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miércoles, 3 de abril de 2019

¿Hasta cuándo van a llover bombas sobre Gaza?

Por Leandro Albani:


Israel desató bombardeos masivos contra la Franja de Gaza, destruyendo 500 casas y generando una nueva crisis de pánico entre el pueblo palestino.

Las ecuaciones siempre parecen cerrar de forma perfecta para Benjamín Netanyahu. El primer ministro israelí, acusado de corrupción por la justicia de su país, no vacila en ordenar una catarata de bombardeos sobre la Franja de Gaza cuando huele que su credibilidad está en juego. Pero Netanyahu no sólo se mueve por el sencillo instinto de sobrevivir; su formación dentro del sionismo, una ideología ultraderechista y racista, lo define como un líder consciente de que uno de sus principales objetivos es reprimir (en lo posible hasta el exterminio) al pueblo palestino.


En los últimos días, esa ecuación a la que se aferra Netanyahu se alineó de forma perfecta. Con la campaña electoral para los comisiós parlamentarios del próximo 9 de abril en Israel, el primer ministro –asediado por las críticas internas y externas- obtuvo un nuevo trofeo: el gobierno de Donald Trump reconoció que los Altos del Golán son territorio israelí. Esa región siria fue arrebatada por el ejército israelí luego de la Guerra de los Seis Días en 1967. En los últimos años, los Altos del Golán se convirtieron en una de las retaguardias de muchos grupos irregulares que operan en territorio sirio, incluido Al Qaeda. Desde esa zona, el Estado israelí asistió a los mercenarios que luego reingresaba a Siria, inclusive instalando hospitales de campaña para que fueran atendidos.

El mismo lunes pasado en que Trump tendía otra vez sus manos para respaldar a Netanyahu, la aviación israelí desataba una lluvia de bombas sobre la Franja de Gaza, una porción de territorio palestino de apenas 360 kilómetros cuadrados en donde habitan dos millones de personas. Gaza, que moja sus tierras en el Mar de Mediterráneo, es considera la prisión a cielo abierto más grande del mundo. Bloqueada económicamente y asediada por las fuerzas militares israelíes, la Franja sobrevive hace años entre los golpes mortales de los bombardeos y la indiferencia de la comunidad internacional.

Unas horas antes de los ataques israelíes se había reportado la caída de un cohete artesanal en el norte de Tel Aviv, que dejó como saldo a siete personas heridas. La ecuación, como siempre, se resolvió sin contradicciones para Netanyahu. Los bombardeos que demolieron partes enteras de Gaza eran la respuesta que buena parte de la sociedad israelí espera de sus gobernantes. El Movimiento de Resistencia Islámica Hamas (y por ende, Irán, en una asociación transitiva permanente que defiende el gobierno de Tel Aviv) era el responsable del cohete lanzado.

Según las cifras reveladas por Centro Palestino de Derechos Humanos (CPDH), entre el lunes y el martes, en apenas 12 horas, Israel descargó 66 misiles contra 34 objetivos a lo largo de la Franja, incluidos edificios residenciales e instalaciones civiles. El pretexto de Tel Aviv, apunta el CPDH, es que en el interior de esos lugares existían “servicios de seguridad” palestinos.

La Autoridad Nacional Palestina (ANP) informó el martes que los ataques aéreos contra Gaza causaron daños en 500 casas y otras 30 fueron totalmente destruidas. El ministro de Obras Públicas y Vivienda palestinas, Mofeed Al Hasayneh, confirmó que 13 familias palestinas se quedaron sin hogar y cientos de residentes en Gaza debieron abandonar sus casas. Al Hasanyneh exigió a la comunidad internacional que ejerza presión sobre Israel para que detenga sus ataques y que estos hechos, como muchos otros, no queden en la impunidad.

El CPDH alertó que “además de la destrucción causada por los ataques aéreos contra el blanco al que apuntaban y de los daños causados a las viviendas e instalaciones cercanas, las explosiones resultantes han causado pánico y temor entre la población civil, muy particularmente entre las y los niños, al reproducir las experiencias traumáticas que vivieron en las tres ofensivas israelíes de 2008-2009, 2012 y 2014”.
“Con esta escalada generalizada, los civiles palestinos de la Franja de Gaza han vuelto a sufrir ataques aéreos desproporcionados -que se inscriben en la política de castigo colectivo que les aplica Israel”, remarcó el CPDH.

