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martes, 7 de mayo de 2019

La larga víspera



Por Jesús A. Rondón:
A muchos compatriotas les he preguntado ¿Cómo crees que podemos salir de esta situación?, una de las respuestas es: “Que se vaya Maduro”. Su solución coincide con la principal demanda pública que hace el gobierno de los Estados Unidos de América (EUA). Imaginemos por un momento que el presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro renuncia al cargo al que fue electo democráticamente en mayo del año pasado, y acto seguido se realizan elecciones. ¿Cuáles serían algunos rasgos de este escenario?


Preliminarmente estimo que sea el gobierno de los EUA quien designe a las personas que ejercerán el liderazgo de esta etapa, que no serán los que están ahora en la palestra pública; dada la falta de condiciones de la oposición venezolana para llegar a acuerdos; una medida ya implementada en situaciones similares como en Iraq y Afganistán.

En este plano imaginado, la aceptación de los resultados de una contienda electoral por parte de los actores políticos estaría condicionada, en particular el gobierno de los EUA solo reconocerá como válido aquellos en cuales ganen sus postulados, un resultado contrario será calificado como fraude, a pesar que se acuerde la renovación del ente comicial con consenso de las partes involucradas.
Digamos que el postulado o postulada de oposición gana las “elecciones libres” y conforman un gobierno, cuya capacidad de operación estimo estaría fuertemente afectada por la acción de los actores políticos del chavismo que poseen recursos y capacidad de movilización. Un escenario similar al actual.

Estos actores políticos se verían afectados ya que deben hacer gobierno en el marco de la Constitución de 1.999 impulsada por Chávez, así como interactuar en un Estado donde es un poder de cinco y los otros no estarían en misma línea (Excepto por la AN en desacato), además con gobernadores, diputados regionales, alcaldes y concejales del chavismo. Lidiarán con un tejido organizativo y participativo, donde están los consejos comunales, colectivos y comunas, que si bien distan mucho de los propósitos iniciales, son en su conjunto una fuerza social nada despreciable. Finalmente deberán conducir una Fuerza Armada Nacional ahora Bolivariana, que en su seno está profundamente influenciada por el pensamiento chavista. 

En contraposición el liderazgo en el hipotético gobierno contaría con los gremios empresariales, “organizaciones de la sociedad civil” con poco arraigo en la población, las empresas de comunicación y un sinnúmero de nuevos medios que operan en las redes sociales.

Este ejercicio permite deducir que el gobierno de los EUA, en realidad asume una estrategia de largo plazo con el objeto de afectar todos los apoyos posibles no solo al gobierno bolivariano, sino a la revolución bolivariana y de esta manera contar no solo con el poder, sino con una correlación de fuerzas que le permita mantenerlo y tener capacidades (entre ellas la fuerza) para implementar un proyecto que se dice alternativo al chavismo.  Su táctica actual es la asfixia controlada a la población venezolana, por lo que la agresión se dosifica, es decir el sabotaje al sistema eléctrico nacional es un capítulo de esta historia. En este sentido conviene que los actores de oposición bajo su subordinación mantengan las posiciones actuales e  ignoren todas las iniciativas de mediación, incluso aquellas que impulsan entidades que le muestran respaldo, como el grupo contacto de la Unión Europea.

Esta estrategia tiene un alcance global, pues sofocando a la revolución bolivariana busca no solo aplazar indefinidamente cualquier alternativa en Venezuela, sino también pretende aleccionar a quienes en la región o en el mundo tengan intenciones de promover procesos políticos alternativos al capital.

Esta dirección brindaría otros beneficios a lo interno y a lo externo, en relación al primero mantener y ampliar la base de apoyo a los actores de oposición nacional, que han desencantado a sus seguidores recurrentemente al hacer promesas que no cumplen. En cuanto a lo segundo el gobierno de los EUA busca dar muestras de su superioridad geopolítica actuando con una retorica guerrerista en su zona de influencia natural y como resultado calibra las respuestas de China y Rusia, así como de sus aliados.
En términos prácticos es posible que la perspectiva sea llegar a la mitad del mandato de Nicolás Maduro y promover un referéndum revocatorio, pero con un pueblo en condiciones deplorables y con un rechazo inmenso al imaginario chavista. El principio de una serie de victorias electorales que permita avanzar en el control acelerado del Estado, que culmine con la modificación nuevamente del marco constitucional.

Nos ayuda a comprender este estado de cosas tener en  cuenta dos referentes, el primero está relacionado a la llegada misma de Hugo Chávez al poder en 1998, el cual fue mediante un proceso democrático, pero en medio de un agotamiento de los actores y el sistema político dominante desde la década de los sesenta;  el segundo es que quien está a la cabeza en del diseño de la política del gobierno de los EUA hacia Venezuela es Elliot Abraham, que en la década de los ochenta configuró una estrategia de largo plazo para afectar los apoyos de pueblo nicaragüense al Frente Sandinista de Liberación Nacional, cuyo actor principal terminó siendo la  violenta “contra”.

