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miércoles, 5 de febrero de 2020

Réquiem por una Europa decrépita y en decadencia



Por Sergio Rodríguez Gelfenstein:
En enero de 2003 el secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld acuñó el epíteto de “Vieja Europa” para referirse a ciertos países de la región oeste de ese continente que rechazaban participar en la guerra que Estados Unidos desataría más tarde contra Irak.

En contraposición, Rumsfeld exaltaba el apoyo recibido de los países del este que durante casi medio siglo estuvieron atados a la Unión Soviética y que habían realizado una transición anti dialéctica hacia la extrema derecha. Rumsfeld los llamó la “Nueva Europa”. A ellos se unían los gobiernos de Gran Bretaña dirigido por Tony Blair, España, José María Aznar e Italia de Silvio Berlusconi que representaban la subordinación más extrema a las políticas emanadas de la Casa Blanca. Con ellos finalmente pudo desatar su guerra a partir de informes falsos creados con ese objetivo


La referencia peyorativa por parte del ministro de la guerra de la mayor potencia mundial, considerada una aliada a ultranza de Europa, fue expresión del ideario unipolar que Estados Unidos comenzó a construir tras el ataque terrorista contra New York y Washington el 11 de septiembre de 2001. Algunos intelectuales como Francis Fukuyama y Robert Kagan se habían encargado de dar soporte teórico a esta aberración.

Europa se sintió ofendida, particularmente Alemania y Francia que no consideraban necesario desatar una guerra que avizoraban como parte de la lógica de “…están con ellos o están con nosotros” que había sembrado como paradigma el presidente George W. Bush. Estos países comenzaron a vislumbrar que en el mundo unipolar, ellos también serían excluidos a pesar de que no tenían contradicciones fundamentales con la potencia norteamericana.

Francia (miembro de Consejo de Seguridad de la ONU) con el apoyo de Alemania quiso hacer prevalecer el trabajo de los inspectores de la ONU que estaban verificando la existencia o no de armas de destrucción masiva en el país árabe. En la OTAN, ambos países bloquearon la propuesta de Washington de que una vez desatada la guerra toda la organización se debía involucrar automáticamente en ella.

Más allá de tibias respuestas europeas que llegaron incluso a que el canciller federal alemán Gerhard Schröder recordara que el apellido Rumsfeld suena en oídos alemanes como “patán”, este hecho histórico puede considerarse como la inauguración de la actitud europea de ceder su soberanía a Estados Unidos y subordinarse casi absolutamente a su política exterior.

Fue el triunfo definitivo de los otanistas frente a los europeístas. Fue el funeral oficial de la doctrina de Gaulle que preconizaba una Francia independiente en materia de seguridad y de política exterior y la cesión de soberanía producida por la influencia de otras potencias. Fue –en definitiva- la muerte de Europa, en cuyo territorio se impuso desde entonces la voluntad de la OTAN que –recordémoslo- siempre tiene como jefe a un general de las fuerzas armadas de Estados Unidos.

De Gaulle había llegado incluso a desmantelar en 1966 las bases estadounidenses de Francia y obligar el traslado de la sede central de la OTAN de París a Bruselas. Estados Unidos resintió en extremo tal decisión. El Secretario de Estado Dean Rusk llegó a preguntarse si también se debían llevar los cadáveres de los soldados muertos y enterrados en Normandía. Como expresión del triunfo de la OTAN, el ex presidente Sarkozy se deslindó del pensamiento de quien consideraba su tutor político e incorporó a las fuerzas armadas francesas a la alianza militar.

A la luz de los hechos actuales –parafraseando a Rumsfeld- Europa ya no es solo vieja, ahora además es decrépita, decadente y en proceso de descomposición. Y no sólo su región occidental, la casi totalidad de ese bloque denominado Unión Europea -que permanece frágilmente pegado como lo demostró el reciente brexit- se ha incorporado a la denominación que el ex secretario de defensa de Estados Unidos le dio hace solo 17 años cuando parecía conservar algunos atisbos de dignidad y decencia.

