Mostrando entradas con la etiqueta Ku Klux Klan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ku Klux Klan. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de abril de 2020

¿Está el mundo en manos de un sicópata?



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En el 150 aniversario del natalicio de V.I. Lenin.
A Luis Sepúlveda, hermano, amigo y compañero,
 quien nos dejó antes de tiempo
 para seguirnos acompañando
 con la grandeza de su corazón gigante,
con su generosidad sin límites
 y con su consecuencia irreductible.
 
Desde hace un tiempo vengo diciendo que ya a nadie le debe sorprender que haya presidentes con antecedentes delictivos, asesinos, genocidas, violadores de derechos humanos, narcotraficantes, paramilitares, homofóbicos, racistas, o xenófobos. No creo que cualquiera de esas condiciones -algunas o todas- sea fundamento de asombro. Al revés, ello es consustancial con el sistema capitalista que arrastra todas esas lacras, por lo que poner a uno de los suyos en el más alto lugar de la administración es lo natural.
La democracia representativa como expresión política del sistema capitalista no es democrática ni es representativa. En los hechos, es una dictadura de los poderosos. Aquella idea de que la democracia es el gobierno de las mayorías dejó de ser una realidad, si es que en algún momento lo fue. Hoy, la mayor parte de los gobiernos del mundo son de minoría, habida cuenta que el sistema ha alejado a los votantes de las urnas con las consiguientes altas abstenciones que en muchos casos llega a 50% y más. En esa medida, los “líderes” son favorecidos con el apoyo de entre 20 y 30% de los electores, con lo cual se legaliza una democracia ilegitima, que se expresa cotidianamente en cualquier encuesta de opinión.


Pero a esta desgracia se ha venido a sumar una mucho peor y más peligrosa. Desde hace casi un siglo el mundo no se veía inmerso en el peligro de un liderazgo irracional, fuera de control que responde a situaciones de orden subjetivo que la política no puede manejar. Nos enfrentamos a la actuación sicopática de algunos dirigentes, en especial de Donald Trump. Así, tengo la impresión que los instrumentos de la política, la economía y el derecho no son suficientes para dar respuestas a variables que entran en el terreno de lo absurdo, lo insensato y lo disparatado. Se hace necesario recurrir a la siquiatría y la sicología para ajustar los comportamientos políticos frente a liderazgos como los de Trump y en menor medida Bolsonaro, Piñera y Uribe que violentan las normas elementales de conducta política transformando el arte de la conducción del Estado en una suma de voluntades fanáticas que se sustentan en el desprecio y el odio a la humanidad. Duque no, Duque es teledirigido por el otro, por eso en Colombia le dicen subpresidente.

El sicólogo catalán Oscar Castillero Mimenza se propuso en un artículo descubrir las características psicológicas de Adolfo Hitler. Para ello se basó en los perfiles diseñados por el destacado sicólogo estadounidense Henry Murray quien realizara en 1943 el primer perfil sicológico de Hitler por encargo de la Oficina de Servicios Estratégicos de Estados Unidos (OSS por sus siglas en inglés). El informe titulado: “Análisis de la personalidad de Adolf Hitler: con predicciones para tratar con él antes y después de la rendición de Alemania” es un referente obligado para este tema aunque sólo fue dado a conocer en 2004.
Castillero advierte -de la misma manera que lo hicieron todos los especialistas consultados para este artículo- que sin haber podido tener un tratamiento directo con el paciente, “la única manera de tratar de establecer algo semejante a un perfil psicológico es el análisis de sus discursos, sus actos y las ideas que transmitió a través de la escritura”.

