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sábado, 25 de julio de 2020

Colombia. A 56 años de la fundación de las FARC-EP. ( 5ta parte)



Por  Tony López R:

En mi anterior artículo afirmé que los Estados Unidos y la oligarquía liberal-conservadora colombiana, tenían mucha paciencia y concibieron un plan de largo plazo, hábilmente conducido con el objetivo de desarmar a la guerrilla, con especial atención a la FARC-EP.  Movimiento guerrillero que llegó a sobrepasar los 20 mil hombres armados y controlar cerca de 300 municipios de los 1050 que tiene el país.


El plan, cada uno con sus característica y condiciones, tal como lo describe el ex presidente Juan Manuel Santos Calderón en su libro “La batalla por la paz”, se ha venido cumpliendo por etapas y ha tenido una duración de 16 años para concretar su objetivo, el que, por cierto, no puede calificarse de exitoso, porque si bien desarmaron a una parte de las FARC-EP, no se puso fin al conflicto social y armado.

Lamentablemente, el gobierno de Duque ha incumplido y violado los acuerdos y protocolos internacionales como es el caso del ELN, todo agravado, por la ola de crímenes de dirigentes sociales y ex combatientes desmovilizados, desplazamientos, represión brutal a las protestas sociales, corrupción. desmoralización en las Fuerzas Militares y en sus altos mandos, por sus vínculos y complicidad con el narco paramilitarismo denunciados por sus propios subordinados, graves violaciones de niñas por militares colombianos y como colofón la total violación del Estado de Derecho de un gobierno, ahora señalado de ilegitimo y comprado por el dinero del narcotráfico.  Los sueños prometidos han terminado en una negra pesadilla. 

Los Acuerdos de La Habana, firmados el 27 de septiembre del 2016 en Cartagena de Indias, en presencia del Secretario General de la ONU Ban Ki- moon, y varios Jefes de Estado, fueron modificados después del triunfo del No a la Paz, en el plebiscito del 2 de octubre, y aunque este no era vinculante, el ex presidente Uribe Vélez exigió revisar y cambiar contenido de lo ya acordado. Para algunos un paso en falso del gobierno de Santos, que provocó no pocas incomprensiones en el seno de las FARC-EP, y que hoy observamos como se manifiesta en las diferencias y divisiones dentro de lo que fue, este movimiento. El debate sobre modificaciones y cambios duró dos meses y finalmente los Acuerdos definitivo se firmaron en Bogotá, el 24 de noviembre del 2016.

Pero si bien esa entrega de armas y concentración de las fuerzas de las FARC que respaldaban sus posiciones a favor de la paz, sin que se pusieran en práctica y se aprobaran las leyes que debía poner en ejecución el gobierno de los puntos principales de los Acuerdos de La Habana. No hubo reciprocidad del gobierno de Santos, que en el tiempo que le quedaba de mandato de noviembre del 2016 al 6 agosto de 2018, (1 año y 7 meses) pudo haber dejado aprobadas varias leyes y en ejecución la implementación y cumplimiento de la mayoría de los acuerdos, entregando la presidencia a un mandatario y partido, que fue y es el mayor opositor y jurado enemigo de la paz en Colombia. 

Resulta evidente, que ese escenario era el más conveniente para ejecutar el plan de derrotar a las FARC-EP y así ha sido. Esto explica la negación del gobierno de Santos a que los Acuerdos de La Habana, fueran sometido a una Asamblea Nacional Constituyente Corporativa, sin ese instrumento aprobado por el soberano, los Acuerdos quedaban a merced del Congreso y de la Corte Constitucional, por cierto, nada favorables para la insurgencia.  Mientras que por otra parte y al finalizar el mandató, quedaba en manos de un gobierno y un poder legislativo a fines a los intereses de la oligarquía liberal conservadora y totalmente subordinado a la política de Estados Unidos. Los hechos están allí y son irrefutable. 

