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sábado, 6 de julio de 2019

Los tres mosqueteros de nuestra América



Por Jorge Antonio Hernández:

En nuestra América, que es la Patria Grande; la Pachamama y la Abya Yala (Abia Yala como la llamaba la cultura Kuna) de todos sus pueblos, ocurren toda suerte de eventos novedosos, aunque otros son lacerantes y odiosos. Con la influencia directa de los Estados Unidos, se han estado instalando gobiernos neoliberales y neofascistas, por relativo tiempo, me atrevo a vaticinar, pues los hombres y las mujeres que habitan todo el continente toman conciencia de que ellos son los protagonistas y tienen el derecho de sus acciones en la vida política, social, cultural, económica, de cada país que forman este bello continente.


Y cuando señalo que esos gobiernos estarán gobernando por relativo tiempo es porque ya nuestros pueblos están llegando a la madurez para empoderarse de lo que por años les han arrebatado, el de poder dirigir su destino en todos los ámbitos, incluyendo el poder político. Solo basta observar lo que está sucediendo en México con la Cuarta Transformación que está llevando a cabo su actual presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Como pueden los amigos lectores apreciar, el camino se está volviendo expedito para que se revierta el neoliberalismo que trajo Macri a Argentina, con las secuelas de daños materiales, morales, daños a la economía, a la salud, educación y otros ámbitos. Eso está por terminar, en este mismo año, aunque a Argentina le costará mucho tiempo volver escalar la economía que tenía antes del macrismo, entreguista y arrastrado al imperio hegemónico.

Brasil? Está por definirse el panorama político que, aún lastrado por divisiones en los partidos y movimientos progresistas, los que otrora llevaron a Lula y a Dilma al poder político y comenzaron una nueva era de inclusión social para los más desposeídos. Pero no hay que ser muy avezado en política para darnos cuenta de que este país tan enorme en su geografía, con Bolsonaro en la presidencia, va a trillar el mismo camino que el de Macri de Argentina y solo esa condición llevará a los brasileños, como está sucediendo en el país hermano ya mencionado, a unificar criterios y buscar la alternativa viable para reencausar a Brasil por el mismo sendero de gobiernos incluyentes (Las causas de las pérdidas del poder en estos países, serán tratadas por este escribidor en otra oportunidad).

Creo que la sola mención de estos tres grandes países del Cono Sur y Centro América, basta para demostrar que a pesar de que el neoliberalismo ha tomado fuerza en nuestra América y el Caribe, el Socialismo del Siglo XXI, como lo llamó Chávez en su momento, con las características propias de cada pueblo, va a seguir avanzando y enraizando en nuestras culturas, principalmente porque tenemos ya ejemplos, podría decirse casi definidos de países que se encaminan hacia ese porvenir de esperanza. Y es en este contexto que entra el título de este artículo: Los Tres Mosqueteros de nuestra América. ¿Quiénes son y qué papel juegan en el concierto de países que han dado la clarinada hacia un porvenir mejor para los más desposeídos?

Comencemos hablando del legendario guerrillero de América Central, el comandante Daniel Ortega Saavedra. Pero antes tenemos que rememorar quienes fueron los fundadores del partido político que ha sustentado la candidatura presidencial de Ortega. En 1961, un 19 de julio se funda el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), inspirado en los ideales de Sandino, con la consigna de derrocar el gobierno tiránico de los Somoza, instaurado en 1934 en Nicaragua y sus fundadores fueron: Carlos Fonseca Amador, nacido en 1936; Tomás Borge, nacido en 1930; entre otros líderes importantes.

Daniel Ortega llegó en 1979 desde Costa Rica para formar parte de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional, que se formó a la huida del dictador Somoza, por la inminente derrota que le estaba infringiendo el FSLN a ese oprobioso gobierno torturador. Fue presidente de Nicaragua hasta 1990, fecha en la cual volvió a gobernar la derecha producto de errores acumulados por las fuerzas de izquierdas, comandadas por Saavedra y otros dirigentes Sandinistas. Es en 2007, con un pueblo con mayor conciencia, que éste se da cuenta de que esos errores eran menores que las calamidades que de nuevo les impuso la derecha desalmada a todos los pobres, privándolos de los logros que, en los años de gobierno del Sandinismo, habían logrado.

