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miércoles, 28 de octubre de 2020

Cristóbal Colón, el de la estatua más derribada, el que nunca descubrió nada que no se conociera ya

 Por Jorge Zarate:

"Quiere este texto recuperar la carnadura del hombre común, oscuramente genial, que produjo sin saberlo, sin proponérselo, sin presentirlo siquiera, el mayor acontecimiento cosmográfico y cultural registrado en dos milenios de historia de la humanidad. Este hombre enigmático, tozudo, desmemoriado para todo lo que no fuera su obsesión, nos dejó su ausencia, su olvido. La historia le robó su nombre. Necesito quinientos años para nacer como mito",

Augusto Roa Bastos, La Vigilia del Almirante

Es impresionante verlo caer de su pedestal. 

Es un video casero tomado en Baltimore, el 5 de julio pasado, cuando un grupo de manifestantes que logró enlazar la estatua de Cristóbal Colón, hace fuerza con una larga soga y consigue derribar la efigie para algarabía de todos los presentes.

Al menos 6 estatuas del navegante genovés fueron vandalizadas en los Estados Unidos por este movimiento iconoclasta después de aquel 25 de mayo del asesinato de George Floyd, ese que despertó la indignación en las minorías dando nacimiento al movimiento #BlackLivesMatter formado por negros, latinos y que tiene la adhesión de buena parte de la gente que repudia las políticas racistas de Donald Trump.

El 12 de octubre pasado Estados Unidos tuvo su “Columbus Day” y esto dijo el inefable presidente de extraño peinado: "La semana pasada (Joe) Biden atacó a Cristóbal Colón rechazando reconocer el Día de Colón, y quiere cambiar el nombre del Día de Colón a Día de los Pueblos Indígenas, ¿a quién le gusta esa idea?", manifestó el candidato a la reelección. Biden "quiere cambiarlo al Día de los Pueblos Indígenas, no mientras yo sea presidente", dijo el 19/10 después de conocida la propuesta del opositor.

Cruzando el polémico muro que hace de frontera, la jefa del Gobierno de Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, decidió retirar, antes que la vandalicen, la estatua de Colón del paseo de la Reforma, curiosamente el primer monumento emplazado en la emblemática avenida del Distrito Federal (DF).  "Desde hace tiempo se había pensado en su restauración (de la estatua retirada) y a lo mejor valdría ahora, que se está restaurando, una reflexión colectiva", dijo.

Esto mientras el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador insistía en que España debe pedir disculpa por las "atrocidades" cometidas en la conquista. Es mejor resolver estas diferencias de manera pacífica, no tomar represalias contra estatuas o esculturas», aportó AMLO, como es conocido popularmente, que quiere una señal en este sentido para el 2021 cuando se cumplen los 500 años de la Conquista, los 200 años de la consumación de la Independencia de México y los 700 años de la fundación de Tenochtitlán, sobre la que los españoles erigieron la actual ciudad de México.

En Perú, el gobernador de Arequipa, Elmer Cáceres Llica, pidió que Cristóbal Colón sea retirado de la currículo escolar durante los actos del 12/10 pasados.

En La Paz se intervino duramente la estatua que recuerda al almirante: "El monumento tiene pintura roja en distintas partes y pintadas como una calavera con una cruz encima. El nombre de Colón aparece tachado en el monumento de mármol", informó Cable Noticias al amanecer de la jornada. Entre tanto Isabel la Católica quedaba vestida de  "chola" en una intervención conmovedora

"Lo que se quería demostrar al ponerle pollera a Isabel es demostrar que nuestro ícono como mujer es la mujer de pollera. Reconocer [también] que la colonización ha sido un genocidio, que no había que descubrir América, que América ya tenía sociedades conformadas", dijo Diana, una activista de 18 años en la "Plaza Chola Globalizada" como bautizaron al espacio durante la performance contra los "estándares de belleza europeos".

El tema no es nuevo, en la Argentina en 2013, la entonces presidenta Cristina Kirchner quitó la escultura de la plaza contigua a la Casa Rosada y emplazó a la heroína de la independencia Juana Azurduy, capitana de los ejércitos que combatieron a los realistas en lo que hoy es el norte argentino y Bolivia.

Las protestas indígenas florecieron en este 2020 pandémico, en Colombia plantearon directamente cambiar el nombre del país que homenajea al almirante genovés. Miles de indígenas protestaron en Cali, contra las masacres en sus territorios, donde hay grandes extensiones de plantíos de coca. "El principal objetivo por el cual nosotros marchamos hoy es la sistematicidad de masacres que se están presentando en nuestros territorios sin importarle al gobierno lo que nos sucede", dijo Franky Reinosa, del Consejo Regional Indígena de Caldas. Según la Organización Nacional Indígena de Colombia, al menos 167 indígenas han sido asesinados desde agosto de 2018.

En Chile, el pueblo Mapuche acompañado por manifestantes se enfrentó con la policía en un violento incidente que dejó 14 personas detenidas. Reclaman por sus tierras ancestrales que el gobierno entregó a explotaciones forestales "El 12 de octubre es una fecha nefasta para los pueblos, para las primeras naciones de América, puesto que comienza el genocidio, la explotación, el despojo, la esclavitud", dijo Jorge Huenchullán, werkén (portavoz) de la Comunidad Mapuche Autónoma de Temucuicui de La Araucanía.

El Venezuela, el presidente Nicolás Maduro, reemplazó el nombre de la principal autopista de Caracas, bautizada Francisco Fajardo en honor a un colonizador por el de Guaicapuro.

"He decidido (...) iniciar de manera progresiva, gradual, organizada y disciplinada un proceso para descolonizar y para reivindicar todos los espacios públicos que llevan nombres de colonizadores, de conquistadores y de genocidas, y a partir de hoy" la autopista Francisco Fajardo, que conecta de extremo a extremo a la capital venezolana, se llamará "Gran Cacique Guaicaipuro", anunció Maduro.

España celebró la fiesta nacional del 12 de octubre sustituyendo el tradicional desfile que recorre el centro de Madrid por un austero acto militar en el patio del Palacio Real.

El Comité de Descolonización fue creado en 1961 por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el fin de impedir las acciones represivas de ciertas potencias europeas en las colonias bajo su control y supervisar el proceso de descolonización definitiva de las mismas.

Cuando se fundaron las Naciones Unidas en 1945, unos 750 millones de personas, casi un tercio de la población mundial, vivían en territorios que dependían de potencias coloniales. Hoy, menos de 2 millones de personas viven bajo dominio colonial en 17 Territorios No Autónomos que aún continúan existiendo. El proceso de descolonización, que cambió la historia de nuestro mundo, nació con la ONU y constituyó el primer gran éxito de esta organización mundial, informa el sitio oficial.