Según el ex presidente Santos en 1997 medio centenar de colombianos representantes de “todos los sectores de la sociedad debatieron e imaginaron cuatro escenarios posibles para el futuro del país y que estos imaginados escenarios fueron proféticos”. (1)

El primer escenario le llamó “amanecerá y veremos” este era el que se presentaba en el gobierno de Samper, que condujo a la perdida de autoridad estatal, el recrudecimiento de la violencia y al incremento de la pobreza y la inequidad social. Situación real heredada de los gobiernos anteriores y campaña en su contra liderada por el embajador Myles Frechette, quien con mucha habilidad desconocía la autoridad presidencial y militar, luego de ilegitimar  al gobierno de Samper por el ingreso de dinero a su campaña presidencial del Cartel de Cali, información proporcionada  por la DEA, a través de la Inteligencia de la Policía a Pastrana, quien hasta hace muy poco ocultó esa información, una clara conspiración, contra el gobierno de Samper, quien se proponía una política exterior y económica  independiente  de EE:UU.

Ese estado de cosa era el que beneficiaba  las posibilidades de lograr el segundo escenario, un debilitamiento del poder ejecutivo y de las Fuerzas Militares, que provocó que Estados Unidos suspendiera el apoyo a los militares y se lo proporcionara a la Policía Nacional, supuestamente abanderadas de la lucha contra el narcotráfico, un  crecimiento y fortalecimiento  de la insurgencia, también  del narco-paramilitarismo y una acrecentada corrupción en el poder legislativo y judicial, fue la coyuntura propicia para pasar al segundo escenario, luego de las elecciones de 1998.

El segundo escenario, según Santos, la denominaron “Mas vale pájaro en mano” y señala: “aludía a las concesiones ofrecidas a los grupos armados con tal de iniciar un proceso inmediato de reconstrucción de la democracia y de frenar el ciclo ascendente de muerte y violencia”. “Ya se verá cómo ese escenario – que equivale al proceso de paz del Caguán del gobierno de Pastrana, fracasó”

Este segundo escenario, fue el que se utilizó, para lograr  la “reconstrucción de la democracia y de frenar el ciclo ascendente de muerte y violencia” entiéndase ganar tiempo para  recomponer a las Fuerzas Militares y reactivar las relaciones y apoyo de Estados Unidos, no para llegar a un acuerdo de paz con la insurgencia, se trataba de  parar  “el ciclo de ascendente de muerte y violencia” era la manera perversa de presentar este segundo escenario, para no aceptar, que se trataba de evitar el triunfo de  una Revolución que sí produciría profundos cambios estructurales políticos, económicos y sociales.

Para lograr ese objetivo, había que buscar el diálogo con las dos fuerzas guerrilleras más importantes del país, especialmente con las FARC-EP, porque equivocadamente la oligarquía colombiana, siempre ha pensado que neutralizada o derrotada las FARC, el ELN por la supuesta debilidad que le endilgan, sería más fácil acabar con ella.  Por esa razón con el proceso del Caguán, se buscaba sí una solución política, pero el gobierno de Pastrana, había aceptado y firmado 12 puntos, que, aunque no cubría todos los intereses de lo que puede considerarse una Revolución radical, sí, conllevaba a cambios estructurales profundos en temas económicos, políticos y sociales, que el establishment y Estados Unidos no podían permitir.

Fueron tres años y dos meses, de conversaciones en el Caguán con un apoyo de la comunidad internacional muy importante, y a petición de las partes se crearon  dos Comisiones de Facilitación de Paz, conformadas por diez países, para el proceso de las FARC-Gobierno y  la Comisión  de Amigos, integrada por  cinco países para el ELN, está última pudo funcionar muy poco, porque no se logró concretar la llamada Zona de Encuentro, porque el lugar escogido en el departamento de Santander, estaba prácticamente por el paramilitarismo y el Gobierno no busco alternativa. Aunque se le pidió apoyo al gobierno de Cuba en su condición de miembro de la Comisión de Amigo, desarrollándose varias reuniones de delegados del Gobierno con el ELN en la Habana.

En esos tres años y dos meses en el Caguán, la Mesa de Dialogo de Paz, no pudo tratar a fondo ni el primer punto, que estaba relacionado con la Reforma Agraria Integral y Económica, ese punto planteaba fortalecer la industria nacional, así como la preservación minero-energética en favor del Estado y apoyar la inversión extranjera que no dañara al sector productivo nacional y una defensa irrestricta a los intereses económicos nacionales.

