sábado, 6 de mayo de 2017

Tendencias matriciales del discurso imperial injerencista contra Venezuela

Por Ernesto Wong Maestre 

El Complejo Militar-Financiero-Comunicacional (CMFC) del imperio, según lo he denominado en mis artículos de los últimos tres años, sigue actuando con más intensidad contra la Revolución Venezolana (bolivariana y chavista por naturaleza) con una estrategia tridimensional, aplicada también contra pueblos de países como Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Paraguay, Ucrania, Colombia, Libia, Siria, Argentina, Brasil, Perú, México, entre otros. Las consecuencias son variadas debido, principalmente, al plan que aplica el CMFC, según el carácter del gobierno en el poder y al tipo de sistema político-social imperante para profundizar su hegemonía o al menos su dominio. 

Es de destacar que donde hay procesos revolucionarios en desarrollo, las capacidades del CMFC se ven limitadas para alcanzar sus objetivos y fines imperiales, como es el “cambio de régimen”, que viola el derecho internacional público, con su sola formulación discursiva por parte de sus voceros, pues esta potente multiestructura trata de reducir los márgenes de independencia, los niveles de autodeterminación y los estándares de libertad y soberanía de las naciones sobre las cuales pretende imponer su modelo neocolonial.

Para dominar o tratar de controlar a cada uno de esos gobiernos, el CMFC o también llamado “Estado Profundo”, prepara un plan de objetivos y estrategias, con su conjunto de operaciones tácticas operativas entrelazadas en tres dimensiones, como se verá más adelante, que les permita alcanzar el fin planeado. En esas operaciones desempeñan un papel clave las matrices mediáticas con las cuales el CMFC logra varios objetivos de naturaleza psíquica, es decir, determinadas propiedades psicológicas en el comportamientos de las personas, o para ser más exacto, determinadas formas de expresión de la personalidad de cada quien. Esas matrices mediáticas –como están en función, tanto de las operaciones de poder en cada fase del plan (condicionante, preparatoria y ejecutora), como de las operaciones de apaciguamiento o de repliegue una vez alcanzados los objetivos- podrían agruparse para su estudio en dos campos o dimensiones del poder.

I) Matrices informativas, actos de habla y objetivos

En el caso particular de Venezuela, las matrices mediáticas podrían agruparse en dos dimensiones interconectadas por diversas relaciones y vínculos. Unas dirigidas a disminuir, obstaculizar o neutralizar el potencial y el poder del Estado venezolano en sus diferentes formas de existencia o de expresión. Otras encaminadas a reforzar el sistema desestabilizador (potencial o en funcionamiento) del CMFC, en el cual están comprendidos las: a) estructuras de oposición creadas públicamente por la oligarquía parásita criolla, b) las estructuras para las operaciones encubiertas y/o de “bandera falsa” generadoras de los llamados “falsos positivos” y c) las estructuras clandestinas de mercenarios y paramilitares colombianos y otros de diversas nacionalidades, preparadas para que dada la orden del imperio salgan a ejecutar acciones terroristas para tomar el poder o crear condiciones para una invasión aérea o terrestre del Comando Sur de EEUU que dispone de más de treinta bases militares en países latinoamericanos con gobiernos capitalistas, rendidos y entregados al imperio, cediendo la soberanía y la independencia de sus naciones. Estas matrices se fijan en la opinión pública a través de cadenas de periódicos, páginas web, redes sociales, mensajes directos por celular o correo electrónico, y por comentarios en espacios de opinión en blogs o páginas web.

