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miércoles, 27 de noviembre de 2019

La OEA, Luis Almagro, Venezuela, Ecuador, Colombia, Chile, Dominica y el Golpe de Estado en Bolivia



Por Tony López R:
La OEA es un organismo regional que se inscribe y forma parte de la Organización de Naciones Unidas, nacida en abril de 1948, en Bogotá, Colombia. Aprobó su Carta Fundacional, conocida como la Carta de la OEA y cuyos principios básicos, siguen vigentes y sin embargo desde su fundación hasta hoy, esos principios básicos han sido violados en no pocas ocasiones, porque ha sido una institución al servicio de los intereses políticos, económicos y sociales de los Estados Unidos.


En su capítulo I:  Naturaleza y propósito, en su artículo No 1, expresa lo siguiente:
-              Los Estados americanos consagran en esta Carta la organización internacional que han desarrollado para lograr un orden de paz y de justicia, fomentar su solidaridad, robustecer su colaboración y defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia.
-              La Organización de los Estados Americanos no tiene más facultades que aquellas que expresamente le confiere la presente Carta, ninguna de cuyas disposiciones la autoriza a intervenir en asuntos de la jurisdicción interna de los Estados miembros.

En su artículo 2, los principios de esta organización establecen lo siguiente:
La Organización de los Estados Americanos, para realizar los principios en que se funda y cumplir sus obligaciones regionales de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas, establece los siguientes propósitos esenciales:
a) Afianzar la paz y la seguridad del Continente.
b) Promover y consolidar la democracia representativa dentro del respeto al principio de no intervención;
c) Prevenir las posibles causas de dificultades y asegurar la solución pacífica de controversias que surjan entre los Estados miembros;
d) Organizar la acción solidaria de éstos en caso de agresión;
e) Procurar la solución de los problemas políticos, jurídicos y económicos que se susciten entre ellos;
f) Promover, por medio de la acción cooperativa, su desarrollo económico, social y cultural;
g) Erradicar la pobreza crítica, que constituye un obstáculo al pleno desarrollo democrático de los pueblos del hemisferio, 
h) Alcanzar una efectiva limitación de armamentos convencionales que permita dedicar el mayor número de recursos al desarrollo económico y social de los Estados miembros.
Teniendo en cuenta estos principios contenidos en la Carta de la OEA podemos afirmar que su Secretario General, Luis Almagro, ha venido violándolos sistemáticamente y de manera flagrante, al promover y ejecutar acciones en contra de algunos Estados miembros, entre ellos al Estado venezolano, con el agravante que Venezuela, ya no es miembro de la OEA desde abril del 2019. 

Su objetivo es derrocar al gobierno democráticamente elegido de Nicolás Maduro, en comicios que tuvo una amplia y mayoritaria participación electoral y apegado   a derecho como lo establece la Constitución   venezolana, aunque por obra y gracia de Estados Unidos y la campaña de los medios hegemónicos estadounidenses, latinoamericanos y europeos, en Venezuela hay una “dictadura”. 

Almagro, en su condición de Secretario General lejos de propiciar y afianzar la seguridad y la paz de los Estados miembros ha sido promotor de la violencia y terrorismo en Venezuela, desde el año 2015, y luego de que el presidente Barak Obama, considerara a Venezuela como un peligro para la Seguridad de los Estados Unidos, Almagro se dedicó a buscar fórmulas para cumplir el mandato de Obama y derrocar a Nicolas Maduro.

Como Secretario General, fracasó en todos sus intentos por aplicar la llamada Carta Democrática a Venezuela, propuesta presentadas por él en el Consejo Permanente de la OEA, y en la 46, 47 y 48 Asambleas de Cancilleres de la OEA y en la Cumbre de las Américas, donde tuvo el apoyo del   vicepresidente estadounidense Mike Pence, y no lograron condenar al gobierno de Venezuela.
Fue esa derrota lo que llevó a Luis Almagro a crear en el mes de agosto del 2017, el conocido, nefasto y mercenario, Grupo de Lima, compuesto en su gran mayoría por países que hoy, no solo violan los derechos humanos, sino que están masacrando a sus pueblos, que protestan y marchan pacíficamente contra el modelo neoliberal, como es el caso de Chile, Ecuador, Perú, Colombia y el brutal y sangriento Golpe de Estado en Bolivia.

