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miércoles, 16 de septiembre de 2020

Venezuela: La inacabada crisis de los combustibles, las noticias electorales y la llegada de la vacuna contra el Covid-19



 Por Jesús A. Rondón:
La inacabada crisis de los combustibles.
Habito en una ciudad que llamamos Maracaibo, al lado del lago que dio origen a su nombre; y que está ubicada al occidente de nuestro país, muy cerca de la frontera con Colombia, para mayor referencia. En esta semana de flexibilización observe en ella, poco movimiento vehicular y mucha gente caminando largos trayectos (entre esas, yo), también que la mayoría de las estaciones para surtir combustibles estaban cerradas, frente a ellas se formaron largas filas donde la espera llega a ser de hasta cuatro días (me cuentan que en otros lugares se espera quince días).


Los conductores y las conductoras se turnan para alimentarse y satisfacer otras necesidades, entre ellas el aseo personal. Los cuerpos policiales ya no les ordenan que se retiren a sus casas en las noches. En el mercado ilegal un litro de gasolina se puede conseguir desde 2 hasta 3 dólares estadounidenses por dólar, en el sur del país se cotiza en 4,5, mientras que en los expendios oficiales la más cara cuenta 0,5 dólares estadounidenses, pero tampoco hay.

En Caracas, la capital de Venezuela, y donde tradicionalmente hay menos problemas con el combustible, ya se experimenta la escasez. Frente a esta realidad la Comisión Especial Ali Rodríguez Araque, que interviene a Petróleos de Venezuela S.A. anunció que se decretaba el inicio de un periodo de contingencia, sin especificar las medidas concretas, pero se presume que se retornará a un esquema para garantizar gasolina para los vehículos que forman parte de labores esenciales.

A la fecha los complejos refinadores no han alcanzado los niveles de producción necesarios para satisfacer la demanda nacional, ahora contraída por el deterioro del parque automotor. De igual forma no se han registrado nuevas importaciones de combustible al país, ni por la vía pública, ni privada. Aunque las autoridades iraníes lo negaron y las venezolanas no se han pronunciado, varias agencias de noticias económicas estadounidenses ratifican la versión de ese país, que sostiene que al menos tres cargamentos con destino a Venezuela fueron confiscados, sin especificar las circunstancias.

Ahora se informa que vienen nuevos cargueros, pero con la amenaza latente del gobierno de los Estados Unidos de América, con el ánimo de la oposición venezolana que no participará en las elecciones, que sigue pidiendo el “aumento de las presiones internacionales”, lo que en realidad se traduce en medidas coercitivas unilaterales con amplias consecuencias para el pueblo venezolano.

Una realidad ya es oficializada y los venezolanos y venezolanas de pie, ya imaginamos el retorno de momentos duros, donde además de la escasez debemos lidiar con la corrupción en los expendios de gasolina y el aumento de la especulación en los precios del mercado ilegal.

La ruta electoral.
La discusión política en lo electoral estuvo menguada esta semana, lo que no significa que el cronograma se detenga, entre otras actividades, podemos referir que las organizaciones políticas seleccionaron su posición en el tarjetón electoral, además de consignar sus modificaciones y sustituciones en las listas de postulados y postuladas. 

En el chavismo se siguen afinando las fórmulas electorales a presentar, además se continua en el discreto dialogo con los factores de oposición que han decidido asumir la vía electoral como formular para dirimir los conflictos políticos. Varios ministros y ministras que abandonaron su puesto para entrar en contienda electoral, ya tienen quien los sustituya, y algunos candidatos confirmados ya se exhiben en reuniones con los equipos políticos en sus circuitos electorales.

En el lado opositor poco se sabe de los candidatos, solo que Capriles, el último en incorporarse a la vía electoral, ya está en las negociaciones con los factores políticos afines. Por otro lado, Juan Guaidó, ahora propone una consulta popular sobre el tema electoral, asunto que terminará como las últimas proposiciones devaluadas o fracasadas.

