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viernes, 25 de septiembre de 2020

Juicio en Londres para ver si lo extraditan o no a EEUU

 

 Por Sergio Ortiz:

La víctima es Julián Assange y la libertad de prensa. Desde el 7 de septiembre pasado se reanudó el juicio de extradición de Julián Assange en Londres. Estados Unidos quiere extraditarlo, juzgarlo y condenarlo a 175 años de cárcel.

Aunque es un personaje conocido internacionalmente, vale la pena recordar quién es Julián Assange. Tiene 49 años de edad, australiano y en 2010 se hizo muy conocido porque su sitio WikiLeaks publicó centenares de miles de cables secretos del Ejército norteamericano. Esa info dejaba en claro las matanzas cometidas por esas fuerzas en Irak y Afganistán, las torturas en esas cárceles secretas y en la que usurpan en Guantánamo (Cuba).



También, sin tanta sangre derramada, una parte de lo filtrado correspondía a lo que las embajadas de EE UU alrededor del mundo enviaban al Departamento de Estado, con las informaciones de sus tratos con los respectivos gobiernos y las oposiciones en cada país. Aunque no viene estrictamente al caso del juicio, varios políticos de Argentina quedaron escrachados por sus obsecuencias ante los embajadores de USA en Buenos Aires. Uno de los más arrastrados, Sergio Massa (ver el libro ArgenLeaks, de Santiago O’Donnell).

Las masacres cometidas por los estadounidenses en aquellos frentes de guerra correspondieron en su mayor parte a administraciones republicanas como la de George W. Bush. También fueron continuadas por la otra rama bipartidista, demócrata, de Barack Obama.

Eso se reflejó en que la demanda norteamericana por encarcelar de por vida al periodista australiano fue un deseo compartido de republicanos y demócratas. En 2010 estaba Obama en la Casa Blanca y ya venía incumpliendo su promesa de cerrar la cárcel ilegal de Guantánamo. En ese tiempo comenzó la persecución contra Assange, con una denuncia por supuesto abuso sexual formulada por dos mujeres en Suecia. Como el denunciado vivía en el Reino Unido, Suecia motorizó la primera demanda de extradición, pero el verdadero motor de aquel pedido era Washington. La idea era que Londres lo deportara a Suecia y de allí se lo fletaran a la seudo democracia del Norte.

En ese momento Assange fue brevemente detenido y concedida su libertad condicional. Luego, ante el fallo de la Corte británica para su extradición, se refugió en la embajada de Ecuador en Londres. El entonces presidente Rafael Correa le concedió el asilo en junio de 2012. Incluso esa Revolución Ciudadana le otorgó la ciudadanía, pero ni así consiguió Assange que el Reino Unido de los sucesivos gobernantes conservadores David Cameron y Theresa May le dieran permiso para viajar a Quito. Tampoco lo habría hecho Boris Johnson, asumido en 2019, cuando el asilado ya había sido retirado por la policía británica de aquella embajada, el 11 de abril de ese año.

¿Qué había sucedido? Que el traidor “Kautsky” Moreno recibió el 11 de marzo de 2019 un crédito de 4.000 millones de dólares del FMI y unos días después revocó el asilo a Assange y permitió que la policía lo detuviera. En esa embajada londinense el periodista estuvo encerrado, controlado y espiado por casi 7 años. Delicias del capitalismo del Primer Mundo y sus democracias occidentales y cristianas.

El juicio

Las causas truchas abiertas en Suecia fueron cerradas dos veces, la última en noviembre de 2019. Y quedó en pie la verdadera e interesada extradición: la yanqui. En junio de 2019 el gobierno británico había aceptado ese pedido de extradición y transcurrieron varios meses de recursos y preparación del juicio. Assange aguardó preso en la cárcel de máxima seguridad de Belmarsh, con un estado de salud muy precario por tantas injusticias sufridas y duras condiciones de encierro.