Sin embargo, en años recientes y en los casos de Rusia, Medio Oriente y Venezuela, por citar algunos, Europa ha seguido ciegamente a Estados Unidos y ahora se encuentra en problemas de los que no sabe como salir al ser afectada de manera directa, mientras que el país norteamericano –que la ha usado como carnada- no sufre en carne propia la repercusión de sus acciones.

Las contra medidas rusas no afectan a Estados Unidos, si a Europa, generándose graves conflictos sobre todo con los productores agrícolas que han visto como se ha cerrado uno de sus principales mercados. Esto ha venido a agravar condiciones sumamente precarias en sus áreas rurales, en particular de los países del sur. En España, el conflicto crece por los bajos precios que le pagan los intermediarios a los productores quienes junto a los dueños de las grandes cadenas de supermercados han configurado un oligopolio que vende al consumidor entre un 500 y un 700% más alto que el precio que se le paga al productor.  Por ejemplo la naranja es comprada a 0,15 euros el kilo al productor, mientras que al consumidor le cuesta más de un euro; el aceite de oliva lo pagan a 0,20 euros el litro pero lo venden a más de 2,50 euros.

Frente a esto el gobierno se ha mostrado incapaz de ofrecer soluciones. Mientras los productores agrícolas de Estados Unidos se ven favorecidos en año electoral por el acuerdo con China, a los de Europa se le han cerrado los mercados en cumplimiento de las sanciones que ha decidido Estados Unidos y que los gobiernos europeos acatan con sumisión. Mientras tanto, Jean Pierre Chevènement, representante especial del gobierno de Francia para Rusia informó que las sanciones europeas “no impidieron el crecimiento de la economía rusa” al mismo tiempo que refutó la idea de que Rusia se encontraba aislada. En resumen, Estados Unidos sancionó a Rusia, Europa lo apoyó ciegamente y solo Europa es la afectada. No hay lógica que sostenga esta decisión. 

Mientras eso ocurre el relator especial sobre la Extrema Pobreza y Derechos Humanos de la ONU, Philip Alston se vio obligado a realizar una visita a España para investigar la situación del país en cuanto al sistema de protección social para las personas en situación de pobreza, por lo que examinará especialmente áreas como la vivienda, la educación y la atención sanitaria. Alston informó que: "España es la quinta economía más grande de Europa y, sin embargo, tiene unos niveles de pobreza sorprendentemente altos. Esto plantea verdaderas preguntas sobre quién se ha beneficiado del reciente crecimiento y quién se ha quedado atrás".

En otro ámbito, las guerras desatadas por la OTAN en Medio Oriente a fin de cumplir con los designios de Estados Unidos, han generado una ola interminable de migrantes que van a Europa que se ve amenazada por la desestabilización de sus servicios públicos ocasionando el embate de sectores racistas que encuentran en los migrantes las causas de sus problemas, cuando en realidad, ello no es más que la consecuencia de la guerra y la exclusión que los conflictos creados por la OTAN han producido en África y Medio Oriente.

En Venezuela, Europa y sobre todo España han perdido su tradicional capacidad de mediación al ponerse de lado de una de las partes en el conflicto interno del país. Al seguir sin reservas a Estados Unidos se suman al ridículo de vincularse con un gobierno que no existe como ha quedado claramente demostrado gracias a la solicitud de extradición que ha hecho el presidente de Colombia a quien no tiene a una senadora colombiana fugada de la cárcel en ese país y capturada en Venezuela. 

Estas acciones y muchas otras son expresión de la desvergüenza de gobiernos de talante dependiente de un poder extranjero sembrando las bases de su propia autodestrucción. Quizá la manifestación más importante del proceso desintegrador es el Brexit, aunque por los aires que soplan, otros países están reflexionando acerca de seguir el camino señalado por Gran Bretaña, la cual tiene sus propios problemas internos, toda vez que tal decisión ha sido rechazada por Escocia e Irlanda que tienen profundos deseos independentistas.
Mientras eso ocurre, la opinión pública británica en el marco de su decadencia extrema está preocupada por las acciones de su excelsa monarquía, uno de cuyos miembros se entretenía con prostitutas de alcurnia que le proveía el proxeneta también de alcurnia Jeffrey Epstein condenado por tráfico y prostitución de menores y convenientemente suicidado en una cárcel de New York. Otro descendiente de la inútil reina de Inglaterra se cansó de la basura que envuelve a su familia y renunció a formar parte de la realeza. He ahí los hechos más relevantes acaecidos en las últimas semanas en la otrora primera potencia mundial del siglo XIX. ¿No son esos signos claros de decadencia?

