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sábado, 24 de junio de 2017

Ucrania y la revolución bolivariana

Por Mario Sanoja Obediente. Iraida Vargas-Arenas (')
El foquísmo de plaza Altamira Venezuela y Plaza Maidán

El imperialismo estadounidense y el de la OTAN, actúan de la mano en el mundo utilizando un guión preestablecido, las llamadas Revoluciones de Colores para derrocar a los gobiernos legalmente electos que no se someten a los dictados de su política de dominación mundial. Dicho guión se basa en una estrategia que apunta hacia la creación de focos subversivos revolucionarios apoyados en la población campesina, que según las tesis avanzadas por el Ché Guevara debía finalmente culminar en el derrocamiento del régimen. Ello funcionaría, particularmente, en aquellos países con un bajo índice de desarrollo socioeconómico. Una variante posterior del foquismo original fue la creación de los focos subversivos urbanos o como en el caso de Venezuela durante los años sesenta del siglo pasado, la combinación de la guerrilla urbana  y la guerrilla campesina para derrocar el régimen capitalista de la IV República, sostenido por  Acción Democrática y Copei en representación del imperialismo estadounidense.


 A pesar de la sofisticada preparación de las fuerzas guerrilleras, incluyendo el soporte activo de sectores del ejército y la marina venezolana, no se logró conseguir el apoyo decidido de la mayoría de la población para derrocar el régimen puntofijista y tuvieron que capitular durante el primer gobierno del presidente Rafael Caldera. No obstante, las redes subversivas desarrolladas por los grupos de izquierda siguieron funcionando clandestina o legalmente hasta 1999 cuando ocurre el aplastante triunfo electoral del Comandante Chávez y dichas redes asumieron el rol de movimientos políticos revolucionarios. Ello demuestra que la población venezolana  sí apoyaba un cambio revolucionario, pero de manera no violenta. Esta experiencia debería servir de lección a quienes hoy han convertido el terrorismo fascista en estrategia  para derrocar por la fuerza el gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro.

La creación de focos subversivos urbanos reaccionarios utilizando plazas públicas ubicadas en zonas donde la población es mayormente de derecha, tuvo una de sus primeras expresiones en 2002 en la Plaza Altamira de Chacao, pequeño municipio de clase media-clase alta y gran burguesía del este de Caracas cuya superficie es de 810 kms2. Aprovechando la tendencia  mayormente contrarrevolucionaria de la población municipal,  las derechas antichavistas organizaron en 2002, con apoyo de disidentes militares, un foco subversivo urbano en la Plaza Altamira, lugar central del municipio, como continuación del fallido golpe de estado y el sabotaje petrolero de inicios de 2003, para derrocar el gobierno bolivariano de Hugo Chávez Frías. El foco subversivo violento fracasó al no lograr el apoyo de la población venezolana.

La experiencia foquista de Altamira no fue desaprovechada  por el Imperio, al contrario, fue renovada y mejorada para aplicarla en 2014, en la Plaza Maidán de Kiev, Ucrania. La Revolución de Colores o Euromaidán tuvo como objetivo general separar a Ucrania de la órbita política y económica de la Federación Rusa para anexarla a la Unión Europea y, consecuentemente, expulsar al ejército y la marina rusa de sus bases en la península de Crimea. Desde  1917  se fundó la República Popular de Ucrania, que se unió en 1921 a la RSS de Rusia, Bielorusia y Transcaucasia. En 1954, el premier de la URSS, Kruschov, él mismo ucraniano, “regaló” a la URSS Ucrania, la península de Crimea que hasta ese entonces era parte de la URSS Rusa. Al quedar la península de Crimea bajo el control de  Estados Unidos y de la OTAN, se negaba a la Federación Rusa el acceso  al mar Mediterráneo. Por esa razón, el presidente Putin organizó y ganó con el apoyo mayoritario de  su población ruso parlante, un referendo popular sobre  la independencia de Crimea de Ucrania y su unión a la Federación Rusa.