Estos nuevos ataques sobre la Franja también son una respuesta a las Marchas del Retorno, que desde el año pasado se realizan todos los viernes. Frente a las protestas masivas de palestinos y palestina, Israel no varió en sus respuestas: francotiradores y soldados hacen puntería sobre hombre, mujeres y niños que reclaman la tierra que les pertenece y le es negada. Durante las Marchas del Retorno, Israel asesinó a 196 manifestantes, entre ellos ocho personas discapacitadas, tres paramédicos que asistían a gente herida y dos periodistas que cubrían las protestas. A esto se suma que más de 15.200 personas han resultado heridas, incluyendo 3.300 menores, 177 paramédicos y 154 periodistas.

Desde el Centro Al Mezan para los Derechos Humanos recordaron que las movilizaciones contra la ocupación israelí son “un derecho de libre expresión y un derecho fundamental que debe respetarse”. Por su parte, la comisión independiente creada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para investigar el accionar del Ejército y las autoridades israelíes ante las Marchas del Retorno llegó a la conclusión de que los ataques podrían constituir “crímenes de guerra o contra la humanidad”.

“La situación en la Franja de Gaza es parte de una longeva campaña de violencia y terror que está siendo emprendida contra nuestro pueblo por Israel”, denunció recientemente el embajador de Palestina en la ONU, Riad Mansur. “El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debe hacer escuchar su voz y actuar para impedir la continuación de la violencia y el escalda de esta grave situación”, manifestó el diplomático.

Mientras la destrucción se aferra a Gaza de la mano de Netanyahu y la guardia de hierro que lo secunda, los palestinos y las palestinas se preparan para redoblar las protestas el próximo viernes. En la Franja, un territorio donde la muerte vuelva con el mismo sonido que los cazas israelíes, nadie está dispuesto a bajar los brazos.

leandroalbani@gmail.com

martes, 15 de mayo de 2018

Trump y Netanyahu, peligro doble para la paz mundial


Por Emilio Marín:
EEUU salió de de los acuerdos internacionales con Irán
La bestia que gobierna en la Casa Blanca salió de los acuerdos internacionales con Irán y restableció las sanciones. Junto con Netanyahu hace una dupla peligrosa para la paz.

El neofascista platinado y contrastador de prostitutas VIP se adelantó cuatro días a su cronograma, pues había fijado el 12 de mayo para comunicar su más que probable salida de los acuerdos firmados con Irán. Y el 8 de mayo ya había consumado la maniobra, con declaraciones a la prensa y fotos mostrando su orden ejecutiva de sanciones contra Irán. Donald Trump es un personaje fácilmente detestable. Numerosas críticas le cayeron encima por aquella decisión infundada, que pone en riesgo la paz en Medio Oriente y por extensión en el resto del mundo.


El que no recoge la misma cantidad de críticas es su socio menor, Benjamín Netanyahu, que actuó en banda en esta cuestión anti iraní. El primer ministro sionista había hecho denuncias falsas contra Teherán a fines de abril, diciendo que tenía “pruebas” que supuestamente confirmarían que la república islámica habría seguido con experimentos para la fabricación de armamento nuclear. Las mentiras trataban de crear el clima básico para la inminente justificación del portazo de Trump.

La otra prueba de esa asociación criminal fue que el martes 8, apenas una hora después de los anuncios en la Casa Blanca, Netanyahu ordenó lanzar misiles contra la martirizada Siria, apuntando contra los efectivos del presidente Al Assad y sobre todo los contingentes de la Guardia Revolucionaria iraní que lo defienden. Se invertía la ecuación: Israel aprovechaba del clima anti iraní fomentado por el magnate neoyorquino.
Hay que condenar las acciones provocadoras de la Casa Blanca, pero para ser completa, esa misma crítica debe alcanzar al primer ministro israelí, su perro guardián en la zona.

