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miércoles, 23 de agosto de 2017

Que el mundo llore a todas las víctimas, no a unas sí y a otras no

Por Emilio Marín: 

Atentados terroristas en España con varios muertos y heridos

Hubo atentados terroristas del ISIS en Barcelona y Cambrils, España, y en Finlandia. Hubo muertos y heridos, sobre todo en España. Y actos de homenaje con gobernantes y rey de doble moral, que lloran unos muertos y celebran otros.



Como los luctuosos sucesos de España tuvieron una vasta cobertura internacional (vasta no significa correcta), el cronista ahorrará caracteres. El atentado terrorista cometido en Europa por células no tan dormidas del Estado Islámico, ISIS o Daesh tuvo lugar esta vez en Cataluña, con centro en Barcelona y en Cambrils, a 120 kilómetros de allí. Ambas son  zonas turísticas, como si un objetivo secundario de esas acciones hubiera sido arruinar esa actividad que engrosa las arcas españolas en tiempos veraniegos con un turismo esquivo a Francia, Reino Unido y Alemania por los atentados cometidos allí.

En la rambla de Barcelona una furgoneta atropelló a personas, dejando 13 muertos y más de 80 heridos, 15 de gravedad, por lo que la lista de muertos va a aumentar. Corroborando lo de zona turística, había 34 nacionalidades de las víctimas, entre ellos un niño de corta edad, lo que hiere aún más profundamente las sensibilidades. ¿Qué culpa podía tener un niño de lo que hagan las autoridades y clases dominantes de España?

El autor del atentado logró huir en la furgoneta y luego corriendo a pie hasta perderse de vista. Es buscado intensamente y posiblemente cuando lo encuentren será abatido, porque esta es una historia que se repite: el terrorista es muerto, con lo que salen ganando varias partes. Uno que queda como mártir, los policías aparecen como vengadores de las muertes anteriores. Y así se pierden los elementos para una investigación profunda que pudiera develar entretelones y prevenir otros atentados que seguirán pergeñándose en las sombras.

En Cambrils, unas horas después, un Audi, atropelló también a muchas personas, por lo que una mujer que quedó mal herida al final murió. De allí la cifra de 14 fallecidos en los dos hechos de Cataluña, cantidad que puede incrementarse.

A esa estadística hay que agregar los cinco terroristas abatidos por la policía catalana en Cambrils, que no se cuentan como saldo de la operación. Otra discutible metodología, esa de no contar los muertos del otro lado. Por despreciable que sea la organización yihadista que los convirtió en asesinos, habría que contarlos, no por humanismo pueril sino porque entre otras cosas la  tragedia tendrá una suma final con más aproximación a la verdad.

Como si hubiera un efecto contagio, también en la ciudad de Turku, en Finlandia, hubo atentados menores del mismo signo de quienes no son Estado ni son Islámicos.

También en Yanqui landia

Está de moda Europa para la comisión de atentados del ISIS. Como esa bola de nieve tiene envergadura internacional, se suele agrupar a todos los cometidos en suelo europeo como si su única matriz fuera el grupo islamista del califa Abu Bakr al-Baghdadi.

De allí que la crónica hablaba de ocho atentados hasta ahora, que con los de España serían ya nueve o diez, pero este cronista mantiene la cifra de ocho. Es que en el inventario de acciones cometidas en Niza (Francia), Berlín, Londres en varias oportunidades y ahora España por dos veces, se mezcla el atentado del 19 de junio pasado en la capital británica, cuando Darren Osorne embistió con su coche a musulmanes que regresaban del rezo de medianoche del Ramadán cerca de la mezquita de Finsbury Park, en el norte de Londres. Hubo un muerto y nueve heridos, pero no por un atentado islamista sino por un fanático enemigo de los musulmanes.

Conviene desagregar de qué se trata en cada atentado, para no agrupar arbitrariamente a todos y dejar un resultado abrumadoramente anti musulmán en la mente de muchas personas para las que, de noche, “todos los gatos son pardos”. Ya demasiado tienen que sufrir los musulmanes ante la sospecha de que todos son terroristas, en la propaganda “occidental y cristiana”, para que además se cuenten los atentados que se realizan en su contra como cometidos por gente que invoca el Islam aunque no tengan nada que ver con su filosofía caritativa y pacífica de esa religión.

Los atentados terroristas también se cometen en Estados Unidos, en el último tiempo por grupos de supremacistas blancos que tampoco nada tienen que ver con la religión musulmana. Fue el caso de Charlottesville, estado de Virginia, donde un joven neonazi asesinó a la manifestante antifascista Heather Heyer cuando ella protestaba por la marcha racista organizada por los supremacistas blancos, neonazis y miembros del tristemente célebre Ku Klux Klan, esos que quemaban y ahorcaban negros, todos ellos defensores del estado confederado que es una forma elegante de reivindicar el sistema de la esclavitud.

El neonazi atropelló  con su auto y mató a Heyer, algo que no mereció un repudio explícito del presidente norteamericano, quien por dos veces en declaraciones de días distintos adoptó la teoría de “los dos demonios” para decir que tan malos eran la “izquierda alternativa” como la “derecha alternativa”, una manera de salvar al fascismo y el KKK, cuyos dirigentes por supuesto celebraron los dichos del magnate.

En cambio sindicatos y hasta empresas de renombre abandonaron un comité que se había formado con la administración Trump para analizar cuestiones económicas.
La muerte de esa mujer antifascista, Heather Heyer, no dio lugar a que la Casa Blanca pidiera un minuto de silencio a una multitud doliente en esa ciudad ni en el Central Park ni frente a un monumento al líder negro asesinado Martin Luther King.  En junio de 2015 no gobernaba Trump, pero es dudoso que hubiera encabezado actos de homenaje a las 9 víctimas negras de un ataque racista contra una iglesia en Carolina del Sur.

Queda claro que hay atentados islamistas en Europa pero también los hay de origen neofascista en Estados Unidos, cometidos  por sus propios nacionales. Eso no se cura impidiendo el ingreso por 90 o 120 días a ciudadanos de seis países de mayoría musulmana; la violencia, la intolerancia y la extrema derecha son norteamericanas de pura cepa, como el dólar, McDonald’s y Hollywood.

Doble moral

Ayer el rey Felipe VI, el presidente del gobierno español Mariano Rajoy; el de la Generalitat, Carles Puigdemont, y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, encabezaron un acto de varias miles de personas en la plaza Cataluña de Barcelona, para rendir homenaje a las víctimas. Hubo un minuto de silencio y luego gritos de “No tenemos miedo” en catalán (no se sabe en qué idioma lo dijeron el borbón y el cuestionado jefe del Partido Popular).

En España, Argentina y en el resto del mundo hay un sentimiento de fuerte solidaridad con las víctimas de los atentados en Barcelona y Cambrils. Sus vidas terminaron por decisión criminal de una organización terrorista como el ISIS, que reivindicó esa acción en su agencia de prensa Amaq, como es de estilo.

Dicho sea de paso, tantos crímenes sin sentido, matando indiscriminadamente a personas en diversas ciudades del mundo, viene certificando el ocaso definitivo de ISIS como una alternativa atractiva para un sector musulmán resentido con la acción depredadora de las potencias colonialistas en Medio Oriente, África y Asia. El grupo se ha revelado como lo que es, terrorismo puro, criminalidad al cien por ciento, y eso no puede reclutar a masas aunque sí a grupos fanatizados como los que actuaron en esta serie de atentados en Europa el año pasado y el actual.

La criminalidad del ISIS está a la vista, pero también la doble moral de las autoridades españolas y de otros países europeos que se visten de luto para ocasiones como éstas. En cambio, son corresponsables de las muertes de 1.5 millón de iraquíes tras la invasión de 2003 por parte de George Bush, decidida en complicidad con el británico Tony Blair y el español José María Aznar, el “triángulo de las Azores”. Rajoy es el continuador directo de Aznar en el PP y el gobierno español de derecha.

Las tropas españolas participaron de la invasión en Irak en la fuerza multinacional mandada por generales norteamericanos e hicieron otro tanto en Afganistán; hoy son parte de la alianza que desde 2011 promovió la guerra contra el gobierno de Siria y participan de los bombardeos contra ese país, donde hubo casi 400.000 muertos. Sus bases aéreas y puertos al servicio de la OTAN trabajan a full.

