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martes, 16 de junio de 2020

Conspiraciones y divisiones en las FF:MM colombianas. (1ra Parte)



Por Tony López R (*):
Severas críticas han recibido el gobierno de Colombia y su presidente Iván Duque Márquez, de diversos sectores políticos y sociales y de la opinión pública nacional e internacional por la próxima llegada al país de una brigada élite de la 82 División Aerotransportada del ejército de los Estados Unidos, conformada por 800 marines, y con esta llegada la evidente pérdida de soberanía porque fue la embajada de los Estados Unidos en Bogotá la que anunció, a los colombianos, tal noticia.


El anuncio no lo hizo la cancillería que es a quien le corresponde, obviamente, luego de cumplimentar los trámites constitucionales con el Senado de la República, como establece la ley, pero no lo hicieron y desconocieron la Constitución, no es al Ministerio de Defensa, que para colmo aparece firmando   un comunicado conjunto con la embajada de Estados Unidos, en la práctica, recibiendo una orden de una potencia extranjera. 

Esta unidad militar estadounidense cuyo nombre es “Security Forces Assistance Brigade”, en opinión del analista colombiano Felipe A Priast : “es una fuerza nueva creada en el 2018 y está encargada de entrenar y asistir a naciones aliadas de Estados Unidos que tienen problemas al interior de sus ejércitos, ya bien sea que esos estados ven a esos ejércitos como una amenaza o bien porque los quieren usar como  fuerza de choque  contra otro estado que considera enemigo”.

No es descartable que los marines vengan a verificar si hay o no crisis interna en las FF.MM colombiana, el argumento del combate al narcotráfico   es poco creativo y nada diferente de los que fue el Plan Colombia, un plan contrainsurgente y es claro que vienen a preparar condiciones para una, no desechable, acción militar contra Venezuela.

Por la ubicación de esta fuerza en los departamentos de Santander del Norte y Arauca, su accionar apunta a explorar el terreno, realizar actos hostiles utilizando a los paramilitares y mercenarios con vistas a provocar una respuesta venezolana y le brinde el argumento a Estados Unidos, para iniciar un conflicto militar contra Venezuela invocando al TIAR y la desprestigiada OEA.

Esta zona durante los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez, Juan Manuel Santos e Iván Duque, fueron territorios ocupados por los narco-paramilitares, que operaban y operan actualmente con la plena complicidad de sectores de las Fuerzas Militares colombianas, precisamente, uno de los temas del conflicto al interior de las fuerzas castrenses, pero esas bandas paramilitares pueden ser utilizadas para promover la provocación.
Existe una importante corriente interna dentro de la oficialidad del ejército que están en contra de esos vínculos con los narco-paramilitares que tanto daño les ha causado al prestigio del ejército, entre otras razones, porque la narco-política aplicada por el ex presidente y actual senador Álvaro Uribe Vélez, desde su época de gobernador de Antioquia, los llevó a corromper a una parte de la alta oficialidad y a muchos de ellos los  enriqueció con dinero del narcotráfico y los indujo a una demencial política con criminales asesinatos a inocentes jóvenes que tratan de encubrir  bajo el nombre de “falsos-positivos”. Esos asesinatos deben ser llamado como lo que son, crímenes de guerra. 

Los escándalos públicos que se han venido conociendo en los últimos tiempos, vienen de lejos, no olvidar que fue durante la gobernación del departamento de Antioquia de Uribe Vélez y en pleno maridaje con el ministro de Defensa Fernando Botero Zea, promovieron una ley y se aprobó en el Congreso,  la creación de las Cooperativas de Seguridad Rural Privadas, conocidas como Convivir, estas cooperativas  están consideradas la madre del narco-paramilitarismo,  respaldadas por sectores importante del estamento militar.
Como lo señala el mayor Bermúdez Rossi “fue la legalización y apoyo a los capos al narcotráfico, las Cooperativas de Vigilancia Rural (Convivir) no fue más que insertar a la población civil en la guerra y contradictorio con el protocolo II de Ginebra, para seguridad de terratenientes, ganaderos, casas tenientes, y narcotraficantes, el conflicto interno se degrada hacia una guerra civil no declarada”. Los grupos de justicia privada, según el decreto 356 de 1994, articulo 39, buscan insertarse a todo trance, legalmente, en tales “Cooperativas” (1).

