Mostrando entradas con la etiqueta economía mundial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta economía mundial. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de mayo de 2020

Pistas para analizar el probable mundo de la post pandemia



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En varios de mis artículos he dicho que es muy pronto para hacer predicciones respecto de lo que pudiera ocurrir en la post pandemia cuando todavía la primera potencia mundial no ha logrado controlar el virus y en el mayor país de la región se encuentra en plena expansión.

La capacidad que tengan los gobiernos de ambos países en el sometimiento de la pandemia va a influir en gran medida en la vida del planeta y de nuestro continente. De ahí que me parece aún prematuro esbozar un punto de vista acabado sobre las perspectivas que se vislumbran en el futuro cercano y un poco más allá.
No obstante eso, varios lectores me han escrito para decirme que intente una suerte de análisis simple de variables que permitan hacer una proyección de la situación creada por el Covid19 y sus consecuencias.


Habiendo dicho eso, me atreveré a formular algunas impresiones que podrán servir como aproximaciones para el estudio, nunca como ideas selladas sobre este asunto, considerando que aún está en pleno progreso.

Tal vez lo primero que habría que decir es que entre los bloques de poder mundial el que saldrá menos golpeado de la pandemia será China. Si hacemos un símil con el fin de la segunda guerra mundial de la que Estados Unidos emergió en las mejores condiciones económicas tras no haber sido golpeado por el conflicto, podríamos proyectar que ahora China tendrá una capacidad análoga de superar las consecuencias de la crisis e incluso seguir desarrollando un “Plan Marshall” que ya estaba en pleno funcionamiento antes de que apareciera el primer caso de Covid19, me refiero a la Iniciativa de la franja y la Ruta de la Seda”.

Si nos atenemos a que ya en abril la exportación de bienes desde China comenzó su recuperación al tener un crecimiento del 8,2% interanual en comparación con la caída de 11,4% en el primer trimestre, se podría mirar el futuro con esperanza si se acepta que estas cifras son expresión de la “fuerte resistencia de la economía china y la sólida demanda externa de productos fabricados en China” como apuntó Zhuang Rui, vicepresidenta del Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Comercio y Economía Internacional de Beijing.

Sin embargo, vale decir que durante este mismo mes las importaciones se contrajeron en un 10,2%, lo que si bien es cierto eso significó un superávit comercial de 44,38 mil millones de dólares, se refleja una tendencia que no apunta hacia una posible tracción de la economía mundial a partir del mejoramiento de la situación económica de China. Por esta situación, el comercio exterior chino se contrajo en abril en un 0,7% interanual lo que sin embargo significa una ostensible mejoría si se le compara con la caída de 6,4% del primer trimestre. Si se suma el primer trimestre con abril, la contracción es de 4,9%

Empero, hay que resaltar que el comercio de China con la totalidad de los países de la Franja y la Ruta creció un 0,9% para llegar a casi 385 mil millones de dólares, ocupando un 30,4% total del comercio internacional y alcanzando un crecimiento interanual de 1,7%

En cuanto a las importaciones y exportaciones de bienes de China con la Unión Europea, Estados Unidos y Japón se redujeron durante el período, según los datos de la administración. Sin embargo, el transporte de carga hacia la Unión Europea por vía férrea se ha transformado en un sustituto vital tras la paralización de una parte importante del transporte aéreo. De enero a abril, un total de 2.920 trenes de carga realizaron el recorrido China-Europa, es decir, un 24 % más respecto del mismo período en 2019, haciendo crecer en un 27 % interanual de este tipo de carga.

Con todo, el primer ministro Li Keqiang fue muy cauto al ofrecer una perspectiva para la economía durante este año.  Todas las previsiones iniciales han ido a la baja, sin embargo, se pronostica un crecimiento de alrededor del 1,2% al finalizar el año, lo cual resulta muy positivo si se considera que la contracción de la economía del primer trimestre llegó a un 6,8%. Vale decir que no obstante esto, China se propone difíciles metas en materia de empleo (9 millones en comparación de los 13,2 millones de 2019), de inflación (3,5 %frente al 2,9% de 2019), de déficit público (por encima del 3,6), lo que no ha obviado la mantención de los objetivos más cruciales para el desarrollo y para la preservación del nivel de vida alcanzado. Vale decir que el FMI ha previsto un crecimiento de 9,2% para la economía china en 2021 lo cual resulta muy alentador.

