miércoles, 11 de septiembre de 2019

La destrucción de América Latina con el Grupo de Lima


Por Diego Olivera E:
La crisis moral de la sociedad capitalista en 2019

En este nuevo análisis en el marco de la realidad de Latinoamérica, se puede vislumbrar la crisis de nuestro continente, en manos del denominado Grupo de Lima, un instrumento de las derechas continentales, que han creado un mecanismo al servicio de EEUU y del macabro presidente de EEUU Donald Trump, que en su visión imperialista concibe a los pueblos de América Latina, como el patio trasero de los gringos, logrando el uso de los grupos de derecha, como los gendarmes de la región.


En este sentido no parece importante, señalar la visión del presidente Evo Morales plantea que busquen una solución mediante el diálogo a la crisis que vive Venezuela.
Al afirmar en su discurso "Hermanos presidentes del Grupo de Lima: respetando nuestras diferencias políticas y como líderes democráticamente electos les pido, con mucho respeto, que busquen una solución mediante el diálogo como opción para salvar vidas y evitar que la guerra traiga destrucción a nuestra América Latina", publicó Morales en la red social Twitter.

América Latina continúa en una disputa geopolítica. El Grupo de Lima es resultado de ello. La conformación de este bloque de 12 países americanos (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú) tuvo lugar el pasado 8 de agosto de 2017.
La razón de ser de este grupo es el intento de acabar con otros dos espacios en la región: UNASUR y CELAC. Frente a una agonizante OEA y una Alianza del Pacífico que no logra despegar, el Grupo de Lima es la fórmula elegida como instancia política regional para reinstaurar el orden conservador.

La Historia se repite. El gen de nacimiento de este nuevo espacio geopolítico es el intento de aislar a Venezuela de la misma manera que en su momento la OEA lo hiciera con Cuba. El Grupo de Lima nace para adherirse a los Estados Unidos y Europa en su cruzada anti Venezuela. Es decir, la región americana necesitaba tener su propia arma para destruir a Venezuela, de la misma manera que lo están intentando los otros dos bloques occidentales.

La OEA no lo logró porque viene deslegitimándose desde hace años, a través de la Secretaria de Luis Almagro, un ex Frente Amplio, ex canciller del presidente Mujica, mostro su anexión a la CIA, y ataca ala naciones progresistas, como Venezuela, Cuba, Nicaragua y ahora contra Bolivia,  en la OEA ni siquiera cuentan con los votos suficientes para obtener ningún resultado efectivo. En consecuencia, se crea este nuevo espacio sin sostén legal de ningún tipo, pero que sí parte de una sólida coincidencia: procurar conseguir desde afuera aquello que no se puede alcanzar por la vía interna democrática.
De la misma forma que ocurrió con la Alianza del Pacífico, Estados Unidos tampoco aparece como miembro explícito en el Grupo de Lima. Esta es una modalidad diferente empleada en el siglo XXI para crear nuevos espacios supranacionales en América latina tutelados desde el Norte.

El objetivo más concreto del Grupo de Lima es poner punto y final al Gobierno chavista en Venezuela por la vía no democrática. La forma directa será el desconocimiento como presidente de Nicolás Maduro si éste resulta vencedor en las próximas elecciones del 20 de mayo. Esto implica, en un sentido estricto, desconocer la democracia de un país miembro latinoamericano y su soberanía. Y, por tanto, se inaugura así una peligrosa disputa abierta en la región sobre lo que significa la democracia.

La actitud de Grupo de Lima es su silencio frente al actual encarcelamiento de Lula, para sacarlo de la carrera electoral por métodos no democráticos. No ha habido respuesta ni la habrá, o que el nuevo presidente peruano, Vizcarra, tampoco haya tenido que pasar por las urnas. El sentido de la democracia para este Grupo es tan “light” que no existe preocupación alguna por este dato: el porcentaje promedio de respaldo en las urnas de los presidentes miembros es únicamente del 16,47%. O sea, solo 16 de cada 100 posibles electores en cada país eligieron a los que hoy comandan un Grupo que da lecciones de democracia.
La crisis moral de la sociedad capitalista en 2019.