Fue en ese período que se dieron varios escándalos de algunos altos mandos militares vinculados al narco-paramilitarismos, como lo fue el del Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares Camilo Zúñiga, los generales Rito Alejo del Rio, Yanine Díaz, varios coroneles, algunos encarcelados y otros   fuera de servicio.
Como bien señala el colega venezolano Ernesto Salazar sobre la crisis militar colombiana en la revista On Line Pueblo en Armas, “los altos mandos de las Fuerzas Militares de Colombia no conocen hoy a Simón Bolívar, ni lo estudian ni mucho menos lo hacen conocer a las tropas: el Pentágono prohíbe su estudio en las escuelas militares latinoamericanas y en el documento Santa Fe IV; lo declara su enemigo”. Una gran ofensa para nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños.

No es casual que quien fuera Comandante en Jefe de las Fuerzas Militares durante el gobierno de Uribe Vélez, el general Carlos Alberto Ospina, comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, en entrevista que concedió a El Espectador…, “declare que no es “un especialista en Bolívar”, pues “no tengo un conocimiento profundo de él” …; reconociendo, en cambio, que “me gustan las películas de guerra. Por ejemplo, Las boinas verdes con John Wayne”.

” El entrevistador, Libardo Cardona Martínez, le pregunta al general Ospina: “¿Cuál es su ídolo?”, y éste le responde: “El mariscal Rommel, un hombre noble, un buen soldado, valiente. Es un hombre muy parecido a nosotros”. Aquí tienen nuestros amigos lectores el fiel retrato de nada menos que el máximo jefe de las FF.MM colombianas cuyo ídolo no es Simón Bolívar, ni tan siquiera Santander, sino el mariscal nazi fascista Erwin Rommel (1891-1944) quien fue derrotado por el Mariscal británico Bernard L Montgomery (1887-1976) en la batalla de El Alamein en 1942.

No es un secreto que dentro de las Fuerzas Militares colombianas hay un sector importante que no está muy de acuerdo en ser utilizado para iniciar una guerra contra Venezuela, no es una posición de este momento sino de hace mucho tiempo.  Hace muchos años que dentro de las Fuerzas Militares hay una fuerte posición de importantes sectores y mandos militares, incluso, en el alto mando, que no comparten la idea de inmiscuirse en acciones que conduzcan a un enfrentamiento militar con Venezuela. Los ex Comandantes en Jefe de las Fuerzas Militares, generales Fernando Tapia y José M Bonnet, nunca fueron partidario de tal aventura.

No existe ningún argumento político, económico, ni fronterizo, que se pueda utilizar para declarar una guerra con Venezuela, por otra parte, las FF:MM colombianas son conscientes que militarmente en una guerra convencional, los venezolanos están, no solo, mejor preparados, sino mejor armados, y que los supera en poderoso armamento con tecnología muy avanzada y además conscientes que defienden su país, mientras Colombia es el agresor. 

Desde hace años, las Fuerzas Armadas Bolivarianas Venezolanas están preparadas en la lucha regular, que es el déficit del ejército colombiano, que sí  es numeroso y tienen buena preparación, pero han sido preparados en lucha irregular y la estrategia y táctica de lucha , así como los medios de combates son distintos y diferentes.

Venezuela cuenta con 3 millones de milicianos, fuertemente armados, y con algo que es muy importante, empuñan un fusil defendiendo su patria, es el agredido y las víctimas son los venezolanos y venezolanas, y los colombianos en qué se convierten, en puros mercenarios y carne de cañón al servicio de una potencia extranjera para buscar sus beneficios imperiales, de los cuales Colombia no recibirá nada a cambio, solo muerte y destrucción.

