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sábado, 13 de julio de 2019

Un contrato social para vivir en Paz



Por Libardo García Gallego: 
Desde hace muchos siglos los líderes más humanistas, más solidarios con los de su misma especie, vienen haciendo intentos por construir una sociedad armónica, pacífica, donde todos los seres humanos vivamos felices. El último documento es la Declaración Universal de los Derechos Humanos, diciembre 10 de 1948. ¿Pero por qué no es posible llevarlo a la práctica?



Intentemos alguna explicación. 
Un sector ambicioso, egoísta, autosuficiente, de la población, autoproclamado como más capaz e inteligente que sus congéneres, basado en la teoría de la selección natural, según la cual en la sociedad humana sólo los más astutos, los más feroces, tienen derecho a una vida feliz y los demás deben ponerse a su servicio, se ha inventado sistemas socioeconómicos y políticos para hacer realidad esa concepción. Inclusive hay personas tan convencidas de ello que predican a todos los vientos el origen divino de la misma y que nadie tiene derecho a contradecirla. Así ha vivido la humanidad en el esclavismo, en el feudalismo y hoy en el capitalismo. Hobbes resumió tal situación en la oración: “El hombre es un lobo para el hombre” y Marx la expresó así: “La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”.

Para ese sector autocrático, si las personas no compiten entre sí es imposible el progreso de la sociedad, dizque porque hay individuos que, por genética, son perezosos, incapaces, no creativos ni emprendedores y, en consecuencia, éstos no tienen por qué gozar de los mismos privilegios. Los autosuficientes hablan de democracia, pero de acuerdo con su propia interpretación, con ventajismos de toda índole; también se enjuagan la boca con la palabra justicia, entendida como la garantía de la desigualdad, laxa para los de arriba y represiva para los de abajo. Por hacer populismo prometen igualdad social, pero todas sus acciones tienen como objetivo pisotearle los derechos a los más desprotegidos.

Los pertenecientes a este grupo actúan como si estuvieran autorizados para asesinar a las personas que no comparten sus ideas o a cualquier humano que consideren perjudicial para sus propósitos, autorizados también para arrebatarles las tierras a los campesinos mediante chantajes y amenazas; para fundar empresas industriales y financieras, comprando con migajas la fuerza de trabajo y cobrando intereses exorbitantes. En todo lo que hacen cuentan con el respaldo incondicional de los poderes públicos, sin necesidad de preguntar: ¿Y el poder para qué?

En la orilla opuesta estamos quienes pensamos que con algo de racionalidad podríamos construir un mundo feliz para todos, claro, sin extravagancias, sin excesos, sin malversación. ¿Por qué los países escandinavos lo pudieron hacer? Un contrato corto, pero eficaz y eficiente; no es necesario añadir y añadir cláusulas con el fin de enredarlo y no cumplirlo; una Constitución lacónica, como la Suiza, en la cual se establezcan deberes y obligaciones, tanto para los individuos como para el Estado. Ejemplos: el homicidio intencional o voluntario, sin justificación, debe penalizarse con trabajos forzados en una colonia penal por el resto de vida del homicida, pues quien sin ningún motivo justificable le quita la vida a un congénere no merece vivir; la misma pena deben pagar los que roban los dineros públicos, usurpan tierras y propiedades ajenas, los corruptos, quienes deben devolver a sus dueños todo lo robado; igual castigo para los violadores de niños. Los atracadores, apartamentos y rateros de carros, motos, bicicletas, carteras, celulares, deben pagar largas condenas y someterse a un proceso de resocialización, sin el embeleco ese de casa por cárcel.

El Estado está obligado a garantizar los derechos humanos a toda su población, incluyendo los fundamentales (vida, educación, salud, empleo, vivienda, libre opinión, libre desarrollo de la personalidad, etc.), los sociales, económicos, culturales, colectivos y ambientales, y la omisión o violación de esta obligación también será penalizada con trabajos forzados para los responsables; la diferencia salarial entre un trabajador manual de bajo perfil y el de un intelectual del más alto rango no podrá ser superar a 15 veces; se fijarán límites a la magnitud de la propiedad privada tanto sobre medios de producción como de consumo. El Estado puede y debe poseer empresas productivas, cuyas utilidades vayan al erario público, es decir, a toda la población, en lugar de dejarlas en manos de particulares para su exclusivo beneficio. El Estado también estará obligado a crear empleos para aquellas personas que estando en edad económicamente activa se encuentran desocupadas.

