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viernes, 4 de diciembre de 2020

El peligro de no saber

 Por Carolina Vásquez Araya: 

Es enorme el valor de una prensa libre, independiente, ética y con capacidad investigativa. 

Una de las principales estrategias de las dictaduras –explícitas, solapadas o en plena evolución- es atacar a la prensa independiente para cercenar de un certero golpe la capacidad de reflexión, análisis y convocatoria de la ciudadanía ante los abusos de sus gobernantes. La prensa correctamente orientada hacia el ejercicio irrestricto de la libertad de expresión y el derecho del pueblo a ser informado, es el instrumento indispensable en la consolidación de las democracias. Esto lo saben bien quienes aspiran a ejercer el poder sin fuerzas opuestas, en un ambiente controlado al cual no tenga acceso la mirada pública.

Los ataques a reporteros en las manifestaciones de protesta solo siguen un instructivo propio de regímenes absolutistas; al igual como la infiltración de elementos criminales en el corazón de acciones pacíficas con el objetivo de generar miedo, dudas y deserciones, el ataque físico contra los elementos de la prensa se dirige puntualmente a evitar la divulgación de la noticia veraz y la denuncia de abusos policiales contra la población indefensa. 

Los ejemplos de Guatemala, Francia, Hong Kong, Chile y otros países en plena ebullición política muestran de modo explícito cuán importante es para los proyectos anti democráticos silenciar a los periodistas independientes, mientras engrasan la mano de los mercaderes de la prensa con millones de dólares en publicidad y sobornos. 

El precio de no saber es demasiado elevado como para ignorar ese peligro. La población jamás debe permanecer ajena al flujo de la información sobre los planes, acciones y riesgos implícitos en el actuar de sus instituciones. Por eso la represión y los ataques contra la prensa desde gobiernos aliados con organizaciones criminales, como sucede en Guatemala; o dirigidos hacia el expolio total de las riquezas nacionales, como en Chile; o hacia la destrucción de valores humanistas, fundamentos de una de las democracias más sólidas, como en Francia. 

El ejercicio periodístico está bajo enormes presiones y una de las más riesgosas es el debilitamiento de sus fuentes de financiación. El marco tradicional de periódicos y noticiarios de televisión con grandes plantillas de reporteros, editores, fotógrafos y diagramadores comenzó a disgregarse paulatinamente con el acceso fácil a la información desde las redes sociales y los medios digitales y hoy son miles los periodistas desempleados. Sin embargo, esta realidad que golpea fuertemente a los profesionales de la prensa también es un hachazo al derecho de la ciudadanía a ser informada. 

El peligro de no saber es real y, de hecho, ha tenido gran influencia en la profunda ignorancia de algunas sociedades sobre la verdad de su pasado, así como los peligros de su presente y de su futuro. Esta es la realidad de muchos países en manos de grupos de poder corruptos, pero premunidos de un sistema de propaganda casi infalible, mediante el cual -y gracias al recurso de contratos millonarios con medios aliados- engañan a un pueblo desinformado y logran su objetivo de consolidar posiciones en cada proceso electoral, elevando al poder a los individuos más nefastos. 

El derecho a la información pública es inalienable en cualquier sistema democrático. Sin embargo, quienes lo ejercen todos los días para dar a la ciudadanía un reporte veraz y exhaustivo sobre las decisiones que afectan su vida, su economía y el futuro de su familia, han de luchar contra fuerzas opuestas arriesgando su vida en el proceso. Respaldarlos y contribuir a mantener esa independencia es hoy una importante tarea de las sociedades, por su propia supervivencia. 

Apoyar a la prensa independiente es una forma de ejercer ciudadanía. 

elquintopatio@gmail.com    

 

lunes, 15 de agosto de 2016

La falacia de la hambruna en Venezuela


Por Ilka Oliva Corado.