Para los sucesos de la Plaza Maidán, los grupos fascistas que asumieron  en 2014 el control de dicho movimiento, a diferencia de los fascistas de Altamira del 2002-3, los de la Plaza Maidán se organizaron como un ejército irregular urbano con armas de fuego, bombas molotov, chalecos antibalas, morrales para portar armas y bombas, máscaras antigás, cascos y escudos antidisturbios que contaba con una falange central de  yihadistas paramilitares y terroristas profesionales, muchos de los cuales provenían de Chechenia y otras repúblicas islámicas rusas del Cáucaso. Dicho movimiento contó con el apoyo directo de la  sub-secretaria de estado de Estados Unidos, Victoria Nuland, quien participó personalmente en los sucesos de la Plaza Maidán que culminaron con el derrocamiento del presidente electo Yanukovich y el inicio de una campaña de odio rusófoba que propició quemar vivos a los opositores al Maidán,  así como a sus propiedades.

Esta última versión del Maidán ha sido copiada literalmente por los terroristas de la Plaza Altamira  del Municipio Chacao en 2017. En este caso,  los organizadores de la Mesa de la Unidad y el partido de Leopoldo López copiaron toda la organización y el equipamiento militar del Maidán ucraniano: utilización de francotiradores, capuchas para esconder el rostro, uniforme consistente en pantalones tipo bermudas y franelas, chalecos antibalas, cascos con cámaras incorporadas para transmitir en vivo las acciones terroristas, visores, máscaras antigás, bazookas, morteros y explosivos artesanales, morrales donde portan explosivos y bombas molotov y, ahora, hasta drones que le permiten al estado mayor de los terroristas monitorear desde el aire el desplazamiento de sus efectivos en tierra.

El personal terrorista  de choque en este caso, es entrenado por paramilitares colombianos  quienes reclutan como mercenarios muchos jóvenes menores de edad de barrios populares del municipio Chacao,  El Pedregal y otros, así como barrios populares de la vecinas  poblaciones de Petare y Guatire, a quienes llaman “escuderos” o “libertadores”, pagándoles  a cada uno 20 US$ dólares diarios por su participación en los actos de terror, más una provisión diaria de drogas y comida. Este ejército de “yihadistas populares venezolanos”, integrado mayormente por menores de edad, se une a otros jóvenes de clase media y clase alta quienes actúan como escalón de mando superior a las órdenes del grupo de diputados de la MUD como Freddy Guevara y Miguel Pizarro, entre otros, quienes  son como el estado mayor del ejército mercenario terrorista, el cual responde ante los capos mayores como  Julio Borges, María Corina Machado, Lilian Tintori, entre otros. Un joven terrorista de 15 años, apresado por la fuerza pública, condujo a los cuerpos de inteligencia a numerosos depósitos de armas, explosivos y escudos metálicos escondidos en alcantarillas en la Plaza Altamira, hacia talleres para la fabricación de bombas artesanales y hacia los financistas y organizadores del vandalismo terrorista.

Algunas escenas  racistas, macabras, muestran señoras burguesas blanquitas que, con aire indiferente, pastorean grupos de niños populares de 6 y 7 años, morenos, empujándolos hacia la fuerza pública, mientras  les dan en la boca trozos de comida. Uno de los niños que lloraba aterrorizado, lo llevaban cargado, a la fuerza, hacia el área de confrontación sin importarle a la terrorista que se trataba de un niño de corta edad. Las escenas  fotografiadas y filmadas en vivo en el plateau del municipio Chacao incluyen linchamientos, asesinatos, personas quemadas vivas, destrucción y quema de propiedades públicas y privadas y son exportadas a Europa, Estados Unidos y  América Latina haciendo creer que eso ocurre en toda Venezuela cuando en realidad el montaje escasamente representa alrededor de 1% del territorio nacional.

La campaña mediática ha servido para crear la imagen de una Venezuela aislada y caótica cuando en verdad  es todo lo contrario. Venezuela cuenta con el apoyo del Movimiento de los No Alineados, de los países de la ALBA y el CARICOM, de los países de la OPEP, de Irán, la India,  Suráfrica y el Grupo de Shanghai; tiene una relación económica, política y tecnológica privilegiada con la República Popular China y la Federación Rusa en momentos cuando  la República Popular China acaba de desplazar a  Estados Unidos como la primera potencia económica mundial.