Como apunta el analista español Xulio Ríos: “Parece improbable que China alcance algunos objetivos del XIII Plan Quinquenal, en concreto, la duplicación del PIB y del PIB per cápita en este año con respecto a los niveles de 2010. Menos dudas ofrece el objetivo de erradicación total de la pobreza extrema y la sociedad modestamente acomodada, dos prioridades que el Partido Comunista de China estableció de cara a su primer centenario a celebrarse en 2021” y que se mantienen como logros a obtener durante este año.
Del otro lado del Pacífico, la perspectiva de mejoramiento de la economía de Estados Unidos no ofrece cifras alentadoras ni en el corto ni en el mediano plazo. El índice de desempleo en abril según cifras aportadas por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos en un informe presentado el pasado 11 de mayo no tiene precedentes históricos.

Ese día la caída en el nivel de empleo llegó a 20,5 millones de personas. Este es el mayor colapso mensual en la historia.  No solo eso, sino que también superó el récord previo en más de 10 veces. La tasa de desempleo oficial aumentó de menos de 4% a 14,7%, mucho más que cualquier índice desde la Gran Depresión de 1929.

Estas cifras no consideran a los millones que perdieron sus empleos durante las últimas tres semanas que hace que alrededor de 33,5 millones de ciudadanos hayan solicitado beneficios por desempleo desde el comienzo de la cuarentena hace un poco más de dos meses atrás. Según el informe: “6,4 millones de trabajadores más dejaron la fuerza laboral en su conjunto y no se muestran como desempleados, llevando la tasa de participación laboral a su nivel más bajo desde 1973. Otros 11 millones de trabajadores reportaron estar trabajando a tiempo parcial porque no encontraron un empleo a tiempo completo, un aumento de 7 millones desde antes de la pandemia”. Esto lleva a afirmar que aproximadamente una tercera parte de la fuerza laboral se encuentra sin trabajo. Muy difícil que el “America First” propuesto por Trump pueda ser cumplido por mucho que se siga activando la maquinita de hacer dinero.

En contraste, se mismo día 11 de mayo, el mercado bursátil tuvo un manifiesto crecimiento lo cual da cuenta de que en condiciones de pandemia la economía especulativa continúa su “éxito” en detrimento de la economía productiva que tanto necesita el país y que es el centro del proyecto político del presidente Trump. En otras palabras, los casi cien mil muertos y más de millón y medio de contaminados por Covid19 no son óbice para paralizar o estancar a Wall Street, aunque la economía real siga dando tumbos. Al contrario, los multimillonarios han sido beneficiados por el Covid 19 logrando un incremento sustancial y acelerado de sus ganancias.

Ni la administración republicana ni la oposición demócrata parecen tener idea de cómo manejar el asunto más allá de una retórica que solo apunta a ganar votos en las próximas elecciones No hay propuestas de corto plazo para recuperar le economía. Trump ha dicho que no tiene prisa para aprobar una ley que proporcione instrumentos para avanzar en ese sentido y su principal asesor económico Larry Kudlow, apuntó que las conversaciones sobre más medidas de “estímulo” están “en una tregua ahora mismo”.

Por su parte, los demócratas a quienes las circunstancias le han dado oxígeno para una elección que tenían perdida a comienzos de año, mencionan ayudas adicionales que saben no serán aprobadas por el Congreso, pero que publicitan con desmesura en la búsqueda de votos para un senil y desprestigiado Joe Biden quien no ofrece mejores perspectivas que Trump en caso de llegar a la Casa Blanca. En el fondo, la clase política estadounidense se encuentra paralizada e indiferente frente a la crisis y frente a la recuperación de la economía, ofreciendo así oscuras perspectivas, independientemente de quien ocupe la más alta magistratura del Estado a partir del próximo enero.

