Mostrando entradas con la etiqueta Damasco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Damasco. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de junio de 2020

Incendios y cortes de agua: las armas de guerra de Turquía



Por Leandro Albani:

El gobierno del presidente turco Recep Tayyip Erdogan no escatima esfuerzos en su objetivo de destruir la revolución que los kurdos, juntos a otros pueblos, llevan adelante en el Kurdistán sirio (Rojava). Además de los bombardeos aéreos, el fuego de artillería y la invasión militar abierta al norte de Siria, el Estado turco incendia campos cultivados, y corta el suministro de agua a través de las represas que tiene diseminada en su territorio sobre el caudal del río Éufrates.


Los peligros que genera en Rojava esta política punitiva se acrecentaron con la pandemia de coronavirus, de la cual el territorio sirio no es ajeno. La Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria (AANES), que impulsa el autogobierno en la región, solicitó en varias oportunidades ayuda urgente para combatir la Covid-19. Hasta ahora, casi nadie respondió a ese llamado. Al no ser reconocida internacionalmente (aunque controla y administra casi el 40 por ciento del territorio sirio), la AANES sufre un nuevo bloqueo, el embargo de facto que le aplica Turquía y el Gobierno Regional de Kurdistán (norte de Irak). La Organización Mundial de Salud (OMS) negó enviar ayuda a la AANES, por el cual todos los suministros deben pasar por el gobierno central de Damasco.

En marzo de 2018, Turquía invadió el cantón kurdo de Afrin. Luego de dos meses de bombardeos, lo ocupó con sus fuerzas militares y un variopinto grupo de mercenarios y yihadistas, muchos de ellos ex integrantes de Al Qaeda y el Estado Islámico. En octubre pasado, Ankara volvió a la carga y ocupó una franja de unos 200 kilómetros entre las ciudades de Tel Abyad y Serekaniye. En ambos casos, el gobierno turco envió armamento y funcionarios que gobiernan de facto con el apoyo de milicias islamistas. Con la ocupación, en ambas zonas los saqueos de casas e instituciones, el secuestro y asesinato de personas, y los atentados se convirtieron en moneda corriente.

Si todo esto no fuera poco, Turquía trata de ahogar a la población de Rojava con un método medieval: incendiar grandes zonas cultivadas en una zona en donde la agricultura es su principal fuente económica.  El jueves, la agencia de noticias ANHA divulgó un informe en el que afirma que en los últimos meses fueron incendiadas un alrededor de 40.500 hectáreas de trigo y cebada, y 154 hectáreas de olivos. La mayoría de los incendios fueron provocados en los asentamientos situados en la frontera de las zonas ocupadas por el Estado turco.

En declaraciones a ANHA, Selman Barûdo, co-presidenta del Comité de Economía y Agricultura de la AANES, denunció que hasta tres civiles murieron cuando trataban de extinguir el fuego y otros dos resultaron heridos. Según los datos del Comité de Economía y Agricultura de la AANES, el año pasado fueron incendiadas por las fuerzas ocupantes un total de 176.240 hectáreas de tierras cultivadas.

Al mismo tiempo, el gobierno turco utiliza los cortes de suministro de agua para presionar a la población de Rojava. Según la agencia de noticias ANF, el río Éufrates, que cruza el norte de Kurdistán, “está casi completamente bajo control turco debido a un sistema de represas”, por lo cual “Turquía puede modificar a su antojo el flujo de agua” hacia la región.

La afluencia del Éufrates en la actualidad se redujo hasta 150 metros cúbicos de agua por segundo. La agencia ANF recordó que en el acuerdo “firmado entre el gobierno sirio y Turquía en 1977, se determinó un mínimo de volumen de 500 metros cúbicos por segundo”. Desde el medio remarcaron que esta situación “no solo restringe la agricultura y el suministro de agua, sino que también crea serios problemas para la generación de electricidad, ya que las plantas de la región no pueden funcionar”.

Sobre el Éufrates existen tres represas en un radio de 600 kilómetros del territorio sirio, siendo el más grande el embalse Tişrîn, situado en la ciudad de Manbij. Del lado turco, hay seis represas, siendo el embalse Ataturk el segundo más grande de su clase en Medio Oriente, con la capacidad de almacenar aproximadamente unos 48 mil millones de metros cúbicos de agua.

Frente al panorama actual, Mihemed Tarbuş, director del embalse Tişrîn, advirtió que “reducir la cantidad de agua desde Turquía puede ser peligroso para las represas. Si continúa así, se volverá una amenaza en unos dos meses”.

