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miércoles, 1 de agosto de 2018

Alerta, a los “Cascos Blancos Argentinos” presentes ya en nuestra frontera habrán de sumarse sus homónimos sirios


Por Carlos E. Lippo:
"… Estamos muy agradecidos por todo el trabajo que los Cascos Blancos (de Siria) continúan haciendo en nombre del pueblo de su país y en nombre del Gobierno de Estados Unidos y de todas las fuerzas de la coalición". Hearher Nauert, portavoz del Departamento de Estado estadounidense

Hace algunas semanas, en un artículo que publicásemos con el título de  ¿Qué han venido a hacer los “Cascos Blancos” de Argentina a nuestra frontera con Colombia? (1), dábamos cuenta de la llegada de sendas misiones de dicha organización, adscrita formalmente al ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la república Argentina, a las poblaciones colombianas de Cúcuta (Norte de Santander) y Maicao (La Guajira), fronterizas con Venezuela y enclavadas en dos regiones totalmente abandonadas por el estado colombiano desde el punto de vista sanitario, al extremo de que en la última de ellas cerca de 400 niños menores de cinco años han fallecido de hambre en los últimos años, proyectándose una cifra de 64 fallecimientos durante el presente año, en caso de que no se logre revertir la tendencia actual (2).



En el mencionado artículo decíamos que la misión médica argentina llegada a sus sitios de trabajo el pasado 23 de junio, para permanecer en ellos hasta diciembre próximo, ya había comenzado a desarrollar su agenda visible, que al parecer y con base en las declaraciones dadas por algunos de sus miembros,  incluye además de las tareas de asistencia médica el contribuir a seguir posicionando la matriz mediática de la supuesta “crisis humanitaria” en Venezuela.

También señalábamos que era necesario desvelar la agenda oculta de la misión, dada la natural suspicacia generada por la extrema animadversión hacia nosotros exhibida por el gobierno de Macri en escenarios como la OEA y el “Grupo de Lima”, así como por su extrema sumisión a los dictados del imperio y su probada disposición a sumarse en la primera línea de la tan anunciada intervención militar.

Ocurre sin embargo, que algunos hechos que hemos conocido con posterioridad a la publicación del citado artículo contribuyen de manera significativa a desvelar dicha agenda, al propio tiempo que aumentan considerablemente nuestra suspicacia; entre tales hechos podemos mencionar:

•             Unas altamente reveladoras declaraciones ofrecidas por el extitular de “Cascos Blancos”, Gabriel Fucks al diario “Tiempo Argentino” (3), señalando entre otras cosas: que la misión en la frontera colombiana "tiene más que ver con una política de presión hacia Venezuela en sintonía con la posición que tiene el gobierno argentino en la OEA que a la necesidad de montar una acción de asistencia sanitaria"; que “… cuando los “Cascos Blancos” intervienen sobre todo en países de América Latina, en general se articula con todos los países afectados y no con uno solo", como está ocurriendo en este caso; y que "Si acá existiera una crisis humanitaria de una migración incontrolable que necesitara de la presencia de los “Cascos Blancos”, sería importante que la Cancillería argentina articulara con los dos países y pudiera tener una participación en ambos lados de la frontera". En las mismas declaraciones el exfuncionario diplomático, atestiguando el extremo cipayismo del gobierno Macri, señalaba que existe riesgo de intervención militar del imperio en Venezuela, aunque "No inmediato, porque Estados Unidos lo que quiere es mantener una presión permanente. Pero la Argentina siempre sobreinterpreta estas cosas, y el señalamiento de la crisis humanitaria es como una espada de Damocles que puede permitir en algún momento la intervención".

•             Que la pretendida operación humanitaria de autoría presuntamente argentina, actualmente en desarrollo es realmente una operación en la que participan también el Consejo Noruego de los Refugiados y la Cruz Roja colombiana (4), la misma que aceptó sin mayores reclamos el uso ilegal de su logotipo por parte del ejército colombiano para engañar a unos guerrilleros de las FARC que iban a liberar a Ingrid Betancourt y otros secuestrados, como parte de una operación humanitaria debidamente coordinada por el gobierno del Comandante Chávez, con el gobierno de Uribe Vélez en el 2008; lo cual le da el carácter de una operación internacional multinacional.

