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miércoles, 6 de noviembre de 2019

¿Si Evo Morales fuese blanco?



Por Ollantay Itzamná:

Las reacciones simbólicas y materiales, incluso antes de los resultados finales del reciente proceso electoral boliviano, evidencian que las condiciones ontológicas de la “bolivianidad plurinacional” aún continúan presas del atavismo racista.

Los 13 años del “proceso de cambio” hacia el Estado Plurinacional, muy aplaudido en el exterior, al parecer, fue un barnizado muy delgado que a la primera “arenga contra el indio” se descascara mostrando las convicciones racistas más despreciables en distintos nichos sociales. Y lo más irrisorio es que justamente esta enfermedad social supura desde bolsones sociales de la clase media, y sectores urbanos, rotulados con sendos títulos académicos.



¿Si Evo fuese blanco?

Si bien en las cortes de Cádiz (1810), y en la Constitución Política de España (1812), se había debatido y aprobado que “todos los habitantes de las Américas, en igualdad de condición, podían ser electos representantes políticos”. Más, sin embargo, los registros documentales indican que cuando los representantes indígenas ganaban curules o gobiernos locales (ayuntamientos), los españoles y/o los criollos, mediante impugnaciones legales (o anulación de procesos electorales) impedían que los indígenas electos asumiesen sus funciones. Casos como los de Arequipa, Perú, son ilustrativos de estas prácticas.

El 20 de octubre pasado, mediante una jornada electoral participativa, tranquila y transparente, Evo Morales ganó las elecciones presidenciales en Bolivia por cuarta vez consecutiva. Pero, los actores políticos opositores (la gran mayoría provenientes de la vieja clase media), sin presentar prueba alguna de fraude que reclamaban, difundieron y difunden sendos mensajes racistas contra Morales y sectores indígenas.

La Reina Isabel II de Inglaterra puede estar en el poder 65 años consecutivos (sin que medie elección popular alguna), pero un indígena no puede ser reelecto presidente de forma indefinida.

Ángela Merkel, Canciller de Alemania, puede gobernar su país democráticamente por más de 14 años consecutivos, o los franceses pueden reelegir de forma indefinida a sus gobernantes, pero si los indígenas de Bolivia lo hacen, es considerado antidemocrático, dictatorial. Mucho más si el presidente es indígena.

El Jefe de Gobierno del Estado del Vaticano puede ser electo de forma vitalicia (de por vida) como gobernante, pero, si los pueblos indígenas reeligen a uno de los suyos como su gobernante, hasta los obispos y cardenales convocan a su feligresía a la desobediencia civil.

En los 13 años de gobierno, Evo Morales legó grandes transformaciones materiales a Bolivia y evitó que este país se convirtiese en la Honduras o Guatemala de América del Sur. Pero, como es indígena, la esquizofrénica clase media boliviana asume que dichos cambios no son cambios positivos. Al “indio” no se le reconoce ningún mérito.

Uno de los legados morales del presidente Morales es la ética del trabajo. No existió en América Latina otro dignatario que haya trabajado un promedio de 18 horas diarias como Morales. Pero, como para los “patrones y sus caporales” de América Latina el indio es haragán por naturaleza, entonces la laboriosidad de Morales no es ninguna virtud.

Sectores clasemedieros, encabezados por el triste y pusilánime historiador Carlos Mesa, presumen (sin prueba alguna) que Evo Morales hizo fraude en las recientes elecciones porque para ellos el indígena por natura es delincuente. En el imaginario de ellos, no existe un indígena honesto. Es más, su certeza de la natura delictiva de Evo se afianza en que quien Preside el Organismo Electoral Plurinacional de Bolivia es una mujer indígena con pollera. “Entre indios se socapan”, es la convicción que habita a “los mistis”, al parecer.

Lecciones de las reacciones al resultado electoral

Bolivia, en 13 años de proceso de cambio, evolucionó materialmente, pero moralmente continúa atávica a sus taras fundacionales. El país, a nivel general, aparenta transitar por los senderos de la democracia liberal, pero en el fondo se encuentra atascada en la repugnante estratificación social castiza. Se constata que las diferentes protestas sociales contra el “supuesto fraude electoral” expresan más la convicción racista que la vocación democrática.