Tampoco pudo tratar el tema de la Reforma Política que conllevaba a un cambio en el sistema electoral, las garantías para los partidos y organizaciones políticas; Reforma Judicial, cuyo principio era que jueces y magistrados fueran elegidos por elecciones del gremio judicial y que las Altas Cortes no dependiera de la terna que escogía el presidente. Así como reforma en la política militar, que modificara la actual estrategia y que estos se concentraran en la defensa contra amenazas externas y fortalecer una Policía Nacional de defensa y preservación del orden público interior. Y no como ha venido sucediendo desde hace años que es el Ejército junto con la Policía el que se encarga del orden público interior.

También el combate al cultivo ilícito, cuyos instrumentos estarían vinculados a la Reforma Agraria Integral que favorecería al campesinado, que no tendrían que depender de los cultivos ilícitos y no usar la aspersión aérea con el glifosato, un peligroso veneno que acaba con la fauna, la flora y muy grave para los pobladores expuestos a esa criminal práctica. 

Esta era la manera más efectiva de combatir el narcotráfico y exigir a los países consumidores que ejecuten una política de reprimir y eliminar los Carteles de la Drogas en sus territorios, de los que, por cierto, nadie habla. Por último, una política exterior independiente y soberana del país y favorecer el principio bolivariano de la integración latinoamericana.

Nada de estos puntos pudo discutirse, que de haberse logrado hubiera provocado un vuelco sustancial al sistema imperante de explotación, miseria, violencia e inequidad y se hubiera establecido una justicia jurídica y social lejos de la corrupción y con una verdadera defensa de los intereses del pueblo y de la nación colombiana.

Lamentablemente durante todo ese tiempo, se produjeron errores graves de ambas partes, acciones violentas que sindicaban a la FARC-EP con hechos falsos, atribución de acciones terroristas como la bicicleta bomba, el collar bomba, la bomba del Nogal, atribuidos a las FARC-EP y con el tiempo se ha conocido que fueron acciones cometidas por los Carteles de la Drogas por sus luchas internas. 

El intento del golpe de estado o el ruido de sable, por parte de lo militares en mayo de 1999, con la renuncia del ministro de Defensa y de altos mandos militares, sofocado por la intervención del embajador de los Estados Unidos y de una muy prudente y patriótica conducta del general Fernando Tapia. Acciones brutales y masacres de los paramilitares con la complicidad de las Fuerzas Militares, como los cerca de 200 campesinos asesinados entre el 8 al 20 de enero de 1999 ordenado por Carlos Castaño, acusados de colaboradores de la guerrilla, que provocó el primer congelamiento por parte de las FARC-EP del proceso de paz en protesta por dichos crímenes.

La retención de los técnicos alemanes por las FARC  y de otras muchas personas llevadas a la zona de distención, unas secuestradas y otras con intención de sumarse a la guerrilla,  unos con sanas intenciones de incorporarse a la lucha, pero otros orientados por la Inteligencia Militar, no se podía pensar que un aparato con tanta  experiencia, no aprovecharía el momento para llevar a cabo un plan de penetración para buscar información y tratar de escalar posiciones y desde adentro, sugerir y desarrollar acciones que representaran acciones repudiadas por la opinión pública y repercutieran negativamente contra las FARC-EP.

El asesinato por el décimo frente de las FARC-EP de los tres indigenistas estadounidenses, en momentos que se había abierto conversaciones entre las FARC-EP y altos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos en Costa Rica provocó la ruptura de dichos diálogos.  O el secuestro de la excandidata presidencial Ingrid Betancourt, una desconocida y fracasa dirigente política, colombo-francesa, cuyo plagio la convirtió en un personaje mundial.  Las FARC que había tenido un exitoso trabajo en Europa, lo perdió y la campaña interna en su contra le creo un efecto políticamente negativo, que se acrecentó con la llamada Operación Jaque, que benefició la popularidad de Álvaro Uribe y de su ministro de defensa Juan Manuel Santos. Solo hay que preguntarse ¿A quiénes favoreció esas acciones?

