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martes, 11 de febrero de 2020

EEUU conflictos de intensidad variable para imponer el Shale Olil al precio que leles conviene



 Por Mario del Gaudio: 
Cerca de 200 mil millones de dólares es el monto de las deudas que tienen las empresas que se dedican a la producción del Shale Oil en Estados Unidos con plazos de vencimiento muy apretados: hasta 4 años. Sólo en el 2020 las deudas a ser pagas ascienden a 41 mil millones de dólares. Esa astronómica deuda en su mayor parte fue generada y pesa encima principalmente de la miríada de pequeñas y medias empresas que operan en el sector. Pero también de la Exxon cuyas fuertes ganancias en el exterior están compensando inversiones deficitarias en el sale oil. 



Ellas trabajan a pérdida o con márgenes de ganancia mínimos. Se desarrollaron cuando el precio del petróleo crecía, incentivadas por los planes de autosuficiencia energética promovidos por el Gobierno de Estados Unidos. Así, Estados Unidos de importador pasó a ser el primer exportador del mundo de petróleo. Entre 2009 e 2014 superó  a Rusia y Arabia Saudita como mayor productor de petróleo do mundo. Desde el año pasado EE.UU. se convirtió en el mayor exportador con más de 9 millones de barriles de petróleo por día,

Es indudable que la disparada de los precios en el 2011 con el barril de petróleo a 140 dólares contribuyeron para impulsar el shale oil americano. Sus altos costos de explotación calculados entre 60 y 70 dólares eran cubiertos dejando buenas ganancias.

Sin embargo, cuando los precios precipitaron en agosto del 2015 por debajo de los 38 dólares el barril, las empresas de shale oil norteamericanas empezaron no poder salir más del pozo de deudas por inversiones en que se habían metido.

De este modo, hipotecadas con el sistema financiero esas pequeñas y medianas empresas de shale oil americanas para sobrevivir tienen que producir cada vez más lo que no impide que se sigan endeudando.

De alguna manera tienen que correr muy fuerte para no peorar la situación en que están.

Los yacimientos de Eagle Ford y Bekkan llegaron a su pico en 2015 y su declino es imparable.

También el Permian que se extiende bajo el Texas occidental y el Nuevo México está próximo a llegar a su pico. Diferente que los pozos de petróleo tradicional donde la curva productiva entre el pico y su declinación supera abundantemente los diez años, los de visto tienen apenas un promedio de dos años de vida.

Para seguir produciendo es necesario mientras se está explotando un pozo ir abriendo otros lo que exige mayores inversiones con el endeudamiento en espiral consecuente.

Los conflictos de baja y media intensidad que Estados Unidos ha encarado contra Venezuela e Irán especialmente tienen entonces también como objetivo para nada secundario vender petróleo norteamericano a Europa, incluso a China y a India, los mayores compradores mundiales, única salida para evitar el quiebre por exceso de oferta sin demanda.

Es decir, el Pentágono precisa darles oxígeno a las empresas de petróleo norteamericanas tratando de mantener los precios alrededor de los 70 dólares el barril, por debajo del mismo no podrían operar más y estarían obligadas a un default gigantesco.

Como los países del Golfo Pérsico y de la Península Arábica tienen un costo de producción de petróleo promedio de 12 dólares es dable suponer que para evitar una competencia al rebaje de precios que posibilitaría a la Opep dejar absolutamente fuera de mercado al shale oil, el Pentágono mantenga incambiada su actual estrategia de 

1.            Crear inestabilidad e inseguridad en Irán e Iraq, bloquearlos e impedirles exportar petróleo.
2.            Reforzar sus bases y contingentes militares en la Península Arábica y Afganistán.
3.            Mantener un estado de alerta de guerra en Arabia Saudita, Emiratos Árabes y Kuwait.
4.            Ahogar a Venezuela y evitar que Libia se pacifique como proponen Rusia y Turquía.
5.            Obligar a los países de América Latina a importar shale oil y desarticular sus empresas de petróleo.  (MDG)
mrdelgaudio@hotmail.com

miércoles, 25 de septiembre de 2019

LOS VERDADEROS INTERESES GEOPOLÍTICOS EN YEMEN



Por Miguel A. Barrios: 
Estamos presenciando un momento crucial en el Medio Oriente con el último ataque a las refinerías petroleras de Aramco, en Arabia Saudita. La serie de crímenes impunes que cometían permanentemente los norteamericanos, los israelíes y últimamente los saudíes han llegado a un momento de dramática inflexión. Ya lo habíamos visto con el derribo del dron norteamericano de última generación en el Golfo Pérsico. Y antes, en el triunfo contundente en Siria del Frente Multipolar, donde quizás para muchos, todavía, no alcanzan a visualizar y comprender el rol de la resistencia islámica con eje en la República Islámica en ese polo formado entre Rusia, China e Irán, al derrotar a la organización terrorista ISIS – Estado Islámico -, que precisamente no constituía ni un Estado, ni tampoco era islámico, sino un engendro con vínculos con EEUU como se desprende de documentos de wikileaks (“Clinton armó al ISIS según wikileaks” en Geopolítica de Rusia. Viernes 07 de octubre 2016 www.geopolitica.ru).   