El Consejo Nacional Electoral ha invitado entre otros organismos multilaterales a participar a la Unión Europea, la cual tiene una postura tomada sobre Venezuela y su gobierno en electo y en funciones, sin embargo, sobre este tema no termina de definirse su posición. En contraparte, sobre las elecciones en Bolivia, ya la UE definió el envío de una misión ampliada, lo que muestra una vez más el doble rasero en cuanto a su concepción de democracia en Nuestra América.

La semana que viene, abordaremos un tema clave en este asunto: la abstención electoral.
La llegada de la vacuna contra el Covid-19
El gobierno ruso ha anunciado que desarrolla diversas formas de cooperación con países de América Latina para distribuir y producir la vacuna contra el Covid-19. En este marco el ministro de salud venezolano anunció que nuestro país cuenta con las instalaciones adecuadas para producir la vacuna que está en la fase de prueba en la Federación Rusa.

En contravía el dirigente opositor Juan Guaidó ha hecho un llamado público a no colocarse la vacuna contra el Covid-19 que se desarrolla en la Federación Rusa y que se estima sea la que se coloque en Venezuela. En un gesto demagógico sostuvo que el Presidente Maduro debía colocársela primera, antes que cualquier venezolano o venezolana. Dos comentarios podemos hacer al respecto, primero, el presidente Maduro se comprometió públicamente a ser el primer voluntario para colocarse la vacuna, y de eso ya hace semanas, segundo, Guaidó se une serie de políticos que opinan fuera de todo fundamento científico, como Trump o Bolsonaro, entre otros; y con ello no hace sino comprometer la salud de los pueblos, que tristemente tienen que padecer sus mandatos (en el caso de Guaidó, su ilusorio gobierno).

Mientras tanto, cierra la semana de flexibilización, donde estaban permitido la operación de actividades económicas distintas a las esenciales. Ahora comenzamos un periodo de cuarentena radical.
Hasta el doce de agosto el gobierno bolivariano reportó 59.630 casos, con una tasa de recuperación del 80 %, ligeramente baja en relación a la semana pasada, lo que se traduce en 11.424 casos activos, siendo la mayoría asintomáticos. En cuanto al número de fallecidos, la cifra asciende a 477.

De acuerdo con el “Informe Estadístico Covid 19” del Centro Venezolano de Estudios sobre China, de fecha 12 de septiembre, Venezuela presenta leves variaciones semanales en cuanto a las estadísticas que reporta, en relación a América del Sur. Sigue ocupando el octavo lugar, con una tasa de mortalidad de 0,8 %, mientras que la media regional sube levemente a 3,22%. La tasa de recuperación en el país ubica en 80,5 %, retrocediendo un poco, y por debajo de la media regional (81,53 %). Los casos venezolanos representan el 0.84 % del total de la región del sur de Nuestra América y las muertes el 0,21 %.

Breves electorales:
             El presidente Maduro anuncio la captura de un grupo de personas en las adyacencias de una refinería al occidente del país. Entre ellos se encuentra un ciudadano estadounidense, que formo parte de los Marines de la fuerza armada gringa. Se ha informado que realizaban labores de vigilancia, para propósitos por determinar. El gobierno de los Estados Unidos de América, guardas silencio al respecto. Ante este hecho, surge la pregunta ¿Es el único operativo gringo en tierras nacionales?
             Sigue sin aparecer Carlos Lanz. Esta semana hubo menos movimiento en las redes sociales sobre el asunto, pero la pregunta sigue latente ¿Dónde está Carlos Lanz? Los organismos estatales siguen a búsqueda, pero no publican sus resultados.
jesusalbertorondon@gmail.com

sábado, 25 de agosto de 2018

USNS Comfort, instrumento de guerra de la armada de Estados Unidos.


Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
La guerra es un fenómeno sumamente complejo en el que en sus aspectos estratégicos, tiene estrecha vinculación con la política y la economía, es a partir de estas que se puede explicar el origen, desarrollo y las consecuencias que se derivan de los resultados obtenidos. Pero, las complicaciones que la misma entraña, también vienen dadas por sus aspectos operativos y tácticos, que se revelan en el mismo proceso del combate, o dicho de otra manera en la manifestación bélica del conflicto armado.

