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viernes, 22 de mayo de 2020

Internacional Progresista



Por Jorge Aniceto Molinares:
No son pocos los dirigentes y militantes de la izquierda que ven con buenos ojos esta iniciativa que ha surgido de mano de connotados dirigentes de la izquierda internacional.
No es menos cierto que luego del “fracaso” de las anteriores Internacionales, esta es como una tarea pendiente no fácil de superar.

Además, historiar las internacionales no es tarea sencilla para nadie, cuando ella supone asumir posición sobre acontecimientos que pautaron y pautan la historia actual de la humanidad.
De todos modos, acordemos que fue la Primera, impulsada por Marx y Engels, con un Manifiesto de trascendencia histórica la que más ha marcado su accionar.


Es nuestra opinión, que no se ha hecho una valoración de ninguna de ellas y han quedado como un debe de la izquierda ligado a la propia suerte de la predominancia del capitalismo como modo de producción.
Intentos han sido varios y variados, tal vez el que mayor significación adquirió, aún cuando no reivindicó su función de Internacional, fue el Foro Social Mundial de Porto Alegre, nacido al influjo del alza del PT de Brasil y de Lula como líder político (2001).

No definió un programa y en su seno se dieron cita todas las corrientes del pensamiento humano existentes a esa fecha, así, en forma anárquica y en borbollón, producto de un hecho político no menor que tenía como centro el desarrollo de Brasil y toda su potencia.

La poderosa burguesía industrial de San Pablo, que había combatido ferozmente a Lula, en los orígenes, a su sindicato y a su partido, ahora buscaba impulsarlo para que la marca “Brasil” tuviera peso en el mundo. Las condiciones económicas de esa coyuntura parecían lanzarlo con fuerza aún cuando su duración podía calcularse en un breve espacio de tiempo histórico.

Lula insinuó un programa, habló de la moneda, habló de los impuestos, pero finalmente el aparato burocrático comenzó a tragárselo. Los sueños de manejar el Estado y sus bienes como finalidad a la acción política desplazaron la necesidad de un programa, su respaldo y desarrollo en el mundo. La pelea era por administrar a como tuviera lugar y en eso los burgueses son más duchos.

Aunque en estos tiempos los chinos y sus entornos parecerían estar enseñando otra realidad.
En otro nivel algo parecido pasó con el Pepe Mujica y su discurso en la ONU llegó al mundo, pero en la interna se seguía administrando mal. El propio Mujica había hablado de ello, de la administración y sus vicios en el libro “Pepe Coloquios”, lo que se analiza allí sucede después agravado en su propio movimiento y bajo su responsabilidad.

Tomamos estos hechos aunque podríamos hacer el esfuerzo de examinar todos, país por país, como ejemplo, de que en esta etapa del capitalismo en que la crisis de su predominancia es irreversible y en que explicar como el libre comercio y el propio capitalismo en el mundo hoy son comandados por China y su entorno gobernada esta por el Partido Comunista, tal vez se constituyan en las incógnitas que deben debelar cualquier intento serio de proyectar una política internacional al mundo.
¿Es que podría hoy existir una Internacional que agrupara a lo mejor de la humanidad sin contar con China, Vietnam, Cuba……?

¿Qué programa podría elaborar? Uno para mitigar los efectos que produce la crisis del capitalismo o uno que busque superar esa crisis planificando el futuro de un aparato productivo que no debe caer en manos de la burocracia, cuando el capitalismo como modo de producción predominante no puede hoy mantener su funcionamiento. Estamos ante una crisis superior a la de 1929, en medio de dos guerras mundiales que destruyeron el aparato productivo de la humanidad en esa etapa de la historia; la contradicción con lo que sucede hoy es que el aparato productivo está en su estructura intacto, aún cuando dirigido a la renta capitalista no al de la sociedad como un todo.

No sé en verdad que asidero tiene la versión de que en Alemania se habría planteado la estatización de gran parte de la industria a los efectos de sortear esta crisis. Es la contra cara europea de la política ultra nacionalista de Trump, de su cierre de fronteras y a la vez la complicidad de los organismos financieros internacionales para que se emitan dólares y euros que en definitiva se van a volcar sobre las espaldas del resto del mundo.

Todo muy grave y a la vez lo más grave es que no conozco que el tema se esté debatiendo con la importancia que tiene para el destino de la humanidad toda.
Si este intento de Internacional Progresista fuese en esa dirección, aunque meramente abra el debate ya habría cumplido una importante función.

Pero como dicen en mi pueblo, aún no le veo uñas para guitarrero.
Ahora si no se camina en esta dirección, la guerra y los fascismos esperan su turno.
Antonio Gramsci (1891-1937), filósofo y dirigente del Partido Comunista Italiano, decía que: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”.
sipagola@adinet.com.uy


martes, 21 de agosto de 2018

170 años.