¿Cómo pueden el rey de España y su jefe de gobierno poner cara de compungidos por la violencia terrorista si son partícipes de acciones terroristas a escala mayor, no de “lobos solitarios” sino de la OTAN?

En esa sintonía de cinismo, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, declaró ayer “estamos unidos en la lucha contra el terrorismo”. Su entidad, fundada en 1949, es la máxima expresión de violencia criminal y terrorismo contra la soberanía de los países. No puede simular condolencias por Barcelona.

Otro tanto con el presidente Mauricio Macri, quien manifestó estar consternado por la tragedia en Cataluña. Lo hizo al día siguiente de los atentados. En cambio, a 17 días de la desaparición forzada de Santiago Maldonado, no hizo una sola declaración reclamando por la vida de ese joven.

Son dobles raseros que no se deben permitir. Que nos duelan todas las muertes producidas por el terrorismo, no sólo las atropelladas por el ISIS. 

ortizserg@gmail.com

sábado, 12 de agosto de 2017

Trump lo sanciona, pero Irán tiene más amigos y socios en el mundo

Por Emilio Marín
Presidente Iraní asumió su segundo mandato

El presidente iraní, Hassan Rohani, asumió el sábado pasado su segundo mandato. En Teherán hubo representantes de cien países y entidades internacionales, lo que dio idea del fracaso de las sanciones contra el país. Al contrario, éste tiene más amigos y socios.


Todo lo que tenga que ver con Irán es ocultado o deformado en los medios argentinos que tienen sintonía con el departamento de Estado norteamericano. Por eso vale la pena recordar que Hassan Rohani venció el 19 de mayo pasado en los comicios presidenciales, al colectar el 57 por ciento de los votos, 23.5 millones de sufragios, frente a su rival Ebrahim Raisi, quien tuvo el respaldo del 38,3 por ciento.

Fue una elección sin incidentes, denuncias ni sospechas de fraude. Votaron 41,2 millones de electores, el 73 por ciento del padrón, una prueba de alta participación. El clérigo doctor Rohani venció en primera vuelta y obtuvo 5 millones de votos más que en su primera elección de cuatro años antes. Fue ganando en apoyo popular, lo que se explica fácilmente porque tras la firma en 2015 de los trabajosos acuerdos internacionales sobre su programa atómico, descartando que éste tuviera visos militares, el país persa se vio favorecido por el paulatino levantamiento de las sanciones internacionales. Y de ese modo rescató fondos millonarios congelados en el exterior y pudo firmar acuerdos económicos y comerciales con diferentes empresas y países, sin el bloqueo monitoreado desde Washington.

Y ese mejoramiento de la jaqueada economía le permitió mejorar sus índices laborales y sociales, deteriorados en los años de mayor aislamiento, cuando del desempleo había superado el 12, 5 por ciento y era más del doble en las capas juveniles.  Esa mejoría del ambiente económico-social tuvo directa incidencia en los resultados electorales de mayo pasado, que desairaron a Donald Trump. El energúmeno era y es partidario de retomar sanciones contra la República Islámica; está siempre a la pesca de alguna oportunidad para agredirla y desconocer los acuerdos suscriptos en 2015 entre Irán y el G5+1 (China, Rusia, EE UU, Reino Unido y Francia, más Alemania).

El mejor clima interno se vio acompañado de un panorama favorable de sus relaciones en la región. Mejoró su vínculo con el gobierno de Irak, al que apoyó política, diplomáticamente y con asesoría militar para la lucha contra el grupo terrorista ISIS o Daesh. El gobierno de Bagdad pudo liberar al cabo de casi tres años de lucha la segunda ciudad, Mosul, antes bajo control del “califato colifato”.

Otro frente de donde llegaron buenas noticias fue del sirio. Allí también Irán presta ayuda múltiple al presidente Basher Al Assad, en acuerdo con Rusia y la milicia libanesa Hizbollah. La recuperación de la ciudad de Aleppo y el fortalecimiento de Al Assad fueron una carambola a dos bandas para Rohani y su Cuerpo de Guardianes de la Revolución, que ayudó a combatir también allí al ISIS, Al Nusra y otros grupos terroristas financiados originalmente por Washington, países europeos, monarcas árabes y Turquía.

Cien en Teherán

Irán mejoró su vínculo no solamente con países muy cercanos o aliados de su proceso histórico y político, o en sintonía con su pertenencia a la rama chiita del Islam. No. La asunción de Rohani el sábado 5 en la sede del Parlamento, tras la validación de dos días antes por el líder supremo ayatolá Alí Jamenei, fue presenciada por un centenar de representantes de gobiernos y entidades del quehacer internacional. Fue algo nunca visto desde la revolución islámica conducida por el ayatolá Ruhollah Jomeini en febrero de 1979.

El portal Tercer Camino hizo el listado prolijo sobre esa asistencia: “ocho presidentes de gobierno, 19 presidentes parlamentarios, nueve vicepresidentes y primeros ministros, siete vicepresidentes de Parlamentos, 11 ministros de Relaciones Exteriores, 35 enviados especiales y altas autoridades de 92 países de diferentes países”. Entre los presidentes, estuvieron los de Irak, Fuad Masum; Afganistán, Ashraf Ghani; Armenia, Serzh Sargsyan, y de Zimbabwe, Robert Mugabe. Hubo 8 entidades internacionales, entre ellas la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), con su secretaria general, Mukhisa Kituyi.  También el enviado del Papa, arzobispo Alberto Ortega Martin.

Bahram Qassemi, vocero de la cancillería iraní, le puso un toque irónico a la información. Dijo que esa gran asistencia demostraba más bien una “iranofilia” en lugar de la “iranofobia”; esta última es el odio que destilan las administraciones norteamericanas y quieren propagarla al mundo entero, sin éxito. El presidente Rohani había mantenido 27 reuniones, el ministro de Relaciones Exteriores Mohammad Yavad Zarif otras 27 y el presidente del Parlamento Ali Lariyani 30 encuentros con los delegados extranjeros.

A una de las visitantes que se atendió con especial cortesía fue a la representante de la Unión Europea, Federica Mogherini. Mucho más desde que la UE se desmarcó de las sanciones adoptadas el 27 de julio por el Capitolio y refrendadas el 2 de agosto por  Trump, contra Irán, Rusia y Corea del Norte.

Mogherini había declarado que los acuerdos del G-5+1 con Irán mantenían su vigencia y se debía avanzar en los planos económicos y comerciales. Las sanciones de Trump carecían de valor para la Unión Europea, advirtiendo a EE UU que de no ser consideradas sus preocupaciones, “se actuará de forma apropiada en cuestión de días”. Podría implementarse una ley para impedir que las medidas estadounidenses sean “reconocidas o implementadas” en Europa.

Hubo también enviados de Francia, Reino Unido y otros países, seguramente por la posibilidad de negocios de mutuo beneficio con Irán, no porque tengan afinidad política con la República Islámica. Sus compañías vienen firmando contratos en las ramas petrolera, automotriz, etc.

Desde Londres viajaron Richard Bacon, presidente del Grupo Parlamentario británico sobre Irán, y Alistair Burt, ministro británico para Oriente Medio y norte de África. “Las relaciones bilaterales de Gran Bretaña con Irán son muy importantes para ambos países", añadió Bacon a la agencia oficial Irna. Por España estuvo el presidente del Senado, Pío García Escudero.

Haber logrado despegar en estos puntos a la Unión Europea de la obediencia a Washington es un gran logro de Rohani y su canciller Zarif. Claro está, sin el concurso bestial del magnate, difícilmente hubieran logrado tantos éxitos en tan corto tiempo. Trump empujó los peces europeos a las aguas profundas...

Lo que viene

Rohani es consciente de todo lo que le falta avanzar como presidente número 12 de la República Islámica, aún con el balance positivo del último cuatrienio. En su discurso del jueves pasado admitió que “todavía estamos lejos de alcanzar una posición económica eficaz a nivel regional e internacional”. En su enumeración de las grandes metas, puntualizó la erradicación de la pobreza, la lucha contra la corrupción, el control de la inflación, el crecimiento económico y el acceso a los mercados mundiales y regionales.

