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miércoles, 23 de septiembre de 2020

*COMUNICADO* de Chavismo Sur

Desde *Chavismo Sur* expresamos nuestro firme *rechazo y repudio al informe emitido por la denominada Misión Internacional* Independiente, designada según resolución 42/25 por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, para evaluar presuntas violaciones de los derechos humanos cometidas desde el año 2014 en el suelo bolivariano.

 

Denunciamos el carácter *tendencioso, sesgado, injerencista, belicista y falto de rigor metodológico* del informe redactado por una oficina *privada* que traslada dichos, se parcializa y *defiende intereses de actores proimperialistas* e intervencionistas que han sido *cómplices del gobierno de Estados Unidos* en su afán por despojar a la República Bolivariana de Venezuela de sus recursos y violentar su autodeterminación soberana a decidir sobre sus propios asuntos. 

Desde esta trinchera nuestro americana y plurinacional de lucha, *advertimos a la comunidad internacional* que con el aval que da el Consejo de Derechos Humanos de la ONU al informe resultante de entrevistas extraterritoriales, denuncias de una parcialidad política guerrerista e información hemerográfica y de agencias financiadas por el Gobierno de Estados Unidos, *se incurre en graves errores, omisiones y vicios* que abren la caja de Pandora para que los Derechos Humanos sean esgrimidos una vez más como la *excusa para invadir* y neutralizar, no a un Gobierno, sino a la Patria Bolivariana que en 1999 selló su destino como territorio libertario, autodeterminado y soberano. 

En nada sorprende que el informe mencionado coincida con exactitud milimétrica con la amenazante gira que Mike Pompeo, Secretario de Estado de EEUU, acaba de realizar por Colombia, Brasil, Surinam y Guyana, países que en la región son punta de lanza de las agresiones mercenarias y amenazas continuadas en contra de la República Bolivariana de Venezuela. *Rechazamos de forma contundente esta gira preelectoral a favor de Donald Trump y en contra de la Patria Grande*, que este funcionario hostil realiza como concesión a la gusanera venezolana y cubana del Estado de la Florida que condiciona su respaldo al partido Republicano yanqui para las elecciones presidenciales del mes de noviembre próximo, a cambio del derribamiento del Gobierno Bolivariano. 

Alertamos al mundo que la República Bolivariana de Venezuela se encuentra trabajando coordinadamente con la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas en el marco de la Carta de Entendimiento suscrita en el mes de septiembre de 2019. Asimismo, advertimos que el Gobierno bolivariano ha intentado dar pruebas de buena voluntad por la reconciliación nacional, la más reciente de ellas, el *indulto presidencial a más de cien militantes de la oposición* venezolana que ha estado incursa en actos de terrorismo, crímenes de odio, traición a la Patria, intentos frustrados de magnicidio, entre otros tantos crímenes horrorosos que han causado un daño irremediable a la nación bolivariana y a la Humanidad toda. No se equivoquen: *el pueblo no los indulta*. 

Entendemos que la paz y la reconciliación nacional no serán posibles mientras perviva el capitalismo como fuente de toda desigualdad y opresión; o mientras agentes de la derecha fascista están libres, cuando hay trabajadores, campesinos y líderes comunitarios, que siguen encarcelados por defender las banderas históricas del Chavismo. 

En respaldo al proceso electoral que se nos viene el 6 de diciembre -el Nº 26 de la Revolución Bolivariana- y ante la avanzada inhumana de las agresiones imperiales que no cesan aun en estos tiempos de pandemia, desde esta trinchera de lucha, nos unimos al repudio internacional a este informe y *cerramos filas por la defensa de la autodeterminación de nuestra Patria Bolivariana y de la Patria Grande*. 

*¡Solidaridad internacionalista y revolucionaria! *

*¡Abajo el bloqueo imperialista! *

*¡Por el triunfo de la Revolución Bolivariana! *

*¡Por el Socialismo! * 

*CHAVISMOSUR*

Enviado Por Virginia  King

chavismosur@gmail.com

Buenos Aires, 22 de Septiembre de 2020

viernes, 14 de agosto de 2020

¿Qué puede esperar Venezuela de EE UU después de noviembre 2020?



Por Carlos Luna Arvelo:
Estados Unidos. Tomemos los últimos presidentes de estas décadas: John Kennedy, Lindon Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, James Carter, Ronald Reagan, George Bush padre, Bill Clinton, George Bush hijo, Barack Obama, Donald Trump. ¿Qué cambió en lo sustancial para el ciudadano estadounidense medio (Homero Simpson), o para nosotros en Latinoamérica, su virtual patio trasero? Nada. Estados Unidos, no importa con qué gerente, siguió siendo una potencia rapaz, belicista, imperialista.
Desde la Casa Blanca nadie jamás pidió perdón por el lanzamiento de dos bombas nucleares contra población civil en Japón ni por el destrozo inmisericorde de Vietnam.