Los líderes del polo de poder unipolar no ocultan su frustración y su impotencia ante el crecimiento y fortaleza de este polo de poder que es la Resistencia islámica dentro del polo multipolar y que significa una nueva etapa de la política mundial que se traduce por primera vez en un sistema mundial multipolar, multicivilizacional y desoccidental.

El bombardeo con drones a la refinería saudí que dejó fuera de abastecimiento al 50 % de la producción petrolera saudí, lo que equivale a un 5 % de la producción mundial y que a la fecha llevó a un incremento del 20 % en el precio del crudo en los mercados internacionales, marca un antes y un después en la región.
Todavía no se conoce la fuente de este ataque, lo que se dice es que sigue la “investigación”. Ya se han alzado voces disonantes en torno a lo sucedido. Unos dicen que puede ser un ataque de falsa bandera para salvar a la decaída economía saudí de las enormes pérdidas por la baja del precio y una guerra que se le ha prolongado más de lo esperado con el pobre Yemen al que, equivocadamente, se solía denominar el “Patio trasero” de Arabia Saudita.

El pueblo yemení se cansó de que sus gobernantes fueran puestos a dedo por los saudíes en coordinación con los norteamericanos e ingleses para el control del estratégico paso de Adén y otros beneficios estratégicos. El golfo de Adén, también conocido como golfo de Somalia, es un golfo en el océano Índico, ubicado entre la región del cuerno africano y la península arábiga, localizándose con ello entre los continentes de África y Asia. El golfo de Adén es una vía muy importante para el tránsito de la producción de petróleo de golfo Pérsico, lo cual le da una notable relevancia mundial y hacia el noroeste, está conectado con el mar Rojo.

La política de Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita de aumentar la producción del crudo saudí para bajar el precio del crudo y afectar las economías de Irán, Rusia y Venezuela ha sido contraproducente en primer lugar para la propia Arabia Saudita.

Para nosotros es dudoso y algo lejano que se pueda tratar de un ataque de falsa bandera por la rápida aparición de los militares yemeníes mostrando el tipo de drones utilizados para el ataque y amenazando con nuevos bombardeos si no ponen fin a su prolongada agresión sobre su pueblo indefenso.
La resistencia yemení, después de cinco años de bombardeos a sus civiles y territorio, tiene derecho a defenderse ya que nadie es capaz de detener a Arabia Saudita y aquellos que podrían hacerlo, prefieren priorizar negocios con la venta de armas al Reino a costa de la sangre de los civiles yemeníes, sus escuelas, hospitales, centros urbanos y demás infraestructura del país más pobre del mundo árabe, algo criminal que debería avergonzar a la humanidad.

Estados Unidos prefiere culpar a Irán del ataque, en parte porque les cuesta reconocer que los yemeníes con armas fabricadas por ellos, hayan podido poner en jaque a Arabia Saudita que había gastado cifras millonarias en los famosos sistemas de defensa Patriot, que fueron un rotundo y muy caro fracaso.
Tal es así, que cinco años de bombardeo al Yemen no hicieron que se alce ninguna voz en los gobiernos occidentales, pero cuando se quemas petróleo de una refinería duele más que el grito desgarrador de los niños yemeníes.

Trump ya dijo que no quiere una guerra contra Irán y que, frente a la acusación a Irán sobre el ataque, solo aumentará las sanciones. En Irán se dice que la “máxima presión” norteamericana ya ha tocado su techo y de que ahora en más, solo han de ir disminuyendo por las medidas que se vienen tomando para escapar a estas presiones dentro del eje multipolar.

Una de estas medidas es la de incrementar la independencia del dólar en las transacciones económicas y las relaciones bancarias directas en el eje asiático fuera del área de influencia financiera occidental. Algo acordado con fuerza en la última reunión en Ankara esta semana entre Putin, Erdogan e Irán.
Todos estos acontecimientos ocurridos en los últimos meses en el Medio Oriente muestran que la política de sanciones contra Irán está lejos de ser efectiva. Este fracaso saudí y la fortaleza de la resistencia a las agresiones saudíes, israelíes y norteamericanas, aumentan la grieta en este frente y suma crítica de dentro y de afuera a la permanente política de agresiones que llevan adelante en el mundo y en particular en el Medio Oriente.

Las acusaciones de Estados Unidos o Arabia Saudita contra Irán no solo están totalmente desprovistas de pruebas, sino que carecen de toda fuerza viniendo de ellos. En primer lugar, porque iniciaron la agresión al Yemen y no pueden evitar que éste desarrolle una defensa ante esa agresión.
Con respecto a las supuestas armas entregadas por Irán, también no tiene sentido esa acusación cuando Arabia Saudita emplea armas que Alemania, Inglaterra, España, Norteamérica les venden. ¿Por qué si ellos lo hacen, no podría hacerlo Irán también? Aunque Irán niega tener algo que ver con la legítima defensa que ejerce el Yemen.