Todos esos graves errores fueron factores utilizados por los enemigos de la paz para desarrollar una fuerte campaña contra ese proceso del Caguán, de nada sirvió el gesto de paz cuando las FARC- EP liberó a casi 300 militares y policías prisioneros de guerra y que la prensa llamaba secuestrados.  Los militares que caen en manos de su adversario en el marco del conflicto son prisioneros no secuestrados. Prisionero implicaba reconocer el conflicto armado interno y el estado de beligerancia sujeto a las convenciones internacionales, pero los gobiernos colombianos, y especialmente, el de Uribe Vélez, no reconocía el conflicto armado y denostaba a la insurgencia tratándolos de bandoleros o, siguiendo la orden de Washington, los calificaba de terroristas.

Por su parte frente al gesto de las FARC, el Gobierno de Pastrana se había comprometido en liberar a 70 presos políticos de una lista entregada por las FARC-EP, entre ellos el comandante en jefe del EPL, Francisco Caraballo, prisionero en la cárcel de Itagüí, que el propio comandante Marulanda lo había incorporado en dicha lista, de ellos, solo liberaron a 14, la mayoría líderes comunales y sociales, acusados de colaboradores de la guerrilla, Caraballo siguió preso en Itagüí por varios años.

Esta es una breve y resumida historia de lo que ha significado este 56 Aniversario de la Fundación de las FARC-EP, aún faltan por dar a conocer lo interno de la brusca ruptura del proceso del Caguán y del tercer y cuarto escenario que, en 1997, se fijaron medio centenar de colombianos, representantes de diversos sectores. En este taller del Recinto Quirama, en Antioquia y que según el ex presidente Santos, se llamó “Destino Colombia”. Espero hacerle llegar muy pronto el sexto capítulo de está doloroso, pero apasionante historia.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
Bibliografía utilizada.
1)            La batalla por la paz. Edic. Planeta Colombia. 2019 1ra Edic.  Pág. 75-76.
Autor. Juan Manuel Santos Calderón

jorgarcia726@gmail.com

martes, 30 de octubre de 2018

El hambre a nivel mundial y la racionalidad perversa de las minorías


Por Homar Garcés:
En cualquier contexto que se produzca -principalmente a causa de las guerras, los desplazamientos forzados de poblaciones, las crisis económicas y/o los grandes porcentajes de pobreza extrema existentes en diversidad de naciones- el hambre siempre ha constituido un grave problema por resolver para la humanidad. A éste se agregan ahora los efectos del grave y, al parecer, inexorable deterioro climático que comienza a hacer estragos en una vasta porción de regiones de la Tierra, lo que acentúa gravemente aún más las complicaciones en la producción de rubros agrícolas y pecuarios necesarios.


En medio de este sombrío panorama, las grandes corporaciones del capital neoliberal global continúan actuando en resguardo de sus exclusivos intereses, con respaldo de gobiernos en manos de la derecha conservadora. De este modo, aceleran y aseguran el control directo de recursos y de territorios en desmedro de los derechos de los pueblos aborígenes y campesinos que los habitan, cuyos líderes son generalmente masacrados a fin de silenciar sus voces de protesta y acabar con las luchas en defensa de sus hábitats. Para estas grandes corporaciones transnacionales no es nada alarmante ni debatible el alto grado de contaminación ambiental que ocasionan, ni la vida o la cultura de los pueblos, menos el cuidado que pudieran prestarle a la naturaleza que explotan, sino los cuantiosos dividendos que obtendrían de ésta.
En el libro «Teología profana y pensamiento crítico. Conversaciones con Franz Hinkelammert», de Estela Fernández, este afamado economista, filósofo y teólogo alemán expresa que «la exclusión de la población, la subversión de las relaciones sociales y la destrucción de la naturaleza, todo esto no es producto de una maldad, sino de una racionalidad perversa. Un malvado es capaz de matar a mil personas, pero termina fastidiado, y muchas veces, se suicida. Pero alguien que opera con una razón instrumental, mata a millones y no tiene problemas. Tiene capacidad infinita de matar.

Es la racionalidad de nuestra sociedad la que produce las irracionalidades». Vistas la actuación de dichas corporaciones y la manera como se desencadenan diversos sucesos actualmente en el mundo (en apariencia, aleatorios y desconectados entre sí) no es desproporcionado suponer que éstos obedecen a una lógica de poder ajena a la percepción de la mayoría de la gente. Pocos concordarán con tal punto de vista, habituados como están a ver la realidad como algo normal, inevitable e inalterable, apenas afectado por el azar; pero, la realidad de las cosas les revela cuán equivocados están.

