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miércoles, 15 de abril de 2020

El hipócrita ataque imperial al narcotráfico



Por Oscar Bravo:
El gobierno estadounidense en su afán intervencionista, vuelve con sus recurrentes intromisiones en los asuntos políticos de Venezuela, y que son de la exclusiva incumbencia de las y los venezolanos, pero no les importa y siguen con sus mandatos imperiales llenos de chantajes y amenazas, que son lamentablemente aupadas y aplaudidas por un sector opositor anti venezolano.



O que, en su fanatismo antichavista, llenos de odio y con una insaciable sed de venganza, están celebrando con frenesí, (un posible bloqueo naval) la llegada frente a nuestras costas caribeñas, de un porta avión estadounidense, y acompañados por otros barcos hechos para la guerra, con la infantil excusa para atacar al narcotráfico, cuando deberían apuntar hacia otro lado…por ejemplo, en el océano pacifico, y frente al país gobernado por Uribe y Duque…

Las personas que se sienten que están “medio informadas”, se preguntan : ¿no hay una relación directa entre el mayor productor de drogas en el mundo, (Colombia) y el mayor consumidor de drogas del planeta (Estados Unidos)…y si tienen hasta nueve bases militares instaladas en el vecino país, ¿Por qué no ha disminuido el comercio ilegal de la droga?...se dice, que el llamado “Plan Colombia”, ha significado la entrega de miles de miles de millones de dólares, para supuestamente atacar y neutralizar los cultivos de droga.

¿Cómo se explica que cada año en Colombia, aumenta de manera exponencial, el número de hectáreas sembradas de droga? ¿qué están haciendo las instituciones gubernamentales estadounidense para evitar el ingreso en su territorio de miles de toneladas de droga? ¿porque no han logrado disminuir el consumo de drogas, en “la sociedad más perfecta” del mundo? ¿porque esa actitud hostil en contra de Venezuela?...

El mundo ve con asombro, por qué el gobierno estadounidense no hace sus mejores esfuerzos para combatir la pandemia del Covid – 19, que en su territorio ya concentra el 25% del total de los casos infectados en el mundo, y que ahora de manera repentina descubren, la necesidad de proteger a su población de los vendedores de droga…y siguen las interrogantes: ¿Por qué la fiscalía general norteamericana, no ha calificado a Colombia como “el gran narco estado mundial?...

Politólogo.
bravisimo929@gmail.com

miércoles, 8 de abril de 2020

Colombia y Estados Unidos, las dos puntas del laberinto: Drogas, corrupción y política



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
Tal vez no haya una “actividad comercial” donde la ley madre del capitalismo, la de la oferta y la demanda se manifieste con tanta precisión como en el narcotráfico. La demanda y la oferta de drogas se han relacionado de manera óptima para dar la eficiencia infinita que a través del tiempo ha mostrado esta actividad, creciendo permanentemente desde los años 80 del siglo pasado, haciéndose tan lucrativa que no habido manera de interrumpirla.


Como apunta Alain Labrousse en su interesante libro “Geopolítica de las drogas” el final de la guerra fría trajo la “democratización” de los estupefacientes que comenzaron a ser utilizadas como instrumento en la mayoría de los conflictos.

Pero, en la relación droga-conflicto el papel fundamental lo juega el factor de los beneficios, en particular en lo referido a la cocaína y el opio. Estados Unidos ha estacionado su ejército en los dos países para asegurar un tráfico ordenado y controlado. Así, desde su invasión a Afganistán en 2001 y del inicio del Plan Colombia a fines del siglo pasado, la producción, transporte y distribución del opio producto de la amapola y la cocaína proveniente de la coca, ha crecido exponencialmente desde estos dos países, mayores productores mundiales de esas sustancias respectivamente.

Según Labrousse, citando fuentes de Naciones Unidas el aumento de los beneficios viene dado por los obstáculos a vencer para trasladar la droga desde el país productor hasta el consumidor. Dicho de otra manera, el control de los intermediarios encarece el costo, de esta manera, por ejemplo para producir 1 kg. de cocaína colombiana en 2005 se necesitaban 200 kg. de hoja de coca que le significaba al campesino 400 dólares. A partir de ahí se inicia el ciclo: 1 kg. de pasta base costaba 800 dólares; 1 kg de clorhidrato de cocaína a la salida del laboratorio, 500; 1 kg de clorhidrato pagado al exportador colombiano, 5.000; 1 kg. pagado al importador al por mayor en Miami, 10.000; precio al por mayor en New York, 15.000; la venta al menor generaba ingresos de entre 150.000 a 500.000 dólares por el mismo Kg. de cocaína.

Al campesino le queda entre 0,00027 y 0,00080 de la ganancia total, a su vez el exportador colombiano (ahora mexicano) obtiene entre 0,01 y 0,03% del valor final del producto. Es decir, más del 99% de los ingresos que genera el tráfico de cocaína queda en Estados Unidos. Valdría la pena preguntarse ¿dónde está ese dinero?

La única vez en la historia que el gobierno de Estados Unidos intentó hacer una investigación seria respecto del flujo de dinero del narcotráfico por su sistema financiero fue en 1979 cuando ante el incremento de la entrada de capital en la banca de Miami, planificó la “Operación Greenback”, cuyo objetivo era supervisar los bancos norteamericanos que manejaban el dinero de las drogas. La operación fue cancelada sin explicaciones en 1982 por el zar anti drogas George H.W.Bush durante el gobierno de Ronald Reagan. Evidentemente una investigación a fondo hubiera hecho pública la colusión de los propietarios de la gran banca del país con el narcotráfico. Nunca más se ha vuelto a hablar del tema.

En una amplia investigación del periodista mexicano J. Jesús Esquivel materializada en su libro “Los narcos gringos” se explica porque jamás se habla de carteles estadounidenses de la droga, simplemente no existe una estructura piramidal ni capos como en Colombia o México. Eso no significa que no haya estructuras delictivas operando para distribuir las drogas, si las hay, solo que en Estados Unidos, se llaman brokers.

El broker es una persona que actúa de manera independiente como intermediario entre el productor y el distribuidor o vendedor a cambio de una cuota del producto. La particularidad del broker del narcotráfico es que no tiene lealtades específicas, trabaja con el que mejor le pague.

Esquivel entrevistó a Oscar Hagelsieb, agente especial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos quien le informó que en ese país este negocio no es tan estructurado como en México, pero que al no existir carteles, su estructura es más compleja, porque se encargan del transporte, distribución y venta de las drogas dentro del país. El broker siempre opera fronteras adentro, la responsabilidad de ingresar la droga es del cartel mexicano o colombiano, por eso cuando se logra capturar un cargamento en la frontera o en el mar, nunca hay ciudadanos estadounidenses involucrados Según Hagelsieb, los carteles dejan la droga casi siempre en “casas de zonas urbanas de la clase media alta de los estados de la frontera sur: California, Arizona, Nuevo México y Texas…”

Este agente se queja de que los brokers actúan con facilidad gracias a los medios de comunicación, a los libros que se escriben sobre el narcotráfico y a las películas y series de televisión o telenovelas que nacen del contenido de libros que le enseñan a los narcotraficantes estrategias para actuar y evadir la ley.
Hagelsieb admite sin vacilaciones que la narco corrupción no es un fenómeno exclusivo de Colombia o México, en Estados Unidos también existe. Y afirma contundente que “ sin corrupción del narcotráfico, no habría drogas en las calles estadounidenses o por lo menos no en las mismas cantidades”. Califica este fenómeno como un “problema grave” en su país.