Nicaragua enderezó el camino producto de las reflexiones de sus derrotas después de las exitosas batallas durante la guerrilla y hoy, a la fecha que escribo estas líneas, Daniel Ortega es el presidente amado, aplaudido y reclamado por los obreros, campesinos, amas de casas, etc. Quien estará en ejercicio de sus funciones hasta el 2022. Su actuación, hasta ahora, está apegada al plan de llevar a Nicaragua por los senderos de la paz, la confraternidad, la armonía y el internacionalismo; de hacer de Nicaragua un país más igualitario, incluyente y progresista, en el concierto de las naciones de todo Centro América y más allá. Eso solo es posible por la capacidad de las fuerzas revolucionarias de sustentarse en la sabiduría del pueblo y la humildad de hacer los correctivos en los momentos oportunos cuando mentes de la revolución desvían sus objetivos.

El segundo caso que nos atañe es el de Venezuela, cuya lucha hacia el Socialismo, se inicia con aquella lapidaria frase del Comandante Eterno, Hugo Chávez Frías, aquel 4 de febrero del 1992, cuando era apresado por la intentona de golpe de Estado al gobierno corrupto y represor de Carlos Andrés Pérez, entonces presidente de Venezuela; el de por ahora no fue posible. Es, sin duda el campanazo para que el pueblo, que sabía en sus adentro y sentía que necesitaba un cambio profundo en la forma y el método de gobernar, entendiera, inmediatamente, que el líder prometido había ya resurgido de las entrañas de esas mismas Fuerzas Armadas, que tres años antes, habían dejado una estela de muertos de más de tres mil hijos del pueblo que reclamaban mejoras en su situación económicas, agravadas por los apetitos de poder y dinero de una burguesía rancia, que había abandonado el campo para dedicarse a vivir parasitariamente de la renta petrolera.

Ya en 1999 ese líder carismático, popular, juraba sobre la Constitución moribunda de la IV República, tal como él la llamaba e inició cambios profundos, no solo en la situación de penuria de los que habitan en los cerros, los descalzos, los de a pies; sino, también en las estructuras carcomidas que por siglos sustentaron esa burguesía podrida y anti patria, comenzando un proceso de sustitución de elementos de las Fuerzas Armadas, de la educación; en fin, de las reglas de juego del gran capital, impactando profundamente a los habitantes de Venezuela con las Misiones y Grandes Misiones; con la educación gratis a todos los niveles; con la salud para todos, las pensiones, etc., ampliando este pliego de buenas nuevas para el pueblo el camarada presidente, sucesor digno de Hugo Chávez, Nicolás Maduro, quien ha ensanchado la inclusión con nuevos mecanismos, como es el Carnet de la Patria, el logro de más de dos millones, seiscientas mil viviendas construidas, la misión Barrio Nuevo, Barrio Tricolor; la de Chamba Juvenil, lograr que el 100% de los venezolanos con edad de pensión, esté, al día de hoy recibiendo su pensión; los bonos, todo a través del Carnet de la Patria y otras innumerables conquista para los pueblerinos y los campesinos.

Nicolás Maduro Moros, recibió el gobierno venezolano en un momento muy difícil, situaciones que no tengo que enumerar porque todos las conocemos y a partir de ese 2013 hasta hoy, las fuerzas sociales burguesas, no solo de Venezuela, sino de Colombia; Brasil; Perú… y los imperios lidereados por los EE. UU., han hecho lo indecible por sacar a ese digno presidente del poder, con tal de volver a retornar sus privilegios y apropiarse de las inmensas riquezas de ese hermoso país. No podrán por la razón de que ya es un pueblo empoderado, con la suficiente madurez para soportar todos los embates de los gobiernos genocidas.

Y como tercer tema de la trilogía que nos hemos propuesto describir en estas líneas, está, como un alumno bien aventajado, por su participación en movimientos sociales, como es el caso de los sindicatos cocaleros donde desarrolló su lucha y a partir de la cual llegó al más alto cargo de la nación boliviana; el camarada Evo Morales Ayma. Como en los demás procesos que hemos descrito, la derecha, muy cavernaria, también está continuamente, todos los días, desplegando sus recursos de mentiras, racismo con la finalidad de deslegitimizar el gobierno que encabeza Evo, tanto el actual, como el que presidirá por la voluntad de todos los bolivianos, a partir de las próximas elecciones, mismas que esa derecha torpedea con toda su irracionalidad y su desconocimiento de que los pueblos cuando se trazan un rumbo, no hay fuerza que los detenga.

Haciendo memoria recordamos que en época como el 2003, los gobiernos de los Estados Unidos, Francia e Israel les aconsejaban a sus conciudadanos no visitar a Bolivia, por motivos como la inseguridad, la violencia, advertencia que logró que consideraran al país que nos ocupa como el Afganistán de América del Sur. Todo el cuadro que se configuraba para ese entonces de una Bolivia en crisis, cambió radicalmente con la llegada al poder de ese carismático e indiscutible líder de masas, Evo Morales quien emprendió un proceso de nacionalizaciones de empresas importantes como las de hidrocarburos, las de electricidad y otras no menos importantes; la reforma y proclamación de una nueva Constitución Política del Estado, lo mismo que el adoptar el modelo económico social productivo y con todas esas reformas, logró bajar el desempleo a su mínimo histórico y crecimientos que han superado el 5% del PIB, más la redistribución de la riqueza nacional.