Dos de esos territorios están en América del Sur, las Islas Malvinas, colonia que los británicos llaman Falklands y la Guyana Francesa, donde “el sistema colonial francés es una situación anacrónica en los albores del siglo XXI que sobrevive merced a un régimen de terror moderno que se sustenta en la dependencia económica y la humillación de la sociedad guyanesa a la que le es negada su identidad sociocultural…”, recordó el independista Raymond Charlotte a propósito del aniversario de la llegada de Colón.

Peripecias de un judío converso

Con la ambición en el semblante nació en 1451, se llamó Pietro Scotto y era de ojos azules, cabellos rojizos y muchas pecas adornando la blanca piel.

Sus padres eran escoceses (scottos) y judíos conversos, que se dedicaban a cardar lana en una casa alquilada del callejón del Olivo Pequeño, en Cogoletto, el barrio de los laneros en Génova.

Ya rebautizado Crisóforo Colombo (Cristóbal Colón) estudio cartografía, matemáticas y astronomía en la Universidad de Coímbra, en Portugal.

En agosto de 1492 vencía el plazo del “Edicto de la Alhambra” para que los judíos o se convirtieran al catolicismo o abandonaran España y eran mucha gente, se estima que más del 10% de la población española era judía.

Por ello el Puerto de Palos de la Frontera estaba abarrotado de judíos de buen pasar abordando barcos hacia otros países, los más pobres buscando pasar de polizones o hacer parte de una tripulación.

Treinta, se presume que un rabino con ellos, subieron a los barcos de Colon sostenidos por el financista judío Luis de Santángel que fue parte de la sociedad comercial que el almirante completó sumando a los hermanos Pinzón.

Había recorrido un largo camino previo, primero ante Juan I de Portugal cuyos expertos desconfiaron de la ruta propuesta y no fue hasta después de la toma de Granada el 2 de enero de 1492, que Isabel y Fernando se sumaron al proyecto.

Lejos de aportar sus joyas como cuenta la historia oficial, la soberana, que se ocupaba de los asuntos marinos, le cobró una vieja deuda a los comerciantes de Palos.

Como debían multas por contrabando y piratería, los obligó por Real Cédula del 30 de abril de 1492, a proveer y equipar dos carabelas, La Pinta y La Niña.

Colón contrató una más grande, La Gallega, que tenía 34 metros de eslora, para ser la nave capitana. La bautizó Santa María, en gesto de catolicismo necesario.

Consta en las bitácoras que Colón se adjudicó el avistaje de tierra, el 12 de octubre de 1492, quedándose así con los 10.000 maravedíes que la corona española había puesto de recompensa para el marinero que expusiera la novedad.

“A las dos horas después de medianoche pareció la tierra, de la cual estarían dos leguas. Amainaron todas las velas y quedaron con el treo, que es la vela grande, sin bonetas, y pusieron se a la corda, temporizando hasta el día viernes, que llegaron a una isleta de los Lucayos, que se llamava en lengua de indios Guanahaní…”.

Juan Rodríguez Bermejo marinero de La Pinta, fue sin embargo el del grito de ¡Tierra!, a pesar de que se siga citando al bueno de Rodrigo de Triana como protagonista de la fábula.

Todo hace pensar que Colón pisó tierra el 13 de octubre y luego arregló las fechas “dado que tal número se identificaba con la mala suerte y que el 12 era la fiesta de Nuestra Señora del Pilar, patrona de los Reyes Católicos y que caía en ese año en viernes, día de la pasión de Jesús, bien pudo el Almirante cambiar la fecha”, especula el historiador Felipe Pigna.

Colón asentó en su diario que los indígenas que lo recibieron estaban “todos desnudos como su madre los parió”. Les habló en hebreo, pensando que eran una de las tribus perdidas de Israel. Investigaciones más recientes hablan de que el primer desembarco fue en realidad en la pequeña isla de Cayo Samaná, en las Bahamas y no en la isla de Guanahaní, que fuera bautizada como San Salvador.

En su diario de viaje, Colón fantaseó con detalles que lo habrán impactado. Dijo que el martes 8 de enero de 1493, remontando un río, había visto tres sirenas que no eran lindas como las pintaban y que tenían rasgos de hombre.

Jamás le dieron los títulos de virrey y gobernador, la corona le debía plata cuando falleció el 20 de mayo de 1506 y fue enterrado en el Monasterio de San Francisco, en Valladolid.  En el tiempo sus restos fueron trasladados, por lo que no se sabe dónde descansa hoy.

“El mundo no es redondo, sino que tiene forma de teta de mujer y la parte del pezón es la más alta, cerca del cielo, y por debajo de él fuese la línea equinoccial y el fin del Oriente adonde acaban toda tierra e islas del mundo”, escribió al volver de su tercer viaje.

Recuerda Eduardo Galeano en su libro “Ser como ellos y otros artículos”: “El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario: los indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres.

Secuestro de los brazos, robo del alma: para nombrar esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el verbo reducir. El indio salvado es el indio reducido. Se reduce hasta desaparecer: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie”.

Bartolomé de las Casas acusó a Cristóbal Colón de obtener la mayor parte de sus ingresos de la esclavitud. Si un trabajador "indio" no entregaba toda su cuota de polvo de oro en fecha, los soldados le cortaban las manos y se las ataban al cuello para enviar un mensaje.

En su segundo viaje ya vino munido de cañones y perros de ataque para ayudarlo en la tarea de reducir a la esclavitud. Si trataban de escapar, los quemaba vivos.

El ambicioso genovés fue el primer traficante de esclavos de América a Europa.

Escribió Pedro Mártir en 1516: "Un barco sin brújula, gráfico o guía, pero sólo siguiendo el rastro de los indios muertos que habían sido arrojados de los barcos donde podían encontrar su camino desde las Bahamas hasta La Española." 

Diego Colón fue a su vez el primer comerciante de esclavos africanos en 1505.

El gobernador Francisco De Bobadilla arrestó a Colón y a sus dos hermanos, los ató con cadenas y los envió a España para que respondieran por sus crímenes contra los arahuacos. Pero el rey y la reina de España, con su tesoro lleno de oro, perdonaron a Colón y lo liberaron, se cuenta en el libro “La Conquista de América. El problema del Otro”, de Svetan Todorov.

"Se cometieron tales inhumanidades y barbaridades ante mis ojos como ninguna edad puede ser paralela", escribió De Las Casas.  "Mis ojos han visto estos actos tan extraños a la naturaleza humana que ahora tiemblo mientras escribo.", escribió el famoso cura protector de los indios.  

Ameryke, vikingos, chinos y templarios

Es al noble galés Richard Ameryke a quién se debe el nombre de América para el continente y no a Américo Vespucio como se ha hecho creer, recuerda el historiador económico Fernando Del Corro. Refuerza la idea el hecho de que es posible que la bandera estadounidense esté inspirada en el escudo de armas de Ameryke que era muy parecido al de George Washington, origen de la actual enseña.