Por Jorge Aniceto Molinari:
Los humanos, nacemos, nos desarrollamos, morimos, así de simple, pero lo que es ya más difícil entender es que esto mismo sucede con los modos de producción, aún cuando la dinámica de su proceso sea diferente. Los modos de producción no se reproducen, se retroalimentan  y preparan las condiciones para la predominancia del nuevo, aún cuando muchas de las formas anteriores perduran antes de desaparecer y se solapan en el tiempo. Esto deberíamos debatirlo para desarrollar nuestro conocimiento, ahora no siempre es así.

No está además en nosotros el menor atisbo de pensar que deberíamos impedir  o cuestionar pensamientos que puedan contradecir esto que estamos afirmando. Por el contrario sería muy ilustrativo que desarrollaran sus ideas.

Para este debate además nuestras herramientas son el materialismo, dialéctico e histórico. Sabemos además que hay quienes tienen sus argumentos para cuestionar estas herramientas, o lo que desde nuestro punto de vista es más grave, los que dicen utilizarlas y las utilizan mal o parcialmente, para justificar razonamientos idealistas, que las toman muy parcialmente; en este grupo reconocemos a muchos de los que se auto clasifican como marxistas y/o como marxistas leninistas. Tal vez lo que más identifica a este tipo de posiciones es la afirmación de que socialismo es propiedad estatizada, que ha predominado por mucho tiempo y hoy está en retirada aún cuando el duelo por la crisis de este tipo de razonamientos no está procesado.

Junto con esta constatación hay otra que también nos preocupa: el pensamiento de que todo se resuelve en competencia. La propia dialéctica es explicada por la competencia y no por la necesidad de la síntesis. Es cierto desde que nacemos se nos educa en competir, la sociedad misma es el resultado de la competencia entre distintas opciones: hay triunfadores y derrotados. El capitalismo, se afirma, como modo de producción para ser superado necesita ser derrotado; se nos explica que para eso son las revoluciones y que cuando una revolución es derrotada es porque el capitalismo ha logrado superar el desafío.-
Nosotros nos negamos a razonar de esa forma.
En 1848, Marx y Engels, escriben el Manifiesto Comunista y en él surge claramente un programa para toda una etapa reivindicativa de la clase obrera en la historia de la humanidad.

DE 1848 A 2018, 170 años.
En abril de 1917 en Rusia la caída del zarismo, era solo un eslabón, las nuevas autoridades no conseguían ni parar la guerra y sus masacres, y tal vez lo más importante, no podían reorganizar el aparato productivo, Lenin aborda esa realidad proponiendo un programa de aplicación inmediata: hacer la paz, entregar las tierras, nacionalizar la banca y el comercio exterior. Ese programa las masas lo llevan al poder y realizan durante 7 años una obra inmensa, que don José Batlle y Ordoñez en el Uruguay, no dudó en resaltar.

Las luchas obreras, las luchas sociales, producto de gigantescos esfuerzos sociales organizativos, y no exenta del sufrimiento de tremendos crímenes, como los que dieron origen a fechas universales como el 1° de mayo, el 8 de marzo, dieron contradictoriamente, para quienes no han asumido un estudio más riguroso de la realidad, una base mayor al propio desarrollo del capitalismo, como hoy ocurre por ejemplo con China. Por aquello de que ningún modo de producción abandona su predominancia sin agotar sus posibilidades.

El capitalismo además como modo de producción nació con la vocación de extenderse hasta los límites mismos del planeta y dar denominadores comunes en un mar rico de nacionalidades y culturas diferentes, que han adornado y enriquecido el convivir humano, cuando eso se ve desde el punto de vista positivo, que particularmente caracterizó a la etapa de auge del modo de producción en su predominio. Ahora cuando la predominancia del modo de producción capitalista comienza a agotar sus posibilidades (agostamiento de la tasa general de ganancias), la crisis con sus constantes desequilibrios comienza a ser irreversible para la continuidad de esa predominancia, cada uno de esos componentes de nacionalidades y culturas pasan a ser circunstancialmente críticos.

Los sueños a partir de las luchas sociales dieron nacimientos a corrientes idealistas, comúnmente llamadas utópicas, donde su principal características es desprenderse de la realidad e imaginar un sistema sobre la base de un ser humano muy cercano a la perfección.
A esto respondió en particular Federico Engels con un texto “del socialismo utópico al socialismo científico”, que trata de bajar a tierra este tipo de elucubraciones.

Sin embargo la vida y el desarrollo capitalista presentó un nuevo desafío, la burocracia estatal, la vieja y la nueva creada por la propia revolución rusa sobre la derrota de las ideas y del Partido de Lenin pero vistiéndose de sus propias pieles, y  no renegando de mucho de lo conquistado, hicieron que el mundo llamara modelo “comunista” al engendro stalinista. Los ideólogos del capitalismo encantados con el giro de los acontecimientos tenían para mostrar al mundo que ese era el modelo comunista mientras los revolucionarios del 17 eran asesinados por el aparato del nuevo Estado.