O se van a creer el cuento de que el teatro de operaciones será solo en territorio venezolano, no, creo que, el ideólogo contra el chavismo Álvaro Uribe y su pupilo Duque, se equivocan y lo han dicho altas figuras del chavismo, si nos atacan e ingresan a Venezuela estamos en el perfecto derecho de contraatacar y entrar en Colombia. Aunque también hay que decir, que las relaciones, entre el presidente Duque y el ex presidente Uribe, hoy no parecen andar muy bien, lo cual no se tiene un buen escenario interno.

Como explica Duque que llama al debate de control político y es de ese debate que sale una nueva investigación de la Corte Suprema contra Uribe Vélez, lo hizo consciente e interesadamente, la respuesta solo la tiene él.  El gran escándalo por el espionaje de sectores de las FF:MM, cuya información iba a Uribe y no al presidente es un hecho grave, no solo por el desconocimiento al Jefe de Estado, sino por el uso de esa información le pueda dar Uribe que no es Jefe de Estado y las razones que tuvo para compartimentarlo es sospechosa. 

Será que a Duque se le ha despertado la conciencia, porque fue, precisamente, su padre, don Iván Duque Escobar, cuando era gobernador de Antioquia, el que le pidió al presidente Turbay Ayala que sustituyera al joven Álvaro Uribe Vélez como director de Aeronáutica Civil, por sus vínculos con el Cartel de Medellín.

Por otra parte, sí creen que el gobierno de Trump va a implicarse directamente en esa aventura, de invadir a Venezuela, se equivocan, en Estados Unidos la cosa como dice el dicho “el horno no está para galleticas”.  La crisis que tiene con el Covid-19 y los disturbios anti raciales por el asesinato de George Floyd y la intención de usar al ejército contra los manifestantes enardeció más al pueblo estadounidense, el Secretario de Defensa y el generalato le dijo no a Trump. No parece que EE. UU se impliquen directamente en una agresión, aunque del psicópata Trump puede esperarse cualquier cosa.

Y en la hipótesis de un ataque y una guerra desde Colombia contra Venezuela, hay que preguntarse qué va a pasar con la guerrilla del ELN, los frentes del EPL y de las FARC-EP, porque las propias Fuerzas Militares colombianas, han reconocido públicamente, en cerca de 7000 combatiente hoy se encuentra en la fila de las disidencias de las FARC y en los frentes formados por FARC-EP Segunda Marquetalia que comanda Iván Márquez y que estos ya han recuperado sus viejos territorios.

De acuerdo a los comunicados y objetivos de estas fuerzas insurgentes es lograr la paz con justicia social, y acusan al gobierno de Duque y Uribe de haber traicionado e incumplido los Acuerdos de Paz de la Habana, de presionar a la JEP y tratar de modificar lo acordado sobre la Justicia Transicional, así como la masacre que se está cometiendo contra sus ex combatientes y con lideres sociales, afrocolombianos e indígenas que sobre pasan ya los 1300 asesinados.

Desde hace muchos años, las Fuerzas Militares colombianas, han tenido sus problemas internos y sobre todo porque una oligarquía liberal-conservadora los ha abusado y usado para sus fines políticos. Las Fuerzas Militares, en todos los países, se crearon para la defensa de sus fronteras y siempre para enfrentar cualquier acción que venga de otro país y en defender la soberanía e independencia. Nunca por política de Estado usar esa fuerza por razones política interna contra sus ciudadanos. Para esos hay otras dependencias policiales o las llamadas Guardias Nacionales.

En Colombia el manejo interno e independiente  Estado-FFMM  ha sido respaldado por la Constitución de  1886  y   la oligarquía liberal y conservadora  la usaron distintamente  en su beneficio, esas políticas se apreciaron con la guerra de los Mil Días, el asesinato  del general Rafael Uribe, y se acentuaron aún más desde,  él también asesinato del presidente Olaya Herrera, pasando por Alfonso López Pumarejo en la década del 30 a quien intentaron deponer en 1936 y luego en el 40 el desangre entre liberales y conservadores, el magnicidio contra el líder revolucionario y popular Jorge Eliecer Gaitán fue estremecedor, tal como él lo predijo, que su muerte podría provocar graves conflictos en los próximos 50 años,  esa guerra interna provocó 300,000 muertos de 1946 a 1958 (2), no se equivocó él carismático y preclaro líder.