Richard Ap Meryk, en gales, Richard, el hijo de Meryk, era un ponderosa senior feudal con una flota importante de pesqueros.

A tal punto que  Colón, antes de organizar su viaje al Caribe fue a Bristol, Inglaterra, para informarse acerca del continente que iba a ”descubrir” y que bien conocían los marinos de Ameryke que operaba desde la isla de Terranova desde 1479.

 “Cabe acotar que ya Ameryke había contratado a Giovanni Caboto, el padre de Juan Sebastián Caboto, para que “descubriese” América y así la denominase, según consta en la documentación existente. Incluso la bandera estadounidense tiene una gran similitud con la del señor feudal galés y que utilizaban sus navíos. Caboto cumplió con su trabajo. Pero, obviamente, aunque el viaje de Colón no fue un descubrimiento, resultó de una enorme trascendencia”.

Agrega que “no fue sólo Ameryke y su gente los que llegaron a América, en este caso persiguiendo los cardúmenes de bacalao. Los vascos ya pescaban también, pero ballenas, desde 1432 en la misma Terranova. Y antes que todos ellos fueron los vikingos quienes se instalaron en Groenlandia y se expandieron hacia el sur fundando poblaciones hasta la actual Nueva York”.

Recuerda entonces que durante su presidencia, “Barack Hussein Obama incluyó entre las efemérides de ese país al 9 de octubre como el “Día de Leif Erikson”, un vikingo islandés, uno de los cuatro hijos del noruego Erik Tordvalson (“El Rojo”) y de Theodhild, la que hizo levantar el primer templo cristiano de América en el Siglo X y cuyos restos aún se cuidan en Groenlandia, en esos más de dos millones de kilómetros cuadrados por los que Dinamarca se extiende en el continente americano. Este reconocimiento tiene que ver, como lo señalara Obama, con su paso por los actuales Estados Unidos de América donde fundase diversos emplazamientos, luego abandonados, como el de la actual Nueva York, siglos antes de que los Países Bajos la recreasen como Nueva Ámsterdam, tomada luego por el Duque de York, el más tarde Jacobo II de Inglaterra, quién la rebautizara con su título nobiliario”, comenta.

El historiador cuenta que la fascinante expedición de la Vuelta al Mundo del almirante chino Zheng He recorrió la costa atlántica argentina en una inspección a cargo del almirante Zhou Man, cuyos hombres desembarcaron en 1422 en Cabo Blanco, en lo que hoy es la provincia de Río Negro.

Fruto de ese viaje fabuloso, en 1428 ya existía un mapamundi completo que “fue llevado a Venecia de donde llegó a Portugal de la mano del hermano del príncipe Enrique “El Navegante”; mapa que fue reconstruido en 1513 por el almirante otomano Piri Reis donde aparece América del Sur y que hoy ilustra el papel moneda turco”, refiere.

Del Corro, que prepara un libro sobre los que llegaron antes que Colón, señala que “una leyenda dice que los templarios explotaban plata en el Alto Perú cuando tras la muerte de Arthur Pendragon, el "Rey Arturo", de Cornualles, los "Caballeros de la Mesa Redonda", se dirigieron a estas tierras. Vale el poema "Oda a Parsifal" del bardo bávaro Wolfram von Schenbach, escrito hacia 1215. "En qué lejana cordillera podrá encontrar a la escondida Piedra de la sabiduría ancestral que mencionan los versos de los veinte ancianos, de la isla Blanca y de la estrella Polar. Sobre la montaña del Sol con su triángulo de luz surge la presencia negra del Bastón Austral, en la Armónica antigua que en el sur está. Sólo Parsifal, el ángel, por los mares irá con los tres caballeros del número impar, en la Nave Sagrada y con el Vaso del Santo Grial, por el Atlántico Océano un largo viaje realizará hasta las puertas secretas de un silencioso país que Argentina se llama y siempre será".

Argentina era el nombre de esa tierra ideal y por ello bautizaron los españoles Argentina al espacio del Río de la Plata que era el camino para llegar a su ambiciosa quimera.

Para Antonio Las Heras, las cosas se clarifican de la siguiente manera: “La hipótesis que manejamos es que fue necesario "oficializar" el descubrimiento del Nuevo Continente. El Gran Almirante Cristóbal Colón tenía perfecto conocimiento de que no viajaba en busca de Japón ni del extremo de Asia, sino de unas tierras a las que los europeos, así como los vikingos, fenicios, chinos e hindúes, visitaban desde hacía siglos con fines estrictamente comerciales. Cuando se advirtió que ya era imposible seguir manteniendo el "secreto", los reyes de Portugal, España y Francia, en acuerdo con el Papa, comenzaron a idear un plan que les permitiera dar a luz los hechos entramados en una leyenda (para la cual se prestó Colón no sin inconvenientes) y que les permitiera convertirse en dueños de las nuevas tierras de forma legal”.

Y agrega: “El viaje del genovés a las órdenes de la corona española no fue, pues, otra cosa que el camino elegido para la revelación pública de datos secretos que estaban desde hacía siglos en manos de la realeza, de los grandes comerciantes y de los capitanes de mar. Cuando ya era imposible seguir manteniendo el secreto, se tomó la decisión de difundir esta información, guardándose Portugal y España, entonces dueñas del poderío marítimo, de dividirse los territorios, a partir de la mediación a cargo del Sumo Pontífice, aun antes de haberlos descubierto "oficialmente", concluye Las Heras. 

Abubakari II, el emperador africano

Mandé Bukari II encabezó en 1312, una impresionante flota de 2 mil navíos que se aventuró al Atlántico desde Africa para llegar a las costas americanas.

Lo que no se sabe si este Mansa, (rey de reyes, en su lengua), pudo establecer contacto con estas tierras, en esa fecha, 180 años antes de que lo hiciera Cristóbal Colón.

Lo especula ya en 1342 el erudito egipcio Al-Umari en un libro de su autoría. Cuenta allí lo que le comentó Abu Hassan Ali de su charla con el Mansa Musa, el heredero de Bukari II: “El rey que me precedió no creía que fuera imposible alcanzar el límite extremo del Mar Circundante; él quería alcanzarlo y se obstinó en su deseo. Así, equipó doscientos barcos llenos de hombres y el mismo número repletos de oro, agua y víveres, suficientes para varios años. Ordenó al almirante que no volviera hasta haber alcanzado el extremo del océano, o si se agotaban las provisiones y el agua. Ellos partieron. Su ausencia duró un largo periodo y, al fin, sólo un barco regresó.