Lo suyo no quedó en un economicismo ramplón porque insistió en la necesidad de un mundo y una región más pacífica, reiterando que su deseo mayor es la preservación de la paz y el cumplimiento de los compromisos internacionales de Irán. Eso sí, con simultánea defensa de la soberanía porque los persas no se doblegan ante las sanciones y las amenazas de guerra en su contra.

Esa postura tercermundista y soberana estuvo en línea con lo dicho por el  ayatolá Jamenei en la ceremonia de ratificación del 3 de agosto, cuando recalcó que hay que enfrentar a cualquier poder hegemónico, liderado por EE UU, evocando que la arrogancia mundial quiere que Irán se vea aislado, algo que nunca lograron.

Partiendo de esas posiciones de principios y firmeza, Rohani está flexibilizando al máximo las medidas económicas para lograr acuerdos con inversionistas extranjeros, crear puestos de trabajo y aportar capitales al desarrollo.

Por ejemplo, se firmó un acuerdo con la Renault para establecer una automotriz mixta, 60 por ciento capital galo y 40 por ciento iraní, para fabricar 150.000 vehículos anuales y producir nuevos modelos.

Otro caso, la petrolera estatal, National Iranian Oil Company (NIOC), firmó un convenio con el gigante francés Total y la china CNPC, para la explotación del gas y crudo en alta mar, en la fase 11 del yacimiento Pars del Sur, donde hay muchos requisitos tecnológicos que demandan aquella asociación. La NIOC y la PetroPars o Pars Oil and Gas Company (POGC) se gastaron la mitad de sus finanzas en ese proyecto y prevén invertir 5.000 millones de dólares, pero precisan otros 20.000 millones de dólares en inversiones en alta mar para evitar la caída de la presión.

Esos yacimientos están siendo explotados por la competencia, Qatar: hay una carrera contra reloj para que ese vecino no le vacíe las reservas. Ardua tarea para  el ministro iraní de Petróleo, Biyan Zangeneh y los directivos de NIOC, que han logrado socios franceses y chinos, superando las sanciones estadounidenses.
Esa es una señal de los nuevos tiempos, porque en los últimos diez años Pars del Sur estuvo paralizado. Ahora se pone en marcha, como otras cosas de Irán. Esa buena nueva merece conocerse en Argentina, perforando el bloqueo informativo de Clarín y medios afines al imperio y el sionismo.


ortizserg@gmail.com

miércoles, 2 de agosto de 2017

La Constituyente, un gran éxito político de Nicolás Maduro

Por Emilio Marín
Se fortalece el gobierno bolivariano tras la votación

A pesar de los numerosos actos de violencia de la oposición, Venezuela concurrió a votar masivamente para la Asamblea Nacional Constituyente. Fue un gran éxito político de Nicolás Maduro, pero no obstante la oposición continuará con su violencia.


Los contrastes son muy gruesos, aunque desde Argentina sea difícil apreciarlos debido a la campaña de los medios concentrados como Clarín, que distorsionan todo lo relacionado con Venezuela. Este domingo el gran distorsionador fue Jorge Lanata en Canal 13, pata televisiva del monopolio.

El 16 de julio la Mesa de Unidad Democrática, MUD, convocó ilegalmente a votar en un plebiscito para armar un gobierno paralelo en el país sudamericano. Uno de los tres puntos sometidos a consulta autorizaba a la Asamblea Nacional, dominada por esa oposición pero colocada fuera de la ley por sus acciones fulminadas por el Poder Judicial, a designar nuevos jueces y miembros del Tribunal Supremo de Justicia.
En esa consulta trucha, sin el concurso del Consejo Nacional Electoral ni padrones ni autoridades ni veedores internacionales, dijeron que votaron 7.6 millones de personas. Como todo era fraudulento, de inmediato de proclamado el resultado, los operadores de la MUD quemaron todos los registros con el argumento que el gobierno no pudiera perseguir a los votantes. En realidad, estaban flojos de papeles y no toleraban un mínimo chequeo. Esa fue una cara de la moneda.

La otra, muy diferente, fue la elección convocada por el gobierno bolivariano para una ANC prevista por el artículo 348 de la Constitución de 2009. Eso fue anunciado el 1 de mayo pasado por el presidente y se cumplieron todos los pasos legales, con la convocatoria del Consejo Nacional Electoral presidido por Tibisay Lucena. Estaban convocados 19,4 millones de venezolanos en 24.000 mesas electorales, para elegir libremente a 537 delegados constituyentes. El total será de 545, pero los 8 restantes procederán de los pueblos originarios, que los elegirán según sus modos y costumbres hoy 1 de agosto.

El resultado fue, según el informe de Lucena a nombre del CNE, una votación de 8.089.230 personas. Sobre el padrón total supone un 41,53 por ciento, un alto porcentaje sobre todo por el contexto político actual. Ese porcentaje sube al 58,8 por ciento si se tiene en cuenta que normalmente no concurre a votar el 100 por ciento del padrón sino alrededor del 70. Además, hay que tener en cuenta que el voto en Venezuela no es obligatorio sino voluntario, otro elemento que otorga más importancia al caudal que se recogió en las urnas el domingo 30.
Hasta los diarios opositores como El Universal, El Mundo, Tal Cual, El Carabobeño y otros, debieron admitir que la cifra proporcionada por el CNE era la correcta. A confesión de parte, relevo de pruebas...

Río de gente
Los procedimientos y escrutinios de la justicia electoral venezolana gozan de un bien ganado prestigio internacional. Con la del domingo se cuentan 21 elecciones desde que Hugo Chávez llegó al Palacio de Miraflores; él y sus seguidores, caso de Maduro en 2013, ganaron 19 comicios y perdieron sólo dos, admitiendo de inmediato los resultados, algo que la oposición nunca hizo. Elecciones reñidas y polémicas fueron de una limpieza absoluta según los observadores internacionales, entre ellos Fundación Carter de EE UU.

Y la del 30 de julio no fue la excepción, de allí el contraste con el fraude de la MUD de dos semanas antes, con quema de toda la papelería para no dejar evidencias.
Lo más resaltable del 30-J fue el contexto de violencia criminal y terrorista que tuvo que amortiguar el gobierno y la población para poder ejercer el voto. En barrios del este de Caracas, sector rico de la población, se había amenazado de muerte a quienes fueran a sufragar. Allí y en otros estados se atacó 200 centros de votación y quemaron máquinas de votar, se asesinó a un sargento de la Guardia Nacional Bolivariana, hubo atentado explosivo en la plaza de Altamira, bastión opositor del Chacao, donde se hirió a ocho efectivos que sufrieron serias quemaduras, etc.

En el PPT de Lanata, con dos periodistas filmando y mintiendo a dos manos, no registró ese atentado terrorista en la plaza de Altamira, a pesar de que anduvieron por allí. Luego se fueron a Miami, desde donde completaron su farsesco reporte al canal 13.

Pese a ese clima de violencia y muertes, sobre todo en Táchira y Mérida, el grueso del pueblo creyó necesario ir a votar. En algunos municipios donde era imposible votar por la violencia y amenazas de las guarimbas de la MUD, el CNE autorizó votar en un estadio de Caracas. No se piense que fue al voleo ni generalizado el cambio de lugar. La titular del organismo aclaró que “únicamente electores de municipios Chacao, Baruta, Sucre y El Hatillo, así como de las parroquias El Valle, La Vega y El Paraíso, del municipio Libertador, pueden votar en el centro de contingencia de paz habilitado en El Poliedro de Caracas”.

Las imágenes del gentío que no podía votar en sus lugares habituales por la violencia opositora e iba a pie hasta el Poliedro, fueron conmovedoras. Aún más lo fueron las fotos de población de Táchira cruzando un río o caminando por el monte para eludir los trancazos de la oposición y poder votar. Hugo gran cantidad de electores pero también mucha calidad de gestos patrióticos y democráticos de la ciudadanía para participar del inicio de la Constituyente sin olvidar a los 146.000 efectivos de la Guardia y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana que dieron seguridad a los comicios.