¿Entonces? ¿Si no se trata de crear un modelo competitivo con un ser humano perfeccionado, de que se trata? Porque a lo que estamos acostumbrados o nos han acostumbrado,  es a pensar en crear un modelo competitivo que barra con el capitalismo, es más se nos dice que en esto consiste la revolución y el ser revolucionario y que lo que no esté en esa línea es reformista.

Pero además confundiendo lo que en 1917, era la diferencia entre los que apoyaban  desde la “izquierda” los créditos de guerra, y los que dirigían su accionar político a lograr la paz.
Hemos afirmado que lo que insinuó Mujica en la ONU (setiembre del 2013, se puede acceder a través de internet) era la visión comunista necesaria de este tiempo. Mujica no volvió sobre esa intervención y sus propios seguidores están programáticamente en otra, allá ellos y sus cálculos políticos.

¿Por qué, de nuestra afirmación? Porque el capitalismo está llegando en su predominancia a los límites posibles, y necesita que la transición se haga imponiendo la paz, deteniendo a los que llevados por la desesperación de la crisis de un sistema que creían eterno, se inclinan por el suicidio, por la barbarie.
¿De qué se trata entonces la transición, o el inicio de la transición?: de manejar dos herramientas fundamentales en el funcionamiento de la economía: la moneda y los impuestos. Para las dos herramientas construir la voluntad política que las concrete necesita la conjunción de fuerzas, políticas, sindicales y sociales de todo el planeta.

Hacia China gobernada por el Partido Comunista se encamina el centro del capitalismo mundial, Cuba suprime de su constitución la definición de sociedad “comunista”, Venezuela, Nicaragua, y por lo general los gobiernos y Estados que han pretendido una política diferente a la neoliberal, son el símbolo de lo que en la “izquierda” predominante califica, es una ofensiva de la derecha y de alguna manera un retroceso de la “izquierda”. Es en definitiva su negativa a calificar la crisis y darse el programa que esta necesita para iniciar la transición entre la predominancia de un modo de producción a otro.

Es la distancia entre el programa de estatizaciones del stalinismo al programa de moneda única  universal y de imponer un sistema impositivo basado en la circulación del dinero que de muerte a los paraísos fiscales y derogue las imposiciones al consumo, los salarios y las pensiones. Que admita que los fondos de ellos provenientes, aborden en forma universal los problemas de la salud, la educación y el trabajo, eje de una matriz económica que la humanidad está en mejores condiciones que nunca de construir, muy por encima de cualquier matriz económica nacional.

Recordemos lo que escribía Carlos Marx en su crítica a la economía política:
“En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden a un determinado grado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. Estas relaciones de producción en su conjunto constituyen la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia. En cierta fase de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o bien, lo que no es más que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad en el seno de las cuales se han desenvuelto hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se transforma más o menos rápidamente toda la superestructura inmensa. Cuando se examinan tales transformaciones, es preciso siempre distinguir entre la transformación material -que se puede hacer constar con la exactitud propia de las ciencias naturales- de las condiciones de producción económicas y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en breve, las formas ideológicas bajo las cuales los hombres toman conciencia de este conflicto y luchan por resolverlo.

Del mismo modo que no se puede juzgar a un individuo por lo que piensa de sí mismo, tampoco se puede juzgar a semejante época de transformación por su conciencia; es preciso, al contrario, explicar esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción. Una formación social no desaparece nunca antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen relaciones de producción nuevas y superiores antes de que hayan madurado, en el seno de la propia sociedad antigua, las condiciones materiales para su existencia. Por eso la humanidad se plantea siempre únicamente los problemas que puede resolver, pues un examen más detenido muestra siempre que el propio problema no surge sino cuando las condiciones materiales para resolverlo ya existen o, por lo menos, están en vías de formación. A grandes rasgos, el modo de producción asiático, el antiguo, el feudal y el burgués moderno pueden designarse como épocas de progreso en la formación social económica. Las relaciones de producción burguesas son la última forma antagónica del proceso social de producción, antagónica, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un antagonismo que emana de las condiciones sociales de vida de los individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa brindan, al mismo tiempo, las condiciones materiales para resolver dicho antagonismo. Con esta formación social se cierra, pues, la prehistoria de la sociedad humana”.

sipagola@adinet.com.uy

martes, 19 de septiembre de 2017

Brasil Lula Da Silva

 Por Jorge Aniceto Molinari:

Lula o el papel del individuo en la historia. Podría ser este el título de esta breve nota en la que nos proponemos resumir lo que consideramos el momento político de Brasil y por su peso el momento político de nuestra América. Es una muestra importante además, para analizar lo que hoy pasa en el mundo. ¿Por qué triunfa Lula, en su momento, en las elecciones a la Presidencia de Brasil?, ¿es diferente a por qué triunfa Chávez en Venezuela, o antes Allende en Chile?
El entonces Presidente Mujica, en su momento dio una clave a modo de indicio de lo que estaba sucediendo, de lo que a él le estaba sucediendo: “debemos viajar en el estribo de la economía de Brasil” (se refería a la economía de Uruguay).-


Es que en su momento los empresarios nacionales, especie poderosa en su tiempo y en Brasil muchísimo más, pero en por ahora lento proceso de extinción –se viene acelerando-, sintieron antes que nadie, que un proceso de achicamiento en los derechos de la sociedad era también un proceso de acotamiento de sus perspectivas de desarrollo, y apostaron en una coyuntura muy particular del mundo a un desafío que ellos mismo luego calificaron de “populista”.- También coexisten con estos, los burgueses (y porque no, hasta pequeños burgueses- los medios digitales se los permiten-) que claramente ya han optado por ser parte del capital multinacional y los que tienen huevos en los dos canastos.
En su momento primaron los que querían acomodar los gobiernos nacionales para en una coyuntura económica favorable (los precios de los comodities) vincularse con los mercados del mundo.

Ahora cuando los pueblos comenzaron a sentir el gustito de que algo estaba avanzando, la derecha –sin horizontes- sintió miedo (el llamado miedo de clase) y empezó a activar la posibilidad de los ajustes, aduciendo particularmente la corrupción, corrupción de la que ella había usufructuado en todos los gobiernos anteriores, y que tienen que ver fundamentalmente con la circulación de dinero en sus distintas formas, en el Uruguay las llamadas Safis, pero en el conjunto, los Panamá Papers, o las distintas formas de realizar sobornos al que han sido proclive las empresas particularmente encargadas de los grandes emprendimientos en las obras públicas.

Es cierto nuestra izquierda ha sido débil frente a estos fenómenos, es más, en ella hay sectores que son cómplices directos de lo que han sido una forma de explotación de la economía en una práctica extensiva favoreciéndose de la falta de controles.

¿Pudo llegar al gobierno Chávez en Venezuela sin el apoyo de Cisneros?, ¿pudo Fidel Castro derrotar a Batista sin el dejar hacer del sistema político de EE.UU. y en particular sus “servicios”?, ¿pudo triunfar Lula, sin el apoyo de los sectores políticos que luego se le dieron vuelta?-

Pudo el Frente Amplio en el Uruguay llegar al gobierno, sin la mirada esperanzada de amplios sectores medios de la sociedad que aún sin entender añoran al viejo batllismo.

Sin duda que en todos los casos hay una derecha intransigente, antibatllista en el Uruguay, pero por sobre todo anticomunista, que fue franquista primero y luego fascista, pero reducida a sus funciones regresivas, en el terrorismo de Estado, en la dictadura, haciendo daño a la convivencia humana y apostando siempre a la confrontación como modo de justificar su propia vida.

¿Y en la izquierda? No otra cosa ha sido el stalinismo, para justificar la necesidad de un modelo que confronte con el capitalismo, o en un sentido opuesto, el sentimiento libertario expresado en la guerrilla, utilizada preferencialmente por la derecha para desarticular los movimientos sociales. Sentimiento libertario, que siempre anidó en el corazón de la humanidad, y que florece en circunstancias muy especiales como fue el hecho por ejemplo de la revolución cubana, que primero estimularon y luego no pudieron encorsetar.

¿Entonces qué salida tenemos?: la programática. El procurar responder a la crisis con un programa que permita poner el aparato productivo al servicio de la gente, que impida las destrucción de lo que la humanidad ha logrado.
En la historia humana, el voto, el voto secreto, la ley de 8 horas, las licencias de distinta índole, los derechos de la mujer, etc., etc. han ido haciendo una base social de reivindicaciones que le han dado al capitalismo también la posibilidad de desarrollarse.-

El capitalismo como modo de producción predominante tenía todo el planeta para desarrollarse, y así lo entendieron luego de la segunda guerra mundial los que en Mont Pellerin establecieron toda una estrategia para que las trabas burocráticas estatales no fueran obstáculos  al desarrollo.- Sabiendo además que la izquierda que había logrado predominar, ya no era leninista sino estatista, y eso favorecía sus planes.

Pero ya no estamos en 1945, y los límites para la expansión capitalista ya son totalmente visibles y se reflejan directamente en la tasa general de ganancias, en el aumento de los paraísos fiscales, en el endeudamiento, en el aumento demencial de la emisión monetaria, en el invento de mil formas de organizar al capital desde el capital financiero para mantener parte de la tasa de ganancia para determinados sectores que actúan como lumpen.-
Por eso la especulación que hoy hay en los sectores que gobiernan realmente la sociedad brasileña, es entre la posibilidad de que Lula vuelva a la Presidencia, y la de impedirlo.