Todo ello y más ha llevado a Bolivia, con Evo a la cabeza, a pasar de un país con casi el 70% de pobreza, a encabezar los países de nuestra América con mayor crecimiento, con seguridad, con ética, sin corrupción, situación positiva que ha revalorizado a ese hermano país, apreciado hoy por todo el concierto de países del mundo.

Estos gobiernos que he referido en una pincelada muy apretada son los que han decidido de manera firme hacer los cambios oportunos de lo que Marx llamaba la super estructura, fina tela que mantenía unida la sociedad en los estamentos que le daban sostén a la burguesía, que, aunque minoría siempre, detentaba el poder a sus anchas. Los cambios que se van introduciendo, tanto en el ámbito material como los subjetivos, darán como consecuencia final, hoy, mañana o pasado y dentro de las características de cada país, un salto a lo que conocemos como el Socialismo del Siglo XXI. El Socialismo de Evo; el de Chávez y Maduro y el de Daniel Ortega.

No hay forma ya de abandonar ese sendero de prosperidad, de felicidad para pueblos oprimidos por siglos. No hay vuelta atrás y cada uno, con su esquema, será ejemplo vivo, real de lo que es vivir en una sociedad donde en el centro de ésta lo que prima es el ser humano y no el dinero como es la sociedad capitalista.

jorgehernandez4508@gmail.com

domingo, 23 de junio de 2019

Colombia La intolerancia del poder destruye la paz del país



Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Reiteradamente el poder hegemónico de Colombia hace tres tipos de peligrosos anuncios difusos: Contra la construcción de paz y el apoyo y respeto constitucional a los mecanismos de justicia determinada como un bien común de la sociedad basada en la verdad respecto a un proceso de guerra que termino por acuerdo político (JEP, Comisión de la Verdad, Unidad de Búsqueda); contra personas particulares, a quienes define a título personal como enemigos del estado y; contra el reconocimiento a los actores políticos que hicieron parte de una antigua guerra ya cerrada.


La conclusión es que el poder ha perdido la prudencia, la paciencia y la cordura propias de los estadistas, que ética y legalmente están obligados a guardar respeto y protección a los derechos y libertades de sus pobladores y a orientar con inteligencia. Con su actuar empieza a ser percibido como el mayor riesgo para la democracia y la política realizada entre adversarios y en medio de diferencias.

El gobierno está asumiendo la condición de actor político y social único, aparece intolerante y vengativo, acucioso y tenebroso emitiendo frases de amenaza y condenas contra quien objete, cuestione o se resista a actuar como él lo pide. Los medios de comunicación, hacen el eco, ese comportamiento les resulta rentable y útil para promover el imaginario de que el gobierno fue vencedor de la guerra pasada y es portador del derecho a poner las reglas de un nuevo pacto social, sin objeciones, solo que, sin ética, ni política, ni democracia.  Hay que repetirlo: nadie gano la guerra, tres generaciones de colombianos y colombianas la perdieron, recibieron en sus cuerpos y sus mentes el horror, perdieron sus sueños, su poesía y capacidad para pensar por cuenta propia en colectivo y de imaginar mundos sin odio y bajo ningún pretexto pueden ser llamados a perpetuar la tragedia, ni a tomar partido por la destrucción de la justicia, la verdad y las libertades y derechos ya ganados.

La agenda de la vida colectiva del país, está siendo manipulada con pasiones que alteran la inteligencia y someten la racionalidad a impulsos que implantan censuras,  injerencias indebidas, estigmas y acoso político, y sobre todo que caldean los ánimos de una sociedad inconforme con la desigualdad, la exclusión y los atropellos de todo tipo, para hacerla víctima de las palabras y gestos del gobierno y del partido de gobierno, que sabe fragmentar, disociar y desmontar a su antojo la percepción de tranquilidad y apaciguamiento y entronizar la intolerancia excitándola con rumores y mensajes que claman por eliminar a sus contrarios, lapidar a sus críticos, quemar en la hoguera a los herejes y ampliar la confusión que polariza e impide vivir en paz, con dignidad.