Trump es un psicópata de reminiscencias hitlerianas que no acepta la existencia de gobiernos y países plantados con intereses y puntos de vista diferentes. Y en esa furia criminal no atiende razones. En los días previos a su anuncio viajaron a Washington el presidente francés Emmanuel Macron, el canciller alemán Ángela Merkel y el ministro de Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson, intentando disuadirlo. No tuvieron éxito. El loco rompió por sí solo el tratado firmado en Viena el 14 de julio de 2015 con Irán por parte de EE UU, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania. El mismo fue negociado dos años hasta la firma del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, sus siglas en inglés).

Irán entregaba el uranio enriquecido de más a Rusia y cambiaba el reactor de agua pesada de Arak. Se comprometía a no enriquecer uranio por encima de los porcentajes necesarios para fines comerciales y medicinales, y a abrir sus instalaciones para las inspecciones de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA). Washington y sus tres aliados europeos levantaban las sanciones comerciales y financieras contra el petróleo y el comercio de los persas, el congelamiento de sus depósitos en el extranjero, etc.

Todas mentiras
El entendimiento de 2015 fue el fruto de negociaciones del presidente Hassan Rohani y Barack Obama, mediante los cancilleres Mohammad Javad Zarif y John Kerry, que trabajaron con el ruso Serguei Lavrov, el chino Wang Yi y la alta representante de la Unión Europea, Federica Mogherini. Ellos pusieron mucho empeño, con concesiones recíprocas. El inicio de conversaciones en 2013 fue casi contemporáneo con el Memorando de Entendimiento con Irán, firmado por Argentina.

Esos intentos de llegar a convivencia pacífica con Teherán, con la JCPOA, y de avanzar en la investigación del atentado a la AMIA, fueron saboteados por la ultraderecha en EE UU, Israel y la Argentina. Netanyahu y los todavía no presidentes Trump y Mauricio Macri, fueron enemigos del diálogo con los persas. Lo sabotearon desde el poder o la oposición en que aún estaban en 2015. Ahora, el multimillonario-inmobiliario en el poder, lleva ese sabotaje a la práctica.

Los argumentos utilizados en 2015 y hoy contra Irán son falsos. Los técnicos de la OIEA certificaron en 2015 la inexistencia de esas armas en Irán; sólo después de eso se suscribieron los documentos.
El jefe coordinador del OIEA, Cornel Feruta, declaró en abril pasado que sus inspectores pasan 300 días al año en Irán, han recogido cientos de muestras y registrado 2.000 unidades y equipos de materiales nucleares. Se habían respetado a rajatabla los compromisos. En tiempos de vigilancia global y sofisticada, no hacía falta tener ojos en suelo iraní para detectar posibles incumplimientos.

Los gobiernos europeos y las cancillerías rusa y china, deploraron la salida de Trump, un unilateralismo que ya practicó contra los Acuerdos Climáticos de París. Esos gobiernos le creen a la OIEA y a Rohani, no al dúo mentiroso que busca un clima de guerra.

Los otros firmantes han abierto una negociación para dar a Irán las garantías comerciales y políticas de que el acuerdo se pueda mantener. Si así fuera, el gobierno iraní seguirá adentro, de lo contrario reanudará el enriquecimiento de uranio, como advirtió el 22 de abril.

El 9 de abril y 8 de mayo Israel atacó a fuerzas iraníes en Siria. El Departamento del Tesoro, por su lado, reimplantó las sanciones desde el 4 de noviembre. Es un movimiento en pinzas, de agresión.
Irán dijo que defenderá su soberanía por todos los medios, lo que incluye la vía militar. Una pena si llegara esa instancia. Doblemente lamentable, sobre todo por los muertos y heridos, pero también porque en los medios y política rioplatense habrá voces en sintonía con la CIA y el Mossad diciendo que la culpa de esa violencia es persa cuando la realidad sindica sin dudas al imperio e Israel.
ortizserg@gmail.com

miércoles, 9 de agosto de 2017

Israel y su “solidaridad” con los terroristas en Siria

Por Leandro Albani

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, apenas puede contener la sonrisa. Está rodeado por militares y funcionarios. Su brazo derecho se extiende y aprieta la mano de una persona herida sobre una cama de hospital. Es febrero de 2015 y esa imagen dio la vuelta al mundo. Netanyahu no está saludando a una persona cualquiera, sino a un integrante de un grupo terrorista que opera en el sur de Siria.