El problema es que si Lula y su organización no encaran una ofensiva en materia programática, la crisis tarde o temprano terminará opacando sus posibilidades aun cuando en la sociedad predomine la idea su retorno a la Presidencia.
En la primera Presidencia, el ordenar la economía ya suponía un avance, pero los compromisos con los distintos sectores que en política expresan la economía capitalista, tal cual hoy predomina en el mundo, era entrar en un rompecabezas que a la larga terminan imposibilitando gobernar.

Ahora el programa necesario hoy, tiene que ver con el desarrollo de la economía mundial, no es el programa que permita el desahogo económico de un país, porque si antes estatizando se resolvía problemas coyunturales, hoy ya no queda prácticamente espacio para poder hacerlo, lo que no quiere decir que no se siga haciendo, o levantando muros para beneficios puntuales y acotados en el tiempo.

Hasta ahora toda perspectiva de futuro estaba inexorablemente vinculada a las inversiones, estas a su vez cada vez eran menos nacionales y más internacionales, por la sencilla razón de que al complicarse las relaciones económicas quienes se manejan en el mundo tienen un espacio del que ninguna economía nacional dispone. Pero también estos espacios están acotados, particularmente por un convidado que no encaja para la salida que la humanidad necesita: la industria de la guerra, acompañada por otras industrias que operan como colaterales como la del medicamento, por mencionar a una de las importantes y dentro de marco de las admitidas legalmente, pero sin desconocer su vinculación con el mundo de la droga, del lavado de dinero, del juego, del tráfico de seres humanos.

El primer punto entonces del programa hoy más necesario que nunca es la paz; necesitamos ayudar a la muerte en paz de la predominancia del modo de producción capitalista. Y para ello dos herramientas: la moneda y los impuestos, que los organismos ecuménicos tengan los recursos necesarios para inyectar a la economía de un dinamismo que la falta de rentabilidad capitalista hoy impide.- Organizar por medio de la educación, y la salud, la participación de todos en un trabajo organizado con un fin social, y sin la carga burocrática de los Estados, distribuir las responsabilidades con un criterio de rendimiento y eficiencia, con un gran desarrollo del control social.-

¿Podrá ser este el programa de Lula?
A su influjo y el de su Partido nació en el 2001 el Foro Social Mundial, una expresión social formidable que esperanzó en una renovación de la izquierda en el mundo.
En nuestra modesta opinión el evento que viene repitiéndose, no pudo superar la crisis de la izquierda, que se expresó por ejemplo en una de sus mayores demostraciones –en su momento- en la dirección de la revolución española.-

El Foro Social Mundial más allá de declaraciones muy importantes, no se pudo poner de acuerdo en un programa a impulsar. Una vez más por un lado los estatistas y sus modelos confrontativos, o la necesidad de medidas de transición para ayudar a morir en paz a la predominancia del modo de producción capitalista. Lula, aunque no se lo reconoce, vivió esta disyuntiva en el  propio gobierno. Porque la corrupción viene incorporada al propio modo de producción predominante, y el convivir con ella supone alguna manera de complicidad sino se da en el plano programático la perspectiva necesaria del cambio y el combate a esas formas de hacer política.

En el 2001, se organizó una esperanza de izquierda para el mundo desde el Brasil del PT, con Lula a la cabeza, no cristalizó en un programa. ¿Podrá ahora en un nuevo empuje, nacer las propuestas de transición que ya no deberán estar referidas, no solo a Brasil sino al mundo que las necesita? Mujica las insinuó en la ONU en setiembre del 2013, y luego el silencio.-

El topo de la historia del que hablaban Marx y Engels sigue su tarea, llamando a actores a escena, para un rol protagónico que nos corresponde a todos, aún con un pequeño grano de arena.

viernes, 25 de agosto de 2017

Sin Marx no hay socialismo

Por Humberto Trompis Valles: 
   
El advenimiento de la revolución rusa en 1917 destapó un mundo de esperanzas de redención social para todos los oprimidos y explotados del mundo. Por primera vez en la historia, el capitalismo con sus seiscientos años de existencia era retado por una nueva forma de organización social de la colectividad humana. Después de transcurridos setenta y dos años de aquella vivencia histórica, ese hermoso sueño de redención libertaria caía abatido por sus propias contracciones internas. La burguesía mundial experimentó un orgasmo permanente y decretó a través de sus intelectuales orgánicos, el fin  de la historia y la supremacía Ad eternum del capitalismo imperialista, ahora denominado “globalización”.