Se suele suponer que las tropas que participan directamente en las hostilidades, juegan el papel principal en el desarrollo de las mismas, y tal vez esa aseveración sea indiscutible, pero no es menos cierto que sin los aseguramientos que permiten la realización exitosa de los combates, la victoria difícilmente será conseguida.

Existen aseguramientos de dos tipos: por una parte los de carácter combativo, que van a facilitar la toma de la decisión del jefe y la ejecución del mando durante las operaciones, aunque son varios, los más importantes son la información y la inteligencia además de las comunicaciones y la ingeniería. En el otro plano, a veces muy subestimadas, porque en muchas ocasiones se realizan alejadas del borde delantero del combate, se encuentran los aseguramientos logísticos: médicos, víveres, vestuarios, combustibles, armamento y otros, sin los cuales tampoco se podría garantizar el éxito en la batalla.

Toda esta reflexión, surge después de conocer la noticia de que el barco hospital de la armada de Estados Unidos USNS Comfort se va a trasladar a Colombia a fines de desarrollar “labores humanitarias” a favor de los emigrantes venezolanos. Hay que ser demasiado inocente o demasiado imbécil para creer eso. Visto lo anterior expresado, el Comfort como cualquier barco de la armada de Estados Unidos, cumple misiones en la lógica bélica de garantizar los aseguramientos médicos para las operaciones ofensivas de la Armada de Estados Unidos, cuya función -según sus reglamentos- es: “Mantener, entrenar y equipar para el combate a las fuerzas navales, capaces de conseguir la victoria de la guerra, disuadir agresiones y mantener la libertad en los mares”. Podríamos aceptar las dos primeras, pero la última es una auto atribución que Estados Unidos se ha dado y que debe entenderse como la posibilidad de intervenir militarmente en cualquier rincón del planeta donde el gobierno de Estados Unidos por decisión propia, decida que debe hacerlo.

Se habla de “operaciones ofensivas” porque la última vez que la armada de Estados Unidos realizó operaciones defensivas fue en diciembre de 1941, en Pearl Harbor, de manera bastante desastrosa, toda vez que su flota del pacífico fue neutralizada tras el ataque japonés sin poder dar respuesta, salvo en las películas de Hollywood.

Así, el Comfort es un instrumento de agresión de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, toda vez que su subordinación al Pentágono, -no a la Secretaría de Transporte ni a la de Salud de ese país- ubica su misión en términos militares, siendo su objetivo dar soporte a las acciones bélicas que ese país en su carácter imperialista desata en múltiples latitudes y longitudes del planeta de forma permanente y como parte de su política exterior. En este contexto, es evidente que la decisión tomada por el secretario de Guerra de Estados Unidos James Mattis, acatada con la sumisión tradicional de los gobiernos colombianos, no puede entenderse sino como otro eslabón en la preparación de acciones militares ofensivas contra Venezuela.

En el contexto actual, en que el ex presidente Uribe -quien siente una repulsión enfermiza hacia Venezuela-  ha regresado a la supremacía del Estado en Colombia, colocando a su pupilo Duque en el palacio de Nariño, pero controlando a distancia los hilos del poder, existen sobradas razones para temer cualquier acción desde territorio colombiano.

Es sabido que la visita de este barco a otros lugares, aparte de la atención médica que además podría ser provista por cualquier organización civil, hace manifiesto el acoso a la población civil, el incremento de la prostitución y una ostensible presencia de los marinos en los bares de los puertos que visitan, como se atestiguó en Puerto Rico donde el citado barco hizo presencia en octubre del año pasado.

