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miércoles, 16 de septiembre de 2020

Reelección de Trump significa que Guaidó seguirá disfrutando de impunidad




Por  Malcolm Rumbos:
 Entendemos, a veces, que nuestro Gobierno Bolivariano haya decidido no llevar a la justicia a Juan Guaidó, cuyos delitos me eximo de enumerarlos, porque se me haría muy larga esta nota y soy de los que hacen todo lo posible por ser breves en emitir sus opiniones, pero son muchas más los momentos en que me lleno de inmensa rabia e indignación, al ver que semejante delincuente haya incurrido en el mayor y más execrable delito que pueda cometer un ser humano, como es el de haberse arrodillado una y mil veces ante el Imperialismo yanqui y sus peleles del mundo occidental, para rogarles la intervención armada de su país y nosotros, le hayamos permitido que siga danzando por los calles de la Patria, como si no hubiese hecho absolutamente nada…


Con el título sugiero que nos seguiremos calando a Guaidó o que luego de que la Revolución gane las elecciones legislativas, el 6 de diciembre, me sienta optimista y crea que a partir de allí, nuestra justicia comience a actuar e inicie un proceso que termine definitivamente con la impunidad de la que ha disfrutado este sujeto, que se le ha dado carta blanca para hacer con nuestro país lo que le ha dado la real gana, todo ello con el más abierto apoyo del gobierno estadounidense y de gobiernillos de delincuentes y criminales, como lo es el de Colombia.

He estado leyendo a articulistas opositores que han sido implacables con el chavismo y que han jugado cancha abiertamente y en muchas ocasiones, con quienes han querido destruirlo, como fuese, sin medir las formas y que he estado observando que van deslindándose de estrategias dislocadas que no han dado resultado alguno hacia el logro de ese objetivo, y que ahora han dado mayores pasos de distanciamiento y que vale la pena replicar sus puntos de vista sobre los planes, sin duda, cocinados en Washington, que apuntan a prolongar, a partir del 6 de enero del 2021, el sainete de Guaidó, como Presidente de Narnia…

Aquí va una opinión de un personaje, no del montón, pues ejerció nada menos que la rectoría de UCV, me refiero al Dr. Luis Fuenmayor Toro, quien, es preciso decirlo, jamás ha sido santo de mi devoción, claramente condena dicho plan gringo con el mequetrefe de Guaidó y respalda a quienes debemos ir a votar el 6 de diciembre para dar al traste con los que quieren llevar a nuestro país por la misma ruta de la muerte y la violencia por la cual transita el hermano país de Colombia, ya por más de 70 años.
Esto escribe hoy Fuenmayor Toro:

“Los venezolanos debemos castigar electoralmente en diciembre esta conducta anti nacional de López-Guaidó y el extremismo apátrida que los sigue, asistiendo masivamente a votar. La oposición democrática debe rechazarla contundentemente, ya que pretenden eternizarse en las posiciones que actualmente disfrutan, sin importarles lo que le ocurra a la nación venezolana. El gobierno de Maduro debería percatarse de lo que puede venir con este tipo de acciones, que están amparadas por el Departamento de Estado, y del sufrimiento que se profundizará del pueblo venezolano, por lo que es obligatorio que actúe en función de los intereses nacionales, que no son los de la cúpula dominante ni los del PSUV. La responsabilidad no es sólo de quienes nos agreden desde adentro y desde afuera, sino de quienes nos han colocado en una situación de vulnerabilidad extrema nunca vista.”
rumbos200@gmail.com

sábado, 8 de agosto de 2020

Colombia. Decadencia y muerte del uribismo



Por Tony López R (*):
La decisión de la Corte Suprema de Justicia, de ordenar el encarcelamiento domiciliario, del ex presidente y senador Álvaro Uribe Vélez, es un hecho político trascendente, porque apunta a golpear muy seriamente a un poderoso sector, de la oligarquía agroindustrial, financiera y comercial colombiana, penetrada y comprometida con la industria y la comercialización del narcotráfico.

Sí bien el delito por el que la Corte, decidió tomar tal decisión, la acumulación de pruebas deben ser muy sólidas y aunque no es de la mayor gravedad, de otras acusaciones que lo implican, sobre masacres, o por su responsabilidad en las criminales acciones militares, eufemísticamente llamados Falsos-Positivos, cuando en realidad fueron crímenes de guerra. Hoy algunos militares están pagando cárcel, pero no quienes las ordenaban, en este caso, el presidente y el ministro de Defensa.


La política que, durante sus ocho años de gobierno, siguió con los paramilitares, con los cuales abrió una Mesa de Dialogo, en Santa Fe de Ralito, Córdoba, en el 2003, cuyo fin quedó claro, cuando promovió la ley de Justicia y Paz, y la mayor pena era de 8 años de cárcel, que podía rebajarlas de acuerdo al comportamiento de cada reo, la ley les amparaba para luego de cumplirla, incorporarse a la actividad pública y política. También se le respetaba una parte de sus fortunas. 

Todo era para cobijar a grandes capos del narcotráfico con la famosa ley de “justicia y paz”, solo unos ocho o diez, fueron extraditados por presión de Estados Unidos y ahora esos sujetos, acusan a Uribe de haberlos traicionado, entre ellos Diego Fernando Murillo (a) Don Berna y Salvatore Mancuso.
Por cierto, Mancuso que ya cumplió con su pena, no los 27 años a la que había sido condenado, pero por un error de procedimiento de Colombia, EEUU negó la extradición de Mancuso, quien por cierto había declarado que en Colombia y ante la JEP, contaría todo lo que conocía sobre Uribe. En los próximos días viajará a Italia de donde es ciudadano.

Richard Maok, investigador del CTI quien investigó el caso de la empresa Air Cargo Line, complicada en el ingreso de 10 tonelada de Cocaína del Cartel de Sinaloa a EE: UU, tuvo que huir de Colombia, cuando dio a conocer los vínculos de Uribe Vélez, y Fernando Sanclemente director de Aeronáutica Civil en el gobierno de Uribe, con dicho contrabando y tráfico de droga.

Las relaciones de Uribe y Sanclemente con el cartel de Sinaloa vienen   a través de Dolly Cifuentes y su hija Ana María Uribe Cifuentes, cuñada y sobrina del expresidente, el hermano de Dolly hace varios meses atrás, atestiguó en el juicio que se le sigue al Chapo Guzmán, en New York y se refirió a los mencionados como los implicados en esa operación. Está información fue publicada únicamente por la Nueva Prensa por el periodista Daniel Mendoza. Los grandes medios la ignoraron.

Existen otras muchas acusaciones como lo de la yidis política, comprada para que votara a favor de la reelección de Uribe, su voto era decisivo, por lo que cumple cárcel, pero Uribe no, eso fue un fraude que le permitió reelegirse.  La llamada Operación Orión, asesinatos decenas y decenas de pobladores de los barrios y comunas pobres en Medellín, durante su gobierno y a los que llamaban los desechables. 
El caso de Agro in geso un hecho delictivo que tiene en una mullida cama en una “cárcel “militar al exministro de Uribe, Felipe Arias, (a) Uribito. 

Está pendiente el caso de los 12 Apóstoles, una banda de paramilitares que operaban en Yarumal bajo el mando de su hermano Santiago responsables de varias masacres y de la cual Álvaro era cómplice, así lo atestiguo el mayor Juan Carlos Meneses, que tuvo que huir a La Argentina.

