mesa de conversaciones y estas aceptaban  las condiciones que  impone el Gobierno.

Es precisamente lo que ha planteado el presidente Iván Duque al Ejército de Liberación Nacional (ELN) de que dejen de “delinquir, entreguen las armas y se sometan a las condiciones que el gobierno proponga” y bajo ese principio  la Casa de Nariño aceptaría sentarse en la mesa a dialogar, ordenando a las Fuerzas Militares que en los cien primeros días de su Gobierno estas debían de aniquilar militarmente a la guerrilla del ELN.
Craso error, en primer lugar es no conocer al ELN, organización cuya fundación data del 4 de julio de 1964 y cuya formación, militancia y composición siempre ha partido de abrazar un pensamiento político e ideológico nacional liberador, bolivariano y guevarista y si en más de 50 años no han podido derrotar al ELN, dudo de que en cien días, las Fuerzas Militares puedan lograrlo, esa es una guerrilla fogueada en el combate y armada política e ideológicamente. Lo que sí puede lograr Duque es enlutar más a su pueblo bombardeando y ametrallando indiscriminadamente los territorios que consideran ocupa la guerrilla.

Desde la fecha en que fue creado el ELN este se caracterizó, no solo por desarrollarse en el campo militar,  también lo hizo en lo político, social, de masas, juvenil, estudiantil, académico y cristiano, y ese principio se ha mantenido como una organización político-militar. Los colombianos no deben  olvidar que cuando las Fuerzas Militares comandadas por el coronel Hernán Hurtado Vallejo  en 1973 le propinaron un severo golpe  al ELN en Anorí, muchos, incluido el entonces Jefe del Ejército, el general Álvaro Valencia Tovar, declaraban que los “elenos” estaban exterminados, solo había quedado un pequeño destacamento de no más de 80 guerrillero, bajo el mando del comandante Fabio Vázquez Castaño,  fundador del ELN. La realidad fue otra, como ave fénix el ELN renació, se recompuso, creció y se fortaleció política, social y militarmente.

Esta es una fuerza política-militar importante, que desde hace muchos años ha levantado las banderas de la paz, siempre bajo el principio de un diálogo que logre el consenso de las partes y con  la participación del pueblo representado por el movimiento social y comunitario. Han sido los gobiernos los que con diversos e injustificables argumentos nunca han aceptado sentarse seriamente a dialogar y buscar una paz justa, duradera y definitiva, el ejemplo más palpable es el incumplimiento de los Acuerdos de Paz firmados con las FARC-EP y que con deshonesta conducta con su pueblo, la comunidad internacional,   los países garantes, las Naciones Unidas y con los pueblos de la región, han enterrado lo que fue el sueño de todos los amantes de la paz.

A la oligarquía le es más rentable mantener el conflicto armado  porque se benefician del enorme presupuesto que el Estado invierte en la guerra y reciben pingues ganancias.  Resulta realmente vergonzoso e impúdico que se despilfarre el dinero del Estado en bombas, balas y  medios de guerra, en detrimento de la salud, educación, cultura y vivienda del pueblo, guerra que solo ha servido para enlutar al país, sépase que el conflicto armado en Colombia según el Centro de la Memoria Histórica (CNMH)  de 1958 al 2012 deja una cifra de 262,197 muertos,  de los cuales el 80 por ciento eran civiles.

Para entender la actual conducta del gobierno de Iván Duque debe tenerse presente que este representa   al  Centro Democrático, partido político de extrema derecha,   cuyo máximo jefe  es Álvaro Uribe Vélez,  quien históricamente se  ha  opuesto a la paz en Colombia y furibundo enemigo de la Mesa de diálogo de La Habana,  apoyado en  su campaña guerrerista y mentirosa por los medios de prensa  oligárquicos y hegemónicos que fueron  sembrando  la idea, de que el Gobierno de Santos entregaría a la guerrilla el sillón presidencial en la Casa de Nariño, así lo repetían una y otra vez, o que el castro-chavismo se impondría en Colombia, esa era la matriz de opinión que esparcían diariamente y repetían hasta el cansancio los alabarderos del uribismo, del cual era fiel exponente el hoy presidente Iván Duque.

