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martes, 19 de noviembre de 2019

La violación de los derechos humanos y de los atributos ciudadanos. Un ejercicio de Estado Dictador



Por Mariano Sierra:
El gran colapso de un gobierno en la penumbra, sin objetos políticos ni sociales lleno de huellas de violencia, indecisiones y contradicciones que pisotean la dignidad humana y conculcan los derechos Los derechos humanos y los atributos sociales y políticos de una nación son su devenir histórico conquistado por la fuerza del espíritu de sus gentes. HOY pareciera que estos atributos agonizaran, lo que implica la perdida de sus identidades. Toda perdida de degrada de tal forma que afecta el entendimiento con los demás, con el estado y sus instituciones conduciendo al lastre, al caos y las crisis.


No es forzoso decir que la perdida de los derechos humanos y de los atributos va a la par con las desigualdades sociales y el abandono de un estado de sus funciones propias. En cuanto al atributo medio ambiente, hombre y estado son depredadores. Dejando sin efecto todo proyecto o acuerdo para su recuperación. Ante su apetito voraz, los detentadores del poder no controlan las esferas de su entorno, donde solo cobra vida aquello que le favorece sus intereses.

Las crisis cósmicas que nos invaden están sustentadas por la fuerza de la corrupción que se amparan en los laberintos de la pérdida de valores. Muchos pensadores profesan que está llegando el fin del hombre, el fin de la historia humana. Hoy hay un vivir para vivir sin sentido que ahoga cruelmente. Es el mundo del hombre contra el hombre, el hombre contra la naturaleza, el hombre contra Dios, el hombre contra el mundo y su tecnología financiada por el capitalismo salvaje que desarrolla el más abrumador consumismo con tentáculos asfixiantes que le abre paso el neoliberalismo con la fuerza de una globalización imperiosa.

Las pérdidas de los derechos fluyen en medio de actos diversos que solo buscan desviar la mirada real. Se proyectan programas naranjas, se escriben libros donde se venera la violencia, se ofrecen alternativas superfluas donde los valores están dispersos ejerciendo otros mensajes, otros poderes emblemáticos, donde la espiritualidad es una ruta adversa que hace perder el sentido humano.

Todo este escrito se inspira en la rebeldía, en la insistencia de formas que sean hechos conductores para deponer injusticias, para frenar programas que solo buscan blindar programas superfluos. La unidad social es el único medio para derrotar el régimen y sus instituciones, focos de ingobernabilidad y violación de derechos, que se reclama a gritos para construir un nuevo país

Cuando la democracia está en decadencia, también los derechos y los atributos sufren los efectos. Al estado y algunas instituciones sociales se les suma la falta de ideas. En esta reflexión abordamos una gama de conceptos básicos para la justicia social. La sociedad y el gobierno se mueve entre la economía y la política, entre el mercado, la información y la tecnología como entre tantas guerras sociales que hacen perder el ritmo de toda gobernanza efectiva con apoyo de engaños.

Colombia, sigue viviendo los vacíos de un colonialismo y un republicanismo imperfecto, o mejor, fallido.  Nuestro pueblo tiene la Genesis del olvido, pero ante ese descalabro debemos sobreponernos y aun con los atributos pisoteados llevaremos a cabo el ímpetu de la voluntad y el poder popular para no doblegarnos ni entregar los pocos atributos que nos quedan.

 Un gobierno donde le asiste la ingobernabilidad, un congreso corrupto donde sus componentes, casi todos, se encuentran investigados por malas acciones, por conductas impropias, unos políticos que nadan en los sobornos, unos órganos de control sin definición, una justicia donde cunde la impunidad, y unas instituciones sociales que desconocen la labor pública, no pueden subsistir.

Los gobiernos en su cometido deben estar al cuidado del bien común, Llegan al poder a desarrollar la gobernanza que contradice las propuestas de campaña. Cuando hay devastación social, cunde la exigencia de reconstrucción o eliminación del régimen, cambio de esperanza lo llamamos algunos, pero al fin cambio. Cumplir para representar a una nación, implica convertir en una actividad rectora los programas de gestión pública, implica invertir para desarrollar una moral social.