En el libro de Esquivel se afirma que los narcos gringos y mexicanos “tienen en sus nóminas a agentes aduaneros de Estados Unidos, de la patrulla fronteriza, de la DEA y de las policías locales; si esto no fuera una realidad, sólo entrarían en la Unión americana los narcóticos que pasan sin ser detectados por las regiones de la frontera más inhóspita…”

Así, el libro permite comprender una infernal mezcla de narcotraficantes, autoridades corruptas, consumidores y medios de comunicación que desde diferentes escenarios coadyuvan a mantener el negocio. No hay duda que hay policías honestos que han luchado e incluso han dado la vida combatiendo al flagelo, pero el principal enemigo contra el que chocan es el de los altos intereses de corporaciones financieras y de otro tipo que necesitan sostener un mercado hoy imprescindible para la economía de Estados Unidos. Las casi 80 mil personas muertas al año por consumo son solo un daño colateral calculado que además el país necesita para justificar el mantenimiento de sus bases militares y del Comando Sur de las fuerzas armadas de Estados Unidos a fin de sustentar su política agresiva e intervencionista en la región.

Eso es lo que ocurre del lado de la demanda, en el otro extremo, el de la oferta, la situación no es muy auspiciosa. Precisamente, el consumo y la disponibilidad de cocaína en Estados Unidos han seguido creciendo como consecuencia de la expansión de los cultivos ilícitos y la producción de droga en Colombia. Desde el año 2013 se ha producido un incremento sustancial en este sentido. La producción mundial de cocaína en 2016 alcanzó el nivel más alto jamás registrado, con unas 1.410 toneladas.

Esto llevó al gobierno de Estados Unidos a decir en octubre de 2017 que  la cocaína de Colombia seguía siendo una "amenaza" para Estados Unidos, donde según la DEA su disponibilidad y consumo había aumentado "significativamente" en el último año, al anticipar un fortalecimiento de las mafias colombianas en el corto plazo. Según el informe, el número de hectáreas de coca en el país aumentó en 11% durante 2017, para llegar a 209.000, cifra que constituye un récord histórico.

Por su parte, el Informe Mundial sobre Drogas de la ONU en 2018 expone que “la producción y el mercado mundial de opio y cocaína se encuentran en máximos históricos”. El informe destaca que la producción "estuvo mayormente liderada por el incremento de la elaboración de cocaína en Colombia, que produce cerca del 70% de la cocaína mundial". Para la década de 2008 hasta 2017, asevera el informe, se registró un aumento del 50 % en la producción de cocaína, alcanzando un récord de 1.976 toneladas. Un claro crecimiento si se compara con la cifra dada por la DEA para el año anterior.

El informe de “Monitoreo de Territorios Afectados por Cultivos Ilícitos 2017” revela que las áreas netas con cultivos de coca en Colombia, calculada en 2016 a 2017, aumentó 17%, pasando de 146.000 hectáreas a 171.000 hectáreas. En el año 2019 llegó a 212.000 hectáreas

William Brownfield, un ex diplomático estadounidense vinculado al sector más extremista del Departamento de Estado donde llegó a ser Subsecretario para Asuntos Internacionales de Drogas y que siempre manejó este asunto a partir de criterios políticos  en una entrevista con el periodista Sergio Gómez Maseri para el diario el Tiempo de Bogotá  en octubre de 2017 reconoció que Estados Unidos ha tomado variadas medidas a lo largo del tiempo para evitar el ingreso de drogas a su territorio pero siempre ha sido infructuoso: “… lo intentamos en los 80 sellando la entrada por el Caribe con aviones y guardacostas. Se redujo bastante, pero los narcos decidieron moverse entonces a la izquierda, hacia Centro América y México”. Nótese cuando dice a la izquierda”, se refiere al oeste, se alejaron de Venezuela, cuando la DEA los quiso hacer volver, llegó Chávez y nunca más se pudieron acercar con eficacia. Lo dicen todos los informes de la ONU y de la misma DEA

A continuación, Brownfield afirmó que en ese momento [año 2017] su país tenía una muy buena relación de trabajo con México, que es donde se está produciendo la droga que llega a Estados Unidos. En la misma entrevista aseguró que en Estados Unidos “la demanda no ha crecido de manera significativa en estos cuatro años. Ha crecido entre un 20 o 30%, comparado con el 2013, frente a un aumento de más del 200% de la producción”. Es decir para este alto funcionario del gobierno de Estados Unidos que el consumo de drogas crezca solo un 20 o 30 % es visto como un éxito. De ahí que afirmamos que los muertos por el consumo de droga sean aceptados como  un daño colateral necesario.

En todo caso, valdría la pena preguntarse por qué si la DEA afirma que el 90% de la cocaína que ingresa a Estados Unidos proviene de Colombia, Brownfield asegura que la producción ha aumentado 200% y el consumo solo 20 o 30%, ¿quién está mintiendo o al menos falseando las cifras? ¿Brownfield y el Departamento de Estado o la DEA?

En ningún momento de esta larga entrevista, Brownfield que profesa un odio irracional hacia el el gobierno de Venezuela, y que ha llamado a derrocar al presidente Maduro por cualquier medio, en ningún momento menciona a Venezuela ni en lo referido a producción, tampoco en cuanto a transporte o distribución.

En este sentido, desde el año 2017 las alarmas se habían encendido en otras latitudes. El Departamento de Estado ubicó a Colombia en un informe como el primer productor mundial de cocaína, responsable del 90% de la droga que llegaba a Estados Unidos. Dice en una de sus partes: “Los cultivos de coca en Colombia aumentaron un 39% en 2014 y 42% en 2015. Pasó a 159.000 hectáreas, uno de los máximos récords. Un aumento de casi un 100% desde 2013. (...) El número de muertes por sobredosis en Estados Unidos por cocaína en 2015 fue el más alto desde 2007”.

Se ha incrementado tanto la demanda de drogas que el presidente Donald Trump se ha visto obligado a pronunciarse sobre el tema. Sorprendentemente primero señaló su descontento con los escasos resultados de su homólogo colombiano Iván Duque en la disminución del tráfico de drogas ilícitas hacia Estados Unidos y, segundo, amenazó a México con la imposición de aranceles a los automóviles y el cierre de la frontera, si en el plazo de un año no se acaba el tráfico de drogas hacia su país. En ambos casos cuenta con cifras que sustentan sus argumentos, lo que no ha podido hacer con Venezuela, a la que se refiere con una retórica política intervencionista que pretende usar el tema de las drogas y la putrefacción de la sociedad estadounidense que él mismo reconoce, como instrumento de amenaza, chantaje y presión.