En febrero de este año comenzó ese juicio, donde EE UU reclamaba la remisión del prisionero argumentando la comisión de 18 delitos, como violación de la ley de espionaje y seguridad nacional. James Lewis, funcionario judicial estadounidense, fue designado fiscal en este juicio por el procurador de Justicia de Trump, William Barr.

El proceso había comenzado en febrero pasado, pero se suspendió por el Covid-19. Se reanudó el 7 de septiembre presidido por la jueza Vanessa Baraitser, derechista y conservadora, y durará hasta el 25 de septiembre. Cualquiera sea el fallo, habrá apelaciones que llegarán hasta la Corte Suprema británica, por lo que el desenlace sería en 2021.

Pocos días antes que recomenzara este proceso, el procurador yanqui Barr presentó nuevos cargos de intrusión, que agravan los 18 preexistentes. ¿Será que los 175 años de cárcel serían insuficientes para este Donald Trump recargado?

Lo bueno es que los primeros testigos en el juicio hablaron alto y claro a favor del periodista.

Primero testimonió por la defensa Mark Feldstein, profesor de periodismo de la Universidad de Maryland. Dijo que las acusaciones contra el informático tienen motivaciones políticas y que su extradición constituiría una barbaridad. Abundó con que en EE UU no existían precedentes de que un periodista hubiese sido juzgado por publicar información clasificada y se amparó en la Primera Enmienda de la Constitución.

Luego fue el turno de Daniel Ellsberg, un exanalista de las Fuerzas Armadas de EE UU que en 1971 filtró los “Papeles del Pentágono”. Gobernaba Richard Nixon cuando él envió 7.000 páginas de documentos clasificados sobre la guerra de Vietnam al New York Times y al Washington Post. Esos papeles demostraban que Nixon sabía que no ganaría la guerra, pero la continuó con el resultado previsible de miles de muertos propios.

Este testigo habló a favor de Assange acusado y defendió a su fuente, la ex soldado Chelsea Manning. También refutó al fiscal yanqui Lewis, quien había hablado de un “buen Ellsberg y un mal Assange” respecto a poner en riesgo a informantes secretos. Dijo que él también en 1971 puso en riesgo a un agente porque optó por dar todo el material y no alterarlo.

Un buen argumento de la defensa de Assange, donde está el exjuez Baltasar Garzón, es que las denuncias de WikiLeaks no provocaron la muerte de nadie. Más aún, se desenmascaró cómo un imperio y sus tropas causaron en Irak y Afganistán 37 millones de refugiados y más de un millón de muertos. Y todo por la búsqueda del control del petróleo iraquí, con acusaciones falsas de armas de destrucción masiva y otras mentiras. Todo eso fue desenmascarado por Assange. Ahora se lo están haciendo pagar en vida.

Este caso divide aguas. Unos 167 políticos del mundo firmaron una carta reclamando la libertad de Assange; entre otros Correa, Lula da Silva, Nicolás Maduro, Cristina Fernández, Alberto Fernández, Adolfo Pérez Esquivel y muchos más. No busquen las firmas de Mauricio Macri y Jair Bolsonaro: son amigos de Trump y están junto a EE UU.

También Assange divide aguas en el periodismo. Jorge Lanata supo ser un periodista de investigación. Desde que degeneró con Clarín, no firma por estas causas.

ortizserg@gmail.com

 

miércoles, 10 de junio de 2020

Juicios temerarios y otras prácticas perversas maltratadoras de la dignidad que brota de los mediocres sin ciencia ni conciencia



Por Mariano Serra:
El mundo se enfrenta a un devenir pandémico que busca descomponer la sociedad por falta del sentido de respeto ante acciones de irresponsabilidad que violan los derechos humanos. El país requiere que estas prácticas no sean dables si queremos una sana gestión administrativa en todos los órdenes sociales, políticos, y de entendimiento humano.