No parece importante señalar la crisis humanitaria en Latinoamérica, con la barbarie de la destrucción del Amazonas por un nuevo psicópata y asesino Bolsonaro, ha destruido áreas gigantescas del 2do Pulmón del Mundo, intentado este militar torturador en los años 60 del Siglo XX, hoy para el son la carreteras y el control de los hacendado y las trasnacionales,   las riqueza y la masacre de los indígenas, de los Sin Tierra, como los campesinos, esta la nueva realidad de un capitalismo si normas y sin piedad para los ciudadanos, negando la crisis del eco sistema y la destrucción del planeta, al igual en África el principal pulmón, y la garantía de un planeta en vías de extinción.

Nota del análisis del El Mundo, donde manifiestan que la actual crisis de desigualdad es resultado directo de este fracaso moral. Nuestra sociedad exclusiva y desigual se basa en la riqueza extrema de unos pocos. Puede parecer sólida, pero se derrumbará antes de lo que creemos, y el caos no beneficiará a nadie. Ni a las personas ricas como yo, ni mucho menos a las más pobres.
Para eludir esta crisis debemos clavar una estaca en el corazón de la religión neoliberal que recompensa la avaricia a costa del futuro. Reemplazarla con un nuevo marco en el que la justicia y la inclusión no son el resultado de la prosperidad económica, sino su causa.

Solo una sociedad que incluya a la ciudadanía en la economía puede prosperar: ninguna empresa ni, desde luego, ningún milmillonario está aislado. Debemos nuestra riqueza a la sociedad, a millones de personas que trabajan. También a los Gobiernos que proveen los servicios educativos, infraestructuras e inversiones en investigación con las que construimos nuestros imperios. Ninguna de las empresas en las que he invertido funcionaría sin esto.

Es fundamental que los más ricos paguen impuestos justos. Pero el informe de Oxfam ¿Bienestar público o beneficio privado? muestra que no es así. En Estados Unidos, las personas más ricas -personas como yo- se benefician de uno de los mayores recortes fiscales en décadas. Mientras, nuestras escuelas públicas se caen y nuestro sistema sanitario aún excluye a millones de personas. Los tipos impositivos máximos para los más ricos son los más bajos en décadas. Se da un nivel de evasión y elusión fiscal sin precedentes.

Los más ricos pueden y deben pagar muchos más impuestos para una sociedad más igualitaria y una economía próspera. Un sistema fiscal más justo ayudaría a garantizar educación para todos los niños y niñas, y a que nadie viva con miedo a enfermar porque no puede pagar los gastos.
En última instancia, nuestra humanidad -y no la falta de ella- es la verdadera fuente de crecimiento económico y prosperidad. No es solo un imperativo para la comunidad académica y activista, sino para todos, incluidos los milmillonarios. La cuestión ya no es si podemos permitírnoslo. Es si podemos permitirnos no hacerlo.

Fin de la nota
Estos hechos muestran la realidad de una sociedad marginada, a través de las trasnacionales, asediadas por EEUU que siempre aspira a controlar el Planeta, sin preocuparse de los seres humanos, como son los abusos de los niños de los inmigrantes, presos con mamelucos rojos, en celdas bajos el abuso y la violaciones, de una sociedad de pedrastas como Clinton, Trump, el reciente empresario que se suicidó, acusando a todos su secuaces, esta es la realidad de que el capitalismo ha creado la destrucción del ecosistema y la destrucción de la humanidad, como la crisis del Mediterráneo y el uso de terroristas como ISIS, usados por Trump, amenazando a Europa, África, América Latina, para  reducir la sociedad a la miseria y el hambre.
Periodista, Analista Geopolítico
diegojolivera@gmail.com

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