Según lo revelan algunas estadísticas, durante estos últimos años se incrementó el número de personas subalimentadas o que padecen una falta crónica de alimentos, lo que hace más difíciles las condiciones en que subsisten. Más concretamente, en países de África y América del sur. Algo que pudiera erradicarse por completo gracias a la ciencia y a la tecnología aplicadas a la producción de alimentos, incrementándola de forma masiva e intensiva, como nunca se vio antes en la historia humana. Sin embargo, esta producción masiva de alimentos está cruzada por el afán insaciable de ganancias de quienes controlan el mercado capitalista en todo nuestro planeta, lo que obstaculiza enormemente una distribución más equitativa entre los pueblos que adolecen de ellos.

Así, Boa ventura de Sousa Santos, en su libro «Renovar la teoría crítica y reinventar la emancipación social (encuentros en Buenos Aires)», nos revela que «la utopía del neoliberalismo es conservadora, porque lo que hay que hacer para resolver todos los problemas es radicalizar el presente. Esa es la teoría que está por detrás del neoliberalismo. O sea: hay hambre en el mundo, hay desnutrición, hay desastre ecológico; la razón de todo esto es que el mercado no ha logrado expandirse totalmente. Cuando lo haga, el problema estará resuelto. Tenemos que cambiar esta utopía conservadora por una utopía crítica, porque aún las utopías críticas de la Modernidad -como el socialismo centralizado- se convirtieron, con el tiempo,  en una utopía conservadora».

 Desentrañar, explicar y combatir las causas que originan el hambre entre muchos pueblos (principalmente de tipo económico) es parte de la solución que podría lograrse, especialmente si ésta es respaldada y proseguida por los mismos pueblos que ahora son víctimas de sus estragos; lo que habría de plasmarse en un amplio proyecto de emancipación colectiva que trascienda el marco de la realidad actual en todos sus aspectos y renglones. –
mandingarebelde@gmail.com

domingo, 18 de febrero de 2018

La necropolítica frente a los derechos humanos I


Por Juan Hernández Zubizarret:

Las causas de los desplazamientos humanos 

La denominada crisis de las personas refugiadas no es espontánea, ni coyuntural, ya que está vinculada a múltiples motivos estructurales que sustentan el modelo económico y social de dominación, lo que implica abordarla desde su raíz o los dramas humanos que provocan los desplazamientos forzados no se van a detener. Son millones de personas y pueblos los que emigran por causas climatológicas y por el modelo y proyectos de desarrollo capitalista y heteropatriarcal.



El neocolonialismo es la forma actualizada de dominación de los países enriquecidos sobre los países del Sur Global. Conviene tener presente que los mitos contra las personas refugiadas y migrantes en los que se fundamenta -en parte- la xenofobia y el racismo, se sustentan en afirmaciones falsas como las que siguen a continuación: “nos quitan el trabajo”, “son delincuentes y terroristas”, “se aprovechan de nuestras ayudas sociales”, “nos invaden”, etc. Son premisas que no tienen en cuenta, entre otras muchas cuestiones, las formas actuales del neocolonialismo.

El Global Financial Integrity (GFI) 1/ ha calculado que todos los recursos financieros que se transfieren entre países ricos y los países empobrecidos cada año incluyendo los fondos de cooperación al desarrollo, la inversión extranjera, los flujos comerciales, las transferencias no financieras como la cancelación de la deuda, las transferencias unilaterales como las remesas de las personas trabajadoras, y las fugas de capital no declaradas, nos muestran una ecuación incontestable, el flujo de dinero de los países ricos hacia los países pobres es infinitamente menor al establecido en sentido inverso. Es decir, los países empobrecidos entregan dinero a los países ricos, según datos de 2012, los países del Sur Global enviaron 2 billones de dólares más al resto del mundo de lo que recibieron. Desde 1980 al 2012 el GFI ha calculado que los países empobrecidos perdieron un total de 13.4 billones de dólares a través de la fuga de capitales. Los 48 países del África subsahariana recibieron en 2015, 161.600 millones de dólares del exterior y enviaron fuera de sus fronteras 203.000 millones mediante la repatriación de beneficios de las empresas transnacionales o evasión ilegal del dinero fuera del continente 2/.