•             Que este delicado carácter internacional, es confirmado por otros que señalan que la operación se viene desarrollando con el acompañamiento de la Cruz Roja Internacional y ACNUR (Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) (5), instituciones que teniendo la obligación de haber coordinado con nuestro gobierno, ni siquiera han intentado hacerlo aún.

•             Que aunque “Cascos Blancos” es una organización adscrita al gobierno argentino recibe financiamiento de numerosas instituciones argentinas de carácter privado tales como: la OSDE, que es la primera red de servicios médicos asistenciales de Argentina; el CEMIC (Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas de Argentina); la ALAMI (Asociación Latinoamericana de los Sistemas Privados de Salud; y el CSIS (Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales; así como también de B´Nai B´rith Internacional, una ONG de presunto carácter filantrópico, de confesión judaica fundada en Nueva York (5). Siendo el caso de que como es ampliamente conocido este tipo de organizaciones privadas jamás da “puntada sin dedal”.

•             Que algunos de los elementos que integran este tipo de organizaciones, adicional a sus conocimientos sanitarios también son duchos en el arte de matar o apañar a asesinos en otros países, así como además en perpetrar “falsos positivos” y ataques de bandera falsa, como ha ocurrido en Siria. Siendo oportuno y necesario recordar que el grupo llegado de Argentina, bajo la bendición del presidente Mauricio Macri y en contubernio con el saliente mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, como parte de una farsa montada en el aprovechamiento de la próxima asunción de Iván Duque, tiene por fuerza que contar con aquiescencia y protección de las fuerzas militares norteamericanas acantonadas en las bases de la OTAN desde la época de Uribe Vélez, quien aprobase el establecimiento de las primeras siete.

Resulta evidente que hechos como los anteriormente reseñados no hacen más que afianzar la hipótesis que formulásemos en el artículo citado a comienzos de estas notas, consistente en que la operación de “asistencia” internacional de la que hemos estado hablando tiene una altísima probabilidad de estar asociada a la intervención militar multiestatal de Venezuela, asomada de manera explícita por Donald Trump en agosto de 2017, y en la cual según opinión de las insignes compañeras de origen argentino Stella Calloni, periodista y analista geopolítica y Adriana Rossi, directora del “Observatorio Geopolítico de los Conflictos”, la Argentina de Macri ha decidido colocarse en la primera línea de ataque junto a las fuerzas armadas del imperio, así como las de Colombia, Perú, Panamá y Brasil.

Comenzando ahora a abordar el tema central de estas notas es necesario decir que la organización conocida con el nombre de “Cascos Blancos” de Siria, que se anuncia fraudulentamente como la organización de defensa civil de ese atribulado pero heroico país hermano, es una “ONG humanitaria” que tiene como propósito declarado la protección y asistencia de civiles en las zonas controladas por los distintos “grupos rebeldes” opuestos al gobierno legítimo de Bashar Al Assad, en el marco de la invasión imperial eufemísticamente llamada por las potencias occidentales, la guerra civil de Siria.

Se trata de una organización creada y dirigida por James Le Mesurier, un oficial del MI6 inglés, distinguido en 2016 por la reina Isabel II con el rango de Oficial del Imperio Británico, que se ha dedicado fundamentalmente  a publicar en internet videos con imágenes sangrientas que supuestamente muestran los “crímenes del régimen de Al Assad” y de los que se ha demostrado que están realizados con actores y con fines de propaganda; para el logro de sus fines cuenta con un generoso financiamiento de Estados Unidos a través de la USAID, así como de algunas de sus principales potencias aliadas: Alemania, Dinamarca, Francia, Japón, los Países Bajos y el Reino Unido. Tan espléndido financiamiento les ha permitido disponer de equipos de filmación de la más alta tecnología y hasta lucir cascos de afamadas marcas, más aptos para la práctica de deportes extremos que para su utilización en un frente de combate. El gobierno francés llegó al extremo de proponerlos al Premio Nobel de la Paz, cuando realmente debió hacerlo al Premio Oscar de Hollywood en la categoría de documentales de “guerra ficción”.

