Mostrando entradas con la etiqueta Kobane. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Kobane. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de marzo de 2018

La voracidad de Erdogan en Afrin

Por Leando Albani:


El cantón kurdo de Afrin sufre desde hace casi dos meses los masivos bombardeos de Turquía. Ante el silencio internacional, las fuerzas de autodefensa kurdas y los pueblos de la región sostienen una resistencia pocas veces vista ante el segundo ejército de la OTAN. ¿Qué buscan Estados Unidos y Rusia con la entrega de Afrin a Turquía?



¿Cuál es el límite de la voracidad del presidente Recep Tayyip Erdogan? Por estos días, es difícil arriesgar una respuesta a esa pregunta. Lo que es claro es que el mandatario turco está decidido a destruir la experiencia política que los kurdos del norte de Siria llevan adelante desde hace varios años. Por eso, el 20 de enero ordenó los bombardeos masivos contra Afrin, cantón kurdo que, hasta hace casi dos meses, era considerado una de las zonas más seguras y pacíficas de Siria.

En las últimas horas, el cerco sobre la ciudad de Afrin se fue estrechando, al mismo tiempo que las fuerzas de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG/YPJ) redoblan los combates contra el ejército turco y sus aliados de Al Qaeda. Aunque en un principio las fuerzas turcas se vieron estancadas en la frontera, en las semanas posteriores la destrucción generada por los bombardeos en pueblo y aldeas abrieron el camino para que el segundo ejército de la OTAN llegara a las puertas de Afrin, donde sobreviven casi un millón de personas que se niegan a dejar sus tierras. Desde hace varios días, miles de pobladores de Kobane y Jazira -los otros dos cantones de la Federación Democráticas del Norte de Siria (FDNS)- arriban a Afrin para solidarizarse y proteger con sus cuerpos el territorio.

Con la aprobación de Estados Unidos y Rusia, las fuerzas turcas arrasan todo a su paso, pero también reciben duros golpes de las YPG/YPJ. El Centro de Prensa de las Fuerzas Democráticas de Sirias (SDF) publicó un informe en el que confirmó que sólo el lunes pasado 95 miembros del ejército turco y sus aliados terroristas fueron ultimados en la ciudad de Afrin y en los distritos de Jindires, Bilbile y Mabeta.

La actual invasión turca tiene varias razones y consecuencias, muchas de ellas difíciles de predecir. La principal es la obsesión de Erdogan por dar por tierra al proyecto democrático de los kurdos de Siria. Organizaciones kurdas, como la Unión de Comunidades de Kurdistán (KCK) o el Congreso Nacional de Kurdistán (KNK), denunciaron en varias oportunidades que el objetivo de Turquía en Afrin es consumar una limpieza étnica y cambiar la demografía de la zona. Erdogan justifica las masacres diciendo que quiere devolver esas tierras a sus dueños. De esta forma, se confirma el profundo negacionismo del presidente turco. En el Kurdistán sirio (Rojava) viven alrededor de dos millones de kurdos, que en estos años lograron construir un espacio de convivencia y respeto con otros pueblos que habitan la región, como los árabes, los turcomanos, los asirios y los armenios.

El empoderamiento de las mujeres dentro de la FDNS es otra razón para que la furia del ejército turco intente barrer Afrin. Para Erdogan, las mujeres son un simple accesorio de los hombres. El año pasado en un acto público el mandatario lo dejó en claro cuando dijo que una mujer sin hijos era apenas media mujer. El cuestionamiento al patriarcado y al capitalismo que denuncian las mujeres del norte de Siria y la construcción de organizaciones e instituciones autónomas dirigidas por ellas mismas es un fenómeno inaceptable para Erdogan.

Entre las consecuencias de la invasión se encuentra el resurgimiento de los grupos terroristas en la zona. No sólo que el Estado turco invade Afrin acompañado por elementos de Al Qaeda y remanentes de ISIS, sino que su presencia militar en Siria le da aire a los mercenarios para reagruparse y hacer pie en el terreno. El periodista británico Patrick Cockburn, corresponsal de The Independent desde el norte de Siria, alertó que en provincias como Deir Ezzor y Raqqa ya se observa la reorganización de ISIS, situación que las grandes potencias conocen aunque se mantienen al margen. Que ISIS comience su resurgimiento cuando estaba prácticamente derrotado en Siria e Irak se debe, en buena medida, a que las SDF iniciaron el traslado de sus combatientes desde Deir Ezzor y Raqqa hacia Afrin, para sumarse a la lucha contra Turquía. Y también se debe a la inmovilidad de las potencias internacionales que, por lo visto, están más preocupadas en definir cómo se repartirá el territorio sirio. Cockburn además apuntó que mientras los líderes mundiales se conmueven por lo que sucede en Ghouta Oriental, en las cercanías de Damasco, rechazan posar sus ojos en el sufrimiento que vive la población de Afrin.