Líder cuyo ejemplo y pensamiento tratan de ocultar, así como su historia, hace unos años visité la casa museo Jorge Eliecer Gaitán estaba muy bien atendida y hoy he tenido noticias de que la Casa Museo ha sido prácticamente destruida, pese a las reclamaciones de su familia y de su hija Gloria Gaitán.

Fue en el gobierno de Uribe Vélez, cuando la oligarquía liberal-conservadora inició una política de arrasar con la Casa Museo y el pensamiento e ideas de Jorge Eliecer Gaitán, abusando de su poder.  Es el pueblo colombiano el que debe exigir respeto al gobierno y la recuperación de la memoria histórica de sus líderes y pueblos.  Pueblo que no defiende su historia termina esclavizado por los grandes señores del poder autoritario y monárquico.

El tema de la crisis militar en Colombia y los diversos problemas que han confrontado en los últimos años, serán reflejado en la segunda parte de esta historia, que hoy es, además de la grave pandemia, un tema muy serio, no solo para Venezuela y Colombia, sino para la región.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com

miércoles, 29 de abril de 2020

Estados Unidos, Colombia, Coronavirus y el Narcotráfico. (IV Parte)



Por Tony López R.:
En mis tres anteriores artículos ha quedado demostrado, que el gobierno de Donald Trump, poco le interesa la salud de su pueblo, hoy 23 de abril, hay que lamentar el fallecimiento de más de 50,000 mil estadounidenses y las perspectivas son desalentadora si tenemos en cuenta que ya casi alcanza los 800, 000 mil contagiados. Esta es, la lección que deben aprender los que manejan los destinos de sus pueblos, una mala decisión de la Casa Blanca, al no atacar a tiempo la enfermedad, porque priorizó, lo económico, los negocios, los intereses electorales y la política de sanciones y amenazas contra varios países, especialmente a Venezuela y Cuba.


Una vergüenza el argumento contra Venezuela y su presidente Nicolas Maduro al acusarlo de narcotraficante y a Cuba de apoyar y asesorar militarmente, al gobierno revolucionario bolivariano, y propagar que los 20,000 médicos, enfermeras y técnicos que prestan servicios de salud al pueblo venezolano, según Trump y Pompeo,  son “militares” y como papagayos, formadores de opinión, lo  repiten y se publica en los grandes  medios occidentales creando esa matriz de opinión, totalmente desmentida por nuestro  Canciller. Mientras que por otra parte un funcionario no identificado del Pentágono, según publicó la revista Newsweek, Cuba está comprometida en el tráfico de drogas.

Sin pruebas, porque no las hay, pero la mentira hay que convertirla en verdad, de eso se ocupan los medios gebelianos y hegemónicos como Newsweek, porque es un noble argumento de combatir el flagelo de la drogadicción, política de combatir la drogadicción que internamente no practican y por eso es el mayor consumidor del mundo. Usan esa mentira para justificar y buscar el apoyo del pueblo norteamericano para intervenir en Venezuela. Lo paradójico del tema es que el principal aliado en esta aventura es el gobierno de Colombia, el que según la agencia norteamericana DEA Colombia está considerada la mayor productora de cocaína en el mundo. 

Es por esa razón que el historiador Forrest Hylton, de la Universidad de Nueva York, en su libro la “República de la cocaína” señala “la brutal combinación de terror, expropiación y pobreza que existe hoy en Colombia”. “Un país gobernado por una oligarquía criminal que se nutre de los dineros del tráfico de drogas, en colusión con militares, policías y paramilitares violadores de los derechos humanos”. Le falto decir a Hylton la complicidad y el apoyo estadounidense a esos sectores económicos y políticos colombianos, porque al final los más beneficiados del narcotráfico, son los grandes centros financieros y las industrias químicas americanas que ingresan miles y miles de millones de dólares en sus arcas, anualmente.    