Los desplazamientos forzados tienen una relación directa con los datos enunciados. La asimetría económica tan expresa y tan evidente, ¿puede ser respondida con fronteras que dividen a la “civilización” de la “barbarie”? ¿Quién es quién? ¿Quién le debe a quién?
Por otra parte, el capitalismo es estructuralmente muy violento y pretende acaparar “mucho” en muy “poco tiempo”. Las personas se convierten en una mercancía más, y por tanto, susceptibles de ser desechadas, lo que implica situar a la mercantilización de la vida en el vértice de la jerarquía normativa.

Existe, además, una gran acumulación de riqueza en muy pocas manos, frente a un gran acopio de pobreza en muchas otras. Por eso, la idea de estabilidad se vincula con la seguridad que necesitan los recursos mundiales para que lleguen al Norte, pero no con los desplazamientos de las personas migrantes pobres. Este es la idea fuerza que “justifica” los desplazamientos forzados y que afecta al núcleo central del problema, son millones las personas que huyen de la miseria generada por un sistema económico y político objetivamente injusto.

Explotación

El mecanismo clásico del capital para apropiarse de la plusvalía sigue siendo la explotación de la mano de obra que se produce en el mercado formal y en el informal, y que mantiene la división sexual del trabajo, las cadenas globales de cuidados y el trabajo reproductivo realizado gratuitamente por las mujeres y que, ahora en gran medida, ejecutan las mujeres inmigrantes. El desempleo, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, de las pensiones, etc. son efectos permanentes del modelo neoliberal que sitúa la precariedad en el centro de las relaciones laborales. Además, esta explotación viene acompañada de fenómenos emergentes, como la trabajadora o trabajador pobre, un fenómeno que es habitual en América Latina y en África, pero menos conocido en Europa.

El índice global de los derechos sociales de la Confederación Sindical Internacional de 2016 3/, ratifica la nefasta situación por la que pasan los derechos de los trabajadores y trabajadoras. Veamos algunos datos: en lo que respecta a los derechos fundamentales en el trabajo, la región de Oriente Medio y el Norte de África sigue siendo la peor del mundo. En los países del Golfo, la gran mayoría de los trabajadores y trabajadoras, concretamente los migrantes, están excluidos de las protecciones básicas que aporta la legislación laboral, señala el informe.

De acuerdo con el índice, los trabajadores y trabajadoras quedan excluidos del derecho a la libertad sindical en el 58% de los países y las personas trabajadoras no pueden ejercer el derecho de huelga en el 68% de ellos. Un mero ejemplo, 3.000 trabajadores y trabajadoras han sido despedidos en Indonesia hace unas semanas por la compañía estadounidense Freeport-McMoRan en la mina de cobre y oro Grasberg en Papúa Occidental; la razón, ejercer su derecho a la huelga.

En la Unión Europea más de 122,3 millones de personas, un 24,4% de la población se encuentran en riesgo de pobreza y las migraciones internas entre los países europeos se sustentan en el dumping social y laboral. Es decir, las bajas condiciones laborales se convierten en un elemento fundamental de la competitividad entre empresas y países del continente europeo. Por ejemplo, el último informe de Labour Behin The Label alerta de las condiciones laborales de personas trabajadoras del calzado en Albania, Bosnia, Macedonia, Polonia, Rumania y Eslovaquia. Más de 120.000 personas se ven afectadas por condiciones laborales muy precarias, donde los bajos salarios, la discriminación sexual, las horas extraordinarias no remuneradas y los riesgos para la salud forman parte de las relaciones laborales cotidianas.

El informe mencionado analiza, en relación al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que “un albano cobra una quinta parte del SMI alemán: apenas 0,80 euros por hora trabajada. Según la investigación, uno de cada tres trabajadores de este sector cobra menos de 121 euros al mes. Esta cifra asciende a 163 euros en Macedonia, aunque los empleados del calzado apenas alcanzan los 145 euros. La situación en Bosnia (0,92 euros por hora trabajada), Rumania (0,88), Polonia (1,81) y Eslovenia (2,01) tampoco es mucho mejor”.