En resumen, este nuevo hecho, sin duda el más grave contra Arabia Saudita, muestra la impotencia y el fracaso de la agresión saudí al Yemen y el pantano en que se está hundiendo la corrupta monarquía que serrucha literalmente a sus opositores. Cada día son más los que en Occidente no quieren aliados de esta naturaleza, a los que además se los acusa, nada menos, que de la caída de las Torres Gemelas. No creemos que el 11/9 haya sido obra de Arabia Saudita. Las buenas y jugosas relaciones en términos económicos que guardan las potencias con Arabia Saudita, muestran que ellos tampoco creen que la monarquía haya estado involucrada en la misteriosa caída libre de las torres gemelas y alrededores.

Argentina – Dossier Geopolítico
licpereyramele@gmail.com

miércoles, 10 de octubre de 2018

Cumbre 73° de la ONU

Por: Carlos Ellis:

Venezuela en el epicentro del enfrentamiento entre el mercado petrolero  y capital financiero internacional

El evento que ofrece mayor trascendencia en la política internacional del año, la tribuna para las contradicciones y su arbitraje; el periodo de sesiones anual de  la Organización de Naciones Unidas (ONU) desde 1945. En estos tiempos, plenaria de quienes integran un sistema internacional voraz para su unidad de base,  el Estado-Nación; la ONU, una estructura con grandes perturbaciones producto de su natural configuración histórica y social conocida como “globalización”.

Dinamizan actores de tendencias políticas, económicas y financieras con prácticas agresivas e incisivas; obligadas alianzas en disputa por un objetivo; el continuo enfrentamiento entre “Proyectos Globales” y donde el proceso de estructuración actúa sin piedad en detrimento o desaparición de cualquier de los participantes. Esto obliga una condición: la diplomacia más sabia y las alianzas más estratégicas; en  consecuencia, los actores que se adhieran a este proceso pretendiendo generar modificaciones al establishmen regente, incrementa su perturbación y el riesgo.

En este sentido, entran en juego factores de dinámica internacional y es cuando , el petróleo como generador de energía se hace  pilar de la estructura política del mundo, y su mercado,  la máxima expresión del capitalismo contemporáneo por ser el mayor instrumento para la  fluidez de capitales de forma lisita;  en consecuencia, el capital financiero internacional como el máximo exponente del poder global y distorsionante de las ciencias de las Relaciones Internacionales, está obligado a controlarlo para la mayor concentración y centralización del dominio de capitales y nutrir desde ese ámbito los planes del complejo industrial, comunicacional y militar que rige al planeta.

No es el simple hecho la generación de energía el interés sobre un país productor de petróleo; es que por tratarse de proyectos globales, las relaciones de fuerzas requieren de este instrumento para su solides y expansión, obligando que la estructura de estos poderes enfoquen su atención en el comportamiento de este fenómeno y de todos los actores que a él se adhiera. A esto obedece gran parte de  las perturbaciones que observamos a nivel mundial, en esta realidad se encuentra inmersa Venezuela.

Dentro de los intereses antes señalados en este mercado, su elemento, el petróleo, fue uno de los factores más influyentes en los resultados de la Segunda Guerra Mundial, permitió colocar la mayor cantidad de hombres y maquinarias al combate para el triunfo de quienes ordenaron el mundo (1945). Con relación a esto, en septiembre de 1960 Bagdad, Irak, un actor y un hecho de gran trascendencia en la historia contemporánea, la creación de un instrumento de índole internacional que marco pauta e incidió en ese orden; capaz de convencer a las monarquías árabes para constituir un cartel para el mercado de los hidrocarburos;  Venezuela y la Organización de Países Exportadores de Petrolero (OPEP). Sin dudas una histórica osadía de esta pequeña e indomable nación. Bajo ese comportamiento el  26 y 28 de septiembre del año 2000 nuevamente Venezuela se hace epicentro de la atención del mundo revitalizando la organización y reagrupando fuerzas con “La  cumbre de  Caracas”.

El poder global por su fundamento realista, ensaya, experimenta y ejecuta nuevas e innovadoras formas de perturbar la estabilidad interna en diferentes países y dimensiona para el mundo una mediática que coarte el pos verdad, afectando su participación en los ámbitos económicos y financieros particularmente. Este flagelo lo han experimentado la mayoría de los países productores OPEP. Analicemos juntos: Irak y Kuwait controlados luego de ser invadidas; Argelia, Nigeria, Angola, Libia y la República Democrática del Congo ultima en incorporarse a la organización sumergidas en conflictos internos de mediana y alta intensidad (guerra civiles) contrayendo  sus niveles de producción en cada uno de ellos; Qatar, el país más rico del mundo y segundo productor de gas, ruptura diplomática de los países del Golfo Pérsico, aislado totalmente ; Irán y Venezuela sanciones  económicas y financieras impuesta  por los Estados Unidos de Norteamérica.  Nueve (9) países de (13) que conforman la Organización.
A que se enfrenta nuevamente este poder factico mundial, debatiendo en los espacios de la Organización de Naciones Unidas, New York, septiembre 2018?