El acoso y la brutal política anti-venezolana de Estados Unidos, utilizando como operador político a Luis Almagro, conllevó a que Venezuela decidiera pedir la salida de esta organización, en la 47 Asamblea de la OEA, en Cancún, México, nación que luego de cumplir el procedimiento establecido, dejo de ser miembro de esta organización desde abril de este año 2019.

El colmo de esta ilegitima política del señor Almagro, contra Venezuela, es reconocer un supuesto representante del autoproclamado “presidente” Juan Guaidó y acreditarlo como embajador ante la OEA, teniendo en cuenta que esa nación no es miembro de esa desprestigiada organización regional.
Por otra parte, los lectores deben conocer que Guaidó, representa solo a una parte de la Asamblea Nacional, pues hay un importante número de legisladores venezolanos opositores, que no apoyan al autoproclamado y nada tienen que ver con Guaidó, la irracional y dictatorial decisión de Luis Almagro, violando todo lo establecido, esperemos que esa conducta, sea tomada en cuenta, por los países miembros, para no apoyar su reelección a la Secretaria General.

La participación de Luis Almagro en el Golpe de Estado Cívico- Militar en Bolivia, es un hecho muy grave y la comunidad internacional y especialmente los países miembros de las OEA, no subordinado a Estados Unidos, deben tomar en cuenta la conducta de su Secretario General, Luis Almagro.
La política y acción de Luis Almagro, contra la estabilidad y la paz en la región, se ha hecho absolutamente visible cuando, traicionando la buena fe y la confianza que en él y en la OEA, depositó el presidente Evo Morales, al pedirle que la Comisión de la OEA hiciera una auditoria, contraviniendo la decisión del Tribunal Nacional Electoral, que lo declaró ganador por un margen de 10,70 por ciento de diferencia, como establece la Constitución, ese margen de acción, fue aprovechado por la Comisión de la OEA, para determinar que hubo irregularidades, ese fue el argumento, para desencadenar el plan debidamente diseñado, para buscar la salida de Evo Morales como Presidente de Bolivia y evitar su continuidad.

Después de los hechos y consumado el plan, se ha conocido que la Comisión de la OEA falseo los datos y manipuló la información, Evo había ganado las elecciones limpiamente, pero Estados Unidos, Almagro y la derecha boliviana, no podían dejar que un indígena antimperialista, continuara en la presidencia, las grandes riquezas de ese país en hidrocarburo, litio, y uranio, deben ser explotados por sus transnacionales, pero no para el pueblo boliviano.

Por otra parte, la publicación argentina Resumen Latinoamericano, el pasado 17 de noviembre, dio a conocer que el general golpista Williams Kaliman, 72 horas después de la salida de Evo Morales, se fue a vivir a Estados Unidos, después que el Encargado de Negocios de la embajada estadounidense en La Paz,  Bruce Williamson le entregó un millón de dólares a él y al resto de cada  jefe militar y  medio millón a los jefes de la policía y los traslado  a Estados Unidos donde se encuentran escondidos.
Resumen Latinoamericano, también dio a conocer que el general Kaliman, y otros políticos de la derecha boliviana, desde hace varios meses atrás, sostenían reuniones con Williamson, en la provincia de Jujuy, al amparo del gobernador Gerardo Morales, unos de los políticos más afines al gobierno de Mauricio Macri, lo que explica, como el plan para derrocar a Evo Morales, venia planificándose con la participación y dirección de la embajada de Estados Unidos, por indicaciones de Washington.

Todos estos acontecimientos unidos a una  campaña mediática muy bien  dirigida a confundir y vilipendiar a la candidatura del MAS, fue sembrando un escenario negativo para la reelección de Evo Morales, a donde se unieron otros factores, sectores importantes de la Iglesia Católica, las  sectas cristianas, muchas de ellas apañando al fascista  Comité Cívico, liderado por Luis Fernando Camacho, quien con una biblia en una mano, evocaba al señor y con la otra ordenó matar e incendiar el país, en nombre de la democracia.

Otros graves acontecimientos están ocurriendo en Suramérica, los crímenes y   la brutal represión contra el pueblo chileno, que ya cuenta con más de 40 muertos, miles de heridos, detenidos y desaparecidos no es objeto de preocupación y mucho menos de un pronunciamiento  del señor Luis Almagro y la OEA, él está más empeñado en derrocar a gobiernos progresistas, que trabajan para sus pueblos, que la de condenar los gobiernos  que reprimen y cometen crímenes de lesa humanidad, como lo sucedido con el gobierno de facto en Bolivia, al cual él (Almagro) en su condición de Secretario General de la OEA, ha reconocido, obvio, si él ayudo  a instaurar ese gobierno golpista.