Dentro de este marco podemos entender las realidades que se viven en el pueblo venezolano en este momento, como las privaciones en este momento del servicio eléctrico público y el suministro de agua, a los que se le suman el acceso a los alimentos, transporte, energías, la hiperinflación, entre otras; que en definitiva podemos calificar como una acelerada disminución del nivel de bienestar alcanzado hasta ahora.

La reacción mayoritaria del pueblo venezolano ante esta estrategia en su conjunto ha sido la resistencia, porque anhela la paz y actúan en consecuencia. En el discurso oficial del gobierno bolivariano se ignora sistemáticamente los gestos cotidianos, que terminan configurando redes de solidaridad muchos más efectivas y duraderas que los mecanismos de asistencia institucional, así como los procesos de desgaste que se vienen dando en importantes sectores de la población, sobre todo aquellos más vulnerables. Si se incorporan, se instrumentalizan.

Importantes sectores de la población que rechazan la política injerencista y agresiva del gobierno de los Estados Unidos de América, fundamentalmente a través de las medidas unilaterales, aunque por otro lado de manera preocupante crecen quienes están dispuestos a sacrificar aspectos fundamentales de nuestro legado republicano y democrático, tales como la autodeterminación como país o nuestra soberanía; con la esperanza volver a la “gran Venezuela” en su versión de la IV o la V República.

El gobierno bolivariano en esta coyuntura trabaja en la construcción de una dirección coherente que permita maximizar los recursos estatales y optimizar la articulación, para lo cual encuentra a lo interno algunas dificultades, tales como la pugna de grupos de interés a lo interno del chavismo y una creciente corrupción como mecanismos de avances de estos. Significativamente mantiene una capacidad de movilización de sectores populares en la calle. A nivel internacional China y Rusia fundamentalmente dan un respaldo hasta ahora contundente, que afecta la conducción de la política injerencista del gobierno de los EUA.

Finalmente, no se debe olvidar que el chavismo cuenta con la Asamblea Nacional Constituyente que hasta ahora ha actuado como un factor de disuasión por un lado y por otro que en esta tendencia hay sectores que no descartan el uso de la fuerza para mantener el poder y estos particularmente tienen capacidades para hacerlo.

Hoy el pueblo venezolano debe comenzar a dotarse de capacidades organizativas para vivir en un contexto donde el bienestar va a estar comprometido a mediano y largo plazo y dentro de este el chavismo esta desafiado a superar sus contradicciones para revitalizarse. En cuanto al gobierno bolivariano, responder a la contingencia es una tarea clave, pero no debe olvidar que cuando se abra una ventana de oportunidad debe pasar a la ofensiva, fundamentalmente en el plano económico donde desde hace años no logra resultados sostenibles.

Cuando dicen “todas las opciones están sobre la mesa”, no hay que pensar solo en las rápidas o de corto plazo.
jesusalbertorondon@gmail.com

Convenía el éxito del “golpe” en Venezuela



Por Jesús A. Rondón:
Mientras las redes sociales ardían en mañana del último día de abril, Venezuela se encontraba en calma. Resalto en calma. Un  vídeo del diputado Guaidó en las inmediaciones de la Base Aérea La Carlota, ubicada en la zona  rica de Caracas; acompañado del hoy prófugo de la justicia Leopoldo López y  no más treinta militares fue la causa del revuelo. Según Guaido las Fuerzas Armadas Nacionales desconocían a Maduro, se ajustaban a su extraña interpretación del  Estado de Derecho y convocaba a las calles para lograr el "cese definitivo de la usurpación".
Los voceros de oposición se sumaron rápidamente a la convocatoria de  acciones de calle y en algunas ciudades se desarrollaron concentraciones, que eventualmente se tornaron violentas lo que ameritó la intervención de la fuerza pública.


Durante la jornada se escucharon las declaraciones de los actores del chavismo, así como de los representantes de los poderes públicos  y el alto mando militar denunciando un golpe de estado en desarrollo, anunciando acciones de la justicia y ratificando la defensa y el mantenimiento del hilo constitucional.

Las principales empresas de noticias globales colocaron en su franja principal el asunto Venezuela. Fundamentalmente se reflejo  la postura de la oposición al chavismo y  de sus aliados políticos bajo la subordinación de la política del gobierno de los Estados Unidos de América. Un número menor de fuentes de información  presento una alternativa a la tendencia.

No es el objeto de esta nota reproducir la lógica de presentar la tragedia  venezolana que vende más lecturas y exposición a publicidad. Me oriento a proponer algunos aspectos para comprender un poco más los hechos recientes en Venezuela  y los razonamientos que  los impulsan.