Por otra parte, a pesar del bloqueo financiero y comercial impuesto por Estados Unidos y la Unión Europea, Venezuela sigue teniendo un bajo índice de desigualdad social, un programa de viviendas que es modélico para el resto del mundo; un elevado número de personas populares tiene acceso a la salud y ha podido conservar un alto índice nutricional, y a la educación desde la primaria hasta la universidad. El nivel de educación y de conciencia política en las clases populares es sumamente elevado, existe un alto grado de organización popular para lograr las metas colectivas.

Uno de los factores que ha impedido a la derecha derrocar la revolución bolivariana es, precisamente, el alto nivel de organización del poder popular. Un ejemplo de ello es el Movimiento de los Pobladores que tiene en Venezuela importantes proyectos de autoconstrucción de viviendas de excelente calidad, incluso en áreas del  mismo municipio Chacao, hecho que no es noticia para la mediática nacional y mucho menos la internacional.

La elección de la Asamblea Nacional  Constituyente el próximo mes de Julio permitirá darle rango constitucional a los logros revolucionarios que han cambiado profundamente la realidad venezolana desde 1999, que está pasado del rentismo petrolero a una sociedad productiva socialista. Nadie podía suponer  en aquella fecha el éxito absoluto de las misiones sociales, las comunas y consejos comunales, los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) que constituyen el legado de Chávez y la arquitectura básica del nuevo Estado venezolano. Estos últimos son la respuesta a los monopolios y oligopolios comerciales con los cuales los sindicatos patronales y  de comerciantes han chantajeado la voluntad libertaria y revolucionaria del pueblo venezolano.

Otro importante logro de la revolución es la creación de una sociedad cívico-militar, a través de la cual la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y el nuevo cuerpo de la Milicia Popular se integran a los planes de desarrollo nacional en los campos de la  industria, la agricultura, la vivienda, la salud y la Educación Universitaria desde la primaria hasta la superior o universitaria. Al mismo tiempo, las FANB se han  convertido, en una fuerza militar de primer orden, capaz de combatir en los diferentes escenarios bélicos que plantea la agresión imperial.

El objetivo final del golpe de estado terrorista “blando” financiado por el imperialismo norteamericano y el de la Unión Europea, es caotizar la sociedad venezolana, destruir el Estado Nacional y la Revolución Bolivariana como medio para destruir finalmente el proceso de integración latinoamericana y caribeña iniciado por el presidente Hugo Chávez y recomenzar la neo colonización de nuestro pueblo para apoderarse de nuestras fabulosas reservas petroleras (las más grandes del mundo), de nuestras  reservas acuíferas, de nuestras extraordinarias reservas de oro y metales preciosos contenidas en el arco minero de Guayana valoradas en trillones de dólares,  cuya captura por parte del Imperio bastaría para resolver la crisis mundial del capitalismo. ! Menuda tarea le han encomendado a los incapaces del fascismo venezolano ¡Por eso el Comando Sur nos amenaza con ejercicios navales frente a nuestras costas,  para intimidarnos y socavar nuestras resistencia. Pero la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente por el Presidente Maduro, plenamente facultado por la Constitución de la República Bolivariana  de Venezuela, ha confundido los planes del fascismo nacional e internacional, poniendo en manos del Poder Popular Originario la capacidad de decidir sobre la transformación del Estado y la incorporación de los grandes logros socioeconómicos, políticos y culturales de la Revolución en el proyecto de país contemplado en una  nueva versión de la Constitución Bolivariana.