Reaparecen como si se tratara de comics, historias y hechos que parecían superados y al final de cada día queda la sensación de que el país está metido en un gran experimento, donde todos los tiempos se juntan en una sola tragedia guiada por un movimiento pendular que va de lo bueno a lo malo o de la razón o la pasión, según lo diga e impulse el gobierno. O el país perdió el sentido y recuperarlo pronto será imposible o pasa por otro momento de terror aun invisible y temporal. Son reiterados los hechos de censura, tortura, barbarie, falsedad y temeridad del poder y aunque la gente se muestra enterada e inconforme toma distancia como si todo le fuera extraño y parece dispuesta a creer que es mejor vivir sin adversarios y que si los hubiera para ellos el destino les traerá cosas terribles, inevitables.

Nadie que vea noticias, lea periódicos o consulte redes es ajeno a entender que Colombia es el país donde más asesinan y persiguen a defensores de derechos y líderes sociales por pensar por cuenta propia y defender ideas y derechos de sus comunidades, pero esta vergüenza parece estar siendo aprovechada como una oportunidad para el gobierno, que lleva cuentas y hace silencio.

Es frecuente en esta confusión, que sean los mismos corresponsables del sinsentido y de la guerra, maestros de la corrupción y del cinismo, quienes momentáneamente hagan llamados a defender a los niños, olvidando que de su seno salen los grandes despojadores de garantías a sus derechos, se han quedado con los presupuestos de la salud y las vacunas, robado el dinero de sus alimentos y llevado a la guerra que los volvió víctimas y victimarios, los dejó huérfanos, expuestos a la explotación laboral o los sacó de la escuela y de los sistemas de salud y bienestar y quedaron a merced del abuso y exposición al delito ante los ojos de todos, en semáforos, calles, basureros, alcantarillas.

El corazón de la vida social que son los vínculos sociales y la confianza creada entre solidaridades está roto. Lo rompió la intolerancia impulsada por el poder hegemónico, que se niega a permitirle a Colombia toda vivir en paz, con derechos y sentido de justicia. Los avaros desfinancian y saquean los sistemas públicos movidos por su apetito de acumulación y sus redes de corrupción y siguen ahí como si nada; las instituciones de seguridad permanecen convertidas en máquinas de terror; se producen torturas contra jóvenes reclutados a la fuerza en el servicio militar y sus superiores defienden que es entrenamiento y a las ejecuciones extrajudiciales las deben llamar entretenimiento; se censura la libertad de expresión y los censuradores siguen ahí como si nada; el gobierno es aplaudido por arremeter con furia contra las voces que cuestionen sus cifras; los ministros en coro descreditan a la ONU, Human Rigths y a países enteros y celebran su hazaña.

El estado es conminado por el mundo a respetar el derecho a la vida de líderes sociales y excombatientes cobijados por el pacto de paz y el gobierno calla; los generales cuestionados por haber conquistado medallas y soles a costa de ríos de sangre, son ascendidos y premiados; el partido de gobierno lanza diatribas de odio y no argumentos racionales y medio país parece estar de pie aplaudiendo. Sin embargo y a pesar del 10% de población en esquizofrenia (U. Rosario, 2019) todavía nada este perdido del todo, salvo la paciencia del gobierno que cayó en la intolerancia y empuja hacia el vació con el péndulo del sin sentido y el miedo.

mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 17 de abril de 2019

La mentira política, un ataque a la democracia



 Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

Hasta hace poco algunos jefes políticos tradicionales se reclamaban amos y señores, ahora son simplemente señores, no necesitan dar órdenes, porque con el peso del tiempo y la persistencia en su manera de mentir quieren parecer modernos y no amos medievales. Ahora comunican recomendaciones con trinos y entrevistas sus verdades a medias, útiles para confundir y desviar la atención de los grandes problemas del país, resumidos en desigualdad y exclusión. Estos jefes ocultan la verdad al pueblo y, según ellos, lo hacen para protegerlo de que caiga en el vacío u otras manos y guiarlo hacia su salvación.


Para ellos la mentira política es “el arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables con vistas a un buen fin” (Swift, J. El arte de la mentira política).  Estos jefes, actúan como si fueran la medida de todo y se creen facultados para orientar el destino del país. Creen que el pueblo no tiene derecho a la verdad, ni la justicia, ni tampoco a poseer bienes, tierras y derechos.

Ridiculizan a la verdad como bien público y riqueza saludable y colectiva y la asumen como su propiedad privada, que no puede ser tocada, buscada y menos publicada. El No del plebiscito en contra de la paz, recogió los sucesivos antecedentes de evidentes mentiras políticas del poder hegemónico del siglo XXI, y cerró un ciclo que incluía los falsos positivos (imprescriptibles crímenes de lesa humanidad), las falsas desmovilizaciones de paramilitares, los falsos atentados al presidente, la impunidad a altos funcionarios del estado y otros que fueron traducidos a simples escándalos mediáticos, que sirvieron para bloquear la justicia y promover el anuncio de catástrofes posibles que vendrían, que sirvieron para atemorizar a la gente común con un futuro sombrío, del que hacen creer que es preferible el irremediable y trágico presente al futuro incierto.