Otra arma de guerra de Turquía para reforzar la ocupación de varias zonas de Rojava, es el cambio demográfico de la población originaria de la región. El lunes, la copresidenta de Consejo Democrático Sirio (MSD) Ilham Ahmed se refirió a este tema durante una reunión en el barrio autónomo de Sheikh Maqsoud, en la provincia de Alepo. La cotitular del MSD –uno de los principales órganos de autogobierno dentro de la AANES- recordó que “ciento de miles” de personas fueron desplazadas por la invasión turca. Ahmed recordó que el Estado turco intenta “completar su proyecto de asentamiento, que está cambiando la composición de la población en la región y destruyendo la identidad histórica de la zona”.

Sólo en Afrin, unas 250.000 personas fueron desplazadas de manera forzosa luego de la invasión de Turquía, la mayoría de las cuales se encuentran en campamentos de refugiados en la zona de Shehba, sobreviviendo de manera crítica pese a la asistencia de la AANES. La metodología de Turquía es expulsar a los pobladores y reemplazarlo por familias enteras de grupos yihadistas, incluido el Estado Islámico (ISIS).

Por ahora, y más allá de las denuncias realizadas por la AANES, ni a la Organizaciones de Naciones Unidas (ONU) ni a ninguna potencia mundial le interesa demasiado molestar a Erdogan y sus planes militares de destrucción y expansión.
leandroalbani@gmail.com


miércoles, 12 de septiembre de 2018

Un senador estadounidense deja mal parado a Trump en Siria

Por Leandro Albani:

Richard Black acusó a Washington de complicidad con los terroristas en Siria y apuntó contra las estrategias de su país en Medio Oriente.

El senador estadounidense Richard Hayden “Dick” Black advirtió que el terrorismo que golpeó a Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, con los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, es el mismo que afecta desde hace casi siete años a Siria. “Son uno y el mismo”, resumió Black, que días atrás visitó el territorio sirio y se reunió con el presidente Bashar Al Assad y funcionarios del gobierno de Damasco.
En una reunión que mantuvo con el titular del Parlamento sirio, Hamoudeh Sabbagh, el senador republicano por el estado de Virginia consideró que su país ayuda a los grupos irregulares que se encuentran en la provincia siria de Idlib, uno de los últimos bastiones de los yihadistas.

“Las medidas coercitivas unilaterales impuestas por algunos países occidentales sobre Siria son un delito y una violación de las leyes internacionales”, agregó Black y lamentó el enfoque de la casa Blanca hacia Siria, cuyo principal objetivo es difundir la sedición sectaria entre sus habitantes.

En la reunión entre Assad y Black, difundida ayer en los medios, el mandatario sirio afirmó que las políticas de amenazas, sanciones y apoyo al terrorismo son típicas de Estados Unidos. Assad indicó que los líderes mundiales deben optar por asegurar la paz en Siria en vez de fomentar las luchas internas y desestabilizar al resto de las naciones.

En el encuentro con el presidente sirio, Black aenfatizó que las políticas impulsadas por las sucesivas administraciones estadounidenses con respecto al Medio Oriente fomentaron la desconfianza entre la gente de la región y han hecho “añicos” su creencia en las estrategias de Washington. Black manifestó la importancia del retorno de la vida a muchas áreas liberadas por el Ejército Árabe Sirio, situación que genera la esperanza de que la paz y la estabilidad prevalezcan en todo el país y y el terrorismo sea derrotado.

El senador estadounidense también se reunió el domingo pasado con Bouthaina Shaaban, la asesora política y de medios de comunicación del mandatario sirio. Durante el encuentro, el senador explicó que Occidente debe entender que los “militantes” que luchan contra el gobierno de Damasco en Idlib están todos afiliados al grupo terrorista Frente Al Nusra (autoproclamado Frente Fath Al Sham), vinculado a Al Qaeda.

Black alertó sobre el objetivo de la administración de Donald Trump para prolongar la guerra en Siria y de los planes informados por los servicios de inteligencia británicos para organizar un ataque químico en Idlib y culpar a Damasco para justificar una agresión militar contra Siria. En los últimos días, el Ministerio ruso de Defensa reveló que Estados Unidos, junto con Gran Bretaña y Francia, alista un ataque contra Siria en respuesta a un falso ataque químico que tratan de montar los terroristas en Idlib.

Las declaraciones de Black se sumaron a un nuevo escándalo del gobierno estadounidense, luego de que se conociera que el presidente Trump ordenó asesinar a Bashar Al Assad. Esta revelación forma parte del libro Fear: Trump in the White House(Miedo: Trump en la Casa Blanca), escrito por el reconocido periodista Bob Woodward.
Hace dos días, un adelanto del libro fue publicado en el diario Washington Post en el que se reflejan las tensiones en la Casa Blanca suscitadas en torno al bombardeo con misiles de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña contra Siria en abril pasado.