En el trasfondo, estas operaciones se insertan en la necesidad del entrenamiento regular que deben realizar las fuerzas armadas de cualquier país para la realización de la guerra, los aseguramientos y los servicios médicos como parte de ellos, no están ajenos a este proceso de preparación combativa.
Ya en diciembre de 1999, tras el desastre natural producido por las enormes inundaciones que se suscitaron en el estado Vargas, las fuerzas armadas de Estados Unidos ofrecieron su “generosa” ayuda a Venezuela. El presidente Chávez no titubeó en rechazar tal propuesta. En ese caso no ocurría la “crisis de refugiados más grande la historia”, sino “el desastre natural más grande de la historia”, así mismo fue la “intervención cubana más grande de la historia” en Granada en 1983 y la búsqueda del “mayor narcotraficante de la historia” en Panamá en 1989. Como buitres necesitados de carne muerte para saciar su apetito intervencionista, Estados Unidos siempre anda indagando formas que justifiquen su despreciable presencia, el resultado siempre es el mismo: muerte y destrucción.

En 1999, se demostró que las Fuerzas Armadas de Venezuela, el pueblo y el gobierno bastaron para derramar apoyo y solidaridad a fin de salir de la terrible situación por la que pasó el país, sin necesidad de la intervención militar “humanitaria” de las fuerzas armadas imperiales.

Si Estados Unidos tuviera el más mínimo sentimiento humanitario no habría intervenido militarmente al menos 48 veces en América Latina y el Caribe en los dos últimos siglos; ni hubiera apoyado a Stroessner, Pinochet, Videla, Banzer, Trujillo, Batista, Somoza y cuánto sátrapa se haya encumbrado en el poder en los países de nuestra región; no le hubiera robado a México un tercio de territorio; tampoco hubiera financiado al mercenario William Walker para intentar apoderarse de Centroamérica; no se hubiera apoderado de Puerto Rico ni de Guantánamo en Cuba, ni le hubiera impuesto la Enmienda Platt a este país; tampoco hubiera estimulado la segregación de Panamá de Colombia para apoderarse por casi un siglo de un territorio de ese hermano país reprimiendo a sangre y fuego a los valientes panameños que se opusieron a ello; no hubiera intervenido militarmente en República Dominicana en 1904, 1916 y 1965, en Cuba en 1906, en Panamá en 1908, 1918, 1925 y 1989, en Nicaragua en 1910, 1912 y 1927, en México en 1911 y 1914, en Haití en 1915, en Honduras  en 1924, en Guatemala, en 1954 y 1966 ni en Granada en 1983 provocando miles de muertos, no precisamente de forma humanitaria en esos países; no hubiera financiado los escuadrones de la muerte que asesinaron a Monseñor Romero, a los seis sacerdotes jesuitas en la Universidad Centroamericana y a las cuatro monjas maryknoll en El Salvador en 1980, por un partido político al que siguen apoyando hasta hoy; no hubieran apoyado militar, logística y financieramente la guerra de los contras en Nicaragua ni hubiera minado los puertos de ese país a partir de 1981; no hubiera ordenado el asesinato del general Torrijos en Panamá en 1981; tampoco hubiera lanzado el Plan Colombia para asegurar los envíos de cocaína a Estados Unidos mediante vías controladas por la DEA, a fin de hacerse de los multimillonarios ingreso que produce la droga en ese país y que van a parar a su sistema financiero y que sirve como base importante del funcionamiento de su economía, sin importarle para nada la vida y el futuro de los jóvenes de su propio país; no hubieran organizado los golpes de Estado contra Chávez en 2002 y Correa en 2010 ni la secesión de Bolivia en 2008; tampoco hubieran secuestrado al presidente Jean Bertrand Aristide en Haití en 2004, para posteriormente invadir ese país y permitir que Bill Clinton y su esposa hicieran multimillonarios negocios a costa del sufrimiento de ese pueblo; no hubieran apoyado los golpes de Estado en Honduras, 2009, Paraguay, 2012 y Brasil, 2016; ni los descarados fraudes electorales en Honduras 2017 y Paraguay, 2018. No parece, en definitiva, que estados Unidos tenga un expediente humanitario que mostrar, sin hablar de los desmanes que ha cometido a través de la historia por todo el mundo, incluyendo las “humanitarias” bombas atómicas que lanzó en Hiroshima y Nagasaki contra la inerme población civil de esas ciudades.