La enorme desesperanza ocasionada por la caída del primer experimento socialista en las masas desposeídas de Latinoamérica, comenzó disiparse una década después con  la llegada de los llamados gobiernos progresistas, a la cabeza de los cuales destacaron la revolución bolivariana y el gobierno de Evo Morales. Se abrió en esta continente una nueva época de redención social, que poco a poco se fue atenuando en la medida que estos gobiernos llegaron a un techo histórico, pues, no se propusieron ir más allá de los límites del régimen del capital. En este nuevo ciclo las leyes de la acumulación de capital siguieron vigentes y la explotación del hombre permaneció intacta, aunque los niveles de pobreza crítica se redujeron por la política asistencial de los gobiernos precitados. El desencanto de las masas explotadas con este techo se convirtió en un castigo electoral lapidario, que ha puesto contra la pared a estos gobiernos y ha envalentonado a las oligarquías regionales    que intentan una reedición de las políticas neoliberales.

El derrumbe del socialismo real y el reflujo del progresismo latinoamericano están exigiendo de manera urgente una explicación, a fin de orientar científicamente el proceso de luchas de clases que cada vez se vuelve más sangriento en estos  linderos. 

En atención a que los viudos del marxismo-leninismo (políticos y académicos)  no se han tomado la molestia de interpelar la caída del socialismo real, y dada su vara alta en los gobiernos progresistas, intentaremos desde Marx acercarnos  a una interpretación de las posibles determinaciones que aclaran la enorme frustración histórica  de  las clases trabajadoras del planeta, ocasionada por los fenómenos históricos en comento. Por consiguiente, nos aproximaremos a la  hipótesis  que explica la caída del socialismo real y los limites de los gobiernos progresistas latinoamericanos, debido a que estuvieron divorciados de las grandes contribuciones económicas y políticas de Marx y Engels. El marxismo-leninismo de espaldas a Marx, fue el edificio teórico que ideologizó el modo de producción soviético y lo envió al basurero de la historia. Los principales fundamentos anti marxianos del credo elaborado por la burocracita estalinista fueron entre otros:

1.- La dictadura del proletariado enunciada por Marx –dictadura de la clase trabajadora-, fue transformada por Lenin en una dictadura de partido único. Para el máximo líder de la revolución rusa, la clase obrera por sí misma no podía llegar a tener una conciencia socialista, por lo que dicha clase necesitaba un empujón desde afuera, dado por revolucionarios profesionales concretados en un  partido político, gran timonel de la clase obrera.

2.-La apropiación de los medios de producción por parte de la clase obrera, expresión fundamental de las nuevas relaciones de producción anticapitalista de neta raigambre marxiana, el leninismo la trastocó en estatización de los medios de producción; con lo que el proletariado ruso siguió siendo asalariado explotado ahora por los burócratas del partido, gerentes de las nuevas relaciones de propiedad bastante próximas a un capitalismo de estado. Por esta razón, la caída del socialismo soviético no originó ni una lagrima en las clases trabajadoras de la URSS. Ese no era su proyecto.

3.-La división social del trabajo y su expresión jerárquica fueron atornilladas por la nueva nomenclatura del partido comunista ruso. La clase obrera quedó excluida de las grandes decisiones  tomadas al interior de las empresas estatizadas. Tanto Lenin como Trotski fueron los sepultureros de los soviets o consejos de obreros. Este fundamento leninista desconoció una de las grandes aportaciones de Marx a la teoría de la historia:   la división social del trabajo fue el útero que engendro  la propiedad privada de los medios de producción y creó las condiciones para la emergencia del régimen del capital, desde la época neolítica.  Con la división del trabajo santificada por la burocracia del PCUS, el regreso del capitalismo de propiedad privada estaba garantizado.

En cuanto a los límites del progresismo latinoamericano, podemos afirmar que su empantanamiento político obedece a que ha estado muy lejos de Marx, pero al mismo tiempo, muy cerca de la  Segunda Internacional de Trabajadores (Berstein) y del marxismo-leninismo. Los fundamentos anti marxianos que explican su actual proceso de mengua los encontramos en lo siguiente:

1.-Aceptación del credo que sostiene el rol fundamental de la burguesía en el proceso de desarrollo de las fuerzas productivas. En consecuencia, la transición al socialismo debía necesariamente   pasar por una etapa de revolución democrático-burguesa. Aquí se olvidó que el Marx de la madurez se mostró partidario de que países atrasados pre capitalista como la Rusia de los Romanov,  podía pasa al socialismo evitando las crueldades del capitalismo.

2.-El progresismo olvido de que el capital no tiene patria. La burguesía siempre preferirá negociar la soberanía de sus estados con el fin de retener la bolsa. La idea de que existen empresarios patriotas son sueños de virgen loca. La lucha de clases alcance dimensiones colosales en el capitalismo y sólo terminará cuando las fuerzas del trabajo derroten a las del capital. En este orden de ideas, el papel del capital privado en la transición al socialismo es una tarea teórica pendiente que debe concretarse afincada en Marx-, a la brevedad posible, a fin de desempantanar al progresismo político de este  tempo histórico.

