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sábado, 18 de julio de 2020

DISTOPIA



Por Profesor Pablo Salvat:
Vivimos hoy en día en una sociedad distópica. La distopía refleja una situación contraria a la utopía. Como sabemos, buena parte de las utopías son también utopías, es decir, apuntan hacia un horizonte donde se muestra una humanidad que vive de manera ejemplar. Por tanto, distopía se opone a ambos términos, y apunta hacia un tipo hipotético de sociedad, pero, esta vez, indeseable y negativa (como se relata en las novelas de Huxley, Orwell o Bradbury).   Se describe como algo que vendrá a futuro, pero, lo cierto, es que al parecer ya está entre nosotros.


Por una parte, tenemos Las pretensiones de una racionalidad de la parte, fragmentaria, funcional, ocupada con el constante perfeccionamiento de los medios, pero que, al mismo tiempo, deja en la penumbra el telas o finalidad hacia la cual se ordena, termina conduciendo a la irracionalidad del resultado de conjunto. Por la otra, se intenta poner (desde los medios de comunicación y las élites) a las demandas, reivindicaciones y alternativas provenientes del ejercicio de una racionalidad material-sustantiva como irracionales; éstas son catalogadas ahora como inviables, imposibles, populistas, utópicas, izquierdistas, frente al poder concentrado en el capital y el mercado.   

Es la lógica de la modernidad capitalista y su alianza con la tecnociencia en sus distintas expresiones y momentos. El último de ellos es el actual, la neoliberalizacion   global del mundo, que se pretende el fin de la historia, sin alternativas, y que hoy se asoma en su dominio a la posibilidad incluso del colapso global.
Pero qué le puede importar el colapso de la tierra y del ser humano como tal al poder de la élite del 1% dentro y fuera de Chile? Mientras se lucha contra el covid-19, el hambre, la nueva miseria, el desempleo o las guerras que aún continúan (contra Siria, Irak, el pueblo palestino o Libia y Yemen.), ese 1% está pensando en cómo hacerse más rico y en cómo aumentar su control sobre todos nosotros. Fíjese que desde el año 2015 el 1% de la población acumula más riqueza que el 99% restante.  Tenemos unas 200 corporaciones transnacionales que controlan aproximadamente el 75% de la economía mundial. O, si usted quiere, 10 multinacionales mueven el mismo volumen de recursos que 184 países ¡¡ Ellos son los amos provisionales del mundo y por tanto, de nuestras condiciones de posibilidad de una vida digna, en lo material y en lo simbólico. Algo que, por cierto, no se menciona ni en los noticiarios ni por los políticos de turno en el poder, y a veces tampoco por las élites intelectuales. 

Una pequeña elite entonces controla el sistema socioeconómico a nivel global. Y, como sostienen algunos autores, su conciencia está regida por el individualismo narcisista, la codicia sin límites, una tendencia enfermiza por expandir su poder a costa de lo que sea, lo que lleva a luchas internas entre ellos por el reparto y uso de ese poder.  Podemos prever que, en medio de esta sociedad distópica, esa elite querrá aumentar su dominio y control sobre el conjunto de la humanidad sin consideración de excepciones. Al mismo tiempo, también es previsible una dinámica de acumulación y control (no solo financiero, también de tecnología y de inteligencia) en cada vez menos manos.  Porque para el capital, la naturaleza y la sociedad son materia prima a engullir y remodelar según su propio diseño y ambición. Por eso la distopía se hace presente aquí y allá e instaura, a nuestra vista y paciencia, lo que bien llamaba Jean Ziegler (relator especial suizo de la ONU para el derecho a la alimentación) “el imperio de la vergüenza”.

En una entrevista concedida hace algunos años al periódico La Libre Belgique ( 2005),  decía “¿se puede medir la vergüenza que siente una madre ante sus hijos martirizados por el hambre, a los que no puede alimentar ( se refería a lo que sucedía en las favelas del norte de Brasil)¿   Y agregaba: “ Pero el orden asesino del mundo –que mata de hambre y epidemias a 100.000 personas por día – no provoca sólo vergüenza entre sus víctimas, sino también entre nosotros, occidentales, blancos, dominadores, que somos cómplices de esta hecatombe. Conscientes, informados, y sin embargo, silenciosos, cobardes y paralizados”.  Claro, no solo engulle y remodela la sociedad y sus habitantes, también lo pretende con la naturaleza tratada como cosa, como objeto a la mano, para manipularla y explotarla. En buena medida es por eso que las transferencias zoonóticas de virus de animales no humanos a humanos se han intensificado desde la década de los 60, desde la gripe de Hong-Kong (1968-1969), hasta el Covid-19, pasando por la gripe Aviar, el Zika, Sars 1-2, el Ébola, entre otros.   