La actitud imperial se mantiene incólume con cualquiera de ellos. Quien toma las decisiones finales -en general, en las sombras, sin que el gran público lo sepa, y mucho menos pudiendo incidir en ello- son las grandes corporaciones ligadas a los principales rubros económicos: el complejo militar-industrial (que inventa guerras a su conveniencia, lo cual le genera muchísimos dólares por minuto de ganancia), las compañías petroleras, los megabancos, la industria química, la narcoactividad (que no es cierto que sea un negocio solo de narcotraficantes latinoamericanos: ¿quién la distribuye y lava los activos en el Norte?), y últimamente, los negocios ligados a las nuevas tecnologías digitales”

En la polémica reciente entre los economistas Pascualina Curcio y Jesús Farías, a propósito de la política salarial del gobierno nacional, el constituyente Farías, en entrevista con el periodista Clodovaldo Hernández, publicada en portal La iguana.tv, dijo:

“yo creo que el tema del bloqueo va a cambiar el año que viene con las elecciones en los Estados Unidos…va a ser el mismo imperialismo, pero con otro método…con Venezuela se van a cerciorar que no es posible acabar con la revolución bolivariana a través del bloqueo y se van a ver obligados a utilizar otros métodos…lo que puede ayudar a que ese cambio de actitud en la élite de la política norteamericana se concrete son las elecciones en la Asamblea Nacional, una gran victoria de las fuerzas democráticas y del chavismo…va a ser una disuasión a la aventura y a las políticas extremas del bloqueo…”

Quien puede olvidar que en el año 2015 fue Barack Obama, como presidente de EE UU, quien firmó la Orden Ejecutiva declarando a Venezuela como una amenaza inusual y extraordinaria para los Estados Unidos. Ese “individuo” que, en la idea de mucha gente en el mundo, representaba la esperanza de un cambio de rumbo de las políticas imperiales de los Estados Unidos.

En 22 años de historia de Revolución Bolivariana a las distintas administraciones de los Estados Unidos no le ha importado la “democracia” que se ha practicado en nuestro país. Ni en los mejores tiempos de Chávez, cuando la revolución obtuvo el más sólido apoyo de los votantes en las urnas. Nunca han dejado de apoyar aventuras golpistas como las del 2002, ni ninguno de los intentos posteriores, independientemente de quien estuviese en la Casa Blanca, como lo afirma la extensa cita del psicólogo Marcelo Colussi.

Pretender que porque haya factores políticos de la oposición que estén dispuestos a participar en las elecciones de diciembre, para elegir la Asamblea Nacional venezolana que los Estados Unidos cambiará determinantemente el curso de su política contra nuestro país es “ilusorio”, para utilizar la misma expresión de Farías.

Independientemente de que sea republicano o demócrata, quien ejerzan el mandato en la Casa Blanca, siempre estará condicionado por los poderes fácticos que requieren del control de los cuantiosos recursos petrolíferos venezolanos. Bien profetizó Simón Bolívar (1829) que “…los Estados Unidos que parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria en nombre de la libertad…”, cuánta razón tuvo el más grande hombre que parió nuestra Patria.

No esperemos nada bueno de ese imperio, que solo males y miserias desea a un pueblo que decidió ser libre de una vez y para siempre.
carloslunarvelo72@gmail.com

miércoles, 27 de febrero de 2019

Qué pasaría en la región si estalla una guerra en Venezuela



Por Iván Muñoz :

A inicios de febrero de 2019, el Senado estadounidense vetó la posibilidad de que el gobierno de ese país, al menos momentáneamente, incursione mediante una intervención de sus fuerzas regulares en Venezuela, esto, a pesar de que los republicanos dominan en la Cámara Alta. En la Cámara de Representantes del Congreso estadounidense dominada por los demócratas, las posiciones son mucho más adversas a esas pretendidas acciones de la Casa Blanca.


Sin embargo, estas condiciones de la política interna estadounidense no constituyen un alivio para la paz en Venezuela, pues la retórica belicista sigue intacta en las vocerías de John Bolton, Mike Pence, Marco Rubio y el mismo Donald Trump, no solo indicando "la opción militar" sobre la nación caribeña, también azuzando a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) para que deponga al presidente Nicolás Maduro y dé pie a un enfrentamiento interno.