Me pregunto a dónde se está yendo el sentido común de las personas, ¿qué está sucediendo con la inteligencia natural y la capacidad de raciocinio? Nos estamos dejando llevar por lo que nos imponen las grandes corporaciones de la mediatización mundial. ¿En dónde está nuestro poder de resistencia, de cuestionamiento, el derecho a dudar? ¿Es que acaso hasta el instinto nos dejamos arrebatar?
A quién se le ocurre que puede haber hambruna en Venezuela, a causa del actual gobierno; cuando salen aquellas tomas expuestas en cadenas internacionales, afines al capital, de docenas de mujeres galanas, bien nutridas, y con cierto sobrepeso, vestidas de blanco como las Damas de Blanco en Cuba, o cuando la oligarquía latinoamericana sale a protestar buscando dar golpes de Estado a presidentes progresistas- cruzando la frontera hacia Colombia para comprar productos venezolanos que fueron robados en Venezuela y revendidos en Colombia, por las parvadas que buscan desestabilizar al actual gobierno como parte del plan estratégico de la guerra económica contra Venezuela.
Hay necesidad, claro que sí, hay pobreza, también. Males de siglos no se pueden curar en meses ni en un lustro. Contra eso está trabajando el gobierno de Maduro, en erradicarla, a pesar de los innumerables ataques en convoy de quienes buscan imponer un sistema neoliberal en el país, arremetiendo contra su propio pueblo y sacrificándolo con tal de lograr el beneficio para las corporaciones de unos cuántos.
Arremeten contra el sistema de salud, el de educación, contra la infraestructura, la agricultura, desde distintos frentes, al unísono, constantemente para hacer caer el sistema progresista implementado por Chávez. ¿Para qué? Para que se rebalsen las cuentas bancarias de quienes pretenden ponerlo a los pies del capital estadounidense y mundial: quienes odian Venezuela. Es una regla de tres sin mayor complicación. Se puede comprender en un parpadear, saltando cuerda o jugando avioncito (rayuela). ¿Por qué nos cuesta tanto comprender lo simple?
Una persona que sufre hambruna presenta un cuadro clínico visible, ninguna de las personas que salen devanándose sobre su propia saliva, en entrevistas para medios internacionales de carácter capitalista la sufren. ¿Por qué los medios de comunicación que hablan de hambruna, no entrevistan a personas que pueden evidenciar con pruebas que ésta no existe a consecuencia del actual gobierno?
Ahora bien, hablando propiamente de hambruna, ahí está Guatemala, El Salvador, Honduras, México, Haití, Colombia, como ejemplos claros de lo que hacen los gobiernos con su propio pueblo. La cantidad de personas que están muriendo por no tener qué comer, por no tener un sistema de salud que las atienda a tiempo. Por no tener un gobierno con un sistema de carácter preventivo que invierta en lo más urgente. ¿Por qué esas que sí son verdaderas crisis humanitarias no las ven los medios de comunicación mundial? Aquí mismo en Estados Unidos hay hambruna, mueren miles de personas que no tienen acceso al sistema de salud, que viven en la miseria. Que mueren de frío en invierno porque no tienen para pagar la calefacción. ¿Qué dicen de eso las grandes corporaciones mediáticas de carácter empresarial? Lo callan.
No es tan difícil entender la razón de por qué las masas entorpecidas creen lo que dicen los noticieros, si tienen como referente a medios como Univisión, Telemundo, CNN en Español y El País que infestan Latinoamérica. Y la cuadrilla de medios nacionales creados por esa pandilla de empresarios oligarcas y las embajadas de Estados Unidos, con la única finalidad de convertir como en la educación superior-las mentes y el raciocinio en una masa amorfa, maniobrable a las órdenes de unos cuántos truhanes que la manipulan.
“Fácil es hablar desde Estados Unidos, véngase a vivir a Venezuela” es lo común de quienes apoyan este tipo de intervención exterior, quienes no tienen identidad y claman por el fin de la dictadura de Maduro. Lo que no dicen es que son personas que viven en la comodidad de la clase media alta, de la burguesía y la oligarquía, que durante años se sirvieron del sistema y que ahora están viendo cómo el pueblo que humillaron y marginaron tiene la oportunidad de vivir en dignidad. Acceso a la educación que les fue negada durante ciclos, un plato de comida en la mesa, techo, acceso a la salud. Una vida integral.