De Colombia, el principal aliado de Estados Unidos, en esta demencial aventura, ofreceremos información y análisis, de cómo lo distintos gobiernos estadounidenses y colombianos, el primero en victimizar al pueblo neogranadino y los segundos por los beneficios económicos de poderosos sectores oligárquicos, cómplices de Estados Unidos en el tráfico de drogas, que convirtieron a Colombia en una Narco-democracia, como  tituló su libro Joe Toft, ex jefe de la DEA en la década del 90 en Bogotá y que más adelante brindaré mi valoración y análisis de porque esa “conducta  moralizadora”.

La opinión publica mundial, tiene la visión contemporánea del tema del narcotráfico, que se visibiliza cuando, se produce el gran desmembramiento del llamado campo socialista de Europa del Este y como consecuencia de una acción traidora que provocó la caída de la Revolución de Octubre, que conllevó al desmembramiento de la Unión Soviética. El peligro y amenaza del comunismo a la “democracia” neoliberal desapareció y era preciso buscar un enemigo que permitiera justificar la política injerencista imperial.

Ese enemigo, el narcotráfico, emergió hacia fines de la década del 80, en el caso de nuestra región, colocando a Colombia como la primera víctima y así fue. Pero es la gran hipocresía y la doble moral de Estados Unidos, ellos tenían experiencia y trabajo adelantado, desde la década del 60, promovieron la siembra y suministro de la mariguana en la costa atlántica. Que les sirvió durante la guerra de Vietnam, para mantener a sus soldados enviciados y cometer los más horrorosos crímenes contra el pueblo vietnamita, hay literatura en abundancia que prueba lo que aquí afirmo.

La mejor yerba del mundo, decían, incluso la llamaron la “Golden Santa Marta” por la zona montañosa de la Sierra Nevada, donde se sembraba, de una estupenda calidad, según los entendidos.  El narco paramilitar Hernán Giraldo era uno de los capos que negociaba la venta de marihuana con los gringos. Ese comercio trajo mucho dinero y cientos de muertos, entre las pequeñas bandas “marimberas” algunas eran integradas por familias como los Cárdenas y Valdeblanque residentes en la zona, que sostuvieron una feroz guerra.  Esta época fue conocida como la era de la “marimba”.

En ese periodo, Colombia comienza a ser un laboratorio, por los Cuerpos de Paz, que no eran más que un cuerpo al servicio de las agencias de inteligencia y personal relacionados a investigaciones sobre armas químicas y biológicas, trabajando y acopiando información con diversos objetivos que le sirvieran como armas para sus fines guerreristas. Existen muchas dudas y ojalá sea objeto de investigación de porque en esos años, en algunas veredas del departamento del Tolima, donde estos investigadores incursionaron, muchos niños nacieron con serias deformaciones, ciegos y otras enfermedades, es curioso que luego en las guerras de Laos, Cambodia y Vietnam, tenían casos parecidos, cuando se conoció que era producto del agente naranja.

La marihuana fue uno de esos objetivos de acuerdo a investigaciones realizadas por el prestigioso periodista German Castro Caycedo, como bien lo plasma en su libro Nuestra Guerra Ajena (1) y con razón afirma “Colombia, una víctima de la invasión a Vietnam” y lo demuestra contundentemente en su capítulo “Odio, miedo y marihuana”.  Y narra pasajes y que a continuación doy a conocer, lo que muestra el carácter y la condición de lo que es capaz el imperio.

Las vivencias narradas por militares participantes en la guerra de Vietnam y lo sucedido    en la toma de la aldea My-Lay-4 es horrorosa, algunos confesaron que bajo los efectos de la marihuana se cometían actos atroces matando ancianos, mujeres y niños, algunos acuchilladas, y a los recién nacidos, lo atravesaban y colgaban de las bayonetas, o los lanzaban al aire y despedazaban con ráfagas de ametralladoras, al grito mueran los “comunistas”.  Terminada la toma de esta aldea, donde fueron asesinados 504 personas el general William C Westmoreland, envió este mensaje.