A las madres de jóvenes ejecutados sistemática y extrajudicialmente, se les quiso convencer que la muerte de sus hijos había sido para mejor y a las víctimas del desplazamiento, que era preferible ser desterrados que asesinados.

La clase política, de carrera en los partidos, salvo mínimas excepciones, usa la mentira como principio, estrategia y valor. Rechaza la verdad y miente para sostener su poder. Sustraen las mentiras a cualquier verificación o refutación y logran diversificar los temores por la tragedia que podría ocurrir si no aceptan que solo ellos podrán remediarlas o impedirlas.  Es común oír que llamen buen político, al mas diestro en el arte del engaño, al artista de la ilusión, la prestidigitación y el espejismo, que con perfección lleva cada historia al limite de lo creíble, calcula la mentira, la sopesa, la dosifica.

El “buen político” de hoy, es totalmente contrario a lo que debiera ser, se burla de la ética y destroza la política. Es el que mejor miente, el cínico, el cafre. Este político en singular, promueve al sistema de la mentira, que para su reproducción incuba y mantiene aprueba (in situ y de facto), hechos y marañas de corrupción. Cuando este político dice defender lo público es porque está defendiendo lo privado y cuando señala un crimen ajeno es para ocultar el que él mismo ha cometido.

El sistema social colombiano, forjado entre mentiras, le enseñó al pueblo a creérselas. La masa de crédulos esta creada y dispuesta a repetir, diseminar, difundir y distribuir por canales y redes las falsas noticias y anuncios y extenderá la mentira como si dijera su propia verdad, porque no tiene la menor duda de la casa matriz que produce mentiras de prueba y mentiras de verdad.  Unas sirven para dilatar rápidamente algo que puede crearle problemas al sistema político manipulado por ellos y las otras sirven para garantizar la gobernabilidad por un tiempo prolongado. En estos días un ejemplo es que como mentira de prueba el fiscal general dijo que habría un atentado contra el presidente si cumplía la palabra de ir al lugar en que lo esperan los indígenas y la mentira de verdad fue dicha por el jefe del partido de gobierno, que señaló con odio que los indios pueden ser masacrados por terroristas.

El sistema social forjado entre mentiras y cebado con clientelismo y corrupción, está probado y le permite apartar de la vida política, primero a todos sus adversarios y después a aquellos de los suyos, de quienes tenga alguna sospecha de que pueden ser sinceros, éticos u honestos o que logren el éxito político, no basados en la mentira, si no en la verdad. De los jefes políticos, hoy solo señores, ya no amos, nunca podrá beber la democracia real, ni llamarse políticos a secas, siempre tendrán la mancha de ser los responsables de la mentira que mata y produce daño y destrucción. Judicialmente hoy estos señores tienen bufetes disponibles para pasar factura. Son supuestos defensores de la moral (cuestionados moralmente) o doctos en leguleyismo exacerbado, a la manera del emblemático doctor mata, que con artimañas y mentiras vendió la idea del hombre respetable, del que finalmente se supo que su título de abogado era falso y su riqueza la había robado a las víctimas que defendía. 

Cuando el político del sistema se descarrila y “pierde prestigio” es porque “se advierte que al soltar una mentira se sonroja, pierde la compostura o falla en algo exigido, entonces debe ser excluido y declarado incapaz”. El principio nodal del poder sostenido con falsedades es hacer de la mentira una obligación y producir mentirosos imperturbables. Así funciona la clase política, que engaña para tratar de volver al espíritu de guerra, para desgracia del país entero, de su democracia y de sus anhelos de paz, de diálogos abiertos y de convivencia pacífica. 

Sin embargo, hay que advertir que hay cientos de ejemplos de que la mentira no es eterna y que, por tal razón, los jefes políticos no pueden hacer creer que la historia no cambia o que la verdad nunca triunfa. Deben saber que medio país duda y está cansado de odios y mentiras y que más temprano que tarde llegará a poner su lógica de verdad por encima de la mentira y de los mentirosos, adalides de la manipulación y la falsedad, que serán los primeros derrotados. La verdad y la justicia conducen a la paz y la tranquilidad, la mentira a la muerte.

mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 10 de abril de 2019

Colombia - La minga descubre otro fracaso del estado de derecho




Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:

La ley del granate dice que al indio y al coyote se le mate. Era un anuncio fijado con papeles colgados en las cercas de tierras mexicanas y que todavía parece sutilmente vigente en algunas partes la inmensa Colombia, que se niega a reconocer que sus problemas políticos y sociales tienen sus bases en la desigualdad y en sus maneras de gobernar autoritarias y excluyentes, de las que emanan como decretos, imaginarios de que unos humanos son más que otros, que la ley y la justicia es para pocos y que los derechos son el privilegio de quienes pueden comprarlos en el mercado abierto de especias.