Es un hecho comprobado que siempre han estado detrás de los ataques con armas químicas, reales y ejecutados como ataques de falsa bandera, o ficticios, pero siempre atribuidos a las fuerzas de Al Assad; sin embargo también han participado en no pocos combates al lado de los terroristas, muchos de ellos debidamente documentados por el ministerio de defensa de Rusia, que por ello los ha calificado como muy cercanos a Al Qaeda.

Su participación en la que ha sido sin duda alguna la más terrible de las acciones terroristas perpetradas a lo largo de este cruento conflicto a punto ya de terminar favorablemente a las fuerzas de Al Assad, cual es la contaminación de las aguas del río Barada en diciembre de 2016, fuente del preciado líquido para los más de 7 millones de habitantes de la capital Damasco, ha quedado plenamente comprobada por la suscripción de la llamada “Acta de Barada”, junto a seis de los grupos yihadistas invasores, en la que amenazaban con impedir la ejecución de las tareas de saneamiento y recuperación de las aguas, si el gobierno legítimo de Al Assad no se rendía (6); siendo oportuno señalar que esta única acción es más que suficiente para calificarlos de terroristas al servicio del imperio y sus potencias aliadas.

Desde el fin de semana pasado este inefable grupo ha vuelto a ser noticia de alcance planetario debido a la evacuación de alrededor de 800 de sus miembros, entre activistas directos y familiares, a cargo de las fuerzas de ocupación del estado sionista de Israel, a través de la frontera sur-occidental de Siria, con destino a Jordania.

Aunque mucho se ha especulado sobre la razones para haber ejecutado esta operación calificada de criminal por las legítimas autoridades sirias, es un hecho cierto que la misma fue ejecutada con el apoyo de los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido, Jordania, Alemania y Canadá, lo que viene a comprobar sus estrechos vínculos con el terrorismo yihadista, tantas veces negados, y por solicitud directa y expresa del presidente Trump, el primer ministro Trudeau del Canadá, y “otros grandes líderes mundiales” según ha informado el premier israelí (7); todo lo cual viene a comprobar la necesidad de evacuarlos para mantener ocultas las muchas otras atrocidades cometidas por ellos a lo largo del conflicto y lo que es más importante, la participación de sus mentores, que obviamente saldrían a la luz pública tras los interrogatorios a las que habrían sido sometidos por las autoridades sirias después de su captura. La necesidad de preservar este “valioso” grupo de mercenarios terroristas para su utilización por parte del imperio y sus aliados en cualquiera de los otros escenarios de guerra que mantienen vigentes a nivel planetario pudiese ser otra de las razones para haber acometido con prontitud semejante tarea.

A su salida de Siria, pasando por los territorios ocupados por Israel, los evacuados fueron llevados a Jordania donde presuntamente permanecerán por breve tiempo ya que el gobierno jordano sólo dio el permiso de acceso después de que Gran Bretaña, Alemania y Canadá hicieran una promesa jurídicamente vinculante de reasentarlos en sus propios países dentro de un período específico.

Realmente me preocupa muy poco el caso de los evacuados que puedan ser reasentados en Alemania y la Gran Bretaña, pues siendo terroristas los gobiernos de esas naciones, entre terroristas ya encontrarán la manera de entenderse; me preocupan si los que habrán de ser asentados en el Canadá, unos 250, de los cuales 50 son “socorristas”  y el resto sus parientes (8), una curiosa proporción que demuestra que forman parte de una curiosa fauna que gusta de invadir países para hacer la guerra acompañados de sus propios familiares. Y digo que me preocupan porque siendo el Canadá uno de los más rabiosos miembros del llamado Grupo de Lima, nada tendría de extraño que terminaran asentándolos en Colombia, país miembro de la OTAN al igual que el resto de los países occidentales involucrados en la operación de evacuación.