El pluralismo ideológico, político y religioso tiene que ser respetado y garantizado; sin embargo, podemos ponernos de acuerdo en unas ideas fundamentales, cediendo ambiciones y privilegios desmedidos, principiando por aceptar que el primer derecho y objetivo primordial de todo ser humano es el derecho a su felicidad. El mundo necesita un pacto de convivencia equitativo y justo, y con uno que incluya puntos como los aquí propuestos, más otros similares que faltan, podríamos vivir pacíficamente bien entre los humanos y en armonía con la naturaleza. Sería la forma de empezar a terminar la lucha entre clases sociales antagónicas.
Armenia, 17 de enero de 2019

libardogarciagallego@gmail.com

miércoles, 27 de febrero de 2019

Relación trabajo capital


Por Jorge Aniceto Molinari:

Los que en la actualidad vivimos sobre el planeta no hemos conocido otro modo de producción predominante que no sea el capitalista. Nos hemos educado en su existencia y en su desarrollo. La inmensa mayoría de la humanidad creyéndolo como el fin de la historia e ignorando que los modos de producción también nacen, se desarrollan y declinan hasta morir.
¿Pudo ser de otro modo? Los “ideólogos”, que nacieron fundamentalmente del stalinismo y de las claudicaciones de la socialdemocracia europea (con honrosas excepciones como las de Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht) ante las guerras inter capitalistas, aún hoy tratan de explicarnos que es necesario construir un sistema estatal alternativo que compita y derrote al capitalismo. También dentro de estas corrientes existen los que teorizan sobre la existencia de una especie de super imperialismo.

Días atrás en Facebook se mostraba la devoción de un sector importante del pueblo ruso ante el Mausoleo a Lenin, en esa oportunidad me permití opinar esto:
Aún tiene un inmenso valor lo que don José Batlle y Ordoñez escribiera a la muerte de este maestro. La historia mostró que Batlle tenía razón y razones, aún cuando ignoraba los detalles de la lucha que en ese momento estaba librando Lenin contra la burocracia, que ya estaba dando pasos hacia el capitalismo de Estado.

La acción de la revolución como antes la de la revolución francesa trajeron a la humanidad avances inmensos, pero también fue terrible la reacción también como en la revolución francesa. El legado de Lenin no es el mausoleo que él jamás hubiera permitido se hiciera, sino los 55 tomos de sus obras que pasaron indemnes el stalinismo hazaña de la intelectualidad revolucionaria, y hoy son un material formidable para retomar el estudio del desarrollo de las sociedades dentro del capitalismo y la necesaria transición a un sistema superior si logramos que la predominancia de este modo de producción muera en paz.

¿Qué tiene que ver esto en la relación capital – trabajo? Y tiene que ver porque el origen del capital es el trabajo y de allí nace una relación en la que el conjunto de la sociedad no tiene una idea clara de cómo nace, como se desarrolla y como será en el futuro.

La revolución rusa conmovió el mundo y para muchos era el nacimiento de un nuevo modo de producción basado en la propiedad estatal del capital. Marx explicaba que ello no era posible, Batlle lo leyó y lo interpretó correctamente aún cuando conociendo el papel de Lenin, no había en esa época posibilidad como hoy de conocer prácticamente en forma instantánea, cual era la reacción de este, ante el desafío histórico al que sometió la burocracia a la revolución rusa. Recordemos que, en forma muy similar a la revolución francesa, prácticamente todos los cuadros dirigentes de la misma fueron eliminados.

Ahora no nos podemos saltear esta etapa de la historia, porque la URSS, vivió 70 años y ´porque sus consecuencias aún persisten en actuales formaciones estatales incluida la propia China, o en la resistencia burocrática –muchas veces necesaria- desde el aparato del Estado a las acciones demenciales a las que someten a los pueblos las multinacionales con gendarmes como EE.UU.
Hasta llegar hoy a la paradoja, de que China sea la abanderada del libre comercio y EE.UU. del de la economía amurallada.

Todo esto hoy luego que la humilde plusvalía inicial originó que para reproducirse se transformara en capital y llegara como en la actualidad a todos los confines del planeta.
Esto lo explicaron con claridad primero Marx y Engels y luego Lenin, y nosotros pensamos que hasta la fecha sus argumentos no han sido rebatidos, si tergiversados dándole interpretaciones que nada tienen que ver con el detallado desarrollo que de sus ideas ellos hicieron.

El trabajo dio en determinada etapa de la historia nacimiento al capital, que en su desarrollo rompió las cadenas del feudalismo e impuso el libre comercio, de este nacieron los derechos democráticos de las masas, las propias naciones en su forma actual y el desarrollo internacional capitalista.

Cuando el capitalismo asentó su poder sus ideólogos proclamaron el fin de la historia. Según ellos el mundo ya no iba a conocer una forma superior de organizarse, pero eso suponía ignorar u ocultar el crecimiento demencial de los paraísos fiscales y la incapacidad del propio capital en conseguir fuentes permanentes de rentabilidad.

El trabajo creado por la rentabilidad de la inversión capitalista en un marco de predominancia de este modo de producción está llegando a su fin, no es el fin del trabajo, es el fin por agostamiento de la rentabilidad capitalista y del trabajo que ella genera. No es para mañana ni de golpe, es un proceso en el que necesariamente surgirán, madurarán las ideas para superarlo, el proceso está abierto y no es lineal.