En el caso de la oferta, también responde a criterios económicos y se forma de vida de las fuerzas armadas colombianas que reciben ingentes recursos sin control para su ineficaz lucha contra el narcotráfico. El veterano periodista colombiano Francisco Thoumi afirmó en un artículo para la revista Semana en mayo de 2019 que la producción de cocaína en Colombia durante los últimos 40 años se había aceptado como algo obvio, partiendo de la idea de que mientras haya demanda por cocaína en algún lugar del mundo, siempre habrá oferta. Por consiguiente, “¿si alguien la va a producir, por qué no nosotros?”.

En esto de la relación imprescindible entre oferta y demanda de drogas se debe recordar el razonamiento de Gustavo Díaz Ordaz quien fuera presidente de México entre 1964 y 1970, cuando dijera: "Si México es el trampolín de la droga, es solamente porque Estados Unidos es la piscina”. Solo basta sacarle el agua y el trampolín quedará inhabilitado.
sergioro07@hotmail.com

sábado, 28 de marzo de 2020

Ahora si es verdad que la gata se montó en la batea

Por Jesús Sotillo Bolívar::
  • Ya el mundo ni las personas decentes se calan la conducta difamadora y perversa del gobierno de los Estados Unidos, que pretende demonizar países con el tema de las Drogas para justificar su intervención. 
  • Estados Unidos no solamente fomenta el terrorismo y adiestra a reconocidos terroristas internacionales, sino que es gran productor de drogas de todo tipo y el mayor consumidor de drogas en el mundo, porque su sociedad es adicta.
  • Estados Unidos no solamente es productor de Drogas, es el mayor consumidor del mundo y actualmente su sistema financiero recibe más del 70% del dinero sucio de los Carteles de Drogas de Colombia y México.


Valga la expresión para calificar de alguna manera la conducta del gobierno de los Estados Unidos y su actual presidente, quien informa y así lo reseñan los medios internacionales su propósito de acusar ante la Jurisdicción interna de su nación, tal como lo hicieron a la sazón con el presidente Noriega de Panamá, al Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro como narcoterrorista.
Parece que no le quedaba otra opción al Presidente Trump, de escandalizar a la opinión pública internacional, para desviar la atención sobre un suceso que aparentemente iba a pasar desapercibido, pero que oportunamente el Presidente Nicolás Maduro, lo denunció públicamente, la detención en Colombia de una camioneta con un lote de armas, que se utilizaría para atentados terroristas en Venezuela, según lo confesó públicamente, el hasta ahora hombre de fiar de los Estados Unidos y de la oposición apátrida venezolana, liderada por Juan Guaidó, el ex militar, auto exiliado Cliver Alcalá Ordóñez.

Cordónez, viéndose rechazado como un preservativo usado, conducta típica de los norteamericanos después que han exprimido a sus confidentes y ya no les sirven para nada, destapó la hoya  y en entrevista realizada para una emisora radial de Colombia, donde reside con la anuencia del Presidente Duque, destacó que el se responsabilizaba por las armas, que eran para ser utilizadas en actos terroristas contra las Autoridades legítimas de Venezuela y que las mismas se habían comprado mediante un contrato firmado por Juan Guaidó, sus asesores norteamericanos y con la anuencia de los  gobiernos de ambos países (Es decir una conspiración Colombo-norteamericana contra un país democrático: Venezuela).

Una prueba más, si es que todavía existían dudas, de que la Oligarquía Colombiana, hace el trabajo sucio de Estados Unidos en nuestra región, prestándose no solamente para que se intervenga su Soberanía con la permanencia de siete bases militares en su territorio, sino, sirviendo de punta de lanza para agredir e intervenir contra la soberanía e integridad territorial de sus países vecinos.

Pero lo más descarado de la acusación Trumpiana, es el argumento utilizado: Acusar al gobierno de Venezuela, de Narco Terrorismo,  un país donde su territorio y eso lo saben todos los investigadores en materia de drogas y organismos especializados en la materia, es agredido permanentemente por las bandas y capos de la Droga colombiana, que con la complicidad de sus gobernantes y la oligarquía que representan, han convertido a Colombia, reconocido hasta por los propios Estados Unidos, como el Campeón Mundial  en la producción de Cocaína y otras drogas.

Recientemente, la prensa norteamericana en grandes titulares a reconoció que la producción de drogas (Cocaína), más reciente, habían batido el record de producción en Colombia y nunca el Presidente Trump, utilizó el prefijo Narco para calificar a su Presidente Duque, por supuesto, son socios en el negocio y Colombia le aporta la droga a la Sociedad Adicta norteamericana, en eso hay intereses mutuos.

De allí que la acusación de Narco y de Terroristas, a las Autoridades Constitucionales de Venezuela, le queda muy grande al señor Trump. Pues si de algo ha sido acusado Estados Unidos y eso está documentado y no es secreto para nadie, es un país que, fomentado, formando terroristas en varios países para utilizarlos en sus intervenciones. De la droga ni se diga, Estados Unidos no solamente en productor de drogas sintéticas, actualmente uno de los mayores productores de Marihuana, que han legalizado, con la argucia de su uso “medicinal”, sino que, además, es la mayor lavadora mundial de Dinero Sucio proveniente del negocio ilícito de las drogas.

Según los expertos y estas cifran también son manejadas por los organismos internacionales, el sistema financiero de los Estados Unidos, recibe más del 70%, óiganse bien más del 70 % del dinero que reciben los Carteles Colombianos y Mexicanos que se dedican a este negocio ilícito. Está documentado también y es un hecho público y notorio que Estados Unidos es el mayor proveedor de armas para estos carteles que tiñen de sangre nuestra región. Es tan escandaloso hecho que la señora Hilary Clinton en su visita a México, y eso fue reseñado por la prensa internacional.

Pidió disculpas al pueblo mexicano, al reconocer que los carteles asesinos de la droga que enlutan a la sociedad mexicana y mantienen casi secuestrados a sus gobiernos con la ola de la violencia desenfrenada, se nutren de armamentos sofisticados de la industria norteamericana, con anuencia de sus gobernantes. Y eso suceden igualmente con los carteles colombianos.  

Pero la ridiculez del presidente Trump, es mayor y más descarada, porque cree que el mundo es ingenuo o pendejo como se dice en Venezuela. Es que acaso millones de personas no han visto las series documentadas de la Cadena Televisiva Netflix, donde se ha puesto en evidencia la complicidad de los gobiernos de Estados Unidos con los gobiernos corruptos de la región y carteles de la droga para el negocio del tráfico de Drogas, donde no se escapa sus policías supuestamente especializadas en la lucha contra las drogas (DEA). ¿Es que acaso el presidente Trump va a continuar echándole al mundo el cuentico de vaqueros estilo, John Wayne?