Ese orden   y su violencia estructural, es decir, la dictadura del Capital, es un sistema que tiene en su cúspide – como bien dice un colega y político allende la Cordillera de los Andes- una plutocracia que   delega y administra los subsistemas en todos los países, incluidos aquellos en apariencia “democráticos”.  Se acompaña también de toda una institucionalidad y sus burocracias cuya cara visible son las NNUU, el FMI, el Banco Mundial, el BID y la misma OEA.   Todo este entramado se sostiene en dos pilares: el patrón dólar, por un lado, y la supuesta superioridad militar de los USA, todo ello, como no, en nombre de la “civilización occidental”.

 El dominio del 1% -dentro y fuera de Chile- no puede darse, claro está, sin la complicidad de ciertas prácticas y liderazgos. Entre esas prácticas, destaca la corrupción de la vida humana, de las personas, de su vida en común y sus expresiones sociales, jurídicas y políticas.  De allí el malestar social reiterado en nuestros países y el consiguiente desencanto con sus gobiernos. 

Como bien dice el médico psiquiatra José Luis Padilla “El ser humano vive hoy en día como un animal en cautiverio: entre la hipoteca, el auto, las vacaciones y todas las necesidades que se nos han ido creando (…). Y agrega: “(…) la vida cotidiana es un estado de guerra (…) A las infecciones se les declara la guerra y se las ataca con antibióticos. Y está la multinacional correspondiente que hace antibióticos… Al cáncer se le declara la guerra y se le ataca con quimioterapia. Es decir, todo el modelo está basado en una lógica de guerra. Y eso afecta a nuestra percepción del mundo y lo condiciona”.  Y claro que condiciona toda nuestra vida, la personal y la social en todos sus ámbitos, incluyendo, por cierto, la cultura, la educación, sus instituciones, los medios de comunicación. 

Y, sin embargo, a pesar de la creciente consciencia de estas situaciones, este 1% - comenzando por nuestro país, laboratorio ejemplar de neoliberalismo-, insiste en el engaño, la manipulación, la represión y el reforzamiento de las labores de las agencias de “inteligencia”, contra su propio pueblo. Es decir, la lógica de guerra y privatización como política disfrazada de palabras vacías. El utopismo neoliberal es guerrerista y conduce a la autodestrucción. Por eso es tan importante el despertar de la conciencia colectiva. Porque, como bien dice R. Kurz “Una sociedad que no puede reflexionar sobre sí misma y compuesta únicamente de pintura y vendedores impertinentes es social y económicamente intolerable “.    
pablosalvatb@gmail.com

miércoles, 22 de abril de 2020

Obras Ciyberpunk con una ambientación distopía



Por Franklin Ledezma Candanedo

En el segundo aporte periodístico enviado a contactos inteligentes de la Patria Grande y Universal, en el sub título DISTOPÍA puntualizamos:

Otras más recientes son obras de ciencia ficción ambientadas en un futuro cercano y etiquetadas como cyberpunk, que utilizan una ambientación distópica, en que el mundo se encuentra coercitivamente dominado por las grandes transnacionales capitalistas con altos grados de sofisticación tecnológica y carácter represivo.


Hacemos un paréntesis para indicar que, con el surgimiento de una Internet ubicua, es decir, que está en todas partes, la mayoría de los ciudadanos han pasado a depender mecánicamente, de la televisión, de las redes sociales, del propio internet, en el que es fundamental la configuración del ciberespacio, para lo cual la persona, como tal, cambia a una relación denominada biodata, que no es otra cosa que un cuestionario con su información biográfica.

Al respecto, la seguridad de la información ofrecida tiene un efecto significativo respecto a la privacidad individual, principalmente en el mundo de hoy, en el que abundan los llamados hacker (*), quienes actúan por iniciativa propia o por encargo de personas naturales o jurídicas interesadas en robar datos, para causar daño (difamar, calumniar y/o chantajear), o para para favorecer intereses mercantiles y/o político-hegemónicos.

Aclaramos que el cyberpunk es una cultura que busca la rebeldía contra el sistema corporativo, es decir, crea el caos a través de la tecnología. Este género. por sí mismo, subvirtió la ciencia ficción y para entenderlo debemos observar desde muy lejos el mundo contemporáneo, en el que lo natural, lo orgánico, lo real, se confunde con lo artificial, lo mecánico y lo virtual.

El término pudo originarse en el cuento corto Cyberpunk, de Bruce Bethke y, más tarde, en sus autores centrales que, en general, aceptan haber sentado las bases del movimiento, como William Gibson, considerado el fundador, Bruce Sterling, Pat Cadigan, Rudy Rucker y muchos otros.

Destacamos que el cyberpunk es el modo de expresarse de quienes se encuentran atrapados en una lucha romántica entre el individuo y la sociedad. Para algunos el tema se convierte, incluso, en una obsesión por la privacidad y la seguridad, tanto online como en las calles.

El cyberpunk se percata que el mundo va en la dirección equivocada, ya que los ricos se vuelven más poderosos, mientras que los pobres se vuelven indefensos, trabajan más y ganan menos. A medida que aumenta la desigualdad, las tácticas se vuelven más desesperadas y se busca usar las herramientas del sistema contra el sistema.