 “En la operación realizada el 16 de marzo en My Lai-4 se ha dado un fuerte golpe al enemigo. Felicitaciones a los oficiales y hombres de la compañía Charlye por su acción sobresaliente”. Aquí tienen una de las innumerables muestras de las graves violaciones y la complacencia con la que los generales estadounidenses premian salvajes crímenes de guerra y de lesa humanidad y no pasa nada. De cuales derechos humanos hablan.

A fines de 1970  se comienza a cambiar marihuana por coca y Giraldo,  “patrón” de la banda de “Los Chamizos” había ganado la batalla a los Cárdenas y Valdesblanquez, e hizo alianza unos años más tarde con Jorge Tovar Pupo (a) Jorge 40, sumándose al  llamado Bloque Norte de los narco paramilitares, cuyos  superiores eran Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, personajes de los que nos ocuparemos más adelante, cuando abordemos las relaciones de prominente sectores de los poderes ejecutivo, legislativos y judiciales,  políticos, empresarios, ganaderos, terratenientes, ganaderos, y militares colombianos, con el narco paramilitarismo. 

Con toda justicia hay que señalar, que Colombia no era un territorio cocalero, según cuentan mis fuentes,  a fines de los 70 Pablo Escobar y su primo Gustavo Gaviria  que formaba parte de una banda que se dedicaba a robar lapidas de mármol  y autos, cuando  un amigo le habló del tema de la coca peruana y de la ganancias que esta dejaba,  a partir de allí comenzaron ambos a montar su negocio, que incluyo la siembra de coca en territorio colombiano. Aunque uno del más viejo narcotraficante de cocaína era el caqueteño Leónidas Vargas socio de Gonzalo Rodríguez Gacha el mexicano y del Cartel de Medellín y que poseía grandes cultivos de coca en Vichada, Guainía, Meta y Vaupés.  

 El plan hacia Colombia del gobierno de los Estados Unidos era más estratégico, lo importante era desarrollar una campaña mediática desde distintas latitudes y desde el coloso del norte sembrar la idea de que Colombia era el principal país suministrador de cocaína y por supuesto desarrollar una política antinarcóticos y contrainsurgente del gobierno estadounidense hacia este país, que le permitiera afianzar su penetración y las de sus agencias al interior de esta nación andina. El Plan y la campaña, tenía mucha credibilidad, dado los antecedentes de los Carteles de Medellín y Cali, en la década del 80 y de otros Carteles colombianos de los cuales, no se hablaba en ese periodo. Y la existencia de un movimiento armado que tomaba fuerza, como las FARC-EP el M-19, el ELN y el EPL.

La CIA tenía la opinión que lo esencial en Colombia era lo político y la crisis social que podía beneficiar a la insurgencia.  Ese conocimiento, siempre según  fuentes diplomáticas europeas, constituía una seria preocupación para la Agencia de Inteligencia estadounidense y un sector de su gobierno, pero esa apreciación de la CIA, no era compartida por el embajador de Estados Unidos Lewis Tambs y los representantes de la DEA, particularmente   el Jefe de dicha oficina en Bogotá, JoeToft,  jefe que tenía la potestad de recibir y clasificar la información,  que obviamente por su contenido debía ser reservada para el Estado colombiano  en función de preservar sus fronteras y soberanía, pero nunca entregada por EE.UU  a las autoridades colombianas.

Fueron Tambs y Toft los que por conveniencia  política y económica de  sectores muy poderosos en Estados Unidos  satanizaron a Colombia con el apelativo de la “narco democracia” y Toft a través de su libro, hizo una campaña muy negativa contra el pueblo colombiano, campaña que lesiona la dignidad de sus ciudadanos y que aún hoy  en pleno siglo XXI sufren muchos  honrados y prestantes hijos de ese pueblo,  cuando viajan al exterior, sometidos a bochornosos interrogatorios, registros  y discriminación,  especialmente  en  Estados Unidos.

