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miércoles, 11 de noviembre de 2020

Elecciones USA deja un ganador y seis nuevas EX

Por J. Manuel Arango C.: 

La prepotencia, arrogancia y gritos como el despistado en casa de Nariño de colombina, llevaron al trompudo del tromp a su más estrepitosa derrota electoral, ante un Joe Biden, que si bien obedeciendo al NOM actúe mas moderadamente en las relaciones internacionales, no deja de ser un títere más; que como sus antecesores que invadieron, asesinaron, depusieron gobiernos demócratas y soberanos; y sobre todo, no respetaron soberanía nacional y la autodeterminación de los pueblos, este lo estará haciendo igual.

Según rumores por ahí, el Nuevo orden Mundial -NOM- que no me atrevería a desmentir, como tampoco a firmar, pero que lo va habiendo lo va; pretenden tomarse el dominio mundial a través de un gobierno único y no solo sobre la fase de la tierra, sino a donde ha logrado llegar la humanidad y otros planetas más; que por el momento solo se dejan sentir como la banca internacional, el pentágono, la CIA entre otros, que no es un secreto son los que manejan los hilos invisibles de dominación al títere en la famosa “casa Blanca de USA, sino por toda parte donde unos por sometimiento y otros por mediocres lo permiten ser. 

Hoy con más de 270 votos del Colegio electoral que es donde se “elige” al presidente de los Estados Unidos de >Norteamérica, un sector de la casta dominante aparentemente “toma” las riendas de este conglomerado de ciudadanos en los Estados Unidos, quien por ello se creen los súper gendarme mundial, cuando hace rato lo dejaron de ser, además porque en ningún momento nadie les nombro como tal y ahí está la caída del gritón, excluyente etc.,

Lo único claro de toda esa farsa electoral mediante la igual “democracia” en el país de la “libertad y la democracia”, es que no solo el trompudo fue derrotado, sino cinco “personajes” que solo lo eran por el imperio, mas no porque de verdad lo sean y se los canto de a uno para que no se confunda. 

Los nominados y ganadores de las EX, con las elecciones USA…

1.- Hace muy poco, el trompudo, celebro la libertad del tres veces EX y que ahora s ele suma una más, como es Álvaro Uribe Vélez, que mediante “jugaditas”, le dejaron libre sin merecerlo; a lo que de una el trompudo, lo celebro y le dijo al cuatro veces EX “héroe”, a lo mejor porque obtendría la cuarta EX, de Ex “héroe”, porque ya que se olvide, de ex presidiario entonces, salto sin disfrutarlo aún, a Ex “héroe” quien fuera galardonado con un cortometraje denominado “matarife” y además beneficiado por los estrado judiciales que no lo dejan por ahí solito, vinculándolo a un proceso que es el mismo por el cual renuncio a su senado, pero que un juez le dio lo contrario a lo pretendido, como mantener las pruebas recopiladas en su contra por una alta corte en Colombia y que sus amiguitis de la justicia como fiscalía entre otros, querían “pasárselas por la galleta”, con esta EX,pierden tambien los uribistas.

2.- Un anemiado, sin presentación física que digamos, ni buen hablar como tampoco buenos modales, de origen latino que por accidentes de la vida llego a ser dizque el secretario general de la OEA, llamado elmugre -disculpen- Almagro-, creyéndose poseedor de ese gran poder que le daba una cadavérica OEA, no solo se jactaba el ventrílocuo, el clarividente y demás, y como el “mejor justiciero” apenas según el ocurría fraudes electorales en algún país hermano, de inmediato sus intervenciones que siempre apuntaron al intervencionismo y a los golpes de estado, como el más reciente en Bolivia, por haber ganado el MASD con Evo Morales, afirmo que había sido fraude y de una “tumbaron” a Evo

Ese mugroso almugre o Almagro, es al que estuve esperando con ansias que actuara ante el “fraude” electoral “castrochavista” o “petrista” como dijo el trompudo en las elecciones del día 3 de noviembre del 2020 en USA. Pero no, me dejo con las ganas. Yo sentía oír, ver al almagrote ese, diciendo lo del fraude electoral, y de una suscitar un golpe de estado en los Estados Unidos de Norte América, a la usanza en los demás países del mundo; pero no, ni siquiera dijo pasados tres días, que le apuraran con los resultados, mi dijo, ni hizo; se reculo de su actuar omnipotente hacedor de golpes de estado, por lo que desde ya es el EX hacedor de golpes de estado, porque ser por lo menos ni lo hizo ni lo ha insinuado al futuro.