Las crisis que vivimos tienen problemas estructurales donde la sociedad produce prácticas que debilitan la protección y los derechos humanitarios. Muchos se quieren proteger por distintos medios, unos muy perversos, por lo general. Todo ello si queremos un bien social, es fundamental nuestra postura personal, postura que implica renunciar a prácticas que impidan generar caos.


Todos los hechos que causan impacto social originan que las personas emitamos opiniones, críticas, comentarios y juzgamientos y según nuestra condición humana somos adictos a emitir juicios muchos sin razón alguna. Dependiendo del efecto se mirará si es para bien o para mal. Dependiendo también de la forma como se predique se pueden convertir en bolas de nieve con resultados peligrosos que como un bumerang se nos ´pueden devolver o causar afrentas contra la dignidad de las personas. Juzgar opinar, criticar nos lleva al punto de expresión de algo y se vuelve bocado de primera línea en el devenir humano con costos altos por causar prejuicios, por lo regular. Esta práctica cuando se hace con saña maltratando la dignidad, desnuda más al que infiere el juicio que al injuriado.

Seduce y causa placer hablar de los demás cuando se lleva a cabo haciendo acopio de banalidades y tácticas inescrupulosas que desprestigian el alma humana. Este comportar trasciende las esferas sociales, penales y políticas y en vez de causar una sana critica, consigue aumentar el atropello de tal manera que por la forma de proceder se pueden interpretar desviaciones de comportamiento.

 No se está enjuiciando el deber de la crítica o el juicio, que tiene como fin generar armonía y defensa contra los abusos, contra la carencia de ética, contra las afrentas a los valores. Antes de vociferar en lo recóndito de las personas, la fijación se hará primero en nuestro propio yo, no sea que como se dice en el discurrir popular, tengamos rabo de paja.

Cuando criticamos, opinamos o enjuiciando, solemos interiormente pensar que nosotros somos mejores, que somos los que tenemos la razón. Este discernir es propio también cuando nos invade los tóxicos del orgullo y la soberbia, ya sea porque estemos de lado de los criticados o de los que critican. Estos desvalores restan a la persona la capacidad de emitir juicio. Es común que cuando deliberamos juicios casi todos nos volvemos irracionales, sesgados y crueles. Esa es parte de la condición humana en ciertos cesares del poder como políticos, jueces, informadores, profetas de la verdad a medias y tantos que caemos en los placeres de la palabra y la retórica populista.

Si con expresiones vociferantes o faltad de caridad vamos a cambiar al otro, primero debemos buscar el cambio personal. Ser adalides de la confrontación pasiva, es buscar verificar decisiones y comportamientos para comprender como estamos obrando y como se apoya con esta crítica. En todo cambio de opinión, critica o juzgamiento se debe demostrar humildad y comprensión haciendo defensa justa de las ideas con argumentos fraternos, pero sin caer jamás en la descalificación personal ni perder el respeto hacia los demás, ni a las diferencias.

Antes de proferir una crítica, una opinión o juzgamiento verifiquemos que exista caridad y no perversidad o daño. Aceptemos el silencio y la prudencia como estandartes de sabiduría. Somos excesivos a la estética social y nos autodestruimos al no ser capaces de hacer limpieza de conciencia. La sinceridad consiste en criticar la hipocresía humana y ser delicados con los opositores sin sofocarlos con sentimientos de culpa, incapacidad o equivocación.

Un maestro del pensamiento humano nos dice que …solo puede criticar aquel que tiene un corazón dispuesto a ayudar…. Un juicio sano no es egoísta ni perverso. Es exhortar con respeto. Teológica y filosóficamente juzgar es una consecuencia de la comprensión benevolente del amor y en tal sentido recordemos la actitud de Jesús ante la pecadora quien no la juzgo y mucho menos la condeno, solo insto a que no volviera a cometer malas conductas.