Al conglomerado de países productores de petróleo y gas y su incidencia sobre el mercado; la participación de estos bajo nuevos y estratégico esquema propuesto nuevamente por  Venezuela y debatido en Doha en abril del 2016,  la extraordinaria “Cumbre de países OPEP y no OPEP”, Venezuela planteo un nuevo instrumento indispensable  para salvar a la Organización de Países Exportadores de Petróleo y estabilizar el mercado de los hidrocarburos.

Hoy se cristaliza y expresa una fluctuación en los precios, entre 75 y 83 dólares por barril, ideal para productores y consumidores, un indicador que venció el record de exploración y producción de petróleo no convencional (esquito) por parte de Estados Unidos de Norteamérica  y el apego de Arabias Saudí a sus líneas de mando. Venezuela con una sabia y estratégica diplomacia se apega al liderazgo de Rusia y se suma a la propuesta de China como segundo consumidor de energía del mundo para un nuevo esquema geoeconómico mundial.

Un nuevo “Proyecto global”, debe estructurarse desde el mercado de los hidrocarburos. Una cesta de monedas para el mercado petrolero con la participación de nuevos instrumentos como mecanismos de intercambio comercial que sustituya porcentualmente el dominio del dólar en este renglón. Es en este ámbito que China presentó en mayo 2018 el Yuan como moneda de intercambio para la compra a futuro de petróleo,  y generó la caída del valor de los títulos en las empresas norteamericanas que cotizan en West Texas Intermediate (WTI) indicador para la venta de materia prima en el mercado de valores de  New York; por esta razón el indicador OPEP supera al WTI, hecho que no ocurría desde 1971.

 Venezuela sumergida en esta dinámica está obligada a presentar una nueva estructura en su política económica exterior;  de altura y con el impacto suficiente que mitigue el efecto de la contienda; presento el “PETRO” como mecanismo de intercambio para transacciones internacionales con los países de  las alianzas estratégicas. Nuevamente un instrumento de talla internacional, único en el mundo para el  intercambio comercial, un instrumento  electrónico con respaldo en un activo fijo, tangible y existente como lo son sus riquezas; elemento de suficiente respaldo y confiabilidad.

Venezuela en el epicentro de la contienda global, participa con  un mecanismo alternativo a la hegemonía monetaria para el mercado petrolero que muestra un posible éxito; en consecuencia la actividad agresiva de sus voceros: 2012, George W Bush “Chávez es una mala influencia para América Latina”, 2015, Barack Obama “Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria para los Estados Unidos”, 2017, Mike Pencel “los países centroamericanos debemos estar atentos a Venezuela”, Sep.2017, Donald Trump “no se descartan acciones contra Caracas” Ago. 2018 Marcos Rubio “el régimen es una amenaza para nuestra nación” y Sep.2018, Luis Almagro, “No se debe descartar la acción de una intervención” (Gonzales F. 2018). De esta forma dinamiza el poder del complejo económico financiero  en su agónica transición; el objetivo, el mercado petrolero, sus actores, la rebeldía y la resistencia de nuevos actores y  con nuevos instrumentos. En esto está inmersa Venezuela. En el epicentro del enfrentamiento entre proyectos globales.
Analista Internacional

carlosellis1@gmail.com

miércoles, 22 de agosto de 2018

“Irán cumplió con el acuerdo nuclear, Estados Unidos se retiró uniteralmente”

Por Leandro Albani:

Luciano Zaccara, docente argentino especializado en la geopolítica de Irán y el Golfo Pérsico, explica la actualidad de la República Islámica y las tensiones en Medio Oriente.

En Medio Oriente, donde los conflictos parecen profundizarse día a día y la guerra se esparce en varios puntos del territorio, uno de los actores principales es Irán. Milicias de la República Islámica se encuentran en Siria, en alianza con el gobierno de Bashar Al Assad, combatiendo a los grupos terroristas, algo que a la República Islámica le permite mantener la violencia alejada de sus extensas fronteras.


Irán ahora enfrenta un paquete de sanciones (y amenazas) por parte del gobierno estadounidense de Donald Trump.Cuando en 2015 el gobierno de Hasan Rohani logró la firma del acuerdo nuclear (Plan de Acción Conjunto y Completo, JCPOA) con el Grupo 5 + 1 (Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia, además de Alemania), la conflictiva relación entre Washington y Teherán, desatada en 1979 con el triunfo de la Revolución Islámica, parecía ingresar a un camino de cierta estabilidad y convivencia. Con la llegada de Trump al poder, Irán nuevamente pasó a convertirse en uno de los principales “enemigos” de la Casa Blanca.