Por su parte, las tropas de Estados Unidos –país que apoyaba con armamento a los kurdos- siguen estacionadas en la ciudad de Manbij, a pocos kilómetros de Afrin. En esa localidad, liberada por las SDF luego de varios años de sometimiento por parte de ISIS, se calcula que se encuentran dos mil soldados estadounidenses. El gobierno turco había anunciado con anticipación que luego de tomar Afrin, Manbij sería la próxima parada. El martes, el canciller turco Mevlüt Cavusoglu confirmó que el objetivo es que Estados Unidos y Turquía “aseguren” Manbij luego de derrotar a las YPG/YPJ.

“Cuando las YPG se retiren de Manbij, los soldados turcos y estadounidenses se acantonarán allí. Supervisaremos la retirada de las YPG. EEUU y Turquía asegurarán la seguridad de Manbij. Primero aplicaremos este modelo en Manbij, y luego en otras regiones. Este modelo será válido tanto para Raqqa y el este del río Éufrates como para las zonas controladas por las YPG”, explicó Cavusoglu. El modelo del que habla el canciller turco es infectar esas regiones de terroristas de ISIS y Al Qaeda y, aunque suene descabellado, anexar esos territorios a Turquía. Por supuesto que esto no sucederá en pocos días, pero sí se puede avizorar que si el ejército turco avanza hasta donde desea Erdogan su presencia en Siria podría extenderse por varios años.

La masacre de Turquía en Afrin continúa y para las fuerzas en conflicto -ya sean Washington y Moscú, pero también Europa, Damasco, Ankara y Teherán-, los asesinatos cometidos por soldados turcos y mercenarios son parte de un juego geoestratégico que le da la espalda a los pobladores de la región kurda. Según las últimas cifras brindadas por el Consejo de Salud del Afrin, durante 52 días de bombardeos 232 civiles fueron asesinados, entre ellos 35 niños y 29 mujeres, mientras que 668 pobladores fueron heridos, incluidos 90 niños y 100 mujeres. La Media Luna Roja Kurda (Heyva Sor A Kurd) afirmó que los civiles muertos son aún mayores ya que no pudieron alcanzar y recuperar algunos cuerpos debido a la intensidad de los ataques turcos.

Tal vez cuando este artículo sea leído el ejército turco ya se encuentre en el centro de la ciudad de Afrin, desplegando una masacre planificada y sostenida por la impunidad que le brindan sus socios internacionales. Si esto sucede, también observaremos el recrudecimiento de la resistencia encabezada por las YPG/YPJ, sostenida por los kurdos y los pueblos de otras nacionalidades que conviven en el norte de Siria. Los pueblos que hoy son víctimas de las bombas turcas saben que la tierra que los vio nacer no va a ser entregada al mejor postor.
leandroalbani@gmail.com

martes, 27 de febrero de 2018

Afrin El pantano de Erdogan


Por Leandro Albani:

Una caravana de camionetas artilladas de las Fuerzas Populares, leales al presidente Bahsar Al Assad, arribaron el martes al cantón kurdo de Afrin, en el norte de Siria. El arribo de la larga fila de Toyotas se dio ante la mirada de los milicianos de las Unidades de las Protección del Pueblo (YPG/YPJ), que desde hace más de un mes defienden la región de los bombardeos lanzados por Turquía y de las incursiones de Al Qaeda y el Ejército Libre Sirio (ELS).