Paz y profundización
¿Por qué tal afluencia de gente a votar, en circunstancias tan adversas?
La respuesta no es sencilla, porque influyeron diversos motivos, pero seguro que uno de las más importantes es que la población no está de acuerdo con que siga el terrorismo que ya provocó más de cien muertos y 1.600 heridos. La apuesta de Maduro a la Constituyente contactaba con ese deseo profundo del pueblo, de sus seguidores e incluso de quienes no lo son pero quieren discutir civilizadamente el rumbo político al interior del campo bolivariano.

Para esa amplia mayoría era la hora de los votos y no de las balas, las molotov y las guarimbas, ni de quemar vivo a sus contrincantes, como han hecho los opositores con personas del chavismo y efectivos de seguridad.

Maduro dijo haber negociado con Julio Borges y otros dirigentes de la MUD hasta último momento para que participaran de la ANC, pero hubo un boicot violento a la elección de constituyentes. Y luego una seguidilla de mentiras: que era un fraude, que habían votado 2 millones de personas, que convocan a una nueva toma de Caracas para el día que se constituya la ANC, etc.
De allí que, con un punto de vista realista, sale como conclusión que el deseo de paz expresado en el voto no será posible plasmarlo en la realidad inmediata, por más voluntad que exprese la ciudadanía y el gobierno. Para los acuerdos hacen falta dos partes...

Otro motivo que explica la masividad de la votación es que reunió a los partidarios firmes de Maduro, que son millones, con sectores que mantienen críticas a determinadas políticas, métodos y funcionarios del gobierno, pero que obviamente se deslindan del boicot de la MUD. Por caso, las veinte organizaciones nucleadas en “Chavismo bravío” que cuestionan la falta de profundización antiimperialista, el burocratismo en la administración y la falta de resolución práctica de problemas que hacen al abastecimiento de productos de primera necesidad (la responsabilidad principal recae en el gran empresariado privado pero el gobierno tiene su parte).

El gobierno de Maduro busca que la Asamblea Constituyente pueda ampliar los derechos sociales establecidos en la Carta Magna de 1999; superar el rentísmo petrolero alrededor de PDVSA, fortalecer los poderes comunales y programas como los Comités de Lucha por el Abastecimiento y la Producción (CLAP); castigar el terrorismo filo fascista y a esa parte de la oposición empeñada en montar un gobierno paralelo e ilegal con el beneplácito de la administración Trump y gobiernos neoliberales de la región.

Uno de los que primero salió a atacar la Constituyente fue el departamento de Estado. En su comunicado dijo que la ANC está diseñada “para reemplazar la Asamblea Nacional legítimamente electa y socavar el derecho del pueblo venezolano a la autodeterminación”.

Y como obedientes patitos en fila, los gobiernos de Argentina, Colombia, Panamá, Brasil, México, Perú, España y el Parlamento Europeo repitieron ese libreto estadounidense. Uno de los más provocadores fue el de Macri, cuya cancillería lamentó que se “haya proseguido con la elección a una asamblea constituyente que no cumple con los requisitos impuestos por la Constitución; Argentina no reconocerá los resultados de esa elección ilegal”.

Brasil, Argentina y Paraguay se han puesto de acuerdo para suspender a Venezuela en el Mercosur, ahora ya no pretextando incumplimiento de legislación del bloque sino con la aplicación de la Carta de Ushuaia, por violar supuestamente la democracia. Muy digno Evo Morales que ya en la cumbre de Mendoza no firmó una declaración preparatoria.

La victoria política interna de Maduro el domingo explica que la oposición busque en Trump, Macri y otros lame botas yanquis, el apoyo para su guarimba decadente. Claman por más aval de afuera para mantener su golpismo de adentro.

ortizserg@gmail.com

viernes, 28 de julio de 2017

Inmigrantes sufren en el mar, pero también por el xenófobo Trump

Por Emilio Marín
Hay neonazis que los empezaran a casar en el Mediterráneo

Se ha hablado de sufrimientos de los inmigrantes, muchos de los cuales mueren en el mar cerca de Italia. La mayoría de la Europa capitalista los rechaza. Hay que llamar más la atención sobre la xenofobia de míster Trump.

Desde mayo pasado a hoy hubo muchas noticias sobre el drama de los inmigrantes africanos y sirios que murieron en aguas del Mediterráneo. Escapaban del hambre, la miseria y algunas guerras, muchas de éstas promovidas por Estados Unidos y sus aliados, como en Siria. Y su objetivo era llegar a Europa desde puertos de Libia y Túnez.


Esa vía marítima insegura ha quedado prácticamente como la única a transitar, porque el ingreso terrestre desde Turquía, vía Grecia, hacia los países del este europeo como Hungría, hacia Alemania y otros destinos, quedó bloqueado. Hubo un acuerdo entre la Unión Europea, ante todo Alemania, y el gobierno de Turquía para que, a cambio de 6.000 millones de euros, el régimen de Erdogan redujera los inmigrantes que pasaban por su territorio y aceptara la devolución de quienes ya habían pasado.

A partir de allí, sólo el mar era la forma de acercarse al sueño de vivir en una tierra donde se pudiera hacer eso, vivir. Para esos inmigrantes tal viaje tampoco es gratis porque -aunque no se trata de cruceros de categoría sino de embarcaciones precarias- deben obrar sus ahorros de toda la vida a inescrupulosos y delincuentes, muchos de ellos traficantes de personas, que los embarcan peor que a ganado en la costa libia y los dejan apenas salidos de esos límites. Después, que Dios se apiade de ellos.

Una parte de esos pasajes se va al fondo del mar y con mucha suerte el resto es rescatado y puede ir a centros de refugiados en Italia, porque la situación geográfica pone a esta península más cerca del norte africano. Además porque desde el punto de vista político, en alguna medida también por la influencia del Papa Francisco, allí hay un ambiente hostil pero no tan bélico contra de los inmigrantes. En el resto de Europa se los rechaza, encarcela, se los trata como a delincuentes y se los deporta.

Elisabetta Piqué (La Nación, 10/5) informaba que en lo que va de 2017 “ya llegaron un 38% de migrantes más que en el mismo período de 2016 y se espera que cuando termine el año se alcance una cifra récord de 20.000 cruces”. Y en ese aumento, lo más doloroso fue la tasa de mortalidad de los viajes porque según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) “el año pasado se estimaba una muerte por cada 137 migrantes, y este año murió uno por cada 39”. Los problemas de fondo son las hambrunas en las regiones más empobrecidas y siguen al rojo vivo, porque la estimación es que en 2017 podrían arribar a las costas itálicas unos 200.000 inmigrantes.

A la caza
Frente al recrudecimiento del fenómeno, también en Italia empieza a sonar el réquiem para los inmigrantes, por más que el Papa implore compasión. No sólo la derechista Forza Italia y la Liga del Norte se pronuncian por el endurecimiento de los controles y el achicamiento de cupos para extranjeros de esa índole (los otros, con capitales, son muy bienvenidos) sino que también hubo pronunciamientos en ese sentido de Matteo Renzi, ex primer ministro y líder del partido Democrático, de centro.

El primer ministro Paolo Gentiloni está analizando cerrar los puertos a las naves extranjeras que llevan a bordo migrantes. Y el presidente Sergio Mattarella ha dado su consentimiento, igual que el grueso de los partidos. La excusa es que hay muchos barcos de ONG internacionales que llegan a puertos italianos portando migrantes rescatados en el mar. Incluso un juez adujo que entre esas ONG hay traficantes de personas. Todo argumento parece válido para cortar el ingreso de inmigrantes a uno de los pocos países europeos que, con todas esas trabas, sigue receptándolos.

En descargo de Gentiloni se puede decir que el resto de Europa se lava las manos como Pilatos, sin colaborar en lo más mínimo en admitir inmigrantes. Las cuotas de admisión son bajas y gobiernos europeos proponen negociar con países africanos como Nigeria para abrir allí centros de contención. Esa fue la propuesta del canciller de Austria, Christian Kern: centros de solicitud de asilo en Níger. Lo propuso el 13 de julio, pensando que le puede atraer votos en los comicios austríacos del próximo 15 de octubre.