Al mismo tiempo, la República Islámica sostiene un enfrentamiento regional con Arabia Saudí e Israel, países con los cuales las amenazas discursivas y diplomáticas pueden escucharse a diario y que, en ocasiones, tienen un fuerte tono guerrerista.
Por estos días, Irán también vive protestas sociales internas, desatadas por una crisis económica que golpea a la nación y que el gobierno de Rohani no logra sortear.
Sobre estos temas, La tinta dialogó con Luciano Zaccara, Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Doctor en Estudios Árabes e Islámicos y autor del libro Los enigmas de Irán: sociedad y política en la República Islámica. Zaccara en la actualidad se desempeña como profesor en la Universidad de Qatar.

¿Cómo afectarán a la economía iraní las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos?
—Sin duda las sanciones afectarán negativamente la economía iraní. Ya se reportan aumentos en los precios, inflación, subida del dólar, escasez de ciertos medicamentos, incremento del precio del papel (una industria básica de cualquier economía). El precio de la propiedad, sobre todo en Teherán, también subirá, toda vez que se convertirá nuevamente en un reducto para el ahorro interno, ante la dificultad de comprar divisas y viajar al extranjero. Está por verse el grueso de las sanciones, que serán implementadas en noviembre, pero seguramente afectarán a las exportaciones de petróleo, a la importación de combustible, y seguramente a compañías de aviación iraníes.

Irán ya ha pasado por sanciones muy duras, sobre todo desde el 2006, con las aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU y la Unión Europea (UE), por lo que es de esperar que a pesar de sufrir, la economía se termine reacomodando. Pero tampoco sabemos qué tan duras serán las sanciones y qué alcance tendrán en relación a compañías europeas o asiáticas que negocien con Irán. Por ahora las grandes empresas se han retirado de Irán ante la incertidumbre por la extraterritorialidad de las sanciones.
—¿Existe una crisis en la economía de Irán más allá de las sanciones?

—Evidentemente la economía iraní no está en su mejor momento. Si bien desde el 2013 la inflación se había reducido bastante y la dependencia del petróleo se había reducido hasta menos de la mitad del presupuesto nacional, lo cierto es que desde la firma del JCPOA otros indicadores no habían mejorado, como el desempleo y la creación de nuevos puestos de trabajo, o la llegada de inversiones necesarias para rentabilizar la industria petrolera. Pero es evidente que la economía iraní sigue siendo muy vulnerable a los eventos externos. La retirada de Trump del JCPOA trajo automáticamente una subida incontrolable del dólar. De la misma manera, los acuerdos para evitar la caída de los precios del petróleo en el seno de la OPEP tampoco han ayudado a la economía iraní.

—¿Cuáles son los intereses de Irán para que se mantenga el acuerdo nuclear?
—Irán ha cumplido el acuerdo porque indudablemente le beneficia desde el punto de vista de la credibilidad internacional. Tener a la Unión Europea (UE), Rusia, China y otros países respaldando el cumplimiento del acuerdo permite que Irán sea un socio viable, más allá de las sanciones de Estados Unidos. Y deja en claro que en este caso ha sido Estados Unidos quien, unilateralmente, se retiró del mismo en contra de la evidencia que, incluso, las agencias de inteligencia estadounidense han brindado al Ejecutivo. Si Irán no viera ningún beneficio ya se habría retirado del mismo.

—Las protestas que se vienen dando los últimos meses en Irán, ¿pueden lograr reformas en el sistema de la República Islámica?
—No creo que las protestas de los últimos meses generen un cambio grande, pero sí es una llamada de atención al gobierno y al establishment ante la posibilidad de que no dar respuesta a las demandas populares, sobre todo las relacionadas con la justicia social y a la redistribución que la República Islámica ha usado como bandera desde 1979. Esto podría generar una ola de protestas mucho más graves que se descontrolen y exijan una represión mucho mayor.

—¿Cómo se puede explicar el enfrentamiento creciente entre Arabia Saudí e Irán?
—Es una disputa de poder hegemónico en una región muy volátil, y en donde los diversos conflictos regionales han posicionado a ambos países en lugares opuestos. Esta competición se ha convertido en sectaria (suní-chií), aunque no habría surgido como tal. Ambos estados son, en parte, culpables de esta transformación, aunque Arabia Saudí ha utilizado mucho más la retórica del enfrentamiento sectario para buscar el aislamiento de Irán y ganar aliados para su causa.