Uribe Vélez, mentor del actual Presidente, cuando ejerció la presidencia,  basó su discurso político bajo el slogan  de “mano dura y corazón ardiente”  y aplicó  la política que llamó  “Seguridad Democrática”  traducido a la realidad no era más que  desarrollar una feroz política contrainsurgente y antidemocrática, enemiga de todos los sectores democráticos, progresistas y de izquierda en Colombia,  con el apoyo político y  militar ilimitado de los gobiernos republicanos y demócratas de los Estados Unidos. El servilismo de Uribe  llegó  a tal desatino que autorizó, con el apoyo de un corrupto Congreso, el establecimiento de varias bases militares de los Estados Unidos en su territorio. y permitió   que  la Jefatura del  Comando Sur, participara activamente en  operaciones  castrense  en el sur del país contra las FARC-EP entre ellas,  la conocida Operación Tanatos.

La obsesión del presidente Uribe Vélez (2002-2010) por exterminar a la guerrilla lo condujo a ofrecerle a los mandos militares y soldados recompensas monetarias por cada guerrillero muerto, ese ofrecimiento condujo a los llamados “falsos-positivo”,  un eufemismo condenado internacionalmente para referirse a las ejecuciones extrajudiciales de civiles inocentes, cuyas cifras se ubican en más de 3000  asesinatos cometidos por las Fuerzas Militares entre el 2002 y el 2008 y que tiene pendiente que la Fiscalía de la República entregue la información que posee a la Corte Penal Internacional.

Puede afirmarse que los Acuerdo de Paz  firmado entre el Gobierno de Santos y las FARC-EP no han sido cumplido  y  en general desconocidos por el régimen del presidente Duque, pues  solo se han interesado en modificar el acuerdo sobre la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), tal como declarara el ex comandante de las FARC  Andrés Paris a la agencia de noticia API,   “para beneficiar a los agentes del Estado vinculados a graves delitos y a terceros elementos que se conocen están vinculados al latifundismo, a los paramilitares y al narcotráfico, al ex presidente y actual senador Álvaro Uribe a quien no le conviene que altos mandos militares declaren todo lo que conocen de los “falsos-positivos” y de otras acciones que le vinculan a los paramilitares y a los capos del narcotráfico” concluyo Paris.

Los 3 millones de hectáreas de tierras  acordados para la entrega a los campesinos pobres no se ha cumplido, ni los acuerdos  relacionados a  los cultivos ilícitos,  la amnistía aprobada por el Congreso y la Corte Constitucional  se cumplió a media y hoy aproximadamente  unos 600 miembros de las FARC se encuentran aún en prisión. No se han tomado en cuenta los acuerdos relacionados con  la reforma política, electoral, judicial y militar y de  ellos ni se hablan. Las ansias de reincorporarse a la vida normal de los cerca de 7000 desmovilizados de la organización guerrillera no se han logrado y se sienten traicionados por el Gobierno de Santos y de Duque, teniendo en cuenta, que ellos sí cumplieron lo acordado como lo fue la entrega de las armas,  su desmovilización  y concentración en las zonas veredales y para colmo dicen, tienen la prohibición de salir del país a visitar a sus familiares, considerándose prisioneros.  El paramilitarismo no ha sido combatido y los territorios que antes ocupaban las FARC-EP han pasado a ser ocupados por estas bandas criminales, quienes imponen a la comunidades campesinas su “ley y su  orden”  de terror.

Un hecho incomprensible para la mayoría de los estudiosos de los procesos  de paz en la región y en otros continentes y para la opinión pública nacional e internacional, ha sido  la entrega de las armas, y concentración de las tropas guerrilleras,  sin que antes no se hubiera correspondido con la implementación de los Acuerdos, lo que ha quedado marcado  para la historia de Colombia como una  gran traición al pueblo amante de la paz. Ese será el estigma que llevará por siempre  el hoy  expresidente Juan Manuel Santos, al no cumplir  lo firmado el 24 de noviembre  del 2016 y manchará al actual Gobierno por no asumir una conducta política firme y honesta al servicio de la paz.  La credibilidad del Estado colombiano ha quedado en entredicho,  maltrecho y desprestigiado ante su pueblo y  la comunidad internacional, los organismos multilaterales y las organizaciones sociales y de derechos humanos, pues se trata del incumplimiento de un tema tan sensible como el de la paz. 