O en Ecuador donde fueron masacrados por el Ejército 9 indígenas y que a pesar de que la CONAIE, aceptó parar las manifestaciones y protestas a cambio de bajar el precio del combustible y otras reivindicaciones a la que el presidente Lenin Moreno se había comprometido, pero nada se ha cumplido, y hoy el movimiento indígena acusa a Moreno de traición y amenaza con volver a las calles.

Y qué decir del Paro Nacional en Colombia, que ha provocado varios muertos, cientos de heridos por la represión, más de 80 allanamientos a locales sindicales y del movimiento social, sin ninguna orden judicial, toque de queda, en Bogotá y en varias capitales departamentales, tampoco en estos casos la OEA y su Secretario General, dicen nada, guardan cómplice silencio.

Por último,  la señora canciller de Dominica, en la OEA, le reclamó a Luis Almagro que se deje de inmiscuir en los asuntos electorales de su país, la dirigente caribeña fue muy enfática y le recordó los principios y reglamentos de la OEA, que como bien señalé al principio, siguen siendo violados por el señor Luis Almagro, quien intenta ser reelegido para el cargo de Secretario General en las elecciones a celebrarse en el primer semestre del próximo año, los gobiernos que se respeten tendrán la última palabra. 

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

sábado, 26 de enero de 2019

Estados Unidos contra Venezuela: un bufón para un circo de 12 países.


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:

Es difícil responder algunas preguntas en la Venezuela de hoy. Creo que ni el gobierno de Venezuela ni el de Estados Unidos (los únicos actores verdaderos en este conflicto tienen todas las respuestas), sobre todo porque lo ocurrido es una situación inédita, en Venezuela, en América Latina y posiblemente en el mundo, es decir un golpe de Estado que se planifica, organiza y dirige desde el exterior, lo cual es normal desde que Estados Unidos existe como potencia, pero en este caso también se ejecuta en el exterior, lo cual es una novedad. El resto de participantes de este drama, incluyendo la oposición venezolana y los 10 países del Grupo de Lima más Ecuador -que se plegó a éste para ajustar el comportamiento fascista del traidor que ostenta la presidencia, al de sus colegas de la región- son meras fichas de relleno para la consumación de los planes imperiales.

En Venezuela, el golpe de Estado se inició con las declaraciones del vicepresidente Pence y se consumó con el reconocimiento de Guaidó por parte de Trump. De hecho, la manifestación convocada por la oposición amenazaba con ser un nuevo fracaso y fue solo tras el reconocimiento de Trump que las fuerzas opositoras se movilizaron masivamente al sentir el respaldo de Estados Unidos, esto se corrobora con las declaraciones de Diosdado Cabello respecto de su reunión el día anterior con Juan Guaidó ( que no desmintió en una entrevista con una periodista colombiana de Miami) en la que éste hizo ciertos compromisos que fueron incumplidos al día siguiente después de recibir una llamada desde Washington. En este sentido, se repite la actuación en República Dominicana, en años anteriores, cuando tras llegar a un acuerdo negociado con el gobierno para solucionar pacíficamente las controversias, dos llamadas telefónicas, una desde la capital imperial y otra desde Bogotá, hicieron que sus delegados no suscribieran el acuerdo. Esto reitera que la oposición venezolana no tiene criterio propio y actúa como marioneta de la presidencia de Estados Unidos. 

Pero, volviendo a los acontecimientos recientes, hay que decir que fue Trump el que movilizó a la oposición el día 23 al anunciar el reconocimiento de Guaidó como “presidente interino”, con lo que trataba de dar respaldo de masas a una decisión que violenta los aspectos más elementales del funcionamiento del sistema internacional.
No sé si seré muy grandilocuente, pero en el futuro se podrá decir que el 23 de enero de 2019 se le descerrajó el golpe más artero que jamás haya recibido el derecho internacional, así como los principios que regulan los vínculos entre Estados después de la segunda guerra mundial y los fundamentos jurídicos, políticos y éticos  que rigen estos vínculos.