Según la investigación, Trump ordenó en una conversación telefónica con su secretario del Departamento de Defensa, James Mattis, matar al presidente de Siria, algo que el jefe del Pentágono se negó, diciendo que “no harían nada de eso”.

Por estos días, la tensión más grande en el territorio sirio se centra en Idlib, ya que Siria, Rusia y sus aliados anunciaron una inminente operación militar contra los grupos terroristas que operan en esa región. Frente a esto, Washington, las potencias europeas y la dirección de Naciones Unidas demandan que los ataques se retrasen bajo el argumento de generar una nueva crisis humanitaria.
Esta semana, desde Moscú instaron a Occidente a no obstaculizar con declaraciones contradictorias la situación en torno a Idlib. La portavoz de la cancillería rusa, María Zajárova, declaró que “la amenaza global en el noroeste de Siria debe ser eliminada”, por lo cual los socios no deberían obstaculizar este proceso con las señales contradictorias”.

“Llamamos a todos quienes comparten nuestras estimaciones de la amenaza terrorista a emprender más esfuerzos activos para que los opositores armados, en los cuales pueden influir, se separen de los terroristas. En ello vemos también el papel del enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura”, expresó la funcionaria.

El martes, cazas rusos atacaron varios almacenes de armas y depósitos pertenecientes al Frente Al Nusra donde albergaban aviones no tripulados en las afueras de las zonas residenciales de Idlib.

Por su parte, el gobierno sirio volvió a acusar a Estados Unidos de proveer armas a los grupos terroristas. El primer secretario del Departamento de Relaciones Internacionales de la Cancillería siria, Alaeddin Said Hamdan, reveló que Washington proporcionó una gran cantidad de armas y municiones a grupos terroristas como ISIS y el Frente Al Nusra. El funcionario explicó que estas armas fueron entregadas a los extremistas “a través de terceros países, entre ellos, los de Europa del Este, Ucrania y los países balcánicos”.

La provincia de Idlib, que según el censo de 2010 tenía casi 165.000 habitantes, fue ocupada en 2015 por grupos irregulares armados y el Frente Al Nusra. En 2017, Idlib comenzó a formar parte de la zona de distensión del norte de Siria patrocinada por Turquía, que es junto con Rusia e Irán garante de la tregua en Siria, establecida un año antes. Debido a las presiones del gobierno de Recep Tayyip Erdogan, Idlib se convirtió en destino de evacuación de los terroristas procedentes de otras regiones de Siria y contrarios a la reconciliación con Damasco. La posición de Turquía con respecto a un posible ataque a la provincia es de suma importancia, porque Ankara busca extender su ocupación territorial en Siria, como lo hace desde principios de año en Afrin, región kurda del norte del país, que fue bombardeada y después controlada por las tropas turcas en alianza con los mismos grupos terroristas que combate Damasco, Teherán y Moscú.

leandroalbani@gmail.com

miércoles, 2 de mayo de 2018

Se desarma el argumento de las armas químicas sirias


Por Rolando Prudencio Briancon: 
La teatralización del guión que el terrorismo imperialista ha vuelto a deliberadamente desempolvar una nueva acusación que la han armado, es haber sindicado a Siria; ésta vez de haber usado “Armas Químicas” en Damasco; tal cual el 2003 las mismas potencias acusaron a Irak de tener en su poder “Armas de Destrucción Masiva”, que la estaba usando contra la población civil. Es en ese sentido que la OPAQ, ya se cercioró en 2017, sobre la ausencia de cualquier actividad en Siria que la relacionaran con el desarrollo y la producción de sustancias tóxicas para uso en “armas químicas”, tal cual explicó el jefe de la Dirección de Operaciones del Estado Mayor de Rusia, el general Serguéi Rudskói.



En este informe de la OAPQ, el general del Ejército ruso considera por demás insuficientes los justificativos para ordenar la invasión a Siria; tal cual  el Informe Chilcot en 2003 alertaba sobre la inconsistencia de pruebas que incriminará al gobierno de Saddam sobre la tenencia de  Armas de Destrucción Masiva. Claro que igual no más se ordenó la invasión a Irak; y hoy, igual que hace 15 años se ha vuelto a ignorar; ésta vez el informe de la OPAQ para agredir a Siria.

Hoy, a diferencia del testimonio de aquella niña saudí -quien entre solapados sollozos dio testimonio ante el Congreso norteamericano, sobre el asesinato de niños recién nacidos en los hospitales iraquíes, y luego emigró a los EE.UU., casándose después con un ciudadano norteamericano- se han recogido testimonios en Damasco de personas, quienes justamente después de los ataques a esas instalaciones destruidas, estuvieron muchas personas que trabajaban allí y simples curiosos, sin ningún medio de protección; sin que ninguno de ellos resultó afectado por sustancia tóxica alguna.