La estructura estructurante de la colinealidad republicana que subsiste incólume en la Bolivia Plurinacional no puede continuar siendo “la postergada tarea” durante el proceso de cambio boliviano. Urge desmontar los mitos de la modernidad racista que se afianzaron aún más en estos últimos años.

No es suficiente con distribuir dinero a los empobrecidos para afianzarles en el sueño del “desarrollo” suicida. No es suficiente con abrir escuelas y entregar títulos universitarios que a su vez afianzan el “orgullo individual” racista del boliviano.

Quienes habitamos en Bolivia podremos tener dinero, títulos, carreteras, satélites… pero, si continuamos escupiendo a lo que en esencia somos (plurinacionales), la esquizofrenia identitaria y cultural jamás nos permitirá despegar del lastre en el que nos encontramos como sociedad (en especial en los sectores de la clase media).

rcortescal@yahoo.es

sábado, 30 de marzo de 2019

La Mujer, Juventud e Independientes decidirán…


 Por Franklin Ledezma Candanedo:

No a la reelección en Panamá 
El arma del voto para hacer un Panamá decente, equitativo y transparente 

Maravillosa oportunidad tienen las Mujeres, la Juventud y los votantes Independientes registrados en el Padrón Electoral, de construir con su voto consciente, el próximo 5 de mayo, el Panamá decente, equitativo y transparente que perdimos, a manos de la partidocracia y sus corruptos voceros, que pretenden una reelección vitalicia.


Del total de votantes registrados, 1.385.076 (50.2%) son Mujeres; 566,414 (20.5%) son jóvenes, de entre 18 a 25 años, quienes  ejercerán su derecho al voto en los próximos comicios. Este grupo incluye a los que ya votaron en las elecciones anteriores (2014) y los que lo harán en 2019 por primera vez. Por su parte, los votantes independientes suman 1.424.515 personas.

Cabe destacar que los votantes jóvenes (56,062), que ejercerán su derecho por primera vez el próximo 5 de mayo, y los que lo hicieron en el anterior torneo electoral, están hastiados de conductas al margen de la Constitución, las leyes y los superiores valores que deben estar presentes en toda sociedad civilizada, puesto que observan cómo se otorgan medidas cautelares a los corruptos y otros siguen en cargos públicos, mientras que los humildes del patio se pudren en universidades del crimen.

La digna Mujer panameña, estudiosa, trabajadora, honesta, también palpa esa cruda realidad, y siente en carne propia la brutal discriminación de que es objeto, en todos los aspectos del quehacer nacional, y en el caso del torneo del 5 de mayo, del no cumplimiento, por parte de la partidocracia, de la paridad de género.

En la misma situación están los votantes independientes y figuras representativas de este sector, que viven el drama de los pocos recursos económicos asignados, mientras se subsidia, con los ingresos de los contribuyentes, a candidatos de la partidocracia, muchos de ellos funcionarios vitalicios, que han dilapidado cuantiosos recursos del Tesoro Nacional, no rinden cuentas, y se dan el tupé de mostrar públicamente su falta de moral, mientras pretenden reelegirse o buscar nuevas toldas oficiales.

El 5 de mayo de 2019 Panamá celebrará elecciones generales y renovará los 1.721 cargos de elección popular, entre principales y suplente. De los cargos principales se elegirán el presidente y vicepresidente, 71 diputados de la Asamblea Nacional, 20 diputados del Parlamento Centroamericano, 81 alcaldes, 679 representantes de corregimiento y 9 concejales.

Evidente es que son demasiados funcionarios para un país que tiene menos de cuatro millones de habitantes, puestos burocráticos innecesarios y costosos, que se prestan para las conocidas triquiñuelas de quienes están acostumbrados a desangrar el Erario Nacional, porque saben que no les caerá el peso de la ley, aunque se celebren juicios en derecho, con pleno respeto  a las garantías procesales y los derechos humanos.