Matrices y estrategias informativas dirigidas a reducir el potencial de Venezuela: a)  En Venezuela hay una “crisis” (económica, “humanitaria” y política) que afecta “cada vez más” a la región. Con esta matriz se busca justificar las medidas anti-venezolanas de la OEA, se trata de legitimar y estimular las declaraciones y acciones de las aseguradoras de riesgos e induce a los gobiernos lacayos a romper o enfriar las relaciones diplomáticas con Venezuela, y crear más condiciones para una intervención militar; b) El PSUV participa en la violencia armada contra las manifestaciones opositoras. Esta matriz trata de deslegitimar al partido de gobierno como actor político legítimo, dado que es el partido de mayor intención de voto del país; c) La violencia desatada en Venezuela es llevada a cabo por los “colectivos-bandas armadas” chavistas. Con esta falaz aseveración se trata de crear confusión en torno a los culpables de las muertes de manifestantes que se ejecutan mediante las “operaciones encubiertas” contrarrevolucionarias, y por ello, a hacer perder base social al gobierno; d) Hay autoridades corruptas o vinculadas al narcotráfico e instituciones que serán sancionadas por EEUU. Al amenazar con ilegales sanciones o represalias, en primer lugar a los órganos y miembros de los cuerpos de la policía y guardia nacional bolivariana, a la FANB y al poder judicial, y en segundo lugar, a “los responsabilizados individualmente” de la “represión criminal” con sanciones “del pueblo venezolano y sus instituciones” y por la “comunidad internacional”, se pretende eliminar todos los obstáculos a la implementación eficaz de las acciones dirigidas a llegar al poder por la vía de facto ; e) Con vistas a fortalecer  más la percepción y el sentido de los símbolos del hegemonismo imperial, sus medios de difusión informativa omiten de los reportes, discursos, comentarios por redes sociales y editoriales referencias a los conceptos bolivariano, bolivarianismo, chavismo, socialismo y nombres como Chávez, Bolívar o Zamora, o cualquier otro símbolo patriótico, ya que en la guerra hibrida, la batalla es también de símbolos; f) Al vincular a los manifestantes “pacíficos” asesinados a acciones represivas del SEBIN y CICPC (que han actuado apegados a la ley y con sumo cuidado ante bandas armadas) se busca confundir a la opinión pública nacional y mundial y también reforzar en el sector social, leal a la burguesía, los sentimientos de odio hacia las instituciones públicas de seguridad, justificando con ello los asesinatos y crímenes cometidos contra esos cuerpos; g) El “gobierno dictatorial de Maduro” incumple el diálogo respaldado por el Vaticano. Ese sofisma político está dirigido, tanto a fortalecer la imagen del “opresor” que merece ser sacado del poder a la fuerza, como a disminuir el papel del Papa Francisco en la solución pacífica que derrumbaría el plan de golpe de Estado que se tiene previsto por el CMFC.

La realidad es que el Gobierno revolucionario ha actuado desde hace más de diecisiete años con la más ejemplar democracia que se haya conocido en Venezuela porque de lo contrario la mayoría de la población apoyaría a los manifestantes de la oposición y el Presidente no hubiera convocado a la Constituyente. Si no existiese la democracia participativa y protagónica en Venezuela como modelo para muchos países del mundo, el CMFC no se viera obligado a lanzar tantas mentiras en sus pronunciamientos para fijar matrices de opinión en contra del proceso revolucionario venezolano enfocado al socialismo y con fines de potenciar ilegalmente a sus lacayos criollos.

Matrices y estrategias informativas enfocadas a reforzar el potencial del sistema desestabilizante (CMFC y aliados o lacayos): a) Al presentar reiteradamente a la Asamblea Nacional que está controlada por la mayoría opositora como una “víctima del Poder Ejecutivo y del Tribunal Superior de Justicia” se pretende victimizar a ese poder en desacato y deslegitimar al resto de los poderes, b) Con el permanente desequilibro informativo y sobredimensionamiento de lo que hace la oposición “pacífica” y omisión de los logros del Gobierno y de las movilizaciones del pueblo, se busca crear las condiciones para anunciar –dado el caso y sus condiciones- el reconocimiento de la beligerancia de otro gobierno paralelo, tipo CNT (consejo nacional de transición), tal y como se hizo en Libia, Ucrania o Siria; c) Igualmente, con la promoción y publicidad por todos los medios privados de las manifestaciones “pacíficas” de la oposición, el CMFC busca continuar la labor desestabilizadora y reforzar el poder legítimo de un futuro CNT a lo venezolano; d) Al presionar al Gobierno a que haga elecciones “con prontitud”, el CMFC trata de contrarrestar la fuerte defensiva del gobierno y reducir sus necesarios tiempos de recuperación económica y saneamiento psicológico pre electoral; e) Con la mentira reiterada de dar por amplia mayoría en el seno de la región al grupo de solo once gobiernos latinoamericanos pronunciados en la OEA solamente para convocar a un debate más no a sanciones contra Venezuela, se pretenden construir argumentos para la escalada aislacionista pero que están carentes de respaldo real dadas las efímeras ventajas políticas con que gozan los gobiernos burgueses para sostenerse en el poder; f) Las apariencias sostenidas de apostar por la no violencia de las manifestaciones “desarmadas” en las declaraciones de los voceros imperiales se desvanecen ante la propia realidad y por las denuncias eficaces de los movimientos sociales en el sistema de medios públicos y por las redes sociales; g) El Gobierno “reprime criminalmente” a la actividad “democrática pacífica” son dos matrices destinadas a causar confusión, a  reducir los niveles de creencia en la justeza del gobierno revolucionario y a tratar de elevar la credibilidad en la oposición pero que no lo logra tampoco en razón de la evidente realidad, hecha notar con efectividad por los medios públicos; h) El gobierno socava las instituciones y las prácticas democráticas y se dan “violaciones flagrantes” de los DDHH, son  de las afirmaciones que tratan de reforzar el consabido postulado de justificación de la necesidad del “cambio de régimen”; i) Se insiste en remarcar la no “separación de poderes” en Venezuela que es una de las condiciones necesarias en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela pero es también la condición suficiente en el modelo de democracia representativa burguesa establecida en la Carta de la OEA con lo cual se busca crear confusión, deslegitimar al Estado bolivariano y fortalecer la posición de su peón de batalla, el secretario general de la OEA. 

