Mostrando entradas con la etiqueta políticas neoliberales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta políticas neoliberales. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de junio de 2020

Colombia a 56 años de la fundación de las FARC-EP. 3ra Parte



Por: Tony López R (*):
Resulta imposible en estos 56 años de la fundación de las FARC-EP, no hablar de los hechos y acontecimientos que rodearon el proceso de paz desarrollados en San Vicente del Caguán. En este artículo solo citare una parte de todo lo que desarrollaron los enemigos de la paz en contra de este proceso, con la participación   la complicidad de altos y medios mandos militares colombianos. 


Este artículo intenta recoger en apretada síntesis esa historia, alguna desconocidas y otras olvidadas, para que se pueda evaluar con justa medida las verdaderas razones de porque los fracasos de los procesos de paz, los engaños y las montañas de muertos que ha pagado el pueblo, a mano de  la oligarquía liberal-conservadora,  para mantener  su poder dictatorial disfrazada de democracia y  mantener sometido al pueblo colombiano a sus políticas neoliberales y entreguistas al imperio estadounidense.

Nunca un proceso de paz en Colombia tuvo tanto respaldo internacional, lamentablemente desde un principio los enemigos de la paz comenzaron su campaña de descredito para impedir que este triunfara. En este caso dos elementos muy negativos para la paz en Colombia y en la región se unieron, los intereses de Estados Unidos que le urgía mantener a este país andino bajo su dominio y el narcotráfico.

El 9 de marzo del 2001 se conformó la Comisión de Facilitación de Paz (CPF) con las FARC-EP, la integraron los siguientes países: Canadá, Cuba, Francia, España, Italia, Méjico, Noruega, Suecia, Suiza y Venezuela.

La creación de la Comisión Facilitadora daba un espaldarazo al proceso y permitía mediante el intercambio de ideas y experiencias solventar las diferencias que se presentaban en la Mesa, no se trataba de mediar cuando había puntos complejos que parecían insalvable, la Comisión procuraba bilateralmente y por separado, trasladar experiencias y argumentos, que contribuyeran al entendimiento de las partes y así se superaron muchos obstáculos y se lograba el consenso.

Un elemento importante a tomar en cuenta es que a esta Comisión se le sumó el apoyo de la Unión Europea y la Santa Sede, pero Estados Unidos nunca apoyo ese proceso, ni participó en ningún evento en  apoyo  a la paz,   pero era lógico que  así respondiera Washington, sus intereses eran otros, no solo el negocio de la venta de armas y de los ricos recursos minero-energético  que tiene Colombia,  el  objetivo además  era  geoestratégico por lo que significa la ubicación Colombia para Suramérica.

Esa es la razón por la cual Estados Unidos ofreció muy tempranamente apoyo militar al presidente Pastrana, ofrecimiento que encajó en el verdadero plan que urdía el gobierno, o sea la reingeniería militar. Mientras Estados Unidos alcanzaba su propósito inmediato con la aprobación del Pan Colombia y más tarde, en el gobierno de Uribe Vélez, el asentamiento de 7 o más bases militares en dicho país.

No tengo la menor dudas de las sanas y verdaderas intenciones de paz del ex senador conservador Álvaro Leyva Durán, él fue el promotor, junto con el ex senador liberal Rafael Pardo Rueda, de que la campaña presidencial se planteara el tema de la paz como prioridad para el país y Leyva gestionara el encuentro con el jefe guerrillero Manuel Marulanda con Andrés Pastrana, con la finalidad de lograr un acuerdo para iniciar conversaciones de paz.  Ese acuerdo se concretó el 9 de julio de 1998 en Caquetania, departamento del Caquetá. Allí empezó todo, incluyendo los 12 puntos, que debía contener la Agenda de Paz refrendados en la vereda de La Machuca, el 6 de mayo de 1999.

Pero los enemigos de la paz comenzaron a trabajar y lo hacen con mucha intensidad cuando el Acuerdo entre las FARC-EP y el Gobierno, llegan a pactar la desmilitarización de cinco municipios, 42 mil km de territorio, en su gran mayoría, donde las FARC-EP controlaba una buena parte de esos territorios, que estaban bajo el dominio de los Bloques Oriental y Sur.

Las Fuerzas Militares, en especial el ejército y su alto mando, estaban en contra de ese despeje e iniciaron su desacuerdo interfiriendo en el trabajo del alto Comisionado de Paz, el primer obstáculo fue la negativa a evacuar el Batallón de Cazadores, que causó la demora del inicio de la Mesa de Dialogo, este debió comenzar en octubre del 98 y no fue hasta el 7 de enero de 1999 que se inauguró. Este fue el primer gran conato entre el Alto Comisionado de Paz y las FF.MM.

La campaña contra ese acuerdo de paz por parte de los medios hegemónicos de prensa nacionales e internacionales y sectores empresariales, ganaderos, terratenientes y  políticos de derecha  liderada por el ex gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez,  recibieron el apoyo de los sectores más reaccionarios del establecimiento, entre ellos importantes miembros y dirigentes de FEDEGAN, SAC, FENALCO, los narco- paramilitares, y un significativo sector castrense con  importante poder  incidieron negativamente en el proceso, todo fue para ganar tiempo, por eso  su estrategia  fue la de ir creando dificultades y que las FARC por un lado y el gobierno por otro, se  enfrentaran, en la Mesa de Dialogo para  o bien lograr la ruptura del proceso o que se fuera retrasando.

No fue gratuita la llamada al orden de los insubordinados, comprometidos en el ya referido intento de Golpe de Estado, explicado en mi anterior artículo,   el gobierno hizo serias concesiones, entre ellas, el Presidente tuvo que ir a la base de Tolemaida a dar explicaciones a los oficiales amotinados y aceptó la petición de que las FFMM fueran permanentemente consultadas y tener voz y voto en las decisiones que se tomaran en la Mesa de Paz del Caguán.