El neoliberalismo con su impulso devorador introdujo en la sociedad la atomizada y toxica economía naranja, unida al exótico consumismo con su disfraz detractor de emprendimientos para dispersar realidades. En este devenir, arte, investigación y cultura como valores son ultrajados con disincronía fugaz y efímera y perdurable que no da sentido a la vida, es un engaño explotador.

La vida no se enmarca en el orden espiritual, sino en el derroche y lo superficial, en la vanidad y lo superfluo, donde derechos y atributos sociales con sus ideales, se desploman en la dictadura y la tiranía viviente.  Quien más contamina en un país, es el estado con las cortinas de humo, las mentiras, los engaños y las entropías. Bajo estas amalgamas de gestión, hacen que en el país vivamos los más altos riegos sociales, políticos, económicos y de violencia en sus distintos géneros.

Transitamos en medio de contradicciones permanentes que se refleja entre la forma como se está gobernando. Tenemos pues un estado que no considera la democracia en su esencia, sino como un constitucionalismo fallido, un sistema de sometimiento sin visos de cambio, salvo que el pueblo marginado se levante con firme esperanza y lucha decidida con el espíritu del hombre rebelde.

La gobernanza sin visión de programas sociales legitima conductas de gobierno politizadas y polarizadas, tendientes a la corrupción, al desmedro administrativo, a la deficiencia, a la ilegalidad y el terrorismo social. Los atributos que se definen en un colectivo nacional no tienen exclusiones, cualquier alteración dificulta el gobierno de las masas, propiciando crisis de todo género.

Sufren la perdida de derechos y atributos el campesino que nos proporciona vida, a quien se le somete a la expropiación, al sin trabajo y a todos los invisibles, pero visible cuando se les quiere para el voto y después se pierden en lontananza. Por ello que bien viene la frase del nefasto Stalin...Sin gente no hay problema.... eso es lo que quieren los dirigentes, dividir para reinar.

Quienes desconocen los derechos del hombre pregonan que la culpa es de los demás. Así es el proceder del imperio humano que consume, que arroja a sus ciudadanos exponiéndonos a los mercados de la globalización. Pero estos límites desaparecen cuando los invisibles surgen de esa nada para derrocar el auge de las injusticias sociales, cuando esos precarios luchan por sus derechos, aun exponiendo sus vidas de parte de las balas de la dictadura como ya sabemos que ocurre.

 El estado no está contento con la masacre infringida por el imperio español a nuestras etnias y afros de allí la continuidad de esa horrible extinción para celebrar otros bicentenarios. No se puede seguir pensando como en esa época de barbarie y extinción, cuando al indio y al negro no se les consideraba personas. Pero ellos al decir de Thoreau. . viven como personas, piensan como personas, mueren como personas...

El espacio de la civilidad es de luchas, protestas y controversias. Solo hay democracia cuando hay sociedad rebelde, denunciante que se movilice críticamente. El espacio social es de unidad para organizarse como ente de control y de gobierno, de exigencia de sus derechos y atributos. En una justicia sin valores se conduce a la impunidad y al retroceso social que condena el bien común

La conciencia social crece pues la comunidad es soberana. Todos los ciudadanos de la nación somos defensores de los derechos humanos y los atributos por poseer el poder popular, por ser constituyentes primarios y en ese sentido está por encima de todo gobierno.

Muchos pensadores dicen que el hombre ante el espejismo mágico del desarrollo pierde el mundo humanista y sus atributos, pudiendo ser el fin de ser en la historia en la medida de la deshumanización. Durante la historia el hombre es un revolucionario social, un transformador del mundo, un defensor de sus derechos y atributos mediante la praxis de su lucha, y su trabajo justo.