II) Instrumentación de las matrices en procesos transversales

Resulta necesario identificar el hilo lógico de esas matrices mediáticas, unas informativas y otras desinformativas convertidas en verdaderos y recurrentes sofismas. Las bases cognitivas e ideológicas de quienes dirigen, diseñan e instrumentan las campañas mediáticas globales, apoyados en poderosos laboratorios con la más alta tecnología y recursos financieros deben ser comprendidas para poder enfrentarlas con mayor éxito.

En cada uno de los mencionados países, el CMFC actúa con diversas combinaciones de las tres dimensiones (militar-financiera-comunicacional), con diferentes niveles de profundidad y con variadas herramientas. En cada una de esas dimensiones y sub-dimensiones buscan avanzar, logrando objetivos intermedios antes de lograr el fin deseado. En el caso de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador: el “cambio de régimen”, como se apuntó antes. Hacia otros gobiernos el CMFC se planteó otros objetivos debido a que sus regímenes políticos todavía les resultan compatibles con la política neocolonialista de extraer sus riquezas de recursos, tanto físicos como humanos, expresados en materias primas, productos exportables, plusvalía, capitales, robo de talentos, asesorías, franquicias globales, con lo cual van deformando la familia nuclear hasta convertirla en familia corporativa.

Para lograr el “cambio de régimen”, el CMFC desencadena variados procesos transversales de impacto social  con tres características interconectadas con la totalidad de cada dimensión: violencia, subsistencia e información falsa o insuficiente que inciden, a veces con mucho poder, en los dos grandes procesos muy significativos de cualquier nación inmersa en procesos de desarrollo: la educación y el trabajo. A través del control o la incidencia en estos procesos, el CMFC logra condicionar desde la preparación de los profesionales con creencias y valores de naturaleza utilitaria y ultra individualistas  hasta trabajadores con comportamientos leales a la clase que los explota o afines a la ambición, la avaricia y el egoísmo.

Estabilidad política y personalidad en la mira. Veamos muy brevemente esos tres procesos transversales de impacto social pues para el pensamiento pragmático o utilitario hegemónico en los altos círculos de poder de EEUU, condicionado por la corriente ideológica ultraconservadora y las teorías políticas, principalmente de Almond, Lipset, Eckstein, Huntington, Fukuyama o Nye, y para lograr “el cambio de régimen” sin invasión militar –como si lo hizo el imperio durante más de un siglo y estaría dispuesto a seguir haciéndolo- y al menor costo posible y sin preocupación por los “daños colaterales”, se debe comenzar afectar la estabilidad política del país objetivo que significa afectar: a) la cultura política de la sociedad, b) los procesos económicos y financieros, c) la legitimidad de las autoridades y de las instituciones, d) la eficacia gerencial pública de la producción y los servicios, e) las creencias en el modelo de autoridad, f) la movilidad social, g) el proceso de institucionalización y h) los canales de participación social, pues en torno a esas ocho dimensiones las acciones emprendidas por el CMFC podrían desestabilizar a un sistema o régimen político. Las matrices mediáticas con sus objetivos inmediatos, presentados en la primera parte, son evidencias de las intenciones desestabilizadoras contra Venezuela.