El mapa indígena nacional, es más complejo de lo que muestran los periódicos y noticieros comerciales y oficiales, que siguen la misma matriz del capital y sus financistas, que a toda gota de sufrimiento y sangre le sacan valor agregado. La capacidad de resistencia de los 100 pueblos indígenas, no cabe en la lógica del poder hegemónico, que se niega a comprender, que los indígenas existen, son enteramente humanos, tienen ideas, están dispuestos a hacer la revolución que aún no han hecho, y tienen autoridades y gobierno propio, son constitucionalmente reconocidos en un país diverso, multicultural y de pluralismo jurídico. Los indígenas sin ser mas, dan lecciones de ética, ecología y política y superan de lejos los modos tradicionales de acción del poder participativo y democrático. Cuando hacen la minga, lo primero son sus pueblos y la solidaridad y lo que conduce la movilización es la idea del bien común, no del beneficio particular.

Los indígenas controlan los caminos, las veredas, las trochas, se conectan con el mundo de otra manera, con otra cosmovisión y sus luchas de estos días han trazado una nueva situación geopolítica en sus territorios, en los que combinan sus memorias con tiempos remotos y presentes y esperan un futuro en el que la naturaleza, la cultura y la defensa de la vida no estén separadas si no juntas, como remedio para aplacar los males que producen la violencia, la muerte y la tragedia.
 
Los indígenas han puesto al descubierto desde hace 25 días, que el fracaso del estado de derecho está presente, y que entraron en rebelión en el sur oeste del país, provocada por décadas de olvido y de incumplimiento a decenas de pactos y acuerdos firmados, pero enseguida traicionados. Los acuerdos han sido por elementales asuntos para cualquier democracia, como respeto a la vida, el territorio, la paz y la cultura propia. Pero el gobierno reiteradamente se niega a entender que los indígenas no están en campos de ocupación tomados a la fuerza, sino que esos territorios son los que legítimamente les quedaron después del despojo masivo y allí han luchado y ganado sus derechos.

Eso es lo que los medios ocultan para impedir que el país sepa lo que quiere decir esta rebelión. Para ellos pesa el afán mediático de distorsionarlo todo, de buscar con lupa hasta encontrar la cauchera, el palo o el azadón convertido en herramienta de lucha desarmada para presentarla como un arma mortal. Al fin y al cabo, para los medios, los indios no contratan publicidad, ni son rentables y cuando le hablan duro al gobierno exigiendo lo que les pertenece como el derecho patrimonial y colectivo que tampoco se enseña en las facultades de derecho, ellos creen que son irrespetuosos.

Los indígenas están sitiados, pero también han sitiado y el bloqueo es más político que material, las piedras de las carreteras cortadas tendrán que ser levantados con nuevos acuerdos, no con tanques de guerra, ni más soldados. Los indígenas son miles y miles, dirigidos por una autoridad de 22 gobernadores, que orientan serenamente a sus pueblos, compuestos por familias que tienen jóvenes, mujeres, niños, que se han dado a la tarea de levantarse para reclamar, lo que resulta elemental en cualquier estado de derecho, que les cumplan los acuerdos. También le están recordando al país, que lo que se pacta se debe cumplir, incluida la paz firmada y embolatada, por cuenta del partido de gobierno ansioso y rabioso, porque se le está yendo de las manos su capacidad de manipulación para mantener la guerra que es su principal activo de su empresa de acumulación económica y sostenimiento de la desigualdad y el autoritarismo que los mantiene con vida política.

Lo que proponen los indígenas no tiene implicaciones militares, pero el gobierno se empeña en dárselas, infiltra sus procesos organizativos, provoca, calienta el ambiente con sobrevuelos, aumenta los agentes del SMAD, amenaza con judicialización a los líderes de la legitima protesta, impide la labor de los congresistas y se empeña en mantener un lenguaje descalificador y de estigmatización, que engendra violencia y en nada favorece el necesario y urgente dialogo. Al recapitular estos días de fracaso del estado de derecho, las cuentas de los días de la minga van en 25, hubo un policía muerto, nombrado y reconocido por el presidente como un héroe y 8 muertos indígenas más, entre ellos un estudiante universitario, de los que no se sabe ni su nombre y que ya hacen parte de la contabilidad de la tragedia olvidada.