Hanspeter Doskozil, el ministro de Defensa austríaco, admitió ante el diario ‘Krone’ que tiene 750 soldados con apoyo blindado que pueden ser activados en 72 horas. Según Doskozil, “necesita prepararse para los acontecimientos migratorios que se están produciendo en Italia. Espero que muy pronto se activarán controles migratorios y se pedirá asistencia militar”.

Por su parte la ministra de desarrollo de Dinamarca, Ulla Tornaes, anunció la semana pasada que su país incrementará “la ayuda” al control de la natalidad en África. Ella sostuvo: “parte de la solución para la crisis de inmigrantes en Europa es reducir el aumento de la población en África”. No fue muy generosa en cuanto a la plata, porque ese fondo danés para el control de la paternidad en países en desarrollo tendrá un presupuesto de 14 millones de dólares.

Otro que no se anda con vueltas en cazar inmigrantes es el primer ministro húngaro, Viktor Orban. En marzo pasado hizo aprobar en el Parlamento por amplia mayoría (138 votos a favor, 6 en contra y 22 abstenciones) la reintroducción de la norma que permite detener a todos los inmigrantes que entren al país. La medida xenófoba y violatoria de diversas normativas de derechos humanos había sido retirada en 2013 por presión de la Unión Europa y el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (HCR).
La ley dispone que los migrantes sean llevados hasta zonas de tránsito en las fronteras serbias y croatas, “donde permanecerán detenidos hasta una decisión definitiva sobre sus solicitudes de asilo. La norma se aplicará tanto a los recién llegados como a los solicitantes de asilo que ya están en el país, incluso a los menores de edad”.
¡Pensar que hasta la implosión del bloque socialista, Hungría tenía otros valores!

Trump, gran cazador
Orban no se limitó a reponer esa ley antiinmigrantes. Inició la construcción de una segunda barrera fronteriza, con Serbia y Croacia, sumada a la que erigió en 2015. Y en julio empezó la formación de los Border Hunters (Cazadores de la Frontera), las nuevas fuerzas de seguridad destinadas a cazar inmigrantes en la frontera.

De similar índole son las iniciativas de grupos neonazis de Francia, Italia y Alemania como Generación Identitaria y Defend Europa que han fletado el barco “C-Star” para patrullar aguas mediterráneas cercanas a Libia e impedir que los migrantes sigan viaje hacia Lampedusa y destinos italianos.
Está muy bien que en Francia perdiera la elección la neonazi Marie Le Pen, brutal expresión del odio y persecución contra los extranjeros, en su caso pretextando los atentados yihadistas en ese país. El secretario de su partido, Nicolas Bay, afirmó en campaña que “todos los terroristas que atacaron en Francia en los últimos años eran inmigrantes”. Falso. La mayor parte de quienes cometieron atentados desde 2012 eran nacidos en Francia.

También es positivo que se armara un revuelo en torno a una playa italiana administrada por un neonazi admirador del Duce con retratos del mismo y discursos muy poco democráticos, incluso contra el Papa, al que prometía construirle un puente hasta Buenos Aires, para deportarlo.

Sin embargo, para que denunciar realmente a la xenofobia debe incluirse la crítica en primer término al presidente norteamericano Donald Trump.

En primer término porque el imperio decadente impone en buena parte del mundo -junto a sus aliados, sobre todo europeos- una política de saqueo y explotación que profundiza la pobreza y dependencia, agudizando en mucha gente la necesidad de huir rumbo a supuestos mejores destinos. Esto es válido para la región latinoamericana y caribeña, considerado “el patio trasero” estadounidense. También fomenta guerras, como se señaló, en Siria, con millones de refugiados, que disparan más migraciones.

Y en segundo lugar, porque sus políticas son muy xenófobas, como su decreto antiinmigrantes que el 26 de junio pasado fue avalado por la Corte Suprema. Trump logró que por 90 días se prohibiera el ingreso de personas provenientes de Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, y que por 120 días se impidiera el ingreso de refugiados de cualquier país. Esa enormidad la fundamentó en la necesidad de defenderse del terrorismo, que él practica contra Damasco y Afganistán.
Trump cultiva la xenofobia con su proyecto de muro en la frontera con México. Atenta contra la dignidad de ese país pero también agrede a inmigrantes de allí y muchos otros países latinoamericanos.

El magnate dijo el año pasado a MSNBC que su muro costaría 8.000 millones de dólares y lo pagaría México, que lo negó. En febrero pasado Reuters divulgó un informe del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense donde se afirma que costaría 21.600 millones de dólares y su construcción tardaría tres años. Para bajarle el precio, el autor del disparate dijo ahora que no sería necesario en toda esa frontera, de 3.218 kilómetros, sino en un tercio. Como sea, sus proyectos lo ponen en el podio mundial de la inhumanidad.
ortizserg@gmail.com 

miércoles, 19 de julio de 2017

Trump refuerza el Bloqueo

 Por Emilio Marín 
Y acusa a Cuba  de ser una dictadura

La isla socialista sufre un recrudecimiento del bloqueo por decisión de Donald Trump. De todos modos su democracia no se amilana y el próximo 22 de octubre habrá elecciones generales.

El bloqueo norteamericano contra Cuba comenzó en febrero de 1962, con todos los daños económicos que eso supone. Este año, como desde 1992, la Asamblea General de la ONU recibirá el proyecto de resolución cubana condenando el bloqueo y la abrumadora mayoría de países lo votará. Así fue el año pasado, cuando 191 representantes reclamaron el fin del bloqueo y sólo dos países se abstuvieron (Estados Unidos e Israel), sin votos en contra.


 En esta oportunidad los 191 votos solidarios con Cuba se mantendrán y la duda es qué hará ese par de tíos que se abstuvieron. Es que gobierna Trump y por eso la representante estadounidense, Nikki Haley, podría volver a la votación contraria; si así fuera, Israel, seguiría esos pasos indignos.

La presunción no es arbitraria. El 16 de junio pasado Trump hizo un acto con la gusanería de Miami, con el senador Marco Rubio y la legisladora Ileana Ros-Lehtinen, republicanos y archienemigos de Cuba. En  el teatro Manuel Artime, que homenajea a uno de los cabecillas de la invasión de Bahía Cochinos en 1961, anunció una nueva política hacia La Habana, volviendo sobre los tímidos pasos dados por Barack Obama a partir de diciembre de 2014. Se acabaron los viajes de estudios a título individual de los norteamericanos y los acuerdos comerciales de sus empresas con firmas cubanas que tuvieran vínculo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Y también volvieron las sanciones a empresas suyas o de terceros países por el “delito” de comerciar con la isla.

En lo que va de 2017 la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), ya dispuso cuatro multas por supuestas violaciones al bloqueo económico, comercial y financiero. La última afectada fue la compañía estadounidense de seguros American Internacional Group (AIG), a la que penalizaron con 148.698 dólares por haber provisto seguros al envío de mercancías hacia o desde Cuba.

Otra sanción había caído sobre American Honda Finance Corporation, que distribuye productos Honda y Acura, acusándola de alquiler de vehículos a la embajada de Cuba en Canadá. La multaron en 87.255 dólares. Según los cálculos cubanos, los daños económicos directos ascienden a 753.668.000.000 dólares, actualizando el valor del dólar en estos 55 años.

Acusaciones falsas
Trump quiso justificar su “Memorando Presidencial de Seguridad Nacional sobre el Fortalecimiento de la Política de los Estados Unidos hacia Cuba”, firmado en Miami, criticando al sistema político cubano como antidemocrático.

El presidente que bombardea Siria y Afganistán, que impide la llegada de inmigrantes, que privará del seguro de salud a 23 millones de habitantes con la reforma del Obamacare, que abandona los acuerdos sobre el Cambio Climático firmados por 195 países, que refuerza el bloqueo contra Cuba, etc., no tiene autoridad para criticar a nadie.

Pero además, miente, porque la isla practica su democracia socialista, de bases, con gran participación ciudadana, sin gastos como los del capitalismo y sin políticos corruptos y mentirosos. Estos medran en gran cantidad de países, incluyendo por supuesto los Estados Unidos. Cualquier duda, ver las cinco temporadas de House of Cards y allí los personajes Frank Underwood y su esposa Claire, les mostrarán cuál es “la democracia” de la Casa Blanca, el Capitolio, la CIA y el Departamento de Estado.