3.- Regresémonos por Colombia, la patria de la “democracia” la Colombia con “P Mayúscula”, y la de un nobel de paz; la Colombia que no reconoce a un vicepresidente como su presidente, siendo el caso del Señor Iván Duque que ante los Estados Unidos de Norteamérica para la celebración del mal llamado día de la Independencia, por lamerles y algo más, les dijo que estaba muy agradecido de los americanos, porque por ellos se dio la independencia de Colombia, o como cuando presento “pruebas” contra Nicolás Maduro por entrenamiento de menores y resultaron ser en Colombia y de más de 10 años;

Por acá va apareciendo el otro ganador de una EX. Por allá muy lejos se refirieron al duque como el “líder regional” por su Azaña de ponerse al frente en el plan de tumbar a Maduro de Venezuela, como cuando apoyo directamente el sabotaje contra un gobierno soberano, aquel 23 de febrero del 2019 con el cuento de las “ayudas humanitarias, para fortalecer a su Juanito alimaña y que antes de iniciar fracasaron. Ahí, tiene al Tercer EX “líder regional”, porque son como nueve presidentes y cientos de lame bolas tumbando a Maduro, acabando con la Revolución bolivariana terminando ellos primeros en caer que su objetivo, y con estos resultados del 3 de noviembre en USA, pues el ”líder regional” solo será en su imaginación.

4.- la piedra de la corona en esta pasarela de los EX, no podría faltar, sin mencionarle de una, porque a un personaje con tantos “méritos” y resultados mostrados en ese deber cumplido contra la soberanía nacional y la Autodeterminación de los Pueblos, no puede pasar de “agache” y me refiero a juanito alimaña, mal llamado “Juan Guaidó”, que después del ramudo Allup que también fracaso como toda una serie de desfilantes por la pasarela del fracaso y de la traumatología de poder; tiene que ver, sentir y hasta llorar, la ida de su putativo trompudo, sin haberle cumplido su misión injerencista y golpista hecha una realidad.

Un psicópata como guaido, que más de una vez se le escucho en espacios internacionales solicitar una intervención militar a Venezuela, no solo psicópata debe ser el calificativo –se lo dejo a usted el siguiente-. Porque en esos casos, las vidas cercenadas, van de lado y lado, los cañonazos, bombardeos, la munición etc., no son inteligentes para diferenciar enemigos de clase, y solo una persona desquiciada mentalmente, se atreve hacer semejante petición ante las potencia mundiales, como pretender robarse el oro de Venezuela para fines particulares,; solo un desquiciado como Juanito alimaña, propicia embargos económicos contra Venezuela, así su propio pueblo y paisanos, se vean perjudicados también, por eso y muchas cosas más, al haber perdido el “omnipotente” trompudo su reelección, el traumatizado autoproclamado presidente Juan Guaido, en adelante es el EX. Autoproclamado presidente.

5.- Y como para no dejar de colocar en la pasarela de ex, a una dama, porque me cobran aquello de la participación o igualdad de género, o cuotas de participación; viajemos a la querida Bolivia, donde por intromisión del imperialismo norteamericano, a través de Almagro, con su cizaña permanente, su injerencismo y provocaciones acompañadas de embustes, provocara un gobierno de facto en cabeza de la títere Jeanine Áñez, que duro más un suspiro en la puerta de los “infiernos” que su tal presidencia, habiendo costado si, centenares de vidas, prisioneros políticos, exiliados, mancilla miento de la democracia.

Esta títere del imperio, ante la revuelta popular, se vio obligada a convocar elecciones, loa que de hecho daban por descontado su triunfo, pero “mamola” gano de nuevo el MAS a quien con el golpe de estado contra Evo Morales, le arrebataron su presidencia ganada en las urnas y no con las balas como la personaje esta. Por eso, en este caso, la quinta EX, es para la Ex presidenta de Bolivia, quien como las ratas, ya dizque busca papeles para “volar” hacia los USA, temerosa que una vez se posesione el nuevo Presidente Arce, esta vaya derechito al tarro, por usurpadora y tantas vidas en sus espaldas. Y así podríamos decir del macri en Argentina, pronto el Lenin Moreno en Ecuador, y porque no en Colombia, que a punto de votos, la presidencia es de la izquierda colombiana, a la que según declaraciones de la tal ñeñe política, se las robaron poniendo al que se encuentra allí hoy

En Colombia y otros lugares del continente incluido USAA, para criminalizarnos a los que pensamos y actuamos distinto al imperio, nos colocan demasiados adjetivos, por ello es común oírles decir y más duro a sus vasallos lame pelotas, que es por culpa del “castro chavismo” o del petrismo. Si esto es así, señores cabeza de aserrín, entonces la “profecía” del tromp se cumplió; lo que debe indicarles pues, que el bolivarianismo es SU PAPÁ. Pues ustedes lo dicen, no nosotros, y gano su contrario, entonces ya saben quién en América latina, centro y norte, va a colocar gobernantes, como ya se rescató Argentina, Bolivia, se obligó cambio en Chile, vamos por Ecuador, Colombia y se mantiene Venezuela, Cuba y Nicaragua. ¡Cámbiense de parche, aún tiene algo de tiempo y "le ayudamos a conseguir la cita con Biden".

J. Manuel Arango C.

-Director CLARIN de Colombia

-Defensor de los Derechos Humanos.