Esta política estadounidense queda bien expuesta por la destacada periodista María Teresa Ronderos, en su libro” Guerras recicladas”.  “En marzo de 1984 la policía colombiana descubrió en los Llanos del Yari, 19 laboratorios conocidos como Tranquilan día, … ese hallazgo “armo un gran escándalo agravado por la declaración del embajador estadounidense Lewis Tambs en Bogotá, quien, sin tiempo, ni alcanzado a investigar, declaró a la prensa que era una alianza narcoterrorista entre las FARC y el narcotráfico”. Y afirma, Ronderos, él siguiendo “la línea de su gobierno presidido por Ronald Reagan campeón del anticomunismo en Centroamérica. Tambs estaba en una campaña premeditada para inflar conexiones entre guerrillas colombianas, gobierno sandinista en Nicaragua y negocios del narcotráfico”.

Las investigaciones realizadas, arrojaron que eran del Cartel de Medellín, y quedó debidamente probado que la guerrilla de las FARC no eran dueñas de Tranquilandia y nada tenían que ver con lo allí descubierto. Esos laboratorios pertenecían al “mexicano” Rodríguez Gacha y Pablo Escobar, enemigos jurados de las FARC-EP.

Sobre el uso y tráfico de cocaína,  hay un dicho que dice que “las mentiras tiene las patas cortas”, el gobierno de Donald Trump, y su asesores entre ellos Elliot Abrams, olvidaron que en la década del 80, el coronel Oliver North, a través de terceros negoció con Pablo Escobar, la compra de varias toneladas de cocaína, con el fin de financiar a la contrarrevolución nicaragüense, cuando organizaron en Honduras a un ejército, entrenado por oficiales del Batallón de Inteligencia 601, del Ejército Argentino, el llamado Grupo 60, bajo las órdenes del Coronel  José Hoyas, y que en Tegucigalpa era conocido con el nombre de  Santiago Villegas.
Es el famoso caso Irán-Contra, en esos operativos participaron Elliot Abrams, quien cumplió prisión por sus vínculos con los escuadrones de la muerte centroamericanos, cuando se desempeñaba como subsecretario de Estado en el gobierno de Reagan.  

Mientras el embajador Lewis Tambs, en Costa Rica, como bien explica la colega Rondero en su libro, en el testimonio que ofreciera al Congreso en 1987 el embajador Tambs al ser interrogado sobre el escándalo Irán-contra, y preguntado sobre la conversación que había tenido con el coronel Oliver North en 1985, “este respondió que North le había pedido que trabajara en la apertura de un frente militar o sea un Frente Sur para atacar a Nicaragua”. “Por sus acciones en 1989 el Congreso costarricenses por tráficos de armas pagadas con cocaína. Llevó a prohibirles el ingreso a su territorio al ex embajador Tambs y a otros funcionarios estadounidense”.

En esta cuarta entrega, ustedes pueden ir evaluando el grado de compromiso y de acciones militares de los distintos gobiernos de Estados Unidos, contra gobiernos y pueblos en nuestra región y los que actualmente realizan contra Venezuela, Cuba y Nicaragua, en mi próximo artículo ampliaré estas informaciones y la complicidad de Estados Unidos con el paramilitarismo, el mercenarismo israelita, británico y los sectores de poder en Colombia. 

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
Nuestra Guerra Ajena. Ed. Planeta Colombiana. 2014.  Pag,33 a la 63
Guerras Recicladas. Ed. Aguilar. Primera Edición septiembre 2014. Pag 40 y 137 y 138.
jorgarcia726@gmail.com

sábado, 24 de junio de 2017

Terror en las calles, al norte y al sur

Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez

En el Centro Andino al Norte de la ciudad, una bomba produjo un estruendo de terror que sin explicar nada dejo una huella de muertos y heridos inocentes y de paso recordó que la barbarie está viva. Al Sur de la misma ciudad un día después, una granada despertó el silencio y dejo 7 heridos, anónimos. Los dos hechos de terror llaman a profundizar la democracia como antídoto y a responder con políticas efectivas de paz y a desarmar sin excepción a todas las personas, grupos, parches, pandillas que tengan armas, que comerciantes, ganaderos, terratenientes, transportadores y hasta funcionarios, portan con permiso legal con la excusa es hacer valer la legitima defensa por su seguridad personal y la de sus bienes.