Muy preocupado estaba el presidente, cuando llamó personalmente al cónsul Ignacio Ruiz Perea en Argentina para conocer resultados de la indagatoria a Meneses, y que este rendía ante el fiscal, delegado Hernando Castañeda.  Quería conocer que había dicho Meneses de Santiago Uribe, su hermano. (1) 

Pero todas estos hechos y acusaciones que sindican al expresidente Uribe Vélez y actual senador, han sido totalmente ignorados por la Justicia y por la prensa colombiana esta tiene  un fuerte nexo y complicidad o también algunos el temor por tratarse de Uribe, no por la jerarquía, porque otros con igual cargo, fueron atacados ferozmente por los grandes medios de prensa, siempre en poder de esa oligarquía de  derecha y proyanqui, cuyos mensajes en  las últimas  48 horas, luego de la detención de Uribe sus publicaciones en los medios escritos y televisión y radiales, los llamado periodistas prepagos por el uribismo llaman a la venganza y al odio.

Colombia atraviesa hoy no solo una severa crisis sanitaria, por cierto, muy poco atendida gubernamentalmente, se contabilizan las lamentables muertes de 10 mil colombianos y cerca de los 130 mil contagiados, la falta de camas y equipos para combatir la Covid-19, es un deplorable escenario.

Por otra parte, con la detención domiciliaria, al ex presidente Uribe, sectores de su Partido, están creando una crisis política, al extremo que hemos conocido que la senadora Holguín del Centro Democrático, hizo un llamado a la reserva activa de las FF.MM a pronunciarse, o sea esta incitando a un golpe de Estado. Mientras la senadora Paloma Valencia, del del mismo Partido está llamado a la convocatoria de un plebiscito, para reformar el sistema de Justicia y unificar en una sola Corte Judicial la que se ocupe de impartir justicia, una vieja propuesta de Uribe, todo dirigido para acabar con la Justicia Especial de Paz, (JEP).  

Esto es un grave ataque  a la Corte Suprema de Justicia y los sectores de la cual se hace eco el propio presidente de la República y con sus acciones y declaraciones a favor de Uribe Vélez y sus insinuaciones de persecución política, es sumamente comprometedor para la credibilidad de la  institucionalidad de la Nación y puede provocar un fuerte enfrentamiento entre los uribistas y sus adversarios y cuyas consecuencias son imprevisible, porque desde hace ya mucho tiempo que en Colombia hay una gran polarización.

De esa conducta de odio y venganza no se ha desentendido el propio presidente Iván Duque, quien no solo publica y hace declaraciones que tiende a poner en tela de juicio la decisión de la Corte Suprema de Justicia. Por otra parte, acaban de promover en el Congreso una llamada Ley de Inocencia y honorabilidad, un verdadero reto a la inteligencia del pueblo colombiano y una forma “legal” de tratar de violar lo que ha juzgado la Justicia Colombiana, que como sabemos, desde hace mucho tiempo ha sido amenazada, el ejemplo del magistrado Velázquez, es un ejemplo.

Los medios de prensa no reaccionan así, cuando se condena injustamente a alguien de la izquierda o un simple ciudadano que se destaca  como defensor de la justicia social, no estos lo que pueden perder la vida o acaso los ya  más de 1000 defensores de sus comunidades y de los DDHH  o solo por defender su etnias, o el orgullo de ser afrodescendiente, son asesinados por las criminales bandas de paramilitares, formados y organizados por las famosas convivir, que en la década del 90 creó, el entonces gobernador Uribe Vélez en Antioquia.

Esperemos que reine la prudencia, la racionalidad y la inteligencia de los que dirigen ese rico y hermoso país, y no se invite al odio y la violencia que nunca será la solución de las crisis políticas, económicas y sociales de los pueblos.
(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
jorgarcia726@gmail.com
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miércoles, 26 de febrero de 2020

Votar en las urnas y en las calles



Por Juan Pablo Cárdenas S.:
Si de estallidos sociales se trata, éstos siempre están en la antesala de los grandes cambios o revoluciones. Con mayor o menor intensidad, la violencia muy habitualmente los acompaña. La condición humana siempre se empeña en mostrar sus distintos rostros.
No parece posible que las transformaciones importantes puedan sucederse gradualmente y que haya que esperar por ellas en paciente y completa resignación. Los primeros en ejercer la violencia son, por lo demás, los que están conformes y se sienten gananciosos con el orden establecido. Por algo se habla de “guerras de liberación” que se oponen a la acción represiva y hasta terrorista de los estados. Así como de grandes conflagraciones mundiales y cruentos conflictos al interior de las propias naciones entre opresores y oprimidos. Entre los que están en el poder y los que se sienten discriminados.


Los grandes líderes reconocidos por la humanidad son siempre los que tuvieron más firme resolución y expusieron hasta sus vidas en la consecución de sus propósitos. La historia habla de cómo se denigró a nuestros padres de la patria y de la forma en que muchos de ellos terminaron asesinados, confinados o en el destierro. Es cosa de ver qué sucedió con O´Higgins, por ejemplo, obligado a abdicar por una conspiración que lo amenazó con más sublevaciones y guerras en una república que no terminaba de constituirse. O lo sucedido también con San Martín, Bolívar, Sucre y tantos otros patriotas que tendrían que esperar muchos años después de sus muertes para ser reconocidos en toda su valía y legitimidad.

Porque de lo que menos se les acusó fue de ambiciosos, terroristas, criminales y ladrones por quienes se sintieron afectados por sus gestas liberadoras.  Tal como se sabe que incluso los grandes promotores de la “no violencia activa” tuvieron siempre que convivir y complementar sus loables esfuerzos con los que prefirieron los métodos más radicales de lucha. Como sucediera con los Ghandi, los Mandela y hasta muchos profetas y figuras morales a lo largo de toda la trayectoria humana.

La historia no les da finalmente reconocimiento a los llamados moderados y mediadores, los que habitualmente terminan arrollados por la fuerza de los acontecimientos.  Incluso en el periodismo, la literatura y el arte, son finalmente enaltecidos aquellos que muestran compromiso con el porvenir. Nunca a los ponderados y autoproclamados independientes u objetivos, como suelen autodefinirse hoy en Chile algunos medios y plumarios que lo que realmente se proponen es frenar el ímpetu de la justicia, como discurrir salidas que reviertan los cambios, así sea con la violencia policial y las asonadas militares.

 Treinta años el país esperó que su “clase política” le pusiera fin a la Constitución de Pinochet y echara abajo el poderoso andamiaje de leyes injustas, privilegios irritantes y corrupciones. Por el contrario, los gobernantes y parlamentos de la postdictadura terminaron encantándose con el “legado” del Dictador y emprendieron nuevos asaltos al erario público, otorgando toda suerte de privatizaciones, concesiones y oportunidades para los que vinieron del extranjero a enseñorearse en nuestra reservas mineras, acuíferas, pesqueras y forestales, además de recibir aquellas empresas públicas que los militares no alcanzaron a conceder a las transnacionales.

Sin embargo, en su desesperado estallido cupular, de pronto ahora derechistas, concertacionistas y otros proclaman que sí podría satisfacerse las demandas populares dentro de la Constitución vigente, aceptando que Chile ha vivido en un vergonzoso estado de inequidad y abusos. Hablando de la boca para afuera, por supuesto, porque en estos cuatro meses de alta tensión social no ha surgido de ellos ninguna iniciativa realmente transformadora y, por ende, pacificadora.