-Integrante de la Red Internacional de la Comunicación Popular

clarinesdecolombia@gmail.com

 

martes, 3 de septiembre de 2019

La nueva insurgencia y el reto social




Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Quizá no se conozca en la historia de los conflictos armados recientes, el caso de una guerrilla que haya hecho tanto para desarmarse, ni de un gobierno, que haya hecho tanto para obligarla a desistir de ese propósito. Las FARC, se acabaron y nació de allí la FARC, en singular, como partido político, que no logra posicionarse en ningún lugar de la política y la movilización social. Aprendió a sobrevivir a los ataques de la derecha, que lo recrimina y aborrece, pero tampoco logró asumir liderazgo en la izquierda. Electoralmente fallaron las cuentas y solo le quedaron las diez curules del pacto de paz, acordadas para senado y cámara, que apenas si le permiten unos pocos minutos al aire en el parlamento, controlado por el partido en el poder, que reniega de no haberlos exterminado y trata de usarlos como chivos expiatorios de todos los males padecidos y por padecer, y les impide hablar y actuar con el tono de su discurso construido durante varias décadas.



Es el derecho a la paz y no solo los acuerdos lo que se ha incumplido. Tampoco se ha cumplido el orden constitucional que obliga a crear condiciones para sobreponer los actos de paz sobre los de la guerra. Tampoco hay esfuerzos serios (más allá del papel firmado pero incumplido), por fortalecer políticas de estado para que los derechos tengan sentido, recursos y disposición institucional para que sean realizados por la población colombiana. El estado de derecho esta resquebrajado y se vive en un naturalizado estado de cosas inconstitucional, presente en sus millones de desplazados, victimas, desempleados y adicionales con las crecientes desapariciones forzadas, asesinato sistemático de sus líderes sociales y excombatientes y corrupción en todo su furor instalada por dentro de la estructura del estado. La cotidianidad es de violencias está desbordada y es arropada por la arrogancia del poder, que no ve, no escucha y no atiende las urgencias de la mayoría de población que clama oportunidades para vivir con dignidad. Esas son apenas unas pocas razones objetivas para perder o ganar la esperanza en la construcción de paz estable y duradera.

Del seno de este panorama y no del fracaso o vaso medio lleno de la implementación de los acuerdos depende el tipo de luchas humanas, sean civiles o armadas. De ahí y no de las cenizas de un pasado reciente es que emergió la noche del 28 de agosto la noticia y video promocional de una nueva guerrilla, que anuncia retomar las armas y promover el sueño de la patria libre de Bolívar como lo indican sus señales graficas que completan la escena del regreso a las armas. No es una disidencia, son antiguos armados, que habiéndose desarmado regresan, se desmarcan totalmente del partido al que pertenecieron y de las reglas fijadas por la constitución y las leyes colombianas, y afirman que hay suficientes causas para validar su levantamiento en armas contra el estado, conforme a lo previsto como derecho de rebelión.

Quienes se presentan allí son viejos y experimentados guerrilleros. Los que aparecen en la foto configuran un estado mayor, secretariado o dirección colectiva, que reclama su condición de actor político, que desde la ilegalidad disputara la legitimidad del estado y, tratara de afectar el bien jurídico que es la constitución vigente, al amparo y subordinación de las reglas del derecho internacional humanitario. Quedan sin vínculo alguno con la justicia especial de paz y sus hechos y acciones de guerra serán los que le permitan a la sociedad calificar que tipo de insurgencia son, nada es previsible salvo que son armados de verdad. Al producirse una ruptura total con el orden constitucional vigente su adversario es el estado y en particular afirman que sus objetivos serán las elites, que gobiernan, controlan y ejercen el poder coactivo, represivo y de manejo de las políticas, las finanzas públicas y la hegemonía de las decisiones. Así ven ellos las cosas y en consecuencia actuarán buscando que su pensamiento convenza para ser vanguardia.

Le corresponde a la sociedad seguir construyendo la paz estable y duradera, sin dejarse provocar ni seducir, por quienes acuden a gritar y a rechazan la guerra en la retórica, pero la alientan sosteniendo ejércitos privados, ponen recursos para ejecutarla y llaman a cobrar venganza y despertar heridas y rencores. A la sociedad le corresponde a través de sus organizaciones civiles, sociales, académicas y defensoras de derechos, demostrar con hechos de paz, que hay otras formas de lucha y movilización que hacen innecesaria e indeseable la lucha armada. El problema está en demostrarlo con modos de acción contundentes, con organización y unidad de propósitos comunes, desmontando egos que impiden avanzar en colectivo, y no cayendo en la lógica de la paz derrotada. Son cientos, miles de experiencias de paz que tienen como base la defensa y construcción de justicia y dignidad sin guerra. Hay que retomarlas. Indígenas, campesinos y estudiantes, son quienes mejor han logrado instalar en la defensa de la vida y de la paz renovados modos de acción y movilización.