Los que creían haber visto todo en materia de transgresión jurídica en el mundo, los que vimos el golpe de estado contra Allende organizado y financiado por Kissinger los que estructuraron el Plan Condor para asesinar luchadores sociales y políticos en América Latina, los que destituyeron y secuestraron impunemente a los presidentes Aristide en Haití y Zelaya en Honduras, los que propiciaron la destitución sin pruebas de la presidenta Rousseff en Brasil y la prisión injusta de Lula para nombrar a su responsable como ministro de justicia del gobierno neofascista que se instaló en el poder en Brasil, los que auparon a las dictaduras de seguridad nacional en los años 70 y 80 del siglo pasado, los que protegen a los delincuentes que gobiernan en la mayor parte de los países del Grupo de Lima, los que apoyan ilimitadamente el genocidio en Colombia, ahora intentaron una nueva modalidad: sustitución del derecho por la fuerza, nombramiento de presidentes desde Washington y utilización de la embajada de Estados Unidos como “palacio de gobierno” de los usurpadores del poder. Ni siquiera en el siglo XIX, en tiempos del “Gran Garrote” o de la “Diplomacia del Dólar”. Pasó al olvido aquella frase de que la democracia solo vale cuando emerge de elecciones: se les olvidó en Honduras al nombrar a Micheletti, se les olvidó en Brasil al nombrar a Temer y ahora su putrefacta democracia lo olvida en Venezuela. Ni los gobiernos más intervencionistas de Estados Unidos: el de Nixon, el de Reagan, el de Bush y el de Obama habían llegado tan lejos.  

 Todo esto no dejó otra opción al presidente Maduro que romper relaciones diplomáticas con Estados Unidos, un gobierno soberano no puede aceptar que otro país, por muy potencia que sea, asuma derechos constitucionales que solo les competen a los venezolanos, mucho más cuando se trata de designar a un presidente y no lo puede aceptar porque dejaría de ser soberano y por tanto no tendría razón de existir. Ahora, Estados Unidos anunció que no consideraba válida esa decisión por lo cual acogió a Guaidó en su embajada, transformándola en “palacio de gobierno” del autonombrado, es decir Guaidó “dirige” desde el exterior, está en otro país, mientras que su otro cargo: el de presidente de la Asamblea Nacional en desacato si lo ejerce desde Venezuela. Habla de dictadura, pero un mismo personaje ostenta la máxima responsabilidad de dos poderes públicos, hablan de respeto a la Constitución, pero la violentan al crear la figura de “presidente interino” que no existe en la Carta Magna, ¡una total incongruencia!

Está claro que Guaidó recibe órdenes directas de Washington y es Estados Unidos el que toma las decisiones.  Quedó de manifiesto cuando se produjo su autonombramiento y se puedo observar la cara de sorpresa de los vicepresidentes de la Asamblea en desacato quienes se enteraron en ese momento de la “movida”. En su desesperación Guaidó se olvidó de comentarle la última instrucción recibida desde la Casa Blanca. El próximo paso fue el dado por el Secretario de Estado Pompeo, el que, cual típico matón que recuerda a sus antepasados italianos de la provincia de Pescara en la Región de Abruzzo al este de Roma, amenazó con una invasión militar si el gobierno de Venezuela tomaba acciones contra Guaidó o contra la sede de la Embajada de Estados Unidos en Caracas.
Esto ha creado una situación inédita en el marco del derecho internacional. Hasta el momento, Guaidó ha sido reconocido por 12 países incluyendo a Estados Unidos, por el secretario general de la OEA y por el secretario del Consejo Europeo, Donald Tusk. En otro claro ejemplo de timo político han creado una ficción, para autodenominarse comunidad internacional, asumiendo su representación apoyados en que uno de esos 12 países tiene la mitad del arsenal nuclear del planeta, y actuando como si el resto de los más de 180 naciones independientes del planeta no existieran.

Al ser una situación inédita, es difícil predecir el desenlace, se podría prever que Guaidó pueda tomar disparatadas medidas encumbrado por Estados Unidos y sus casi 7000 ojivas nucleares además de las 800 bases militares que tiene dispersas por el mundo. Por ejemplo podría solicitar ayuda militar a Estados Unidos, lo cual en los hechos sería la justificación “legal” de una intervención armada, o apoderarse de las instalaciones de Citgo, la filial de PDVSA en Estados Unidos, intentar ocupar las embajadas e instalaciones diplomáticas de Venezuela en los países que han reconocido a Guaidó y por supuesto, Estados Unidos podría firmar con Guaidó un “acuerdo de cooperación” que permitiría la aprobación legal por parte del Congreso de Estados Unidos de una partida financiera para que haga política e intente realizar acciones de mejoramiento de la situación económica del país esperando ganarse el apoyo de la población que vive agobiada por la crisis económica.