Pero ya es muy tarde y difícil que se les crea. Finalmente, gracias a la movilización social, tuvieron que consentir con un plebiscito y una convención constituyente, aunque con la trampa implícita de que la nueva carta fundamental tendría que requerir que todo sea aprobado por los dos tercios o más de quienes se les encomiende su aprobación y redacción. Con lo cual a lo que aspiran es a que los cambios se desbaraten y mucho se quede exactamente igual. Tuvieron, además, la pretensión de que el pueblo se calmase con esta “salida institucional”, que la furia se alejara de las calles y que los partidos y políticos profesionales pudieran recuperar el prestigio y liderazgo perdidos.

Pero no ha ocurrido así. Tal parece que el estallido social no se va a afectar con la acción de los contemporizadores, timoratos y oportunistas y su discurso del miedo. Que el levantamiento social no se conformará con promesas y soluciones a medias. Que felizmente al pueblo no le bastará que se trabaje en una nueva Constitución, sino que se ponga término a las injusticias cotidianas, el saqueo de las grandes empresas, el cohecho transversal de la política y las prácticas represivas de un nuevo gobierno que viola grave y sistemáticamente los Derechos Humanos, como se ha anota con contundencia en los informes internacionales. De allí que sea tan importante que en abril próximo votemos por un SI a una nueva Carta Magna, además de aprobar que la asamblea constituyente quede integrada totalmente por quienes resulten después elegidos por la ciudadanía, sin espacio alguno para los gobernantes y legisladores actuales vestidos con piel de oveja.

En ello podría radicar la posibilidad de que Chile tenga una Constitución impuesta por la mayoría soberana y no por los quórums tramposos predeterminados por los inventores de la ocurrencia cupular referida. Al mismo tiempo, es indispensable que continúen las protestas de quienes quieren derribar el sistema previsional, de los que se oponen a los cobros abusivos de la locomoción colectiva y el uso se nuestras carreteras, de los que buscan recuperar la iniciativa y responsabilidad del Estado en la economía, el trabajo, la salud y educación, así como para terminar con la rapacería de nuestras riquezas básicas. 

La historia también nos enseña de las trágicas restauraciones, reconquistas y contrarrevoluciones, cuando la unidad de los insurgentes se deteriora, se impone el conformismo o gana el temor tan bien azuzado por las fuerzas reaccionarias. Lo que derivaría, como ha ocurrido tantas veces, en una verdadera y cruenta guerra fratricida.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

miércoles, 16 de octubre de 2019

Honor y Gloria a Eduardo Bleier


Por Gastón Grisoni:

Eduardo Bleier fue asesinado por las Fuerzas Armadas en el marco de la Operación Morgan, luego de semanas de estar secuestrado, siendo bárbaramente torturado,
en diferentes centros clandestinos.

Compañeros que compartieron su suplicio destacan su valor, su coraje, sus convicciones ideológicas y su firmeza ejemplar ante los criminales de la OCOA, cuando Juan María Bordaberry presidía y Vadora era el Comandante en Jefe.



Habiendo más de 3.000 presos políticos condenados por tribunales en Paso de los Toros, Libertad y Punta de Rieles, miles de exiliados y perseguidos, el PCU, desde la disolución de las cámaras y el levantamiento de la histórica huelga general, era la principal fuerza política organizada a la dictadura cívico militar en Uruguay, desplegando acciones ilegales en todo el país, siendo un obstáculo importante para que ella se afirmara y consolidara.



Aunque los servicios de inteligencia habían logrado detener a su principal dirigente, Rodney Arismendi, desarrollaba una importante acción propagandística y agitativa constante en el movimiento sindical, en la universidad, a nivel juvenil, en el movimiento cultural y en las principales ciudades del interior.

Carta Semanal, editada en la clandestinidad en forma regular, era el principal medio de difusión de sus críticas al régimen, en defensa de la democracia y las libertades civiles y públicas. Carta Semanal era un potente llamado a la unidad de las fuerzas democráticas sin exclusiones, a la lucha y a la resistencia.

En el momento en que las Fuerzas Armadas decidieron descabezar al PCU, se calcula que el mismo aglutinaba alrededor de sus estructuras, más de 10.000 militantes, en un contexto regional de ofensiva imperialista contra los proyectos populares.

Los restos de Eduardo Bleier, con sus brazos maniatados, hallados luego de 44 años, gracias a la lucha de varias generaciones, es un llamado a seguir levantando las banderas de la libertad, la democracia y a exigir que la justicia cumpla con sus obligaciones constitucionales: investigar, esclarecer y sancionar.

¡Hasta siempre, Eduardo!

gastongrisoni@yahoo.com.ar

miércoles, 7 de agosto de 2019

No hay lugar para el odio en nuestro país, pero sí hay países de mierda



Por Rolando Prudencio Briancon:
La reciente matanza de casi una treintena de personas en los EE.UU., debe dejar ser mirado por el mundo como otra de las tantas que se viene dando en los EE.UU., y que se están naturalizando por aquella idea, que si bien puede ser una de las causas, como es la legal tenencia de armas que les está permitida a los estadounidenses, pero que en el fondo tapa, solapa, otras razones que en su raíz es al rampante racismo que está en ascenso en los EE.UU., desde la llegada de Trump a la Casa “Blanca”.


Y no es que se trate de una obsesiva ojeriza contra Trump, sino que son los hechos los que a lo largo de lo que va su administración han mostrado una declarada intolerancia hacia los extranjeros; y sobre todo a los migrantes, y que además instrumentalizó esta intolerancia a través de decisiones que como presidente dictó, una de ellas ha sido la resolución 6061, dictada en 2016.

Pero además ha sido su verbalizada beligerancia contra los migrantes que lanzó inicialmente contra los mexicanos para justificar la construcción del Muro, a quienes trató de “criminales, violadores, traficantes de droga”, y de ser la pero gente. O el trato que Trump dio a los niños migrantes
.
Pero no sólo que esa su agresiva adjetivación la lanzó contra los mexicanos, sino que se abrió otro frente de ataque con los países africanos, quienes, cuestionándose inquirió: “¿Por qué recibimos a gente de países de mierda?” Es por ese mojigato motivo por el que Trump las palabras que Trump dijo sobre que: “No hay lugar para el odio en nuestro país”, luego las matanzas en El Paso y Dayton, no hacen más que mostrar una doble moral de su congoja, tal como el gobernador de New York Andrew Cuomo, ha manifestado que: "Mientras el presidente cobardemente se doblega a la Asociación Nacional del Rifle, la epidemia de la violencia de las armas está desgarrando a nuestra nación y la gente se está muriendo”.

Es esa soberbia con la que Trump ha decidido gobernar su país, como su descomunal desdén hacia los demás lo que está extraviando su relación con la realidad; tal como es otra su otra onírica obsesión de: “Hacer Grande América”. O en vano hace poco insinuó inquiriendo la posibilidad de ir a la guerra: ¿Cuándo fue la última vez que ganamos una guerra?”.

 Son este tipo de declaraciones, y hasta de políticas que patéticamente muestran que cada vez más la decadencia del imperio yanqui es innegable, pues su verdadera decadencia es la moral, la de su integridad que la ha hecho más patente Trump, que mientras advierte que no hay lugar para el odio, es quien más ha fomentado ese sentimiento hacia sus semejantes.

prudenprusiano@gmail.com

sábado, 26 de enero de 2019

Al olor de la carroña


Por Carolina Vásquez Araya:

Atentos a cualquier signo de debilidad, los corruptos esperan…

Nada hay más peligroso que una fiera acorralada. La potencia de su pánico es una droga que la incita a cometer actos extremos para defender su territorio de cualquier amenaza externa. Borracha de adrenalina, es capaz de desarrollar una fuerza destructiva superior a su capacidad con el fin de destruir a sus potenciales enemigos. Así actúan en nuestros países las organizaciones criminales cuando existe la menor posibilidad de perder la inmunidad conseguida durante décadas a fuerza de sobornos y amenazas.