En otro ámbito, la putrefacción europea se manifiesta en el abastecimiento continuo de armas al régimen saudí a fin de seguir desarrollando la genocida guerra en Yemen y el apoyo de Francia a la monarquía marroquí ocupante ilegal de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) poniendo de manifiesto que cuando priman intereses comerciales, la violación de derechos humanos pasa a un segundo plano o son sencillamente obviadas.

El colmo de la desfachatez viene dado por los desesperados intentos de los países europeos, en especial los del este por negar su historia. Así, magnifican la marginal presencia de Estados Unidos en la definición de la segunda guerra mundial, relegando a un segundo plano el decisivo papel de la Unión Soviética en la liberación de toda la Europa oriental al producir la derrota militar del nazi-fascismo. Los países bálticos, Polonia y Ucrania han llegado a tergiversar los hechos, desconociendo por ejemplo que fue el ejército rojo soviético el que liberó el campo de concentración de Auschwitz y con ellos a miles de judíos que corrían grave peligro de ser eliminados.

En esta misma semana, Alemania comienza a vivir el retorno del nazismo de la mano de Ángela Merkel y su partido, que hizo una coalición con los liberales y la ultra derecha fascista de “Alternativa para Alemania” a fin de obtener la victoria en el estado federado de Turingia, rompiendo la alianza que habían mantenido con la social democracia en los últimos años. Analistas especializados en Alemania comparan esta decisión con el nombramiento de Adolfo Hitler en 1933 por el presidente Paul Von Hindenburg.

Este resultado se viene a conjugar con el creciente extremismo de derecha que está permeando al Ejército alemán. Según Christof Gramm, jefe del Servicio de Contraespionaje Militar de ese país (MAD), la situación es alarmante toda vez que solo en 2019 se registraron 360 casos nuevos de extremismo entre los militares manifestando un problema que no deja de crecer.  Todo esto en unas fuerzas armadas que para fines de esta década tendrá un gasto militar que superará al de Rusia. Es como para preocuparse, considerando que este país fue el detonador de las dos grandes guerras del siglo XX.

En esa misma lógica, las élites europeas exaltan como gloriosa la colonización de África y América, regocijándose del genocidio producido en las dos regiones y ufanándose del robo continuado por más de tres siglos de sus riquezas naturales que permitió incrementar la riqueza -a niveles superlativos- de monarquías parásitas y oligarquías que aún hoy se mantienen en el poder y oligarquías que pudieron desarrollar sus países al entrar en el capitalismo industrial de la mano del saqueo, la rapiña y la piratería. Al hacer un recuento, queda claramente demostrado que las guerras más bestiales de la historia se desarrollaron en territorio europeo por pueblos bárbaros que después constituyeron el germen de sus nacionalidades y que hasta nuestros días (en la guerra de los Balcanes) hicieron gala de su naturaleza salvaje y genocida.

Todo esto me lleva a preguntar si Europa puede seguir siendo un referente de algo, si puede seguir siendo árbitro neutral de algún conflicto, si puede dictar pautas de comportamiento en el sistema internacional. La respuesta es No. En el mundo de hoy para hablar con Europa, basta con ir a Washington. Lo demás es perder el tiempo.

sergioro07@hotmail.com

sábado, 2 de marzo de 2019

La constitución del imperio desaloja el estado Nación

Por Enrique Contreras Ramírez


En el mundo globalizado, el estado profundo aplasta toda autoridad, autonomía, independencia y constituciones de los estados Nación- Esto implica perder la soberanía y por lo tanto la autonomía política

Descifrar la realidad que actualmente se tiene en estos contextos socio-económicos y políticos de un mundo globalizado, no es nada fácil. Tenemos dramáticas situaciones, muy difíciles de interpretar en el marco de la geopolítica internacional, por la complejidad y multiplicidad de variables que presenta y que las hacen muy confusas, pues las mismas requieren de un conocimiento en el más amplio sentido, para poderlas descodificar ya que se esconden en el quehacer diario de nuestras gentes.