El 14 de junio pasado, el Consejo de Estado de Cuba dio comienzo al cronograma electoral y dos semanas más tarde la Comisión Electoral Nacional, cuya titular es Alina Balseiro Gutiérrez, ya estaba dando una conferencia de prensa. Allí informó que las elecciones para delegados a las asambleas municipales y provinciales del Poder Popular se realizarán el 22 de octubre próximo, que casualmente coincidirán en la fecha con las legislativas nacionales de la Argentina. Como los candidatos tienen que sumar el 50 por ciento más un voto para ser electos, en los casos que no lleguen a ese porcentaje se realizará la segunda vuelta el domingo 29.

Balseiro Gutiérrez no dio la fecha de la segunda etapa de las elecciones, para la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), encargada posteriormente elegir al presidente y un vicepresidente primero de la república, otros cinco vicepresidentes, un secretario y 23 miembros del Consejo de Estado.

La Comisión Electoral Nacional (CEN) es la autorizada por la Constitución cubana de 1976 y la ley electoral de 1992 de nominar a la Comisión de Candidaturas Nacional (CCN), que se integra con representantes de la Central de Trabajadores de Cuba (CC), los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres de Cuba (FMC), la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) y la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM).

Esa Comisión de Candidaturas confirma que el Partido Comunista no tiene la potestad de proponer las candidaturas, como acusan EE UU y los países que repiten sus mentiras. El sistema cubano se va conformando de abajo hacia arriba: desde las asambleas de vecinos que proponen candidatos sin importar su afiliación o carencia de la misma, pasando por el examen de esas candidaturas por parte de las comisiones de cada nivel (municipal, provincial y nacional) y finalmente el voto libre, secreto y no obligatorio de los 11 millones de cubanos, para elegir a los delegados del Poder Popular.

Más democracia 
La ingeniera Gisela María Duarte Vázquez, presidenta de la CCN, les entregó el 30 de junio las credenciales a los 7 miembros. Por la Federación de Estudiantes Universitarios fue designada Mirthia Julia Brossard, de 22 años, estudiante de Relaciones Internacionales.

Se elegirán 12.515 delegados del Poder Popular en comicios generales; los candidatos serán nominados en asambleas a realizarse entre el 4 y el 30 de septiembre por todos los cubanos mayores de 16 años.

Y así, desde abajo hacia arriba, ellos irán ejerciendo su poder democrático del voto para nominar al órgano de poder popular a nivel nacional, la ANPP. Y ésta elegirá a las máximas autoridades del Estado, a principios de 2018. En ese momento habrá un momento de inflexión porque Raúl Castro estará terminando su segundo mandato y él propuso que los altos cargos políticos no puedan exceder dos mandatos. Hay candidatos que podrían ocupar su lugar, siempre con el voto popular; entre ellos Miguel Díaz Canel (57), actual vicepresidente.

Esa es una hipótesis. Lo que es seguro es que en estas elecciones, como en todas las realizadas a partir de 1976, habrá una altísima participación, superior al 95 por ciento, realzado porque el voto no es obligatorio.

Este aspecto contrasta con el modelo norteamericano, cuyas elecciones tienen una participación apenas superior al 50 por ciento; como compiten dos partidos hegemónicos quiere decir que el ganador tiene algo más del 25 por ciento de los sufragios.

No se trata sólo de participación para votar en Cuba, porque hay asambleas barriales para nominar candidatos y si éstos son electos tienen la obligación de realizar dos reuniones al año con sus vecinos para informar, rendir cuentas y recibir data sobre sus circunscripciones. Los delegados que incumplen su trabajo o defrauden a los electores pueden ser revocados, algo que provoca una sana envidia en el cronista y muchos argentinos. En 2015 Mauricio Macri prometió la pobreza cero y hoy los despedidos y suspendidos se cuentan por centenares de miles…

Otro aspecto notable del sistema cubano es la baratura. Cuando las candidaturas están aprobadas por la CCN, se dispone que en los lugares públicos se peguen copias de la foto y currículo del candidato. Punto. Ni marketing, ni Durán Barba o Duda Mendonca ni ningún gurú, ni medios monopólicos afines, encuestas pagas, carpetazos y aportes de empresas que luego se cobran con contratos. Cero peso. A los argentinos, en cambio, las PASO de octubre nos costarán 2.600 millones de pesos para 41 primarias para diputados nacionales y 4 para senadores.

Se dirá que allá hay un solo partido, PCC, pero en EE UU sólo dos se reparten el poder imperial y en 2015 en Argentina había 691 partidos (38 nacionales y 653 de distrito).

Lo importante no es la cantidad, sino la naturaleza política y objetivos de los partidos. En la isla hay uno solo porque ese fue el legado de su Héroe Nacional José Martí, que en 1892 fundó el Partido Revolucionario Cubano enfatizando que tal unidad era decisiva para la independencia. Raúl Castro dijo en la Conferencia Nacional de 2012: “Renunciar al principio de un solo partido equivaldría, sencillamente, a legalizar al partido o los partidos del imperialismo en suelo patrio y sacrificar el arma estratégica de la unidad de los cubanos, que ha hecho realidad los sueños de independencia y justicia social por los que han luchado tantas generaciones de patriotas, desde Hatuey hasta Céspedes, Martí y Fidel”.

Se podrá estar de acuerdo o no con el partido único cubano, pero no se puede caer tan bajo como Trump de acusar por ello a Cuba de dictadura. Los cubanos, sin exportar su modelo electoral, enriquecen el concepto de democracia. 

ortizserg@gmail.com

miércoles, 12 de julio de 2017

Los ocho frentes de conflictos simultáneos abiertos por Trump

Por Emilio Marín:
Corea, Irán, Siria, Cuba, Rusia, Cambio Climático y CNN

El presidente norteamericano parece saber poco de estrategia, entre otras carencias. Sólo así se explica que abriera tantos frentes de conflictos simultáneos, que es la manera de dividir fuerzas y perder algunas de esas batallas.


Le pasó a Napoleón, que abrió dos frentes bélicos y, debilitado en Rusia, perdió en Waterloo ante ingleses y prusianos. Le volvió a pasar a Hitler, que -envalentonado por sus rápidos éxitos ante gobiernos capitulados en el frente occidental- embistió en junio de 1941 contra la URSS de José Stalin. El Tercer Reich terminó capitulando en mayo de 1945 ante los aliados y el Ejército Rojo hizo ondear la bandera roja de la hoz y el martillo en los techos del Reichstag o cancillería.

“La guerra es la continuación de la política por otros medios”, afirmó Carl von Clausewitz, un gran militar prusiano del siglo XIX. Aquellas conclusiones sobre no abrir más de un frente a la vez deberían tenerlo en cuenta los generales y también los políticos.

Claro que Donald Trump es más bien un monopolista devenido en político. Quizás en su acumulación capitalista con los negocios de sus torres le fue bien con negocios al mismo tiempo, en países diferentes. Hay que recordarle: “Es la política, estúpido”. Es que desde que asumió en enero está abriendo una serie de conflictos, algunos más económicos, otros más políticos e incluso algunos que tienen forma bélica y pueden generalizarse. Los más tienen por enemigo o adversario a gobiernos extranjeros y otros se libran contra sectores del mismo Estados Unidos.

El cronista tiene un inventario de ocho frentes simultáneos:
Contra Norcorea
El mayor conflicto está planteado contra el gobierno socialista de Kim Jon un en la República Democrática Popular de Corea. No es que Trump haya inaugurado ese frente, que viene desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

En la península coreana se libró una guerra entre los patriotas y socialistas del Norte, liderados por Kim il sung, abuelo del actual presidente, y los surcoreanos apoyados militar y directamente por los norteamericanos.

En un empate con sabor a victoria para el Norte, en 1953 se logró un armisticio -sin tratado de paz- entre ambas partes, divididas por el paralelo 38. Al norte el socialismo con capital en Pyongyang y al sur el capitalismo con centro en Seúl.
La parte socialista respetó los límites y nunca incursionó en otros países haciendo la guerra. Los norteamericanos hicieron de todo en el sudeste de Asia, con sólo recordar la guerra de Vietnam (1964-1975) queda en claro su prontuario.