Tales afectaciones pueden lograrse en unos sectores sociales más que en otros debido a la dialéctica humana, es decir, al desarrollo de las contradicciones propias del ser humano, a saber, entre lo natural y lo social, entre lo inconsciente y lo consciente, y entre lo objetivo y lo subjetivo, que están permanentemente incidiendo en algunas de las unidades estructurales que configuran la personalidad humana (**), como es a) la intensidad motivacional con su función de movilización, b) la expectativa con su rol de orientación, c) el estado afectivo con su función sostenedora, d) el estado cognitivo con su formación del conocimiento de la realidad, e) el metacognitivo que forma el concepto de sí mismo y f) la instrumentación ejecutora con su función implementadora expresada en determinadas operaciones, acciones y habilidades.

Por supuesto, entre las contradicciones y las unidades estructurales hay una dialéctica sincrónica y diacrónica que en un verdadero proceso revolucionario se va expresando intensamente en el conflicto individualismo-colectivismo dado en los diversos campos de la política y la economía, acrecentado desde y por los medios de comunicación privados donde, desde el director, gerente, productor y guionista (con su individualismo acrecentado sobre el colectivismo, crean realidades virtuales o hacen predominar la pseudoconcreción) hasta los camarógrafos, musicalizadores y en menor medida los fotógrafos (quienes generalmente terminan insertos en esa dinámica y aceptando como útil la lealtad hacia la burguesía).

Veamos algunas ideas para operacionalizar las tres amplias estrategias multidimensionales que desde las últimas dos décadas aplica con mayor intensidad e integralidad el CMFC, dirigidas a fomentar la violencia, afectar la subsistencia y fortalecer creencias mediante las comunicaciones (internet, tv por cable y redes sociales) para reproducir antivalores y fortalecer patrones de comportamiento antipatriótico y antigubernamental. Si se hace un breve estudio de qué programan los canales estadounidenses para sus emisiones por cable los días previos y coincidentes con las convocatorias a las manifestaciones violentas de la oposición se revelará la estrecha articulación de objetivos-estrategias-medios-acciones que poseen los diversos actores a la orden del CMFC.        

Violencia, creencia y expectativa .- La violencia generada por medio del terrorismo, vandalismo, sabotaje, negligencia, intentos de huelgas, manifestaciones y conductas ilegales y antisociales, va dirigida a afectar la interacción social, ese “mundo de la vida social” tan significativo para la estabilidad de una Nación, con vistas a alcanzar niveles deseados de desestabilización en cualquiera o varias de las ocho dimensiones de la estabilidad política antes mencionadas,  mediante la afectación de las creencias en las autoridades y sus planes de seguridad, el reforzamiento del papel de sus operadores violentos, la reducción de los niveles de las expectativas para crear frustraciones y desestructurar el sistema de participación y protagonismo social.

Subsistencia, creencias y comportamiento.- La afectación a la subsistencia humana mediante las herramientas financieras (unión de las industriales, comerciales, servicios y bancarias) causa en algunas personas traumas psíquicos y psicológicos en ese otro mundo de la subjetividad personal dirigidos a erosionar las creencias sociales compartidas por los pueblos esperanzados en la vía popular y en otro tipo de democracia no representativa. Creencias que constituyen, por un lado, la base de los valores y estos de las actitudes y conductas o comportamientos ciudadanos o particularmente electorales, y por otro, las bases psíquicas afectivas, cognitivas y metacognitivas de las personalidades que en fin de cuentas son las que con sus praxis hacen posible que los procesos sociales en cada una de las ocho dimensiones conduzcan a la estabilidad política deseada.

Comunicación, creencias y valores.- Por ello y solo a través del proceso comunicativo, las personalidades de los sujetos en conflicto se van condicionando hacia uno u otro tipo de comprensión e interpretación de la realidad que es determinante en la formación de las creencias. A través de los medios y herramientas comunicacionales, a las cuales acceden los sectores sociales que logran captar su atención, el CMFC –basados en sus estudios de la llamada Bigdata- manipula las informaciones que psíquicamente autorregulan, viabilizan, sostienen y estabilizan las conductas y comportamientos opositores en sus diferentes niveles (desde la crítica mordaz en una cola del banco o del supermercado hasta la quema de un hospital  y formas de manifestarse que con los años van originando una típica personalidad conservadora, neurótica y agresiva, alterando patrones culturales propios de cada nación, en el caso de Venezuela, de la venezolanidad.