Durante la segunda semana del mes de febrero, la narrativa de la "crisis humanitaria" en Venezuela se ha incrementado y la Casa Blanca, mediante la USAID y el gobierno de Colombia, ha instrumentalizado la colocación de una supuesta "ayuda humanitaria" en la frontera colombo-venezolana, afinando un detonante de conflicto y suscitando la conmoción mediante el pretendido "ingreso a la fuerza" de supuestos paquetes de ayuda.

En simultáneo, las autoridades venezolanas detuvieron al ex coronel venezolano y entonces prófugo de la justicia Oswaldo García Palomo, quien ha sido uno de los operadores en el terreno para instigar en la fuerza armada venezolana y ha sido articulador de operaciones mercenarias, entre ellas el intento de magnicidio al presidente Maduro en agosto de 2018. García Palomo reveló a las autoridades venezolanas elementos de la conjura entre Colombia y Estados Unidos para detonar en Venezuela un conflicto civil y una intervención armada de origen externo en simultáneo.

Tampoco es casual que el autoproclamado Juan Guaidó también haya introducido la narrativa de detonar "una guerra civil" en Venezuela, y además sostener que mediante sus gestiones, este podría "solicitar la intervención extranjera" para, en teoría, salvar a la población venezolana.

Vistos esos elementos en la política interna de Estados Unidos y los demás detalles sobre el golpe de Estado en desarrollo en Venezuela, es indispensable unir los puntos: adquiere cada vez más consistencia la posibilidad de que la variante militar de asedio a Venezuela tenga la denominación de guerra mercenarizada presentada como conflicto civil. Un esquema de guerra tercerizada en la que Estados Unidos, mediante factores paramilitares en Colombia, detone un conflicto de tipo irregular y en consecuencia puedan irrumpir facciones que podrían estar cooptadas a lo interno de la FANB para dar pie al umbral del caos.

Pero hay factores en la política regional y en la propia política estadounidense que han señalado mostrarse en franco desacuerdo con la posibilidad de una intervención a Venezuela, o la posibilidad de que la situación actual escale a un conflicto civil. Gobiernos del mismo Grupo de Lima, como los de Perú, Chile y Ecuador entre otros, han fijado esa postura y en simultáneo los gobiernos de México, Uruguay, Bolívia y República Dominicana han señalado los "riesgos" que derivarían de un conflicto armado en el Caribe.

Los factores a considerar sobre un conflicto imposible de encapsular
Las derivaciones en el hecho político: varios gobiernos de derecha beneficiarios de un nuevo auge de sus fuerzas políticas en la región, entienden que al día de hoy el tema venezolano divide las relaciones internacionales. En sus adentros, varios gobiernos han gestionado eficazmente el tema de Venezuela satanizando al chavismo y estigmatizando al país. Por eso, varios gobiernos han suscrito el reconocimiento de Juan Guaidó como figura paraestatal y artificial, mediante factura e instrucciones estadounidenses.

No obstante, el estallido de una guerra cambiaría seriamente la posición de esos gobiernos de cara a su frente político interno, pues pasarían a ser los gobiernos que legitimaron y dieron cuerpo al estallido de una guerra en Venezuela, aunque ahora se deslinden del discurso bélico intentando resguardar su capital político. Pero lo cierto es que, de ocurrir una guerra en Venezuela, ocurriría un sisma en la política regional, la matriz crítica a las fuerzas de derecha se incrementaría, pudiendo ello ser aprovechada por otras fuerzas de izquierda y otras de la socialdemocracia para tambalear partidos en gobiernos.

La espiral que derivaría de una guerra en Venezuela atravesaría la política entre los factores de derecha aliados o adversarios de la intervención, dejando un amplio argumentario que sería muy útil para acelerar la deslegitimación de los actuales gobiernos de derecha en el poder en varios países, algunos de ellos con pisos políticos bastante endebles.

La verdadera crisis humanitaria: desde la guerra de Afganistán se ha demostrado que los conflictos de este tiempo suelen ser prolongados. Una guerra asimétrica en Venezuela tendría esa denominación, pues hay elementos que componen la estructura defensiva militar de Venezuela que sugieren que relámpago “sería imposible. También es cierto que en ese tipo de guerras, el desplazamiento interno y externo de la población sería de al menos un 40% de la población debido a la agudización de una crisis de espectro total: carencia de servicios, hambre e insalubridad.