—¿Es factible una guerra abierta entre Irán e Israel?
—No lo veo factible ni creo que ninguno de los dos estados esté interesado en la misma. Ambos, sobre todo Irán, han dejado en claro cuáles son sus intereses y sus límites. Irán está en Siria, y si puede usar eso para presionar a Israel y enviarle una señal, lo hará. Pero no iniciará una guerra contra Israel. De la misma manera, Israel ha marcado a Irán sus límites, y presionará a Rusia y Siria para que evite que Irán se acerque a la frontera en los Altos del Golán, pero tampoco iniciará un ataque a gran escala en contra de intereses iraníes.
leandroalbani@gmail.com

sábado, 15 de julio de 2017

Si, de ”ira contenida” se trata…

Por: Sergio Rodríguez Gelfenstein

Conversando con un colega que conocí en la universidad en mis tiempos de estudiante, quien vive fuera de Venezuela hace ya varios años, justificaba las acciones de la oposición a partir de lo que llamó la “ira contenida”. A pesar de las diferencias de puntos de vista y en particular de lo que este concepto entraña, pudimos sostener un diálogo en un marco de respeto y yo diría que hasta afectuoso, en el que intenté mostrarle que más allá de las acciones actuales, lo que se estaba creando era un país inviable a futuro, donde la violencia se estaba legitimando como forma de hacer política, al cerrarse los caminos al diálogo y  la negociación, que es en términos de la democracia representativa -que tanto se defiende- es la forma básica de ejercicio de la política.


Le argumenté a mi colega que el legítimo derecho de la oposición de llegar al gobierno por vías legales estaba siendo aplastado por el afán suicida de intentarlo por vías extra constitucionales y que con ello, al aceptar la violencia, si llegaran a ser gobierno en el futuro, habrán también legitimado el uso de la “ira contenida” que los chavistas están acumulando por todos los desmanes que a diario se están cometiendo en las calles, sin que pareciera que pueda hacerse justicia. Con todo, le dije, había que pensar que la “ira contenida” de un pueblo que ha sido marginado por 200 años debería ser superior a la que hoy se manifiesta en las calles y que si se trata de enfrentar “iras contenidas”, el caracazo de 1989, será solo un agradable paseo dominical comparado con lo que pueda sobrevenir.

Mi colega, persona inteligente y reflexiva, no fanático y esperanzado en un cambio de gobierno me manifestó que “esperaba que aprendiéramos de lo ocurrido” pero aceptó que en esa eventualidad, a su pesar “va a haber mucha caza de brujas”. Esta conversación, reafirmó en mí, la idea de que hay sectores opositores que enfrentados a la posibilidad de la violencia como acción permanente, sienten el mismo rechazo que los que apoyan al gobierno, pero que hoy son prisioneros del discurso violentista y no saben o no pueden escapar de él. La “ira contenida”, expresión que intenta explicar el odio, no resiste el más mínimo análisis en términos de racionalidad. Mi amigo, así lo entendió cuando fui rebatiendo uno a uno sus argumentos ni siquiera en términos políticos, sino en términos humanos, que por cierto fue el soporte para la transferencia de Leopoldo López de la cárcel a su casa. La conversación finalizó cuando mi colega dijo “Sabes que si necesitas algo y está a mi alcance, solo pregunta”.

Por otro lado, la deliberación íntima posterior a la conversación reveló en mí, la ausencia de análisis sobre los graves inconvenientes que a largo plazo se generan tras el uso de la violencia y el terrorismo como método para incidir en la superación de coyunturas, sin entender que éste es un fenómeno que necesita esos momentos tácticos para incubar y transformarse en un problema estructural como dramáticamente lo aprendió Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Lo aprendió, pero no lo aprehendió.

Como siempre, en estos casos, recurro a la historia. Durante la década de los 80 del siglo pasado, combatientes afganos, mayormente del grupo étnico pashtún de orientación sunita resistieron la invasión soviética a su país hasta expulsarlos en 1989. En el marco de la guerra fría, recibieron apoyo financiero, logístico y militar de Estados Unidos, Arabia Saudita y Pakistán quienes establecieron una “santa alianza” en contra de la Unión Soviética, tras su derrota y salida del país, sobrevinieron años de caos durante los cuales estos feroces guerreros islámicos estudiaron en escuelas de teología islámica denominadas madrasas ubicadas en Pakistán y financiadas por Arabia Saudita en las que se adoctrinaba en las enseñanzas del wahabismo o salafismo, la corriente más retrógrada del islam. 

De aquí surge en 1994 el movimiento talibán. Aquí también ve a la luz Al Qaeda. En 1996 el talibán toma el control de Kabul y en agosto de 1998 llegan a controlar el 90% del país. Entre 1996 y 2001, desde el gobierno se imponen estrictas leyes islámicas sobre la población entre las cuales destacan la obligación de las mujeres de ir cubiertas desde la cabeza hasta los pies, además que no se les permitía asistir a la escuela o trabajar fuera de casa y se les prohibía viajar solas. También quedaron fuera de la ley, la televisión, la música y los días festivos no islámicos. 

Después de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos, el régimen talibán es acusado de estar tras tales acciones y fue atacado militarmente hasta ser derrocado en 2002 sin embargo sus miembros se reagruparon, creando una fuerza de hasta 60 mil hombres que han atacado a sus antiguos aliados, de manera destacada a Estados Unidos, causándole bajas a sus tropas, y daños sus instalaciones civiles y militares. Hoy, ni Estados Unidos, ni las fuerzas que le dieron cobijo, tienen control sobre sus acciones, al contrario, son víctimas de ellas.