Interrogamos al capitán sobre sus aventuras. Él dijo: ‘Príncipe, navegamos durante mucho tiempo, hasta que vimos en mitad del océano como si un gran río estuviera fluyendo violentamente. Mi barco era el último; otros iban delante de mí. Tan pronto como uno de ellos alcanzaba ese lugar, se sumergía en el remolino y no volvía a salir a flote. Navegué hacia atrás para escapar a esa corriente’. Pero el Sultán no podía creerle. Ordenó equipar mil barcos para él y sus hombres y mil más para agua y víveres. Me concedió a mí la regencia durante su ausencia y partió con sus hombres hacia el océano, para nunca volver o dar señales de vida”

Así lo cuentan Xavier Puigserver Blasco y Eric Garcia Moral en su investigación “Abubakari II. El emperador que partió sobre el mar. La llegada del Imperio de Mali a América, a debate”, un documento de la Universidad de Barcelona.

La historia sobrevivió por poderosa en la narrativa oral desarrollada por los griots, narradores del África Occidental, trovadores milenarios aunque hay pocos autores que intentaron develar el misterio con suerte esquiva. “Llegaron antes que Colón: La presencia africana en la antigua América”, se llama el libro del antropólogo y lingüista guyanés, Ivan Van Ser tima donde dice que había comerciantes africanos en Centroamérica, que los pochtecas procedían de Mali y que el dios Ek Chuah era de inspiración mandinka.

Publicado en 1976, el libro aventura que “las poblaciones locales, al ver llegar a Mandé Bukari II, lo asociaron con la deidad Quetzalcoatl, una de cuyas representaciones era un hombre blanco (el autor dice que el blanco hace referencia al atuendo que llevaba el mansa y no al color de piel) y barbudo”, cuentan los catalanes.

La obra destaca el parecido entre el culto al hombre coyote entre los a manteca y el del hombre hiena entre los bámbaras de Mali. Nama se llamaba el culto en Bárbara y nama-tigi o aman-tigi, sus sacerdotes por lo que Van Sertima deduce que los “a manteca” se originarían allí.

Maxtli, describe en náhuatl a un taparrabos y el investigador lo encuentra parecida a la voz mandinka masiti, “adorno” y al bámbara masirili, “ornamento”. 

Por su parte, el noruego Bjorn Roar Bye, expuso que los análisis efectuados a los metales de los objetos de arte que Colón llevó a España en su primer viaje, tanto el oro, como el hierro y el bronce eran de la cuenca aurífera minera del Mandé y no de América.

En 1992 el lingüista e historiador senegalés Pathé Diagne publicó su libro Bakari II (1312) y Cristóbal Colón (1492) en 1992, reeditado corregido y aumentado en 2014. “Según el historiador senegalés, el mansa de Mali representado en el Atlas Catalán de 1375 y en el mapa de Viladestes de 1413 es Mandé Bukari II, cosa que explica que su efigie esté orientada hacia el oeste, hacia el océano Atlántico (Diagne, 1992: 105). Además, en estos mapas, en la costa que se encuentra delante del mansa, aparece una embarcación que Diagne defiende que fue la utilizada por la expedición del mansa (un gaal lébu). Diagne habla de una tradición de navegación en el oeste africano muy antigua, especialmente llevada a cabo por los lébus de Senegambia, de la que bebió Mandé Bukari II. Incluso dice que el mansa de Mali no inventó el periplo (Ibid.: 108) y que la carabela es una adaptación del gaal africano”

Por último, también en 2010, Gaoussou Diawara, profesor en la Universidad de Bamako y caballero de la Orden del Mérito de Francia, publicó “Abubakari II: Explorador mandingo”.

“Según Diawara, Mandé Bukari II llegó a crear un ministerio del agua, llamado Ji Mansa Bonda, dedicado a los espacios fluviales del imperio. Su vínculo con el sector marítimo y naval fue ganando importancia y estimuló el desarrollo económico de Mali, así como sus intercambios comerciales. Incluso creó una flota, llamada Farafina, que fue la que envió hacia las aguas del oeste”, resumen los investigadores catalanes.

El imperio de Mali en su máxima expansión –segunda mitad del siglo XIV–, abarcaba desde las costas del Atlántico hasta el curso medio del Níger, pasando por la Alta Gambia. Era dueño de rutas comerciales transaharianas que proveían a ciudades como Tombuctú marfil, nueces de cola, cueros, sal y, sobre todo, oro.

De acuerdo a la historia económica, antes del Descubrimiento de América,  el oro africano era el que circulaba, a tal punto que en el Atlas Catalán de Abraham Cresques (1375) aparece representado un rey negro con corona y cetro portando una gran pepita de oro. El soberano es Mansa Musa, que fue a La Meca en 1314, seguido de 60 mil vasallos que llevaron 2 mil kilos de oro en barra y en polvo

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miércoles, 21 de octubre de 2020

Analizando la Era Trump (Parte I): La América Profunda o sobre la lógica del Make América Great Again

 Por Carlos A. San Vicente R.:

La culminación del periodo de Barack Obama como huésped de la Casa Blanca, inaugura un nuevo ciclo liderado por el extravagante republicano de fisonomía caucásica, Donald Jhon Trump (1946). El empresario neoyorkino del sector inmobiliario llega al Despacho Oval con 62.979.879 votos, equivalente al 46,1% del total escrutado, mientas que su adversaria, Hillary Clinton, obtuvo 65.844.954 votos, lo que representa el 48,2% del total. ¿Cómo llegó Trump a la primera magistratura habiendo perdido el voto popular?

La respuesta yace en las características del sistema electoral estadounidense, el cual no pone la elección del presidente en manos de sus electores, sino en un Colegio Electoral que se compone de 538 personas designadas por los gobernadores de los 50 estados del país . Como explica Heinz Dieterich:

“El Colegio Electoral estadounidense que dio el triunfo al perdedor Trump, consta de 538 electores, que son nombrados por las elites de los Estados de la República. Esos 538 personajes representan a la población total de la Unión Americana, unos 327 millones de ciudadanos. La razón de los fundadores de los Estados Unidos, de no confiar en el voto directo de la plebe, sino sobreponerle una instancia oligárquica supervisora de última decisión, es explicada por los Founding Fathers Alexander Hamilton, Jhon Jay y James Madison en los Federalist Papers (1.788). En palabras de Hamilton: el modo de elegir el presidente debe conceder el último poder a un pequeño grupo de personas (…) con mayor probabilidad de poseer la información y el discernimiento necesarios para investigaciones tan complicadas.

En un régimen imperial agrario-mercantil, basado en el esclavismo y la aniquilación de los pueblos indígenas, y con la masa de la población iletrada, el significado de este código normativo estaba fuera de duda; la nueva clase dominante blanca no entregaría el poder político a un sistema de democracia formal burguesa, es decir, al voto popular directo. Doscientos años más tarde, la democracia y el pueblo del  'land of the free' siguen esperando que la clase dominante le permita dar el paso de la democracia virtual a la democracia real” .