A partir del estudio de Murray, Castillero hace nueve consideraciones que emergen del estudio de personalidad del líder nazi:
1.            Egolatría y complejo de Mesías.
2.            Dificultades para la intimidad.
3.            Sentimientos de inferioridad y auto desprecio.
4.            Desprecio hacia la debilidad.
5.            Perseverancia.
6.            Carisma y capacidad de manipulación.
7.            Teatralidad.
8.            Obsesión por el poder.
9.            Poca capacidad de empatía.
Consultada al respecto, Una profesora jubilada de la Escuela de Sicología de la Universidad Central de Venezuela que pidió no ser identificada, opinó que las consideraciones de Castillero, pueden ser perfectamente aplicadas para confirmar que la personalidad de Trump es análoga a la de Hitler. Según la ex docente: “su discurso, comportamiento y sus acciones denotan características similares”. Afirmó que el individuo sicópata no es curable ni puede superar la enfermedad.  En un caso como este, que refiere a un individuo inteligente y de alto nivel, con carisma y capacidad para engañar y manipular, con abiertas manifestaciones egocéntricas y de baja empatía, generalmente se refiere a personas con serias dificultades para configurar una personalidad estable, necesitan ser reconocidos, porque en la mayoría de las veces no lo han sido en su infancia o juventud y que han padecido carencias afectivas.

El “Manual de diagnóstico y estadística de los trastornos mentales” quinta edición, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría establece que: “La psicopatía es un trastorno de la personalidad complejo caracterizado por dificultades emocionales, conductuales y de relación. Su repercusión es clínica, social y judicial. […] se traduce en la aparición simultánea de problemas en tres vertientes: en su relación con los demás, en su afectividad y en su conducta.

Esta “biblia” para los diagnósticos de trastornos mentales en Estados Unidos establece que: “Los psicópatas se caracterizan por tener sentimientos de grandeza, ser arrogantes y egoístas. Presumen de una gran importancia hacia ellos mismos y tienden a culpabilizar a los demás de sus fracasos y deficiencias. Fácilmente se aprovechan de los demás utilizando el encanto, la manipulación y el engaño. Sus emociones son superficiales y poco sinceras, y tienen pocos remordimientos cuando causan daño a alguien. Presentan una falta de empatía y son fríos y superficiales”.

Alicia Pérsico, sicóloga clínica, profesora de la escuela se Sicología de la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, Nicaragua, después de coincidir con Castillero en que para tener un diagnóstico definitivo se debe tratar al paciente para saber qué elementos influyen en un determinado comportamiento, cree sin embargo que sí se pueden detectar comportamientos inadaptados a la sociedad tras la manifestación de exacerbados patrones de desprecio y violación de los derechos  de los demás  en ciertos individuos, que se relacionan con criterios de trastorno  sociópata (antisocial o psicopático ) de la personalidad.

Estos individuos poseen una distorsión en su observación del contexto, creen que lo que ellos piensan es la realidad al margen de lo que puedan opinar otros. Pero, para justificar sus consideraciones necesitan un colectivo que le de coherencia a su punto de vista.

La profesora Pérsico aprecia que cuando una persona de estas características tiene poder, se produce una transformación a través de la cual se siente estar sobre los demás, lo cual es un trastorno grave que influye en las percepciones y en las conductas.

Continúa la académica expresando que en el caso de Trump podría decirse que en Estados Unidos hay un fuerte factor cultural que configura la personalidad de sus ciudadanos resaltando valores de supremacía, que se manifiesta poderosamente en todos los presidentes de Estados Unidos que han sido exponentes  de un pensamiento y una conducta distorsionadas, que los ha llevado a creer que tienen un destino en la historia y que son enviados de Dios, lo cual es condición sine qua non para ser presidente.

Al respecto, el historiador y crítico social estadounidense Morris Berman, que se ha especializado en investigar acerca de la historia cultural e intelectual de Occidente, en un folleto titulado “Localizar al enemigo: Mito versus realidad en la política exterior de Estados Unidos” opina que la religión en ese país impone la noción de que su misión es “democratizar al resto del mundo (mediante la fuerza si es necesario)”.

Berman juzga que ya en los primeros puritanos que llegaron a lo que después sería Estados Unidos existía esa idea de grupo de gente elegida por Dios. En el barco Arabella mientras cruzaban el Atlántico, John Winthrop en 1629 dijo: “Encontraremos que el dios de Israel está entre nosotros…él nos salvará y glorificara puesto que debemos considerar que seremos una ciudad sobre la colina, los ojos de todo el mundo están puestos sobre nosotros”.