Personas con cuentas bancarias en el exterior, con lujos, vacaciones al exterior varias veces por año, que llegan a Estados Unidos a celebrar el 4 de julio como fiesta propia. Que tienen hasta tres empleadas domésticas y dos niñeras, y las visten de uniforme y las mandan a comer las sobras al patio, en platos que no deben revolver con los de la familia. A las que no les pagan un salario justo y obligan a trabajar a deshoras. Este tipo de gente es la que está pidiendo la intervención estadounidense en el país. Que si vive en Estados Unidos dará su voto a Hillary Clinton para que lo haga.
Que si vive en Venezuela o en otro país del mundo, tienen empleados a los que explotan y discriminan. Y se ponen de alfombra y a las órdenes de cualquier extranjero que quiera destrozar Venezuela.
Este tipo de gente que no denuncia que en La Guajira, Colombia los niños mueren de hambre. O que en Haití los Cascos Azules de la ONU violan niñas, niños y mujeres a cambio de una galleta. Que no denuncian que la Patrulla Fronteriza en Estados Unidos realiza cacerías con los indocumentados. Que no denuncia que el gobierno de Peña Nieto está masacrando a su propia gente en un genocidio que desangra al país.
Que no denuncia que Macri está regresando a Argentina a la miseria de donde la sacaron Néstor y Cristina. Que Temer está implementando el sistema neoliberal en Brasil y está recortando políticas sociales de beneficio para las favelas, que tanto lucharon Lula y Dilma. Que en Guatemala continúan gobernando los militares que tienen al país temblando en una ola de violencia gubernamental que disfrazan de común.
Gente que no denuncia que el paramilitarismo en Colombia destroza a los más necesitados. Que en Guatemala salen embarazadas por violación más de 200 niñas al día. Que el triángulo norte de Centroamérica sufre una crisis humanitaria perenne, lo mismo que México: causa de un sistema neoliberal.  Que en México desaparecen docenas de personas al día, que los feminicidios tal como en Guatemala, El Salvador y Honduras son el pan nuestro de cada día.  Cabe preguntar, cuántos feminicidios al día vive Venezuela.
Ese sistema neoliberal que ellos quieren volver a implementar en Venezuela porque los beneficia  expresamente, porque excluye a las mayorías. Porque con esa mente colonizada, porque por su carácter racista y clasista, por su insensibilidad no tienen capacidad de ver las necesidades de los demás. Es éste el tipo de gente que pide el fin del gobierno de Maduro y lo llama dictadura porque éste significa una oportunidad para los parias, mismos que ellos utilizan como sirvientes. Piden que regrese Venezuela a los tiempos de las injerencias y los ecocidios, de la opresión policiaca, de la violencia militar. Quieren que Venezuela vuelva a ser tierra de saqueos y torturas, tierra de vasallos.
La próxima vez que nos digan que  Venezuela vive bajo una dictadura, que es urgente liberarla, pensemos en cómo vivimos en nuestros países y qué tipo de gobierno es que el escogimos. Y muy importante, pensar en la fuente de información, ¿qué tan confiables pueden ser ciertos  periodistas, artistas y  medios de comunicación afines al capital? ¿Qué hay en juego y por qué les importa tanto convencernos? ¿Por qué nos bombardean constantemente con  la crisis humanitaria en Venezuela y por qué no le dan la misma importancia a las verdaderas crisis humanitarias que se viven en otros países del continente? Al genocidio que se vive en México que es urgente.
Solo necesitamos un poquito de sentido común para no permitir que jueguen con nuestra inteligencia y dejar que la insulten. Necesitamos tan solo ser humanos. La próxima vez que pensemos en Venezuela, hagamos un ejercicio de raciocinio y permitámonos pensar por nosotros mismos, es nuestro absoluto derecho y es nuestra obligación defenderlo. Y cuando nos digan “Maduro es un dictador” pensemos en lo que tenemos como presidentes en nuestros países, y ya verán que muchos querrán tener un dictador como Maduro como presidente. No es cuento.



Publicación Barómetro 11-08-16
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