Es así como Pastrana renuncia al principio que había anunciado, de que en ese proceso con las FARC-EP era una tarea de él y del Alto Comisionado de Paz, en esa época Víctor G Ricardo. A partir de allí los militares tomaron activa participación en dicho proceso.

A los pocos meses del ya comentado amotinamiento militar, Víctor G Ricardo fue sustituido y enviado de embajador al Reino Unido y el Comandante en Jefe del Ejército Jorge Enrique Mora Rangel y el resto de los 12 generales y 20 coroneles más los 50 oficiales de diversas graduaciones continuaron en sus cargos. Los militares habían ganado la partida y a partir de allí, las consultas sobre el curso de la Mesa de Dialogo eran permanentes. Una vez más la herencia de la Constitución de 1886 se hacia presente, los militares tomaban partido de las decisiones e intervenían en política del Gobierno y del Estado.

Numerosas fueron las acciones que se desarrollaron contra este proceso, con el fin de hacerlo fracasar, el primero de esos macabros hechos resultó cuando a solo 20 días de haberse inaugurado el 7 de enero de 1999, las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) dirigida por el tristemente célebre Carlos Castaño Gil, ordenó el asesinato de cerca de 200 campesinos que habitaban en las cercanías de la zona de distención acusados de ser auxiliadores de la guerrilla. Ese hecho provocó el primer congelamiento de la Mesa de Diálogo. Como debe comprenderse, estos paramilitares no pudieron acercarse a esas zonas si no tenían el respaldo y complicidad de las FF.MM.

Conociendo el desafío que tendrían por delante, el gobierno y la insurgencia, con el propósito de arropar la política de paz, impulsan la firma de un compromiso de partidos, y organizaciones políticas, así como del Congreso de la República. Los representantes de estas instituciones acordaron respaldar y comprometerse con una política de Estado para la paz, fundamentada en la justicia social y basada en una solución política al conflicto.

Pero pese a ello, los obstáculos contra el proceso de paz se harían presentes, el Gobierno argumentando que existía un acuerdo para que una Comisión de Verificación Internacional viajara a la Zona de Distensión, provocó la reacción de las FARC y el 18 de julio de 1999 se produce el segundo congelamiento de los diálogos.

Esta acción fue promovida por los militares, a sabiendas que la respuesta de las FARC seria adversa y responderían negativamente, mis fuentes de esa época, me indican, que, en el marco de las acciones sicológicas, los militares querían medir fuerza y en retaliación a la decisión presidencial de prorrogar la Zona por seis meses el 4 de junio, plantearon la necesidad de que la zona fuera verificada.

La negación de las FARC a recibir a una comisión de verificación, provocó la controversia con el Gobierno y de hecho era un indicio de que la sospecha del mal uso de la zona, según los militares, era cierta. La realidad es que se produjo una confusión o tergiversación de lo acordado.  Se trataba de una comisión internacional de acompañamiento y solo servir de verificadora cuando surja cualquier inconveniente que se pueda presentar y superarlo.  O sea, no se trataba de una Comisión para verificar la Zona como al parecer fue interpretado. Frente a la actitud de las FARC, el Gobierno retira la propuesta y se reanudan los diálogos.
Luego de estos primeros escollos, que provocó una demora de varios meses, para la instalación de la Mesa de Negociaciones esta se logra dejar establecida oficialmente en un acto protocolario el 24 de octubre 1999 en el municipio de la Uribe, departamento del Meta, con la participación de la población civil y de personalidades nacionales e internacionales.

El Gobierno y las FARC acuerdan la conformación del Comité Temático Nacional, uno de los hechos más importante de este proceso porque este Comité tuvo entre otras misiones, la de convocar a las Audiencias Públicas lo cual era el marco adecuado para la participación popular en el proceso de diálogo y negociación.
El Comité Temático que se conformó para recibir a las organizaciones sociales y gremios y llevar a cabo sus propuestas, algunos como el del gremio de los maestros, temas sobre la economía, la cultura y el impacto negativo del modelo neoliberal. Por razones burocráticas el Comité no pudo comenzar sus trabajos hasta mediados del 2000, ese obstáculo tenía la intención de retardar este importante proceso que había sido acogido con mucho interés y beneplácito.

En una nueva acción de los uniformados contra el proceso de paz,  se aprovecha el frío y criminal asesinato de una pobre e infeliz campesina nombrada Elvia Cortés, a quien le colocaron un collar bomba, que provocó su muerte y la del técnico en explosivo, porque sin prueba y total fundamento irresponsablemente  el alto mando militar culparon a las FARC de tan monstruoso crimen, mientras lo real era, que estas nada tuvieron que ver con dicha barbarie, así lo reconoció el presidente Pastrana (1). Este hecho también ocasionó un enfrentamiento FARC-Gobierno y el congelamiento del proceso por mas de un mes, hasta que el Alto Comisionado, Camilo Gómez, viajo a San Vicente y se disculpó por el error cometido.  Este fue el tercer congelamiento del proceso. 

Lo lamentable es que la acción y el daño sicológico ya estaba hecho, en todos los medios se culpaba a las FARC de este acto terrorista y en el imaginario de incontables personas en Colombia y en el exterior, quedó grabada la culpabilidad de esta organización insurgente. Es el manejo nazi-guebeliano, una mentira repetida se convierte en verdad, matriz de opinión que siembres queda, aunque luego sea desmentida.

La delegación gubernamental fue sorprendida por la propuesta de cese al fuego   por el jefe de las FARC-EP, el comandante Manuel Marulanda. Un tema que, por su importancia en un proceso de paz, resultaba sumamente complejo, más aún en el caso de Colombia. Los proyectos de cese de fuego y hostilidades presentados por el Gobierno y las FARC para nada coincidían. 