Una de esas variables de esa complejidad de la que escribo se le debe a los llamados medios de comunicación, cuyas empresas y sus respectivos laboratorios, imponen sus matrices neurolingüísticas, traducidas en ideologías para la dominación y evitar que los pueblos capturen una realidad que nos está conduciendo hacia un abismo donde sólo encontraremos miseria y pobreza.

Quien iba a pensar, hace algunos años, cuando Lenin escribió en 1916 “El Imperialismo fase superior del capitalismo”, que su tesis –por cierto muy bien argumentada para ese entonces- iba a ser superada por el propio desarrollo de la economía del capital, por el paradigma globalizador, donde se une el capital financiero y el capital industrial para darle cabida a formas más perversas de acumular dinero, representado en los grandes conglomerados que son los que en la actualidad dominan el mundo y que dan paso a una de las atrocidades inventadas por quienes manejan el capital, abriéndole camino al IMPERIO DEL CAPITAL y donde desaparecen los llamados imperialismos.

No hay nación en el mundo, independientemente de sus formas de gobierno, sus ideologías, sus estructuras económico-sociales donde el mundo globalizado no intervenga y lo proclamen como una alternativa para el “desarrollo”, tesis avalada por los gobiernos existentes, convertidos hoy día en celestinos de los dueños de ese capital.

EL ESTADO MUNDO
Entre el año 1910 y 1920 el filósofo austriaco en materia jurídica y política  Hans Kelsen uno de esos intelectuales que asesoraban a las Naciones Unidas (en proceso de formación) propuso que todas las Leyes de todas las naciones, es decir las Constituciones de las diversas repúblicas estuviesen regentadas jurídica y políticamente, bajo un sistema jurídico internacional, ya que el llamado Estado Nación –según Kelsen- constituían un obstáculo perturbador e inaccesible al derecho, de allí su propuesta de crear un “estado mundial y universal”. (Al respecto véase el texto de Kelsen “Los problemas de la soberanía”.).

Tal idea, toma cuerpo en la doctrina jurídica del paradigma globalizador, ya que ve en esa propuesta el camino que lo coloca en la cúspide del llamado “derecho internacional” al crear en la dinámica económica y geopolítica el ESTADO-MUNDO. Un Estado Mundo impuesto, los dueños del gran capital lo organizan como una expresión jurídico-política que se encuentra en la práctica por encima de los Estados-nación. El Estado nación queda subordinado en esa nueva estructura jurídica del imperio del capital, donde se aplasta toda autoridad, autonomía, independencia. Esto implica perder la soberanía, su territorialidad y por lo tanto también se disipa la autonomía política, agregando la perdida del concepto de patria, nación y pueblo.

Es aquí, en mi humilde opinión donde se acelera, lo que llama Michel Foucault el biopoder y donde ese Estado Mundo se convierte en un panóptico que viene de una sociedad-mundo disciplinada a la sociedad-mundo de control, donde las comunicaciones se van a encargar de tal situación.

El desarrollo de la ciencia y la tecnología comunicacional, le permite al paradigma globalizador, tener bajo control la economía y la conducta de los gobiernos, la de los pueblos donde siembran en el cerebro humano sus matrices neurolingüísticas para dejarlos como simple repetidores de los discursos de quienes dominan. Sus tecnologías son utilizadas y dirigidas a la observación y vigilancia de la conducta humana, los medios de comunicación –en sus manos- producen ideología como expresión de la falsa conciencia, donde se aliena y se convierte a los seres humanos en objetos perturbados al extremo y su condición de sujetos históricos se disuelve y desaparece en un paradigma que ve el mundo –incluyendo su gente- como una simple mercancía.