Este es el escenario más peligroso para las naciones democráticas cuyos sistemas han permitido el crecimiento y la consolidación de redes de poder en el corazón de sus instituciones. En Guatemala, el enemigo máximo ha sido una organización destinadas a desarticular estas redes, la Cicig, cuyo desempeño logró investigaciones, procesos y sentencias inéditas en el país, enviando a prisión a muchos protagonistas de los delitos más escandalosos de las últimas décadas. Sin embargo, las organizaciones criminales conformadas por políticos, empresarios, militares y traficantes de droga y de seres humanos, al sentirse acorralados emprendieron la furiosa arremetida hasta neutralizarla e impedirle realizar el trabajo que el mismo Estado de Guatemala le encomendara.

Muy cerca de Guatemala, en México, la asunción al poder de Andrés Manuel López Obrador ha provocado similares reacciones entre los criminales alimentados por la impunidad que les han garantizado los gobiernos anteriores. Capaces de cualquier cosa con tal de entorpecer y aniquilar al nuevo gobierno, han iniciado un plan de sabotajes con el lamentable resultado de la muerte de civiles tan inocentes como indefensos. La estrategia no solo ha ocasionado pérdidas humanas, también ha creado confusión en una sociedad fuertemente dañada por la acción de las organizaciones criminales.

Decididas a todo, estas mafias súper poderosas operan desde todos los ámbitos y no tienen el menor escrúpulo en afinar su puntería sobre la población civil con tal de crear un ambiente de caos y temor, perfecto sustrato para asentar sus planes y continuar con el despojo de la riqueza de sus países. Es así como amordazan a quien tenga el valor suficiente para enfrentarlas y anulan las iniciativas ciudadanas cuyo objetivo sea transformar el sistema para crear uno capaz de abrir espacios de participación, depuración de instituciones y desarrollo de procesos en el ámbito de la seguridad y la justicia.

Estas fieras buscan el olor de la carroña y se agrupan ansiosas alrededor de los cadáveres de su propia especie. Son traicioneras y crueles, saben muy bien cómo debilitar cualquier intento de rebelión y aplastan todo cuanto amenace la impunidad con la cual los ha beneficiado una larga cadena de gobiernos supuestamente democráticos. Ávidas de riqueza y poder, no dudan en violar leyes con tal de perpetuar –incluso en cadena familiar- el despojo y el abuso. Nuestros países son ricos, tanto que no han podido sustraerse a la explotación irracional y extrema a la cual los han sometido estas organizaciones con la plena complicidad de gobiernos extranjeros poderosos, pero igualmente interesados en mantener a la población callada y obediente.

Quizá el miedo pueda ser el aliciente para generar la respuesta de una ciudadanía harta de la sumisión y la pobreza. Quizá por fin se decida a limpiar la carroña que contamina a sus instituciones y comience a exigir, con la debida autoridad, los cambios necesarios para salir del lamentable estado de degradación en el cual se hunden sus sueños y esperanzas.

elquintopatio@gmail.com

martes, 3 de julio de 2018

Avances y límites del progresismo


Por  Julio A. Louis: 
El progresismo en América Latina, ha comprendido a gobiernos diferentes. Los de Bolivia, Ecuador y Venezuela  han intentado transformar las estructuras del sistema capitalista, apuntando a un “socialismo del siglo XXI”. Los  de Argentina, Brasil, Paraguay,  Chile y Uruguay, solo han planteado  reformas en el sistema. En Nicaragua, la revolución degenera y el régimen es combatido por los sandinistas. Sus transformaciones, en general, han servido a sus pueblos. 



Expectativas y realizaciones  
Es compleja una valoración de experiencias tan heterogéneas. Por cierto se está lejos de las aspiraciones de las izquierdas de las décadas del 50 y 60, que  programaban  la reforma agraria, la industrialización, la conversión  de la democracia liberal en otra más directa y verdadera para el pueblo trabajador y la defensa irrestricta de la soberanía nacional. Claro, también estamos lejos de aquel  capitalismo, pues se enfrenta hoy  a otro más poderoso, el  globalizado. 

La reforma agraria, con la redistribución de la propiedad y de la riqueza -salvo  avances en Bolivia y Ecuador- no se ha concretado, y al contrario, ha habido una contrarrevolución agraria (caso de Uruguay) en beneficio de las trasnacionales. La industrialización -salvo excepciones- no se impulsó con las  nacionalizaciones -vedadas por los organismos financieros internacionales- sino importando capitales trasnacionales, los que dictan las pautas a los gobiernos, para que sea una industrialización dependiente. Las constituciones de Venezuela, Ecuador y Bolivia -tendentes a democracias de nuevo tipo, superiores a las liberales, por su  legislación social, protección a los pueblos aborígenes y al medio ambiente- conviven con  “democracias” -después de experiencias progresistas- hijas de golpes de estado (Honduras, Paraguay o Brasil),  que reniegan de sus fundamentos clásicos. Así, el Poder Judicial, se ha convertido en  represor, sustituyendo el clásico rol de las Fuerzas Armadas. Poder Judicial que  ampara a los delincuentes de la “Seguridad Nacional”, o les niega a los pueblos el derecho de elegir a los gobernantes, caso de  Brasil. La soberanía nacional exige enfrentar al imperialismo, lo que no han hecho  todos  los gobiernos progresistas.

Pese a sus limitaciones, nunca Nuestra América avanzó tanto en acuerdos y conciencia de integración. Desde que  Hugo Chávez reflota la idea de José Martí de “Nuestra América” -entendiendo al conjunto de territorios y países (salvo Estados Unidos y  Canadá, naciones de capitalismo desarrollado) con distintas economías, sistemas políticos y culturas, otro  concepto reemplaza a los de América Latina, Íbero América o Hispanoamérica: el  de los pueblos unidos contra el imperialismo. 

Las debilidades de estas experiencias

¿Cómo explicar las falencias, que han dado pie al retroceso conservador? Hay que hurgar en esas experiencias  para hallar sus deficiencias, y  comprender la conducta de los enemigos de las clases populares.

Nuestros países carecen de una clase trabajadora movilizada, con conciencia de clase sólida para enfrentar al sistema, capaz de conducir al conglomerado aliado. Así, en  Argentina, el mejunje peronista no ha pasado de actitudes anti imperialistas aisladas; en Brasil, donde el Partido de los Trabajadores opta para llegar al gobierno - que no es el poder- por aliarse con sapos y culebras que terminan envenenándolo; o en Chile y Uruguay, donde los trabajadores han quedado relegados por sectores burgueses medios, que han retocado el neoliberalismo, lo que en una coyuntura económica favorable les ha permitido avances sin enfrentar al sistema. 

Estos logros han sido limitados, por factores internos y externos.