Para el gobierno, era muy perjudicial, pues tenían claro que una aceptación de un cese de fuego, los forzaría a parar la reingeniería militar que se estaba llevando a cabo en las Fuerzas Militares, con el apoyo de los Estados Unidos y era impresentable interna y externamente dicha propuesta, cuando en realidad el gobierno se preparaba para la guerra y maniobraban para ganar tiempo.

En la primera quincena de septiembre se produce el secuestro del avión de Aires que rendía vuelo entre Neiva y Florencia, el secuestrador era Arnubio Ramos un miembro de las FARC que se encontraba preso y era trasladado a rendir indagatoria ante los tribunales en Florencia, la capital del Caquetá.

La acción era propia para un filme norteamericano, cuya espectacularidad de por sí debió llevar a los jefes de las FARC EP a desconfiar. Debió llamarle la atención la facilidad con la cual el secuestrador redujo a sus guardianes y evaluar cómo y quién le había colocado la supuesta arma en el baño del avión, si es que esta existió. 

La operación fue una de esas acciones en las cuales se especializan los servicios de inteligencia israelitas, servicios que desde hace años asesoran a la inteligencia colombiana, así lo confesó el propio Arnubio, cuya misión principal era asesinar a Manuel Marulanda o al comandante Jorge Briceño, c/p Mono Jojoy.  O atentar contra el comandante Oscar “el Paisa” pero terminó asesinando a su segundo al mando.

Por este frío crimen, Ramos fue detenido e interrogado y confesó que había sido reclutado por la Dirección de Inteligencia Militar y el secuestro del avión de Aires había sido una acción muy bien planeada y dirigida por dicha dirección.  Una arriesgada operación que puso en peligro a los pasajeros de dicha nave y a su tripulación. Según él con esa acción podría provocar la ruptura del proceso. 

Estaba claro que las negociaciones del Caguán ya estaban agotas, el gobierno había logrado a esas alturas de casi tres años y meses, alcanzar el objetivo de su reingeniería militar con el apoyo incondicional del gobierno de los Estados Unidos y sus Fuerzas Armadas.

Eso explica las razones por las cuales la Mesa de Diálogo y Negociación no avanzó en concretar un solo acuerdo de la agenda pactada en Caquetania y refrendada en los Acuerdos de la Machaca, y en San Francisco de la Sombra, el   Gobierno estaba ganando tiempo, la tesis de la derrota militar había prevalecido para sentar a las FARC-EP en una negociación en condiciones de debilidad. Y Andrés Pastrana, por sus grandes debilidades perdió realmente lograr una real y verdadera Paz y tal vez  haber ganado el Premio Nobel que el ansiaba.

Los enemigo de la paz y el sector de la oligarquía liberal-conservadora, completamente vinculada al narco-paramilitarismo y a los intereses de los Estados Unidos, prevaleció, en las próximas entregas  de este serial, sobre el 56 aniversario de la fundación de las FARC-EP, conocerán más detalles  de las conspiraciones y entretelones que rodeó el proceso del Caguán,  para que puedan  explicarse, lo que sucedió y lo que ha acontecido posteriormente y el actual desenlace de los que está sucediendo con los Acuerdos de La Habana y la repercusión interna en el Movimiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas, Ejército del Pueblo (FARC-EP).

(*) Periodista, politólogo y analista Internacional.
jorgarcia726@gmail.com
Bibliografía utilizada:
(1)          La Palabra bajo el Fuego. Ed. Planeta. Pág. 240 y 241. Autor. Andrés Pastrana Arango

sábado, 23 de mayo de 2020

La crisis del capitalismo y las guerras en el marco de la pandemia


Por Diego Olivera Evia:
Hacia donde avanza la realidad de las derechas latinoamericanas

La pandemia de coronavirus se está convirtiendo en una crisis social, económica y política en una escala que no tiene precedente. La drástica caída de ayer en los mercados mundiales y especialmente en los Estados Unidos, donde Wall Street registró su mayor pérdida de un día desde 1987, surgió del reconocimiento de que la pandemia afectará masivamente la economía mundial y perturbará profundamente el orden social existente.

Las estimaciones de la probable escala de muertes por la enfermedad están aumentando la ansiedad. El número total de infecciones confirmadas en todo el mundo se acerca a las 150.000 y aumenta exponencialmente, pero esto subestima enormemente la realidad. Debido a la falta de pruebas adecuadas y el largo periodo antes de que aparezcan síntomas, el número real es mucho mayor. La cifra oficial de muertes es ahora de más de 5.000 y las vidas de incontables millones de personas en todo el mundo están en peligro.

Italia está profundizando su cierre nacional, con prácticamente todas las tiendas cerradas y las calles vacías. La canciller alemana Angela Merkel ha dicho que entre el 60 y el 70 por ciento de la población se infectará, lo que significa que millones de personas necesitarán cuidados intensivos o morirán. Según se informa, Irán ha comenzado a cavar fosas comunes a medida que la epidemia se descontrola. Francia está cerrando todas las escuelas y universidades. En los Estados Unidos, se han cancelado los principales eventos deportivos y de entretenimiento, y las tiendas de comestibles se han quedado rápidamente sin productos de primera necesidad.

La pandemia del coronavirus ha puesto de manifiesto la incapacidad del sistema capitalista para hacer frente a tal crisis. Los Gobiernos de todo el mundo han respondido con un asombroso nivel de incompetencia y desorden. No se han hecho preparativos para un desastre totalmente previsible. Los sistemas de salud, privados de recursos, están abrumados.

La incapacidad total de los Estados Unidos, el país capitalista más rico del mundo, para responder a esta emergencia inculpa al Gobierno y a todo el sistema económico.