Pero una situación más patética aún, es la que ofrece la Unión Europea. En la reciente cumbre virtual realizada el pasado 6 de mayo con participación de los jefes de Estado y gobierno de sus 27 miembros no se transmitieron buenas noticias. Además de hacer patente su desesperación por sentirse secuestrados por Estados Unidos y la OTAN y sabiendo que en caso de una hipotética contienda nuclear con Rusia no tienen ninguna opción de victoria, los gobernantes europeos no ofrecen comprensibles respuestas frente a la obsesión estadounidense de llevar al Viejo Continente a una confrontación innecesaria y absurda con Moscú. Aunque la “doctrina De Gaulle” de independencia de Europa de cualquier otro poder mundial, ha vuelto a aparecer en el horizonte, salvo algunos temas muy puntuales, los líderes actuales parecieran no tener la suficiente entereza para retar la dominación estadounidense y avanzar en un camino propio que los lleve a una política exterior autónoma favorable a la solución de las necesidades de sus pueblos.

Europa hoy esta permeada de divisiones, no sólo por la retirada de Gran Bretaña, también por las diferencias entre países deudores y acreedores que es lo mismo que decir entre aquellos que imponen las normas y los que las acatan, como se hizo patente con el reciente fallo del Tribunal Constitucional de Alemania que declaró inconstitucional el programa de compra de bonos de deuda del Banco Central Europeo generando una explosión en los cimientos de la alianza que tiene su sede en Bruselas.

En una encuesta realizada por el periódico español La Vanguardia se señala que el 88,89% de los participantes opinaron que ha habido falta de solidaridad en la Unión Europea para el manejo de la pandemia. Así mismo, el 94, 92% cree que el Covid19 hará más daño a la Unión Europea que el Brexit. Ambas cifras son clara expresión del estado de ánimo de un conglomerado que parece desvanecerse.

Sobre este tema, valdría la pena exponer la opinión del influyente diario parisino Le Monde recogida en un editorial de los primeros días de este mes de mayo, en la que se afirma que  Europa no "resistió el asalto del coronavirus", toda vez que quedó “desarmada ante una pandemia que no ha podido ver venir, no ha logrado organizar la solidaridad para los estados miembros más afectados", agregando que el "egoísmo" de los países miembros y el retorno de las fronteras "han puesto en peligro dos pilares de la Unión Europea": el espacio Schengen y el mercado único.

Vale remembrar las dramáticas declaraciones del presidente serbio Aleksandar Vucic quien elogiara la cooperación de China sosteniendo que "la solidaridad europea no existe". En fecha tan temprana como marzo, Vucic dijo que: "Le hemos pedido todo a China. Hemos pedido a China hasta que nos envíen médicos". Al referirse al presidente de la nación asiática confesó que confiaba en “mi hermano y amigo Xi, y confío en la ayuda china. Añadió que: “El único país que puede ayudarnos es China. Y los otros, pues muchas gracias" señalando finalmente que: "Ya entienden que la gran solidaridad internacional de hecho no existe. La solidaridad europea no existe. Fue un cuento de hadas sobre el papel".

El mencionado editorial de Le Monde enuncia que la Europa abandonada por Estados Unidos, codiciada por China y fría con Rusia "todavía cree en el multilateralismo", pero advierte que si quiere ejercer alguna influencia en el orden mundial de un futuro post pandemia "debe comenzar organizando su propia reconstrucción económica, en solidaridad y decididamente".