La insurgencia civil más contundente tendrá que darse con las elecciones que vienen en octubre 27, de lo que ocurra dependerá el destino de la nación y las maneras de vivir en Colombia. Los votos tendrán que orientarse hacia los mejores seres humanos, a personas de incuestionable honorabilidad, de talante ético y compromiso real con la paz y el respeto a los derechos de las comunidades, abiertos defensores del bien público y del estado de derecho, sin vínculo con ningún actor de la guerra. En las urnas tendrá que escribirse el mensaje que se le quiera enviar a los nuevos alzados en armas. Si el proceso electoral sigue siendo propiedad de las elites y los ganadores fueran los mismos corresponsables de la guerra, la nueva insurgencia armada tendrá futuro y una pista despejada para cobrar su victoria.

Los que no tienen partido, ni obedecen a centros de dirección e inclusive ya no confían en nadie, campesinos, obreros, mujeres, indígenas, estudiantes, que podrían agarrar un arma, pero no quieren o no pueden, tienen la palabra y la posibilidad de hacer mucho para transformar este país y saben que el momento es ahora, justo en este limbo que va del regreso a la guerra (con un nuevo actor del conflicto armado) y de la paz embolatada entre marañas jurídicas que impiden implementar el pacto político suscrito.
     
P.D. No hay que dejarse robar la esperanza sentencio el papa Francisco y en todas las paredes retumba ese eco. La universidad, que es mi lugar de existencia así lo reclama, así lo espera y hacia allá orienta todas sus fuerzas, esfuerzos y disposición de lucha desde las artes, las ciencias y las humanidades. La universidad pública colombiana no está subordinada a ningún partido político, ni organización social, ni representa ideas hegemónicas de poder, y es ahí donde hace diferencia para no dejar que se esfume el derecho humano a la paz y para no caer en la angustia de las violencias. La universidad nunca va a tirar tiros, sus ideas e imaginación siempre serán más contundentes que la fuerza del fusil y más alentadoras que los odios y las pasiones con las que la guerra envilece y mata en vida.    

mrestrepo33@hotmail.com

martes, 23 de julio de 2019

A 40 años, la revolución sandinista emerge nítida y más firme que nunca



Por Omar Aguilar M:

La Revolución Popular Sandinista cumple 40 años este 19 julio, durante los cuales ha pasado por múltiples pruebas, retos, desavenencias, guerras, acosos políticos, bloqueos económicos, injerencia extranjera y contradicciones internas; pero siempre ha salido avante y sigue construyendo páginas gloriosas e imborrables en la historia revolucionaria mundial.

40 años es solo un instante en la historia de la humanidad, pero para quienes viven la historia, para quienes la escriben; viene apareada de momentos de alegría y sufrimiento a veces con secuelas físicas y psicológicas, con momentos de heroísmo, de hazañas, de miedo o de incertidumbre. Sin duda alguna, la historia marca las vidas y deja huellas profundas en el alma de sus actores; sobre todo en circunstancias difíciles como las que le ha tocado vivir al sandinismo.


En su andar, las revoluciones y los revolucionarios a veces pasamos por momentos en los que la incertidumbre nos invade, el temor nos aprisiona y las dudas nos asaltan; lo cual es un signo de que somos seres analíticos y profundamente sensibles. Pero no podemos dejarnos vencer y debemos emprender un camino de reinvención y transformación, para desprendernos de todo aquello que nos inmoviliza, que nos enlentece y nos hace vulnerables. 

En estos 40 años de historia, han coexistido héroes y antihéroes, valores y antivalores, patriotas y vendepatria, buenos y malos, los que hablan con la verdad y los que mienten con descaro, los que construyen puentes y los que levantan muros, los que derrochan amor y paz, y los que derraman sangre y desparraman odio.

Primera etapa: una etapa de cambios, difícil, a prueba de fuego y odio, de dolor y sangre; pero de afianzamiento ideológico.

Los primeros 10 años de revolución, fueron sin duda extremadamente difíciles, complejos, con pasajes de alegría, y euforia, pero también con momentos de tristeza y dolor. Las primeras decisiones de la revolución, fueron estratégicas y reivindicativas: La Gran Cruzada Nacional de Alfabetización, el Programa de Educación de Adultos, el establecimiento de la gratuidad de la salud y la educación, los programas de atención a madres y niños, la reforma Agraria (que permitió  la distribución equitativa de la tierra y la reducción del latifundismo improductivo), el fortalecimiento del cooperativismo como modelo asociativo, el impulso a la pequeña y mediana industria, la creación de un Sistema de Seguridad Social incluyente, el programa de viviendas populares, la creación de empresas del estado para prestación de servicios claves como agua y energía, el mejoramiento del transporte urbano- rural, la ampliación de la red vial, el fortalecimiento del deporte y la cultura como un derecho, la ley de autonomía de los pueblos caribeños, el reconocimiento de los derechos de la mujer como sujeto social, el fortalecimiento del sindicalismo como ente reivindicativo de los derechos de los y las trabajadoras, y la creación de un fuerzas armadas y de orden público verdaderamente defensoras del pueblo.