En Corea del Sur los estadounidenses tienen bases militares con 30.000 soldados propios y hacen maniobras militares navales y aéreas todos los años, para perfeccionar su libreto de agresión a Norcorea y por elevación a China. Los planes contra Pyongyang son básicamente contra Beijing y Moscú, en ese orden de importancia.

El gobierno socialista, que es bueno pero no bue nudo, tiene su autodefensa cuyo centro es su ejército combativo. También ha experimentado con misiles de corto y mediano alcance, a modo de disuasión, y se dice -no está probado- que podría tener almacenadas algunas armas atómicas.

Washington es el malo de esta película y cuenta con 5.000 ojivas nucleares, ya usadas en Hiroshima y Nagasaki. Sin embargo, quiere hacer aparecer a Kim como un dictador y como el guerrerista número 1 del planeta.

Como parte de su autodefensa, Norcorea experimentó un misil el 4 de julio, día de la independencia norteamericana, y se lo dedicó a “los bastardos” gobernantes de ese país. Según las agencias norcoreanas, el misil superaría los 5.500 kilómetros de recorrido y calificaría como intercontinental (ICBM). Si eso fuera cierto, podría llegar hasta Alaska y el territorio norteamericano.

De allí el ataque de histeria de Trump, quien había jurado que nunca permitiría que Corea del Norte tuviera un ICBM. Ordenó a los militares norteamericanos con asiento en Corea del Sur que junto a sus pares locales experimentaran misiles de precisión, como para decir a Kim que pueden ponerle un misil en sus oficinas. Y por el otro reclamó nuevas sanciones contra Pyongyang. La norteamericana Nikki Haley, representante ante el Consejo de Seguridad, pidió una reunión urgente para tratar esas represalias.
Con China

El presidente norteamericano volvió a pedir a China que ponga las cosas en orden en su histórico aliado. En esto demuestra que no entiende nada, o mejor dicho, que cree que así como actúa él deben hacerlo los demás.

Beijing no puede hablar por Norcorea, y aunque lo hiciera no sería obedecido, porque cada país es soberano. Corea ensaya misiles porque está en peligro y debe defenderse. Nadie que la presione para cesar esas pruebas tendría éxito, a menos que logre antes, o en simultáneo, que Trump y el nuevo presidente surcoreano, Moon Jae-In, paralicen sus maniobras militares y levanten sanciones. Moon asumió en mayo tras el apartamiento de su antecesora por causas de corrupción y ha manifestado estar dispuesto a viajar a Pyongyang a debatir con su colega del norte. El problema es que en Seúl manda en parte él y en gran medida el general Vincent Brooks, a cargo de los efectivos norteamericanos.

China, empeñada como está en el desarrollo económico y comercial, con su plan de las Rutas terrestres y marítimas de la Seda, quiere un escenario de paz en Asia. No está de acuerdo con la experimentación de misiles como el Hwasong-14 lanzado por Corea del Norte, pero también pidió, sin éxito, que Trump parara los ejercicios con los surcoreanos, donde probaron el misil surcoreano Hyunmoo-2A y el estadounidense ATACMS.

China está en guardia. A fines del junio botó un destructor de fabricación propia de última generación. “Está equipado con nuevos sistemas de lucha antiaérea, antisubmarina y anti buque, así como de defensa contra misiles”, detalló Xinhua. Ya hizo lo propio con dos portaaviones, uno reconstruido a nuevo y el otro cero kilómetro. Es que advierte con preocupación las alas que EE UU da a Japón en el mar del este de China y las maniobras similares para crearle problemas en el mar meridional con Filipinas, Malasia, Brunei y Vietnam.

Con Cuba, Siria e Irán
En junio el magnate declaró nulo lo actuado por Barack Obama en relación a cierta flexibilización del bloqueo contra Cuba. Ahora habrá bloqueo total.

Prosiguiendo con su guerra contra Siria, ordenó en abril un ataque con 59 misiles crucero contra el Aeródromo Shayrat en Homs, matando a una veintena de personas. Se alegó que tres días antes había habido un ataque con armas químicas en Khan Sheikhoun. El Pentágono lo atribuyó al gobierno del Al Assad, que hace años había entregado sus armas químicas a una fuerza internacional para su destrucción. Los que usan ese tipo de armamento en Siria e Irak son los terroristas del ISIS o Daesh, originalmente armados y financiados por EE UU y sus aliados europeos, árabes y turcos.

Los ataques contra Damasco también lo son contra Teherán, toda vez que el presidente Mosen Rohani es un aliado estrecho de Al Assad, política, económica y militarmente, con ayuda del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI). El nuevo jefe de la Casa Blanca es enemigo de los acuerdos firmados por seis países con Irán en 2015 y busca romperlos, en sintonía con Israel.

En junio hubo atentados terroristas en Teherán que causaron varios muertos y heridos. Trump se burló y dijo que quien ayuda al terrorismo luego lo sufre, cuando la república islámica, a diferencia de Washington, siempre estuvo en contra de esos grupos criminales.

Al lidiar con Siria e Irán, el magnate también chocó con Vladimir Putin, quien brindó una ayuda fenomenal, sobre todo aérea, para que Al Assad pudiera derrotar al ISIS en Aleppo y Palmira. Este 7 de julio habrá un diálogo Trump-Putin en Hamburgo, tras la cita del G-20, pero hay muchas diferencias entre ambos países que seguirán candentes.

Con Merkel y Cambio Climático
En el G-20 el multimillonario se verá con Angela Merkel, el canciller alemán. La última vez que estuvieron reunidos, en el G-7 en Bruselas, saltaron chispas por la crítica del norteamericano a su colega por no destinar más fondos al presupuesto de la OTAN. Entre bueyes no hay cornadas, dice el refrán, pero en política a veces sí se producen. Sobre todo cuando poco después de esa polémica se reabrió otra, a raíz de los acuerdos sobre el Cambio Climático que habían firmado 195 países en París, en diciembre de 2015. El empresario venía diciendo que ese era un “cuento chino” para perjudicar la economía estadounidense y se retiró de los acuerdos.

Eso motivó una fuerte crítica de Stephen Hawking. “Estamos cerca de un punto de inflexión donde el cambio climático se vuelve irreversible. Las acciones de Trump podrían convertir a la Tierra en un planeta como Venus con una temperatura de 250 grados y lluvias de ácido sulfúrico”, señaló el famoso físico.
Trump tampoco le hizo asco a una pelea con la CNN, tuiteando un meme donde él golpea a una persona cuyo rostro había sido reemplazado por el logo del canal. La cadena deploró que el presidente promoviera “la violencia contra los periodistas”.

El magnate abre conflictos a nivel mundial y también en el frente interno, con el establishment de CNN y con gente de a pié, inmigrantes, ambientalistas y 22 millones que pueden quedar sin seguro médico.
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miércoles, 14 de junio de 2017

Dos atentados terroristas en Teherán

Por Emilio Marín

Irán no es un estado terrorista sino blanco del terrorismo del ISIS
El 19 de mayo pasado el pueblo de Irán reeligió democráticamente al presidente Hassan Rohani. Pero el 7 de junio la capital de Irán fue sacudida por dos atentados terroristas del ISIS. Donald Trump siguió mintiendo con que Irán es un país terrorista.



En septiembre de 2014, cuando estrenaba internacionalmente su rol como presidente electo democráticamente el año anterior, Hassan Rohani, concurrió a la ONU y se refirió a la lucha contra el terrorismo. Hablaba en concreto de las acciones terroristas del Estado Islámico, Daesh o ISIS en zonas de Siria e Irak, pero que también afectaban con atentados a Francia, Bélgica y Reino Unido.

El mandatario persa dijo entonces que “ciertos países ayudaron a crear el extremismo y ahora son incapaces de frenarlo”. Agregó: “los errores estratégicos de Occidente en Medio Oriente, Asia Central y el Cáucaso han convertido esas partes del mundo en un paraíso para terroristas y extremistas”.