Los agrupamientos políticos del bloque popular han surgido de disímiles procesos. Unos, son fruto de una larga historia de acción común: la Concertación chilena o el Frente Amplio uruguayo. En Brasil, la dispersión de los partidos de izquierda, no impidió al Partido de los Trabajadores dirigir el proceso reformista. Kirchner aprovecha una coyuntura de crisis del peronismo, para modificar la orientación política y reunir a vastos sectores. Chávez, con su liderazgo, aglutina a una heterogénea coalición. Evo, surgido del sindicalismo, lidera a grupos fuertes, en buena medida representativos de las etnias aborígenes. Pero, con anterioridad,  las izquierdas han sido duramente golpeadas por sus derrotas y desaciertos -guerrillas mal concebidas, estalinismo, etc.- en el siglo pasado,lo que provoca  la escasez de cuadros calificados. Los militantes de diversas corrientes tenían asimilado la idea de “primero el pueblo, último yo”. Con tal ética,  afrontaron situaciones inhumanas  como el exilio, el inxilio, la cárcel, la tortura, la muerte. Si a alguien se le ocurría sacar provecho individual, era separado y repudiado por los demás. Sin embargo, lo padecido durante las Dictaduras de la Seguridad Nacional, más la posibilidad de acceder a cargos de gobierno y a la consideración ciudadana- han ablandado  a muchos, que valoran en demasía  las posibilidades que brindan estas democracias,  tuteladas por las Fuerzas Armadas y ahora vigiladas por el Poder Judicial. La ética revolucionaria, la ética de clase, ha cedido terreno y la corrupción, el engreimiento, el individualismo consumista, ha multiplicado adeptos perdiendo legitimidad los partidos. Sobran los ejemplos negativos, sobre los cuales machaca con inteligencia la reacción. Y así, abordar la adecuada estrategia (para ganar la guerra) y las tácticas (para ganar las batallas de esa guerra) son impensables.  

Los factores externos son más fáciles de apreciar.

El  frenazo al ALCA (2005) en Mar del Plata,  inicia un proceso inconcluso de integración, y al Mercosur reformulado se sumarán el ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos), la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) y la CELAC (Comunidad de Estados Latino Americanos y Caribeños).  

Contra el proceso de integración, Estados Unidos y las oligarquías han aplicado la   “guerra irrestricta”. Cuando los chinos Qiao Liang y Wang Xiangsui escriben la obra con ese título (1999), observan que mientras se veía una reducción relativa de la violencia militar, crecía la violencia política, económica y tecnológica. Y  ellas se manifestaban por la des información inducida (conocida como pos verdad), la militarización de la vida civil y política, el dominio de espacios estratégicos de países con bases militares yanquis, el control de recursos básicos (como el petróleo) y la negación de la soberanía nacional.  Solo que -casi dos décadas después de “La guerra irrestricta”- también aumenta la violencia militar; caso típico del Medio Oriente, la que se propaga en Nuestra América. Gene Sharp ha teorizado  los “golpes blandos”, que implican la agresión económica, social, militar, comunicacional, etc. Y el accionar reaccionario se ahonda en Colombia, Perú, Chile, Paraguay, y ahora Brasil, con atentados criminales contra dirigentes sindicales y políticos populares, los pobres y los marginales, golpeados con rencor y por venganza. (1)

Mientras las bases norteamericanas se extienden por el continente, aplastando las soberanías nacionales,  los medios masivos de comunicación centran sus noticias en la represión de Maduro, como si el gobierno de ese país, asediado desde el exterior y el interior, pudiera hacer otra cosa que defenderse, aún a sabiendas que  las fuerzas revolucionarias no están exentas de cometer  acciones represivas innecesarias. Contra  Venezuela se emplea el concepto de “estado fallido”,  empleado previamente a las invasiones de Afgnistán, Irak y Libia.           

La entereza de ese pueblo -sin una clase obrera poderosa-, la dignidad de sus fuerzas armadas, la solidaridad de China y de Rusia, han sido los factores que han impedido hasta el momento la agresión directa. Porque -a Maduro como a Allende- hay que derrocarlo para dominar las riquezas nacionales y para que no prospere el ejemplo de resistencia anti imperialista. Este juicio no implica desconocer  su incapacidad de generar una economía diferente a la basada en la renta petrolera.

Imposibilidades de nuestro tiempo

La construcción del socialismo y/o  de Estados Nacionales plenamente soberanos es irrealizable en escala nacional o aún regional, por el acoso desde el exterior, por lo que los enemigos limitan y desfiguran los procesos, lo que obliga a reconsiderar las estrategias y las tácticas de los pueblos. Ocurrió en otros lugares, en particular, en la Unión Soviética. Con visión, Hugo Chávez intentó la tarea imprescindible de construir una Quinta Internacional.  

El futuro de cada pueblo y  gobierno, dependerá de su resistencia y la de sus vecinos. En América del Sur, con excepción de Bolivia y Venezuela, los progresismos han capitulado. El caso singular es Uruguay - rodeado de  poderosos vecinos con gobiernos reaccionarios- que ha permanecido fuera del Grupo de Lima, y que si bien, ha sido ambiguo frente a los sucesos de Venezuela, se ha negado en solitario en el Cono Sur a avalar el intervencionismo. Por consiguiente, difícil panorama, en tanto vivimos en un mundo constituido por un sistema de Estados, que vuelve absurdo pensar en el destino individual de cada uno sin las conexiones con los restantes. Un sistema de Estados dirigido desde un centro no confesado, el poder de las grandes multinacionales, que limitan las soberanías nacionales, mucho más en naciones débiles. Por ende, robustecer el internacionalismo es de vida o muerte. 

Notas
(1) Leer a Anne Vigna, “Violencia política en Brasil” “Le Monde Diplomatique”. Mayo de 2018. 

jlui@adinet.com.uy

miércoles, 4 de octubre de 2017

Colombia. ¿La Paz Traicionada?...

Por Tony López R. (*):

En un fuerte mensaje al presidente Juan Manuel Santos Calderón, el ahora, presidente del Partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), Rodrigo Londoño Echeverri, reclamó el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, firmados por ambos, en Bogotá, el pasado 24 de noviembre del 2016 .



Con toda razón el comandante guerrillero exigió al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, que cumpla con “lo prometido y firmado” en los acuerdos de paz de La Habana, tras acusarlo de incumplir las “garantías mínimas” de ese pacto. En su carta pública al mandatario colombiano, el ex jefe guerrillero señala que la insurgencia ha cumplido sagradamente con los compromisos, entre otros, la concentración de sus fuerzas en las zonas y puntos establecidos por las partes, la entrega de todo su armamento en el tiempo establecido, como  fue reconocido por el Jefe de la Comisión de las Naciones Unidas y el propio presidente Juan Manuel Santos, en un acto oficial en el departamento de la Guajira.

Sobre los incumplimientos del gobierno, hay muchísimos ejemplos y temas sumamente delicados que están poniendo en riesgo la posibilidad de que se logre consolidar una paz solida y la reconciliación social que permita que Colombia deje de una vez y para siempre la pesadilla de la guerra y se construya una sociedad inclusiva y feliz.

Aún quedan en prisión cerca de 1000 combatientes, cobijados en la Ley de Amnistía, el paramilitarismo no solo no lo han combatido sino ha crecido y ocupado las zonas dejadas por las FARC-EP. Las zonas antiguas veredales no terminaron las construcciones, lo poco que construyeron fueron habitaciones máximo para cuatro personas, pero en hacinamiento, los baños y las cocinas son comunales, entonces no sirven para vivir familias, las dotaciones de servicios fueron precarias, o sea, no había agua potable, no habían vías de comunicación sino trochas, la luz era escasa, las telecomunicaciones nulas o casi nulas. Hasta hoy hay 10 combatientes desmovilizado muertos y sumado a sus familias llegan a 32 los asesinados de las FARC-EP.