Todos estos programas, medidas y estrategias, significaron un gran avance para las clases pobres del país, las que por primera vez en la historia nacional eran tenidas en cuenta y se convirtieron en el sujeto principal y en el centro de la Revolución Popular Sandinista. La solidaridad internacional fue un pilar fundamental y contribuyó al desarrollo de todos estos programas y medidas de carácter social, económico y político.

Pero como ya era de esperar, lo que beneficia a los pobres, molesta a los ricos; lo que visibiliza al proletariado, es piedra en el zapato de los burgueses; lo que acrecienta el nacionalismo, exacerba los ánimos de los vendepatria; lo que reivindica los derechos sociales, es sinónimo de comunismo y enfurece al capitalismo. El sandinismo se convirtió en un anatema para los líderes políticos y religiosos, en un incordio para en imperialismo norteamericano y en “mal ejemplo” para la periferia. La agresión imperialista llegó con la mayor inmediatez imaginable y se sirvió de los vendepatria locales y de los reductos del somocismo genocida para emprender una guerra fratricida, cruel y contrarrevolucionaria. 

Como toda joven revolución que triunfa por las armas, con un liderazgo inexperto (con más preparación militar y político-ideológica que, en economía, macro y micro-planificación, organización del estado, multilateralismo, relacionamiento internacional, etc.), cometió errores y tomó decisiones a veces desacertadas que de alguna u otra manera contribuyeron al desgaste del proyecto revolucionario. Las altas inversiones en el campo militar y otras áreas sensibles, sumadas al bloqueo económico, a un liderazgo vertical y centralizado, a abusos de poder de algunos cuadros directivos (debido al desorden y descontrol propio de un estado en guerra); provocaron enormes desajustes en el campo económico, escasez de alimentos, carencias en servicios esenciales, afectó a los sectores más vulnerables y generó descontento. No obstante, es difícil encontrar en la historia mundial, un estado que, estando asediado por una guerra se desarrolle con normalidad, mantenga sus estándares de vida, no padezca de escasez y presente indicadores económicos y sociales positivos.

La cruel guerra impuesta por el imperialismo a través de la contrarrevolución armada y la contrarrevolución política, económica y mediática; dejó una amplia secuela de muertes, dolor, rencor y odio. Se escribieron páginas de heroísmo en todo el territorio nacional, pero de igual manera páginas de sufrimiento y dolor, como el de las madres que perdieron a sus hijos en la defensa de la patria, el dolor de los lisiados de guerra, la psicosis de los que vieron a la muerte directamente a los ojos, la soledad de los huérfanos de guerra, la profunda crisis económica, las carencias de alimentos y servicios básicos. Todo esto representaba un enorme costo humano, moral, económico y político.

Solo la voluntad de paz del sandinismo, puso fin a unos de los capítulos más dolorosos de la historia de Nicaragua. Hubo que tomar la difícil decisión de sentarse con el enemigo, con el adversario y buscar una salida negociada. Esta decisión supo a hiel, puesto que las heridas de guerra eran profundas, con más de 150 mil víctimas, incluyendo muertos, discapacitados, viudas y huérfanos y profundas contradicciones y rencores. En aras de estabilizar el país, se convocaron elecciones en el año 1990 y pudo más el temor a una nueva escalada de guerra, a más muertes y dolor, que la euforia revolucionaria que posicionaba a Nicaragua como un ejemplo de patriotismo, resistencia y antiimperialismo. La pérdida de las elecciones tomó por sorpresa al sandinismo y muchos se refugiaron en el ostracismo y la ira contenida. La entrega del poder a un gobierno de derecha pro imperialista, no estaba en la agenda de los que lucharon por derrocar a la tiranía somocista y de los que dieron su vida por el proyecto revolucionario.

Las preguntas obligadas son:

¿Qué hubiera pasado si esta etapa de la revolución se hubiese dado en un clima de paz y estabilidad, sin bloqueo económico y político? 
¿Diez años en guerra y en condiciones adversas, son suficientes para deslegitimar una revolución naciente?
¿Las reivindicaciones y logros de la revolución, acaso no generaron profundos cambios en la sociedad nicaragüense, tanto en el campo ideológico-político, como en la esfera social, económica, cultural y en el amor a la patria?

Segunda etapa: Una etapa de definición, de traición, de retrocesos en el país; pero cimentadora de principios.

Los pseudorevolucionarios y los revolucionarios de ocasión, cuales buitres espantados, salieron en desbandada, renegaron de la revolución, se refugiaron en micro partidos, se aliaron con los nuevos gobernantes y políticos emergentes, y le declararon su amor incondicional al imperialismo; convirtiéndose en detractores a ultranza del sandinismo. Muchos de ellos, que fueron los más radicales durante estos primeros 10 años de revolución, después de la derrota electoral se convirtieron en los mayores críticos de la izquierda, en avispados analistas políticos y se arrimaron a la derecha en busca de limosna, de migajas, y con múltiples lisonjas enamoraron al imperialismo. Pretendieron además confundir a la izquierda mundial, esgrimiéndose como reformadores y salvadores de la ideología y principios del sandinismo; al que creyeron derrotado y quizás acabado.