El discurso de Trump se produjo después de semanas en las que el presidente, centrado enteramente en el impacto de la crisis en el mercado de valores, proclamó que todo estaba bien, que el coronavirus no era una amenaza seria. No se atrevió a expresar ni una pizca de simpatía por las masas populares de los Estados Unidos y del mundo entero que están viendo sus vidas volcarse. No anunció ninguna medida para hacer frente a la falta de pruebas o a la extrema escasez de instalaciones de atención médica.

Sin embargo, no se trata sólo de la personalidad sociópata del actual ocupante de la Casa Blanca. Trump es el producto del capitalismo estadounidense, de una sociedad dominada por niveles de desigualdad sin precedentes, en la que una vasta riqueza ha sido acumulada por la élite financiera a expensas de todo lo demás.

Los gigantescos bancos y corporaciones deben ser puestos bajo propiedad pública y control democrático. Las grandes fortunas de los ricos deben ser expropiadas para que haya fondos disponibles para garantizar el acceso universal a la atención médica, la vivienda, los servicios públicos y otras necesidades sociales. Toda la vida económica debe reorganizarse sobre la base de una economía global y planificada, eliminando el obstáculo de la propiedad privada y el afán de lucro. La última consideración que debe tenerse en cuenta es el impacto en las ganancias empresariales y en los valores de las acciones de Wall Street.


Hacia donde avanza la realidad de las derechas latinoamericanas
América Latina es hoy la única región donde hay un cuestionamiento real en un conjunto de países a las políticas neoliberales impuestas por los organismos financieros internacionales. Si uno mira hacia Europa, África, Asia u Oceanía verá que existen múltiples movimientos sociales que cuestionan las políticas de ajuste y que algunos tienen una importante representatividad parlamentaria. Sin embargo, como región, hay sólo una donde existen debates profundos y liderazgos fuertes que cuestionan –como mínimo– el orden neoliberal y proponen propuestas superadoras.

La reciente dura respuesta del gobierno de los Estados Unidos a la decisión del Salvador de romper relaciones con Taiwán y reconocer a la República Popular China es un claro ejemplo de la preocupación de la Casa Blanca por cada paso mínimo que pueda dar en su “patio Trasero” un gobierno alineado con la corriente progresista que se ha desarrollado en América Latina y el Caribe en el siglo veintiuno.
Hay que destacar que esta corriente es muy heterogénea y difícil de definir en términos conceptuales porque abarca desde el Frente Amplio de Pepe Mujica en el Uruguay hasta la Cuba revolucionaria, pasando por el chavismo en Venezuela, Evo Morales Bolivia o el kirchnerismo en la Argentina que gobernó durante doce años.

Esta corriente está formada por hombre y mujeres que se definen como “progresistas”, de “izquierda”, “populistas”, “nacionales y populares”, “socialistas”, y una amplia gama de definiciones que incluyen a algunos y excluyen a otros.

Sin embargo, tienen muchos puntos en común que los llevó a acercarse para forjar por primera vez desde las independencias nacionales del siglo XIX una región integrada en base a un discurso que algunos definen como “post-neoliberal”, aunque varios hayan seguido aplicando postulados clásicos del dogma neoliberal; y la búsqueda de un camino de integración regional sin la tutela de los Estados Unidos, aunque esto tampoco implica una retórica “antiimperialista” en conjunto.

Esta nueva corriente emergió como una novedad para América Latina en el siglo XXI y se fue consolidando en franca disputa con las corrientes conservadoras, liberales, de derecha que con sus diferencias y matices gobernaron durante los siglos XIX y XX. En el siglo XX los gobiernos populares-progresistas-nacionalistas o de izquierda en sus múltiples variantes fueron relativamente de corta duración porque la mayoría fueron derrocados por sangrientos golpes de Estado, con la salvedad de Cuba y su revolución en 1959.

Si miramos retrospectivamente veremos que la última etapa de uniformidad en la región fue la década de los noventa del siglo pasado, la que en diversos trabajos hemos definido como “la década del mito neoliberal”. Esa década en América Latina tuvo una característica: la aplicación de las teorías neoliberales y el éxito de su discurso mediático. Salvo Cuba, que es un caso aparte, en los noventa la ola del pensamiento neoliberal se expandió a lo largo y ancho de América Latina.

El neoliberalismo extremo desde una posición marginal y minoritaria durante casi todo el siglo XX logró convertirse en doctrina hegemónica. Para ello fueron necesarias dos fases: una de imposición y otra de consenso. En la primera, para imponer su nuevo paradigma como verdad absoluta e incuestionable, necesitaron de dictaduras militares que impidieran cualquier tipo de oposición y sociedades paralizadas por el miedo (Brasil, Chile, Argentina).

Es importante señalar que la imposición del modelo neoliberal no fue consecuencia directa del fracaso de los proyectos “populistas” porque la mayoría de los gobiernos “populistas” NO fueron castigados por el voto popular, sino que fueron derrocados por golpes de Estado.

En la segunda fase, con la apreciable participación de los medios masivos de comunicación se fue consolidando un consenso ideológico aplastante y la conformación de lo que Ignacio Ramonet definió como “pensamiento único”. El trabajo ideológico de los pensadores que difundieron las teorías neoliberales tuvo éxito ya que en pocos años lograron que sus ideas parecieran –reitero, parecieran– el único modelo lógico y viable.