Desde ese momento, las sospechas de la colaboración israelí con grupos irregulares en territorio sirio fueron confirmadas. El viernes pasado, el portal Al Masdar News difundió nuevas imágenes en las que se ven a personal médico de las fuerzas armadas israelíes (IDF, por sus siglas en inglés) atendiendo a terroristas heridos en los Altos de Golán, territorio sirio usurpado por Israel en la década de 1960.

Según la cadena de noticias HispanTV, los terroristas “tras recibir los primeros auxilios por parte de los sanitarios militares en la parte de los Altos ocupada por Israel, retornan a sus posiciones iniciales para seguir combatiendo contra las tropas sirias”.

Hospitales
A los pocos años de iniciada la crisis interna en Siria, se supo que en los Altos del Golán el gobierno de Tel Aviv mantenía instalados hospitales de campaña donde los terroristas son asistidos. El 19 de julio pasado, el teniente coronel de las IDF, Tomer Koler, declaró que su país fundará un centro médico para atender a los terroristas.

“El hospital estaría ubicado en el lado sirio de la cerca, pero en el lado israelí de la línea de demarcación en los Altos de Golán”, detalló el militar y agregó que comenzará a funcionar durante este mes, con una capacidad para atender a 50 pacientes diariamente.

En agosto de 2016, el diario Al Quds Al Arabi publicó las declaraciones de un responsable médico de un grupo terrorista quien afirmó: “Hace casi 40 días que el gobierno jordano ha cerrado sus pasos fronterizos con Siria. Esto ha hecho que murieran diversos combatientes heridos en Siria. Por lo tanto, hemos decidido trasladar a nuestros heridos a hospitales israelíes”. Al mismo tiempo, el diario israelí Yedioth Ahronoth confirmó que equipos médicos del ejército hebreo habían intensificado las misiones para el “rescate” de los terroristas.
Diversos medios de comunicación calculan que hasta el año pasado, unos 1.300 terroristas fueron atendidos en hospitales de campaña israelíes. El diario británico Daily Mail informó a finales de 2015 que durante el año 2013, el gobierno de Tel Aviv gastó cerca de 13 millones de dólares en servicios médicos para integrantes de los grupos irregulares que operan en Siria.

En enero de este año, el jefe del estado mayor de Israel, Gadi Eizenkot anunció que su gobierno destinaría siete millones de dólares para “asistir” a los terroristas que combaten en Siria. Durante una conferencia sobre desafíos de seguridad desarrollada en el centro interdisciplinario de Herzliya, el militar afirmó que “veintiséis millones de shekels (siete millones de dólares) del presupuesto de las IDF se va a destinar a la asistencia médica” para los extremistas. Eizenkot confirmó que “en total, más de 3.000 de ellos han sido hospitalizados en Safed y Nahariya”, ciudades localizadas en el norte de los territorios ocupados palestinos.

Otra prueba de la injerencia israelí en Siria la brindó la propia Organización de Naciones Unidas (ONU). En junio de 2016, el organismo internacional publicó un informe en donde señaló que la Fuerza de la ONU de Observación de la Separación (UNDOF, por sus siglas en inglés), durante el periodo de marzo a mayo de 2014, “detectó contactos entre los terroristas de Frente Al Nusra” y “el ejército israelí en los Altos de Golán”.

En la investigación se detalló que las fuerzas de la ONU fueron testigos de cómo los terroristas transportaron a 89 heridos en el Golán. En el informe se citaron declaraciones de Mohammad Qasim, activista sirio de la oposición en la provincia de Quneitera, quien manifestó que las fuerzas israelíes proporcionaron al Frente Al Nusra mapas de la zona fronteriza y de puestos estratégicos del Ejército sirio. “Durante los enfrentamientos, las fuerzas israelíes bombardearon ferozmente muchos de los puestos del gobierno sirio, derribando un avión de combate sirio que estaba tratando de impedir el progreso de los combatientes”, aseveró Qasim.