Las carretearas del sur parecen campos de combate, filas de vehículos detenidos en las carreteras, escasez de alimentos, de gasolina, de medicamentos, y otros efectos colaterales de apoyo a la minga en ciudades, con protestas de estudiantes y saldo trágico de un muerto más y varios jóvenes mutilados en la universidad del valle.

Los indígenas conocen su territorio, saben romper el cerco, moverse con la fuerza de su cosmovisión y su sentido de rebelión desarmada, no usan ni comparten el uso de las armas, de nadie, así lo dicen sus códigos y así lo demuestran, se aferran al piso, a la madre tierra y salen a la minga, que es toda una celebración de la solidaridad y de la vida, hacen cualquier trabajo necesario para mantenerse, cocinan, bailan, cantan, están presentes en cuerpo y espíritu.

Así son y así deben ser conocidos y reconocidos, no quieren derrotar a nadie, ni salir derrotados porque no juegan a la guerra, tienen una cámara de cartón a la que llaman Nadie T.V, que tiene un valor ritual, cultural y propagandístico que promueve un nuevo conocimiento de lo que es la selva, la vida y el hacer político indígena y que resume el desprecio y el olvido con el que han sido, son y seguramente seguirán siendo tratados por el gobierno, este y los anteriores.

La Minga como ha sido tradición, según su propia descripción es Caminar la Palabra, reunirse para festejar, compartir y entrar en disposición de reivindicar sus derechos y hacer acuerdos basados en la palabra que se respeta porque es fruto del hablar verdadero y de reconocer al otro por lo que dice, que debe valer mas que el documento que se escribe. Caminar la palabra es también convivir en reunión para “romper el miedo, el terror, el silencio y la desesperanza”. La Minga transforma la vida en presente y articula lo que son, quieren y defienden los mingueros.

El sur existe, allí hay otra realidad, que no se transforma con fusiles, ni se derrota con glifosato, ni con declaraciones de prensa de esas que solo demuestran el fracaso que extiende las llamas de un país a punto de incendiarse del todo otra vez, por causa de los acuerdos y los pactos incumplidos y garantías negadas para resolver grandes problemas que exigen también grandes y definitivas soluciones grandes, no la promesa de otro nuevo pacto escrito para incumplir. 

mrestrepo33@hotmail.com

sábado, 25 de noviembre de 2017

Guerra de sexta generación y procesos electorales

Por Roso Grimau:

El análisis estratégico sobre los planes del imperialismo en materia de guerra de sexta generación nos llama a reflexionar profundamente, desde la dialéctica marxista podemos inferir los planes que desde los tanques pensantes se ciernen desde ya sobre el mundo entero, ¿serán en el futuro próximo acaso los planes de aprobar en la ONU un nuevo concepto difuso de una tal Integridad Electoral, la nueva táctica de combate sin uso de armas?


Si las Naciones dejan que la propuesta de “integridad electoral” introducida por el Centro Carter se apruebe en la próxima Asamblea General de Naciones Unidas; tal vez desaparezcan las guerras que hoy se escenifican por medio de la manipulación mediática, inventando nuevos enemigos necesarios como el difuso “estado islámico”, para justificar la destrucción por cualquier medio de los recursos logísticos de las naciones soberanas e independientes como en el caso de Siria, donde ya sin intervenir con tropas propias utilizando a mercenarios y terroristas como ejércitos difusos, se comparten gastos y responsabilidades con los países aliados y países lacayos en un esfuerzo de reducción de los altos costos políticos y económicos de las guerras de cuarta, quinta y sexta generación.

Desde la red internacional “Ace Proyect” (http://aceproject.org/) han creado un completo basamento de lo que para los intereses imperialistas sería la mal llamada “integridad electoral” (http://aceproject.org/main/espanol/ei/index.htm); es muy lógico que ante la crisis global que vive el capitalismo y ante la cual tampoco encuentra éxitos ante ninguna salida bélica, tengan ahora la urgente necesidad de cambiar a como de lugar las prácticas electorales democráticas que gozan de una alta credibilidad por sus altos niveles de transparencia.

En el caso específico venezolano además por asegurar por medio de un Poder Electoral independiente despolitizado, y a través de procesos tecnológicos de punta la identificación del elector, reduciendo la posibilidad de usurpación de identidad; asegurando la relación de un solo voto por cada elector, el secreto del voto, la eliminación del conteo de votos impidiendo su manipulación intencional, la actualización y depuración constante del registro electoral que es permanente, la realización de más unos 20 procesos de auditorias antes, durante y después del acto electoral, la participación de auditores externos de las universidades nacionales y de auditores de todas las opciones electorales en cada proceso de auditoria.