3.-El progresismo latinoamericano emergió como producto de las ruindades sociales del neoliberalismo y de la reprimerización (auge de los commodities)  de las economías de este  subcontinente. El caso venezolano resulta ejemplar en esta perspectiva. Sin embargo, a pesar de que la exportación de naturaleza ha sido la base material de nuestras economías desde el siglo XIX, la teoría económica con la que se pretendió explicar dicho proceso, fue de base neoclásica, o sea, desde la visión del capital. Los analistas, permeados por el marxismo-leninismo fueron incapaces de dilucidad teóricamente la sustantividad de la producción primaria latinoamericana. En relación al petróleo venezolano, pensadores comunistas intentaron una explicación de este fenómeno, asumiendo el nacionalísimo,  pero totalmente divorciados del pensamiento marxiano. Hasta la séptima década del pasado siglo, los pensadores leninistas criollos no habían podido descifrar la categoría para identificar el ingreso que generaba el petróleo; en otras palabras, no habían estudiado la obra magna de Marx. Esa categoría es RENTA DE LA TIERRA, a la que Marx dedicó miles de páginas en sus escritos. Dar la espalda a esta categoría  que fue engendrada por el pensamiento clásico burgués y perfeccionada por Marx, pone a los dirigente políticos del progresismo en precarias condiciones,  a la hora de negociar con las transnacionales  de las materia primas. La esperanza socialista de Latinoamérica debe afincarse en la explotación de la naturaleza durante un largo periodo, por lo que la economía política del suelo y del subsuelo debe estar marxianamente fundamentada.

4.-Todas esas falencias del progresismo nuestro americano, derivan en gran parte de la sujeción del izquierdismo a los manuales de Moscú. Esta dependencia ha sido uno de los grandes favores del marxismo-leninismo a la perpetuación del capital a nivel planetario. Fue esta la manera como la burocracia estalinista invisibilizó el pensamiento  marxiano por temor a ser develada como una nueva clase explotadora. Han sido generaciones de comunistas ligados a los dictados de la Tercera Internacional liderada por el PCUS, los que se olvidaron de leer a Marx y terminaron por darle carta de ciudadanía a esa baratura teórica llamada marxismo-leninismo. Lo más grave es que últimamente, académicos y políticos ligados a esta agonizante corriente idiopolitica, siguen en su afán de invisibilizar a Marx, acusando de gigolós a todos aquellos pensadores que se han propuesto divulgar el pensamiento marxiano en las clases trabajadores del presente tiempo histórico. En tal sentido, analistas marxianos como Enrique Dussel, Néstor Kohan, David Harvey  y Ludovico Silva, entre otros,  aparecen como vividores de la obra de Marx. El tufo derechista de esta acusación, ligado al Comando Sur-USA es incuestionable, pues, se hace envuelta en la defensa de los derechos humanos.

Para los trabajadores venezolanos del presente, testigos de esa jugada constituyente  maestra de nuestro presidente obrero, el estudio de la obra del dúo Marx-Engels, resulta inaplazable, pues, será a partir de allí que se dé inicio a la construcción de la teoría de la transición al socialismo que bastante falta está haciendo a la revolución bolivariana. Sean bienvenidos todos aquellos pensadores que dediquen su existencia a divulgar la obra de los creadores del pensamiento crítico anticapitalista; el cambio epocal espera por Uds. 
Vivan CHAVEZ, MARX, MARIATEGUI Y EL CHE

htrompizvalles@gmail.com

sábado, 5 de agosto de 2017

Tan cerca del socialismo como de la Barbarie

Por Jorge Aniceto Molinari
Explicar una ley de la física o de la química, parecería infinitamente más fácil que explicar una ley aplicada al desarrollo social, tal vez porque en esta debemos contar con nuestra propia implicancia y con un mundo más directo de desarrollos de la imaginación.

Que un objeto cae producto de la ley de gravedad, es tan simple que comparado con el que tener explicar de que ningún modo de producción en la historia abandona su predominancia hasta agotar sus posibilidades, no podría haber comparación posible.

Esa es precisamente nuestra quimera, tratar de hacer simple la comprensión de fenómenos que aparecen terriblemente intrincados.
¿Qué tenemos a nuestro favor?: un enorme bagaje en textos, escritos particularmente por Marx, Engels y Lenin los más destacados- que analizaron magistralmente el desarrollo del capitalismo y pudieron dar un visión muy completa de su curso, en ascenso, cuando les tocó vivir a los primeros, en una de sus más grandes crisis, en vida de Lenin  y ya hoy en que vemos que la crisis de predominancia para el capitalismo ha entrado en una fase crítica irreversible. Son escritos de trabajo, de análisis, de estudio, cuya validez se asienta en el conocimiento humano adquirido a través de los siglos y que seguramente serán superados en el futuro con el desarrollo de nuevos conocimientos. Al día de hoy esos trabajos no han sido superados, si deformados por interpretaciones que se han pretendido acomodar al gusto y paladar de los grupos que han ejercido los poderes económicos y los estaduales de turno.