En referencia al orden mundial que emergerá del control del Covid19, que es el origen de la inquietud de los lectores que me escribieron motivando este artículo, vale la pena también analizar la opinión del periódico francés, vocero de las élites de ese país que afirma que ante la crisis global producida por el Covid19 y las transformaciones geopolíticas que esta produce, Estados Unidos ha perdido su papel de liderazgo mundial.
En el mencionado editorial se afirma que el orden internacional existente desde el fin de la segunda guerra mundial era débil incluso antes del inicio de la pandemia y que el mismo "ya no se adapta a la realidad del equilibrio de poder del siglo XXI". Además, asegura que habría que retrotraerse al fin del mundo bipolar para entender el colapso del sistema actual asumiendo que el fin de la Guerra Fría, la desaparición de la Unión Soviética y el surgimiento de China como potencia económica global “desequilibraron gradualmente" un mundo basado en la dualidad estadounidense-soviética, de manera que "el orden bipolar fue sucedido por un desorden multipolar”.

De igual manera, Le Monde establece que esta crisis también enseña que Estados Unidos ya no puede ejercer el papel de liderazgo global que se había auto asignado en el siglo XX.
Como dije al comienzo, este panorama puede aportar algunas pistas de hacia dónde se orienta el mundo en el futuro de la post-pandemia. Cada quien debe sacar sus propias conclusiones.

sábado, 2 de mayo de 2020

La ‘pandemia’ de la pobreza. El coronavirus como excusa



Por Rubén Alexis Hernández:
Las consecuencias económicas terribles a raíz de la semiparalización de la economía mundial, “ocasionada” por la pandemia derivada del coronavirus COVID-19, ha afectado de forma particular a centenares de millones de asalariados y de comerciantes informales del mundo entero. En este contexto la famosa cuarentena o aislamiento social obligatorio, de justificación por las élites y los Gobiernos debido al supuesto gran peligro representado por el coronavirus, ha dejado como saldo principal la recesión económica y el replanteamiento del capitalismo global en ciernes, y por tanto el aumento alarmante de la pobreza y la miseria en prácticamente cada nación del orbe. Triste panorama, pero esperado, considerando los efectos sociales nefastos de diversas crisis o catástrofes de variado ámbito en el pasado.


La verdadera pandemia no es la generada por el coronavirus, sino la de la pobreza, extendida por todos los rincones del orbe, azotando a gran parte de la humanidad desde la consolidación del capitalismo. Anualmente mata a millones de forma directa e indirecta por enfermedades relacionadas con la desnutrición, especialmente a niños y ancianos, y no tiene la relevancia mediática que ha tenido la infección por el COVID-19, simple y sencillamente porque el sufrimiento de los pobres importa un comino a los poderosos.

En nombre del sobredimensionado peligro que ha significado la fulana infección por coronavirus, las élites y los Gobiernos de manera absurda e irracional, atentando contra los derechos económicos de la mayoría, como el trabajo formal e informal relativamente estable y el derecho a tener acceso a costos razonables a alimentos y medicinas, decretaron un aislamiento social obligatorio y una semiparalización económica traducidos en crímenes de lesa humanidad contra buena parte de la población mundial.

Directa e indirectamente el poder global está asesinando y exterminando a numerosos seres humanos con el coronavirus como excusa de turno. La pobreza es terrible por cuanto impide al ciudadano común el goce de una vida digna, y lo condena al hambre permanente, la desnutrición crónica, la enfermedad y la desilusión; y ni hablar de los niños en esta condición, que tristemente tendrán un deficiente crecimiento físico y mental. Deberían pagar por todo lo que están haciendo las élites y los Gobiernos en contra de casi toda la humanidad, porque en realidad la guerra que llevan a cabo en la actualidad no es contra ningún virus, sino contra los pueblos humildes. La ‘pandemia’ de la pobreza sí que es peligrosa, y es una real amenaza año tras año.
www.rubenhernandezinternacional.blogspot.com
ruhergeohist@yahoo.com

sábado, 4 de abril de 2020

El CDV19 y un nuevo equilibrio de poder….



Lic. Roberto Chiazzaro:

Cerca de finalizar la Segunda Guerra Mundial, EEUU y sus aliadas europeas (sin Rusia) se reunirán en la denominada Conferencia de Breton Woods, marcando el rumbo del funcionamiento económico mundial en Occidente a partir de sus resoluciones, en el marco del nuevo mundo BIPOLAR.