Esta práctica se encuentra generalizada en sectores como la construcción, transporte, industria cárnica, asistencia social y trabajo doméstico. Y todo ello está avalado en el seno de la Unión Europea, al menos, por la directiva comunitaria sobre el desplazamiento de trabajadores efectuado en el marco de la prestación de servicios, que legaliza la explotación de las migraciones internas entre trabajadores y trabajadoras de la UE. Sus derechos se encuentran subordinados a la libertad de las empresas para prestar servicios.

La multinacional IKEA subcontrata empresas de transporte para la distribución de sus productos a lo largo de toda Europa y estas empresas están ubicadas en la mayoría de los casos en países del Este que, a su vez, contratan los servicios de trabajadores de Rumanía, Moldavia, Bulgaria, etc. Estos trabajadores comen, duermen y viven en los camiones por salarios cercanos a los 150 euros al mes.

Por otra parte, la Asociación de Trabajadoras de Hogar de Bizkaia del Estado Español ha confirmado que del total de trabajadoras de Hogar, “un 41,77% son extranjeras no comunitarias, un 30,49% autóctonas, un 26,61% personas con doble nacionalidad y un 2,13% extranjeras comunitarias. Entre las trabajadoras internas, el porcentaje de extranjeras no comunitarias se eleva al 72,02%. Siete de cada 10 internas (71,56%) trabajan más de las 60 horas semanales que estipula la ley y casi un tercio (29,36%) no tiene ningún descanso diario, entendido como la libertad de salir de la vivienda para dedicarse a sus propios asuntos. Un 21,56% no disfruta de ningún descanso semanal 4/." La esclavitud del siglo XXI también se institucionaliza en las migraciones internas en el seno de la UE.

Las personas migrantes son muy funcionales al sistema capitalista, convirtiéndose en una de sus reglas de oro, ya que es mano de obra formal o informal, barata y precaria, que formaliza la carrera hacia abajo de los derechos de las personas trabajadoras. Además, es un símbolo que expresa y profundiza en la guerra entre pobres.

Acumulación por desposesión y expulsión

El capitalismo utiliza la expulsión como forma de mantener la tasa de ganancia del capital. Es lo que Harvey llama la desposesión o la acumulación por desposesión. Las empresas transnacionales usurpan los recursos naturales y la tierra como objeto de negocio y de mercantilización, es otra forma de obtener la plusvalía y mantener la acumulación de capital 5/. Los pueblos y las personas son expulsados de sus casas y de sus tierras para generar beneficios en la agroindustria, en la minería, en las petroleras, en las eléctricas, en el turismo, etc. La adquisición de tierras a gran escala por parte de las corporaciones transnacionales destruye las economías locales y redefine vastas extensiones de tierra como lugares para la extracción y el negocio, lo que provoca espacios desnacionalizados que expulsan a sus habitantes 6/.

Achille Mbembe 7/ considera que “la extracción y el pillaje de recursos naturales por las máquinas de guerra van parejos a las tentativas brutales de inmovilizar y neutralizar espacialmente categorías completas de personas o, paradójicamente, liberarlas para forzarlas a diseminarse en amplias zonas que rebasan los límites de un Estado territorial”.

Esta realidad no afecta por igual a hombres y mujeres. La mayoría de ellas no tienen la titularidad legal de la tierra y aunque sean quienes la trabajan, quedan en muchas ocasiones excluidas de los espacios de toma de decisiones y de las compensaciones económicas que, en su caso, obtienen por las indemnizaciones recibidas por las expulsiones de sus tierras 8/. Además, la expulsión suscita la ruptura con sus modos de vida y el desplazamiento trunca los saberes sobre la tierra y el territorio. Como afirma Vandana Shiva “hay 800 millones de hambrientos por dos razones: la primera es que los productores de alimentos han sido expulsados de la tierra, los pequeños productores, que eran los más productivos. Veo a los agricultores donde crece el arroz en India, campos llenos de arroz, que están muertos de hambre porque compraron las semillas, compraron los químicos y los precios no han dejado de subir. El precio al que el agricultor compra y el precio al que el agricultor vende es muy desigual. El sistema está haciendo que la mitad de los hambrientos del mundo sean agricultores. Por otro lado, el sistema económico ha expulsado a cada vez más personas y las personas excluidas no tienen alimento o comida. Es una combinación de un sistema que está destrozando la producción de alimentos, destrozando a los agricultores y destrozando nuestro papel económico en la sociedad” 9/.