Los pueblos de América Latina  están viviendo una nueva  Hora de los Hornos y comienzan a rebelarse contra las dictaduras electorales que oprimen al pueblo colombiano, al peruano, al chileno, al argentino, al brasileño y el mexicano. Venezuela, para el imperialismo, es un mal ejemplo que debe ser borrado o quemado hasta los cimientos, pero la rebelión de los fascistas venezolanos no ha logrado avanzar mucho en su tarea,  a pesar de toda la ayuda financiera, mediática, el entrenamiento y el equipamiento de los  cuadros terroristas, del apoyo a  los embajadores del fascismo venezolano  que como Julio Borges  y Lilian Tintori  tienen entera libertad de reunirse con Donald Trump, con los congresistas norteamericanos, con el parlamento europeo y la Presidenta Merkel de Alemania, el presidente Santos de Colombia, con el presidente Kuscinsky del Perú,  con la Presidenta Bachelet de Chile, el presidente Macri de Argentina y el usurpador Temer de Brasil y, por supuesto, con el impresentable señor Almagro, secretario General de la OEA y bochorno del pueblo uruguayo. 

Parece que el pueblo venezolano está llamado -en este momento- a librar una segunda batalla histórica contra el neocolonialismo imperial. Esta lucha transformará profundamente nuestra sociedad  y tendrá gran influencia en los otros pueblos de América Latina y el Caribe, para beneficio de la Humanidad.

(') Profesores Titulares Jubilados. Universidad Central de Venezuela. Profesores de la Escuela Venezolana de Planificación. Premios Nacionales de Cultura

martes, 9 de mayo de 2017

El lado más oscuro de la oposición

Por Antonio Guillermo García Danglades

El lado oscuro de la oposición fue responsable de la planificación y ejecución del golpe de Estado y asesinatos de manifestantes el 11 de abril de 2002. Dirigió también el sabotaje criminal contra la industria petrolera que causó la quiebra de pequeños y medianos empresarios, pérdidas por más de 14 mil millones de dólares, el cierre de exportaciones, graves daños a la infraestructura de PDVSA y una contracción histórica de 28% en la economía.


El lado oscuro de la oposición estuvo involucrada en el abominable crimen de tres jóvenes soldados disidentes de la plaza Altamira  – tomada por militares de alto rango que abiertamente llamaban al golpe de Estado -, en los actos terroristas perpetrados contra misiones diplomáticas de Colombia y España y otros recintos, en el asentamiento de un campamento paramilitar con más de 400 mercenarios preparados para asaltar el plació presidencial, el asesinato de cientos de dirigentes campesinos y activistas de derechos humanos, y un sin fin de intentos de golpes magnicidas.

Al mejor estilo del "Ku Klux Klan", el lado oscuro de la oposición ha colgado muñecos ahorcados de dirigentes chavistas, incluso presidentes, en puentes y  torres de alumbrado. Celebró a lo grande la muerte del Presidente Chávez para luego ordenar a sus simpatizantes que vertieran su rabia en las calles cuando Nicolás Maduro fue electo presidente en 2013, ocasionando así la muerte de 11 personas, entre ellas dos niños. Un año más tarde, fue la encargada de dirigir las guarimbas y acciones vandálicas que ocasionaron la muerte de más de 40 personas, una de ellas degollada por un cable de acero colocado precisamente para descuartizar a los motorizados chavistas.

El lado oscuro de la oposición siempre ha actuado con total impunidad y cuenta con el silencio cómplice de los medios de comunicación y la aquiescencia de los gobiernos de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y la OEA, entre otros.

Hoy la oposición ha mostrado su lado aún más oscuro.

Un reciente estudio de opinión de la firma Hinterlaces sobre la situación en Venezuela presenta un dato tan revelador como aterrador y preocupante, en tanto que muestra el deterioro que atraviesa su tejido social producto de la inoculación de la violencia fascista: el 96% de los entrevistados que se autodenominan “chavistas” y apoyan al presidente Maduro están en total desacuerdo con el uso de la violencia para dirimir las divergencias políticas. En el mismo sentido opina un 83% que se considera “independiente”. Pero tan solo el 57% de quienes respaldan a la oposición piensan de la misma manera. Prácticamente la mitad del antichavismo está de acuerdo con la violencia.

Una enfermera del Hospital Sor Juana Inés de Mérida publicó un mensaje en su cuenta de twitter ordenando el asesinato de los chavistas que ingresaran a centros de salud: “Dejen morir a esos malditos Tupamaros (…) que se mueran, jódanlos, métanle KCL pa’ que se infarten”, fue la instrucción que le daba a sus colegas para que le suministraran una inyección letal de Cloruro de Potasio a todos los que divergieran de su opinión política.