Dos siglos después el escritor estadounidense Henry David Thoreau siguió fortaleciendo la idea al afirmar que “…si Estados Unidos no fuera el Gran pionero occidental al que siguieran otras naciones, entonces el mundo – déjenme repetir esto: el mundo- no tendría un verdadero propósito”.

Así, todos los presidentes de Estados Unidos han incorporado en su discurso esta idea de ser el “pueblo elegido”. Miles de religiosos desde sus púlpitos repetían junto a la también escritora estadounidense Harriet Beecher Stowe -famosa por su novela “La cabaña del tío Tom”- que “Dios creó a Estados Unidos para iluminar a toda la humanidad”.

Berman expresa que todo este pensamiento ha tenido una gran influencia en la política exterior de su país porque si se considera que “eres bueno y que el Otro es malo, por definición, después tienes que transpolar esa mitología simplista al mundo, y al demonio con la realidad”.

Este factor cultural al que se refería la profesora Pérsico, tiene -en el caso de Trump- una fuerte influencia dadas sus características faranduleras que le permiten proyectarse y sobrevivir en medio de la adversidad.
A los presidentes de Estados Unidos no le importan las personas en el logro de sus objetivos, no son considerados seres humanos que están muriendo, sino “bajas”. Su discurso solo puede cambiar cuando estas bajas llegan al país (o se producen en el mismo, como ocurrió el 11 de septiembre u hoy, en tiempos de coronavirus) en cajas de madera que son entregadas a sus familiares. Cuando el interés superior es la ganancia y el lucro, “no importa que muera gente inferior que no sirve”. Es el clásico discurso supremacista presente en Trump, de manera sumergida, pero corriente.

Entonces, opera otro factor: el de la culpa, alguien tiene que tener la culpa. Hoy es China, la OMS, los gobernadores, los medios de comunicación o cualquiera que se le ocurra pero el presidente nunca. Su narcisismo lo lleva a pensar que no importa cuántos mueran, lo que importa es “America first”. Tiene un objetivo y nadie lo mueve de la búsqueda del mismo.

Son típicos atributos del enfermo, en Trump se manifiesta claramente también un rasgo narcisista distorsionador de la realidad que se revela en su idea de grandeza, en su capacidad de manipulación que lleva a mantener a todos preocupados en las cosas pequeñas. Ese delirio lo lleva siempre a anteponer la palabra “gran” en todo lo que dice: “el gran estado de New York”, “la gran industria de Estados Unidos”, “los grandes trabajadores del petróleo” y otros sin necesidad de ser usado en términos del lenguaje.

Su ego gigantesco, la suposición de que es merecedor de todos los elogios, además de sus apreciables manifestaciones de autoritarismo, prepotencia y arrogancia, su menosprecio por la gente, su necesidad de ser admirado y lisonjeado, su falta de empatía con personas incluso cercanas, su agresividad en el discurso y en su gesticulación van configurando un perfil que calza perfectamente con el de un paciente con rasgos sicopáticos. Así mismo, su ideología y comportamiento racista vienen desde la juventud considerando que su padre fue miembro activo del Ku Klux Klan.

Su discurso no coherente y los continuos cambios en sus convicciones, dan cuenta de una personalidad inestable lo cual es sumamente peligroso cuando se manejan capacidades y posibilidades que influyen en la vida de millones de personas, en este caso cuando se está hablando del hombre que preside el país más poderoso del planeta.

En un mensaje del escritor inglés Nate White que ha sido ampliamente reproducido en las redes sociales, al caracterizar a Trump dice que éste:  “Golpea bajo, lo que un caballero no debe, nunca podría hacer, y cada golpe que apunta está por debajo del cinturón. Le gusta particularmente patear a los vulnerables o los sin voz”.  Agrega: “Se convierte en una forma de arte; es un Picasso de mezquindades; un Shakespeare de mierda”, y continúa: “Sus defectos tienen defectos… Dios sabe que siempre ha habido gente estúpida en el mundo, y mucha gente desagradable también. Pero raramente la estupidez ha sido tan desagradable, o la maldad tan estúpida. Él hace que Nixon parezca digno de confianza y George W. [Bush] parezca inteligente”.