Los revolucionarios comprometidos de corazón y práctica, los que nunca buscaron prebendas, los que defendieron la revolución con alma, vida y corazón, los verdaderos hijos de Sandino, los que practican los principios de Carlos, del Danto, de Rugama, de Arlen Siú y de tantos hombres y mujeres ejemplares; aguantaron la embestida y retomaron la lucha en un nuevo contexto, con nuevos retos, con nuevas estrategias, pero siempre con la fe de que el sandinismo resurgiría orgulloso, más fuerte y más experimentado.

Durante los siguientes 16 años, al sandinista verdadero, al revolucionario de formación, al líder  humilde y sencillo, al que sobrepone los intereses de los pobres a sus propios intereses, al que sirve a los demás, al que no busca el beneficio propio; le tocó luchar desde abajo, guiados por un líder carismático como el del Cmte. Daniel Ortega, que recorrió toda la geografía nacional, que estuvo al lado de su pueblo en momentos en que el rapaz neoliberalismo de Chamorro, Alemán y Bolaños desbarataba el país, lo sumía en la pobreza, el analfabetismo, la falta de energía, el comercio de la salud y la educación; generando condiciones para el enriquecimiento de los oligarcas, en una espiral de corrupción, robo del erario público y el entreguismo más vulgar; disfrazados de demócratas y arcángeles de la paz.

Esos 16 años de adversidad, de lucha en el campo político, sin más recursos que la moral, los principios inquebrantables y la fe en el liderazgo histórico; sirvieron para sacar lecciones, aprender de los errores y delinear nuevas estrategias de lucha para retomar el poder por la vía de las urnas. En esta etapa hubo que tomar decisiones a veces confusas o difíciles de entender, pero que a la postre, dieron la razón a nuestros líderes. Llegar a acuerdos con la derecha gobernante, supuso un desgaste político al frente sandinista, le granjeó innumerables críticas de propios y ajenos. Pero solo así se ganaron espacios importantes y se lograron suavizar las medidas neoliberales, la aprobación de leyes favorables, el respeto a reivindicaciones claves alcanzadas por la revolución y el reconocimiento del FSLN como el principal partido político de oposición.

Estas decisiones, permitieron la sobrevivencia de un partido sandinista seriamente acosado por los gobiernos de turno y por el imperialismo norteamericano. Solo así, el FSLN pudo mantener viva su participación en  poderes del estado y su influencia en entidades claves y estratégicas como los sindicatos de las instituciones públicas y principales empresas, y además evitó el desmantelamiento del ejército y la policía (pretendido por el neoliberalismo y el imperialismo yanqui); instituciones emblemáticas creadas por la revolución.

Tercera Etapa: Una etapa de relanzamiento del sandinismo, de reivindicaciones, de renovadas victorias; pero asediada por nuevas formas de guerra.

La retoma del poder fue además de la reafirmación de la fuerza del sandinismo, una declaración de que la semilla de la revolución estaba viva y ávida de rebrotar, de crecer y convertirse en un árbol gigante. Los años en oposición sirvieron al sandinismo para madurar, para reinventarse, para convertirse en un partido político moderno, para prepararse en aquellos temas que en la primera fase fueron asumidos por dirigentes políticos o líderes guerrilleros sin experiencia, sin conocimientos técnicos especializados. De ahí que en esta segunda fase, el gobierno revolucionario ha dado un salto de calidad en el diseño de programas y proyectos sociales y económicos; planes de inversión de corto, mediano y largo plazo en el ámbito energético, infraestructura vial, telecomunicaciones, electrificación etc.; lo que le ha posicionado como una de los gobiernos más exitosos de América Latina. 

La ruta de desarrollo que lleva el país en 12 años de gobierno sandinista, lo posicionan como uno de los gobiernos más exitosos en su lucha contra la pobreza, en el crecimiento económico y como uno de los países con mayor seguridad a nivel latinoamericano y mundial. Durante estos años de gobierno sandinista, ha habido cambios significativos en indicadores sociales de pobreza, salud y educación, infraestructura. Datos del INIDE, reflejan que la pobreza general pasó de 48.3% en el 2005 a 24.9% en el 2016, es decir que se redujo en un 23.4%. La pobreza extrema en esos mismos años, pasó de 17.2% a 6.9%; con una reducción de un 10.3%. Se han construido 2,500 km de carretera y la cobertura eléctrica se ha ampliado en un 42.5%, pasando de 54% en 2005 a 96.5 % en 2018. En materia social, se restituyó la gratuidad de la educación y la salud, se han construido 18 nuevos hospitales y una enorme cantidad de escuelas; lo que constituye un hito para países en vías de desarrollo.