Aunado a ello, los votos obtenidos por el representante republicano-supremacista fueron resultado de una serie de diseños de captación desarrollados por un conglomerado de corporaciones dedicadas al marketing electoral, siendo una de las más emblemáticas la empresa Cambridge Analytica. Esta compañía aportó a la campaña de Donald Trump información básica obtenida desde la plataforma Facebook (cuestión que devela la fortaleza de las redes sociales) para conocer los intereses de 50 millones de usuarios evaluados. De ellos, 30 millones incluían datos personales suficientes como para elaborar un completo perfil psicológico de sus temas de interés .

Ahora bien, lo “resaltante” de esta fase que se inicia con el nuevo inquilino de la Casa Blanca, es que Trump representa los estertores del todavía predominante supremacismo blanco evangelista. Su controversial figura no es fruto exclusivo de un desquicio electoral de una parte de la sociedad estadounidense. Él responde a una variante de los poderes fácticos de ese país, que consideran que los Estados Unidos viven el quiebre final del formato continentalista-unipolar ante el auge del globalismo-multilateralista. En consecuencia, esta personalidad (la de Trump) constituye una salida desporalizante, con un enfoque industrialista-oligárquico y anti- globalista signado por la xenofobia de los White, Anglo-Saxon and Protestant (WASP). Esta salida visibiliza, a su vez, la disputa de tres grandes fracciones oligárquicas en pos de hegemonizar el Estado corporativo del país norteamericano: Globalistas universalistas-Continentalistas centralistas e industrialistas nacionales.

Para superponer la corriente local-nacional rooseveltiana es seleccionado Donald Trump, cuyo comportamiento verbal suele ser pugnas y desafiante, simbolizando el prototipo ideal de un conservador reactivo con un lenguaje propio de la liturgia anticomunista de la guerra fría. En otras palabras, Trump representa el Hard power en su forma anti-política y más allá de la versión domesticada y matizada del smartpower que llevó a la Casa Blanca a su antecesor, Barack Obama.

Por otro lado, la base dura electoral de Trump, conocida como The Bible Belt (El Cinturón de la Biblia), agrupa al fundamentalismo cristiano-evangélico-protestante, en combinación con las posturas aislacionistas de empresarios que evocan la Nueva Era a través de un programa de recuperación económica que rememora el otrora New Deal post gran depresión de 1929 del para entonces presidente, Franklin Delano Roosevelt (1882-1945). En la invocación de esta Nueva Era participan activamente histriónicos republicanos xenofóbicos y populistas, como Pat Buchanan y Ros Perot, entre otros.

Ello explica porque uno de los rasgos característicos de la campaña presidencial de Trump fue el uso de un lenguaje efervescente y escatológico para enfrentar a la demócrata Hilary Clinton (perteneciente a la nomenklatura globalista), disparándole todo tipo de escupitajos y exponiendo una postura xenofóbica contra todo aquello que no sea de origen sajón. Al mismo tiempo, otra peculiaridad de su campaña fue la exaltación de un nacionalismo mórbido a través del slogan “America First” (“Estados Unidos Primero”). Esta idea-fuerza le permite a Trump acusar a la inmigración, y a la idea de la libertad del liberalismo, como las causas de los desajustes/desequilibrios y la pérdida de competitividad del modelo capitalista en los Estados Unidos.

Este nacionalismo supremacista/industrialista exterioriza de forma ruidosa el malestar de las capas medias del país, víctimas de la crisis financiera de 2007-2009, así como de factores del capital que en razón de ese colapso han perdido empresas, dejando cesante una enorme masa de trabajadores que agobiados por la recesión laboral no pueden hacer uso del seguro social y la movilidad extensiva del consumo recreacional como viajar, entre otros indicadores para el sostenimiento de las tarjetas de créditos. Al mismo tiempo, esta fracción del capital estadounidense expresa su inconformidad sobre el desempeño del Estado Corporativo más poderoso del mundo. 

Al respecto, Trump hace gala de ser parte del sector inmobiliario aduciendo que ahí reside una de las claves para que el estadounidense recupere su empleo y así volver a obtener su bienestar.

Su personalidad es descrita elocuentemente por el escritor inglés, Nate White, como un individuo que “(…) no tiene clase, ni encanto, ni frialdad, ni credibilidad, ni compasión, ni ingenio, ni calidez, ni sabiduría, ni sutileza, ni sensibilidad, ni autoconciencia, ni humanidad, ni honor, ni gracia, (…) ni siquiera parece entender lo que es una broma: su idea de una broma es un comentario grosero, un insulto analfabeto, un acto casual de crueldad. (…) Trump es un troll, nunca es divertido y nunca se ríe; sólo canta o se burla, (…)”.  

No obstante, sería un acto de ingenuidad supina quedarnos en la excelsa descripción que realiza Nate White sobre la tormentosa personalidad de Donald Trump. Debe recordarse que se trata de un perfil seleccionado para una misión concebida por una parte del capital estadounidense perteneciente al llamado Estado Profundo y a la Sociedad Profunda Blanca-Judeo-cristiana, para cumplir la enorme tarea de compartir la explotación del planeta, hegemonizada en las últimas décadas por los globalistas con la llegada de William Jefferson “Bill” Clinton (1946) en 1993 a la Casa Blanca.

Esta figura empresarial (magnate del sector hotelero del país), fue apartado del club selecto de transnacionales e inversionistas que venía operando desde la Reserva Federal y la Oficina Oval, como son aquellas pertenecientes al sector  tecnológico (Silicon Valley) y la banca universal, liderada por los fondos de inversiones, las cuales protagonizan desde esas instancias el liderazgo a escala global el proceso de acumulación de capital sobre la economía mundial, desde finales del siglo XX y el transcurrir del siglo XXI..

Donald Trump es la respuesta de una elite económica industrialista que prioriza “lo nacional”, enfrentando el enfoque globalista que signó la administración que lo precedió desde una plataforma social que se agrupa en el “Make America Great 

Again” (MAGA). De ahí, el señalamiento que realiza Daniel Stulin cuando dice: “(…) teníamos claro que ningún liberal banquero financista como Clinton podía ganar porque cuando tienes una economía con cuatro cuatrillones de dólares de deuda (cuatro y 15 ceros), la única forma de desgravar esto sería con una guerra termonuclear. Porque las guerras desgravan deudas y responsabilidades y (…) Clinton nos hubiese llevado a todos a una guerra de esas características”.

El telón de fondo de todo lo descrito hasta ahora es la crisis sistémica del modelo edificado en Bretton Woods (1944) que modula el orden económico internacional que viene implosionando durante el primer tercio del siglo XXI. De modo que Trump es el instrumento que eligió ese sector del capital estadounidense para destruir esa pesada herencia liberal. Para ellos, personajes como el senador Bernard “Bernie” Sanders o la ex-secretaria de Estado, Hilary Diane Clinton, no le sirven, sino una individualidad anómica como la simbolizada por Trump, porque se requiere cambiar todo lo que la sociedad estadounidense conoce a nivel de enseñanza, cognición, lenguaje, etc. Es por ello que, como acertadamente indica Stulin, este personaje se muestra irreverente, incendiario, disruptivo.