Las declaraciones de quienes en todo caso; sí deberían ser los afectados por el uso de armas químicas, como son los propios ciudadanos sirios, han dado testimonio sobre que: “Si allí realmente hubieran habido reservas de sustancias tóxicas, los ataques con misiles de crucero habrían generado grandes focos de contaminación, y en el caso de Damasco inevitablemente habrían muerto decenas de miles de personas". Así Omar Diab, habitante de la ciudad de Duma, ha relatado que al llegar al hospital, algunas personas se llevaron a sus hijos al departamento de urgencias y les empezaron a echar agua "sin mi permiso".

Posteriormente, una mujer le explicó que los menores se encontraban allí "sin ninguna explicación", debido a que "no vimos ninguna intoxicación química ni mi familia ni yo, y ahora se encuentran en buena condición". (Fuente RusiaToday).

Es más el hijo de Omar Diab, Hasan, un niño de 11 años que aparece en el video de Cascos Blancos como presunta víctima del ataque químico, ha contado: "estábamos en el sótano y escuchamos gritos: ¡Que se vayan al hospital!. Nosotros llegamos a través de un túnel. Allí, empezaron a echarme agua y, no sé por qué, después me llevaron a otro lugar" Me encontraba en el laboratorio cuando escuché: ¡Armas químicas! ¡Armas químicas!”.

Una vez más entonces ha quedado indudablemente demostrado que lo que se ha deliberadamente se usado; no son Armas Químicas -como el 2003 como fueron las Armas de Destrucción Masiva en Irak- sino que las armas verdaderas; tal como el 2003 se usaron fueron las MENTIRAS, cuando quedó demostrado que se mintió sobre la existencia de Armas de Destrucción Masiva, que permitió al genocida de George Bush, que asalte el petróleo, y asesine a más de ¡1 millón de iraquíes!, que son las MENTIRAS las que se usa como armas de 4ta Generación para no perder el control del planeta.

Así que a estas alturas, cuando el botín para controlar geopolíticamente el Medio Oriente es Siria, se está des armando el argumento de las Armas Químicas, que han armado para otro nuevo asalto y asesinato los “amigos de lo ajeno”; vale decir EE.UU., Inglaterra y Francia quienes a punta de pillaje quieren seguir siendo los amos del planeta.

prudenprusiano@gmail.com

martes, 27 de febrero de 2018

Afrin El pantano de Erdogan


Por Leandro Albani:

Una caravana de camionetas artilladas de las Fuerzas Populares, leales al presidente Bahsar Al Assad, arribaron el martes al cantón kurdo de Afrin, en el norte de Siria. El arribo de la larga fila de Toyotas se dio ante la mirada de los milicianos de las Unidades de las Protección del Pueblo (YPG/YPJ), que desde hace más de un mes defienden la región de los bombardeos lanzados por Turquía y de las incursiones de Al Qaeda y el Ejército Libre Sirio (ELS).



Ondeando banderas de la República Árabe Siria y con armamento pesado y fusiles Kalashnikov, los combatientes ingresaron por el cruce de Al-Ziyara, al norte de la ciudad de Nubl. El mismo día, la agencia de noticias estatal siria SANA informó que “la arterilla de las fuerzas turcas bombardearon” a las Fuerzas Populares. El ataque turco fue confirmado por las agencias kurdas ANF y Anha, que indicaron que el ataque se cobró la vida de dos miembros de las Fuerzas Populares y otros tres resultaron heridos.
Nouri Mahmoud, portavoz de las YPG, confirmó la llegada de los refuerzos y dijo que el gobierno “atendió el llamado” de enviar tropas. Mahmodu también explicó que las unidades militares se concentrarán en la frontera para defender la unidad territorial de Siria.

Quien se refirió al ataque contra las fuerzas sirias en Afrin fue el propio presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. “Se vieron alrededor de una docena de camionetas moviéndose hacia Afrin. Pero luego hubo bombardeos y tuvieron que regresar”, declaró el mandatario, que unos días antes había asegurado que si las tropas sirias ingresaban al cantón kurdo el ejército turco no dudaría en atacarlas.
Desde hace varios días, las noticias sobre un acuerdo entre las autoridades de la Federación Democrática del Norte de Siria (FDNS) y Damasco recorren los medios de todo el mundo. Medios estatales sirios habían anunciado el arribo inminente de un contingente a Afrin, luego de que las milicias kurdas y de otras nacionalidades que solicitaran al Ejecutivo el envío de tropa para contener los ataques de Turquía.
Con la llegada de las fuerzas leales a Damasco, el conflicto sirio -que está por cumplir siete años- suma una nueva jugada en un tablero de ajedrez sostenido por finas capas de hielo que se van resquebrajando con el paso de los días.