Ese Estado Mundo como expresión del imperio del gran capital, creo la figura jurídica de las empresas mixtas - sobre todo para América Latina- con las llamadas Constituyentes derivadas del poder constituido, para poder explotar con mayor eficiencia y eficacia las economías de los países con recursos energéticos y donde el extractivismo es uno de sus principales propósitos. De esta manera se consolidan y se posesionan los conglomerados donde imponen sus condiciones con el aval retorcido de los gobiernos de turno, llámense capitalistas o socialistas. Es ese estado profundo representado por los grandes conglomerados los que han convertido los estados nación, en estados corporativos, especies de empresas cuya única función es venderles nuestras riquezas y recursos naturales a precios irrisorios, además de dañar nuestro medio ambiente, donde sólo quedan desiertos, desolación y muerte.

De esta manera las Constituciones nacionales quedan relegadas y son letra muerta ante el nuevo orden mundial y sus propias leyes. “… las funciones constitucionales han sido desaparecidas a otro nivel. Una vez que hemos reconocido las declinaciones de los sistemas constitucionales nacionales tradicionales debemos explotar como es constitucionalizado el poder en un nivel supranacional, en otras palabras, cómo comienza a tomar forma la constitución del Imperio”. NEGRI, Toni y Michael Hardt. “Imperio”. Editorial Desde Abajo, Bogota, 2001. pp. 303).

EL IMPERIO DEL GRAN CAPITAL Y SU CONSTITUCIÓN
En el campo de los análisis internacionales, en la moldura de la geopolítica planetaria, se ha reconocido y se reconoce que el paradigma de la globalización es un hecho real, nuestras naciones se encuentran  sumergidas en ese proceso y los capitales norteamericanos, chinos, rusos, ingleses, alemanes, por sólo nombrar algunos, son los que tienen el monopolio de la conducción económica y política del planeta, son los que poseen el poder real, mientras que le dejan el poder formal a los gobiernos títeres de las diferentes naciones.

Muchos de esos capitales se han fusionado para constituir la cúspide que actúa bajo el techo de las Naciones Unidas. Esos capitales organizados en grandes conglomerados no tienen frontera alguna, controlan los organismos internacionales del comercio, industria y finanzas, hacen la guerra donde les conviene hacer la guerra y convocan a la paz donde les conviene hacer la paz, siembran el chauvinismo entre naciones para mantenerlas divididas,  colocan condiciones convertidas en leyes supranacionales para dirigir y dominar el mercado mundial, imponen reglas de juego en los escenarios políticos de cada nación y ordenan leyes cuya única intención es garantizar jurídicamente sus inversiones y obtener la mayor ganancia posible. Es un modelo espeluznante que se ha convertido en la espada de Damocles para nuestros pueblos en su afán de reproducir sus riquezas, no importándoles el futuro de la vida humana, vulnerando las libertades y los derechos de nuestras naciones.

Para tales fines, se han valido de gobiernos y partidos políticos celestinos –y esto hay que tenerlo bien claro- sean de derecha o de la llamada izquierda, los mismos han impulsado las citadas Constituyentes derivadas del poder constituido, han participado en ellas para cambiar las leyes, leyes que se han hecho para complacer la sed de poder de los dueños del gran capital y donde en la actualidad América Latina es el gran ejemplo de lo que estamos señalando. Todo parece indicar que  no existe en estos tiempos fuerza humana que se pueda enfrentar al avasallante designio del poder global y su Constitución Imperial.

Desde luego, que para mantener y consolidar el Estado Mundo y su Constitución Imperial  han creado ese cuerpo de leyes omnímodas, verticales y absolutas, que dan "sobrado alegato" y por si fuera poco, "legalidad jurídica" para hacer sentir el poder  del Estado Mundo y de sus fuerzas represivas a todo aquella nación que se atreva a criticar y discutir e incluso poder violentarle su soberanía. Soberanía que al ser violentada y pisoteada, intentan exaltar, para hacerla florecer como conquistas de la lucha por la libertad, la democracia y la civilización. Semejante "perfeccionamiento", se revela más recientemente en la política militarista de guerra de alta intensidad, llevada a cabo por los Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña en el Medio Oriente, cuya intención es posesionarse y no hay otra, de las riquezas petroleras y gasíferas que allí se encuentran. Cualquier intento que se haga para objetar semejante aberración y miserables humana, por parte de los pueblos o movimientos emancipatorios, para tomar un camino propio con autonomía, diversidad y pluralidad, es visto como una transgresión a esas "leyes", calificándose de inmediato de actos terroristas y de esta manera justificar la represión y el crimen, que a nombre del progreso se ejecuta sin consideración humana alguna.