De allí surgieron algunas Instituciones como son: el FMI, el Banco Mundial y el GATT, las cuales facilitaron enormemente el movimiento de capitales y de mercaderías, propiciando así el desarrollo e intensificación del comercio internacional. Dando comienzo al proceso de la llamada Globalización Contemporánea y a uno de los periodos más prósperos del mundo desarrollado


 En América Latina mientras tanto, en un fenómeno proporcionalmente inverso, comienzan a pauperizarse los pueblos, con la caída de los modelos ISI y el regreso a la dependencia en precios y cantidad de los COMODITTIES, proceso lento y continuo de lo que será la gran crisis estructural de las economías latinoamericanas.

Treinta años más tarde, la crisis del petróleo de mediados de los años 70 impactara fuertemente en la estructura de la economía mundial. Las grandes empresas multinacionales buscaron los medios para recuperar la rentabilidad perdida, desarrollando un nuevo sistema de producción global y los gobiernos recortando los beneficios del “Estado de Bienestar” que se habían logrado a lo largo de los “Años Dorados”, de post guerra.

La posibilidad de generar un nuevo sistema de producción, se debió a la concurrencia de varios factores como: la reducción de los costos en el transporte y los adelantos de las tecnologías de la informática y las comunicaciones (TIC`S), los cuales permitieron el desarrollo de las redes de producción, o cadenas de valor.

   Esto implicó que las Empresas multinacionales, de los países desarrollados, trasladaron parte de sus procesos productivos a países en desarrollo. Se buscaba combinar la tecnología, innovación y conocimiento de los países desarrollados, con los menores costos de mano de obra, la abundancia de materias primas de los países sub desarrollados, junto a sus ventajas logísticas, fundamentalmente en el sud-este asiático y China receptores   principales de esta deslocalización de la producción.

 La caída del Muro de Berlín, y el fin del Bipolarismo, da inicio a la hegemonía de los EUA, al “fin de las ideologías” y el comienzo del NEO LIBERALISMO que como bien sabemos, postula las virtudes de la apertura comercial y del libre mercado, dejando de lado la práctica de políticas proteccionistas y el rol del Estado en la conducción, intervención y regulación de los procesos económicos, delegando en la iniciativa privada estas funciones.

En nuestra América Latina, tempranamente, la Escuela de Friedman (neoliberalismo) tuvo un fuerte desarrollo a partir de la instauración de la Dictadura Militar de Pinochet, junto al resto de las dictaduras del cono Sur, luego de la represión y el ajuste autoritario de la década del 70. Durante la cual se llevaron a la práctica, en forma estricta, la aplicación de los postulados del Consenso de Washington.

 Para el final de los años 90, el proceso de globalización contemporánea, y el desarrollo de la deslocalización de las transnacionales, había alcanzado su máximo  potencial, con la libre circulación de capitales, junto con la implantación, exacerbada, de la sociedad de consumo,  generadora, junto  con el crédito  de una demanda que activa los procesos de  producción, destinada a satisfacer la misma.

 La Globalización Contemporánea, y la deslocalización implicó, también, la uniformización y simplificación de los procedimientos y regulaciones nacionales e internacionales con el fin de mejorar las condiciones de rentabilidad, competitividad y seguridad  jurídica para las inversiones llevadas a cabo por estas grandes  Empresas Multinacionales, de allí la proliferación de Acuerdos de Libre Comercio y de  Tratados Bilaterales de Inversión, en el seno de las economías de los países emergentes, con el  objetivo de  otorgar seguridades jurídicas, a las inversiones provenientes del mundo desarrollado ,cediendo soberanía al capital transnacional.
Tres acontecimientos impactaran en este proceso, durante el SIGLO XXI.