Tres horas de tensión
Limar asperezas y rebajar las tensiones que vienen creciendo desde hace meses a paso acelerado. Esa fue la misión del titular del Departamento de Estado norteamericano, Rex Tillerson, durante su visita oficial a Turquía los días 15 y 16 de febrero. Durante tres horas, Tillerson se reunió con el presidente Recep Tayyip Erdogan, quien estuvo acompañado por el canciller turco, Mevlüt Çavuşoğlu, único testigo de una conversación que, entre varios temas, tuvo como punto de preocupación la situación en Afrin. Y no es para menos. El gobierno turco acusa a Washington de respaldar a las YPG/YPJ, calificadas por Ankara como “terroristas”. Mientras tanto, la Casa Blanca sigue respaldando a este grupo, que es el principal componente dentro de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), el grupo de autodefensa de la FDNS.

Aportando al segundo ejército más poderoso dentro de la OTAN, Turquía sabe que su autoridad no es menor en el plano militar. Por eso, las duras declaraciones de Erdogan contra la administración de Donald Trump llevaron a Tillerson a viajar a Ankara e intentar bajar los decibeles entre ambos países.
En la actualidad, las tropas enviadas por Washington se encuentran apostadas en la ciudad de Manbij, liberada por las FDS en abril del año pasado, luego de que la población local solicitara su intervención. Durante tres años, el Estado Islámico (ISIS) gobernó Manbij, de mayoría árabe, con mano de hierro. La derrota de ISIS después de 73 días de combate contra las FDS fue uno de los últimos golpes de gracia recibidos por la organización del misterioso Abu Bakr Al Baghdadi.
Un día antes del arribo de Tillerson a Turquía, el gobierno de Erdogan propuso a Estados Unidos una acción militar conjunta para liberar esa localidad de los “terroristas”. En el lenguaje de Erdogan, esta iniciativa es barrer, a sangre y fuego, con la propuesta de autogobierno que los kurdos sostienen en el norte de Siria.

En un mapa de alianzas volátiles, y marchas y contramarchas continuas, los kurdos consideran que Estados Unidos necesita estabilizar su relación con Turquía, para de esa forma tener un punto de apoyo en un futuro ataque contra Irán. Pero al mismo tiempo, Washington desconfía de Ankara y sus reflotados acuerdos militares y comerciales con Rusia, el gran jugador dentro de Siria. Lo que los kurdos saben con certeza es que si Afrin cae ante el ejército turco, Estados Unidos no vacilará en entregar Manbij a Erdogan, un posibilidad que no estaría mal vista por Rusia. Desde hace bastante tiempo, las fuerzas turcas, en alianza con remanentes de ISIS, mantienen el control de la fronteriza Jarablus y de la ciudad de Al Bab, cercanas a Manbij y a Alepo. Si Afrin y Manbij son conquistadas por Turquía, la FDNS recibiría un fuerte golpe a sus aspiraciones políticas y sociales –basadas en la democracia, el respeto a todas las etnias y religiones, y con una participación activa de las mujeres- que, pese a la guerra, viene desarrollando desde su creación hace dos años. Además, se alejaría todavía más la posibilidad de unir los tres cantones kurdos.
Si bien el viceprimer ministro y portavoz del gobierno turco, Bekir Bozdag, descartó una operación contra Manbij, nadie puede asegurar que esto se cumpla. Hay que recordar que, hasta el día de hoy, Erdogan afirma que su lucha es contra ISIS, aunque sus fronteras siempre estuvieron abiertas para el tráfico ilegal de petróleo que el Califato robaba en Siria.

A las calles
Miles de personas movilizadas. Las imágenes conmueven. Son hombres, mujeres, niños y ancianos de Afrin, que desde sus aldeas marchan casi todos los días para repudiar los ataques de Turquía. Pero no son sólo ellos. Otros miles de pobladores de Alepo, la segunda ciudad en importancia en Siria, comenzaron el lunes una larga marcha hacia el cantón kurdo, para demostrar su respaldo a los habitantes de la región.
“Creación fructífera” o “bendición”, ese es el significado de Afrin en kurdo. No es para menos. Sus valles y ríos permiten que en esa tierra se puedan sembrar frutas y verduras. Los olivares, que Turquía se empeña en bombardear, son la principal producción del cantón, habitado por un millón y medio de personas, y conformado por más de 300 aldeas. En Afrin, vivir en comunidad, un anhelo que los kurdos llevan marcado en la piel, no es tan extraño como en otras zonas de Medio Oriente.