Profesor de la UCV

jesussotillo45@gmail.com

sábado, 14 de septiembre de 2019

Guatemala Un país secuestrado


Por Carolina Vásquez Araya:

Contrabando de drogas, eliminación de opositores, crímenes y mentiras a granel...

El Estado de Guatemala está tomado por los cárteles de la droga y por un ejército que ha traicionado la naturaleza de su misión, claramente descrita en la Constitución como “…una institución destinada a mantener la independencia, la soberanía y el honor de Guatemala, la integridad del territorio, la paz y la seguridad interior y exterior” (CPR).  Dedicado durante más de 65 años a fortalecer su poder haciendo el trabajo sucio de los sectores de mayor influencia económica y política, ha logrado entronizarse sólidamente tras el sillón presidencial buscando no solo la cobertura de la impunidad, también la libertad y los medios para depredar al país en las actividades ilícitas más diversas.


Dueños de una buena –e inexplicable- porción del presupuesto de la nación gracias a su presión sobre los gobernantes de turno, los integrantes de la alta cúpula militar mantienen a la tropa con salarios de miseria y sufriendo la carga de su trabajo en condiciones infrahumanas. Expuestos estos frente a los cárteles de la droga y las organizaciones criminales de tráfico y trata de personas, cuyos nexos con altas autoridades les permiten premunirse de un equipo bélico infinitamente superior al de los soldados que a ellos se enfrentan, estos efectivos se cuentan también entre las víctimas de la codicia de una institución cuyos objetivos se han divorciado de manera radical de su misión original.

Por estas razones es comprensible, entonces, la debilidad endémica de la oposición política cuyas filas han sido sistemáticamente golpeadas por la represión y la persecución en todos los ámbitos. Amparados por un Estado débil, corrupto y vulnerable a las presiones externas, miembros de la alta oficialidad del ejército han aparecido con una frecuencia pavorosa como protagonistas en secuestros, desapariciones, organizaciones de robo y tráfico ilegal de vehículos, asesinatos de líderes políticos y comunitarios, genocidio, contrabando de piezas arqueológicas, invasión de territorios con expulsión de las comunidades que los ocupaban y un sinnúmero de otros delitos.

Por lo tanto, pretender aparecer como héroes ante una ciudadanía consciente de la verdadera naturaleza de sus operaciones no solo es indignante, también es una burla ante el dolor de quienes han perdido a sus seres queridos por la violencia de la represión, sin tener el consuelo de darles una digna sepultura. El proceso experimentado por Guatemala desde el regreso a la democracia ha tenido indefectiblemente esa sombra negra del poder castrense sobre todas sus instituciones. Esta ha sido una forma de continuum de una dictadura solapada y nefasta, cuyos efectos en la psiquis de la ciudadanía se percibe en su temor a manifestarse, a opinar, a actuar de manera decidida y abierta contra los desmanes de sus autoridades. Más aún, su actitud pasiva frente a la participación política, se ha transformado en un factor capaz de abortar cualquier iniciativa de recuperación de la institucionalidad y la corrección política, de la justicia y el estado de Derecho.

El escenario solo deja una salida y es un nuevo despertar de la juventud, un renacer de la conciencia política y una mirada crítica a un sistema colapsado por los delitos y la complicidad de sus representantes en las Cortes, en el congreso y en todas las instituciones de cuyo desempeño depende el cumplimiento del orden constitucional, un ejercicio indispensable para salir de la ruta actual de pérdida de derechos civiles y libertades ciudadanas. La Constitución es, en la actualidad, letra muerta en un país que regresa a las épocas más oscuras de su historia. Una medida recomendable es leerla.

elquintopatio@gmail.com

miércoles, 5 de junio de 2019

EEUU luego de robarles territorios a México los llaman ahora aprovechadores



Por Rolando Prudencio Briancon
“México ha hecho fortunas de los EE.UU durante décadas…”. Así acaba de advertir Donald Trump al gobierno de Andrés Manuel López, exigiéndoles que frenen la migración hacia su país. Así mismo ha exigido que se detenga el tráfico de drogas hacia su país.

Trump como todo presidente norteamericano; no sólo que es arrogante sino también ignorante cuando abre la boca no reflexiona sobre la condición de ladrones que tienen los estadounidenses con su vecino.


Así es como trata Trump a ese vecino al que ahora le exigen que cierren sus fronteras, cuando fueron los yanquis quienes entre 1846 al 48 invadieron territorio mexicano, arrebatándoles todo lo que hoy es el estado de Texas, perdiendo más de la mitad de la extensión del propio México; además rico en petróleo.
Vale decir que en aquella época no hubo muro alguno que detuviese asaltantes ansias de los yanquis por hacerse del territorio mexicano. No existía el Muro que contra viento y marea va a construir Trump; haciendo además que los mexicanos paguen por él. Aquel entonces les valió madres que fuese ajeno aquel territorio que se hicieron a la mala.

Hoy que los yanquis han legitimado el latrocinio cometido contra los territorios mexicanos, Trump ha endurecido sus sanciones y restricciones, pero en todo caso mostrando debilidad de lo hasta ahora es la “fortaleza” de la economía estadounidense, imponiendo aranceles de hasta un 5% a todos los productos provenientes de México, sobre productos producidos con bajo costo laboral en relación a EE.UU., gracias a la mano de obra barata que hay disponible en México. 

Así mismo dentro el doble discurso que maneja Trump ha advertido que el tráfico de drogas que ingresa a los EE.UU., ha cobrado la vida de 80000 personas, y arruinado la vida de más de 1 millón. Claro que lo increíble de esta doble moral, es que durante la toma de posesión de Trump el 2015, se distribuyeron más 5000 poros de marihuana.
La llegada de Andrés Manuel ha sido un baldazo de agua fría para Trump, que, como pivotes de su política recolonizadora, junto al Brasil contaba con México como el estabón para estrangular con su hegemonía a su patio trasero.

La amabilidad AMLO de resolver con espíritu de buena vecindad con Trump no es debilidad; pero es hora de llamar las cosas por su nombre: Los verdaderos ladrones aprovechadores son los yanquis ¡Mother fucker!

prudenprusiano@gmail.com

jueves, 16 de mayo de 2019

Los evidentes efectos del nepotismo



Por Juan Pablo Cárdenas S.:

Sebastián Piñera tuvo que pagar un alto precio en su imagen pública por el “gustito” de llevar a sus hijos a su visita de estado a China y Corea del Sur. Finalmente, no ha podido liberarse de la convicción que existe respecto de que sus herederos aprovecharon su viaje para establecer buenas relaciones de negocios con el Asia, después de haber creado recientemente una empresa con tal propósito.

“De tal palo tal astilla” dice la gente al recordar la trayectoria del actual Presidente en estas materias, cuando todas sus funciones públicas de alguna forma han favorecido su propósito de convertirse en uno de los multimillonarios del país, pese a las triquiñuelas de  aquel fideicomiso ciego que discurrió en un momento para disimular el que ha sido su afán dilecto: atesorar bienes en esta tierra, contar con los recursos necesarios para escalar en la política y, ahora, asegurarle el porvenir a sus hijos, nietos, bisnietos y algunos amigos.