Resulta más que evidente que su traslado a Colombia se haría para ser incorporados junto a sus homónimos argentinos a las tareas de apoyo: mediático, operacional y eventualmente sanitario, a la intervención militar multiestatal de Venezuela, que a juicio nuestro sigue teniendo el mes de septiembre y las maniobras aeronavales conjuntas UNITAS LIX, como la fecha y el escenario de más probable ocurrencia.

¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

(1)    http://celippor.blogspot.com/2018/06/quehan-venido-hacer-los-cascos-blancos.html
(2)    https://www.telesurtv.net/news/fallecen-ninos-desnutricion-guajira-colombia--20180430-0001.html
(3)    https://www.tiempoar.com.ar/nota/el-impreciso-papel-de-los-cascos-blancos-argentinos-en-la-frontera-de-venezuela
(4)    http://cubasi.cu/cubasi-noticias-cuba-mundo-ultima-hora/item/79905-cascos-blancos-real-amenaza-a-venezuela
(5)    https://www.lapatilla.com/2018/07/06/cascos-blancos-argentinos-asistiran-a-venezolanos-en-la-frontera-con-colombia/
(6)    http://www.voltairenet.org/article194858.html
(7)    https://elpais.com/internacional/2018/07/22/actualidad/1532257803_293991.html
(8)    https://mundo.sputniknews.com/orientemedio/201807221080599700-que-pais-acogera-cascos-blancos/

celippor@gmail.com

martes, 15 de mayo de 2018

Maduro el Protector


Por Ernesto Wong Maestre: 
A pocas horas de realizarse el séptimo proceso electoral en torno a la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela en el marco de las más de veinte elecciones realizadas desde 1998, resulta necesario repasar sucintamente lo que ha provocado en la mayoría de la población venezolana la profunda reflexión sobre: la satisfacción de sus necesidades, los problemas confrontados y las expectativas futuras. Son las tres claves en que se centrará la evaluación individual de cada elector que condiciona su comportamiento electoral. Cualquiera de los tipos de  decisiones posibles estará vinculada a alguna o a las tres motivaciones objeto del análisis y la síntesis de cada quien, y en ellas tendrá alta significación las políticas públicas y la formación ideológica, geopolítica y geoestratégica  llevadas a cabo por el líder de la Revolución Bolivariana, Nicolás Maduro Moros hacia los diferentes segmentos y grupos sociales del país.


 Al mismo tiempo, la decisión expresará el grado mayor o menor en que se encuentra el nivel de conciencia ciudadana o conciencia social, y más que el grado, expresará la calidad o sentido de sociabilidad y de visión de Estado que posee el pueblo, lo cual será a sí mismo un elemento muy significativo para la evaluación de lo que está ocurriendo en las subjetividades encargadas de llevar a cabo todos los procesos venezolanos de transformaciones sociales, en pleno desarrollo y en el contexto del mundo globalizado aún hegemonizado por el ideal capitalista. Todo ello condicionante de las motivaciones, necesidades, problemas y expectativas de las cuales surgirá la decisión de cada ciudadano o ciudadana.
 
En efecto, el elector puede decidir por participar o abstenerse de asistir a votar a su colegio electoral. Ya ahí hay una primera gran decisión que en la gran mayoría de los electores se fue construyendo desde que el Presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, llamó públicamente a la sociedad a realizar elecciones presidenciales y el Consejo Nacional Electoral (CNE) aprobó la fecha de las mismas. En el segmento social restante, hay una porción cada vez más minoritaria, que corresponde al tradicional abstencionista que ni siquiera se ha registrado en el CNE o que aún estando registrado nunca ha asistido a votar, sea por cualquiera de las causas posibles.