El tiempo de lo mágico pareciera hermoso, lleno de libertad, pero su accionar es adverso. Lo mágico no es otra cosa que el inicio de un viacrucis social, el comienzo de un terrible devenir para el cual siempre habrá tiempo para desconocerlo, pues aún con la apatía que envuelve al país hay un fin que nos hace ver la realidad de la insurrección popular que agita el ambiente.

Nunca, como hoy los derechos y los atributos sociales y personales han sido tan evidentes. Siempre se han tenido como propiedad exclusiva de las clases dominantes. Pero nuestra realidad exige que se alcen con altruismo para esclarecer su propiedad. El declive de las instituciones sociales ha llevado al hombre al auge de aventureros políticos cuyas tendencias amenazan el orden social, desestabilizan la unidad nacional surgiendo populismos que desconectan las demandas de dignidad. El hombre sin derechos y sin atributos es un ser de estadísticas, sus atributos están sometidos al poder y solo cuenta por el valor de un voto, el cual desaparece con el tiempo.

Como sociedad debemos fijarnos osadías de cambio con una fuerza capaz de vencer. El pensamiento libre esta para defender las ideas y la revolución que empieza ya. Las crisis contra los atributos no dan espera. La historia nos dice cómo funcionan los cambios cuando nos dejamos llevar por el espacio y el tiempo. Mientras existan regímenes faltos de equidad social que sean reacios a las transformaciones debemos crear conductas radicales de liberación.

Tenemos que oponernos al secuestro y al atropello de los atributos. Los enemigos actúan sin piedad. Estado, movimientos criminales, elites institucionales y privadas no dan tregua. La coacción arrecia con armas innobles contra los proyectos de vida trazados por la esperanza y la fuerza de la palabra en acción, la verdad y los derechos humanos. La perversión reside en el tratamiento indigno al pueblo y a la práctica de programas de gestión por fuera de los contratos sociales, donde la injuria estatal predica el desvalor humano.

La actitud de los estados y sus instituciones siempre están bajo los efectos deicidas en el orden social e institucional, esto es, hay una gestión subversiva y política donde ocurren mecanismos anti atributos, lo que equivale a decir una total abolición a esos derechos humanitarios. La humanidad no acepta esos actos deicidas de un gobierno contra el pueblo soberano, que despoja a la comunidad de su patrimonio personalísimo, cercenando sus principios, sus derechos cual hacia y aun se ve todavía en el mundo, del amo a sus esclavos, que por ello dejaban de ser personas.

El mundo de amo y esclavos debe ser cosa del pasado. Es dentro de una sociedad constituida por valores que recibimos el valor humano. Es con los otros y con los invisibles con quien nos aviva la conciencia de patria libre. Nada puede desalentar el espíritu recibido que enaltece el origen del hombre. Los que están desviando la historia social cavan su sepultura con la fuerza de los atributos y esa misma historia los llamara a responder por sus felonías deicidas.

Hoy no sabemos quiénes tienen derechos, atributos o poseedores de una existencia digna, pues priman las desigualdades, el valor de la vida está fuera del existir por no tener el régimen voluntad política ni humanitaria para defender la sociedad.  La política no existe, solo una politiquería vulgar, decepcionante, cuestionada y contaminada, llena de discursos verborreicos. La sociedad debe y está en mora de trazarse unos límites para actuar, decidir y aceptar el gobierno sin existencia legal, carente de argumentos, que solo se perfila por la deshumanización y la corrupción.

Cuando de los derechos y atributos se predica en torno a la perdida sufrida por una población, amén de lo que exponemos en esta reflexión, no podemos decir que la democracia esta derrotada por los distintos estamentos del estado. Esos hábitos políticos muestran la presión del uso del neoliberalismo por parte de un capitalismo ambicioso y demoledor de los principios. Es entre tantos otros la dictadura radical devastadora con unos efectos terribles y el asomo de posiciones fascistas.

El azote de la dictadura se camufla con una democracia violada, con unos retóricos discursos, con unos mensajes eufóricos de tipo social para desviar opiniones, con una afrenta contra la libertad de prensa, con la represión a protestas, con impunidades abiertas, con distorsionados actos para impedir el hacer política, con el uso de actos indebidos por funcionarios públicos y con  una fuerza pública con la complacencia de presidencia para bombardear civiles y niños que ocasiono la renuncia del ministro de defensa.