En cualquier discurso de opinión, critica o juzgamiento o de prevención, incursionan en el intelecto, la cautela, el espíritu crítico, el discernimiento y la prudencia. Ellos serán los aliados para evitar ofensas de un lado, y de otro, para evitar guiarnos con el corazón lleno de rencores, guía que fecunda el herir susceptibilidades. Las virtudes mencionadas y la recta razón obran con acierto y respeto. La crítica justa busca separar lo bueno de lo malo mediante un proceso reflexivo. Como alguien dijo...Que el justo me censure es un arte de favorecimiento y si me critica o reprende es un bálsamo de amor......

Cuando no existen juicios y criticas dignos acordes a la esencia del ser, son inevitables las crisis de dignidad. El derecho de opinión en estas crisis se vulnera y el valor del ser se desvirtúa pues la mentira esta aparejada y a la verdad se le destrona como principio. Cuando muere la verdad, la mentira hace voraz presencia. Vivimos haciendo creer que nuestro pensar es el único poniendo en tela de juicio el talante del otro evento en el cual quien enjuicia se le tilda de chismoso,

 El silencio del justo ahoga toda palabra necia que brota de los mediocres quienes creen tener la verdad, mediocres que, como los reseña ejemplarmente José Ingenieros, son parias vulgares cercenadores del alma humana. Un filoso alemán afirma que cuando al hombre se le ultraja, se le está violando su morada.... Por lo regular los que emiten juicios temerarios no tienen el valor civil ni moral de enfrentarlo.

Es un deber tener en cuenta cuando juzgamos una actuación o criticamos unas formas de pensar o de actuar que examinemos primero el interior, y, seguidamente considerar acciones de deliberación y valoración para no exponernos a juicios temerarios, sino todo lo contrario, buscar sentido humano para brindar apoyo a través de un buen consejo.

 Cuando somos impulsivos y nada prudentes, criticar se convierte en chisme pues faltan elementos de juicio constructivos, de juicios honestos. Observemos los diversos actos de Jesús cuando acudía a emitir juicios o una crítica. Él lo hacía desde su yo de amor, respetando la libertad humana, exhortando al cambio, nunca a condenar. Alguien con mucho sentido ha dicho…Juzgar a los demás entraña mi propio juzgamiento...
Dejarnos llevar por juicios temerarios es caer en las celdas de la irresponsabilidad. Grave es incitar nuestra conciencia con intenciones sin fundamento, llevados por apariencias que nos lleva a la equivocación y por ende a causar graves daños.  Nos fascina prejuzgar, someter a juicios a inocentes produciendo serios peligros que lleva a nefastas guerras internas o externas.

 Las posiciones dominantes generan en los distintos estamentos de la sociedad y la política efectos contaminantes. Todo juicio temerario altera la conciencia del hombre, le hace perder su cordura. La ausencia de una conciencia crítica configura un ambiente malsano dando pie a discursos de ensañamiento para causar implacable deshumanización, pues una vez causado el mal difícilmente se subsana el daño causado.

Poder, carencia de valores son otros tóxicos que envilecen la conciencia y la desmedida actitud que devora la espiritualidad del hombre. Y qué decir de la competencia tan mal asimilada donde por su causa y ante los altos niveles de degradación unos y otros despotrican de sus opositores y sus competencias arguyendo indebidas calidades humanas, políticas, comerciales, productoras y profesionales. Es conducta preponderante entrar el hombre en confrontación peligrosa donde la dignidad queda en entredicho. Parece ser que estas son las nuevas reglas de juego generando distorsiones sociales, como recursos perversos portadores de violencia, generadores de impunidad.

Ante los juicios temerarios o cualquier injuria o critica que llevemos a cabo, estamos contrayendo una deuda con la víctima a quien además le vulneramos sus derechos. Pesa sobre el tribunal de la conciencia un proceso moral. Por más que el tribunal de la conciencia ejerza una debida reposición, el mal esta causado. Todos en la vida queremos ser jueces de los demás, menos de nosotros mismos

- Para no caer en los infernales juicios temerarios con sentencias injustas donde se desgarra el corazón humano dañándole su dignidad, la tarea es educar la conciencia, revisar los principios y los valores y la deontología de nuestros saberes, de nuestros distintos campos de formación. La voz de la conciencia nunca falla, nunca calla. Un filósofo romano respalda lo anterior diciéndonos que... La conciencia siempre nos empuja hacia Dios….