Según el dirigente del Polo Democrático Alternativo  Wilson Arias, el presidente Juan Manuel Santos al promulgar el decreto 902 del 31 de mayo pasado, que contiene asuntos relacionados con el fondo de  tierra, no solo incumple el Acuerdo del punto número 1 de la agenda discutida y aprobada en La Habana sobre el tema agrario, sino que favorece a los terratenientes, en detrimento de los campesinos pobre y medios, siendo, según Arias, que el tema agrario es uno de los puntos fundamentales y uno de los causantes del conflicto social y armado en Colombia, porque su país es, en América Latina, uno de los de mayores niveles de desigualdad en la tenencia de la tierra.

Por otra parte el Congreso de la República parece destinado a torpedear los acuerdos, siendo el actual presidente de la Cámara de Representante Rodrigo Lara Restrepo, uno de los principales opositores a los Acuerdos de Paz, consecuente con  la  negativa posición de su partido Cambio Radical y de su jefe el candidato a la presidencia para el 2018, Germán Vargas Llera, quien cuenta con posibilidades de ganar el sillón del Palacio de Nariño.

Otro tema importante y nada favorable para la fuerza que acaba de deponer las armas, por la integración y dudosa imparcialidad mayoritaria de los miembros del tribunal escogido, que asumirá la Justicia Transicional de Paz, encargada de juzgar a todos aquellos miembros de la guerrilla, de la fuerza pública y autores intelectuales de delitos que prueben que los acusados, hayan cometido  crímenes de guerra y/o de lesa humanidad.

Resultan  sospechosas algunas informaciones que se conocen en Bogotá, sobre las opiniones del embajador de los Estados Unidos, comentando que el tratado de extradición entre Colombia y Estados Unidos está vigente y que no descarta que miembro de las FARC sean extraditados.

Es positivo que la opinión pública conozca que  la paz en Colombia es un elementos muy importante para la tranquilidad de la región, sobre todo, ahora que el presidente Donald Trump sigue empecinado en provocar, con la complicidad de la oposición venezolana, una intervención militar en Venezuela y para todos es sabido que hay sectores muy reaccionarios en Colombia, enemigos de los acuerdos de paz con la guerrilla y también de la Revolución Bolivariana de Venezuela,  con mucho poder y que pueden utilizar a los paramilitares y llevar a cabo una operación armada en la frontera que encienda la pradera, no sería la primera vez que esas bandas criminales han actuado en territorio venezolano y más ahora,  que con la desmovilización de las FARC el camino quedó  limpio para cualquier felonía y aventura.

Lamentablemente hay que reconocer que el escenario regional favorece la demencial política de la intervención e injerencia de Estados Unidos en América Latina y ninguno de nuestros países escapa de esas acciones, así lo demuestran las injustificadas y temerarias decisiones del Departamento de Estado en torno a las relaciones diplomáticas con Cuba.

Que el proceso de paz en Colombia se enrumbe por caminos seguros, en la búsqueda de solucionar las grandes desigualdades, con garantías para todos los colombianos sin excepción, sin injerencia extranjera y que se eviten los horrores de un  nuevo y peligroso conflicto interno, debe ser también una responsabilidad de toda la sociedad y muy especialmente del presidente Juan Manuel Santos y su equipo de gobierno,  de lo contrario la historia los condenará y el injusto premio Nobel de Paz concedido unilateralmente quedará hecho pedazos.

(*)   Periodista, politólogo y analista internacional. 

Jorgarcia726@gmail.com

sábado, 26 de agosto de 2017

La estrategia del terror criminal de la oposición venezolana

Por: Iván Oliver Rugeles: 
Para derrocar a Maduro.
La Conferencia Episcopal y el proyecto de Ley contra el odio y la violencia política.

Pastores de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana en sus más altas jerarquías y uno que otro de menor rango, llegaron a los extremos inauditos de bendecir a los integrantes encapuchados de esas agrupaciones de violentos criminales, para que no cejaran en su lucha “bravía por la libertad de Venezuela”, agregándoles que siguieran adelante "que Dios y todas las vírgenes (palabras más, palabras menos) estarán siempre con ustedes para acompañarlos y protegerlos…!!!".


De esos actos religiosos, les traemos a nuestros lectores para que refresquen la memoria, estos dos enlaces; el primero, es sólo una fotografía que captó el momento en que, en una de las avenidas de la ciudad de Barquisimeto, exactamente el día 16 de junio de este año, el obispo de la tercera ciudad más grande del país, Monseñor Antonio López Castillo, cumplía tan “sagrado momento” (Monseñor Antonio López Castillo bendice guarimberos terroristas) y, el otro, responde a un video bien explícito grabado en esta ciudad de Caracas, en las inmediaciones de la Autopista Francisco Fajardo, a la altura de la urbanización Altamira Sur, en donde vemos allí a un sacerdote, cuyo nombre no hemos podido averiguarlo, haciendo lo propio con un grupo de terroristas guarimberos, bautizados por la derecha fascista criolla, como “valerosos cruzados”, tenidos y lo repetimos como los “libertadores” del siglo XXI que darán al traste con la atroz “dictadura castro comunista” de Nicolás Maduro Moros, así como lo voceaba y lo aseguraba la dirigencia opositora, no lo olvidemos, de manera persistente (Padre bendiciendo a jóvenes de la Resistencia 24-06 - YouTube).

Esta información gráfica que fue pública y notoria, pues en su momento se difundió como pólvora a través de los llamados “grandes medios” y más aún por las redes sociales, se constituye, desde nuestra particular visión, en una prueba documental demasiado importante que la Asamblea Nacional Constituyente deberá evaluar y precisar, dentro del proceso de discusión y aprobación de dicho proyecto, hasta dónde se llegó a involucrar la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) en esa violencia que duró más de tres meses (entre abril y primeros días de julio), la cual dejó el pavoroso saldo sangriento de más de 120 personas asesinadas y cerca de un millar de heridas, varias quemadas vivas luego de ser rociadas con gasolina, así como cuantiosos daños materiales por un valor incuantificable.

Efectivamente, la ANC tiene la obligación ineludible de revisar el papel que jugaron algunos pastores de la Iglesia Católica en esa reciente tragedia que enlutó y llenó a nuestro pueblo del mayor  terror que haya vivido en estos últimos tiempos, sin dejar de agregar los igualmente atroces crímenes y violencia que esta misma gente provocó durante, los recordamos, la “arrechera” de Capriles en abril de 2013 y los eventos de La Salida de 2014, cuyos directos responsables fueron Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado..

Es necesario recordarle a la ANC que a los efectos de que esa Ley finalmente termine siendo un instrumento que haga historia y sirva como ejemplo real y efectivo para que los crímenes de odio jamás se vuelvan a producir en ningún lugar del planeta, que no se le escape revisar de forma exhaustiva la jurisprudencia penal internacional que haya sido sentada sobre el tema, la que, como sabemos, es abundante y además de mucha utilidad para nuestro caso particular, como veremos seguidamente con algunos pocos ejemplos.