Sin embargo, aunque sus detractores lo critiquen, lo cierto es que el Jefe de Estado cuenta con la complicidad general de la clase política. No es solo él que se ha enriquecido durante el ejercicio de sus cargos públicos. Los hay prácticamente de todos los colores políticos, salvo algunas excepciones muy honrosas o la de quienes ya habían logrado este objetivo durante la Dictadura o, incluso, antes.
Por lo mismo es que para La Moneda y el Parlamento es tan difícil legislar contra el nepotismo y el tráfico de influencias. Un cínico personaje me reconocía hace algunos años que el poder no tenía ningún sentido si no se lo ejercía constantemente y se le aseguraba a sus familias un sustento suficiente como para compensar las ausencias filiales de quienes ejercen los altos cargos públicos. Un sentimiento, por cierto, que tiene muy a maltraer a la mayoría de las democracias del mundo y que lleva a los ciudadanos a desistir de esa idea de Churchill en cuanto a que hasta las malas democracias son siempre preferibles a las dictaduras. Al mismo tiempo que aceptar, aunque sea a regañadientes, la sentencia de aquel corrupto líder sindical mexicano: “un político pobre es un pobre político”.

Los fueros que hasta hoy favorecen a las autoridades es una de las más importantes prerrogativas del poder para escapar o dilatar la acción de los Tribunales de Justicia. Incluso en la certeza de que un parlamentario haya cometido un serio delito común, las policías están obligadas a considerar su rango y esperar si éste es desaforado finalmente para poder someterlo a proceso y condenarlo. Un privilegio que resguarda a la clase política en su “privacidad”, aunque en el periodismo se nos haya enseñado que “la vida privada de los personajes públicos debe ser necesariamente pública” y develada por los medios de comunicación si ello conviene al interés nacional.

En virtud de lo anterior es que hay no pocos mandatarios de todo el mundo que se han visto acorralados por la prensa y obligados a abandonar sus cargos, como hoy se intenta con las denuncias en pro de la destitución de un desquiciado como Donald Trump. En Chile, sin embargo, ya vemos cómo uno y otro imputado político consigue finalmente su sobreseimiento, aunque sea recurriendo a la prescripción de sus delitos. Lo que demuestra que es cuestión de contar con buenos abogados procesalistas y jueces dóciles para alargar eternamente los juicios con tal propósito.

Así también se puede explicar que un diputado de la República choque con su automóvil y atropelle a una persona para, enseguida, huir del lugar y evitar el agravante de conducir en estado de intemperancia alcohólica. Así como años antes, otro parlamentario lograra también salvar a su hijo de una condena por manejar ebrio y matar a un transeúnte. Dilaciones procesales y lenidades judiciales que hacen al hijo de la ex mandataria Bachelet estar seguro que resultará impune de las múltiples denuncias que se le han hecho por tráfico de influencias y fraude al Fisco. Con el descaro añadido de criticar públicamente a Piñera por haber llevado a sus hijos a su última gira presidencial.

Desde siempre, hay que reconocerlo, la carrera judicial está altamente condicionada por la posibilidad de que los jueces tengan “buenos contactos” en La Moneda o el Parlamento, instancias donde se “negocian” sus ascensos entre los distintos sectores políticos. La falta de independencia del Poder Judicial, en este sentido, así como la inexistente autonomía presupuestaria de nuestra jurisprudencia, explican buena parte de estas impunidades y, ahora, que sean los propios magistrados los que buscan también enriquecerse con coimas y favores de los empresarios y políticos que son investigados por el Ministerio Público. Como lo indican esas denuncias concretas, como se sabe, en la Sexta Región del país, pero que se supone pueden estallar en todo el país y muy especialmente en las notarías, cuyos titulares son nombrados por los jueces en connivencia con los caudillos locales y regionales.

La misma discusión que se ha abierto, ahora, para el nombramiento de una nueva integrante de la Corte Suprema ha develado en estos días cómo los que llegan al máximo tribunal solo por excepción pueden exhibir nada más que los meritos profesionales para desempeñarse en dichas funciones. Ya hemos señalado antes cómo los jueces cómplices de los crímenes de Pinochet lograron mantenerse en sus funciones por otros largos años, en la certeza que muchos políticos tenían de que era preferible entenderse con los jueces corruptos y abyectos que arriesgarse a renovar nuestros tribunales con integrantes idóneos e independientes.

De esta manera, parece muy difícil que quienes tienen que legislar puedan acordar leyes para otorgarles independencia a los jueces y terminar con las prebendas que actualmente tienen como “representantes” del pueblo. A ello debemos agregar la legitimidad que surge de aquellas acciones de resistencia ciudadana para evadir el cumplimiento de las leyes.

Para negarse a pagar, por ejemplo, las tarifas de la locomoción colectiva o de la electricidad, burlar las leyes del tránsito y buscar el enriquecimiento rápido y fácil con el tráfico de drogas, los asaltos y otras prácticas que nos han llevado a constituirnos en un país peligroso y acosado por el miedo. ¿Por qué no robar y delinquir cuando lo hacen con desparpajo los gobernantes, los militares y las policías, los jueces y hasta los sacerdotes y pastores?

juanpablo.cardenas.s@gmail.com

miércoles, 20 de junio de 2018

Tras la admisión de Colombia la OTAN se propone ponerle la mano a la América Latina


Por Carlos E. Lippo: 
“No será un año fácil (2010): los agentes de la reacción internacional preparan su guion para revertir el proceso emancipador que vive Nuestra América. Véase la amenaza imperial en ciernes contra Venezuela desde Colombia: la Colombia hermana convertida en el Israel de la América del Sur”.
Comandante Hugo Chávez

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es una alianza militar interestatal que tiene como base el Tratado del Atlántico Norte o Tratado de Washington, suscrito el 4 de abril de 1949. En la actualidad la organización está conformada por 29 países: 2 de la América del Norte, Estados Unidos y Canadá, y 27 de Europa, todos ellos miembros de la Unión Europea (UE), con excepción de Turquía, Albania y Montenegro.

En teoría se trata de un sistema de defensa colectiva en el cual los estados miembros están comprometidos a defender a cualquiera de ellos en caso de ser atacados por una potencia externa, algo que jamás ha ocurrido a lo largo de sus casi setenta años de existencia, aunque ello no haya sido óbice para que la organización participase de manera activa en la gran mayoría de las incursiones imperialistas de los Estados Unidos desde que se involucrase en la guerra de Corea, a comienzos de los años cincuenta del siglo pasado.