La estrategia del gobierno revolucionario en las áreas económica y productiva, ha generado una mayor distribución de la riqueza y del capital productivo para desarrollar una economía popular autosuficiente. Nicaragua ha impulsado con fuerza la agricultura familiar, logrando alcanzar la autosuficiencia en términos alimentarios, ya que produce entre el 80 y 90% de los alimentos que consume la población; muy por encima de la mayor parte de los países del área centroamericana.

A pesar de los enormes avances en el ámbito económico y social, del clima de estabilidad y paz, de la concertación permanente con los sectores productivos, del diálogo y consenso con la empresa privada, y de la declaración abierta de un modelo cristiano, socialista y solidario; en abril del 2018, se gestó un intento de golpe de estado, el cual fue repelido por las fuerzas sandinistas. La casuística intrínseca, nos lleva a la conclusión que el gobierno sandinista fue víctima de su propio éxito, de sus avances y victorias. Es obvio que, para los adversarios del sandinismo, todos estos avances no son para nada halagüeños; sobre todo porque posiciona al sandinismo y lo convierte en una fuerza invencible y monolítica.  Las victorias y logros del sandinismo, han relegado a la derecha a un lejano segundo plano, la han fraccionado y la han llevado hasta su casi auto-extinción.

Las enormes ansias de poder y su egoísmo, han llevado a la oligarquía a peleas internas, divisiones y contradicciones insuperables.  En este escenario de profundas contradicciones, la retoma del poder por medios democráticos, es decir a través de elecciones, se vuelve un camino cuesta arriba y sin doble tracción. La única manera de frenar los avances del sandinismo, es desestabilizando el país, destruyéndolo y desprestigiando al gobierno en el ámbito internacional. Llevar al país a un caos y culpar al gobierno, justifica un cambio brusco de gobierno, disfrazando de “lucha democrática” lo que en realidad fue un intento de golpe de estado a ultranza.

La violencia desproporcionada, la irracionalidad, el vandalismo, los crímenes aberrantes y el derramamiento de sangre inocente; han sido algunos de los efectos más perversos, que para los aplicadores del golpe y sus aliados; son “efectos colaterales o necesarios”. Los medios de comunicación de ultraderecha, con el apoyo de medios internacionales reaccionarios, montaron las más burdas mentiras, crímenes atroces (que luego fueron achacados al sandinismo), escenas de terror y tortura, en el marco de una gigantesca trama destinada a aislar al gobierno sandinista y crear corrientes de opinión en su contra.

A través de una compleja red de actores, instituciones, medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales y organismos internacionales (todos comprados, preparados y financiados por el imperialismo yanqui); se pretendió forzar un cambio de gobierno, utilizando grupos delincuenciales, pandilleros, mareros y falsos patriotas, para destruir el país y crear un clima de guerra civil. Todo esto contó con la venia y el apoyo directo las clases elitista y de cúpula de la Iglesia Católica, y expuso a Nicaragua al escrutinio permanente, al escarnio de gobiernos títeres de la derecha latinoamericana y a acusaciones infundadas de falsos defensores de derechos humanos. La aplicación de medidas económicas y políticas, fue y sigue siendo usada como mecanismos de presión en el afán de lograr una dimisión anticipada del presidente Ortega y el desmantelamiento del sandinismo.

La intentona de golpe nos agarró en una zona de confort, confiados de que los avances del proceso revolucionario y el éxito de los programas y proyectos económicos y sociales; eran garantía suficiente de estabilidad, paz y concordia. Nos emborrachamos de triunfalismo, nos henchimos de victorias y nos agarraron como diríamos en buen nicaragüense: jugando trompo en la cuadra, chupando paleta en el parque o bebiendo cacao en una mecedora.

La enorme conciencia revolucionaria, sumada a un liderazgo estratégico, experimentado y a una estructura organizacional consolidada y disciplinada; logró sacar a flote al gobierno revolucionario y desmontó la intentona de golpe. La vieja guardia del sandinismo fue sin duda clave en el desmontaje del golpe (a pesar de haber sido relegada en estos años a un segundo plano); dando una lección de humildad y gallardía, que merece quizás un análisis aparte.

La intentona de golpe sirvió para despertar al sandinismo de su hibernación, para entender que el imperialismo no duerme, que la oligarquía vendepatria afila sus garras en la oscuridad de la noche y que debemos estar alertas, activos, en permanente preparación y movilización; si queremos preservar nuestra revolución, nuestras conquistas. El desmontaje de la intentona de golpe, no significa un jaque mate ni el final de los esfuerzos de los detractores del sandinismo; hay que estar atentos a sus sucias estrategias desestabilizadoras, a sus movimientos perversos y a las mentiras que seguramente seguirán lanzando a los cuatro vientos.