Habrá que esperar en los próximos días el desarrollo de los acontecimientos, considerando que Guaidó no ha logrado ningún apoyo de las fuerzas armadas y que las instituciones del país siguen respondiendo al gobierno de Venezuela, a la Constitución y a las leyes del país.

Ya en la noche del 23 de enero se desataron acciones violentas por parte sectores de la oposición, lo cual se inserta en el plan de Estados Unidos. La supuesta transición no puede producirse sin violencia, porque mientras las fuerzas armadas se mantengan leales a Maduro no hay transición posible, por eso necesitan una guerra civil o una intervención armada. En el primer caso -para desatarla- se requiere que haya un quiebre en las fuerzas armadas, lo cual teóricamente se podría producir si una situación de violencia generalizada obliga a la institución castrense a actuar para restablecer el orden interno. En ese caso, Estados Unidos apuesta a que las fuerzas armadas no tengan una opinión única de cómo operar, se produzca un quiebre que se exprese como enfrentamiento entre dos sectores militares que sirva para justificar una “intervención humanitaria” a fin de “restablecer el orden”. Hasta este momento, ese plan ha fracasado porque las fuerzas armadas se mantienen unidas y leales al gobierno, por lo cual se puede prever que intenten incrementar las acciones violentas, esperando llegar a una situación similar a los fracasados experimentos terroristas de 2014 y 2017.

Ante esto, el presidente Maduro en su discurso del día 23 de enero, con mucha serenidad planteó las directrices más generales del accionar del gobierno:  mantener movilizado al pueblo, garantizar la unidad cívico militar, hacer una administración más eficiente y actuar con paciencia y tino político para evitar las provocaciones que Estados Unidos implementará, sobre todo en lo relacionado a la creación de este gobierno paralelo sin sustento en la Constitución. El espacio de maniobra es reducido cuando hay que enfrentarse a la mayor potencia del mundo controlada además por un gobierno en el que prima la irracionalidad tanto en su política interna como internacional.

Finalmente, este aspecto: el internacional es muy relevante en este contexto, China y Rusia deberían jugar un papel activo denunciando la violación del derecho internacional, la Carta de la ONU e impidiendo cualquier resolución que intente Estados Unidos en el Consejo de Seguridad para legalizar la intervención , tal como lo logró en el caso de Libia, e incluso promover una resolución del Consejo de Seguridad llamando a la búsqueda de un desenlace pacífico y por vía de negociaciones del conflicto interno de Venezuela sin intervenciones extranjeras de ningún tipo y rechazando de plano la acción militar. Muy posiblemente Estados Unidos lo vetaría, pero obligaría a los timoratos a tomar una posición respecto de la paz o la guerra, de la democracia o la dictadura, a favor de solucionar el conflicto en el marco de la Carta de la ONU o en favor de una intervención armada ilegal, toda vez que no ha sido aprobada en el Consejo de Seguridad.

México, tras retomar el apego a su tradición constitucional de o inmiscuirse en los asuntos internos de otros países, está señalando el camino del respeto a la Carta de la ONU en la solución de conflictos, estoy seguro que cada vez mayor cantidad de países de la región seguirán su ejemplo. Almagro ha logrado que la OEA sea superada por el Grupo de Lima: Estados Unidos se vio obligado a crearlo para conseguir con rapidez y seguridad lo que la OEA no ha sido capaz de proporcionarle: el soporte político para una invasión. Los países del Grupo de Lima al avalar la intervención militar de Trump, se hacen cómplices de éste, y en caso que el pueblo de Venezuela no logre evitar una invasión, serán juzgados como criminales de guerra por la gran cantidad de muertos, desaparecidos, mutilados y desplazados que tal acción producirá. El incremento de la migración que toda guerra produce vendrá a señalarles en la cotidianidad de sus calles, el impacto de su subordinación a la potencia imperial. Si quieren saber cómo es esto, solo deben mirarse en la realidad de la Europa de hoy impactada por la llegada de millones de migrantes provenientes de los países en los que se han desatado guerras imperiales y coloniales.

sergioro07@hotmail.com