La situación analizada se aviene por el colapso universal, económico y político entre otros que atraviesa el país. Estos colapsos cada día adquieren mayor envergadura generando delitos como la corrupción que comprende infinitos delitos, que ante una justicia llena de inciertos penetra en el corazón social. Luchar contra la corrupción y los juicios es una tarea, pero requiere refuerzos que la constitución posee como ejercer controles, fortalecer las instituciones y mucha pedagogía sobre la praxis en valores y principios. Hablemos menos, actuemos más con efectividad. Desde siempre la lengua y la pluma ha desatado miles de soluciones, pero el problema sigue allí, como tantos otros., pero también han sido los peores enemigos de la humanidad, cayendo en la malvada calumnia.

El acto de los jueces antes de... Debe llegar hasta hacer suya la causa con los enjuiciados. Por ello se apelan las sentencias muchas veces a fin de acabar con la impunidad, a fin de acabar con procesos amañados desconociendo el debido proceso. Dícese que, y estamos de acuerdo, que, dependiendo de la ideología dominante, así mismo podemos calificar la conciencia existente en las instituciones públicas y en el mundo social que no puede ser otra que una conciencia falsa, que una conciencia mediocre, que una conciencia decadente que atrapa con saña.

Cuantas sentencias son producto de la emoción, del impulso primario, de la carencia de análisis de pruebas o la petición de otras, del afán o de la amistad o según como dicen según el marrano, o jueces firmones que no revisan los procesos, y a sabiendas que van a ser impugnadas, no hay un ejercicio jurídico acorde a los criterios de una justicia honesta.

He pensado que la estructura de la justicia debería contemplar investigación y sanción a aquellos fallos que pasan a segunda instancia, donde por falta de ejercicio no son aceptados esos fallos. Esta podría ser una de tantas formas de frenar las injusticias y las impunidades. Que mediante sanciones se depure la jurisdicción.

La filosofía oriental sobre el juzgar nos enseña que.... no debemos juzgar los actos cometidos, sino a la conciencia que es la que actúa sobre los actos realizados, que hacen parte de lo externo, mientras que la conciencia no se conoce, es interior. Ella misma se descubre.
No juzguemos por el acto, intentemos descubrir su conciencia
marsblawyer@gmail.com

miércoles, 13 de noviembre de 2019

¡Arde América Latina!



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Los acontecimientos en la región se desarrollan a ritmos vertiginosos. Pareciera que como dijo Silvio Rodríguez la era estuviera pariendo un corazón, pero esta vez a través de una fuerte lucha (tal vez como nunca antes en la historia) entre los pueblos que quieren avanzar hacia su liberación y aquellas fuerzas que pretenden retrotraer la historia.


Ante la victoria electoral del peronismo en Argentina, se opuso la insuficiente votación del Frente Amplio en Uruguay, a la intervención de la OEA y el golpe de Estado en Bolivia se manifestó el regreso de México a América Latina, ante la regresión fascista de Brasil se alza la coalición entre Argentina y México que ya logró salvar a Evo y a García Linera del fascismo, al incremento de las medidas agresivas contra Cuba, Nicaragua y Venezuela se han levantado los pueblos de Ecuador, Chile, Haití y Honduras.

Ataque y contrataque son los signos de los tiempos actuales en América Latina y el Caribe. Estados Unidos se la juega el todo por todo en una de las dos regiones del mundo (junto a Europa) donde todavía tiene el control de las elites y pretende la subordinación de los pueblos.