Cuando Siria llegaba a su implosión en 2011, con las revueltas que ponían en vilo al país y su posterior correlato de crisis permanente, en el norte sirio (Rojava, en kurdo) ya se gestaba un cambio sistémico que los kurdos planeaban hacía años. Y cuando el ejército sirio se retiró de Rojava y se abrieron paso los grupos terroristas –primero Al Qaeda y después ISIS-, los kurdos no dudaron en liberar la región -que comparte una frontera de 900 kilómetros con el Kurdistán turco (Bakur)- e iniciar la construcción de sus propias instituciones gubernamentales y sus milicias de autodefensa.
Afrin es una región de suma importancia. Por un lado, palió las necesidades alimenticias de los cantones de Kobane y Jazira cuando eran asediados por los terroristas, pero también permitió el ingreso de 500 mil refugiados que huían de todas partes de Siria.

El 20 de enero pasado, el presidente Erdogan aseguró que en tres días Afrin estaría bajo su control. Pasó más de un mes y las tropas turcas, junto al ELS y Al Qaeda, apenas sobrepasaron cinco kilómetros de la frontera. El estancamiento del ejército no es un inconveniente para Erdogan, quien hace gala de su incursión en el arte de la mentira: hace unos días afirmó que las tropas turcas controlaba 300 kilómetros cuadrados de Afrin.

Los informes periódicos de las Fuerzas Democráticas de Siria demuestran que las fuerzas de Ankara reciben golpes certeros sobre el terreno. Esta semana, al menos 70 soldados fueron abatidos y se calcula que 100 integrantes de grupos terroristas cayeron en los combates contra las FDS.
Hasta el cierre de esta edición, el Centro de Salud de Afrin había contabilizado 170 civiles muertos por los bombardeos y 470 heridos por las incursiones turcas.

La denuncia más preocupante difundida por las autoridades de Afrin tiene que ver con ataques que se podrían haber llevado a cabo con gases químicos. El Consejo de Salud de Afrin alertó de la existencia de huellas de ataques con gas cloro en la aldea de Erende, según relató en conferencia de prensa el doctor Xelil Sabri, directivo del hospital Avrin. “Como resultado de la inhalación de gases químicos tóxicos, los heridos fueron sofocados, además de los síntomas de arañazos e irritación en la piel”, explicó Sabri.

“Haremos de Afrin el segundo Vietnam para el segundo ejército más grande de la OTAN”, declaró el 12 de febrero el comandante de las YPG, Manî Egîd. Y hacia ese final parece embarcado Erdogan.
leandroalbani@gmail.com

miércoles, 24 de mayo de 2017

Los últimos estertores del Estado Islámico

Por Leandro Albani

Rodeado de un halo de misterio y secretismo, dado por muerto en varias ocasiones, pero sabiendo que la organización que comanda se encuentra en las postrimerías de su derrota militar en Siria e Irak, Abu Bakr Al Baghdadi -el hombre que desde 2014 conmociona al mundo cuando hizo su aparición pública en la gran mezquita de Mosul, hace meses ordenó la retirada de los milicianos del Estado Islámico (ISIS o Daesh). Sin un norte preciso, los seguidores del autodenominado Califa Ibrahim caen en combates cada vez más cruentos, apelan a los civiles como escudos humanos, riegan de minas las pequeñas zonas que todavía controlan y redoblan los atentados, modalidad que ISIS mantendrá cuando, seguramente este año, caiga derrotado en Siria e Irak.



El 13 de mayo pasado se conocieron las declaraciones del general Maan Al Saadi, de las Fuerzas Especiales antiterroristas de Irak, quien afirmó que Al Baghadadi huyó a un lugar desconocido, “dejando morir” a sus fuerzas en Mosul, ciudad del norte de Irak en la cual ISIS mantiene uno de sus principales bastiones.

“Daesh ha sido derrotado en gran parte de Irak y están en vías de recuperar la que Daesh proclamara su capital, es decir, Mosul. Actualmente sólo restan algunos reductos y distritos por liberar”, señaló el general, según la cadena de televisión Al Arabiya. “Los terroristas ya no piensan que Mosul sea un refugio”, aseveró Al Saadi.

En Mosul, donde los combates se recrudecieron desde finales de 2016, luchan las Fuerzas Armadas iraquíes junto a las tropas conocidas como Al Hashad Al Shab (Movilización Popular). Según el gobierno de Bagdad, Daesh sólo controla un dos por ciento de Mosul, segunda ciudad en importancia en Irak y su capital petrolera.