Por su parte, el ex-director del Buró Federal de Investigaciones (FBI), James Brien “Jim” Comey, compara a la presidencia de Donald Trump con un “incendio forestal” para describir los tiempos aciagos que se gestan en la Casa Blanca. Estamos en presencia de la fractura de un sector del capital resentido contra quienes han hegemonizado la globalización en las últimas dos décadas, develando la lógica que encierra en buena parte la rabiosa jerga empleada por Trump, durante su campaña, cuando se pronunciaba contra empresas tecnológicas como AMAZON, Adobe Systems, Alphabet Inc., Apple Inc., Aglient Technologies, Advance Micro Devices (AMD), Applied Material, Brocade Communications Systems, Cisco Systems. Todas operan en el Silicón Valley.

Trump expone frecuentemente el estado de desolación que vive Detroit, el otrora centro industrial del automóvil a nivel mundial. Hoy la ciudad está execrada y olvidada por la crisis financiera de finales de los 80, secundada en los 90, y profundizada por el descalabro de 2007-2009. Los Estados Unidos dejaron de ser el. 

Número uno en la producción de vehículos desde la década de los ochenta, convirtiéndose en un gran importador. Actualmente, su industria automotriz representa sólo unos 100.000 empleos directos, equivalente a un grano de arena en comparación con el empleo general. Para Donald Trump, los automóviles fabricados en el territorio nacional son una fuente de “orgullo patriótico”. A inicios de 2017, un reportaje de la BBC reseñaba lo siguiente: 

“No hay absolutamente ninguna duda de que el ´fabriquen en EEUU´ de Donald Trump resuena entre muchos votantes, especialmente aquí en el corazón industrial del país. (…) La verdad es que las familias y los líderes de los sindicatos, los directivos de las automotrices y los empleados que trabajan en el sector han estado esperando décadas para que un futuro presidente de los Estados Unidos lo diga.

Por tanto, América First significa “(…) la reindustrialización de Estados Unidos vía desacoplamiento con la economía China y el regreso de la producción a suelo estadounidense con los consecuentes empleos y generación de riqueza localmente, es decir, una economía industrial que produce para sus propias necesidades y para un mercado mundial cautivo (literalmente hablando). También incluye la concentración de sus fuerzas militares en su territorio, conservando la capacidad de proyectar ese poder a escala mundial si fuese necesario, y el desarrollo de armas nucleares super duper en grandes cantidades que garanticen una ventaja absoluta sobre los rivales geopolíticos, dejando de lado la política del equilibrio estratégico por la confrontación estratégica entre potencias”.

A partir del 20 de enero del 2017, Trump tomó posesión de la primera magistratura de Estados Unidos para convertirse en el presidente número 45. Su lema: “Make America Great Again” (volver hacer grande a Estados Unidos) permite reeditar el American Way of Life en el nuevo milenio, revitalizando sus mayores estandartes: la industria de la construcción y el sector automotriz. Reactivarlos es su mayor promesa. 

Ambos estandartes están alineados con los 14 puntos del Plan Energético presentado por Trump y su vicepresidente, Michael "Mike" Richard Pence .

Este programa anula las restricciones a las emisiones de dióxido de carbono que limitan la extracción de combustibles fósiles, lo cual implica un desmantelamiento del Plan de Energías Limpias diseñado por su antecesor de la Casa Blanca, para reducir el uso de hulla en función de la generación de electricidad en el ámbito nacional. La base sobre la cual Trump sustenta ese propósito se ubica en lo que se conoce como la ventaja comparativa de los Estados Unidos.

“Nuestro país está bendecido por una extraordinaria abundancia de energía (…) tenemos gas para cerca de 100 años y para más de 250 años de limpia y hermosa hulla…tenemos mucho más de lo que pensábamos que sería posible. La verdad es que llevamos las riendas, ¿Y sabéis qué? No queremos que otros países se queden con nuestra soberanía y nos digan que tenemos que hacer y cómo la debemos hacer. Con estos recursos increíbles, mi administración no sólo trabajará por la independencia energética que hemos estado buscando durante tanto tiempo, sino por el predominio de Estados Unidos en materia de energía” .

Se trata de una agenda que mira hacia adentro de manera desesperada, ante las incertidumbres que generan las distintas tensiones socio-económicas sobre su governance como el cambio climático sobre el mayor consumidor mundial de energía fósil per cápita generadora de la mayor emisión de dióxido de carbono (CO2) sobre la atmósfera del planeta. De ahí su desafío contra las regulaciones ambientales por considerarlas un obstáculo al desarrollo de las ventajas comparativas en el área de los hidrocarburos.

Estados Unidos es poseedor de las mayores reservas de carbón, petróleo y gas natural no convencionales del planeta, reservas vitales para sus requerimientos en una reconversión del paradigma energético que se apoya en modificaciones tecnológicas en lo concerniente a la extracción del petróleo y gas natural de esquisto, más precisamente de pizarra o de lutitas. Un paradigma que está siendo 

Promocionado en medio de un proceso de financiarización de la economía mundial que se desplaza digitalmente con referentes bursátil en franca comoditización de las energías primarias en la figura de contratos a futuro.

Tanto Trump como Obama sostienen la tesis de que no explotar esos reservorios energéticos significaría acentuar la dependencia externa de los Estados Unidos en cuanto al consumo de hidrocarburos. De hecho, el presidente saliente le deja al nuevo inquilino la mesa servida con la denominada “iniciativa de los Tres Mares”, formulada en 2014, cuyo objetivo es crear un bloque anti-ruso para asegurar fuentes de energía alternativas en función de proteger a Europa del Este, para que esta región no sea más un rehén del suministro energético del oso euroasiático. En dicho proyecto participan 12 países situados entre el Mar Báltico, el Mar Negro y el Mar Adriático, a saber: Polonia (como punta de lanza), Lituania, Estonia, Hungría, República Checa, Bulgaria, Austria, Rumania, Croacia, Eslovaquia y Eslovaquia. Todos integrantes de la Unión Europea. Además, con la excepción de Austria, todos son miembros de la OTAN. Una especie de Nueva Guerra Fría en el siglo XXI.

El ajedrez de Donald Trump, y su lobby de multinacionales estadounidenses agrupadas bajo el paragua del “Make America Great Again”, apunta hacia el incremento de la producción nacional para aumentar el consumo doméstico, reducir las importaciones y desestabilizar a sus competidores internacionales, principalmente Rusia, Irán y Venezuela. Esa estrategia implica sostener una extracción de petróleo mucho más cara que la del reino saudita y Rusia que presentan costes de explotación de crudos ubicados entre 2,8$ y 5$ por cada barril, respectivamente. Esto significa mantener unos precios internacionales por encima de los 40$ el barril para que las compañías que explotan gas y petróleo de lutitas con la técnica del fracking obtengan atractivos dividendos.