Sobre el horizonte del parnaso y sobre nuestras cordilleras tutelares brillan por su ausencia la verdad, la justicia y se establece un gobierno apátrida que desconoce nuestra historia de luchas. Venimos de una raza indómita defensora de sus ancestros, llena de la malicia pura, de la fuerza de su trabajo, luchadora, forjadora de la independencia, donde descollaron los gritos libertarios de un Galán el comunero, de una Pola intrépida, de una Manuela Beltrán, de una Antonia Santos de una Gaitana, de una india Catalina, de un Agualongo, de un cacique Calarcá, Nutibara, Tequendama, Pete cuy, Upar, Quintín Lame.

 y toda esa pléyade de llaneros y mujeres campesinas, indios y negros que tan sublime describe Alfredo Molano en sus obras que cumplieron con honor el movimiento revolucionario, en honrosa contienda, para darnos una república aun por venir, y de la parusía del Cristo revolucionario del Gólgota, cristo del pueblo que nos legó una idea y un pensamiento libre y ardiente de esperanza, amor y servicio, sus descendientes y la sociedad esperan que les reivindiquen sus derechos y atributos.

Posdata. . Acaba de ocurrir un crimen execrable, de lesa humanidad, donde se asesinan más de 8 niños en Colombia   Y no ha aparecido la presentación de una denuncia penal para que se investiguen los hechos y se llegue a conocer la responsabilidad de los que participaron en la impecable operación y las condenas a que hubiere lugar.

Sera una impunidad más. ¿Nada es raro en este país mágico donde todo se olvida-
marsblawyer@gmail.com

miércoles, 21 de agosto de 2019

La inútil obsesión por instaurar la cadena perpetua



 Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez:
 
Al mismo tiempo que el Congreso de la República aprobó la pena máxima de 60 años de cárcel, también reconoció como delitos la presión, la amenaza y el soborno a testigos en procesos penales. De lo primero se puede establecer que 60 años de cárcel son per-se una cadena perpetua, conforme a la esperanza de vida de 76 años y el ingreso a la cárcel a partir de los 18 años de edad. El objetivo de una cadena perpetua desborda la justicia y se mete en la venganza. Se necesita tener una ideología autoritaria para creer hacer pudrir a alguien en el encierro acaba una tipología de delito atroz. Quienes llegan a la cárcel aprenden a reproducir la vida biológica, a ser muertos que sueñan que están vivos como en el poema, y sobreviven en precarias condiciones, sin comida sana, sin aire limpio, sin orinales, sin derechos, sin garantías para humanos (muy distantes de los privilegios de unos pocos abrigados en guarniciones o establecimientos públicos).


Mientras el presidente anuncia traer al debate social la cadena perpetua, creyendo que el encierro definitivo resuelve los problemas el jefe del partido de gobierno es llamado a juicio por el otro cuerpo de delitos asociados al soborno a testigos y deja oír que solo le teme a dios, en coherencia con las elites que desde hace doscientos años evitan el pecado aplicado por la ley divina, pero manipulan pruebas y eliminan testigos en la ley penal. Como sea los dos tipos de actos criminales, los de cadena perpetua y los otros, son parte de un sistema social circular, del que las elites compuesta por políticos, funcionarios, togados y empresarios, son corresponsables de las causas del horror que victimiza a niños y niñas y de la barbarie de la guerra que enfermó a la sociedad y descompuso algunas de sus partes que ya están podridas.

Aunque no resulte fácil acusar a las elites de violaciones directas, han sido artífices de la presión, violencia, explotación y marginación de niños y niñas abusados y asesinados, gracias a su condición de debilidad que los mantiene expuestos a múltiples agresiones, sometidos al riesgo cotidiano de continuar padeciendo otras violencias, reclutamiento para oficios criminales o estar disponibles a merced de mafiosos que sacan ganancia de la humillación.