El principio de la física de que toda acción tiene su reacción se aplica a la política hoy más que nunca cuando el imperio estadounidense ha comenzado su período de retroceso y derrota estratégica, el que aun, cuando puede durar muchos años y décadas, es irreversible. La mejor prueba de ello es que tuvieron que recurrir a Donald Trump, un empresario ajeno al establishment para tratar de que, con instrumentos de la gerencia, se pueda manejar el país cuando la política no ha podido hacerlo.

Eso ha conllevado a que ellos mismos se vean obligados a aplastar el edificio teórico, las categorías e instituciones que construyeron durante 250 años y que ya no les sirven para sostener el poder: estado de derecho, separación de poderes, democracia, gobierno de la mayoría, defensa de la soberanía, respeto a los derechos humanos y a la decisión de cada pueblo de darse el gobierno que quiera y otras clasificaciones similares que  dan soporte al capitalismo emergido de la independencia de Estados Unidos y la revolución francesa, están siendo torpedeando desde sus mismas entrañas.

Sin la menor impudicia, la OEA expone opiniones antagónicas respecto a los hechos de Bolivia con los de Ecuador y Chile dando la impresión que existe una ley ad hoc para casa caso.  Por su parte, Estados Unidos a través de su presidente felicita a las fuerzas armadas de Bolivia por el golpe de Estado contra una “dictadura” que en las últimas elecciones tuvo casi el 50% de apoyo popular. Nada diferente de lo que hizo y dijo Richard Nixon en 1973 con respecto a Chile. Otro tanto se manifiesta con el silencio de Michelle Bachelet, avalando con ello la violación de los derechos humanos, por parte de una institución que debería ser la salvaguarda de ellos en el mundo. Es difícil que la ex presidenta de Chile pueda opinar cuando fue la causante de la brutal represión contra el pueblo mapuche en la Araucanía. No debería poder hablar de los derechos humanos que ella permanentemente violó cuando fue presidenta. En los hechos, su gobierno no dista mucho del de Piñera.

Todo se cae, todo se desbarata, el pueblo chileno en las calles durante ya casi un mes, ha manifestado su sentir. A cada intento de engaño de Piñera, ha respondido con más movilización y más rechazo a sus propuestas de maquillaje del sistema político para seguir dominando. Ayer, martes 12 de noviembre, la más grande movilización de la historia de Chile en medio de la primera huelga general desde el fin de la dictadura ha sido expresión de la opinión mayoritaria del pueblo. La disyuntiva ¿Congreso Constituyente o Asamblea Constituyente?, solo duró un día. 

Estas manifestaciones son continuidad de las que se iniciaron en 1983 y que incesantemente se realizaron mes a mes hasta que obligaron al dictador a cambiar su forma de gobernar, para seguir mandando desde la comandancia del ejército gracias al acuerdo – que hoy se quiere repetir- entre Estados Unidos, las fuerzas armadas, los empresarios, la internacional socialista y la demócrata cristiana.

El 11 y 12 de noviembre se destaparon las alertas, las ratas comienzan a abandonar el barco, buscando un acuerdo entre elites para una vez más engañar al pueblo: los partidos de la Concertación y la Nueva Mayoría tratan hoy de capitalizar la movilización popular a su favor, tratando de demostrar que van a hacer lo que no quisieron durante los 5 gobiernos que usaron para engañar al pueblo. Suponer que a la democracia cristiana, al partido socialista o al partido por la democracia les interesa realmente una asamblea constituyente, no deja de ser un chiste de mal gusto, a no ser por los más de 20 asesinados, los miles de heridos, los dos centenares de personas que perdieron la vista, los torturados, violados y los miles de detenidos, que han sufrido por la violencia de la derecha y de estos partidos que también fueron brutalmente represivos cuando fueron gobierno. En el mejor de los casos son cómplices de la putrefacción que sembraron en Chile.

Para que no se me olvide, volví a leer ayer algunos testimonios del informe Valech, porque seguramente será muy necesario crear otra vez una comisión que se encargue de descubrir el alcance de los crímenes cometidos por la democracia que hoy tiene a Piñera en el poder.