Días antes, el conocido sociólogo Tulio Hernández, articulista por largos años en diarios y páginas web del país, miembro de la junta directiva del diario El Nacional y vicepresidente de Asuntos Públicos del Banco Occidental de Descuento, pidió a sus seguidores que neutralizaran a manifestantes chavistas lanzando “hasta materos”. No pasó mucho tiempo cuando una señora fue impactada mortalmente en la cabeza con una botella congelada lanzada desde un edificio contra un grupo de simpatizantes del gobierno, lo que Hernández justificó por la necesidad de que “defendamos nuestros hogares con materos”.

Un video aficionado tomado durante una marcha opositora revela al diputado Freddy Guevara del partido de extrema derecha Voluntad Popular de Leopoldo López, dirigiendo las acciones de un grupo de encapuchados que posteriormente protagonizarían episodios de violencia y destrucción: “Chamos, hey, los de la capucha, pónganse en segunda línea para que puedan defender a los diputados, pónganse en segunda línea,” decía el diputado.

Precisamente, la esposa del también diputado y dirigente socialdemócrata de la oposición, Henry Ramos Allup, revela en una conversación telefónica con su padre difundida en televisión, que el ala extremista que controla a la oposición y dirige, entre otros, el propio diputado Guevara, fomenta las acciones vandálicas que han causado decenas de muertes y cientos de heridos en los últimos días. Para la señora de Allup, manifestantes opositores destruyen todo lo que ven a su lado y, “si ellos pudieran quemar a Venezuela hoy, lo harían”.

Durante años, la extrema derecha venezolana ha señalado a las organizaciones populares que desarrollan una labor social y constructiva en diferentes ámbitos del país, como agrupaciones terroristas que amenazan la estabilidad y entorno familiar de las clases medias y medias altas, sembrando así una matriz de odio en contra de éstas, lo que a su vez revela una deplorable discriminación social y racial. En el pasado fueron los “círculos bolivarianos del terror”, aquellos grupos de discusión política surgidos del proceso constituyente de 1999, quienes estaban dispuestos, según inculcaba la derecha, a penetrar los hogares de la familia venezolana, destrozar sus viviendas, violar a sus hijas y asesinar matrimonios. Durante el sabotaje petrolero posterior al golpe de 2002, organizaciones vecinales, victimas del mensaje distorsionado de la oposición, llegaron a diseñar un plan de defensa que consistía en levantar barricadas al frente de sus edificios, secuestrar a los trabajadores residenciales para un posible “intercambio de rehenes” y repartir un “kit” de canicas para tirarlas a los pies de los chavistas que intentaran invadir los edificios, y un martillo que atestarían contra su cráneo al momento en que perdieran el equilibrio.

El mensaje perverso que hoy difunde sistemáticamente la oposición es aún más perturbador. Su blanco ahora son los “colectivos armados”, lo que ha indignado y puesto en peligro la seguridad de agrupaciones, tales como el movimiento teatral Cesar Rengifo que cuenta con numerosos núcleos a nivel nacional, o el Colectivo Diversidad Sexual que trabaja en la defensa de los derechos de la comunidad LGBTI, entre otros colectivos que realizan una labor social y cultural en el contexto de la democracia participativa venezolana.

El bombardeo sistemático de mensajes neuróticos a través de medios y redes sociales han ocasionado una histeria colectiva entre la población antichavista, y aquellos que no tienen las herramientas culturales para discernir entre la realidad de su entorno inmediato y el mensaje distorsionado que recibe, entra en un proceso de disociación que la hace considerar como normal y hasta necesario la extinción de la “raza chavista”.

En "El Origen de la Violencia", Mariló Hidalgo (2001) sostiene que “la violencia nace a partir de la separación del hombre de su entorno natural”, y ese ha sido precisamente el objetivo de una oposición que hoy muestra su lado más oscuro.
agd1967@gmail.com