En apenas 12 kilómetros cuadrados, los seguidores de Al Baghdadi se encuentran acorralados y en la desesperación por sobrevivir recurren a lo que tienen a su alcance. Y las armas químicas son uno de los fuertes de ISIS a la hora de golpear. El 18 de mayo, el diario The National, de Emiratos Árabes, informó que Daesh nuevamente utilizó sustancias tóxicas, que podría ser gas cloro o gas mostaza, contra las tropas iraquíes. Según testimonios de autoridades y soldados en Mosul, los terroristas lanzan los ataques sobre zonas densamente pobladas de Mosul.

El último gran revés para el Estado Islámico en Irak se produjo a mediados de mayo, cuando se confirmó la muerte del “emir” de Al Qaeda en la ciudad de Al Jales, señalado como “mano derecha” del Califa Ibrahim, según anunció Udai Al Khadran, alcalde de la localidad.

La avalancha de derrotas de Daesh también se trasladó a Siria. En el norte del país, las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS, conformadas por milicias kurdas, árabes y de otras nacionalidades), despejaron casi toda la región de la presencia del grupo terroristas. En los últimos días, las FDS tomaron el control de la ciudad de Taqba, a solo cincuenta kilómetros de Al Raqqa, la tercera localidad en importancia en Siria y que ISIS controla desde 2014. Las FDS, respaldadas por la Coalición Internacional, no sólo derrotan al Estado Islámico en el plano militar, sino que dan duros golpes a la moral de los terroristas y, a su vez, asisten a los cientos de desplazados por los combates, trasladándolos a zonas seguras.

Al mismo tiempo, con la consolidación de la Federación del Norte de Siria (FNS), encabezada por los pueblos kurdo y árabe, el ISIS queda sin una de sus armas ideológicas: el llamado a conformar un Estado regido por el wahabismo, la versión más conservadora del Islam, discurso que en un principio le sirvió para aglutinar a clanes y tribus sunitas desencantadas con el gobierno de Al Assad. La igualdad de derechos, étnicos y religiosos que se respeta en la FNS, además de la inclusión, la democracia, el destacado rol de las mujeres y la participación popular como ejes de la construcción de una nueva sociedad, dejan al Estado Islámico casi sin sustento, sobre todo luego de que las poblaciones que estuvieron bajo su control vivieron en carne propia un sistema represivo y excluyente que negaba la propia vida.

En el resto de Siria, la férrea alianza entre Damasco, Moscú, Teherán y el Hezbolá libanés tampoco dan tregua a ISIS y a otros grupos terroristas. Después de la liberación de Alepo, capital financiera del país, las derrotas de los terroristas se acumulan, mientras en el plano diplomático se disputa el control del futuro sirio.
A mediados de mayo, las Fuerzas Tigre, unidad del Ejército sirio, asaltaron varios pueblos en la llanura estratégica de Maskana, en la parte oriental de Alepo y que conecta con Al Raqqa, para seguir limpiando la zona de terroristas.

Por estos días se conoció que los últimos contingentes “rebeldes” fueron evacuados de la ciudad de Homs, según lo anunció el gobernador de esa provincia, Talal Barazi. Por primera vez desde 2011, ahora la localidad se encuentra bajo el control de las fuerzas gubernamentales. Por otra parte, el Ejército sirio reforzó su presencia en la provincia de Deir Ezzor, una de las zonas donde ISIS replegó a sus combatientes.
En las últimas semanas, la frontera entre Siria y Jordania, en el sur del país, se convirtió en una zona caliente, debido a los bombardeos estadounidenses. A principios de este mes, la monarquía Hachemita rechazó el acuerdo firmado en Astana, Kazajistan, en el cual se establecieron cuatro “zonas de distención” dentro de Siria, con el objetivo de atacar con más dureza a los grupos terroristas y contener las incursiones áreas estadounidenses.

Las provincias sirias de Daraa y Al Sweida ahora son el campo de disputas militares. Durante mayo, en territorio jordano se realizó el ejercicio militar anual “Eager Lion”, bajo la supervisión de Estados Unidos, situación que puso en alerta a Damasco y a sus aliados. En las operaciones, que duraron diez días, participaron unos 7.400 soldados de 20 países del mundo.

Aunque Jordania se posiciona como un país “neutral” ante el conflicto sirio, la monarquía es acusada de entregar ayuda financiera, logística y militar a los grupos terroristas. Ante esta situación, el Ejército sirio envió tropas a la frontera entre ambos países. En los últimos días, el gobierno sirio denunció que soldados occidentales habían ingresado al sur del país por la frontera jordana con el objetivo de respaldar al Ejército Libre Sirio (ELS), otra de las organizaciones terroristas que operan dentro del país. El jueves pasado, Estados Unidos bombardeó a las tropas sirias apostadas en la zona fronteriza, hecho que fue calificado como “terrorismo de Estado” por Bashar Al Yafari, embajador de Siria ante Naciones Unidas (ONU).
Por último, la agencia Al Manar informó el fin de semana que el Ejército sirio, junto con Hezbolá y las Fuerzas de Defensa Nacional, avanzaron sobre zonas controladas por el ELS en el este de Damasco, en las fronteras de las provincias de Raqqa y Alepo.