En primera instancia considero que calificar el evento de “intento de golpe de Estado” es sobredimensionar los hechos, lo que discursivamente le conviene a la dirigencia chavista. No es razonable que un escuálido  grupo, que por un lado ni siquiera entro a las instalaciones militares y que el mismo Maduro declara que fueron engañados; tenga la capacidad de influencia para lograr objetivos tan ambiciosos y que además sea trasmitido en vivo. Después de las lecciones del golpe de abril de 2002, una de las cosas que seguro implementaran quienes tienen intenciones serias es cortar cualquier tipo de comunicación en el país, para evitar que el chavismo se movilice.

Otros aspectos a considerar para valorar las intenciones de los actores políticos en este evento son que los hechos se circunscribieron a Chacao y allí se movilizaron fundamentalmente en Caracas. Asimismo, fue accidentada la protección a Leopoldo López, quien paso de la Embajada de Chile a la España sin explicaciones públicas y ahora su posición depende  de una eventual variación de la política exterior del Reino de España con respecto a Venezuela en  función de los resultados de las recientes elecciones y la conformación de un  nuevo  gobierno.

En mi opinión este hecho tuvo como objetivo a corto plazo calentar la calle en la víspera de las movilizaciones del 1 de mayo, cuya convocatoria por parte de la dirigencia opositora ya era débil. Es patente que en Venezuela la credibilidad de Guaido en la oposición ha mermado, puesto que se exacerbaron las expectativas y a la fecha no hay cese de la usurpación, ni elecciones libre y menos gobierno de transición y en consecuencia su capacidad de movilización está condicionada al surgimiento de  eventos extraordinarios.

A nivel global el gobierno de EUA  volvió a calibrar las posiciones en función de una salida por  la fuerza en el país, ahora con una supuesta acción interna, y finalmente se sigue posicionando el asunto Venezuela en la primera plana con la narrativa sesgada y dominante de “lucha por la democracia”.
El comportamiento de la oposición venezolana en estos hechos indica que  sigue enfocada en la estrategia a largo plazo del gobierno de los EUA, que busca  afectar todos los apoyos posibles no solo al gobierno bolivariano, sino a la revolución bolivariana y de esta manera contar no solo con el poder, sino con una correlación de fuerzas que le permita mantenerlo y tener capacidades (entre ellas la fuerza) para implementar un proyecto que se dice alternativo al chavismo. 

La perspectiva es llegar a elecciones, pero con un pueblo en condiciones deplorables y con un rechazo inmenso al imaginario chavista. El principio de una serie de victorias electorales que permita avanzar en el control acelerado del Estado, que culmine con la modificación nuevamente del marco constitucional.

En este sentido conviene que los actores de oposición mantengan las posiciones actuales e  ignoren todas las iniciativas de mediación, incluso aquellas que impulsan entidades que le muestran respaldo, como el grupo contacto de la Unión Europea.

Que no nos extrañe eventos en esta misma línea y seguro que están administrando los recursos en esta línea, en paralelo con la agudización de las medidas unilaterales por parte del gobierno de EUA y sus socios, así como la promoción del cerco diplomático del gobierno bolivariano.
jesusalbertorondon@gmail.com

miércoles, 9 de agosto de 2017

La barbarización de la clase media venezolana

Por Jesús A. Rondón

La clase media en Venezuela ha sido una idea que se comenzó a instalar con la explotación petrolera a principios del siglo XX y se consolido en la década de los sesenta del mismo siglo. Una idea engañosa que solo ha servido al capital dividiendo a  la clase trabajadora, es decir separando a aquellos que por su grado de educación (fundamentalmente), realizan labores no manuales de los que si la realizan.


Quienes son incorporados en esta idea de clase media, no solo se les doto de un base material superior (mayores salarios), que permitió elevar si nivel de consumo; sino también de una identidad que colonizo todos aspectos de la vida cotidiana, tales como sus aspiraciones, gustos, entre otros. De acuerdo con Rodríguez (2017) esta clase media es “Conformada fundamentalmente por la burocracia, miembros del estado, estamento militar, sistema educativo y cultural, de eso que los estructuralistas han denominado la super estructura, otorgándole muy poca o ninguna autonomía con respecto a los intereses de la burguesía”, así como el personal administrativo de las empresas privadas.

En primera instancia la consecuencia la instalación de esta idea es que este conjunto de venezolanos y venezolanas no se asumen como trabajadores o trabajadoras (aunque mayoritariamente su base material sea el salario) y tampoco como la burguesía (Por que no son los propietarios de los medios de producción), aunque asimilan y defienden los intereses de esta. Para las familias trabajadoras el acceso a la educación fue un mecanismo para que los hijos e hijas “se superaran” y “evolucionarán”.