El 11 de Setiembre del 2001 se produjo el atentado contra las Torres Gemelas y el Pentágono, causando miles de víctimas inocentes, dando inicio a la “Guerra contra el terrorismo” comenzando por la invasión a Afganistán, de EUA y sus aliados; siguiendo en el 2003 con la invasión a Irak.

 Sin bien los regímenes de los talibanes y de Sadam Hussein fueron derrocados, la resistencia a la presencia de los EUA en la Región, sigue siendo sumamente activa. Esta experiencia bélica ha sido la Guerra más prolongada a la cual se han enfrentado los EUA a lo largo de su historia. Actualmente, tanto en Afganistán como en Irak, han firmado sendos acuerdos de paz, fijando cronogramas para retirar sus efectivos militares, reconociendo, por la vía de los hechos, la derrota militar, al no haber podido lograr sus objetivos, a lo largo de más de 18 años de guerra.

 El costo en vidas humanas, heridos y todo tipo de efectos colaterales, para ambos bandos ha sido y es incalculable, miles de muertos y heridos, países colapsados y sumidos en la miseria por los efectos de una guerra imperialista, que, con el pretexto de aniquilar el terrorismo y la posible existencia de armas de destrucción masiva, buscaba apropiarse de los recursos de ambas Naciones agredidas.

El costo económico de estas guerras, para el Imperio norteamericano fue incalculable, más allá de los beneficios del complejo militar industrial que sostiene la economía norteamericana, el Tesoro de los EEUU, se vio notablemente afectado generando enormes déficits en la economía local. Además de la pérdida de prestigio a nivel mundial.

En setiembre del 2008, el segundo acontecimiento que incidió negativamente, en el desarrollo del proceso de globalización, se produjo con la caída de Lehman Brothers, que será el detonante de una crisis económica y social de tal magnitud, que podemos afirmar, que el sistema capitalista aún no ha podido superar.

El incremento exponencial de la desigualdad que se genera, la traslación hacia el resto del mundo de la crisis, impactando en Europa, fundamentalmente en los PIGS (CERDOS) PORTUGAL, ITALIA, GRECIA, SPAIN, denominación dada por las propias potencias europeas a las economías débiles con balanzas de pago desfinanciadas, han ido mermando la hegemonía norteamericana y sus aliados, así como la de sus Empresas Multinacionales.

Además, el proceso de deslocalización de la producción, fue generando, a modo de boomerang el surgimiento de un competidor: LA REPUBLICA POPULAR CHINA, en todos los planos, a la hegemonía norteamericana.

Convertida en segunda potencia económica mundial, compite con los EUA, incluso en el campo de las TICS. Digamos que, fue la potencialidad de la economía China la que, en gran medida permitió sortear, al sistema capitalista los efectos de la crisis del 2008.

En el plano militar, lejos está China de competir con el potencial norteamericano, sin embargo, su alianza estratégica con Rusia, en todos los campos, permite que sea considerada un rival de fuste. Recientemente, en una de las últimas aventuras militares, (SIRIA) en la cual se vieron involucrados los EUA, y sus aliados occidentales, el resultado final fue adverso para la potencia norteamericana. Su intervención, fue un fracaso y una clara demostración de deslealtad para con sus aliados, los kurdos.

Estos hechos, han logrado que se operen modificaciones sobre las bondades del libre mercado y los postulados del neoliberalismo.  Ahora en el discurso económico, comienza a hacerse notar la presencia de posturas que nos alertan sobre el ingreso a una nueva etapa que podría denominarse de: desglobalizaciòn.
En la historia del capitalismo ha sido recurrente la existencia de estos ciclos de apertura y de proteccionismo, que según el economista Ruchir Sharma, abarcan décadas de la historia.

Esto NO implica el fin de la globalización, sino que, ésta, reduce notoriamente su intensidad.
Cuando nos referimos a la desglobalización, hacemos referencia, pues, a una etapa del desarrollo económico internacional, en la cual se opera un notorio retroceso en los flujos internacionales de mercancías, servicios, capitales y personas, que, con los efectos producidos por la crisis del 2008, se agudiza y acelera.
El aumento del proteccionismo, manifestación más notoria de las políticas adoptadas por la Administración Trump, y la intensificación de la Guerra Comercial con China, es una clara muestra de lo que venimos analizando.