El cyberpunk, en este mundo saturado de violentos cambios acelerados,  debe estar armado con una aguda conciencia de lo que sucede a su alrededor: Los avances en las tecnologías biológicas, de información, la inteligencia artificial y otras,  ya están cambiando radicalmente nuestras vidas. Pero probablemente solo serán más coercitivos e invasivos en el futuro, especialmente con el nacimiento del organismo cibernético y la interfaz cerebro-ordenador. Aunque estas tecnologías no son inherentemente malignas, sabemos los riesgos que pueden traer – y traen- si están exclusivamente en manos de la élite corporativa.

El aspecto más underground (**) del cyberpunk es la subcultura etérea (***) de hackers, y netrunners (****), una cultura sofisticada, una cultura que busca el equilibrio entre el mundo analógico y el digital, evitando la atención y la opresión del sistema.

El aspecto más conocido del cyberpunk es el subgénero literario de ciencia ficción que presenta una visión oscura, aunque dolorosamente realista, del próximo futuro colectivo, aunque observando lo que sucede en el mundo, ya existe y produce consecuencias negativas para todos, principalmente, para los desarrapados, los humildes, los sin tierra y obreros, a los que se les quitaron derechos adquiridos, a raíz y con motivo de la criminal pandemia pre elaborada: Covid-16.

Los programas inteligentes, los robots o droides y el cyberpunk frecuentemente desdibujan lo que significa ser humano. Generalmente, dentro del género Cyberpunk encontramos la historia de una o varias mega corporaciones controladoras que dirigen a la sociedad.

Es una palpable realidad que la línea entre el ser humano y la máquina ya empezó a desvanecerse, proceso que culminará con la estética de «luces de la ciudad por la noche», presente en gran parte del arte cyberpunk.

En un futuro cercano cibernético, pero que ya se vislumbra en el presente, la tecnología funciona de manera desenfrenada y, por lo general, manipula la mayoría de las interacciones entre los ciudadanos. Ya se entrelazan las fronteras sociales, la casa común está severamente dañada, lo mismo que el ambiente, el calentamiento global y la contaminación ambiental son realidades visibles, también lo son las hambrunas, guerras y pandemias pre fabricadas, al igual que falencias tantas, como el déficit de agua potable, entre otras, la corrupción pública y privada, la violencia y el crimen organizado, femicidios, discriminación, xenofobia, el narcotráfico y muchos más. Todos son temas claves que debemos denunciar, combatir frontalmente y ofrecer respaldo a quienes tengan respuestas sostenibles.

Un tema común para el control corporativo implica una distopía futurista, donde los últimos vestigios de la alta civilización existen solo en una ciudad cerrada y protegida, donde las libertades civiles se eliminan bajo el pretexto de proteger a la humanidad.

Mientras que algunas inteligencias parcialmente sometidas y/o esclavizadas pueden disfrutar, tal vez como fetiche (*****) del mundo distópico presentado en la literatura ciberpunk, sólo la mayoría consciente de las aberraciones fabricadas por la bestia (666) hegemónica y secuaces aliados, los compañeros progresistas-solidarios de la Patria Grande y Universal,  presentan resistencia y luchan mancomunadamente contra las mismas y enfrentan, con valor y dignidad al imperio neoliberal genocida-depredador de recursos ajenos.

Con la frase  “pon send (enviar) y a volar seguro”, recomendamos a contactos progresistas de la Patria Grande y Universal, que protejan sus correos electrónicos, para que no sean objeto de un acto de piratería o un ataque informático al ordenador,  y  para  que fructifiquen sus  acciones e iniciativas solidarias, En nuestro caso, la posibilidad de enviarles  aportes periodísticos de combate, aunque con sospechosos inconvenientes temporales, significa que los amos del mundo todavía no han dañado todo el sistema operativo de la computadora, ni han colocado un malévolo chip, para la manipulación mental, uno de sus15 objetivos siniestros.
Así concluimos esta tercera parte titulada OBRAS CYBERPUNK CON UNA AMBIENTACIÓN DISTÓPICA.
(*) Hacker: Persona con grandes conocimientos de informática que se dedica a acceder ilegalmente a sistemas informáticos ajenos y a manipularlos (Wilkipedia).

(**) Underground: Término de origen inglés con el que se designa a los movimientos contraculturales que se consideran alternativos, paralelos, contrarios, o ajenos a la cultura oficial (Wilkipedia).

(***) Etérea: Algo que es intangible o poco definido y, a la vez, sutil o sublime    (Wilkipedia).

(****) Netrunners es un juego de cartas coleccionables (CCG) diseñado por Richard Garfield, el creador de Magic: The Gathering. Fue publicado por Wizards of the Coast e introducido en abril de 1996. El juego tuvo lugar en el escenario del juego de rol Cyberpunk (Wilkipedia).

(*****) Fetiche: De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (RAE), un fetiche es un elemento de culto al cual se le atribuyen determinadas cualidades místicas o mágicas. En pueblos de la antigüedad, los fetiches eran ídolos materiales. Fraternal saludo y adelante, siempre adelante (indoame08-15/04/20).

Periodista y Escritor

indoame08@gmail.com