Michel Chossudovsky (2002), al respecto escribe lo siguiente: "En Estados Unidos la "Ley Patriótica" condena la protesta pacífica en contra de la globalización. Manifestarse contra el FMI o la OMC, por ejemplo, podría considerarse "un delito de terrorismo interno". La ley comprende cualquier actividad, lo que podría llevar a "influir en la política de un gobierno por la intimidación o la coerción"; esto es "una manifestación que bloquea una calle impidiendo el tránsito se considera terrorismo interno. En términos generales, la nueva legislación representa una de las más avasallantes afrentas en contra de la libertad que se haya visto en los últimos cincuenta años. Es poco probable que nos proporcione una mayor seguridad, pero sin duda nos hará menos libres". (CHOSSUDOVSKY, Michel. “Guerra y Globalización”. Editorial Siglo XXI. México. pp. 13.

Estas leyes, que  tienen carácter "supraconstitucional" impuesto y dicho sea de paso, muchas de ellas fueron vaciadas en las reformas que le han hecho al Código Procesal Penal venezolano, también tienen el propósito de eliminar toda discusión política que pueda develar el marcado interés de recolonizar a los pueblos, donde ellos tengan como objetivo militar tomar y poseer espacio territorial estratégico, petróleo, gas, carbón, coltan, thorium, agua o biodiversidad, es el propósito fundamental de la llamada Ley Patriota, creada por la administración de Bush, como una de la leyes más reaccionarias y fascistas inventadas por el gobierno norteamericano impulsada por el capital privado en toda su historia.

 El imperio del capital, como expresión del paradigma globalizador ha creado doctrina a todos los niveles para consolidar sus objetivos, propósitos y fines, donde los dueños de ese capital enfermos en su moral y valores desfiguran el concepto de justicia de la manera más malévola y destruyen las economías domésticas de los países para imponer sus malignos intereses.

Hoy día podemos afirmar que los 7.550 millones de habitantes que aproximadamente  poblamos el planeta, vivimos éste martirio del  holocausto globalizador  para  materializar  la  sed de poder del gran capital, pareciera que se estuviera reeditando las experiencias vividas y narradas en los escenarios nazis –claro está, en otros tiempos pero en el mismo espacio-  donde el escritor Ingo Müller en su libro “Los Juristas del Horror”, traducido al castellano por el abogado venezolano y profesor universitario Carlos Armando Figueredo, nos describe y narra.

De esa doctrina, de la que hemos hecho referencia, la que más han utilizado para controlar el descontento de los pueblos es la doctrina del miedo, miedo que trae y afirma el orden social, es un mecanismo primario para evitar el desbordamiento conflictivo de la formación de una estructura socio-económica que pisotea constantemente la historia de nuestros pueblos junto a la dignidad humana, donde se  utiliza la manipulación mediática para evitar cualquier tipo de resistencia para mostrarse como una especie de maquina implacable de poder demoledor de cualquier proceso insurreccional que intente desalojarlos de sus respectivas naciones.

LA RESISTENCIA Y LA LUCHA CONTRA LA GLOBALIZACIÓN
Los que no aceptamos tal dominación que se da tanto en los países capitalistas como los llamados socialistas, podemos desalojar el presente modelo tan inhumano en el teatro de la unidad latinoamericana retomando el planteamiento de Bolívar, que para muchos hoy día rendidos y resignados y acobardados pareciera una utopía y se resignan a vivir en esclavitud.