III) Limitaciones del imperio y matrices informativas

Como de lo que se trata hoy en día, para el CMFC, es de captar la atención de “las grandes masas” que desde los años setenta irrumpieron con fuerza más organizada en la vida política de las naciones (***), sobre todo de los países latinoamericanos, asiáticos y africanos, la actividad de ese complejo imperial se ha tenido que enfocar –a diferencia de los 50, 60 y 70- en la utilización de las vías de la llamada “comunicación de masas”, de la violencia social más que limitarse a la violencia de grupos comandos, y en la manipulación de la información, tanto la veraz como la falsa, así como en cierta labor no tan secreta de captación de jóvenes mediante pagos para acciones opositoras públicas o labor periodística arriesgada anti-régimen, de mercenarios para operaciones encubiertas y de funcionarios para operaciones “desde la sombra”, lo que  también hace que los resultados estén condicionados por el nivel organizativo de la seguridad del Estado víctima, en sus especialidades de inteligencia y contrainteligencia.  

Las instrucciones aunque enmascaradas ya son públicas. Por ello, la estrategia tridimensional del CMFC puede ser estudiada y explicada, para luego ser comprendida y debidamente interpretada, a partir de las propias acciones de ese complejo y de sus redes de acciones y operaciones, y también de las propias alocuciones de sus cabecillas políticos o voceros. Aunque siempre hay que investigar muy acuciosamente las posibles operaciones encubiertas como las “operaciones de bandera falsa”, los “falsos positivos”, el “tercer actor” u otro tipo de maniobra tendiente a crear el denominado “enjambre social” o una feroz “pelea de perros”.

De las más recientes alocuciones de congresantes en el poder legislativo y de secretarios o voceros del poder ejecutivo estadounidense, referidas a Venezuela, se extrajeron las matrices y se infirieron de ellas sus significados, siempre basándose en los presupuestos teóricos antes mencionados y en que en este conflicto de clases antagónicas la coyuntura se debe interpretar como un  juego de suma nula en que la posible desestabilización del actual sistema político sería al mismo tiempo la mayor estabilización del sistema de dominación imperial sobre la Nación.  

El potencial de un  Estado funda sus bases en factores internos y externos, como es la identificación de la población joven con su gobierno, la naturaleza de su sistema sociopolítico y económico, los recursos disponibles, las alianzas y relaciones externas, el potencial del adversario externo, la correlación internacional de fuerzas, entre otros. En razón de ello, tuvo un alto sentido haber repasado las matrices y estrategias informativas que el CMFC trata de imponer como patrones de interpretación, dirigidas, tanto a reducir el potencial de Venezuela como a reforzar el potencial del sistema desestabilizante del CMFC y sus aliados o lacayos internos y externos. 

En el trasfondo de todo es un conflicto sobre el eje del poder y del potencial de los actores para alcanzar sus fines. Unos dirigidos a regresar al pasado explotador del pueblo y la nación en alianza con el imperio y otros con mayoría popular enfrascados en defender al pueblo y sus riquezas para profundizar revolucionariamente las transformaciones sociales.

Dado el nivel de globalización de la vida de cada Nación, de la crisis estructural del sistema imperialista de dominación, de la existencia de otras potencias y organismos de la nueva integración, con políticas exteriores diametralmente opuestas a las de los países imperialistas, y de las ingentes necesidades del pueblo y su voluntad de independencia, es cada día más imperioso integrar más rápidamente al país a otros organismos integracionistas de las potencias dispuestas a compartir, a cooperar, a intercambiar servicios, inversiones y a comerciar en condiciones de igualdad y en beneficio mutuo, en todos los ámbitos de la vida.

wongmaestre@gmail.com


(*) Politólogo, Internacionalista, Editor, Mgs Ciencias Sociales, Miembro de Jurados de Tesis de Maestrías en el IAEDEN y en el IAEDPG, Profesor de la Escuela de Estudios Internacionales de FACES-UCV. Redes: @ProfeWong www.profewong.blogspot.com , Email: wongmaestre@gmail.com.
(**) Rogelio Bermúdez y Marisela Rodríguez. Psicología del Pensamiento Científico (2004).- Editorial Pueblo y Educación, La Habana.

(***) Castro, Fidel.- Informe Central al I Congreso del Partido Comunista de Cuba. 1975. Editora Política, La Habana.

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