Era un palo directo a Estados Unidos y sus aliados en Medio Oriente, como Arabia Saudita, Qatar y Turquía, sin olvidarse del rol propicio de Israel, en montar, financiar y justificar el accionar de aquellas organizaciones con el fin de atacar a sirio Basher al Assad y al iraní Mahmud Ahmadinejad y luego a Rohani.
Al momento de su mensaje en Nueva York, en el imperio gobernaba Barack Obama, quien -sin dejar de demonizar a Irán- participaba de arduas negociaciones junto a otros cinco grandes (Reino Unido, Francia, Alemania, China y Rusia) sobre el programa atómico de los persas. Felizmente, en julio de 2015 se arribó a un acuerdo de ese G5+1 con Irán, demostrándose que aquel programa denostado tenía fines pacíficos. Y con las garantías del caso, inspecciones mediante, a Washington no le quedó más remedio que levantar las sanciones votadas contra la economía persa.

Esa demonización contra la república islámica fue moneda corriente en Argentina. La derecha política, judicial, de los servicios de inteligencia y las embajadas de EE UU e Israel, con el inestimable concurso de los grandes medios de intoxicación masiva habían sentado a Teherán en el banquillo de los culpables, sin pruebas, por los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA, en 1992 y 1994. Esa campaña anti iraní, lejos de ceder con la firma del Memorándum de Entendimiento con Irán, en 2014, se volvió aún más furibunda y derivó en acusaciones infundadas del fiscal Alberto Nisman contra la entonces presidenta, Cristina Fernández de Kirchner y otros funcionarios, por encubrimiento y hasta “traición a la Patria”.
Como Obama ya negociaba con Teherán, cabe deducir que las patrañas de Nisman y las cúpulas de la AMIA y Daia representaban a la derecha del partido republicano e Israel.

Con la firma de los acuerdos de 2015, el mandatario iraní empezó a mejorar la situación económica de su pueblo, sin muchas sanciones internacionales (otras siguen aún hoy), en tanto mejoraba algo el precio internacional del crudo, uno de sus fuertes, y los ingresos del fisco.
Rohani se veía venir el bombazo del Estado Islámico, de allí que ante la ONU profundizó la polémica sobre el terrorismo, sus aliados y protectores.

Venía bien
El 19 de mayo pasado Rohani fue reelegido con el 57% de los votos en la primera vuelta, tras derrotar al también clérigo Ebrahim Raisi, quien tuvo 38,3%. El ganador tuvo 23,5 millones de votos, un 57%, más que en su primer mandato, cuando había cosechado 18,6 millones de votos y el 50,7 del total. En el comicio de mayo votaron –según el informe de la cadena oficial Irib- 41,2 millones de iraníes, un 73% del padrón.
Rohani, moderado frente al más conservador Raisi, ganó en comicios democráticos, sin irregularidades ni denuncias, con resultados aceptados por todas las partes, a diferencia de 2009 cuando Ahmadinejad logró su reelección y una oposición alentada por Washington promovió disturbios.

Rohani recogió el fruto de los avances tras firmar los acuerdos internacionales de 2015, como la recuperación de fondos millonarios inmovilizados por las sanciones, nuevos acuerdos de inversiones en el país y construcción de refinerías en el exterior, etc.

El desempleo, en el pico de mayor aislamiento, había ascendido al 12,5 por ciento y al 27 entre los jóvenes, guarismos que habían comenzado a mejorar en los últimos dos años.
En líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, aseguró que “el ganador de las elecciones son ustedes el pueblo y el sistema de la República Islámica, que aún con las conspiraciones de los enemigos logró captar la confianza de este gran pueblo”.

Las agencias noticiosas internacionales no tuvieron más remedio que mostrar imágenes de un pueblo que iba a votar masivamente, con mujeres en igualdad con los hombres, con los creyentes de diversas religiones y derechos políticos respetados. Y esa democracia real contrasta con el cuadro de la región: en Israel los palestinos son tratados como parias en su tierra y privados de todo derecho, incluso a formar su propio estado; en Arabia Saudita y otros las mujeres no pueden ni manejar una automóvil ni ejercer un trabajo sin autorización de su esposo o padre, y recién ahora pueden votar en las elecciones municipales. Y no es que haya muchos otros ejercicios del derecho a voto porque obviamente al rey Salmán, en Ryad, no lo eligió la voluntad popular.

La elección de Irán fue un ejemplo para la región y el mundo, con derechos para chiitas, sunnitas, alawitas, judíos, kurdos y minorías nacionales.
El terror
Aquellos avances iraníes los pusieron otra vez en la mira del terrorismo de buenos vínculos con el imperio. Había otro factor más, de gran importancia: el ISIS estaba histérico contra Rohani porque éste había sido un factor primordial, junto al ruso Vladimir Putin, en las victorias de Al Assad en Siria en el último año. Como consecuencia, el grupo terrorista había perdido la ciudad de Aleppo; en Irak, varias ciudades que estaban bajo su control, como Mosul, fueron recuperadas. El califato de Abu Bakr al-Baghdadi empezó a desmoronarse.

Ese Irán un poco más próspero y bastante más democrático, importante para ayudar a la soberanía de Siria, no podía salirle gratis. Y eso se vio con más claridad el 7 de junio pasado, cuando su capital fue escenario de dos atentados terroristas reivindicados por el Estado Islámico mediante su agencia de noticias Amaq. Se atacó a la sede del Parlamento y el mausoleo de Khomeini, dejando 13 muertos y 46 heridos. Seis de los atacantes fueron abatidos por las fuerzas de seguridad iraníes y uno se inmoló accionando explosivos. Otros cinco fueron detenidos.

Rohani deploró que “los que quieren el mal para el Irán islámico reclutaron elementos reaccionarios y yihadistas para intentar esconder sus fracasos regionales y hacer olvidar el descontento dentro de su propia sociedad”. Estaba acusando directamente a EE UU y Arabia Saudita, aunque sin nombrarlos. En cambio sí hablaron con todas las letras los Guardianes de la Revolución (Pasdaran), el ejército de elite, que denunció la “implicación” de estos dos países en los atentados.

Las denuncias de la nación islámica no fueron una novedad tras esos actos terroristas pues hace muchos años que Irán, Siria y otros países vienen señalando esa responsabilidad en la promoción de Al Nusra, ISIS y Al Qaeda.

Algunos de los señalados no han podido desmentir las acusaciones y se han limitado a decir que fue cosa del pasado o de otras administraciones. Otros se han enrostrado mutuamente las culpas de haber propiciado a tales organizaciones, como sucedió días atrás cuando Arabia Saudita y otros gobiernos rompieron relaciones con Qatar acusándolo que había colaborado con el terrorismo, como si ellos no lo hubieran hecho.

Está clarísimo que EE UU y sus aliados atlantistas de la OTAN de suelo europeo, y las monarquías de Arabia Saudí, Qatar, Emiratos, etc., Turquía y el mismo Israel han colaborado de diversas formas con las agrupaciones terroristas. Las juzgaron una vía útil para combatir a Al Assad en Damasco, al gobierno del Líbano y la fuerza político-militar Hizbollah, y sobre todo a la república islámica de Irán, sin descuidar al mismo Irak.

Algunas pruebas de esas campañas terroristas contra Teherán estaban muy frescas. En su reciente gira por Medio Oriente, Trump participó de una reunión con el rey saudí Salmán y otros 50 aliados musulmanes, en Ryad, y demonizó a Irán. “Del Líbano a Irak y a Yemen, Irán financia armas y entrena a terroristas, malintencionados y otros grupos terroristas que extienden la destrucción y el caos por la región; el gobierno iraní habla de asesinatos en masa, del aniquilamiento de Israel y de la muerte de Estados Unidos”, mintió el magnate. Su conclusión de manual fue que “todos los países deben aislarlo” con una suerte de OTAN árabe.
Tras los atentados de dos semanas más tarde, Trump expresó que “lloramos y rezamos por las víctimas inocentes de los ataques terroristas en Irán, y por el pueblo iraní, que atraviesa por un momento tan difícil”, sin expresarle condolencias al gobierno. Y añadió: “los países que patrocinan el terrorismo corren el riesgo de ser víctimas del mal que promueven”.

Es exactamente al revés. Irán no es un país terrorista al que se le escapó la tortuga, sino una víctima del terrorismo yihadista apoyada durante mucho tiempo por Washington y sus monarcas aliados.
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