(*) Periodista, Historiador y Analista Internacional
diegojolivera@gmail.com

viernes, 8 de mayo de 2020

Un grupo de mercenarios, a sueldo del imperialismo norteamericano, intentó atacar por mar a la República Bolivariana de Venezuela


.
El asalto fue repelido gracias a la vigilancia del poder popular organizado en la unión cívico-militar. Para desviar la atención del desastre causado por sus políticas neoliberales en esta pandemia, Donald Trump y su vasallo colombiano Iván Duque atacan a la Venezuela Bolivariana, que en cambio ha demostrado eficiencia y organización frente al coronavirus, porque ha puesto la salud del pueblo antes a los intereses del mercado.


El gobierno bolivariano denunció que uno de los mercenarios, lanzado en esta nueva operación de agresión, confesó ser un agente de la DEA, la agencia antidrogas de los Estados Unidos que, como la historia nos ha enseñado, es el principal accionista de todas las operaciones desestabilizadoras en América Latina y más allá.

La batalla entre dos modelos, el capitalista y el socialista, que tiene lugar en esta gigantesca operación de desenmascaramiento del capitalismo destacada por el coronavirus, no tiene cuartel. Requiere el uso de traidores a quienes la revolución ha hecho el honor de atribuir un papel, y que hoy se prestan como megáfonos a un sistema de explotación nefasto y en bancarrota.

Este ataque no es nuevo, así como las estrategias de agresión e invasión intentadas por el imperialismo norteamericano a través de sus agencias no son nuevas. Desde la victoria de Hugo Chávez en las elecciones del 6 de diciembre de 1998 hasta la actualidad, el imperialismo norteamericano ha activado la ansiedad golpista de la oposición venezolana en muchas ocasiones, para volver a tener bajo su control lo que siempre ha considerado como su propio patio trasero.

Casi sesenta años después de la invasión de la Bahía de Cochinos en Cuba, la Venezuela bolivariana está experimentando una agresión similar a la que, en abril de 1961, Estados Unidos desató contra la revolución cubana, por medio de gusanos anticastristas con sede en Miami. Sin embargo, la diferencia radica en la calidad de la guerra híbrida desatada después de la caída de la Unión Soviética.

Una guerra permanente y continua, que hace de la revolución bolivariana un laboratorio de prácticas y experiencias, útil para todos los pueblos que pretenden construir su propio futuro sin mordaza.

 Ante la agresión imperialista, dijo el presidente Nicolás Maduro el 1 de mayo, dirigiéndose a las y los trabajadores, respondemos de esta manera: "trabajo, salud, fusil".

El CONAICOP responde “Presente”. Toma partido en defensa de la revolución bolivariana y su presidente Nicolás Maduro y rechaza todas injerencias y agresiones extranjeras.

No al bloqueo económico-financiero de los Estados Unidos y de la Unión Europea contra Cuba y Venezuela

Que viva el socialismo
Que viva la revolución mundial.
Leales siempre, traidores nunca
Rubén Suárez secretaria internacional
Alcides Martínez Secretaria general
Geraldina Colotti Secretaria Europa


miércoles, 15 de abril de 2020

Estados Unidos y la agresión militar a Venezuela



Por Oscar Rotundo:

El capitalismo ha quedado desnudo ante la pandemia del Covid-19, mostrando todas sus miserias y su incapacidad para satisfacer las necesidades de las mayorías populares.
La concentración de riquezas y capital en cada vez menos familias y grupos oligopólicos, no ha generado el tan anunciado “derrame” de recursos para lograr la felicidad y el bienestar con el que se ilusionara a varias generaciones y las consecuencias de tanta explotación y desigualdad hace que millones personas en el mundo cuestionen las formas de vida que devienen de las políticas neoliberales.


Muchos países durante el siglo XX trataron de construir alternativas que posibilitaran mejores condiciones de vida para los sectores del campo popular y siempre encontraron en su camino, las restricciones económicas, la conspiración o la guerra desatadas por las élites mundiales lideradas, después de la segunda guerra mundial, por los Estados Unidos.
Siempre, con una excusa por delante, Estados Unidos, desplego un sinfín de estrategias y herramientas bélicas para lograr el control de los mercados mundiales y la imposición de sus intereses sobre la vida de las personas, dentro y fuera de sus fronteras.

Con la complicidad de las potencias capitalistas, la criminalidad de los gobiernos norteamericanos ha recurrido a bombas atómicas, invasiones, bloqueos navales, golpes de estado, o a utilizar a sus lacayos para desatar ataques terribles como la guerra biológica de Irak contra la República Islámica de Irán.

En el siglo XXI, después de la concreción de un bloque de gobiernos alternativos en América Latina, liderados por la Revolución Bolivariana de Venezuela, Estados Unidos se ocupó sistemáticamente de que esa construcción no prosperara y de que sus mentores sufrieran las consecuencias por haber sembrado una semilla de esperanza ante la imposición del “Destino Manifiesto” con el que los amos del norte pretenden subyugar a los países del mundo.

En Venezuela, el imperialismo desplegó todas sus alternativas subversivas, golpes de estado, bloqueo, magnicidio, sabotaje, utilización de un estado lacayo para alentar una provocación militar, manipulación financiera, corrupción de funcionarios públicos, guerra psicológica, subvención de actividades terroristas, acoso mediático y difamación para justificar una intervención militar directa.
Todas ellas impactaron sobre el pueblo venezolano generando condiciones de vida difíciles en aras de llevar adelante la caída de su gobierno.

Precisamente en medio de una pandemia como la del Covid-19 el pueblo bolivariano vuelve a vivir la amenaza de una agresión militar por parte de una coalición integrada por EE.UU, Francia y Reino Unido.
En plena crisis económica y sanitaria a nivel mundial, el gobierno de Donald Trump, acusa de narcotráfico al presidente de Venezuela Nicolás Maduro, ofreciendo 15 millones de dólares de recompensa por su captura y genera la operación antidrogas “más grande de Occidente”.