El imperialismo viene perdiendo su poder hegemónico en el mundo, ya no cuenta con sus gobiernos títeres para el control de las decisiones económicas, políticas y sociales que le permitían la dominación absoluta para la expoliación de sus recursos naturales; ya no puede colocar las dictaduras a su antojo cuando las democracias afectan sus intereses, no puede frenar las victorias populares con el invento de balotajes o segundas vueltas, y tampoco los partidos lacayos tienen ya los viciados mecanismos de fraude electoral que aplicaban en otras épocas, donde manipulaban el registro electoral, usurpaban la identidad de los electores, ponían a votar a los muertos, y cuando aun así no les daban las cuentas adulteraban las actas en las mesas de votación, en los centros electorales, en las juntas electorales e incluso en propio organismo electoral.

Agentes internacionales lacayos del imperialismo cumplen la función de ser opinadores de oficio bajo una falsa imagen de expertos electorales, se dedican hoy a presentar el nuevo concepto difuso de “integridad electoral” como la panacea perfecta, sin embargo detrás de todo este esfuerzo se esconde la verdadera intención de imponer desde los organismos internacionales que todos los países cambien sus sistemas jurídicos, realizando reformas a sus leyes electorales y de ser necesario incluso reformar su norma suprema (su constitución), obligando a cambiar sus organismos y procesos electorales según lo que ellos han construido como camisa de fuerza.

Desde instancias intervencionistas internacionales como el Centro Carter, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas (UNDESA), han estructurado esta estrategia del proyecto de “integridad electoral” desarrollada por intermedio del Proyecto ACE de Red de Conocimientos Electorales (antiguo acrónimo de Administración y Costo de Elecciones); utilizando las redes de organismos no gubernamentales de observación electoral que financia el imperialismo en América, África, Asia y Europa, así como a universidades privadas opuestas a los intereses de los pueblos.

Estos operadores electorales de oficios basan sus propuestas en los supuestos ejemplos exitosos en países como nueva Zelanda y Filipinas, en los que afirman la patraña de que sus “estados fallidos” han pasado del autoritarismo a la democracia, o las reformas electorales en México donde lograron frenar el avance popular con fraudes electorales que han colocado al país en manos de la parapolítica narcotraficante culpable de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa; además de elogiar a los EEUU, donde ha sido evidente, público y notorio el fracaso de su sistema electoral fraudulento, del cual aún no se atreven a opinar los medios de comunicación debido a que aún no se saben a ciencia cierta cuáles serán los resultados que se anuncien en las recientes elecciones de las cámaras del congreso y el senado, y de gobernadores.

Urge analizar estos hechos para frenar los planes de controlar al mundo imponiéndonos la locura de reformas electorales a su medida, de engendrar entes electorales bajo sus patrones de falsa democracia y falsa integridad, de sistemas electorales poco confiables bajo normas dictadas por sus estándares electorales; no podemos entregar nuestras democracias en pleno proceso de perfeccionamiento a los intereses foráneos que nos quieren pisotear.

Para hablar de estándares electorales deberían de aprender de los avances que hemos logrado en Venezuela, nos quieren dar clases de democracia cuando avanzamos del viejo sistema clásico de Estado con 3 poderes públicos a un moderno sistema de 5 Poderes Públicos, donde uno de ellos es el Poder Electoral, nosotros dejamos así de tener un simple organismo electoral, nadie en el mundo puede venir a darnos lecciones en este tema.

Aquí soberanamente a través del voto popular, en elecciones universales, libres y secretas aprobamos la redacción de una nueva Constitución, en elecciones populares, universales, libres y secretas elegimos a los constituyentes/a, y en ese mismo tipo de elecciones aprobamos la nueva norma suprema, creando el Poder Electoral bajo una concepción de un nuevo Poder Público independiente, aprobando en esa misma norma constitucional su estructura, sus atribuciones y el sistema de elección y nombramiento de sus Rectores, así como las bases para la nueva Ley Orgánica de Procesos Electorales, que tuvo su obligado proceso de consulta pública siendo aprobada por mayoría calificada de dos terceras partes de los Diputados.

Con que falsa moral vienen a criticar a la Comisión de Postulaciones Electorales, a la selección de los nuevos Rectores, a nuestro Poder Electoral, a nuestros procesos electorales, o a nuestra democracia; por favor, no vean la paja en el ojo ajeno, sino la viga en el suyo propio.

Auditor electoral del Partido Comunista de Venezuela

rosogrimau@gmail.com