Para finalizar su descripción escribe que “si Frankenstein decidiera hacer un monstruo montado enteramente de defectos humanos, haría un Trump. Y si ser un idiota fuera un programa de televisión, Trump sería una serie”.
Ahora veamos algunas acciones de Trump:
  1. Manifestó pública felicidad por el incremento de los pacientes contagiados por coronavirus en Irán.
  2. Aprobó la realización de maniobras militares en Europa, Bahréin, Colombia y el Caribe en el momento más álgido del coronavirus en Europa y Estados Unidos. No le interesó saber que la gripe española reportada por primera vez en Fort Riley (Kansas, Estados Unidos) en 1918 fue potenciada por la primera guerra mundial y llevada de América a Europa por un soldado estadounidense.
  3. Se transformó en el primer presidente que le declara la guerra bacteriológica a sus propias fuerzas armadas si se considera que esta decisión ha significado que además del “Theodore Roosevelt”, los portaaviones “Ronald Reagan”, “Carl Vinson” y “Nimitz” también tienen casos confirmados de coronavirus.
  4. Celebró la destitución del jefe del portaviones “Theodore Roosevelt” que había solicitado que sus marineros pudieran cumplir correctamente la cuarentena.
  5. Incitó a realizar manifestaciones en contra de los gobernadores demócratas que decretaron cuarentena y distanciamiento social, llamando a “liberar a Minnesota. Michigan y Virginia”.
  6. Determinó arbitrariamente la apertura del comercio y las actividades deportivas cuando todavía el coronavirus se encuentra en su mayor apogeo.
  7. Amenazó con cerrar el Congreso de su país, si los parlamentarios no aprobaban las propuestas que él había hecho para designar nuevos cargos en la administración.
  8.   Ordenó aprobar en el congreso una ley de apoyo a Taiwán que violenta los acuerdos sobre los que se sustentan las relaciones entre Estados Unidos y China, el mismo día que tuvo una conversación telefónica amistosa con el presidente Xi Jinping.
  9. Insistió sin pruebas en culpar a China de ser causante de la pandemia y a la OMS de ser cómplice de su propagación.
  10. Recomendó el uso de la hidroxicloroquina para el tratamiento del virus, contra la opinión informada de la OMS y de las propias autoridades de salud de su país, sólo porque es accionista del laboratorio francés que produce el fármaco. En Brasil le hicieron caso y se produjeron 11 muertes.
  11. Ordenó retirar el aporte monetario de Estados Unidos a la OMS, en pleno desarrollo de la pandemia
  12. Estimuló las compras de armas de los ciudadanos como instrumento de defensa previendo que la pandemia y la crisis que pueda producir generará masas disconformes que asalten los comercios y las viviendas.

Saque Usted sus propias conclusiones.  
sergioro07@gmail.com

sábado, 19 de agosto de 2017

El recurso fácil de la tiranía

Por Carolina Vásquez Araya: 
La concentración del poder es una enfermedad que solo se cura con justicia y democracia.

Una auténtica democracia tiene un sistema de pesos y contrapesos gracias al cual se produce un equilibrio saludable entre la voluntad del pueblo soberano y la de sus representantes en los estamentos del Estado, del gobierno y de las organizaciones del sector civil; un sistema en el cual no existen polos de poder absoluto contra cuyos excesos la ciudadanía sea impotente por no contar con los mecanismos para intervenir. Ese ideal de democracia parece no existir. De hecho, actualmente se vive un anti sistema impuesto por los países dominantes, caracterizado por extrema codicia, abuso y privilegios destinados a convertir a un pequeño círculo de políticos y empresarios en auténticos emperadores. 