Quizás la celeridad de esta ofensiva contra Venezuela, no haya que buscarla en las circunstancias de la nación caribeña, sino en las graves condiciones en las que el mandatario norteamericano tenga que enfrentar una pretendida reelección en noviembre del 2020.

Quienes hayan estudiado el sistema político de Estados Unidos sabrán que las guerras suelen revertir la declinante popularidad de los presidentes que pretenden ser reelegidos.

Donald Trump en diciembre del 2019 contaba con un 45 por ciento de aprobación, antes de que su actitud ante la pandemia desnudara la escandalosa política sanitaria que excluye a millones de personas dejándola desamparada ante un flagelo incontrolable.

Con un déficit comercial y fiscal en crecimiento y la aparición inesperada (y luego menospreciada) del Covid-19 que hasta la fecha* ha generado 23.000 fallecidos y una cifra superior a los 572.160 casos de infectados, la administración norteamericana necesita imperiosamente revertir esta realidad que también se expresa en el incremento de la desocupación y la tasa de pobreza.

Desde la llegada de Trump al gobierno, la pobreza y la indigencia se han profundizado seriamente. Según las cifras de organismos internacionales, de los 41 millones de personas en situación de pobreza, 18,5 millones se encuentran en pobreza extrema, colocando al país con la tasa más alta de pobreza juvenil entre los países industrializados.

Las premuras electorales del gobierno norteamericano y esta nueva crisis del sistema capitalista han generado este desesperado escenario bélico contra Venezuela, que, de elevarse a una confrontación militar, precipitaría el colapso económico a nivel mundial y agravaría la situación sanitaria de manera inimaginable.
rotundointernacional2020@gamail.com


sábado, 30 de noviembre de 2019

Presidente millonario, infortunio para el pueblo



Por Hedelberto López Blanch:

Como ha sucedido a través de la historia y en particular en América, todos los millonarios que alcanzan la presidencia del país apoyan a las clases altas más adineradas de la sociedad en detrimento de las mayorías poblacionales. Los casos en Estados Unidos se repiten desde casi su fundación pues para llegar a la primera magistratura del gigante norteamericano mediante campañas electorales, hay que disponer de cientos de millones de dólares.



En América Latina, como en Estados Unidos, los millonarios que alcanzan el poder, no implementan medidas que ayuden a sus pueblos, mientras que apoyan a las poderosas transnacionales y a las oligarquías criollas que se enriquecen aun más con la aplicación de medidas económicas capitalistas.

Tenemos el caso del argentino Mauricio Macri que cuando anunció su candidatura a la presidencial, declaró bienes por 5.5 millones de dólares, (publicaciones financieras aseguran que sobrepasan los 100 millones) que incluían participaciones en varias sociedades, depósitos en Estados Unidos y Suiza y varias propiedades.

Esa fortuna era solo su patrimonio personal, a lo que se sumaba el de su padre Franco Macri, magnate de la industria en Argentina que posee empresas en sectores de la construcción y de los automóviles, entre otros. El capital del magnate padre se calcula en la astronómica cifra de 2 000 millones de dólares.

Con la llegada de Mauricio Macri al poder, la nación sufrió un enorme retroceso económico parecido al ocurrido a finales del siglo XX y principios del XXI, al endeudarse el país con el FMI por más de 50 000 millones de dólares, privatizarse empresas públicas, aumentar el desempleo y la pobreza, mientras las capas adineradas acumulaban más fortunas.

En otra nación del cono sur americano, en Chile, alcanzó la presidencia el multimillonario, Sebastián Piñera, con un capital, según la revista Forbes en 3 000 millones de dólares.

Piñera amasó su fortuna a inicios de la década de los años 80, cuando regresó de Estados Unidos con las franquicias de las primeras tarjetas de crédito.

En esa misma época fue contratado como asesor de un banco del que se hizo socio y diversificó sus negocios en el ámbito financiero a través de compra-venta de empresas como una aerolínea, un canal de televisión y un equipo de fútbol, además de inversiones en inmobiliaria.

Admirador del ex general golpista Augusto Pinochet e impulsor de políticas neoliberales, Piñera exacerbó las penurias de la mayoría de la población desfavorecida al imponer en octubre pasado, su última medida consistente en un aumento del 30 % en el precio del pasaje en la red de transporte.
  
El detonante no se hizo esperar para miles de miles de jóvenes, estudiantes, obreros y hasta de la clase media, que no les alcanza el dinero para sufragar canasta básica familiar y los servicios privatizados de agua, electricidad, alcantarillado, educación y atención médica.  

Las manifestaciones se han propagado por todas las ciudades las que trataron de ser contrarrestadas con una represión generalizada la cual ha dejado más de 20 muertos, decenas de heridos y miles de detenidos.

Esta situación de indigencia en varios países de América latina también ha ocurrido en Panamá con las presidencias de dos millonarios, Ricardo Martinelli (2009-2014, acusado en varios casos de corrupción) y Juan Carlos Varela (2014-2018) quien al asumir la presidencia declaró que poseía 25 millones de dólares en acciones de diversas empresas, además de cuentas bancarias, bienes inmuebles y acciones en las radiodifusoras Radio Mix, La Tipica y Blast.

Varela, al terminar su gobierno en 2019, dejó a los panameños como el segundo país más desigual de la región.

Paraguay desde 2013 vio la llegada al poder de Horacio Cartes, un empresario multimillonario que logró reelegirse en 2018 y que ha sido objeto de varias acusaciones de malversación, estafas y relaciones con el narcotráfico. En el país la pobreza se estima en 34 % de la población y en las zonas rurales es superior.
En México, durante los seis años de gobierno de Enrique Peña Nieto, sus cuentas bancarias se ensancharon en casi un 60 %, mientras que sus ingresos anuales aumentaron el 679 %, según una investigación de la Revista Digital Froji.mx, y divulgados por la Secretaría de la Función Pública (SFP). Más de 50 millones de mexicanos son pobres.