Las lecciones aprendidas y la transformación del águila

Se cumplen ya 40 años y debemos continuar haciendo transformaciones si queremos sobrevivir y crecer, deponiendo aquellas actitudes, estilos de liderazgo, formas de actuación, vicios y costumbres que nos impiden acelerar los cambios, que nos atan al pasado, que enlentecen nuestro avance, que detienen nuestra marcha, y que desvirtúan nuestra razón de ser y de vivir. Estas transformaciones, son extensivas al ámbito político, laboral, comunitario, familiar y existencial.

La mayor lucha se libra hoy en el campo de las ideas y debemos estar listos para ella, debemos fortalecer nuestros ideales, confiar en nuestro liderazgo y no dejarnos amedrentar. Lo más difícil no es luchar contra nuestros detractores, sino contra nuestros propios temores y dudas. Debemos rescatar el ideario de Sandino, las enseñanzas de Carlos, la firmeza de Tomás, la sencillez de Pomares. Debemos revisar nuestras actuaciones para entender nuestras debilidades, errores, deficiencias y desde una profunda, humilde y constructiva autocrítica; desarrollar nuestros valores, fortalecer nuestros principios y renovar nuestro liderazgo.

En nuestras organizaciones, ministerios, centros de trabajo, sindicatos, no podemos permitir o dejar pasar errores que desprestigien nuestro proyecto revolucionario; no podemos aceptar liderazgos autocráticos y verticales que avasallen a nuestros compañeros; no podemos callar si vemos despilfarro de los recursos del pueblo nicaragüense, no podemos aprobar que se use el poder para obtener prebendas o para escalar puestos inmerecidos; no podemos aceptar la arrogancia como práctica ni el maltrato como mecanismo de poder; debemos desprendernos de cualquier delirio de grandeza y actuar con la humildad que caracteriza al revolucionario.

En nuestros barrios y comunidades debemos fortalecer nuestra organización, nuestros grupos de discusión, socializar la información; aclarando la realidad que se vive en el país y desenmascarando cualquier nueva intentona del golpismo. De igual manera debemos estar atentos a que se usen los proyectos y programas de inversión social de forma adecuada y eficiente; que se beneficie a los más desfavorecidos. No podemos permitir que a través de los proyectos se obtengan cuotas de poder, que se compren voluntades, que se obtengan prebendas o que se cree un falso liderazgo. Debemos estar prestos a canalizar las demandas sociales, de forma adecuada, entendiendo el contexto, las capacidades de nuestro gobierno local y nacional. Debemos actuar con firmeza en la defensa de la propiedad pública, en el respeto a nuestros monumentos históricos, en el cuido de nuestros centros de recreación, en la limpieza de nuestras localidades. Debemos estar vigilantes y no permitir que en nuestras asambleas se cuelen falsos militantes que distorsiones nuestro trabajo, que puedan ser informantes del golpismo o que sean palomas en el día y vampiros por la noche.

Con nuestras familias, debemos cerrar filas, debemos estar en permanente discusión, estudio, análisis de lo que sucede a nuestro alrededor. Debemos inculcar a nuestros hijos y nietos, principios revolucionarios de humildad, sencillez, entrega por los demás y compromiso social; prepararlos como lo que son, nuestro relevo inmediato.

En lo general, debemos revisar nuestra forma de organización, debemos establecer parámetros mínimos que definan a un militante del Frente Sandinista, entregar el carnet de militante como un premio al esfuerzo, a la perseverancia, al ejemplo, a la madurez político-ideológica. Solo así, la militancia se convierte en un reto, en una meta y en un verdadero compromiso con el pueblo. La afiliación y membresía son importantes, pero la militancia es estratégica y clave para la madurez organizacional. En nuestras filas, debemos garantizar que no haya cabida oportunistas que se visten con ropa de revolucionarios cuando las peras están maduras y que retoman sus viejos hábitos cuando las peras están duras. En este sentido, las decisiones se vuelven transcendentales, ya que eliminan la carga innecesaria, los vicios, los errores y abusos de aquellos que hablan en nombre de la revolución, con la guatusa escondida en los bolsillos.

Para preservar nuestras conquistas y consolidar el gobierno revolucionario, debemos continuar abrazando el pensamiento de Sandino como base de nuestra ideología, el socialismo como filosofía y los principios cristianos y solidarios como parte de nuestra actitud ante la vida. El trabajo de hormiga en nuestras familias, en nuestros barrios y comunidades, en nuestras instituciones; debe partir de mejores estrategias de formación y educación política, del rescate de la experiencia de los viejos cuadros revolucionarios para que apoyen al liderazgo naciente, del uso de la autocrítica como práctica para el crecimiento y de la humildad revolucionaria como una actitud y forma de actuación.

A 40 años de revolución, el sandinismo resurge con mayor fuerza, con un liderazgo firme y estratégico, con un movimiento de masas tan diverso como aglutinador; en el que se entrelazan diversas generaciones de hombres y mujeres, que aman su revolución con alma, vida y corazón. Nicaragua está sufriendo una transformación vital y con un brillo más intenso y un dinamismo impregnado por el espíritu revolucionario; despliega sus alas y alza su vuelo hacia la historia.

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