 El mundo actual, por lo tanto, es un campo abierto a disposición de esos centros de poder absoluto desde donde emanan los parámetros que definen el presente y el futuro de los pueblos. A partir de esta forma de colonización política y económica se da paso a una forma de colonización ideológica tan perversa, como para abolir todo concepto de nación entre ciudadanos deslumbrados por el consumismo y las promesas de un “american way of life” instalado como su ideal de vida. La perspectiva de una vida más fácil no es gratuita; implica la renuncia a ciertos valores como la independencia, la identidad, la preservación de la cultura y la visión de nación como pilar básico para un desarrollo integral.

A este complejo escenario se suma, entonces, el peligro de tener a un hombre poco instruido, de innegable tendencia racista, xenófoba y, para colmo, irreflexivo, a cargo del gobierno más poderoso del planeta, de cuya fuerza gravitacional está cautivo nuestro continente. Las decisiones emanadas desde la Casa Blanca –la mayoría de las cuales responden a intereses específicos de esa nación- pesan como leyes en prácticamente todos los países dependientes de su enorme poder, al punto de deberle todas y cada una de las operaciones y estrategias que han desequilibrado nuestra institucionalidad y han impedido la construcción de democracias sólidas e independientes a lo largo y ancho de América Latina.

Esta preeminencia del poder del imperio estadounidense sobre nuestros pueblos reviste la mayor gravedad ante el nuevo cariz que ha tomado la administración de la Casa Blanca, reflejado en un resurgimiento de los movimientos extremistas –Ku Klux Klan, entre otros- amparados por el discurso de odio emanado por su máximo líder. El permiso que el presidente Trump tácitamente otorga a estos fascistas al no condenar de manera explícita sus actos de violencia constituye un aval a sus desmanes y repercute en un serio riesgo para los ciudadanos e inmigrantes latinos y de otras culturas y etnias que habitan en ese país.

Este año hemos presenciado el resurgir de una tiranía reeditada y fortalecida por un pensamiento xenófobo y racista. A ello se suman las amenazas de invadir Venezuela, un país soberano, las cuales no son ajenas a esta nueva tendencia imperialista carente de visión política. Sin importar si el resto de países latinoamericanos está o no de acuerdo con el gobierno venezolano, todos –sin excepción alguna- deberían pronunciarse de manera clara y tajante para rechazar cualquier intento de invasión. Por respeto a la dignidad de los pueblos del continente y a los valores de las democracias, sólidas o no, que tanta sangre y dolor le han costado a los pueblos americanos, es imperativo recuperar esa dignidad que hoy suele estar opacada por la corrupción, la codicia y la falta de visión de nuestros líderes.

ROMPETEXTO: América Latina debe cuidarse de las decisiones de un gobernante tan volátil como Trump.

elquintopatio@me.com

sábado, 29 de julio de 2017

Venezuela Los trabajadores rechazaron el paro convocado por la oposición

Por Geraldina Colotti

“No pasarán, no pasarán. No al paro, Sí a la constituyente”. Mientras escribimos, son casi las siete de la mañana en Venezuela. En los principales destinos de la metropolitana que llevan a los trabajadores viajeros en la capital, mujeres y hombres se registran con el puño alzado, gritando el slogan contra “el paro cívico de 48 horas” convocado por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD): un nuevo apelo a la huelga general. Rechazan la violencia de la “Mud-Klusklan”.


 La referencia es a los chavistas quemados vivos por grupos extremistas, descritos como “pacíficos manifestantes en lucha contra la dictadura” por la inmensa mayoría de los medios internacionales. Un servicio en la TV pública ha hecho correr las imágenes de los más de 20 linchamientos como el de joven afro venezolano Orlando Figuera con la canción de Nina Simone, que canta Strange Fruit, dedicada a los homicidios del Ku Klux Klan en los Estados Unidos.