Utopía vs globalización, pasa obligatoriamente por un proceso de lucha revolucionaria, de construcción, de debates y discusiones permanentes, que han de llevar a la emancipación de nuestros pueblos, para dar origen a un nuevo modelo civilizatorio propio. Modelo civilizatorio que no puede estar sentado en las viejas civilizaciones conocidas hasta ahora que hasta el momento la humanidad ha vivido, en el espacio histórico concretó de la dominación, en ese continuo histórico, incluyendo aquí, los mal llamados socialismos. Socialismos que naufragaron producto de que tales revoluciones fueron y son anexos de los intereses del capital, atrapadas y amarradas de quienes pretenden seguirse repartiendo el mundo, donde destacan con mayor voracidad rusos, chinos, ingleses y norteamericanos, en nombre de un socialismo y un capitalismo que humilla la dignidad de los pueblos y que hoy ya no tiene argumentos y razones para seguir existiendo.

Las experiencias del mal llamado socialismo, mostraron en la práctica  los mismos mecanismos del capitalismo, la acumulación originaria de capital, se obtenía de la misma forma, extrayendo incluso plusvalía del trabajo asalariado y reservando la propiedad privada de los medios de producción, a una burocracia estatal colectivista que se reparte el botín con el capital privado.

Esos socialismos, convirtieron el capitalismo en una especie de hibrido, que en Venezuela se sintetiza y concreta en las llamadas empresas mixtas, donde el capital privado y el capital del Estado se dan la mano y donde la población no palpa, ni siente, ni recibe el beneficio, pero si lo ve una clase gobernante, que se burocratizó y corrompió hasta los tuétanos en el ejercicio del poder.
Nos llegó la hora, de sacudirnos el eurocentrismo que durante muchos años ha prevalecido entre nosotros y de crear nuestros propios modelos de unidad, capaces de buscar los caminos que nos conduzcan a encontrarnos con nosotros mismos.

Concientizar, estudiar, investigar, crear un corpus teórico propio donde nuestra identidad este siempre presente, crear nuestra propia ciencia y tecnología, impulsar una revolución agraria integral ecológica y en armonía con la naturaleza, para la producción de alimentos. Reencontrarnos con nuestra identidad cultural, generar nuestras propias políticas comunicacionales, inculcar en nuestra gente valores como la solidaridad entre los pueblos y los seres humanos, el bien colectivo, el respeto a la dignidad de hombres y mujeres, a recuperar nuestra espiritualidad y religiosidad hoy aplastada y clandestina, por la influencia anglo- americana, el bien común, a la justicia social, cambiar el modo de producir, el concepto de trabajo, en otras palabras, abrir un espacio para la confidencialidad, con mucha poesía, mucho humanismo, mucha comunión  para poder encontrar los caminos, los nuevos espacios convivenciales entre los hombres y mujeres. Todo esto es parte de la estrategia emancipadora y de esta guerra a muerte que debemos librar los latinoamericanos, para poder tener el derecho moral, social, político a pensarnos como una gran patria, nación y pueblo.

No se trata de hablar de unidad para producir en aras de satisfacer nuestras necesidades solamente, es unificar en los planos jurídicos-políticos, culturales, ecológicos, económico-social, nuestros pueblos, no olvidando nunca que la emancipación de nuestro continente, pasa por emancipar nuestra propia conciencia y quien se une prevalece. He ahí, la utopía que intentaron materializar nuestros próceres con la guerra de la independencia y que ahora es la gran tarea de nuestras naciones dejada por Bolívar, de lo contrario a mediano y largo plazo se perecerá, ante las políticas salvajes y genocidas de la globalización.

Hay distractores, muchos distractores para desviar la atención sobre nuestro enemigo principal representado en el paradigma globalizador, el caso venezolano es un ejemplo claro de esta situación, mientras tienen un pueblo dividido, unos a favor de los rusos y otros a favor de los norteamericanos, los mismos siguen saqueando la república y el Arco Minero es realmente el objetivo de esos conglomerados y al pueblo lo tienen entretenido en un teatro siniestro, donde lo único que se pide es que se vaya Maduro y que se quede Guaidó, ambos títeres del gran capital y de sus respectivos conglomerados, en esta tragicomedia que vive el pueblo venezolano.

unasimpleopinion7@gmail.com