El gobierno se aferra a la obsesión del populismo punitivo americano y equivocadamente cree que mediante la judicialización y el castigo sin retorno a la vida social podrá recuperar la convivencia y el respeto a la vida y dignidad humana, sobre todo para el grueso de población excluida, marginada, a la que en las políticas públicas desconoce y niega. La impunidad superior al 95% y el ánimo vengativo de la pena perpetua, le quita el sentido como herramienta disuasiva de la criminalidad.

El gobierno al politizar la pena olvida que las causas de la tragedia son muy hondas y exigen más estudio y comprensión de la realidad del país, para evitar la mala copia de fórmulas ajenas que no fijan valores si no temores, a la vez que confunden y distorsionan la capacidad de la justicia real, imparcial, que se requiere en el contexto nacional de desigualdad, violencia, saqueo y miserias que se repiten.

El debate por la cadena perpetua propuesto por el gobierno, no es social, ni informado. Es una trampa jurídico-política, que sigue la lógica de manipulación de la conciencia indignada del mismo sector de población victimizada. Que es la misma que cree en la paz pactada que el gobierno le esconde y que ha venido enterrando a un líder social y a un niño asesinados cada día. La reacción espontánea ante sucesos repudiables que tocan el fondo de sus corazones, no puede ser aprovechada por el poder, para hacer llamados a estar de acuerdo con reglas nuevas que ocultan tanto las causas como a los responsables de la ideología que acecha y ataca a los débiles y de paso desaparece al estado de su condición de responsable de la tragedia colectiva de deshumanización y barbarie.

El gobierno y el partido en el poder no pueden pretender poner en la agenda publica el llamado a usar el derecho penal como artefacto de venganza, ni aprovecharse del dolor para convocar al repudio, al odio o al linchamiento a delincuentes. Su papel es crear democracia para cerrarle espacios al crimen. La cadena perpetua en el siglo XXI, es una obsesión de los Estados Unidos, que a 2009 mantenía a más de 140.000 personas en esta situación, incluidos 2500 menores de 18 años (proyecto sentencia ONG) justificados en la naturaleza excesivamente punitiva de su sistema de justicia, que los hace pensar que con cada sentencia mandan un mensaje disuasivo, que sin embargo nunca les ha dado resultados como lo muestra su promedio cercano a una masacre diaria en su país, en el que también la pena de muerte es la mancha reluciente de su condición de estado legalmente asesino. Seguir la obsesión ajena lleva a creer que el gobierno y el partido en el poder no buscan que el estado sea respetado, si no temido y eso no es justicia si no venganza, inocencia violentada por lo siniestro.

El gobierno sabe que su obligación es proteger y Unicef le recuerda que “los niños y las niñas que viven en la pobreza sufren una privación de los recursos materiales, espirituales y emocionales necesarios para sobrevivir, desarrollarse y prosperar, lo que les impide disfrutar sus derechos, alcanzar su pleno potencial o participar como miembros plenos y en pie de igualdad en la sociedad”.

A 2017 eran 869.000 niños explotados laboralmente (U del Rosario, elespectador.com) y las condiciones no han cambiado, habitan la calle, carecen de oportunidades de escuela y vida digna, y que con una educación abierta, inclusiva y de calidad, podrían modificar el curso de su camino a ser víctimas del horror y evitar que se repita la tragedia. Los niños y niñas que viven la niñez en contextos de pobreza y sin derechos, tienen mayor riesgo de ser humillados porque “igualmente existe una fuerte asociación entre pobreza y desnutrición, mortalidad, abandono escolar, soledad, trabajo infantil, exposición a situaciones de riesgo y otras circunstancias que constituyen obstáculos para el bienestar y el desarrollo de los niños y las niñas en sus primeros años” (Mustarf, 2002), modificar esas condiciones es la tarea del gobierno, nunca amenazar con  ayudar a pudrir más lo que está podrido.