Ahora habla el dirigente sindical Francisco Torrealba, candidato a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), que se votará el 30. Un voto que las derechas quieren impedir a toda costa, fuertes por el apoyo de los Estados Unidos, de los medios y de la “comunidad internacional”. Al paro de 48 horas, seguirán “72 horas de acciones a decidir”. Las mediaciones con la parte más moderada de la oposición están todavía en curso. En el sitio donde nos encontramos, la habitación de al lado estaba ocupada por el expresidente Zapatero, que guía el grupo de los negociadores por cuenta de la UNASUR.

Pero, la embajada de los Estados Unidos en Caracas, ha emitido un comunicado en el que aconseja a los ciudadanos residentes en Venezuela de “tomar medidas preventivas apropiadas”, y de “procurarse agua y comida necesaria para 72 horas”. Trump quiere usar el puño de hierro: con otras sanciones y con el financiamiento a la subversión interna. Hasta qué punto tiene el camino libre la CIA. El gobierno ha desplegado un gran plan preventivo, el Plan Zamora, las Fuerzas

Armadas han reafirmado la legalidad a la Constitución y al gobierno legítimo. “Aquí están los trabajadores: para decir a Freddy Guevara, quien no ha trabajado nunca, para decir a la Mudkusklan que también este paro será un fracaso” grita al micrófono Torrealba. Freddy Guevara es el vicepresidente del Parlamento (de mayoría opositora), militante de Voluntad Popular. En estos días ha declarado de “sentirse honrado” de dirigir “la resistencia” (los grupos extremistas que dirigen la violencia desde hace tres meses). “Estamos trabajando en todos los sectores, desde el transporte a las fábricas de construcción -añade Torrealba- Conscientes de que la clase obrera tiene un rol protagonista en la Revolución Bolivariana, votaremos el domingo para construir la paz: La Constituyente sí va”.

En los centros mediáticos de los periodistas independientes llegan las correspondencias de las otras fábricas, de los centros productivos auto gestionados de los otros Estados de Venezuela: Anzoátegui, Portuguesa, Guayana... Es sólo la mañana, pronto para hacer un balance, dentro de poco se verá cuantas puertas lanfor se quedarán cerradas.

Durante la noche, en muchos ejercicios comerciales han aparecido escritos amenazantes: “Si abres, sabemos dónde vives”. Los habitantes de las zonas “siniestradas” por la violencia extremista deberán votar en los otros centros más seguros. Aquellos del este (las zonas ricas de la capital, epicentro de las protestas) acudirán sobre todo al Poliedro, un grande espacio que hospeda eventos y espectáculos.

Tibisay Lucena, la Presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) ha dicho que “los centros cerrados son solamente 18 y que no podrán hospedar otras consultas electorales”. Ayer han sido arrestados algunos individuos que han asaltado los centros de voto. En las “guarimbas” del 2014, las derechas han tratado de incendiar la casa de Lucena (que estaba enferma de tumor pero continuaba a trabajar entre una quemao y otra) al grito de “arde, bruja, arde”.

En uno de los slogans para la Constituyente, un creativo de la escuela de Circo que se exhibe en los semáforos, hace un número de equilibrismo con las antorchas y dice: “el fuego es arte, sirve para jugar, sirve para la vida, no para asesinar. La Constituyente sí va”.

Afirma convencida la joven Marnellys: “Esta Revolución es feminista, libertaria, comunitaria. Con la Constituyente profundizaremos estos temas. Las derechas tienen la misma agenda del 2002, pero ahora tenemos más conciencia. Un país no se construye secuestrando las personas, bloqueando calles. Venceremos con la paz, reforzando la autogestión, las Misiones y las Grandes Misiones”.

Nadie niega que los problemas existan: disfunciones, burocratismos, peligros o experimentaciones no hechas. “Pero no podemos resolver los problemas matándonos entre nosotros con una guerra civil, sólo porque existe quien quiere meter mano a nuestros recursos”, dice David Paravisini, candidato a la Constituyente por el sector de los pensionados. “Nuestras diferencias, también antagónicas, debemos probar a discutirlas añade-. La constituyente es un proceso amplio que pone en juego las propuestas de la sociedad, no de los partidos: pero sin retroceso. Cuando ha llegado Chávez los pensionados eran sólo 320.000, hoy somos 3'200.000. Si las derechas regresan, como en Brasil, las pensiones y el trabajo serán los primeros objetivos a golpear”.