En efecto, con excepción de las invasiones a Granada (1983), a Panamá (1989) y a Pakistán, Yemen y Somalia, desde 2002 hasta el presente, la OTAN ha participado al lado de los Estados Unidos en todas las invasiones ejecutadas por ellos en los últimos treinta años, sobre países que no sólo es que no le habían hecho ataque militar alguno, sino que ni siquiera los habían amenazado expresamente con hacerlo, como es el caso de: Irak, en 1991; Somalia, en 1993; Bosnia, en 1995; Afganistán y Sudán, en 1998; Yugoslavia, en 1999; Afganistán, desde el 2001 hasta el presente; Irak, en 2003, sólo algunos de sus miembros; y Libia, en 2011. Siendo oportuno destacar que en una gran mayoría de estos casos la OTAN actuó en desacato de alguna resolución expresa de la ONU, o al menos sin el necesario apoyo de esa organización. Es que en realidad se trata de la maquinaria de guerra más costosa del planeta, ya que el gasto militar combinado de todos los países miembros supera el 76 % del gasto militar mundial (1), toda ella bajo la suprema dirección del alto mando militar estadounidense.

En la OTAN siempre ha existido claridad sobre el carácter elites del “club”, así como sobre quién es “el que corta el bacalao” en ese antro; una muestra de ello es el artículo 10 del tratado, que señala que: las partes pueden, por acuerdo unánime, invitar a ingresar a cualquier estado europeo que esté en condiciones de favorecer el desarrollo de los principios del Tratado y de contribuir a la seguridad de la zona del Atlántico Norte. Cualquier estado que sea así invitado puede ser parte del Tratado depositando el instrumento de adhesión correspondiente ante el gobierno de los Estados Unidos de América. Este gobierno informará a cada una de las partes de haberse efectuado el depósito de dicho instrumento de adhesión. Imposible mayor sumisión a la voluntad del imperio estadounidense.

Presumiblemente para pasar por encima de esta restricción de carácter geográfico se ha creado en la OTAN la categoría de Socio Global, un “selecto” grupo en el que fue admitido Colombia el pasado 31 de mayo, completando de esta forma un grupo de 9 países (Afganistán, Australia, Irak, Japón, Corea del Sur, Mongolia, Nueva Zelanda, Pakistán y Colombia) que tienen en común el albergar bases militares estadounidenses dentro de sus fronteras, con excepción de Mongolia cuya constitución actual no lo permitiría; siendo oportuno señalar que con arreglo a los estatutos declarados de la organización los socios globales, que no tienen la condición de miembros, poseerían en cambio ciertos privilegios de naturaleza militar otorgados por la alianza en el ámbito de equipamiento, formación e investigación.

Otro dato de significación es que entre estos socios globales se encuentran, nada más y nada menos, que los primeros productores/exportadores de las drogas fuertes más consumidas a nivel planetario, como lo son Colombia, en el caso de la cocaína y Afganistán, para los casos de la heroína, el opio y la morfina, así como también Pakistán que es uno de los mayores cultivadores mundiales de la Adormidera o planta del opio, que es la base para la elaboración de las tres últimas drogas anteriores.

Es un hecho comprobado que la OTAN ha estado intensamente involucrada y de manera directa en la producción y el tráfico de drogas en Afganistán, desde el propio inicio de la llamada “Operación Libertad Duradera” a pocos días de los “atentados” del WTC, en octubre de 2001, siendo ésta la razón fundamental para que las tropas estadounidenses no hubiesen abandonado el país en 2014, después de que Obama anunciase oficialmente que la guerra había concluido, permaneciendo allá con base en un acuerdo firmado en el 2012 que permite a las tropas estadounidenses quedarse hasta el 2024; estimándose que para mediados de 2017 permanecían estacionados en ese sufrido país unos 8.400 efectivos militares estadounidenses y cerca de 30.000 contratistas (2), con una gran cantidad de mercenarios colombianos entre ellos.

Y en plena demostración de que el de la droga es un “negocio” que se encuentra en pleno ascenso en esa región del mundo, Donald Trump declaró en agosto del mismo año, con lo cual estaría incumpliendo una de sus principales promesas de campaña, que pensaba enviar otros 4.000 soldados, a la vez que exigió un mayor involucramiento de los 4.500 efectivos de la OTAN presentes en la región (3), algo que lo convertiría en el tercer presidente norteamericano en involucrarse en esta guerra sin fin.

Si se toma en consideración que el valor total de mercado del opio y sus principales derivados (heroína y morfina) alcanzó en 2017 la astronómica cifra de 95.000 millones de dólares estadounidenses (2), haciendo de las drogas el tercer producto comercial más importante, sólo superado por las armas y el petróleo, se podrá comprender claramente el gran interés del imperio y en general de todos los miembros de la OTAN en participar activamente de este negocio, que además de proveerles de un eficaz medio de control social les permite financiar acciones encubiertas que dada su naturaleza terrorista no podrían pasar con facilidad los controles éticos y/o presupuestarios de sus respectivos gobiernos.

Algo que ha llamado poco la atención a pesar de formar parte de la misma estrategia de hacer de Colombia un socio global de la OTAN, es que simultáneamente se le ha admitido en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que es un organismo de cooperación internacional, compuesto por 37 estados, la inmensa mayoría de ellos estados europeos miembros de la OTAN, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales intercambiando información que les permite armonizarlas con el objetivo de maximizar su crecimiento económico y al mismo tiempo “colaborar” con el desarrollo de los países no miembros. Siendo oportuno señalar que la OCDE, que es conocida como el “club de los países ricos”, agrupa a los países que en 2017 proporcionaban al mundo el 70 % del mercado mundial y representaban el 80 % del PNB mundial, formando parte de ella antes que Colombia sólo dos países latinoamericanos: Chile, por su conocido servilismo ante los designios del imperio y Méjico, reconocido por la ONU en el “Informe Mundial sobre Drogas 2017” como el tercer productor/ exportador mundial de heroína, sólo por detrás de Afganistán y Myanmar (4).

No tengo duda alguna de que Colombia tiene sobrados méritos, tanto en materia de servilismo al imperio como de carácter militar, para pertenecer a la genocida y terrorista alianza que es la OTAN; así lo atestiguan hechos tales como: el haber participado al lado de los gringos en la segunda guerra mundial (1941-45) y en la guerra de Corea (1950-53); el haber participado en las más recientes tropelías de la alianza, tanto con elementos de tropa regular en Afganistán (5), como con excombatientes de su ejército regular reclutados como mercenarios en Irak, Libia y Siria; el haber continuado incrementando su gasto militar aun después de haber suscrito los acuerdos de paz con las FARC, siendo el país latinoamericano que más invierte en el área militar, con un gasto militar equivalente al 3,4 % de su Producto Interno Bruto (PIB), cifra que es similar a la asignada por el mismísimo imperio (6); así como las impresionantes cifras de campesinos y luchadores sociales asesinados por los paramilitares, las policías y los efectivos del ejército colombiano, aun después de haber sido suscritos los acuerdos de paz, que dan cuenta del carácter genocida de su gobierno.