De la misma manera, el parentesco ideológico y el origen común con el Talibán en la lucha contra la invasión soviética, le permitió a Al Qaeda, uno de esos grupos que se entrenaba en las bases militares creadas por Estados Unidos en Pakistán, para emerger con fuerza como organización paramilitar terrorista desde un islam bastante cavernario, tal como ha sido ampliamente documentado. Al finalizar esta contienda, Al Qaeda no se desmovilizó como esperaban sus gestores occidentales, al contrario, participaron en la guerra de Yugoslavia y en la de Somalia en 1993, donde tuvo su primer encuentro frontal contra Estados Unidos que desde entonces la comenzó a considerar como organización terrorista. En 1998, Al Qaeda, en sendos ataques, destruyó las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania y en 2001 es sindicada de ser la organizadora de los ataques contra las Torres Gemelas en Nueva York y el Pentágono en Washington, tras lo cual se oculta durante un tiempo, reapareciendo en 2005 con brutales acciones terroristas en Londres y Madrid, y posteriormente hasta en 20 países de Europa, Australia, Estados Unidos, Argelia y Marruecos. Antes de 2001, Estados Unidos se había visto obligado a declarar a Al Qaeda como organización terrorista, pero ya era demasiado tarde: los alrededor de 3.000 muertos y cerca de 6.000 heridos pagaron las consecuencias por las lesivas amistades de su gobierno.

Por su parte, aunque el Estado Islámico tiene una historia diferente, su origen está en Al Qaeda, y como parte de ella profesó la ideología wahabita, lo que la hizo susceptible de recibir recursos de Arabia Saudita quien financió a esta organización con el objetivo que tras su desarrollo en Irak, se volviera contra los vecinos de este país, Irán y Siria, con gobiernos chiita y alauita respectivamente, que son considerados los más férreos enemigos de la monarquía gobernante en Riad. Al autodenominar el territorio bajo control en Irak y Siria como un “califato” bajo orientación sunita fundamentalista, los objetivos sauditas parecieron consumarse, pero la resistencia del gobierno sirio y la imposibilidad por extender su territorio, además del peligro que significaba para la región y el mundo, la incorporación de alrededor de 30 mil combatientes venidos de alrededor de 90 países de todo el planeta, la contra ofensiva del  ejército sirio, apoyado por Irán y los combatientes libaneses de Hezbollah primero y la incorporación de Rusia con apoyo aéreo después, la aplicación de reglas similares o peores que las del  talibán en Afganistán la realización de decenas de actos terroristas en Europa, así como los centenares de miles de refugiados que buscaron abrigo fuera de la región en primera instancia en el Viejo Continente, dieron al traste con los planes sauditas, los de sus aliados occidentales y de las monarquías sunitas del Golfo Pérsico que se volvieron víctimas de los estudiantes que alentaron y ayudaron a formar, viéndose obligados a jugar el doble e hipócrita  papel de seguirlos financiando por un lado y atacarlos por el otro.

Estas terribles lecciones de la historia reciente, nos señalan en amplio espectro, lo que ocurre cuando se da rienda suelta a la violencia sin control, y se le entrega la conducción del conflicto a fuerzas extremistas alejadas de la política que solo saben jugar suma cero, para obtener menguados objetivos de corto plazo suponiendo que una vez logrados estos, volverán a su redil.

Nunca ha sido así, el espacio no dio para escribir más, pero la experiencia de las Autodefensas Unidas de Colombia, grupo paramilitar que en la actualidad es ya, la tercera fuerza política de ese país, es un ejemplo deleznable que tenemos muy cerca. Hoy son el bastión más importante con que Uribe hace oposición a Santos, él fue su principal promotor cuando era gobernador de Antioquia y se llamaban Convivir, ahora, paradójicamente en alianza con  Santos pretende traerlas a Venezuela. Su avanzada ya está aquí, la vemos en las calles casi todos los días, por lo menos en lo que a métodos y acciones se refiere.
 sergioro07@hotmail.com

martes, 27 de junio de 2017

Qatar y la relación con la coyuntura Venezuela

Por Carlos Ellis 
Nueva etapa de conflicto surge en el Golfo Pérsico

Entre 1980 y 1988 se desarrollo la guerra Irán-Irak, impulsada por EE.UU. Desde la fecha,  este país desplego su flota naval en todos los  países del Golfo Pérsico con los sucesos en las guerras siguientes, invasión Irak-Kuwait, Irak-EE.UU-OTAN, Siria, entre otras, menos en Irán, esto con la finalidad de proteger las exportaciones de petróleo, así como dar continuidad al conflicto entre los países de esta región para tomar control y posicionamiento sobre los grandes reservorios hidrocarburiferos, en su mayoría pertenecientes a la “Organización de Países Exportadores de Petróleo” (O.P.E.P) donde Arabia Saudita cumplidor de los lineamientos norteamericanos tiene la supremacía.