Ayer hemos ido a la Feria del Libro, en curso en Caracas en esta semana de eventos por los 450 años del nacimiento de la capital. Hemos encontrado escritores, editores independientes como Amílcar Figueroa (Trinchera) o Giulio Santosuosso (Galac), artistas como el pianista Leonel Ruiz, que ha estado en gira en Italia con el concierto “Mere mere con Pan Caliente”. “Esta es la creatividad de Venezuela” dice mostrando los puestos en el Parque Carabobo. “Está el grupo de cineastas que protesta contra el hambre vistiendo Prada, pero estamos también nosotros”, dice un joven rapero. Y está también la cineasta Lilian Blazer, muy activa en las redes sociales “para convencer a los amigos opositores” a votar por la Constituyente.

Traducción Gabriela Pereira

sgeral@mst.org.br


martes, 9 de mayo de 2017

El lado más oscuro de la oposición

Por Antonio Guillermo García Danglades

El lado oscuro de la oposición fue responsable de la planificación y ejecución del golpe de Estado y asesinatos de manifestantes el 11 de abril de 2002. Dirigió también el sabotaje criminal contra la industria petrolera que causó la quiebra de pequeños y medianos empresarios, pérdidas por más de 14 mil millones de dólares, el cierre de exportaciones, graves daños a la infraestructura de PDVSA y una contracción histórica de 28% en la economía.


El lado oscuro de la oposición estuvo involucrada en el abominable crimen de tres jóvenes soldados disidentes de la plaza Altamira  – tomada por militares de alto rango que abiertamente llamaban al golpe de Estado -, en los actos terroristas perpetrados contra misiones diplomáticas de Colombia y España y otros recintos, en el asentamiento de un campamento paramilitar con más de 400 mercenarios preparados para asaltar el plació presidencial, el asesinato de cientos de dirigentes campesinos y activistas de derechos humanos, y un sin fin de intentos de golpes magnicidas.

Al mejor estilo del "Ku Klux Klan", el lado oscuro de la oposición ha colgado muñecos ahorcados de dirigentes chavistas, incluso presidentes, en puentes y  torres de alumbrado. Celebró a lo grande la muerte del Presidente Chávez para luego ordenar a sus simpatizantes que vertieran su rabia en las calles cuando Nicolás Maduro fue electo presidente en 2013, ocasionando así la muerte de 11 personas, entre ellas dos niños. Un año más tarde, fue la encargada de dirigir las guarimbas y acciones vandálicas que ocasionaron la muerte de más de 40 personas, una de ellas degollada por un cable de acero colocado precisamente para descuartizar a los motorizados chavistas.

El lado oscuro de la oposición siempre ha actuado con total impunidad y cuenta con el silencio cómplice de los medios de comunicación y la aquiescencia de los gobiernos de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y la OEA, entre otros.

Hoy la oposición ha mostrado su lado aún más oscuro.

Un reciente estudio de opinión de la firma Hinterlaces sobre la situación en Venezuela presenta un dato tan revelador como aterrador y preocupante, en tanto que muestra el deterioro que atraviesa su tejido social producto de la inoculación de la violencia fascista: el 96% de los entrevistados que se autodenominan “chavistas” y apoyan al presidente Maduro están en total desacuerdo con el uso de la violencia para dirimir las divergencias políticas. En el mismo sentido opina un 83% que se considera “independiente”. Pero tan solo el 57% de quienes respaldan a la oposición piensan de la misma manera. Prácticamente la mitad del antichavismo está de acuerdo con la violencia.

Una enfermera del Hospital Sor Juana Inés de Mérida publicó un mensaje en su cuenta de twitter ordenando el asesinato de los chavistas que ingresaran a centros de salud: “Dejen morir a esos malditos Tupamaros (…) que se mueran, jódanlos, métanle KCL pa’ que se infarten”, fue la instrucción que le daba a sus colegas para que le suministraran una inyección letal de Cloruro de Potasio a todos los que divergieran de su opinión política.