¿Quiere Estados Unidos un nuevo Medio Oriente en su "patio trasero"?
Según un informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), ese ha sido el caso en Afganistán, Irak, Libia y Siria. Según Vox EU, siguiendo datos de ACNUR, el 54% de los sirios han sido desplazados. La posibilidad de una guerra en Venezuela desplazaría dentro y fuera del país al menos a unos 12 millones de personas. Una cifra de dimensiones astronómicas para esta parte del mundo.

Un conflicto en Venezuela abriría campos de refugiados en el país, pero también fuera de este. Los gobiernos vecinos estarían en la obligación de intentar contener un desplazamiento humano enorme, probablemente de unos 7 millones de personas como mínimo que se unirían a los migrantes económicos que ya han salido del país. Tendrían que gestionar tal crisis con los métodos que saben aplicar los países europeos; abrir campos de refugiados sería entonces un asunto difícilmente manejable, logística y políticamente costoso. El Mar Caribe podría convertirse en otro Mediterráneo, e incluso la dimensión de la tragedia por muertes por inmersión podría ser mayor, bajo el entendido de que Europa despliega una organización y logística de supervisión y control marítimo, y que tales capacidades no existen en el Mar Caribe.

Un epicentro de inestabilidad en materia de seguridad: es indispensable analizar las consecuencias de una arremetida violenta contra Venezuela, si resulta exitosa. Una guerra asimétrica multivariable significaría la inserción masiva de armas al país, pero también la fragmentación al menos parcial de las fuerzas regulares venezolanas y su arsenal. Una ingente cantidad de armamento de al menos 500 mil armas en manos del ejército, la Armada, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y las milicias bolivarianas, que podrían caer en manos de integrantes de bandos difusos del conflicto. Armas susceptibles a pasar luego al mercado negro para distribuirse en manos de terroristas, miembros del crimen organizado e insurgentes en la región y otros continentes.

Sobre este ítem vale la pena afincarnos sobre un ejemplo. Yace en uno de los componentes del sistema antiaéreo venezolano de tres niveles y que tiene consigo el lanzamisiles IGLA-S, de fabricación rusa, para defensa antiaérea a baja altitud, hasta unos dos kilómetros de altura. Es un dispositivo disponible por miles en el ejército venezolano. De hecho, la Compañía Anónima Venezolana de Industria Militar (CAVIM) diseñó para la FANB una versión venezolana, el IGLA-VE, con un apresto muy al nivel de su predecesor ruso. Este dispositivo, portátil, además, sigue las trazas de calor de cualquier artefacto aéreo, pero tiene además la facultad de guiarse directo hacia el objetivo eludiendo bengalas mediante un software en el lanzacohetes.

Este artefacto es de sumo cuidado. De hecho, Estados Unidos no ha dotado de instrumentos similares a fuerzas mercenarias que ha desplegado en Siria, precisamente por los riesgos que se derivan de que este arma caiga en manos irregulares. La seguridad aeronáutica regional estaría en enorme riesgo y cualquier avión civil podría ser un objetivo sumamente vulnerable frente a estos dispositivos en manos equivocadas.

Los riesgos sobre la seguridad estratégica regional a largo plazo
Estos riesgos son plenamente conocidos por la gendarmería militar estadounidense que se mantiene aupando una guerra en Venezuela. Sin embargo, la intervención sigue como opción en la mesa. Ello infiere que lo que está en discusión, no es sólo la posibilidad de una guerra en Venezuela, sino también la posibilidad de que se desarrolle un foco de conflicto que, como onda expansiva, pueda comprometer la seguridad estratégica de la región, para así ampliar la presencia estadounidense y el despliegue total de su infraestructura institucional. ¿Quiere Estados Unidos un nuevo Medio Oriente en su "patio trasero"? Esa es una gran pregunta.

La presunta retirada de Estados Unidos de Siria y la posibilidad de que firmen un armisticio con los talibanes en Afganistán -evidentemente sin haberlos derrotado-, des escalaría momentáneamente la presencia estadounidense en ese "polígono de tiro" que ha sido esa región en las últimas décadas. Pero el complejo industrial militar estadounidense, factor causal y central de la expansión militar y las guerras que ese país ha emprendido, sigue intacto como factor modulador de la política norteamericana y podría estar considerando la posibilidad de abrir otro frente de conflicto a gran escala en Latinoamérica.