Algunos rasgos de esta identidad de clase media son la superioridad moral y racional frente a la clase trabajadora, los cuales dada su falta de formación son incapaces de conducir sus vidas y menos llevar las riendas de un país, de una sociedad. Así pues, la clase media es ese faro en la sociedad que todos deben seguir.

El desarrollo democrático desde la década de los sesenta genero las condiciones para la consolidación de la clase media a través de la asignación de parte de los recursos de la renta petrolera cuando hubo bonanza (década del sesenta y mitad de setenta), de la misma manera la azoto cuando la renta petrolera disminuyo (mitad de la década del setenta y toda la de ochenta). Y es este último escenario donde la opinión pública fue colonizada por el discurso de la clase media, demandando cambios para que su base material retorne, pues al haber menos que repartir los beneficios son cada vez más exiguos. Aun así los cambios no se dieron.

Digamos que la rebelión popular del 89 y el intento de golpe de Estado del 92 inauguraron desde otra perspectiva la posibilidad del cambio. El discurso de Chávez convocando al pueblo como sujeto histórico fue acatado y movilizo las voluntades para que los cambios se hiciesen desde el mismo marco democrático. La clase media se incluyó en eso que se denominó pueblo con la esperanza de recuperar su base material, pero esta inclusión duro poco pues a pesar de que el gobierno de Chávez en el marco de la redistribución de la renta petrolera aumento la base material de la misma, quienes forman parte de esta tienen una particular forma de que tienen “de percibir la democracia, su enfrentamiento histórico al socialismo, y un problema de status, la negación a igualarse por debajo, de que su grupo pueda ser permeado por los pobres.” Rodríguez (2017). Aun así seguían siendo beneficiados.

En el escenario actual donde nuevamente hay una disminución de la renta petrolera, los beneficios se restringen, surge con fuerza nuevamente en la opinión pública la clase media como el faro guía, solo que es ignorado y en su soledad viene la desesperación.

La dirigencia opositora capitaliza el discurso de la clase media y la moviliza, pero como no son mayoría. Los radicaliza y le convoca paulatinamente a tomar acciones de calle, pero siguen solos. Entonces sus acciones son más hostiles, pues si el resto de la sociedad no quiere escuchar hay que obligarlos y aquí llegamos a la guarimba, llegamos a la violencia contra todo el que piense distinto. Así es como las personas que se asumen como la lumbrera moral y racional del país entendieron o justificaron que la violencia era la única forma de promover los cambios que ellos creen que deben darse. A mi juicio así fue que se barbarizo la clase media, que hoy ignora todos los mecanismos que brinda nuestra democracia.

Escarra (2008) citado por Rodríguez (2017) afirma “Esa clase media ha sido deteriorada y manipulada comunicacionalmente por medio del miedo y del engaño, transmitiéndole el temor de que el cambio, elemento esencial de su condición social, será en detrimento de los valores individualistas propios del capitalismo que le han inculcado: perderás tu carro, perderás tu apartamento, te quitarán los hijos, y pare usted de contar.”

De este repaso sobre algunos aspectos de la clase media venezolana concluyo que, en nuestro periodo democrático, el pueblo de a pie siempre respeto las reglas del juego, solo en el 89 exploto y fue una acción limitada, aunque no la represión. En el 92 con el intento de golpe de Estado de Chávez, el pueblo se mantuvo dentro del juego democrático. Por otro lado, que la clase media, no desprecia a la dirigencia en el gobierno, fundamentalmente desprecia a aquellos que son diferentes y hacen que el chavismo siga siendo gobierno. Es la soberbia.

Hoy tenemos en Venezuela un desafío de construir las condiciones para consolidar la democracia participativa y protagónica y el desarrollo de un modelo económico que algunos llaman “post-petrolero” o diversificado. En esa tarea todos y todas estamos convocados, incluso la clase media. ¿Ahora bien como logramos que se incorpore y abandone la barbarie como forma de hacer política?, yo creo que desandando y eso significa  desarrollar un liderazgo que desarrolle procesos que los incluya, pero no como seres superiores, sino como venezolanos y venezolanas que aportan a la construcción de un proyecto con intereses comunes. Y ese es uno de los retos de la revolución bolivariana hoy.

Referencias:
Rodríguez, P.  “La clase media en Venezuela (I)“, [en línea]. Aporrea. Caracas, Venezuela. Dirección URL:   https://www.aporrea.org/ideologia/a242118.html [Consulta: 29 de julio de  2017].
Rodríguez, P.  “La clase media en Venezuela (2)”, [en línea]. Aporrea. Caracas, Venezuela. Dirección URL:   https://www.aporrea.org/ideologia/a241878.html [Consulta: 29 de julio de  2017].
Sociólogo, @jxrondon
jesusalbertorondon@gmail.com