La deslocalización de la producción industrial, generó en todos estos años, importantísima pérdida de puestos de trabajo bien remunerados en la industria manufacturera, que la promesa de Trump de recuperar los mismos, explica en gran medida su asombroso triunfo electoral, sumándose a lo que venía sucediendo en Europa con la llegada de partidos nacionalistas, aislacionistas y proteccionistas. Siendo el BREXIT la máxima expresión de este fenómeno. -

 El desarrollo de este proteccionismo llevado a cabo por Trump, ha significado, la elevación de aranceles, el incentivo a las multinacionales a retornar con sus unidades productivas a los EUA (reshoring) y ha dejado de lado la celebración de Mega Acuerdos Internacionales, como el TPP, y el retorno a la celebración de Acuerdos bilaterales, en los cuales los EUA pueden sacar mayor provecho de sus ventajas asimétricas en las negociaciones llevadas a cabo con los países emergentes.

Otros factores que han incidido en este proceso de desglobalización, lo han sido el aumento de los salarios, en el destino de las deslocalizaciones, siendo el caso de China el más relevante, generando así, una merma en la rentabilidad. Y además la preocupación vinculada a la seguridad, por parte de las Empresas Multinacionales, como consecuencia de las operaciones de compra venta y la pérdida de control de sectores estratégicos por parte de los estados origen de estas multinacionales.

 El CORONAVIRUS es el TERCER ACONTECIMIENTO, que   ha detonado en este contexto, una pandemia que no tenemos todavía idea de cuáles serán sus efectos de largo plazo, pero que ha desatado ya, una profunda crisis social y económica a nivel mundial, interpelando todas las relaciones vinculantes sean laborales sociales, personales o de producción.

 La forma de intentar controlar sus efectos, lo que se logra sólo con el confinamiento social, están parando al mundo, lo cual implica graves riesgos económicos, pero sin alternativa.

Mantener las poblaciones dentro de sus casas, implica, (y está bien hacerlo) deprimir al máximo la demanda, afectando traslados, de personas y mercaderías y el movimiento turístico mundial.

Ahora bien, esta crisis ha tenido la triste virtud de mostrar la gravedad que ha implicado esta globalización en materia de suministros de medicina, la dependencia casi absoluta de productos de esta especie fabricados en China o en India, Alemania o EEUU y el escaso o nulo desarrollo de la investigación y desarrollo de productos medicinales, en los países emergentes, con la honrosa excepción de Cuba. DEBERÍAMOS haber tomado recaudos con la crisis griega, ya que los laboratorios, amenazaron con su retiro si se les ponían impuestos para superar la crisis en el 2010.

Se analiza entonces la conveniencia de reducir la dependencia de suministros en localizaciones alejadas, desde los propios centros de la economía mundial, lo cual impulsa una tendencia que ya se venía registrando.
 El proteccionismo, que en una situación como la que estamos atravesando, se reafirma, potencia a su vez la deslocalización en un marco regional o de proximidad.

Tal circunstancia valoriza la NECESIDAD de profundizar los regímenes de integración regional, en contraposición con los anuncios e intenciones de los gobiernos de derecha de flexibilizar el MERCOSUR, Y propiciar acuerdos bilaterales con los EEUU

Estamos, pues, ante un nuevo orden mundial, que abrirá las puertas de un nuevo relacionamiento entre estados y dentro de los mismos, con el desafío más importante de reconocer que ya la centralidad del mundo no girará en torno a Occidente, sino que tendrá su epicentro en el sudeste asiático, junto a otros actores. El cod 19 nos está dejando un mundo en clave de preguntas y re direccionamiento geopolítico.
.
Secretario de RRII del Partido Socialista del Uruguay.

chiazzaroberto@gmail.com