Por ello, de lo que aquí se trata es de precisar qué sentido final dará esa gran mayoría decidida a participar en todo el proceso de construcción individual-social de su decisión para elegir su Presidente. No resulta necesario argumentar lo que es tan evidente en la Venezuela Bolivariana: hay una población adulta electoral mayoritaria que desde hace más de diez a quince años ha optado por alguno de los dos caminos o vías de conducir al país: la de rechazar las propuestas del gobierno bolivariano o la de apoyar el proceso de transformaciones sociales iniciado formalmente desde las elecciones presidenciales de 1998 donde la mayoría optó por dar su apoyo al candidato y líder del Movimiento V República, Comandante Hugo Chávez. Para esas dos grandes poblaciones que abarcan más del 65% de la población apta para votar la decisión actual de asistir a las urnas estará influida hacia una u otra dirección por la posición que asuman ante las amenazas proferidas desde la Casa Blanca hacia Venezuela o ante las expectativas que les han creado los candidatos opuestos al líder bolivariano Nicolás Maduro.  Para quienes consideren la Patria primero, el deseo a participar se acrecentará mientras que para las personas: a) comprometidas con su origen de clase pudiente, b) leales a sus patrones o c) interesadas o ilusionadas con llegar a ser de esa clase pudiente, la decisión tomará dos rumbos. Para una mayoría de ella el deseo a participar encaminará su decisión final hacia uno de los candidatos opositores pero para la minoría, quienes su visión está fuertemente influida por las expectativas o ilusiones del modo de vida estadounidense difundido en películas, comics, novelas, webpages o por otra vía, el ideal de Patria soberana e independiente está lejano o ausente total, y en tales casos optarán por aceptar el llamado de Washington y se abstendrán de votar.

Ello no quiere decir que los factores recién mencionados no actúan también sobre las personas que han decidido apoyar a alguno de los candidatos de la oposición, sino que en ellos prima precisamente la idea de que alguno de esos candidatos les haría más rápidamente realidad su ilusión de ascenso individualista a través del mejor relacionamiento con EE.UU y algunas de sus instituciones financieras que históricamente han beneficiado a las exclusivistas minorías pero amparadas en campañas mediáticas para ilusionar a las mayorías.       

Por otro lado, y es donde está la clave de esta elecciones presidenciales hay una población adulta tradicionalmente abstencionista de conciencia o por exclusión, o incluso movida por resortes materiales y que han sido votantes por los candidatos opositores que su decisión a participar –en los últimos cinco años- se ha ido tomando gradualmente y por pequeños o amplios segmentos, unos más comunicados que otros con las propuestas gubernamentales, según estos fueron relacionándose a uno u otro proyecto o procesos de transformaciones sociales impulsados desde el Gobierno, llámese Misión, Gran Misión, proyecto comunitario, cooperativista o incluso proyecto individual de vida no dependiente del poder privado globalizado.

Es a esta población la que más ha motivado incorporarse al padrón electoral, sea joven, joven adulto, de la tercera edad en sus dos grandes segmentos (antes y después de los 75) debido al mayor índice de esperanza de vida actual logrado por las bondades sociales del proceso revolucionario bolivariano. No es entonces nada casual que de casi 19 millones de inscritos en el padrón electoral de 2013 se haya ampliado en 2018 a casi 21 millones pues sin haber concluido el registro se informó por “la directora de la Oficina Nacional del Registro Electoral (RE), Amelia Alter” que hasta el 20 de febrero ya se habían “contabilizados 20.374.829 venezolanos en el país y 107.284 residenciados en el extranjero” (Telesur, 26/2/18).