 Cabe destacar que la economía mundial depende en gran medida del petróleo que transita en salida por el “Estrecho de Ormuz” salida del “Golfo Pérsico”, 17 millones de BPD, la cual representa el 56% de la producción del cartel petrolero, así como miles de millones de metros cúbicos de gas que surten a Europa.
El conflicto surge luego de la visita de Donald Trump a Arabia Saudita en inicios de este mes, donde participaron representantes del lobby petrolero, grupos de poder ligados a la industria armamentista, así como representantes de organismos castrenses de los países de la región.  Las decisiones de esta reunión no tardaron en ejecutarse; los gobiernos de Arabia Saudita como principal agresor, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, libia, Yemen, Malvidias y Bahréin rompieron relaciones diplomáticas con Qatar acusándolo de financiamiento al terrorismo cuando el propósito de la sanción es por el acercamiento a Irán.

Hay que tomar en cuenta lo siguiente, en dicha reunión se plantea la creación de una OTAN árabe, Estados Unidos posee la mayor base militar de la región en Qatar, Irán  controla el “Estrecho de Ormuz” por su extensión geográfica,  entrando en un nuevo ciclo de aislamiento con esta disputa, e Israel preparado para atacar. La diplomacia debe prevalecer, los ojos del mundo esperan que así sea, en agosto del 2008 el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad advirtió de un posible ataque por parte de Estados Unidos e Israel la cual expreso lo siguiente”…quieren  hacerlo, pero conocen nuestro poder. Saben que llevaríamos a cabo una respuesta muy decisiva”

 Este panorama apunta a una sola vertiente; un nuevo conflicto que puede pasar de diplomático a una confrontación bélica en la región,  pugnada por una posible invasión de Arabia Saudita sobre la capital Doha; esto sumado a la situación de  Yemen en el “Estrecho de Bad-El-Mandeb” la salida del petróleo que proviene de la otra costa arábiga y países  africanos, inexorable es la perturbación en el transito de petróleo y en consecuencia  un cambio drástico en la fluctuación de los precios al alza. Se podría pensar en un barril que oscile entre los 65 y 70 dólares para mediados del mes de octubre.

Esta realidad con relación a Venezuela, pudiera dar un cambio a su al panorama actual; genera una obligada restructuración en la aplicación y continuidad de la “Guerra no convencional” aplicada y dirigida por el mismo lobby internacional  y la oposición venezolana, siendo el factor determinante el tiempo (obligados a acelerar el plan).  Con el incremento del precio petróleo, el nuevo sistema cambiario “Dicom”, las 2.5 millones de hectáreas en siembra, la efectividad en los “Comité Locales de Abastecimiento y Producción” (CLAP) dan para el inicio del 4to trimestre (septiembre-octubre) una ventana para contrarrestar los efectos de dichas intenciones. En este orden de idea EE.UU. debe asegurar un suministro de petróleo más cercano y confiable mientras no se cristaliza el escenario de conflicto planteado para el Medio Oriente, la invasión a Qatar por parte de Arabia Saudita y el conflicto EE.UU. e Israel con Irán.

 Venezuela,  se encuentra amenazada y es notable el  cumplimientos plenos al objetivo intervención extranjera o guerra civil por parte de la oposición,  obligados siempre a asegurar la operatividad de las refinerías  así como de la “Faja Petrolífera del Orinoco” para la cobertura de  la cuota norteamericana. Desde el  “Decreto de Obama” el proceso de aislamiento internacional económico, político y financiero, la fractura del “Mercado Común del Sur” (MERCOSUR),  la pugna de la OEA por la intervención,  el tratado de cooperación OTAN-Colombia, el actual entrenamiento militar en la triple frontera Colombia-Perú-Brasil y en le Mar Caribe, el desarme y desmovilización de la FARC, el anuncio de  la salida del territorio nacional de  las norteamericanas General Motor, Firestom y Colgate-Palmolive que tienen representantes en la escena donde se plantea y toma deserciones en materia militar-intervencionista (el senado norteamericano).

La constante búsqueda de la aprobación internacional solicitando la “ayuda humanitaria” por parte de la oposición venezolana y ONG, el envío por parte de  Colombia de  800 mercenarios de guerra a Irak, estos perciben un salario en dólares y el Gobierno iraki cancela a Colombia por esos artículos de guerra para un tiempo establecido en el contrato, siendo posible  el mecanismo usado contra Venezuela como se hizo en Libia por la frontera con Egipto y se realizo en Siria con relación a la frontera  turca, entre otros.

Todos estos factores dan una aproximación a los posibles escenarios que pudieran surgir producto de la dinámica que gira en torno al petróleo, donde Venezuela  cumple un rol determinante en el equilibrio geopolítico y geoeconómico mundial; la realidad  es que  siempre lo ha cumplido, solo que dio un cambio desde 1999 en su rol geoestratégico fundamentado en este recurso, en consecuencia,  el conflicto transitorio que lo embarga en la actualidad y por la cual se debe estar alerta.
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