Muchas de estas acciones fueron realizadas por la marina de Estados Unidos y han contado con apoyo logístico de barcos como el Comfort u otros similares, varias de ellas se han disfrazado de operaciones humanitarias, no hay que ser demasiado inteligente para entender que esta orden emanada de forma directa del ministro de la guerra de Trump y emitida desde Colombia se inscribe en los preparativos de invasión a Venezuela para lo cual han visitado la región -solo durante este año- el vicepresidente Mike Pence dos veces, el ex secretario de Estado Rex Tillerson, le embajadora ante la ONU, Nikki Haley, el actual secretario de Estado Mike Pompeo y el jefe del Comando Sur almirante Kurt Tidd, además del ministro de guerra James Mattis. Entonces, resulta válido o no preguntarse, ¿Cuándo antes en la historia había ocurrido este despliegue?  y ¿Para qué lo realizan? Todos, absolutamente todos, han manifestado en las declaraciones públicas que sus viajes persiguen el derrocamiento del presidente de Venezuela, por tanto, no hay nada oculto.

El despliegue del USNS Comfort en las costas cercanas a Venezuela solo se puede interpretar como una medida logística que se inscribe en los preparativos de invasión a Venezuela de un ejército paramilitar colombiano con el apoyo de su gobierno. Al pueblo venezolano, le queda estar preparado y movilizado y organizarse para que si Estados Unidos, utilizando a Colombia desata tan insensata medida, repeler la agresión y hacer morder el polvo de la derrota a los invasores. Recordar que Sun Tzu, el filósofo y teórico chino de la guerra decía que “En el ámbito castrense existe la premisa de no suponer que el adversario no atacará, sino contar con la propia presteza en presentar batalla; de no confiar en que no atacará, sino hacerse uno mismo inderrotable”
sergioro07@gmail.com

viernes, 8 de junio de 2018

Elecciones en Colombia, una lectura de atención para Venezuela


Por: Carlos Ellis
Analizando el  desarrollo de la actividad electoral y política en la Republica de Colombia,  se determinan aspectos geopolíticos y geoestratégicos que conjugan en el interés de actores que participan de forma directa y subyacente,  siendo la de mayor relevancia, el avance de las prensiones al control territorial y político de los Estados Unidos de Norte América sobre la región latinoamericana y la  importancia de los factores  que intervienen en contra de la seguridad y defensa de la nación venezolana.

Colombia es un actor de peso regional  donde los resultados en la segunda vuelta electoral a celebrarse el 17 de junio representa el avance o la contención,  presente o  futuro de las fuerzas neoliberales que rigen un espacio importante en la arena internacional, un escenario perturbado por  la presencia de nuevos actores que pugnan el reordenamiento económico y político global. Hablamos de la importante participación de  China y Rusia en el continente y su disputa por los espacios políticos; sobre este punto recae la atención de dichos resultados, pudiendo ser para Venezuela  un factor determinante  para la consecución del proyecto país en marcha.

El 27 de mayo se celebró en Colombia las elecciones presidenciales  para el periodo  2018 – 2022, el padrón electoral correspondió a 36 millones de electores, participaron 19,336.134 la cual representa un 53% y una abstención de 40%. Resultados fueron los siguientes:
Iván Duque:                   7.569.693   (39,14%)
Gustavo Petro:              4.851.254   (25,80%)
Sergio Fajardo:             4.589.696   (23,73%)
Germán Vargas Llera: 1,407.840   (7,28%)
Humberto De La Calle:     75.614   (0,39%)
José Antonio Trujillo:       60.312   (0,31%)

Los candidatos Iván Duque simpatizante del ex presidente Álvaro Uribe y Gustavo Petro quien fue  militante del M-19 en 1977, alias “Comandante Andrés” o “Aureliano”, por el coronel Aureliano Buen día, personaje de “Cien años de soledad” de Gabriel Gracias Márquez se disputaran la presidencia de la República.