¡Cuánto lamento que la fuerza del voto independiente se diversificó, al prevalecer la tendencia a ser cabeza de león, no cola de ratón, concepción individualista que favorece y dio ventaja a los candidatos de la partidocracia!

La unificación de la fuerza independiente, previo a un serio acuerdo programático, con la mira puesta en el interés nacional y jamás en inconfesables ambiciones personalistas, hubiese significado un serio revés para los conocidos candidatos de la partidocracia, y golpe certero a quienes aspiran a reelecciones vitalicias, cuyas promesas jamás cumplen y, menos aún, la que pregonan sobre la necesidad de una nueva Constitución Nacional, que borre para siempre la de 1972, que muchos la critican y adversan, pero que la siguen utilizando convenientemente, 47 años después de su promulgación ¡Demagogia pura!

A pesar de la cruda realidad señalada anteriormente,  estamos convencidos que el voto de la vertical Mujer panameña, de la Juventud y de los independientes, es el único que sería capaz de escoger dirigentes honestos, capaces de rescatar al país de la podredumbre moral y material  existente, que diseña una sociedad enferma. Además, quien así resulte electo,  podría construir avenidas de progreso equitativo, por no estar contaminado con los vicios denigrantes de la partidocracia, entre otros, el funesto clientelismo y la descarada corrupción, que tanto ofende y anula toda posibilidad de crear programas de Estado, que resuelvan las carencias de panameños que viven en la más espantosa pobreza, violencia e inseguridad colectiva,  a pesar del sustantivo crecimiento económico del país

Además, ese voto no comprometido con el oscuro pasado y el tenebroso presente, tendría la fuerza suficiente para elegir un gobernante dispuesto a  rescatar y consolidar el golpeado prestigio del país  a nivel mundial y, por esa voluntad mayoritaria, reasumir el rol protagónico conciliador asignado históricamente a Panamá, con sustento en ideas estelares de nuestros Libertadores.

Ese voto mayoritario de la progresista e inteligente Mujer panameña, de la responsable y combativa Juventud nacional y el de los Independientes, anularía el denigrante papel asumido hoy por quienes le dieron la espalda a los ideales inconclusos del Libertador, que no es más que el de  testaferro del imperio genocida, la bestia (666) imperialista, convertido en depredador de recursos estratégicos de países hermanos, fabricante del apocalipsis que promueve y apoya.

La anterior no es una idea descabellada de una imaginación calenturienta, sino descripción de una realidad actual, que se concreta en los mortales efectos del casi irreversible calentamiento global, que  ya afectan a millones de personas,  y cuyo resultado final será la destrucción del planeta entero, de la humanidad y de todas las especies, caso que no se dé ya una acción mancomunada, solidaria, de todos los compañeros progresistas, de la Patria Grande Bolivariana y Universal, en combate frontal directo, para derrotar al fascista imperio y serviles aliados, que ofenden la memoria del Caraqueño genial: Chile, Argentina, Brasil, Ecuador, Colombia y Panamá. Fraternal saludo y adelante, siempre adelante (indoame08).

(*)El autor es fundador y directivo de la Asociación Americana de Periodistas Bolivarianos, Capítulo de Panamá, de la Red Bolivariana “Victoriano Lorenzo”, Héroe de la Revolución Libertaria, en Defensa de la Humanidad, de la Comisión Anti Bélica de Panamá, del Comité Panameño “Mar para Bolivia”, del Círculo Literario “León A. Soto” y Periodista de opinión, agro ambiental y turístico, por el desarrollo sostenible de Panamá.

Periodista y Escritor

indoame08@gmail.com

miércoles, 23 de mayo de 2018

México ante Venezuela: una posición equivocada


Por Editorial La Jornada:
En un comunicado de prensa emitido ayer, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) dijo que no reconoce la legitimidad del proceso electoral realizado el domingo 20 de mayo en Venezuela, que culminó con la relección del presidente Nicolás Maduro, pues el proceso en mención no cumple con los estándares internacionales de un proceso democrático, libre, justo y transparente.