P.D. Los hornos crematorios eran para desaparecer los muertos y evitar que a los militares les reclamaran por sus crímenes, dijo alias el Iguana, ex jefe paramilitar en audiencia de agosto de 2019. Así mismo indicó que en el Catatumbo habría entre 50 y 100 fosas comunes de asesinados por ellos. 

mrestrepo33@hotmail.com

miércoles, 22 de mayo de 2019

Hechos gravemente reprobables



Por Jairo H. Pertuz Suarez:
¿Se acabó el estado de derecho y la justicia? ¿Será válida una hegemonía mundial? Como periodista investigativo, como profesional y ser humano creyente en Dios, me llena de pavor ver e informarme sobre lo que viene pasando en este mundo, y ver que no cambian algunos hombres que hasta se asocian para delinquir contra los derechos más elementales, inalienables y sagrados.

Leyendo materiales internacionales encontré uno de A. Goodman que tiene que ver con tres personajes muy importantes de la política estadounidense, que no reflexionan, sino que cada día comprometen más la existencia de la humanidad. Se refiere Goodman a los señores Trump, Bolton y Pompeo y sus participaciones en las guerras, sus costos económicos y daños irreversibles a la humanidad. En el fondo de sus almas, ¿qué los mueve en sus actuaciones? Dice Goodman que en un artículo de Bolton publicado por el N.Y Times el 26-3-19 este escribió:” Para detener la bomba de Irán hay que bombardear Irán”, “queda poquísimo tiempo, pero un ataque (militar) todavía podría resultar”.


Sin embargo, Irán firmó - y las potencias europeas lo reconocen – ha cumplido con el acuerdo sobre armas que, si poseen una mayoría de potencias occidentales, en no desarrollarlas. EEUU y otras potencias continúan modernizándolas y facilitándolas a sus aliados que tienen cercado a Irán y Rusia. ¿Cuál es la queja entonces, cual es el derecho que les asiste a las potencias occidentales y sus aliados? ¿Quiénes constituyen y hasta ejecutan las amenazas?

En campaña, el presidente Trump criticó los enredos militares de los EE.UU. “en 2013 tuiteó: ¿Pueden creer que la guerra de Afganistán es la más larga de nuestra historia?, traigamos nuestras tropas a casa; vamos a reconstruir nuestro país, vamos a hacerlo grande de nuevo”. Como presidente lo ha repetido varias veces. Así, en una conferencia de prensa en abril 2018 en torno a la guerra en Siria dijo, “quiero salir de allí, quiero traer de vuelta a casa a nuestras tropas; quiero comenzar a reconstruir nuestra nación.

 Hemos gastado, sin contar los últimos tres meses, siete (7) billones de dólares en Medio Oriente en los últimos 17 años y no obtenemos nada de eso, nada en absoluto “(?) A pesar de ello, todos sus movimientos parecen destinados a avivar los conflictos y, “potencialmente, a desatar una guerra contra Irán“, ya no contra Corea del Norte? ¿Cuál es el propósito de fondo, ayudar a la humanidad? Bolton abanica este propósito con el respaldo de M. Pompeo?

Son hechos que no dan fe de moral sino de doble discurso, un despropósito. ¿Dónde están la defensa de los derechos humanos y la democracia? Puede deducirse que el pueblo estadounidense no merece semejante ofensa y uso de sus impuestos. Prestigiosos profesionales, analistas, la propia ONU y la humanidad pensante, no avalan estos hechos. ¿Se acabó la moral y el humanismo, o se trata de ateos que pretenden erigirse en dioses por medio de la fuerza? También en algunos países de Sur América se están dando hechos de gobernantes que sacuden la sana conciencia y violan Acuerdos y todo principio de derecho a la justicia. Es necesario un alto a la barbarie, al negocio de las guerras, a la mentira, el robo y la deshumanización. 
   