Ondeando banderas de la República Árabe Siria y con armamento pesado y fusiles Kalashnikov, los combatientes ingresaron por el cruce de Al-Ziyara, al norte de la ciudad de Nubl. El mismo día, la agencia de noticias estatal siria SANA informó que “la arterilla de las fuerzas turcas bombardearon” a las Fuerzas Populares. El ataque turco fue confirmado por las agencias kurdas ANF y Anha, que indicaron que el ataque se cobró la vida de dos miembros de las Fuerzas Populares y otros tres resultaron heridos.
Nouri Mahmoud, portavoz de las YPG, confirmó la llegada de los refuerzos y dijo que el gobierno “atendió el llamado” de enviar tropas. Mahmodu también explicó que las unidades militares se concentrarán en la frontera para defender la unidad territorial de Siria.

Quien se refirió al ataque contra las fuerzas sirias en Afrin fue el propio presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. “Se vieron alrededor de una docena de camionetas moviéndose hacia Afrin. Pero luego hubo bombardeos y tuvieron que regresar”, declaró el mandatario, que unos días antes había asegurado que si las tropas sirias ingresaban al cantón kurdo el ejército turco no dudaría en atacarlas.
Desde hace varios días, las noticias sobre un acuerdo entre las autoridades de la Federación Democrática del Norte de Siria (FDNS) y Damasco recorren los medios de todo el mundo. Medios estatales sirios habían anunciado el arribo inminente de un contingente a Afrin, luego de que las milicias kurdas y de otras nacionalidades que solicitaran al Ejecutivo el envío de tropa para contener los ataques de Turquía.
Con la llegada de las fuerzas leales a Damasco, el conflicto sirio -que está por cumplir siete años- suma una nueva jugada en un tablero de ajedrez sostenido por finas capas de hielo que se van resquebrajando con el paso de los días.

Tres horas de tensión
Limar asperezas y rebajar las tensiones que vienen creciendo desde hace meses a paso acelerado. Esa fue la misión del titular del Departamento de Estado norteamericano, Rex Tillerson, durante su visita oficial a Turquía los días 15 y 16 de febrero. Durante tres horas, Tillerson se reunió con el presidente Recep Tayyip Erdogan, quien estuvo acompañado por el canciller turco, Mevlüt Çavuşoğlu, único testigo de una conversación que, entre varios temas, tuvo como punto de preocupación la situación en Afrin. Y no es para menos. El gobierno turco acusa a Washington de respaldar a las YPG/YPJ, calificadas por Ankara como “terroristas”. Mientras tanto, la Casa Blanca sigue respaldando a este grupo, que es el principal componente dentro de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), el grupo de autodefensa de la FDNS.

Aportando al segundo ejército más poderoso dentro de la OTAN, Turquía sabe que su autoridad no es menor en el plano militar. Por eso, las duras declaraciones de Erdogan contra la administración de Donald Trump llevaron a Tillerson a viajar a Ankara e intentar bajar los decibeles entre ambos países.
En la actualidad, las tropas enviadas por Washington se encuentran apostadas en la ciudad de Manbij, liberada por las FDS en abril del año pasado, luego de que la población local solicitara su intervención. Durante tres años, el Estado Islámico (ISIS) gobernó Manbij, de mayoría árabe, con mano de hierro. La derrota de ISIS después de 73 días de combate contra las FDS fue uno de los últimos golpes de gracia recibidos por la organización del misterioso Abu Bakr Al Baghdadi.
Un día antes del arribo de Tillerson a Turquía, el gobierno de Erdogan propuso a Estados Unidos una acción militar conjunta para liberar esa localidad de los “terroristas”. En el lenguaje de Erdogan, esta iniciativa es barrer, a sangre y fuego, con la propuesta de autogobierno que los kurdos sostienen en el norte de Siria.

En un mapa de alianzas volátiles, y marchas y contramarchas continuas, los kurdos consideran que Estados Unidos necesita estabilizar su relación con Turquía, para de esa forma tener un punto de apoyo en un futuro ataque contra Irán. Pero al mismo tiempo, Washington desconfía de Ankara y sus reflotados acuerdos militares y comerciales con Rusia, el gran jugador dentro de Siria. Lo que los kurdos saben con certeza es que si Afrin cae ante el ejército turco, Estados Unidos no vacilará en entregar Manbij a Erdogan, un posibilidad que no estaría mal vista por Rusia. Desde hace bastante tiempo, las fuerzas turcas, en alianza con remanentes de ISIS, mantienen el control de la fronteriza Jarablus y de la ciudad de Al Bab, cercanas a Manbij y a Alepo. Si Afrin y Manbij son conquistadas por Turquía, la FDNS recibiría un fuerte golpe a sus aspiraciones políticas y sociales –basadas en la democracia, el respeto a todas las etnias y religiones, y con una participación activa de las mujeres- que, pese a la guerra, viene desarrollando desde su creación hace dos años. Además, se alejaría todavía más la posibilidad de unir los tres cantones kurdos.
Si bien el viceprimer ministro y portavoz del gobierno turco, Bekir Bozdag, descartó una operación contra Manbij, nadie puede asegurar que esto se cumpla. Hay que recordar que, hasta el día de hoy, Erdogan afirma que su lucha es contra ISIS, aunque sus fronteras siempre estuvieron abiertas para el tráfico ilegal de petróleo que el Califato robaba en Siria.

