miércoles, 24 de mayo de 2017

Constituyente y Revolución Socialista

Por Ernesto Wong Maestre

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es la primera y única carta magna que se aprobó en la historia de Venezuela mediante el sufragio universal. Ello ocurrió al finalizar el siglo XX por lo que está próximo a cumplir dos décadas. Ese gran acuerdo nacional y pluricultural fue el resultado de la interacción de las diversas voluntades políticas de los hombres y mujeres constituyentistas en representación de movimientos sociales y políticos, instituciones estatales y asociaciones civiles, organizaciones gremiales y empresas de todos los tamaños y tipos, en plena interacción con el Presidente Hugo Chávez Frías quien desencadenó, junto a la mayoría de la sociedad, el proceso más genuinamente democrático que se haya conocido, y sobre una base cultural venezolana. Ello permitió consensuar las divergencias para establecer las normas constitucionales que permitieran comenzar a cambiar todo lo que debía y podía ser cambiado, ya en el siglo XXI, para así dar lugar a iniciar –tal y como ocurrió- el complejo periodo de tránsito del capitalismo al socialismo, por el cual estamos bregando en medio de varios procesos de contradicciones antagónicas, no antagónicas y otras en etapas de convertirse en una u otra.


Hoy el pueblo está más preparado ideológicamente
Hace veinte años atrás, la Constitución que se logró aprobar expresó, por un lado, el sentir mayoritario de unas generaciones que solo habían conocido (padecido unos y beneficiados otros) la praxis capitalista hegemónica y también, gran parte de ellas, se sentía identificada con ese novedoso discurso articulado con muchas vivencias y muchos conocimientos de Chávez. Por otro lado, esa aprobación mostró la otra parte de la sociedad con visión capitalista que votó en contra.

Precisamente esa praxis capitalista y el potencial y poder que ella entraña, ejercido sobre los actores políticos allí representados condicionó el nivel del alcance social de esa Constitución, la más avanzada de América Latina en el marco de la democracia representativa.  Es menester recordar que bajo el paradigma socialista de la genuina democracia o poder del pueblo, la actual Constitución de Cuba, surgida en 1976 con la aprobación del 97,7% de los electores en referéndum nacional,  y modificada por el pueblo en dos ocasiones (1992 y 2002), constituye un efectivo instrumento popular de emancipación, independencia y autodeterminación del pueblo cubano que construyó y aprobó democráticamente desde 1976 y por la vía revolucionaria popular desde abril de 1961: el socialismo como sistema socioeconómico y político.  Tanto una como otra son expresiones del nivel de la conciencia social alcanzada en el cual y sobre el que actúan innumerables elementos de la realidad objetiva, subjetiva e intersubjetiva. 

Después de transcurrir diecisiete años de intensa praxis constitucionalista bolivariana, donde la más sencilla acción gubernamental y estatal, o incluso acción académica del sistema educativo venezolano u operaciones de carácter económico, financiero o militar, están soportadas por las bases jurídicas constitucionales, resulta evidente el elevado nivel alcanzado en la conciencia jurídica, política y social de las grandes mayorías del pueblo en comparación con la existente en 1999. De ello no debe quedar duda alguna.

Hoy el pueblo está más preparado ideológicamente que significa ser más consciente de la gran obra construida y de la que debe construirse, de la justeza del sistema jurídico y de sus escollos, y de la democracia participativa y protagónica que defendemos y de sus limitaciones. Esa es una buena condición para preparar nuevas normas constitucionales que potencien más a Venezuela y su proyecto de vida en el mundo.

Las decisiones las construirá el Pueblo mediante el estudio profundo
Por tales razones, hoy se presenta ante esas grandes mayorías de la población, el reto de tener el necesario  "sentido del momento histórico" y comprensión de la batalla actual entre dos fuerzas de naturaleza antagónica (bloque histórico-bloque explotador), para interpretar cabalmente el nivel alcanzado por la conciencia popular -a veces imperceptible para el imaginario no reflexivo-  y así poder hacer la primera Constitución chavista del siglo XXI porque el pensamiento y deseos de Chávez fueron dirigidos hacia eso, a preparar al pueblo para que en cada momento necesario se hiciese en el campo jurídico –ante todo- lo que pudiese hacerse ante determinada correlación de esas fuerzas en conflicto. Y por ello él siempre hablaba de la "masa crítica" necesaria para cada salto cualitativo de la Revolución.

Si no lo damos con la magnitud que hubiera deseado Chávez es por todos estos obstáculos objetivos, subjetivos e intersubjetivos al conocimiento que estableció y sigue tratando de fijar el neoliberalismo como pensamiento y acción consciente o inconsciente en todos los ámbitos de la vida. Pero el salto -con mayor o menor magnitud-  se dará, gústele o no al imperio, a la burguesía, a sus leales ignorantes o a sus “tontos útiles”. Las decisiones para formar la ANC las construirá el pueblo mediante el proceso de estudio colectivo para poder comprender cada lineamiento, cada biografía de las personas propuestas, cada planteamiento de cada candidato o candidata y el momento histórico que se vive para poder tener sentido de él. 

¿Qué hacer en esta fase?
Los lineamientos para el debate constitucionalista originario sugeridos por el camarada Nicolás Maduro, Presidente de esta hermosa y valiente Venezuela, deben ser desglosados en dimensiones y elementos a debatir, vinculados y relacionados muy estrechamente, con la propia identidad de la venezolanidad, a cada sector social y a cada espacio geográfico en que se elegirán los Constituyentes que formarán la Asamblea Nacional Constituyente de manera que quienes mejor defiendan las propuestas concretas y sigan la dirección político-social-económica del legado del Comandante Supremo y Eterno, Hugo Chávez, y las instrucciones del camarada Nicolás, sean los que deben elegirse en cada sector o espacio donde se realizarán las elecciones de los constituyentes.

Tal y como reconocía el gran Chávez, estamos en la plena Vía al Socialismo, y el camino de convocar al pueblo para que defina  sus jalones de libertad, su alcance de independencia y su plena soberanía, y se auto determine política, social y económicamente, es el camino correcto, y el dúo Líder-Pueblo, su principal defensor.
wongmaestre@gmail.com


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