¿Por lo tanto qué tenemos en nuestra contra?: la terrible fragmentación y deformación que de sus trabajos se ha venido haciendo, transformándolos en irreconocibles a la hora de comprender los acontecimientos actuales.
Hoy reconocer la crisis y catalogarla, parece obra de titanes. Preguntas simples y sencillas como la de responder sobre las posibilidades actuales del desarrollo capitalista parecen estar vedadas a los economistas de nuestra época. Y sin embargo nunca antes la disposición de los datos está al alcance de todos y particularmente de los que quieran investigar sobre el tema.

Si, es cierto, precisar la tasa general de ganancia no es sencillo, pues en el marco de las emisiones monetarias demenciales –que hace que ningún valor monetario actual tenga una base real-, el crecimiento incesante de la deuda de los Estados, el crecimiento exponencial de los paraísos fiscales, hace que la fijación de una tasa de ganancia real tenga más que ver con el lavado de dinero, con el mercado negro, con el trafico –por ejemplo de jugadores de futbol- de los más diversos. Pero en lo que resumíamos en los indicadores anteriores hay una expresión inexorable del carácter de la crisis.
Y una contradicción más: el incremento de la industria de guerra. Tenemos armas a nivel universal para destruir varios planetas Tierra: de terror. Así marcha la “reactivación económica” en alguna de las otroras potencias del mundo.

Deberíamos reunir un Congreso, una Conferencia, o como se le quiera llamar, de todas las personas –autoridades- del mundo que tengan hoy alguna responsabilidad en la gobernanza del planeta Tierra, y alguien debería decir: “muchachos, muchachas (es la forma de hablar, que se estila ahora) así no podemos seguir, estamos viviendo el crecimiento de una tragedia que nos puede ser incontrolable”.

Hay quienes dicen que por la “condición humana”, intentar modificar esto, es imposible; nosotros pensamos diferente, es el modo de producción predominante el que ha instalado la competencia en un marco de lucha de clases que inexorablemente tiene que llegar a su fin.

Los límites para llegar a la barbarie son cada vez más finos, ahora increíblemente en esta realidad las posibilidades para dar un impulso a una sociedad superior también lo son.
En diciembre del 2008 envié una carta al entonces Presidente electo de EE.UU. Barack Obama de la que nunca tuve respuesta.- ¿Cuál era el objetivo de la misiva?: que el presidente de EE.UU. utilizara su poder en el mundo para poner en debate iniciativas que pudieran cambiar esta realidad que en ese entonces ya se tornaba dramática.

Obama además se constituía en un símbolo de la necesidad de cambio de una sociedad que acumula tensiones que son universales y que la hacen responsable de lo que ocurre en el mundo. Que haya podido o no responder a esa necesidad ya es otra historia, hoy al frente del gobierno está Donald Trump.
Partíamos de que para sincerar la economía lo primero era definir un valor monetario, único y universal. Luego introducir un sistema impositivo también único y universal basado en la circulación del dinero, eliminando los paraísos fiscales, los impuestos al consumo, a los salarios y a las pensiones, haciendo que ninguna transacción tuviera valor legal si no estaba debidamente registrada en los organismos que la sociedad determinara.

En este marco lo recaudado no sería para engordar las burocracias de los Estados o Instituciones similares, sino para planificar obras a nivel universal, que hoy el capitalismo no encara porque no les son rentables en temas como los de la salud, la enseñanza, la vivienda, la alimentación, etc. etc. Abordar el pago de los presupuestos en un marco de racionalidad, de rentabilidad y rendimiento incorporando todos los adelantos técnicos disponibles para el conjunto de la humanidad. Los instrumentos de la democracia – conquista imprescindible de la humanidad para la  convivencia humana- hoy son tremendamente caros y burocráticos y la sociedad los siente como un peso y no como un beneficio.

Los avances en todos los terrenos son en esencia el impulso al desarrollo de una nueva predominancia para construir un sistema social que por sus características no es otra cosa que el socialismo. Claro hasta ahora ha predominado el preconcepto de que socialismo es propiedad estatizada. Propiedad estatizada además que nunca pudo superar los límites del capitalismo de Estado, del cual tampoco renegamos toda vez que significó derechos y reivindicaciones para los trabajadores, pero que como solución no podía ir más allá de la coyuntura socio-política que lo originaba.

Hoy el mundo debe entrar en un estadio superior a riesgo de entrar en la barbarie de no hacerlo. ¿Qué falta?: la voluntad política organizada que lo haga posible.-
 Entonces no hay hoy tarea más importante, que organizar esa voluntad política, hacerlo es el granito de arena necesario para desarrollar el socialismo, no hacerlo contribuir a una tragedia cada vez mayor.
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