Este evento representa gran importancia para las tendencias políticas y las relaciones de fuerzas en el Continente Americano, progresista o liberales, y está  vinculado al desarrollo de intereses  de diferentes  actores como, Ecuador,  la cual comparten fronteras y con modelos políticos de tendencias diferentes,  actividades insurgentes en los 565 km. en las aéreas limítrofes. Perú, comparten 1.626 km. tienen la misma tendencia política donde la oligarquía a gobernado desde la época de la colonia,  hoy junto al “Fujimorismo” lideran y nutren el bloque político conocido como  “Grupo de Lima” antes  “Alianza del Pacifico”,  ambos países promulgaron la salida de UNASUR modelo de integración regional con mayor solidez que coarta las  agresión entre los países miembros y decretó la región como zona de paz.
Panamá, conserva muy buenas relaciones diplomáticas y estratégica para el lavado de dinero producto del narcotráfico  y pugna supuestas sanciones en contra de Venezuela vinculadas al tránsito de alimentos por el “Canal” transoceánico.

Colombia incide políticamente en el Caribe para el control del suministro de combustible con la finalidad de debilitar el modelo de cooperación impulsado por Venezuela conocido como  “Petro Caribe”;  la costa del Caribe colombiana abarca 1.600 km. y una población de 9.500.000 habitantes aproximadamente,  vinculan con  las islas caribeñas para la toma de decisiones en contra de Venezuela (CARICOM). Colombia posee Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos de Norteamérica, la cual permite el accionar voraz de las grandes corporaciones frutales de alimentos y farmaceutas, generando la emigración de más de 6.500.000 de nacionales al territorio venezolano, cabe destacar que esta masa poblacional colombiana ejerció el sufragio dando como resultado el 64% de los votos a favor de Iván Duque.

Venezuela y Colombia,  comparte la frontera más extensa y dinámica de Sur-américa,  2.219 kilómetros,   tendencias políticas adversas y laboratorio de ataques en contra del Gobierno del presidente Nicolás Maduro, núcleo importante de afectación en la economía venezolana a través del contrabando de extracción de alimentos, combustibles,  narcotráfico y diferentes modalidades delictuales.

La hermana República completa el tratado de cooperación con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) , este acuerdo patenta a Colombia en la categoría de “Socio global” se une a la  alianza atlantista como ya lo son Mongolia, Japón, Afganistán y Nueva Zelanda, siendo el primero en Latinoamérica y con la posibilidad de juagar en las próximas acciones de la organización bélica para el reparto de la territorialidad, espacio y recursos en cualquier escenario del mundo. Alerta a Venezuela.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), su proceso de desmovilización y   participación política fue un factor fundamental en el proceso de paz,  generó  la multipolaridad participativa y unifico  fuerzas en la figura de Gustavo Petro,  la cual representa el rompimiento del dominio liberal-conservador,  “uribismo”, narcotráfico y paramilitarismo; el 8 de marzo  las FARC retiro su candidato presidencial Rodrigo Londoño por motivos de salud.

Las encuestas y medios de comunicación señalaron que de darse una segunda vuelta en el proceso electoral seria entre Iván Duque y Vargas Llera, Vicepresidente del actual Manuel Santo, quien acumuló apenas 1.407.840 millones de votos,  7,28% de los electores, dando una lectura del rechazo a las políticas aplicadas durante su mandato.

De forma conclusiva podemos dar una apreciación  para el desarrollo de la segunda vuelta electoral. Nuevos factores pugnarán los resultados, el poder financiero, industrial, militar, comunicacional, factores externos, narcotráfico y actores políticos armaran las estrategias necesarias para obtener la victoria electoral.

El candidato Gustavo Petro, en  su discurso pos electoral se desmarca de alguna vinculación con  Venezuela, esto debe ser entendido como estrategia política electoral “El fin justifica los medios” (El Príncipe, Alexander Maquiavelo, 1513). La realidad venezolana no es favorable para esta corta,  estratégica  e importante compaña, que mas allá de la lectura actual, podría dar un giro a la política regional junto a López Obrador.
ellisc@pdvsa.com