La raíz colonial de las políticas europeas promueve el extractivismo y la acumulación de tierras, y fomenta, también, -en suelo europeo- la mercantilización de la vida que provoca la expulsión del mercado de trabajo, la pobreza y exclusión social, los desahucios y la pobreza energética. La expulsión por desposesión también tiene rostro europeo; es una lógica corporativa global que se expande a lo largo del planeta con diferentes intensidades y efectos.

La gente huye, se mueve, y se desplaza dentro de sus estados, entre estados y continentes, porque la lógica corporativa, la mercantilización de la vida exige desplazamientos y expulsiones, y eso configura nuevas formas de esclavitud (por ejemplo en Libia y en plantaciones de México), de trabajo infantil en las cadenas de valor, de trata de personas y de un largo etcétera de sujetos sin derechos.

Las personas se trasladan contra su voluntad y algunas llegan a nuestros países buscando dónde vivir. Ojalá las migraciones fuesen movimientos libres, pero lo cierto es que solo una excepción de gente puede viajar en libertad.

El deterioro del medio ambiente está provocando desplazamientos forzados por la ausencia de tierras de cultivo, de agua potable, por sequías e inundaciones, por la intrusión del agua salada y la consiguiente destrucción del modo de vida habitual al subir el nivel del mar, por la destrucción de hogares al erosionar el mar el cinturón costero, por ríos y zonas oceánicas “moribundas” por falta de oxígeno producidas por el vertido de abonos químicos, por tierras vacías y muertas, sin aire, sin agua, etc. generadas todas ellas por el cambio climático.

La organización Internacional de las Migraciones constata que en los últimos treinta años se ha triplicado el número de inundaciones y sequías en todo el mundo, generando más desplazamientos de población que todos los conflictos armados juntos. Norman Myers, catedrático de la Universidad de Oxford pronostica que “cuando el calentamiento global cobre fuerza, podría haber hasta 200 millones de personas [desplazadas] por alteraciones de los sistemas monzónicos y otros sistemas de lluvias, por sequías de una gravedad y duración inusitadas, así como por la subida del nivel del mar y la inundación de los litorales”. De los 50 países más afectados por el cambio climático, 36 están en África.

El modelo económico capitalista está generando millones de personas que tienen que huir de sus casas y tierras por la imposibilidad física de subsistir. Son personas pobres y no tienen dónde ir. El cambio climático afecta especialmente a las mujeres porque, por lo general, son ellas quienes se ocupan de cultivar la tierra. De acuerdo a datos de Naciones Unidas (2008) las mujeres y los niños y niñas tienen 14 veces más posibilidades de morir durante una emergencia o desastre que los hombres.

Es decir, nos encontramos con personas y pueblos que sufren desplazamientos forzados que en ocasiones son de carácter temporal y provocados por terremotos, inundaciones, ciclones, etc.; aquellos otros que emigran porque el deterioro ambiental destruye sus modos de vida cotidianos y los desplazados y desplazadas por la destrucción total de su “hábitat tradicional” por la degradación progresiva de los recursos naturales.

No obstante, en relación a las personas desplazadas por causas generadas por el cambio climático, se corre el riesgo de diluir la responsabilidad de las mismas, -“son problemas del clima”- por eso conviene tener muy claro que resulta muy difícil separar las diferentes causas -guerras, cambio climático, modelo de desarrollo extractivista y agroindustrial, prácticas de empresas transnacionales y gobiernos cómplices, acaparamientos de tierras, especulación alimentaria, etc.- que provocan los desplazamientos medioambientales. Las modificaciones climáticas no son ajenas a un capitalismo que extrema la presión sobre los ecosistemas, el agua, la tierra y la apropiación de recursos naturales, energía, minerales… lo que provoca daños irreparables sobre las personas.

El cambio climático también se vincula con la seguridad y los ejércitos y no con las personas. Se priorizan las bases militares, las zonas de alta actividad económica y las vías marítimas, pero como afirma Buxton 10/, “Se habla poco de la necesidad de proteger a la gente vulnerable y no se habla de la justicia climática o de reestructurar nuestra economía para prevenir el cambio climático”.

alemur47@yahoo.com.ar