El desafío mayúsculo de la administración de Donald Trump radica en: cómo seguir sosteniendo una actividad extractiva de hidrocarburos no convencionales, con auxilios financieros y bajas tasas de interés, a expensa de la emisión de bonos de la deuda del Tesoro, manteniendo al mismo tiempo un mínimo de costes por barril de 40$ frente a sus competidores naturales en presencia de una economía nacional profundamente financiarizada.

Para tales propósitos su gobernanza ha formulado una estrategia geoeconómica internacional que procura el regreso de los capitales globales estadounidenses a su país. En función de ello le impone a sus aliados tácticos como los halcones (quienes disponen de un fuerte predominio en el Pentágono), la tarea de presionar los Inversores con el objetivo de desincorporar sus colocaciones en México y Canadá. Los tiempos por venir dirán si será posible reconstruir el “American Way of Life” en su nueva versión “Make America Great Again” y, en paralelo, sortear la confrontación entre Continentalistas y Globalistas, sin morir en el intento.

La visión y misión de Donald Trump al frente de la Casa Blanca se concibe desde un giro sistémico contra el modelo de gestión que concibe la inversión y seguridad nacional de los Estados Unidos como un problema de agenda internacional, cuyo acento principal exige resaltar y afirmar la condición de Primera potencia  mundial, apoyándose en el gasto militar y la asistencia financiera desde un gran conglomerados de corporaciones multinacionales y globales en conjunción con organismos multilaterales como el FMI y el BM para garantizar el orden global del capital sustentado en la noción occidental de Democracia política y Libertad económica.

La prioridad ahora es, recomponer las bases internas del aparato productivo de raigambre fordista que hizo de los EE.UU. entre las décadas de los 40 hasta finales de los 60 el país “más próspero” del planeta en lo Industrial-financiero y comercial, con el mayor estándar de ingreso per cápita, donde sus edificaciones urbanas eran equivalentes a las sucursales del cielo, como expresión de su pujante PIB que la dotaba de un consumo exponencial.

La reconstrucción de ese sueño americano (American Drean) en la era Trump se asume desde la rancia élite sajona supremacista blanca judeo-cristiana-protestante localizada en la América Profunda en confrontación con el Estado Profundo, cuya invención la traduce en la lógica del Make America Great Again.

sanvicentec@gmail.com

miércoles, 27 de marzo de 2019

Impacto de las agresiones y la develación de la estrategia sobre Venezuela



Por Juan Martorano:
En el artículo anterior, había obviado dos ministros que a mi juicio serán ratificados en sus funciones: la primera, la ministra del poder popular para los pueblos indígenas, Aloha Núñez, así como el ministro del poder popular de desarrollo minero y ecológico, Víctor Cano.

En resumidas cuentas, de las 35 carteras ministeriales, pronóstico 16 ministros ratificados y 19 cambios, sin contar los enroques. De todas maneras, la última palabra de esto la tendrá el Jefe de Estado, Nicolás Maduro Moros.
De todas maneras, no es de eso de lo que quiero referirme en estas líneas, sino del impacto de las agresiones y la develación de la estrategia de los enemigos de la Patria sobre el Estado- Nación llamado Venezuela.


Un primer elemento que hay que destacar, es que EEUU no está financiando en lo absoluto los planes para lograr una intervención militar de manera más directa sobre territorio venezolano. Los dólares con los que se están financiando a los grupos paramilitares y mercenarios de la acción contra el país salen de los ingentes recursos que el sistema financiero internacional nos tiene bloqueados e impiden la adquisición de alimentos y medicamentos necesarios para nuestro pueblo, lo que perfectamente podría configurar el delito de genocidio, y denunciarlo ante la Corte Penal Internacional.

Por ejemplo, recientemente el presidente Nicolás Maduro denunció el bloqueo de 5.000 millones de dólares necesarios para la adquisición de insumos para la producción de medicamentos para Venezuela. Esos recursos bloqueados, seguramente saldrán para el financiamiento de la gira del “desechable” y de los grupos que pretenden lograr el derrocamiento del actual Primer Mandatario Nacional.

Importante es de destacar, que el lanzamiento de los ataques al sector eléctrico venezolano, se da con el claro objetivo de lograr el deterioro de alimentos y medicinas, a fin de `posteriormente lanzar una ofensiva a través de la guerra bacteriológica, y con ello, estaría servida la mesa para la “tutela” de organismos internacionales sobre Venezuela. La experiencia de la hermana Cuba revolucionaria nos confirma esta hipótesis que lanzamos en estas líneas.

Bueno es de señalar que los referidos ataques dentro del sector eléctrico, no nos eximen también de errores y fallas que hayamos podido cometer por el descuido en los mantenimientos preventivos y correctivos de estaciones y subestaciones eléctricas, del éxodo de personal calificado dentro de esa industria, de la captación de trabajadores que formaban parte de la “Gente del Petróleo”, responsables de las acciones de sabotaje contra PDVSA en el 2002, y que algunos de ellos trabajan en Corpoelec actualmente, y de la necesaria revisión de las condiciones laborales y salariales que dignifiquen las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras de ese sector estratégico del país.

Así como también habrá que estar atentos a que los funcionarios estadounidenses que quedaban en la sede diplomática en Caracas, no traten de encubrirse y despachar desde las sedes diplomáticas de embajadas de gobiernos de países lacayos a EEUU. También las experiencias seguidas por otros países así nos advierten sobre estas situaciones.

En este orden de ideas, bueno es de señalar que “el desechable”, o “el bobo de la yuca” como algunos le conocen al nuevo adlátere imperial buscará implementar los mecanismos de cualquier índole para mantenerse en la expectativa opositora, mientras que la Casa Blanca continuará con sus acciones para elevar la presión diplomática y la imposición de medidas coercitivas unilaterales ilegales en materia financiera, comercial, diplomática y políticas, en sus intentos declarados de derrocar al presidente Maduro.

De igual forma, no podemos olvidar que el “bobo de la yuca”, cuando arribó al país por Maiquetía, marcó un nuevo punto de quiebre, al señalar que desde el pasado 04 de marzo, Venezuela entró en los “40 días decisivos” para la definición de la actual coyuntura. Esos días vencen el próximo 14 de abril de 2019, fecha que además de ser Domingo de Ramos, se cumplirán 6 años del primer triunfo electoral de Nicolás Maduro, cumpliendo la instrucción dada por Hugo Chávez, de resultar electo como el primer presidente de la República Bolivariana de Venezuela chavista de la historia.

Creo que nuestros ministerios deberían, cuantificar en divisas y en todos los órdenes, los daños que se han ocasionado a nuestro país producto de la estrategia criminal de la imposición de estas medidas coercitivas unilaterales ilegales, que evidentemente son las que buscan infligir el mayor daño contra nuestro país.