Estas manifestaciones en Chile son la expresión de la transición truncada de 1988-1989, la transición que nunca fue, la transición pactada bajo batuta de Estados Unidos para hacer una democracia “en la medida de lo posible”, que permitió mantener la Constitución a fin de profundizar el modelo neoliberal, esta vez con administración demócrata cristina-socialista. ¿Y ahora pretenden ser ellos los redactores de la nueva Constitución? La propia Bachelet engañó al pueblo anunciando una constituyente a la que no dio ningún apoyo, más allá de la reunión de prestigiados juristas que trabajaron arduamente para nada.

El pueblo chileno debe estar alerta: la historia es muy sabia y no hay que olvidarla, cada vez que se dieron avances populares, la derecha se sacó un as de debajo de la manga,  hizo surgir organizaciones que con un discurso radical escondían el cometido de dividir al pueblo, quebrar la voluntad de lucha y hacer fracasar al movimiento popular: así nació el MAPU en los prolegómenos de la victoria de Allende, el PPD en la cercanía de la derrota de la dictadura y Revolución Democrática ahora. Si se fijan en sus nombres encumbran lo popular, lo democrático y lo revolucionario. Nada más alejado de su práctica.

En el caso de Bolivia, se está repitiendo el golpe de Honduras, intentando crear una situación de hecho que, al igual que Venezuela, cree un poder con un presidente auto designado, que en la nueva ley universal solo necesita del reconocimiento de Estados Unidos y Europa autodenominados “comunidad internacional”. Sólo la fuerza del pueblo podrá impedirlo. Me parece que, así como las Malvinas señalaron la muerte del TIAR, el golpe de Estado en Bolivia significará la muerte de la OEA, independientemente que haya gobiernos masoquistas que quieran seguir participando en ella.

La impecable actuación del gobierno de México, rescatando sus mejores tradiciones diplomáticas echaron por la borda el intento de legitimar el golpe de Estado. Almagro guardó silencio esperando que la Asamblea Plurinacional se reuniera para dar curso a la renuncia del Presidente Evo Morales, a fin de dar apariencia legal a la intervención de las fuerzas armadas.

Ello no fue posible, el propio canciller mexicano Marcelo Ebrard expuso que en la operación de rescate de Evo y García Linera, su gobierno tuvo que negociar con los militares bolivianos haciendo patente en la práctica quien intenta asumir el poder en Bolivia.

¿Alguien puede creer que Bolivia será igual a la de 2005? ¿Alguien puede suponer que Mesa o Camacho podrán general gobernabilidad solo porque Trump y Almagro con la complicidad de los militares así lo decidieron? Evo apeló a la paz, sus enemigos a la guerra (igual que Piñera), ahora que se atengan a las consecuencias.

Mientras tanto, en Haití las protestas pidiendo la salida del represivo, corrupto y neoliberal gobierno de Jovenal Moise entró en su tercer mes continuo. Sin embargo, por primera vez en todo este tiempo y en muchos años, la oposición se puso de acuerdo para elaborar de conjunto un programa que le proporcione sustento a un eventual gobierno de unidad nacional tras la aparentemente inevitable salida de Moise del poder.

Este paso permitirá dar un salto de calidad a la lucha del pueblo haitiano que ahora podrá darle un sentido de futuro a su lucha más allá de la estricta bandera de salida de Moise. Al igual que en Chile, la alianza opositora se propone elaborar una nueva constitución que transformé la estructura política del país y dé paso a nuevas elecciones presidenciales y legislativas y que concreten una reforma judicial a fin de otorgar certezas al pueblo de que la corrupción y la violación de derechos humanos tengan juicio y castigo.

Así, desde un rincón al otro, América Latina en movimiento resiste los golpes imperiales que se manifiestan de manera diferente y que, por primera vez, generan respuesta de los pueblos que parecieran decididos a no seguir aceptando la sumisión y la derrota.     

sergioro07@hotmail.com