No pongo en duda tampoco el derecho que tiene cada estado de asociarse con quienes juzgue necesario y conveniente a sus propios fines; lo que ocurre es que Colombia no estaba en libertad de asociarse con una potencia nuclear, como signatario que es del “Tratado para la Proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe”, más conocido como el “Tratado de Tlatelolco”, que es un tratado internacional suscrito por todos los estados americanos, con la obvia excepción de EE UU y Canadá, que establece la desnuclearización del territorio de América Latina y el Caribe (7). Siendo oportuno señalar, tal como dice el comunicado de rechazo emitido por nuestra cancillería el pasado 26 de mayo (8), que la mencionada adhesión es contraria además a: la “Declaración de La Habana” de la CELAC, que proclama América Latina y el Caribe como Zona de Paz; a la “Declaración de Suramérica como Zona de Paz”; y las “Medidas de Fomento de la Confianza y Seguridad y sus Procedimientos “aprobados en el marco del Consejo de Defensa Suramericano de la UNASUR. No estando de más el señalar que Colombia ya estaba en abierta y flagrante violación del primero de estos instrumentos desde que aprobó el establecimiento de las bases militares gringas y por ende también de la OTAN, en su propio territorio en el 2009, pero que aun así tuvo el descaro de suscribir posteriormente los otros, algo que lamentablemente le fue permitido en aras de unos falsos principios de integración regional.

En cuanto a la adhesión de Colombia a la OCDE, habría que decir que Colombia como primer productor /exportador mundial de cocaína tiene también sobrados méritos para pertenecer a este antro de delincuentes, dada la preeminencia de la que goza actualmente la llamada “economía criminal” en el ámbito de la economía capitalista mundial.

Por lo todo lo expuesto en los párrafos anteriores es absurdo considerar que el imperio se haya tomado más de cuatro años de trabajo en convencer a Alemania y el resto de sus socios en la OTAN, para que aceptasen a Colombia en su seno, sólo para facilitarle a este fiel cipayo la adquisición de armamento en condiciones de pulcritud y transparencia, así como para ponerle a participar en las “mansas” misiones de paz impuestas por la ONU, como descaradamente pretende hacernos creer Santos con unas declaraciones dadas en una reciente entrevista que le hiciese el expresidente Rafael Correa (9). Resultando más que evidente que lo que persigue Estados Unidos al lograr esta incorporación de Colombia a la OTAN es el incrementar su utilización como punta de lanza en sus agresiones contra Venezuela y al propio tiempo sumar a esa organización a sus futuras agresiones sobre todos los países de la región, tal como ha venido haciendo en el África y el Oriente Medio, habida cuenta de que al imperio no le gusta invadir en solitario y es absolutamente nugatorio el que logre incorporar a cualquier otro país de la región. Es por ello que estamos diciendo que la OTAN se propone ponerle la mano a la América Latina, ya que su acompañamiento al imperio en sus inminentes intervenciones militares en la región, llevaría aparejada una jugosa participación en todos los despojos asociados.

Ante un riesgo tan inminente sorprende la extrema pasividad de los países de la región que actualmente están padeciendo gobiernos serviles y entreguistas en su gran mayoría, pero más aún la pasividad de los gobiernos del ALBA-TCP, de ninguno de los cuales con excepción del nuestro, he logrado leer un documento de rechazo a la malhadada adhesión.

Lamentablemente, habiendo muy poco que lograr a nivel regional, en materia de resistencia a la OTAN, considero que no queda otra opción que mirar hacia Rusia y China, potencias que si bien no logro entender cómo es que no han motorizado hasta ahora una alianza militar en contrario, al menos han acordado recientemente oponerse a los intentos de algunos países de realizar acciones militares unilaterales sin mandato de la ONU, en clarísima alusión a la OTAN, así como profundizar sus contactos en torno a las cuestiones de seguridad estratégica (10).
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o muerte!
¡Venceremos!

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/OTAN
(2) https://mundo.sputniknews.com/firmas/201706281070344882-asia-kabul-confrontacion-washington/
(3) http://www.lavanguardia.com/internacional/20170822/43732452041/trump-soldados-guerra-afganistan.html
(4) https://www.vanguardia.com.mx/articulo/mexico-tercer-productor-de-heroina-en-el-mundo
(5) http://celippor.blogspot.com/2017/01/800x600-normal-0-21-false-false-false.html
(6) http://celippor.blogspot.com/2017/09/800x600-normal-0-21-false-false-false_19.html
(7) http://www.opanal.org/texto-del-tratado-de-tlatelolco/
(8) http://minci.gob.ve/2018/05/comunicado-venezuela-rechaza-ingreso-de-colombia-a-la-otan-en-la-categoria-de-socio-global/
(9)https://actualidad.rt.com/programas/conversando-correa/274752-santos-correa-entender-tipo-relacion-otan?utm_source=browser&utm_medium=push_notifications&utm_campaign=push_notifications
(10) https://actualidad.rt.com/actualidad/274844-rusia-china-aumentar-coordinacion-fuerzas

celippor@gmail.com

miércoles, 26 de julio de 2017

Colombia Modus operandi y secreto criminal en un falso positivo

Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez

 Un chulo lo vendió, un militar lo compró, otros militares lo engañaron, lo desaparecieron y lo asesinaron y otros oficiales de alto rango legalizaron el crimen. Unos recibieron dinero, otros ascensos y medallas y las victimas padecieron la re victimización con falsedades convertidas en verdades irrefutables que salían de los barbaros que para esa época fungían de respetables señores de la guerra. La ejecución de Fabián es similar a la de miles de asesinados en respuesta a la obsesión de un gobierno basado en el engaño y el terror. La sevicia contra un inocente comenzó en el centro de Bogotá, en el barrio Santafé, conocido por la concentración de actividades ilegales, de las que cualquier taxista o vecino, cuenta la manera como se ofertan, compran y venden armas, drogas, sexo y personas.


Quizá haya sido un vendedor o un consumidor de droga, un mercenario, un paraco, un policía o un aparcero con el que compartió la última moña de marihuana quién lo vendió para ser convertido en trofeo de guerra. Al viaje final le bastaron tres horas por una autopista moderna y de doble carril, con retenes de militares levantando el dedo pulgar en señal de victoria y de policías de carreteras cazando infractores. Nadie tenía porque saber en qué vehículo iba una encomienda humana, un desaparecido, que después sería la noticia criminal de un terrorista eliminado, un cuerpo en descomposición, sin historia, ni familia enrollado en plásticos negros tirados como escombros.

 No se sabe si los mismos que lo trasladaron lo invitaron a comer, bebieron con él, le hablaron de política o de prostíbulos, hicieron chistes con él, lo drogaron, lo torturaron, lo violaron o simplemente le dieron vueltas y revueltas durante varios días, en todo caso, le dedicaron tiempo, lo desaparecieron y no se sabe si a la fuerza o por voluntad propia se vistió de camuflado, empuñó un revolver que nunca disparó y luego lo mataron a quemarropa y sin escrúpulos en rueda de prensa preparada con el tradicional libreto de fuerza hablaron del combate contra el peligroso terrorista.