Si vamos a Perú, nos encontramos con el ex mandatario Pedro Pablo Kuczynski, quien renunció por haber recibido sobornos de la compañía Odebrecht, se fue con sus más de 10 millones de dólares y dejó a la mayoría de la población envueltas en las tradicionales penurias de hambre, miseria y necesidades.  

De estos ejemplos se desprende que los millonarios no deben presidir los países porque al final responden a sus propios intereses de clases y se apoyan en leyes neoliberales que arruinan a las grandes mayorías en detrimento de las minorías.

hedelbertol@gmail.com

lunes, 10 de diciembre de 2018

La ideología del miedo


Por Juan Pablo Cárdenas S.:
En el fracaso de las políticas neoliberales que vienen pronunciando las brechas de la inequidad tanto en Chile como en otros países, la derecha se ha ido quedando sin su tradicional discurso y debe recurrir a todo tipo de estratagemas electorales para conservar su vigencia y acceso al poder político. Pero ya se ve que hasta en naciones como Francia la protesta social se eleva y radicaliza, mientras que en México asume un presidente de izquierda respaldado por un inmenso caudal de votos, en la promesa de cambiar el sistema institucional y económico de esta nación.


En nuestro país, la hecatombe vivida por la Concertación y la Nueva Mayoría (la autodenominada centro izquierda) se explica fundamentalmente en la renuencia de sus gobiernos a alterar el modelo político económico y social heredado por la Dictadura, en su encantamiento por la democracia protegida  y una estrategia de crecimiento que hace a los ricos más ricos y a los pobres los obliga a esperar o a renunciar definitivamente a sus justas demandas.

Por cierto, que el nuevo gobierno de Sebastián Piñera se explica en la pobre gestión de Michelle Bachelet, en el desencanto ciudadano y en el millonario gasto electoral que siempre resulta muy efectivo cuando se trata de reunir los sufragios de la población más inculta, menos reflexiva y más abrumada por el discurso del miedo,  bien propagado por los grandes medios de comunicación y la demagogia política.

Es cuestión de ver la televisión y analizar la orientación ideológica de nuestra prensa para comprobar cómo se asusta a diario a los chilenos con la posibilidad de que la delincuencia común y el “caos” de inconformismo social puedan amenazar sus modestos bienes, su inestable fuente laboral y precarias remuneraciones. Aunque la inmensa mayoría del país sabe, por ejemplo, que nuestro sistema previsional es injusto y que las AFPs se roban sus ahorros, hasta hay quienes creen que la situación podría ser todavía peor si el Estado le pusiera freno a la especulación de las cuatro o cinco empresas hacen con los fondos aportados por los trabajadores para alcanzar una digna pensión de retiro.

De esta forma, cuando se advierte que los que jubilen en los próximos años no recibirán una pensión promedio que supere los doscientos o trescientos mil pesos mensuales, todavía se teme que los multimillonarios fondos administrados por estas entidades pudieran serles arrebatados y las pensiones que reciban sean peores que las actuales. Aunque casi todos concuerden y hasta salen a las calles convocados por No+AFP, se sigue dudando de que el sistema de reparto y la regulación del Estado pudiera ponerle fin a escandaloso fraude previsional. Sin observar las onerosas pensiones que reciben los jubilados de las Fuerzas Armadas y policiales que continuaron con el sistema antiguo y solidario,  previendo certeramente que la Reforma Previsional impulsada por la Dictadura y mantenida por sus sucesores en La Moneda solo le acarrearía beneficios a las actuales administradoras de sus cotizaciones.

Por otro lado, la realidad de los cotidianos asaltos que sufren los transeúntes, automovilistas y los millones de habitantes en sus propias viviendas lleva a muchos a preferir un gobierno que promete acrecentar más la represión policial, cuando ya resulta innegable que buena parte de las bandas delictuales están integradas por los propios policías o protegidas por éstos. Cuando, incluso, los trágicos sucesos de la Araucanía tienen como hechores intelectuales y materiales a los propios carabineros instruidos para defender los privilegios de los poderosos empresarios de la zona y no los derechos de los comuneros mapuches. Aleccionados por sus superiores, como ahora se sabe, para entregar versiones falsas y eliminar evidencias ante el Ministerio Público y los jueces,  a propósito del homicidio de un nuevo joven de esta etnia de manos de un comando altamente militarizado dispuesto por las autoridades para acosar y acribillar a quienes luchan por sus derechos ancestrales.
Desde hace mucho tiempo existe la presunción fundada, también, que desde las” fuerzas del orden” se organizan y amparan las acciones de los encapuchados que irrumpen en las protestas callejeras con la misión de desacreditar las justas demandas sociales, sembrando el caos vial, destruyendo locales comerciales y causando toda suerte de desmanes. Pero lamentablemente, hay muchos chilenos que no quieren asumir esta realidad y terminan avalando que el presupuesto fiscal le otorgue más recursos a los represores. Los mismos que le dotan a la prensa abyecta del sistema aquellas impactantes imágenes y caprichosas versiones sobre lo que pasa en estas movilizaciones que, por lo general, se proponen ser pacíficas y bien acogidas por la población.

Desde antiguo la derecha siempre ha sido muy diestra en administrar el miedo de la población, en propiciar los gobiernos “duros” y las legislaciones más estrictas para combatir a los que quieren en justicia subvertir el orden vigente, clamando justicia social. Por lo mismo es que los militares y policías son siempre instrumentos tan propicios en su desempeño político y carrera política de los grandes delincuentes de cuello y corbata que vienen ahora imponiéndose varios de nuestros países, protegidos por las propias leyes que se dictan a fin de coludirse, estafar a los consumidores y resultar finalmente impunes en los Tribunales. Es el común denominador de los Piñera, de los Macri y de los Bolsonaro con su enriquecimiento ilícito, sus discursos populistas y destinados a obtener el apoyo de los más ignorantes e irreflexivos que abundan en países como los nuestros en que la educación no es democrática. Por esto, la existencia de la delincuencia común y del narcotráfico que asolan a nuestras poblaciones son las grandes aliadas electorales de la derecha y su cínica promesa de combatirlas.