Otros portan y usan armas de manera ilegal para atacar, hacer valer su voluntad o imponer su inhumana manera de convivir.  Las armas legales son distribuidas por el Ministerio de Defensa encargado de garantizarle al estado el monopolio de la fuerza y las ilegales distribuidas por comerciantes del mercado negro y compradas con la misma excusa y de paso imponer una patética e inhumana manera de vivir entre intimidación y amenazas que hace del delito una actividad sostenida con la debilidad del estado también amenazado y penetrado por las mafias y el espíritu mafioso.

Los dos hechos de terror, uno el sábado en el Norte anuncia una tragedia para el país, el otro el domingo en el Sur, deja una tragedia para el barrio y unas pocas familias. Los dos hechos son condenables, abominables y los rechaza la sociedad comprometida con la paz y la reconciliación, cansada del se odio y de los continuos llamados a cerrar con dolor y sangre sus conflictos. Los dos hechos humanamente tienen características similares, que la política y la estructura elitista del poder se encarga de separar, de marcar diferencias. Los medios los presentan con indicadores de reproducción del morbo y ocultan la real y más grande tragedia colectiva que es la desigualdad que permite ver en una misma calle del Norte al automóvil Ferrari o Lamborghini más codiciado o la prenda más costosa del mercado, junto a imitaciones de relojes rolex, ventas callejeras y niños desnutridos mendigando.

El Sur apenas si existe, la retina común lo anuncia como un borde de lomas con casas apiñadas y gentes peligrosas. El centro Andino, en cambio, es el corazón de la llamada zona Rosa donde la clase media va de una vitrina a otra, de un bar a un wok. La zona incluye la posibilidad de que lo que allí ocurra saldrá en televisión, hace un par de años una balacera entre esmeralderos fue noticia y hace un año se supo que se habían robado la bicicleta de Carlos Vives. Allí  están los almacenes de don Amancio Ortega el más rico del mundo, el de Zara, Massimo Dutti y Stradivarius, también famosos en Paris, Madrid y Londres y están los mejores escaparates de la moda y del diseño, es lugar de encuentro, de rumba y restaurantes.

El estruendo de terror es parte de una mentalidad de ultraderecha que se niega a hacerle el duelo a la guerra y al horror y sabe que para el norte un estruendo estremece y en el sur adormece. En el Norte en solo minutos había 14 ambulancias, 2 carros de bomberos, el alcalde y sus secretarios y el presidente un par de horas después, las cámaras de grandes medios y las voces de congresistas. En minutos daban los nombres de tres mujeres jóvenes asesinadas, una de ellas francesa. El gobierno ofreció una recompensa de 35000 dólares por información útil, compensaciones de 6000 dólares por vida perdida y conmino a los centros de salud a atender sin objeción a las otras víctimas. Sobre el hecho letal el gobierno baraja tres hipótesis que no anuncia.

Del otro lado, de la zona sur, se supo de la granada pero no hubo hipótesis, el estruendo ocurrió en una esquina de barrio no vino ninguna autoridad, ni congresistas, ni presidencia, ni trinaron los twitter rechazando la tragedia y el oficial fue enfático en señalar cerrando el caso, que fue un ajuste de cuentas que dejo unos heridos..

 En todo caso el presidente nobel tiene ahora la posibilidad, la gran oportunidad de tramitar con urgencia del fast-track, el desarme inmediato del país entero, crear un espíritu abolicionista de todas las armas en manos de particulares como garantía para avanzar en democracia.

P.D. Lo que ocurre en la pequeña escala de la ciudad, igual ocurre en la escala planetaria, norte y sur delintan conceptos, prácticas y ponen al descubierto las grandes diferencias.

mrestrepo33@hotmail.com