Uno de los últimos recursos que le queda al “bobo de la yuca” es organizar una fuerza con tal de asaltar el poder. En resumidas cuentas, se trata de reeditar otro 11 de abril, como el del año 2002. Veremos si de verdad tienen la capacidad de lanzar una ofensiva de esas características, lo cierto que el pueblo está listo y presto para defender su Constitución y los espacios conquistados.

Culmino estas líneas, haciendo votos y una oración por el alma del camarada José Vicente Rangel, abogado, periodista y analista político, cuyo legado deja profunda huella en la historia venezolana. Tuve el honor de conocerlo, y los revolucionarios y las revolucionarias lo tenemos como maestro y referencia obligatoria en nuestra formación político- ideológica.

¡Leales siempre! ¡Traidores, nunca!
¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!

jmartoranoster@gmail.com

martes, 2 de octubre de 2018

La soledad del pueblo Ixil


Por Ilka Oliva Corado:

 Cuando nos envuelve la nostalgia escuchando Luna de Xelajú, la chirimía y el tum, o cuando nos maravillamos con los gigantescos barriletes de Santiago Sacatepéquez. Cuando los multicolores de las vestimentas de los Pueblos Originarios nos dejan sin voz, anonadados; de pronto nos entra un no sé qué muy  parecido a un orgullo por  la Guatemala multicultural. Es lo que exportamos: algo a lo que llamaron folclore.


Los Pueblos Indígenas son utilizados para eso, para ser el folclore de Guatemala ante el mundo. Esas vestimentas de los Pueblos Indígenas aparecen en mantas, servilletas, carteras, morralitos, manteles que nos llevamos en caso que nos vallamos  a vivir al extranjero o regalamos en caso llegue visita del extranjero.

La marimba, ¿a quién no le ha emocionado la marimba? Tan propia, decimos, de los guatemaltecos. Las postales de niñas indígenas vendiendo pulseras o vestimentas de sus pueblos, las pinturas de paisajes del occidente del país, hechas por manos indígenas. Esa versión romántica de la Guatemala racista.
Lindas las postales de las niñas que en lugar de ir a la escuela venden en las calles de poblados turísticos. Qué importa que no vayan  a la escuela, ¡las postales están hermosas!

El atol blanco, ¿quién no ha tomado un atol blanco? Tan nuestro, decimos. Y no digamos ver a la delegación de deportistas guatemaltecos representando al país en Juegos Olímpicos, con su uniforme que lleva decoración de vestimenta de los Pueblos Indígenas, ¡qué orgullo y emocionados nos brotan las lágrimas! Hasta ahí todo hermoso con los Pueblos Originarios, pero la historia es distinta cuando estos exigen sus derechos.

Entonces la Guatemala racista que conformamos, explota, sus largos brazos de impunidad tratan de ahogar las voces de quienes por derecho son los dueños de la tierra. Y esas niñas hermosas que venden en  los poblados turísticos se multiplican y van a dar a casas particulares: al trabajo esclavo, van a dar a las maquilas, a las tortillerías, esos niños lindos que aparecen en las pinturas del occidente del país, van a dar a las abarroterías, a los campos de cultivo, a cargar costales de basura en mercados como La Terminal.

Entre menos castellano hablen es mejor porque así no entienden de su explotación, ni de salarios ni de derechos. Entonces los sacamos del folclore y los convertimos en los indios patas rajadas, haraganes que  nos avergüenzan, a nosotros que nos creemos descendientes de europeos: más prietos que una piedra de moler.

Y somos los opresores, quienes les escupen en sus rostros, quienes como amos quisiéramos flagelar sus lomos curtidos, romper sus manos con un martillo, violar a  las niñas y mujeres, esclavizarlas y apropiarnos de sus vidas, ¡cómo dueños déspotas! Y obligarlos a que nos digan: ¡sí, patrón!

Sí, quisiéramos ser los patrones de los Pueblos Originarios, claro que sí. Adueñarnos de sus pensamientos, de sus sueños, de sus vidas. Inmovilizarlos y que solo respondieran al chasquido de nuestros dedos o a nuestros golpes. Sí, quisiéramos ser la versión europea de la esclavización. Revivir los tiempos y quedarnos ahí, como los beneficiarios del sometimiento. Quisiéramos ser los oligarcas que por cretinos nos utilizan para sus beneficios.

Somos esa sociedad carente de identidad, nuestra conciencia es una burbuja flotante en un río de aguas negras, sin escrúpulo alguno. Los hemos dejado solos, desde siempre. Los ametrallaron, los violaron, los desmembraron, los torturaron, los desaparecieron, los asesinaron y seguimos negando la dictadura y el genocidio. Lo negamos por racismo, por clasismo, por mediocridad.
  
Los negamos porque queremos estar del lado del opresor y no del oprimido, porque pensamos ingenuamente que estando del lado del opresor jamás nos oprimirán. Creemos que pertenecemos a una raza superior, que nuestro gen es distinto, que somos el agua destilada.

Nuevamente, por segunda vez  un tribunal confirma con hechos comprobados que hubo genocidio en Guatemala, y nosotros de nueva cuenta: avaros, insolentes, insensibles y racistas volvimos a dejar solo al pueblo Ixil.

Todo un proceso; de nueva cuenta revivir el dolor, los testimonios, los recuerdos, el infierno. Y los dejamos solos. No estuvieron los flamantes estudiantes universitarios que cuando son manifestaciones por corrupción lanzan bocanadas y se revuelcan para que los medios de comunicación se acerquen y les tomen fotos y los entrevisten y entonces creerse intocables  e  inmortales: lo mejor de Guatemala, de la juventud, del la historia del país.

Son las marionetas que salen a manifestar por corrupción pero  que siguen negando el genocidio, la masa amorfa que la oligarquía maniobra a su antojo.

Nos creemos el agua destilada y apenas somos el agua de calcetín en un río de aguas negras. No merecemos a los Pueblos Originarios que embellecen Guatemala, que son nuestra identidad, nuestra raíz, que son la vid. Nos merecemos no morir nunca y padecer para la eternidad las mismas vivencias que ellos tuvieron en la dictadura, y que vengan otros como nosotros hoy: a escupirnos en la cara, a llamarnos indios patas rajadas, a deshonrarnos, a esclavizarnos. A decir que nos lo merecíamos por nuestro origen, que mejor nos hubieran extinguido. Tal vez así, conoceríamos la sensibilidad, al conocer el dolor del otro y hacerlo propio y que ese dolor nos despertara en indignidad y supiéramos que somos uno solo  y  que el enemigo no son los Pueblos Originarios, sino quienes han intentado separarnos.
Pero qué va,  es pedirle demasiado a una sociedad podrida, egocéntrica, racista  y pestilente a río de aguas negras.

cronicasdeunainquilina.com