Periodista Idóneo-Analista Internacional
 jhpertuz@hotmail.com

miércoles, 5 de septiembre de 2018

La sociedad humana sufre una crisis de valores


Por: Sylvia Ubal:

En los últimos años estamos haciendo frente a la falta de valores en la sociedad y en las relaciones humanas. Estas conductas son antisociales y deshumanizadas pero desafortunadamente están instaladas en nuestra sociedad como patrón común

Todas estas actitudes de odio, egoísmo, violencia, indiferencia ante el prójimo, etc. deben ser cambiadas con urgencia. La razón de ello, probablemente se encuentre en la crisis social actual, producto, en muchos casos, de la deshumanización del hombre. Es imprescindible rediseñar y volver a educar a la sociedad para que sea saludable la vida en el mundo de cada persona; haciendo renacer los valores que se encuentran dentro de cada conciencia humana por naturaleza.


Uno de los mayores problemas de la sociedad actual, es que carece o no quiere respetar los valores morales, que representan la guía o el código de reglas que son necesarias para la mejor convivencia colectiva. En consecuencia, si no tratamos de conducirnos en nuestra vida cotidiana, tomando como referencia estas reglas morales o de conducta, estaremos viviendo en iguales condiciones que en aquellas etapas de la historia humana, donde prevalecía la violencia, la inmoralidad, y el libertinaje como forma de vida, sin medir los resultados de tales acciones

No podemos ni debemos seguir buscando responsables de la violencia, más bien asumir compromisos sobre cómo podemos aportar para minimizarla y democratizar nuestras sociedades desde la individualidad de cada persona.

El respeto es una de las bases de la moral y la ética, consiste en valorar a los demás, considerar y reconocer la dignidad de cada persona como tal, Y no solo de los jóvenes a los mayores, esta falta la cometen también muchos mayores, que consideran que por el solo hecho de serlo les compete el derecho de irrespetar a cualquiera, así peinen apenas unas canas más que ellos.
  
El respeto es, por lo tanto, un derecho y también una obligación, es un derecho en que todos podemos y debemos exigir un trato de los demás acorde con nuestra dignidad como personas independientemente de la edad. Y también es una obligación, ya que nosotros también debemos actuar de la misma manera con los demás

Vemos a diario en nuestras carreteras y autopistas a conductores que para satisfacer su ego llega a poner en peligro su propia vida y la de los demás, para adelantarse y tratar de sacar al que va correctamente por su canal. La falta de respeto al descanso de los demás, la música a gran volumen, lo vemos en nuestros vecinos a altas horas de la madrugada, en los autobuses cuando venimos después de una ardua tarea de trabajo, sin tener la más mínima consideración en las personas, etc.

El respeto no sólo lo debemos aplicar a las personas, también debemos ser respetuosos con nuestro entorno.

Una persona realmente respetuosa con los demás también lo será con el medio en que todos vivimos, con los animales, las plantas, etc. Difícilmente lo veremos dejando basura o botando papeles en la calle o dejando que su perro haga sus necesidades en mitad de la acera sin recogerlas.

Los medios de comunicación no son democráticos en cuanto a su funcionamiento, Actualmente la violencia en todo el mundo se ha incrementado y creo que es debido a que hay más programas de violencia en la televisión. Que es lo que están haciendo los programas de violencia están educando nuevos asesinos en potencia. Los programas de televisión abierta son los programas más populares entre la población de más bajos recursos económicos. Sí, la juventud está cambiando "gracias" a la televisión, porque hay una falta de valores como la falta de respeto hacia los padres y a sus profesores, porque así lo han visto en la televisión. ¿Los medios de comunicación son competidores con la familia y con la escuela? Sí, ahora las televisiones son las nodrizas de las madres modernas, debido a que están muy ocupadas, por sus trabajos y su vida social. Sólo necesitan prender el televisor y ponen ahí a sus hijos para que los cuiden. Sin percatarse de que es lo que están viendo sus hijos.

Para tener una concepción respetuosa de la vida, hay que empezar por respetarse a uno mismo, es lo que llamamos el autor respetó. Este es el primer paso para respetar a los demás, por lo tanto no debemos hacer cosas que atenten contra nuestra propia dignidad.

sylviaubal@gmail.com