En definitiva, además de la entrega de las armas,  la gran falencia  de las FARC-EP fue  no acordar  la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente Corporativa, para someter los Acuerdos de la Mesa de Dialogo a la votación del soberano y así convertir los Acuerdos  en una política de Estado y no llegar a un  acuerdo final solo con el supuesto respaldo del Gobierno y más  teniendo como precedente un plebiscito por el Si o el No,  y por el cual ni el Gobierno hizo campaña para que el SI ganara,  pues en definitiva no era vinculante, pero al ganar el No, el Centro Democrático y  el senador Uribe Vélez exigieron revisar, modificar y eliminar algunos temas ya acordados  en La Habana, lo cual fue aceptado y así se hizo. 

Al final como esto fue un acuerdo del Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC-EP y cuyos acuerdos para hacerlos efectivos tenían que pasar por la aprobación del Congreso y de la Corte Constitucional, la gran mayoría no han sido aprobados y otros modificados a la imagen de semejanza de los interese del sistema y a pesar de ello no se han implementado. Con estos no pocos elementos le dejo a los amigos lectores que se respondan  la pregunta con la que títule este artículo:  ¿Ha fracasado, sí o no  el Acuerdo de Paz en Colombia?.

(*)  Periodista, politólogo y analista internacional

jorgarcia726@gmail.com

miércoles, 10 de octubre de 2018

¿Y si la izquierda volviera a pensar?


 Por Juan Pablo Cárdenas S.:

La propia comunidad científica mundial está perpleja respecto de las consecuencias que podrían tener para toda la vida de la humanidad las innovaciones producidas por la llamada inteligencia artificial. Con la inminente consolidación de la sociedad tecnológica regida por aquellos algorismos capaces de superar en miles o millones de veces la capacidad y celeridad de la inteligencia humana. De esta forma es que la ciencia avizora con  mucha preocupación que  todas nuestras estructuras sociales, políticas y económicas puedan verse supeditadas a lo que “reflexionen” y ordenen los robots y otras  inventos que ya no serán necesariamente instrumentos al servicio de la persona humanas sino, por el contrario, terminen suplantando nuestra voluntad y libre albedrío.

Cuando uno lee lo que connotados  especialistas están advirtiendo en sus escritos, como el profesor Yubal Noah Harari, descubre con horror cómo nuestros gobiernos, parlamentos y universidades se mantienen sumidos en los conocimientos del siglo que ya se fue y se muestran completamente incapaces de imaginar, siquiera, lo que viene, a fin de reaccionar a tiempo frente a los riesgos del desarrollo tecnológico. Si en el pasado a los ideólogos, filósofos y cientistas sociales los apreciábamos sensibles a los acontecimientos como la revolución industrial y otros, hoy  los vemos muy rezagados  al respecto. Pero, lo más grave, inmersos en querellas tribales, superfluas e inconducentes.

Si lo ideales del liberalismo y la democracia   parecieron ponerle fin  a los regímenes autocráticos y a las dictaduras, justamente la inteligencia artificial pudiera acabar ahora con las prácticas del libre mercado y el derecho de los ciudadanos a escoger soberanamente a sus representantes. Así como ya tenemos algorismos que vigilan todas nuestras decisiones económicas y nos predisponen para el consumo de determinados productos, sin siquiera necesitarlos efectivamente, estaría próximo el día en que desde los computadores de un grupo de los más poderosos del mundo se pueda decidir la suerte política de nuestros países.. De esta forma no sería raro que los Trump y otros personajes pudieran ser impuestos por los mecanismos  reguladores de la inteligencia emocional  que es, en definitiva, la que explica muchas de las más grandes y extrañas decisiones actuales como el Brexit, las guerras que asolan constantemente a la humanidad o la insensatez del consumismo depredador. 