Después de nueve años de ocurrido el hecho criminal, miles de veces repetido en desarrollo de una sistemática política de ejecuciones extrajudiciales por toda la geografía nacional, las audiencias en el juzgado de Duitama, concluyeron con la imputación de los cargos de homicidio agravado y desaparición forzada a cinco militares ejecutores materiales del crimen, siendo el de más alto rango un teniente.  Otros cinco militares de más alto rango que los imputados, se encargaron de los asuntos burocráticos para legalizar el crimen, firmaron las actas y protocolos señalando al terrorista y dieron fe de que el inocente era un miliciano del ELN dado de baja en combate y cerraron el caso.

Al joven seleccionado una vez ejecutado lo botaron en el cementerio y por caridad del sepulturero se convirtió en un NN, un cuerpo sin  nombre, un nadie, que produjo ganancias en dinero y días libres a los de bajo rango y medallas, estrellas en sus solapas y aplausos y felicitaciones para los de más alto rango que fueron ascendidos y condecorados por gobernantes y colegas. La mentira fue organizada, pensada y repetida, como parte de guerra y divulgada como verdad absoluta por los mismos astutos involucrados en el crimen (manzanas podridas como se dice entre militares de los que se descarrillan o son descubiertos). Los medios publicaron lo que les dijeron, repitieron, no dudaron, quizá porqué se hicieron cómplices o por provenir de dónde provenía: el estado, la ley, los batallones.

Los papeles oficiales firmados, aceptados, aprobados, revisados y archivados como caso cerrado, mostraron que una mujer humilde, empleada como lavandera de ropas de las tropas, fue engañada y apareció firmando una jugosa recompensa por varias docenas de millones de pesos, por información del terrorista (inocente asesinado), extraído del barrio Santafé. Ella nunca supo nada, nunca cobró recompensa alguna, solo supo que ella un día le regaló una firma en un papel a un superior del batallón, del que nunca podría haber dudado, menos haberse atrevido sin negarle un favor a su patrón.

La madre del joven y su otra hija, habitantes de cualquier barrio popular, al perder contacto con su hijo, se preocuparon y entre casualidades acudieron a un amigo militar de bajo rango que “se olió” el asunto y ayudó a orientar la búsqueda, hasta encontrar el cuerpo del NN en Duitama Boyacá, una ciudad de 120.000 habitantes ubicada a 150 Km de Bogotá, que parecía ajena a la barbarie y a las miles de ejecuciones extrajudiciales ocurridas con alta intensidad en el régimen de Uribe Vélez, sobre quien pesan denuncias ante la Corte Penal Internacional por delitos de lesa humanidad, ocurridos contra personas pobres, excluidas, marginadas, indefensas, inocentes, débiles, la mayoría jóvenes en estado de vulnerabilidad, que fueron inhumanamente convertidos en falsos positivos.

La esposa del ejecutado, Katherine, que dice las cosas sin retorica adicional, espontanea e inocente de la crueldad política y de las desgracias de la guerra, un día en su trabajo de aseadora en una oficina de banco, le contó su historia a un sindicalista y este la contactó con defensores de víctimas, con quienes empezó a reconstruir la desaparición, paso a paso, indicio a indicio. En 2008 se radicó el proceso judicial y en 2017, un día antes del 20 de julio, el juez del caso en Duitama, en una muestra de responsabilidad con la verdad de las atrocidades insertas en la historia del país y como una victoria real contra la impunidad, se revelo el rompecabezas del pacto de silencio de las atrocidades cometidas y fueron imputados por cargos por desaparición forzada los cinco militares encargados de la ofensa material del crimen y seguirá la investigación del concierto para delinquir, peculado y pagos por falsas recompensas y por municiones nunca disparadas y llamará a responder a los otros cinco militares de más alto rango, como autores intelectuales del falso positivo, a cuya sombra y seguramente sumado a otros, lograron ascensos, subieron sus salarios, ocuparon mejores cargos, mejoraron su reputación y prestigio, se sentaron en la mesa principal de eventos sociales, contaron sus historias en favor de la patria y concentraron mayor poder y relaciones con los poderosos a los que les sirvieron y de quienes fueron sus socios, que buscarán mantener el secreto de otros innumerables delitos y conquistas de sangre alevemente conseguidas en nombre de la democracia.

Los que cometieron estos actos abominables abusaron de su poder como funcionarios del estado, para engañar y burlar la justicia y obtener beneficios propios. Luz Marina Bernal, la valiente, incorruptible y perseverante madre de uno de los jóvenes inocentes de Soacha, asesinados en Ocaña Santander a 1000 Km de Bogotá, y muchas otras mujeres madres humildes, habitantes de los cordones de miseria y abandono, le contaron al mundo a través de la obra de teatro Antígona de Sófocles, la tragedia de la desaparición, asesinato y sevicia de los falsos positivos y pusieron al descubierto los vejámenes del régimen que pagó con privilegios los favores de unos astutos y falseadores de la verdad y seguidores del plan de ejecuciones alentado con la directiva 29 de 2005 expedida por el ministro de defensa Juan Camilo Ospina, que ofrecía la suma de 3.815.000 pesos (unos mil dólares) por guerrillero abatido. Generales, altos mandos, funcionarios y actores políticos se encargaron de satisfacer el deseo del régimen fielmente sintetizado por el general Mario Montoya cuando dijo que no quería regueros si no ríos de sangre, es decir resultados, de los que hoy se investigan mas de 2400 casos de esta barbarie, que no saciaron del todo el odio y venganza del mismo sequito de ultraderecha enquistado en lugares relevantes del poder del estado, empeñados en obstaculizar la salida de la caverna de muerte e impedir al costo que sea que la humanidad se entere de la verdad de lo ocurrido.

Las miles de historias de inocentes asesinados por fuera del marco de la guerra siguiendo un consciente plan criminal que involucró a varias unidades, grupos, personas, estrategias y modos de engaño, no son crímenes de guerra, ni tienen protección del derecho de guerra, ni del DIH, ni de la JEP, son a secas, hechos de barbarie, crímenes de lesa humanidad, afrentas contra la dignidad del colectivo humano de las que el estado a través de sus agentes y funcionarios participó de manera directa, indirecta o en connivencia como parte de una política, cada vez más clara, más evidente, más vergonzosa de eliminación de inocentes para convertirlos en cifras de una falsa victoria militar.  

 P.D. Exp., 2008-00003, Duitama. Proceso por detención desaparición, homicidio agravado y otros. Víctima: Edgar Fabián Cuello. Responsables: Miembros del grupo Delta, Batallón Silva Plazas y Primera Brigada, en número no menor a diez implicados directos entre oficiales y suboficiales en ejercicio. Defensor: Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo.  La desaparición forzada se produjo en la navidad de 2007, El asesinato el 5 de enero de 2008 y por orden judicial el cuerpo fue entregado a sus familiares el 30 de julio del mismo año.

mrestrepo33@hotmail.com