En la influencia del aumento del padrón electoral en los resultados electorales debido al arribo de cientos de miles de jóvenes y adultos a estas elecciones presidenciales, debe tenerse muy en cuenta, y evaluarse profundamente el impacto sociopolítico que tendrá esa explosión demográfica que viene sucediendo desde el año 2000, unida a la elevada  inmigración colombiana que se ha residenciado en el país y, sobre todo, las transformaciones realizadas en todo el sistema educativo, nunca suficientes pero si necesarias y que han tenido un significado muy positivo en la elevación de la autoestima y el auto reconocimiento de los hoy ciudadanos o ciudadanas de la Nación, dos rasgos de la personalidad que inciden en el trabajo diario para lograr la reproducción de la vida social, en toda la vida política y en las llamadas “capacidades de acción colectiva” para la defensa integral y seguridad de la Nación, sobre todo ante las amenazas externas.

Si esto no fuera cierto la compleja coyuntura sociopolítica de 2017 no hubiera derivado en una Asamblea Nacional Constituyente, ni el momento actual, a pocas horas de las elecciones, sería de paz en todo el país, a pesar de las constantes campañas mediáticas injerencistas lanzadas desde el Comando Sur del Ejército de EEUU, su decena de bases militares en Colombia y desde los propios medios de comunicación privados que hábilmente se articulan y complementan entre todos esos actores externos.

Esa irrupción de la juventud venezolana en todos los ámbitos de la vida nacional con una visión e imaginario propio y las diversas misiones con las cuales se ha identificado, tendrán en estas elecciones un peso decisivo. De ahí que el Presidente Maduro haya puesto tanta atención y depositado en la juventud patriota, que es la inmensa mayoría, tantas esperanzas y le haya motivado y encauzado hacia tantas tareas de proyección social con un sentimiento protector, precisamente del mismo sentido del deseo y aspiración que fue formándose –a través de la educación, la familia protegida por la Revolución y las organizaciones sociales del entorno-  en la juventud de proteger a la Patria, en lo cual está posicionado como líder, “Nico”, como popularmente llama la juventud a Maduro. ¡Vamos Nico! grita la juventud en los actos masivos, junto al tradicional lema “El Pueblo Unido Jamás será Vencido” que tiende a emplear la población bolivariana más adulta en esos momentos de pasión patria.

En todo ese imaginario y praxis política de la nueva ciudadanía o del nuevo republicano que se está formando viene incidiendo significativamente el carácter protector y transformador de la Revolución y en este período de tránsito al socialismo en Venezuela donde el líder es muy significativo, como ha sucedido en la historia de las revoluciones sociales profundas, más no en las abortadas antes de consolidarse, como ha ocurrido en algunos otros países debido a que no han podido ser defendidas con éxito por sus pueblos frente a las clásicas estrategias de desestabilización usadas por la fuerza retardataria y ultraconservadora oligarquía-imperialismo. En nuestro caso, el líder transformador, Chávez primero y ahora Maduro, debieron priorizar la protección del pueblo para poder continuar y profundizar las transformaciones ya que estas dependen de la comprensión y el poder con que pueda actuar la población comprometida con la Patria desde sus diferentes segmentos sociales que integran el Bloque Histórico.

Por ello, el carácter protector del liderazgo revolucionario se expresa en la capacidad de controlar los recursos y riquezas del país para poder redistribuir la renta nacional y poder distribuir más justamente las riquezas, procesos que no siempre son concientizados por la población en general –como bien reconocieron recientemente Dilma Roussef y Rafael Correa-  debido a la dialéctica comunicacional entre las fuerzas en pugna y a los problemas  que generan las estructuras capitalistas, todo lo cual sigue constituyendo la base objetiva-subjetiva sobre la que se desarrolla el ritmo de transformaciones necesarias para consolidar la independencia y construir el socialismo como la única opción hacia la emancipación social.

En ese empeño debe comprenderse el liderazgo de Maduro quien protege a la población con políticas públicas efectivas, más eficaces y más conducentes a desarrollar las capacidades psíquicas de auto reconocimiento y autocontrol que contribuyen tanto a la elevación de la autoestima,  no solo de la juventud y de las mujeres y la familia sino también de las fuerzas sociales dispuestas a defender la Patria de las agresiones imperiales bajo el principio de la unidad cívico-militar. Los elementos meta cognitivos de naturaleza colectivistas en los integrantes del Bloque o Sujeto Histórico han tenido un alto significado para la resistencia popular frente a los procesos afectivos (emocionales, intencionales o pasionales) individualistas estimulados desde las campañas contrarrevolucionarias contra esos integrantes, en donde recae el peso de llevar a cabo las transformaciones o la propia labor de protección ideada y aplicada por el líder.