A las calles
Miles de personas movilizadas. Las imágenes conmueven. Son hombres, mujeres, niños y ancianos de Afrin, que desde sus aldeas marchan casi todos los días para repudiar los ataques de Turquía. Pero no son sólo ellos. Otros miles de pobladores de Alepo, la segunda ciudad en importancia en Siria, comenzaron el lunes una larga marcha hacia el cantón kurdo, para demostrar su respaldo a los habitantes de la región.
“Creación fructífera” o “bendición”, ese es el significado de Afrin en kurdo. No es para menos. Sus valles y ríos permiten que en esa tierra se puedan sembrar frutas y verduras. Los olivares, que Turquía se empeña en bombardear, son la principal producción del cantón, habitado por un millón y medio de personas, y conformado por más de 300 aldeas. En Afrin, vivir en comunidad, un anhelo que los kurdos llevan marcado en la piel, no es tan extraño como en otras zonas de Medio Oriente.

Cuando Siria llegaba a su implosión en 2011, con las revueltas que ponían en vilo al país y su posterior correlato de crisis permanente, en el norte sirio (Rojava, en kurdo) ya se gestaba un cambio sistémico que los kurdos planeaban hacía años. Y cuando el ejército sirio se retiró de Rojava y se abrieron paso los grupos terroristas –primero Al Qaeda y después ISIS-, los kurdos no dudaron en liberar la región -que comparte una frontera de 900 kilómetros con el Kurdistán turco (Bakur)- e iniciar la construcción de sus propias instituciones gubernamentales y sus milicias de autodefensa.
Afrin es una región de suma importancia. Por un lado, palió las necesidades alimenticias de los cantones de Kobane y Jazira cuando eran asediados por los terroristas, pero también permitió el ingreso de 500 mil refugiados que huían de todas partes de Siria.

El 20 de enero pasado, el presidente Erdogan aseguró que en tres días Afrin estaría bajo su control. Pasó más de un mes y las tropas turcas, junto al ELS y Al Qaeda, apenas sobrepasaron cinco kilómetros de la frontera. El estancamiento del ejército no es un inconveniente para Erdogan, quien hace gala de su incursión en el arte de la mentira: hace unos días afirmó que las tropas turcas controlaba 300 kilómetros cuadrados de Afrin.

Los informes periódicos de las Fuerzas Democráticas de Siria demuestran que las fuerzas de Ankara reciben golpes certeros sobre el terreno. Esta semana, al menos 70 soldados fueron abatidos y se calcula que 100 integrantes de grupos terroristas cayeron en los combates contra las FDS.
Hasta el cierre de esta edición, el Centro de Salud de Afrin había contabilizado 170 civiles muertos por los bombardeos y 470 heridos por las incursiones turcas.

La denuncia más preocupante difundida por las autoridades de Afrin tiene que ver con ataques que se podrían haber llevado a cabo con gases químicos. El Consejo de Salud de Afrin alertó de la existencia de huellas de ataques con gas cloro en la aldea de Erende, según relató en conferencia de prensa el doctor Xelil Sabri, directivo del hospital Avrin. “Como resultado de la inhalación de gases químicos tóxicos, los heridos fueron sofocados, además de los síntomas de arañazos e irritación en la piel”, explicó Sabri.

“Haremos de Afrin el segundo Vietnam para el segundo ejército más grande de la OTAN”, declaró el 12 de febrero el comandante de las YPG, Manî Egîd. Y hacia ese final parece embarcado Erdogan.
leandroalbani@gmail.com