¿Qué busca Estados Unidos con el Estado Islámico? El anuncio del jefe del Departamento de Defensa, James Mattis, realizado este fin de semana muestra la nueva variante. “Donald Trump ordenó cambiar la táctica basada en obligar a Daesh a huir de los lugares seguros por otra consistente en cercar al enemigo en sus bastiones para aniquilarlo in situ”. Mattis, mejor conocido por su apodo “Perro Loco”, agregó que “ya no vamos a aplazar la toma de decisiones porque Washington tiene que autorizar los movimientos tácticos sobre el terreno”. O en otras palabras: la Casa Blanca autorizó al Pentágono a atacar Siria e Irak sin depender de órdenes superiores. Si la aviación estadounidense realmente tendría como objetivo principal derrotar al Daesh, este anuncio presagiaría una “campaña acelerada” contra los terroristas, como lo afirmó el propio Mattis.

Aunque Estados Unidos sostiene una alianza con los kurdos de Siria en la lucha contra el ISIS, que se basa en el equipamiento de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG/YPJ) y la coordinación de los bombardeos de la Coalición Internacional en el norte del país, también es verdad que la aviación estadounidense lanza sus ataques en otra zonas de Siria y el anuncio del Pentágono podría desencadenar un profundización de ataques. Aunque Trump ordenó el envío de armas a los kurdos, también debe rendir cuentas a Turquía y Arabia Saudí, sus principales socios –junto a Israel- en Medio Oriente. Ankara, Riad y Tel Aviv no han modificado demasiado su postura sobre la necesidad urgente de derrocar al presidente Al Assad, destruir al Estado sirio tal cual se lo conoce e implantar una administración afín o, también, desmembrar al país para ejercer el control en una región rica en agua dulce, hidrocarburos y tierra fértil.

El gobierno de Damasco denunció en varias ocasiones que los ataques de la Coalición Internacional tienen como objetivo al Ejército sirio –hecho que se comprobó en reiteradas oportunidades-, al mismo tiempo que permite el reagrupamiento de los grupos terroristas para que avancen sobre pueblos y ciudades. Pese a que Washington diariamente fustiga contra el Daesh, es bueno recordar que a varias organizaciones irregulares armadas la califica como parte de la “oposición moderada”, con la cual tiene relaciones diplomáticas y económicas fluidas.

Cuando hace tres días Trump  visitó Arabia Saudí dejó en claro que la alianza entre Washington y Riad debe ser revitalizada. Por eso, firmó un acuerdo con el rey Salman bin Abdulaziz por 350 mil millones de dólares para que, en diez años, Estados Unidos le entregue armamento a la monarquía saudí. El 20 de mayo, la agencia de noticias Al Masdar informó que las fuerzas iraquíes “incautaron una gran cantidad de armas de un depósito del grupo terrorista Estado Islámico en el oeste de Mosul”, donde “varias cajas de armas de Arabia Saudí fueron descubiertas”. Aunque Trump y el rey Salman también acordaron coordinar una lucha descarnada contra el terrorismo, parece que ese discurso sólo quedará en las páginas de los diarios.

A principios de marzo, en una entrevista con Fox News el ex presidente de Afganistán, Hamid Karzai, aseveró que “el Estado Islámico es un producto de Estados Unidos”. El ex mandatario, que llegó al Ejecutivo afgano caminando en una alfombra roja desplegada por Washington, agregó que el Estado Islámico es una “herramienta” de la Casa Blanca.

El 1 de marzo pasado, los grandes medios de comunicación divulgaron que Al Baghdadi había reconocido la derrota de ISIS y se despidió de sus seguidores. La veracidad de la noticia genera dudas, pero lo real es que el Daesh camina por una pendiente que lo lleva a su desaparición. Aunque derrotado militarmente, el grupo terrorista comandado por el silencioso y oscuro Al Baghdadi seguirá operando en otros puntos de Asia, África y Europa. Los atentados, al mejor estilo Al Qaeda, son ahora el arma más eficaz de ISIS. Y, por supuesto, sus grandes cuentas bancarias -infladas por el dinero de Arabia Saudí, Turquía y el robo sistemático del petróleo en Irak y Siria- que son invertidas, sobre todo, en la propagación del wahabismo, ideología oficial de la monarquía saudí que Riad exporta sistemáticamente desde la década de 1970 con el objetivo de oscurecer al mundo.
leandroalbani@gmail.com