A fin de cuentas, avasallar a los Estados-nación, que es el principio y fin de la política estratégica estadounidense, ha tenido en la guerra un factor polivalente. La guerra ha sido un componente del enfrentamiento perpetuo de Estados Unidos frente al mundo, y por eso se ha consagrado como factor hegemónico y dominante de las relaciones internacionales desde hace un siglo.
iwlamur@yahoo.com

miércoles, 30 de enero de 2019

Me volvió el alma al cuerpo


Por Gloria Gaitán: 

El hecho de que las redes sociales, los WhatsApp y los correos electrónicos se hubieran llenado de mensajes de colombianos de izquierda, de demócratas y de humanistas, sospechando que el acto terrorista contra la Escuela General Santander fue un atentado craneano y ejecutado por los sempiternos guerreristas nacionales y extranjeros, me ha llenado de esperanzas. Quiere decir que ellos y yo misma no podíamos creer, no nos cabía en la cabeza, que un grupo guerrillero que dice interpretar al pueblo y proclama su voluntad de hacer de Colombia una tierra de paz y justicia, pudiera jamás apelar al terrorismo, inmolando a jóvenes que, sean lo que sean, son colombianos que, en general, pertenecen a las clases populares, porque los hijos de los oligarcas no escogen como carrera ser policías, ya que sólo conciben esa institución como una herramienta para servirles.

En la lógica que manejamos los que pensamos en un “falso positivo”, los autores debían ser los eternamente belicistas, y la idea se afianzó cuando el presidente Duque, - que prefiere las soluciones violentas a los diálogos de paz -, decidió romper toda posibilidad de  interlocución con los helenos, poniendo en dificultades a Cuba al exigir la entrega de los miembros de la mesa de paz y del COCE, rompiendo los previos acuerdos internacionales que fueron avalados por los países mediadores, según los cuales, en el caso de un rompimiento de las conversaciones, se garantizaría la seguridad de los combatientes mientras llegaban a suelo colombiano.

El presidente Duque había mostrado anteriormente su talante belicista al pedirle al ELN que, en plena guerra, se comportara como organización cívica y el atentado en la Escuela Santander le caía de papayita para romper la posibilidad de diálogo, que era lo que traslucían todas sus intervenciones.
De ahí que a muchos nos pareció lógico no ir a marchar en un evento convocado a todo timbal por el presidente Duque. Rechazábamos, como lo hicieron Gustavo Petro y la FARC, sumarnos a un evento donde el llamado a manifestarse lo hacía quien, con precipitad, rompía la posibilidad de llegar a la paz por el camino del diálogo.

Cuando ingresé a hacer un máster de derechos humanos, me escandalicé al ver que existen normas, acogidas por los entes internacionales, donde hay crímenes legales y crímenes ilegales. No lo podía creer. Pensaba que era una lógica y una moral propia de quienes son proclives a la solución de los conflictos a través de la guerra y carecen de principios humanos y de respeto a la vida. De ahí mi desconcierto e indignación cuando leo un comunicado del alto mando del ELN donde legitiman su crimen bajo la misma óptica, diciendo que “la operación realizada contra dichas instalaciones y tropas es lícita dentro del derecho de la guerra, no hubo ninguna víctima no combatiente”. Leyeron bien: lícita, o sea que se volvieron legalistas para justificar su crimen.

Es de una sutileza cruel y morbosa establecer a quien es legítimo matar y a quién no. Es un razonamiento que me horroriza, que me asquea. Pero también me llena de esperanzas constatar que la Plaza de Bolívar solo se llenó a medias, a diferencia de la convocatoria de los estudiantes que colmó la plaza, lo que significa que los colombianos queremos llegar a la paz total por el camino del diálogo y que bien valdría la pena que los líderes que abanderan este camino pacífico, como ruta para llegar a la paz, convoquen a una manifestación pidiendo que cesen  – de uno y otro lado – los asesinatos “legitimados” por los tratados internacionales y que se retorne a la mesa de diálogo, esperando que Cuba vuelva a aceptar ser la sede de ellos, ya que su canciller, Bruno Rodríguez,  tuvo que declarar en un twit que "#Cuba jamás ha permitido ni permitirá que su territorio sea usado para la organización de actos terroristas contra ningún Estado. #Cuba ha cumplido estrictamente su papel como Garante y Sede Alternativa de la Mesa de Diálogos de #Colombia entre el Gobierno y el ELN", diciendo en un segundo twit que “condenamos el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, sean cuales sean sus motivaciones”. Así se habla.

En esta ocasión, Cuba nos interpreta a quienes somos de izquierda y humanistas. Por eso bien vale la pena que nos manifestemos públicamente para que se retome el camino del diálogo, sean cuales sean las motivaciones bélicas que impulsan a los guerreristas a la muerte como supuesto camino para lograr la paz. 

oquinterofer@gmail.com