En consecuencia, determinó llamar a consultas a la embajadora mexicana en Caracas, comunicar tal posición a la representante venezolana en nuestro país, emitir una alerta para los sectores financiero y bancario mexicanos sobre el riesgo en el que podrían incurrir si realizan operaciones con el gobierno de Venezuela que no cuenten con el aval de la Asamblea Nacional (en pugna con los otros poderes de ese país), incluyendo convenios de pagos y créditos recíprocos por operaciones de comercio exterior, reducir al mínimo las actividades culturales y de cooperación bilateral, incluida la militar, y suspender hasta nuevo aviso las visitas de alto nivel a Venezuela.

Asimismo, la cancillería comunicó que “seguirá buscando (…) contribuir a la restauración de la institucionalidad democrática, el respeto de los derechos humanos y la plena vigencia del estado de derecho” en la nación sudamericana.
Es pertinente recordar que los comicios presidenciales del domingo anterior en ese país fueron boicoteados por la mayor parte de la oposición, lo que derivó en un triunfo aplastante de Maduro y en cuestionamientos internos y externos sobre la legitimidad de la elección.

Pero, independientemente de lo que se piense y diga sobre tal proceso, la decisión de la SRE de desconocer la consulta ciudadana en el país sudamericano constituye un atropello a los principios diplomáticos mexicanos y ejemplifica los alarmantes desvíos de los gobiernos recientes con respecto de los pilares de una política exterior que fue ejemplo y punto de referencia para la comunidad internacional y significó, para México, un poderoso instrumento de defensa de la soberanía nacional.

La llamada Doctrina Estrada, que hasta el sexenio de Vicente Fox guio las determinaciones de la diplomacia nacional, establece con claridad: México no se pronuncia en el sentido de otorgar reconocimiento, porque considera que esta es una práctica degradante que, sobre herir la soberanía de otras naciones, coloca a éstas en el caso de que su asuntos interiores puedan ser calificados, en cualquier sentido, por otros gobiernos, quienes de hecho asumen una actitud crítica al decidir, favorable o desfavorablemente, sobre la capacidad legal de regímenes  extranjeros, por lo que el gobierno nacional se limitará “a mantener o retirar, cuando lo crea procedente, a sus agentes diplomáticos y a continuar aceptando, cuando también lo considere procedente, a los similares agentes diplomáticos que las naciones respectivas tengan acreditados en México, sin calificar, ni precipitadamente, ni a posteriori, el derecho que tengan las naciones extranjeras para aceptar, mantener o sustituir a sus gobiernos o autoridades”.

A la imprudencia de no reconocer la legitimidad de la elección venezolana deben agregarse la desafortunada alineación de la diplomacia nacional con los designios belicistas e injerencistas del gobierno de Donald Trump hacia Venezuela –que difícilmente podrían compaginar con el propósito de contribuir a una solución  pacífica para la crisis de la nación sudamericana– y la torpeza de sumar a México a un conjunto de aliados de Washington que buscan deponer al actual gobierno venezolano por medio de un bloqueo económico, presentado en forma eufemística como medidas políticas y económico-financieras, en una declaración conjunta emitida por los gobiernos de Argentina, Australia, Canadá, Chile, Estados Unidos y, lamentablemente, el de nuestro país.

Por lo demás, hay una preocupante incongruencia entre el hecho de oponerse en los foros internacionales al bloqueo que Estados Unidos mantiene contra Cuba y participar en la construcción de un cerco semejante en contra de Venezuela. Más allá de la polémica sobre la crítica circunstancia política por la que atraviesa esa nación, e independientemente de simpatías o antipatías hacia el régimen de Maduro, los extravíos de la cancillería mexicana en esta materia resultan lesivos para nuestro país. Es necesario volver a los principios diplomáticos que hasta hace unas décadas colocaron a México como actor ejemplar y prestigioso en el concierto de las naciones.

solidaridad-venezuela@lists.mayfirst.org