Si las derechas fueron tradicionalmente las que asumían el conservadurismo, la necesidad de oponerse a los cambios y conjurar la justicia social, las izquierdas eran las que se preocupaban de cuestionar los sistemas imperantes, promover los cambios y avanzar hacia la equidad social. Sin embargo, en la actualidad lo que más se descubre en los sectores “progresistas” es su entreguismo, su conversión a las ideas neoliberales y la práctica de la democracia acotada o “representativa”. Incluso las convicciones de Marx del siglo XIX parecen ahora muy extremas para no pocas expresiones socialistas  de nuestro país y del mundo.

Aunque todavía se le rinden homenajes a Salvador Allende, a la revolución cubana y a los caudillos del África que llevaron  a la emancipación de tantas naciones, la verdad es que éstos han devenido en la más completa hipocresía. Cuando en realidad  muchos de los más rebeldes jóvenes de antaño hoy se solazan en parlamentos de un régimen político como el nuestro, regido por la Constitución de Pinochet, el ultra neoliberalismo y la impasibilidad frente a la corrupción de nuestros gobernantes e instituciones llamadas republicanas. Y, para colmo,  habiendo logrado buenas correlaciones de fuerza en el poder legislativo, finalmente se rinden a las dietas parlamentarias y al ejercicio de la política mediática, a las ambiciones personales y querellas internas digitadas por los publicistas del sistema que les conviene para que nada cambie realmente.

Poderes que ni siquiera le temen, como antes, a la explosión del descontento social, en la idea que éste puede ser neutralizado fácilmente por las policías y las fuerzas armadas que hoy hasta hacen uso de drones para identificar los rostros de los rebeldes y pueden atentar contra los líderes políticos y sociales que les resulten incómodos. Sumando a ello el control de las redes sociales, donde la calumnia, la delación y otras lacras pueden manipular con cierta facilidad la conciencia de los ciudadanos. Reconvertidos, por desgracia,  en meros consumidores y cada vez más lejos de la sociedad del conocimiento y  la posibilidad de influir en su destino. La ciencia también vaticina que la caída del capitalismo podría ser posible con el colapso de nuestro medio ambiente, más que por la crítica lúcida y la acción decidida de los dirigentes o políticos conscientes.

Vaya que resultaría importante, entonces, que los partidos políticos y otras entidades pudieran sacudirse rápidamente de sus inercias  y, en este sentido, se propusieran marcar rumbos, como advertir los riesgos que, además de sus innegables logros, entraña esa inteligencia artificial  que ya convive inmersa e infiltrada en  nuestro devenir histórico. Cuando todavía los pueblos están a tiempo de comprender los riesgos del calentamiento global, el uso del plástico y el consumo chatarra hasta en los recetarios de la medicina. Cuando la salud, por ejemplo, que nos parecía un derecho fundamental,  es completamente manipulada por los laboratorios inescrupulosos y los médicos abyectos rendidos a sus millonarias lisonjas. Una inaudita realidad que nos habla del inmenso avance experimentado para prevenir y sanar enfermedades, pero también para convertirnos a todos en enfermos y conejillos de indias dependientes de las drogas y medicamentos. En la idea de que valemos más para el negocio farmacéutico alargarnos artificialmente la vida. Sin importarle nuestra dignidad.

En muy probable que la desafección progresiva de nuestros pueblos por la democracia, tenga que ver con un desincentivo programado  por los medios de comunicación y los grandes grupos fácticos mundiales y nacionales. Que están dando con los algorismos que lleven a la humanidad a ser digitada en sus conductas y una forma de vida de la que se beneficien todavía menos habitantes del planeta. En que todos podamos “convertirnos en minúsculos chips dentro de un gigantesco sistema de procesamiento de datos”, como lo advierten los más visionarios científicos. Si confiamos más en que la inteligencia artificial tome decisiones por nosotros respecto de qué productos adquirir, qué películas ver, por ejemplo. Entregados a empresas como Google, erigida en el Vaticano del mundo actual. A la cual se rinden unidas las izquierdas y derechas del mundo para ser todas definitivamente vencidas,  si es que no toman conciencia de lo que viene y de la posibilidad de que nuestra inteligencia y libertad se sometan a un poder
juanpablo.cardenas.s@gmail.com