El carácter protector del liderazgo de Maduro es heredado del legítimo legado emancipador de Hugo Chávez y consecuencia del sentir y aspiraciones del pueblo pero también condicionado (impactado el ritmo y la profundidad) por la estrategia política del gobierno de EE.UU, decidida desde mediados de la pasada década y puesta en ejecución con mayor fuerza “blanda” e “inteligente” por el entonces presidente estadounidense Barack Obama quien aplicó –a diferencia de los dos anteriores-  la estrategia del enfrentamiento tridimensional (violento, financiero y comunicacional) directo contra el pueblo venezolano y su Revolución Bolivariana y lo ha continuado el actual presidente Donald Trump con su peculiar estilo empresarial-hollywoodense-gansteril, aunque en una coyuntura económico, social y política nacional de EE.UU e internacional mucho más crítica como superpotencia y con las mismas ínfulas de gendarme mundial, pero con los alcances muy contrarrestados por el poderío del socialismo chino y el potente nacionalismo ruso e indio que hacen el contrapeso mundial a EEUU.

Maduro hoy está más obligado a proteger y al mismo tiempo a transformar, lo que es la garantía más viable y pertinente para poder proteger masivamente de forma más oportuna y sostenible. He aquí la razón clave para haber usado las tecnologías comunicacionales de punta como es el Carnet de la Patria o el criptoactivo Petro, así como el internet con toda la plataforma digital necesaria con la cual es posible el uso exitoso de ambas herramientas. Todo ello, quien mejor y más rápido lo interpreta, es la juventud patriota, aunque también muchos sectores juveniles otrora apáticos que ya han empezado a involucrarse y por ello a ser más protegidos por los proyectos lanzados por Maduro como líder de un gobierno imbuido por el ideal revolucionario y con mucha presencia de jóvenes en los altos cargos. Con ellos Maduro protege el salario contra las campañas de especulación e inflación inducida por la burguesía, y por tal razón el Presidente está dedicada a proteger también a la empresa pública, la cual no debe descapitalizarse o arruinarse ante la incruenta competencia de precios.

En medio de todo ese macro proceso, Maduro protege el rendimiento de los deportistas, la salud de las embarazadas, el ingreso integral de las familias, los hogares vulnerables y la mejor vida de las personas con alguna discapacidad. Mencionar cómo lo hace, de todos es conocido, sólo falta darle la significación y el sentido más justo en el momento histórico que se vive, deber de cada ciudadano y ciudadana antes de ir a votar. Eso lo hará la mayoría que el 20M va a las urnas, y frente por frente al rostro de su líder dirá ¡Vamos Nico! ¡Vamos contigo al futuro!. 

Sin todos esos recursos físicos debidamente concatenados en un proyecto emancipador y el talento humano desencadenado, la protección de Maduro hubiera transitado por caminos tortuosos y no exitosos como los que lo han animado y motivado a seguir profundizando las transformaciones. Él ha tenido la inteligencia, las virtudes y el valor que requirió el Libertador Simón Bolívar para poder proteger estratégicamente al pueblo y este comprenda mejor los problemas, el por qué del alcance de la satisfacción de sus necesidades y de sus expectativas de manera que éste pueda más conscientemente proteger a la Patria.

He aquí la fórmula de la protección dialéctica que marca el rumbo de la vía venezolana al socialismo liderada por Maduro, el audaz y el protector de la vida de todos y de todas, sin excepción, porque mantener al país en paz y en una perspectiva de desarrollo sostenible, como bien lo han reconocido hasta los industriales y agroindustriales privados, es una aspiración de más del noventa por ciento de la población.

wongmaestre@gmail.com