La sentencias dictadas en Núremberg al término de la Segunda Guerra Mundial, en particular la que recayó sobre el ciudadano alemán Julius Streicher, dueño del semanario “Der Stürmer”, medio éste que desempeñó uno de los más  atroces papeles para la persecución y posterior asesinato masivo de los enemigos del régimen hitleriano, de quien el propio fiscal que lo imputó como cómplice necesario de esos crímenes y que por ello el mismo tribunal de Núremberg lo condenó a morir en la ahorca, dijo: "…hizo posible todas esas cosas -hizo posibles esos crímenes- que nunca podrían haber ocurrido si no hubiera sido él y por los que son como él. Dirigió de ese modo la propaganda y la educación del pueblo alemán. Sin él, los Kaltenbrunners, los Himmlers o los generales Stroop no hubieran contado con nadie que ejecutara sus órdenes. Y, como hemos visto, se centró en la juventud y en la infancia de Alemania. El alcance de su crimen probablemente sea mayor y más penetrante que el de cualquiera de los demás acusados. El sufrimiento que éstos causaron acabó con su detención. Los efectos del crimen de este hombre, del veneno que había inyectado en las mentes de millones y millones de muchachos y muchachas, de hombres y mujeres jóvenes, aún perviven. Deja tras de sí el legado de casi un pueblo entero envenenado por el odio, el sadismo y el asesinato, y pervertido por él…"

Es bien interesante observar, que Streicher nunca desempeñó función pública alguna en el gobierno de Hitler, siempre actuó como un ciudadano del común, es decir que fue empresario privado que se dedicó a la edición de su semanario y que, muy seguramente, lo mantuvo con algunas que otras complementarias pautas oficiales...  

Igualmente, allí están las sentencias del Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), país éste que fue escenario en 1994, es decir, hace algo menos de 24 años,  de uno de los mayores y espeluznantes genocidios de la historia de la humanidad, donde miembros de la etnia Hutus en el poder asesinaron mediante el linchamiento y el descuartizamiento con machetes y todo tipo de arma blanca, a un poco más de 800 mil de sus hermanos de la etnia Tutsis, en apenas cien días, entre las cuales resaltamos las que condenaron a cadena perpetua a los dueños y presentadores de la Radio Televisión Las Mil Colinas de la capital ruandesa de Kigali, quienes el Alto Tribunal encontró responsables de ese genocidio por las campañas de odio y llamados a la violencia incesantes que ellos promovieron e hicieron por varios meses a través de sus transmisiones diarias para que se produjera esa terrible matanza.

Es necesario recordar que en esas masacres actuaron como directos autores materiales hasta curas y monjas del Iglesia Católica, por cierto que muy pocos de ellos fueron llevados a la justicia y la mayor y más contundente prueba de que esa Iglesia Nacional de Ruanda jugó un papel demasiado relevante en ese genocidio, es porque no sólo ha sido su alta jerarquía la que ha pedido perdón a la humanidad por ello, hace pocos años, sino que hasta el propio Papa Francisco, hizo lo propio hace escasas semanas (Papa pide perdón por papel de la Iglesia en el genocidio en Ruanda).

El odio que allí se expresó tuvo su origen en la preeminencia política de vieja data impuesta por Bélgica a una de esas etnias sobre la otra y que mantuvo a Ruanda bajo el régimen colonial por varios años, luego de concluida la Primera Guerra Mundial hasta que la ONU, una vez concluida la Segunda Guerra en 1945, decidió que el país pasara a su control, bajo la administración belga, la cual resuelve concederles muy claros y groseros privilegios de todo tipo a los integrantes de la etnia Tutsis, que le granjearon el mayor odio de los Hutus…

Otros temas:
Y concluimos, primero, haciéndonos eco de lo que le entendimos a Mario Silva en su programa de este último sábado por VTV, que fue su molestia e inquietud porque frente a la nariz de los cuerpos policiales y de inteligencia del país, huyeron hacia Colombia la señora Ortega Díaz y su esposo, el diputado Ferrer, no obstante que a la primera se le había señala de haber incurrido en graves irregularidades en el desempeño de sus funciones como Fiscal General de la República y que por ello tenía prohibición de salida del país y, el segundo, a quien ya el jueves por la mañana, el TSJ le había levantado la inmunidad para su juzgamiento por las también graves irregulares que demostró el diputado Cabello al mostrarle al país pruebas originales de “bauches” de depósitos por sumas millonarias en dólares en sociedad con Fiscales del Ministerio Público en ejercicio, en paraísos fiscales del Caribe y, segundo, queremos dentro del mayor respeto que nos merece la ANC, solicitarle a su honorables Directiva que debido a los graves problemas que gravitan sobre el país y que tienen al pueblo haciendo de tripas corazón por la terrible especulación, la que no es posible dudar de que es inducida, así como el absoluto desabastecimiento de fórmulas médicas vitales e igualmente los altos precios que tienen las muy pocas que de tanto en tanto llegan a los farmacias, que se declare a ese Foro Originario del Pueblo en Sesión Permanente, de manera de que ello permita acortar así los tiempos de espera a las soluciones que a esa grave problemática, las reclama el país en general…
rioliverr@gmauil.com

sábado, 12 de agosto de 2017

Los pequeños emigrantes

Por Carolina Vásquez Araya 
Solos o en grupo, se internan en el peligroso y desconocido territorio de las fronteras.

¿Qué los impulsa a emprender una aventura semejante? Estudios sobre el tema abundan en proporción inversa a las soluciones, dejando la puerta abierta para que miles de niñas, niños y adolescentes intenten o, peor aún, logren traspasar los límites de su aldea, caserío, ciudad y país en búsqueda de algo mejor, de un futuro más promisorio que el ofrecido en su propia tierra. Son los niños emigrantes, aquellos privados de toda posibilidad de desarrollo en uno de los países más ricos del continente.


 Sacrificar a la niñez en aras de la corrupción ha sido una de las políticas recurrentes durante todos los gobiernos de la era democrática de Guatemala. Es importante mencionar esto último porque durante las dictaduras los dados estaban echados, pero las promesas a partir del renacer democrático se centraron de tal modo en los derechos de la niñez, como para haber construido una de las plataformas nutricionales, educativas, recreacionales y sociales perfectas para el desarrollo integral y óptimo de las nuevas generaciones. Por supuesto, nada de eso ha sucedido. Desde el minuto siguiente a la toma de posesión de un nuevo gobierno, el olvido de la niñez ha sido el tono oscuro de todas las administraciones.

Institutos clausurados, escuelas abandonadas, maestros mal pagados y peor capacitados ha sido la marca país durante generaciones. Una universidad estatal que un día fue símbolo de alta calidad académica cayó bajo el mismo círculo de corrupción, con obvias consecuencias. La desnutrición crónica infantil se disparó hasta cubrir con su sombra a enormes sectores de la población menor de 12 años y la carencia de políticas públicas destinadas a reparar esos agujeros negros brillan por su ausencia. El sistema de salud pública, también cautivo de grupos criminales, sobrevive en condiciones paupérrimas por falta de un presupuesto que se deslizó hacia los bolsillos de unos pocos.

Entonces, ¿cómo es posible criminalizar a la niñez emigrante como si para ellos emigrar fuera una travesura llevada al extremo? Porque esas niñas, niños y adolescentes, quienes cruzan las fronteras en condiciones horrendas de riesgo e indefensión son tratados como delincuentes en todos los puntos del trayecto. Explotados, violados, hambrientos y desprotegidos por las autoridades –las mismas que los agreden- carecen de toda garantía de supervivencia cuando por el contrario, deberían ser objeto de la mayor protección.