Por cierto que es contrario al ideario derechista la equidad social, el respeto de los Derechos Humanos y el acceso colectivo a la salud o a un salario justo. El régimen capitalista solo aspira a la obtención de mano de obra barata y recursos naturales para dotar de utilidades lucrativas al capital nacional y foráneo. Así sea, también, estresando a nuestro medio ambiente y agotando nuestras reservas; con un desprecio absoluto por fenómenos como el del calentamiento global. Qué duda cabe que nuestro actual gobierno cuando propicia el desarrollo de recursos energéticos limpios, ciertamente no está motivado por garantizarle a los chilenos un medio ambiente sano, sino por la posibilidad de desarrollar buenos negocios a propósito de las favorables condiciones que ofrecen, en este sentido,  nuestro territorio y diversidad climática.

Por esto es que la principal corrupción de quienes se decían demócratas o izquierdistas es haberse “reciclado” ideológicamente para adoptar los disvalores de la derecha, de la sociedad de consumo y la programada desigualdad social. Una descomposición moral que los ha llevado a perpetuar la constitución de Pinochet por cerca de tres décadas, mantener las graves asimetrías en los sistemas de salud y a rendirse a las presiones del mundo castrense, insaciables en su carrera armamentista como, ahora, en sus operaciones fraudulentas.

Es obvio que en esta degradación han influido mucho los sobornos y el cohecho propiciados por el alto mundo empresarial a la hora de legislar y financiar el oneroso gasto electoral. Cuando hoy es la propaganda y no la idea la que manda y marca los escrutinios .O son los temores y no las justas vindicaciones las que modelan las actitudes de quienes todavía concurren a sufragar, en un continente que crecientemente pierde la esperanza en la política. Cuando los partidos se han hecho meramente “instrumentales”, como se ha dicho y se repite, escupiendo la memoria de los grandes referentes libertarios que incluso dieron la vida por un objetivo hoy casi impronunciable como el de la “justicia social”. Cuando la “democracia” es un término universalmente vacío y en boca de los más tenebrosos gobernantes de todo el mundo. Así como la palabra el socialismo enrojece la cara de quienes nos cogobiernan con la derecha. En Chile y en otros países.
juanpablo.cardenas.s@gmail.com

sábado, 29 de octubre de 2016

Dialogo o no dialogo, paz o no paz; ¿Por qué es un dilema en la posición?

Por Felipe Marcano

Para nadie, en el mundo entero, es un secreto el apoyo incondicional del gobierno estadounidense a la oposición venezolana, planes y más planes se imponen con el desarrollo de acciones anticonstitucionales para el derrocamiento del gobierno bolivariano. El fin último en esa dualidad imperio oposición es la toma del poder político nacional, sometimiento a políticas neoliberales y entrega absoluta de la soberanía, la independencia y los recursos naturales. Con esos objetivos es imperativo el derrocamiento del gobierno y el desmantelamiento de la institucionalidad republicana, la derogación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. En ese esquema no puede ni deben existir diálogos fraternos que nos lleven a toda la nación venezolana a un clima de paz y estabilidad política, social y economía. ¡La guerra, destrucción y muerte es sin duda la mejor opción imperial en el desmantelamiento del estado, de la sociedad venezolana! Eso lo sabe y lo practica la oposición en Venezuela.


 En su prédica anti bolivariana, anti republicana, anti constitucional, apátrida, la dirigencia opositora ha convencido a buena parte de la sociedad que el problema económico es el modelo socialista, de equidad y justicia, el socialismo bolivariano del siglo XXI, para ellos el capitalismo neoliberal es el único modelo posible, desde luego; a través de él se entregaran nuestras riquezas al conglomerado industrial militar económico de los Estados Unidos, su mentor y titiritero, máximo exponente del capitalismo salvaje, del neoliberalismo. En su práctica no puede ni debe existir modelo alterno alguno. El dialogo entre venezolanos conduce a la estabilidad política, la paz social y mucho más allá, a la estabilidad económica.

La estabilidad económica, derivada de los diálogos políticos y la paz social, representa, sin equívocos, recuperación económica de la Nación sin intervención ni auxilios del FMI o BM ni políticas neoliberales. Esta recuperación económica nacional al amparo y control de un gobierno socialista, de un Estado Nación soberano e independiente significa prosperidad. Significa una alternativa posible a la imposición del modelo neoliberal, una alterativa peligrosa para quienes adversan al socialismo como sistema político, social y económico.

El dilema de la dirigencia opositora está entre la paz y prosperidad bajo la concepción social, política y económica de igualdad y equidad derivada de diálogos y acuerdos políticos fraternos o la guerra, imposición a sangre y fuego imperial de un modelo neoliberal del que ya, nosotros los venezolanos, los latinoamericanos conocemos sus nefastas consecuencias. En otras palabras; para la oposición venezolana, ¡la toma del poder político está supeditada a gobernar sobre las ruinas de un estado colonial anexo en lugar de un Estado Nación Soberano e Independiente bajo los principios establecidos en la Constitución Bolivariana! Su problema existencial es; ¿quién será el señalado por el dedo imperial para gobernar la tierra devastada? ¡Henry, Capriles, Borges, Corina, Leo, Chuo, o Mendoza?¿Quién?


felmar138@gmail.com