ISIS, la mejor opción
A mediados del año pasado, el profesor Efraim Inbar, director de BESA -un centro de estudios estratégicos de la Universidad ortodoxa Bar-Ilan de Tel Aviv-, publicó el artículo La destrucción del Estado Islámico es un error estratégico, en el que sostiene que “la existencia continuada del Estado Islámico sirve a nuestros intereses estratégicos” y “puede servir como herramienta para socavar los planes de Irán, Hezbolá, Siria y Rusia” para Medio Oriente. Inbar, señalado como un influyente asesor del gobierno de Netanyahu, calificó como un “error” y una “locura” destruir a ISIS.

Las declaraciones de funcionarios israelíes confirman por qué Tel Aviv bombardea cada vez con mayor asiduidad diferentes zonas de Siria. Mientras tanto, las denuncias del gobierno de Damasco presentadas en la ONU sobre la injerencia israelí se siguen acumulando sin que nadie tome cartas en el asunto. Es claro que al Estado israelí le interesa que Siria sea desmembrada, objetivo que comparte con Arabia Saudí y Turquía, sus principales aliados en Medio Oriente.

En abril de este año, el ex ministro de Seguridad de Israel, el general Moshe Yaalon, confirmó algo que era un secreto a voces: la relación de Tel Aviv con los grupos terroristas que operan en Siria. En una entrevista al Canal 10 de Israel, Yaalon relató que “hubo un caso reciente en el que Daesh abrió fuego y se disculpó”. Los disparos del grupo terroristas habían impactado contra los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel luego de la denominada Guerra de los Seis Días en 1967.

Eliminar al presidente
“Es hora de eliminar a Al Assad, literalmente”, declaró, sin perturbarse, Yoav Galant, ministro israelí de la Vivienda en mayo de este año. Luego de que Estados Unidos acusara al gobierno sirio de tener un supuesto crematorio construido en el complejo de la prisión de Sednaya, cerca de Damasco, Galant no perdió el tiempo y le exigió a Washington que “se haga algo ahora”.

“Esto es algo que no hemos visto en 70 años, estamos cruzando una línea roja y es hora de eliminar a Al Assad, literalmente”, expresó el funcionario y ex comandante general de las Fuerzas de Defensa de Israel.
Por si fuera poco, Galan subió la apuesta y argumentó que el gobierno del presidente sirio Bashar Al Assad es “el peor desde los nazis encabezados por Adolf Hitler en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial”.
En enero de 2017, mientras participaba en el Foro Económico Mundial celebrado en la localidad suiza de Davos, Netanyahu sostuvo que “la opción más benigna para Siria sería una balcanización o fragmentación del país árabe, que bajo las actuales circunstancias es lo mejor que se podría obtener. Esto, porque tengo serias dudas que un Estado unitario vuelva a gobernar el país”.

No hay fisuras en las declaraciones de Netanyahu. Aunque al primer ministro en ocasiones los medios lo muestren como un desaforado o “políticamente incorrecto”, Netanyahu representa al Estado israelí más profundo, comandando por la ideología sionista. El primer ministro es consciente, como lo es la mayoría de la clase política israelí, que la caída de Siria es un paso más para la desaparición de Palestina y, a su vez, una nueva escalada para desestabilizar a Irán, el principal contrincante de Israel en Medio Oriente.

Desde el comienzo de los planes desestabilizadores para golpear a Siria y lograr el derrocamiento de Al Assad, el gobierno de Tel Aviv mantuvo, en apariencia, un segundo plano, mientras Estados Unidos y Rusia todavía hoy se disputan el territorio comprendido entre Irak y Siria. Al mismo tiempo, en estos últimos años los hechos de injerencia protagonizados por Turquía y Arabia Saudí en suelo sirio, respaldando al Daesh y a otros grupos irregulares, continuaron, llegando al punto de que el gobierno de Recep Tayyip Erdogan sostiene una invasión por tierra y aire sobre el norte de Siria, región habitada y defendida por el pueblo kurdo y de otras nacionalidades.

Si hay algo que no se les puede negar a los gobernantes y militares israelíes es un sinceridad que roza lo perverso. En el caso de Palestina, nunca tienen tapujos en decir que el objetivo del Estado israelí es exterminar a las palestinas y a los palestinos. Después de seis años de guerra de agresión contra Siria, el discurso es similar: destruir al Estado sirio, “eliminar” a su presidente y acompañar este discurso con bombardeos que, por lo visto, los organismos internacionales no registran.
Resumen Medio Oriente
leandroalbani@gmail.com