La prioridad ahora es evitar esa emigración de niñez abandonada. Para lograrlo, la sociedad y el gobierno en pleno tienen la obligación absoluta de corregir los errores que han llevado a Guatemala a convertirse en uno de los países con menor calidad de vida del mundo por causa de la violencia, la corrupción y la desidia de quienes detentan el poder en los sectores de decisión política y económica. La vergüenza de ser una de las naciones “productoras” de emigración infantil ya debería haber hecho reaccionar a la ciudadanía. Pero esta se ampara en la ignorancia de la verdadera dimensión de la tragedia para no actuar, dejando el destino de sus descendientes en manos de los menos calificados.

La niñez y la juventud son los únicos recursos posibles de reciclaje de un país, son el nuevo inventario de talentos, constituyen un tesoro potencial de productividad y desarrollo cuyo desperdicio demuestra cuán poco interesa a las generaciones actuales el futuro de su patria. El tiempo de rescatarlos ya ha vencido y ahora es una tarea de la mayor urgencia actuar con conciencia, empatía y responsabilidad. No es un asunto de caridad, es un tema de derechos humanos.

ROMPETEXTO: Los habitantes más abandonados son quienes tomarán las riendas del país, es preciso rescatarlos.


elquintopatio@gmail.com

sábado, 15 de julio de 2017

Chile La cobardía del general Humberto Oviedo

Por Dr. Tito Tricot
De súbito, hace mucho,  se extinguieron los dinosaurios, los pájaros dodo, y algunos guacamayos rojos, pero los militares cobardes nunca. Tú, general Humberto Oviedo, comandante en jefe del ejército de Chile eres uno ellos. Tratas de justificar las atrocidades cometidas durante la dictadura refiriéndose al contexto histórico y político de la época como una razón moral para asesinar con justa causa y razón. Eso es cobardía.


Seguramente, desde tu atalaya de blasones y medallas, poco te importa lo que pueda decirte y, menos aun lo que sienten los familiares de las víctimas de las violaciones a los derechos humanos que tú atribuyes a aquel etéreo contexto político. Pero te lo diré, porque hay que decir las cosas por su nombre,  lo cual tú no haces, en un país que desde que las cúpulas políticas negociaron con tu ejército, el olvido ha intentado devorar la memoria.

Primero. Nada, absolutamente nada excusa la violación, no sólo de los derechos humanos, sino que de un país entero por parte de la dictadura cívico-militar. La constante alusión al supuesto quiebre de la democracia, la vulneración del Estado de Derecho, o caos imperante durante el gobierno de la Unidad Popular no exclusivamente constituye una falacia, puesto que ha sido un discurso instalado y, además, una situación provocada por las fuerzas opositoras a Salvador a Allende. Sino, además, es un  argumento que no se sostiene por sí mismo, ya que si fuese cierto ¿Cómo explicas general Oviedo la sistemática represión de tus Fuerzas Armadas por 17 años? ¿Qué contexto histórico-político lo justifica si la “democracia” ya había sido restaurada?

Segundo. Clamas general que militares jóvenes, aquellos que cumplieron órdenes,  “comparten junto a sus familias un destino impensado, angustiante y muy doloroso”. Lo haces en búsqueda de lástima, perdón, acaso un indulto presidencial. ¿Dónde estuvo la misericordia de esos militares jóvenes hacia otros y otras jóvenes torturados, violadas, asesinados? ¿Por qué  acataron órdenes criminales, cuándo sí hubo otros militares valientes que se negaron a obedecerlas?

¿Dónde asomó su compasión al secuestrar, degollar, matar a prisioneros, introducirlos en sacos, a veces sólo adormecidos pero aún vivos y amarrarlos a rieles para lanzarlos al mar?

¿Cuándo se demostró su clemencia al hacer desaparecer a más de un millar de chilenos y chilenas para siempre? El único destino impensado, angustiante y muy doloroso fue para todos y cada uno de los detenidos desaparecidos, general. Por lo mismo, ninguno de los actualmente encarcelados merece estar libre, no sólo porque no se han arrepentido, ni han entregado información relevante para hacer justicia, sino porque es tanta la crueldad de sus acciones que su mera presencia en las calles es un atentado a la humanidad.

Tercero. Los militares y civiles presos son una minoría, el remanente de los represores está libre y jamás ha sido condenado por delito alguno. Tampoco eran todos jóvenes y nadie era inocente, general. Unos daban las órdenes, otros las cumplían y vastos sectores de la sociedad chilena experimentaban las consecuencias de dichas órdenes. El ministro de defensa, Juan Antonio Gómez,  ha indicado que era peligroso desobedecer órdenes en ese momento. Este es un manido argumento que ha sido reiterativo a través de los años de esta eterna transición en lo que respecta al tema de los derechos humanos. Aquí se da una triple cobardía: la cobardía de los que mandaron matar a gente inerme; la cobardía de los que ejecutaron las órdenes sin piedad y la cobardía de los medios de comunicación que ocultaron lo que sucedía o mintieron para encubrir la verdad.

Por arte y magia de un proceso de alquimia discursiva, las Fuerzas Armadas y la clase política dominante han posicionado el discurso de que –aparentemente– era tan peligroso para los militares oponerse a reprimir que era mejor torturar, violar o asesinar. ¿Nadie pensó o siquiera piensa ahora en lo peligroso y letal que era y fue para las víctimas?

Cuarto. También, desde el inicio del proceso transicional pactado se entronizó la idea de la justicia en la medida de lo posible que, al fin y al cabo no es justicia.  Simplemente es otra manera de decir impunidad; asimismo este discurso y práctica ha sido acompañado por otro igualmente deleznable que horada la memoria colectiva. Hay un campanario político el qué, general, sin duda en complicidad con los partidos políticos de la transición, has hecho tañer gozoso. Aquel carillón nos habla de olvidar el pasado y mirar al futuro, construyendo la  reconciliación nacional.

Es lo que dijiste con el corazón henchido de patriotismo en el juramento a la bandera al sostener que  “como sociedad, debemos ser capaces de legar a generaciones venideras un clima de paz, armonía y esperanza permanente, que nos permita aspirar a un futuro plenamente conciliado, conscientes de que somos parte de un mismo Chile". Oviedo, eso debería haberlo pensado tu  ejército el 11 de septiembre de 1973. Y no nos hagas a todos responsables como sociedad de los crímenes cometidos por ustedes y sus cómplices civiles. Nosotros no asesinamos ni hicimos desaparecer a nadie, lo hicieron los que hoy se encuentran en Punta Peuco y los que no han sido enjuiciados también. Culparnos a todos es deslindar responsabilidades. Es cobardía.

Quinto. Te equivocas cuando dices que somos parte de un mismo Chile, no lo somos. Lo desaparecidos todavía no aparecen, los torturados continúan sendo torturados cuarenta años después, los muertos siguen muertos, los exiliados siguen con sus vidas fracturadas, al igual que los presos políticos. Tú vives en otro Chile, el de la impunidad, el del milicogate, el de las jubilaciones millonarias de los violadores a los derechos humanos. No es el Chile de las pensiones miserables de un porcentaje mínimo de torturados y ex presos políticos incluidos en la Comisión Valech.

Sexto y último. Yo no quiero reconciliarme contigo general. Ni con ninguno de los asesinos, encarcelados o no. Jóvenes o ancianos que violaron a este país, a mi país, que no es el mismo que el tuyo. Porque nosotros no hemos hecho desaparecer a nadie y menos aún haremos desaparecer la dignidad y la memoria de los que cayeron victimas del sadismo de tus “jóvenes militares” o de los que tuvieron el coraje de combatir contra ustedes. Porque ellos sí que fueron valientes de verdad.

tricot18@gmail.com