Días antes, el conocido sociólogo Tulio Hernández, articulista por largos años en diarios y páginas web del país, miembro de la junta directiva del diario El Nacional y vicepresidente de Asuntos Públicos del Banco Occidental de Descuento, pidió a sus seguidores que neutralizaran a manifestantes chavistas lanzando “hasta materos”. No pasó mucho tiempo cuando una señora fue impactada mortalmente en la cabeza con una botella congelada lanzada desde un edificio contra un grupo de simpatizantes del gobierno, lo que Hernández justificó por la necesidad de que “defendamos nuestros hogares con materos”.

Un video aficionado tomado durante una marcha opositora revela al diputado Freddy Guevara del partido de extrema derecha Voluntad Popular de Leopoldo López, dirigiendo las acciones de un grupo de encapuchados que posteriormente protagonizarían episodios de violencia y destrucción: “Chamos, hey, los de la capucha, pónganse en segunda línea para que puedan defender a los diputados, pónganse en segunda línea,” decía el diputado.

Precisamente, la esposa del también diputado y dirigente socialdemócrata de la oposición, Henry Ramos Allup, revela en una conversación telefónica con su padre difundida en televisión, que el ala extremista que controla a la oposición y dirige, entre otros, el propio diputado Guevara, fomenta las acciones vandálicas que han causado decenas de muertes y cientos de heridos en los últimos días. Para la señora de Allup, manifestantes opositores destruyen todo lo que ven a su lado y, “si ellos pudieran quemar a Venezuela hoy, lo harían”.

Durante años, la extrema derecha venezolana ha señalado a las organizaciones populares que desarrollan una labor social y constructiva en diferentes ámbitos del país, como agrupaciones terroristas que amenazan la estabilidad y entorno familiar de las clases medias y medias altas, sembrando así una matriz de odio en contra de éstas, lo que a su vez revela una deplorable discriminación social y racial. En el pasado fueron los “círculos bolivarianos del terror”, aquellos grupos de discusión política surgidos del proceso constituyente de 1999, quienes estaban dispuestos, según inculcaba la derecha, a penetrar los hogares de la familia venezolana, destrozar sus viviendas, violar a sus hijas y asesinar matrimonios. Durante el sabotaje petrolero posterior al golpe de 2002, organizaciones vecinales, victimas del mensaje distorsionado de la oposición, llegaron a diseñar un plan de defensa que consistía en levantar barricadas al frente de sus edificios, secuestrar a los trabajadores residenciales para un posible “intercambio de rehenes” y repartir un “kit” de canicas para tirarlas a los pies de los chavistas que intentaran invadir los edificios, y un martillo que atestarían contra su cráneo al momento en que perdieran el equilibrio.

El mensaje perverso que hoy difunde sistemáticamente la oposición es aún más perturbador. Su blanco ahora son los “colectivos armados”, lo que ha indignado y puesto en peligro la seguridad de agrupaciones, tales como el movimiento teatral Cesar Rengifo que cuenta con numerosos núcleos a nivel nacional, o el Colectivo Diversidad Sexual que trabaja en la defensa de los derechos de la comunidad LGBTI, entre otros colectivos que realizan una labor social y cultural en el contexto de la democracia participativa venezolana.

El bombardeo sistemático de mensajes neuróticos a través de medios y redes sociales han ocasionado una histeria colectiva entre la población antichavista, y aquellos que no tienen las herramientas culturales para discernir entre la realidad de su entorno inmediato y el mensaje distorsionado que recibe, entra en un proceso de disociación que la hace considerar como normal y hasta necesario la extinción de la “raza chavista”.

En "El Origen de la Violencia", Mariló Hidalgo (2001) sostiene que “la violencia nace a partir de la separación del hombre de su entorno natural”, y ese ha sido precisamente el objetivo de una oposición que hoy muestra su lado más oscuro.
agd1967@gmail.com