En estos días mucho se habla a nivel político en el Uruguay de que luego de la creación de trabajo en la primeras etapas de gobierno del Frente Amplio, ahora se nota ostensiblemente una gran preocupación por que ello no solo deja de ocurrir sino que son más los trabajos que se pierden que los que se crean.

En el debate político el problema de fondo está ausente, se habla de dificultades en la educación, de falta de cultura de trabajo, de excesiva carga de la seguridad social, del costo de los servicios del Estado, de la burocratización, etc. etc…, todas ellas razones válidas para el debate pero que no salen de un círculo vicioso en su razonamiento.

No se habla del fondo del asunto, que no es otro que aún en la pérdida de la rentabilidad el capitalismo sigue creciendo (1), creando un nuevo centro como lo es China y su entorno, y de allí surgen las iniciativas de inversiones que necesariamente marcan las condicionantes del desarrollo del sistema productivo en toda la humanidad. Los Estados, sus burocracias agarran lo que pueden, cada vez menos y acotados.

Ahora a nivel político, sin duda que es importante reclamar códigos, respetar, porque es en la crisis que aparecen los apurados por hacer el peso a como sea y el menosprecio por pensar. Pero sin ver lo que pasa con el aparato productivo a nivel mundial y en pensar soluciones a la crisis irreversible que vive dentro de la predominancia del modo de producción capitalista, es imposible pensar en soluciones locales que no sean más que paliativos. No es honesto ocultarlo.

Por eso reclamamos que ese sea el debate; Mujica lo insinuó y lo expuso en la ONU en setiembre del 2013, pero luego no sabemos porque abandonó ese centro de desarrollo en su pensamiento; lo asustaron, se asustó, o como afirma el Tambero Zabalza, “te dejaste engañar hermano” el Pepe siempre fue así: “vendedor de versos”. No comparto, creo que algo pasó, pero la verdad es que no lo sé. Su grupo político habla de Renta Básica Universal, que opera como descolgada de los problemas centrales que fueron planteados en la ONU: la fuente de los impuestos y el valor de la moneda.

Pero lo dicho, dicho está, está escrito, tiene un enorme valor, es lo que debería decir hoy un comunista y desgraciadamente no se dice, porque se duda a la hora de reivindicar el pensamiento de los maestros. Que es en definitiva el asunto que ellos desarrollaron, escribieron y documentaron exhaustivamente.

O es que hay conformidad con un cuarto gobierno del Frente Amplio en el Uruguay que es casi ya inevitable –lo cual no me disgusta- se da porque no tiene oposición, o por lo menos nadie se plantea sustituirlo realmente. El objetivo opositor es tener más cargos pero no competir por el trono. ¿Es que vamos a pensar recién ahí que hacer por ejemplo con los impuestos y con la moneda, argumentando que requieren un debate ecuménico, lo cual también es verdad?

Claro está que esto si el juego de los “servicios” que actúan por encima de los partidos políticos y en conexión directa con los grandes medios de prensa, como lo muestran claramente los actuales acontecimientos internacionales, no intentan que ocurra otra cosa, más cuando los desequilibrios son una constante en todas partes del mundo y es notorio el nerviosismo y el estado general de ánimo que ello provoca.

Porque convengamos que de los paraísos fiscales, de las emisiones demenciales de moneda en EE.UU. y Europa, que son señales inequívocas de la época en que la predominancia del capitalismo necesita morir en paz, de eso no se habla. Y en eso no se diferencian Gobierno y Oposición.
sipagola@adinet.com.uy

martes, 22 de mayo de 2018

El Consumismo como condición contemporánea para la consolidación del Capitalismo


Por Rolando Prudencio Briancon:
Para que históricamente el Capitalismo haya asegurado su viabilidad y vigencia hasta el día hoy; no sólo que ha sido una condición necesaria, que quedase definida que la detentación de la propiedad, como fuente de generación de riquezas, estuviese en manos de quienes son los dueños de los medios de producción; sino que aparte de que el régimen de tenencia de la propiedad privada esté definido dentro ese modo de producción en función a la propiedad de los medios de producción; hoy la variante del plusvalordel Capitalismo ha quedado contemporáneamente consolidado en prácticas consumistas.


Vale decir que la proyección que ha consolidado la pervivencia del capitalismo se ha dado hoy; por una otra fase que no es sólo el de la detentación de la propiedad privada en manos de unos cuantos agentes -el empresariado trasnacional y la banca- sino en el del consumo de las mercancías producidas por loe medios de producción.

Dentro la concepción propugnada por el materialismo histórico, era obvio que la discusión dialéctica discurriera en torno a que dentro el modo de producción capitalista, la propiedad estuviese bajo control de los dueños de los medios de producción, pues para ese periodo histórico, sucedáneo del feudalismo, correspondió la discusión sobre que la tenencia de la de los medios propiedad privada estaba bajo control de los dueños de los mismos, pero que contemporáneamente esa condición ha dado paso a otra fase que ha consolidado al capitalismo, que ha quedado extraterritorialmente expresado en el consumismo. Es en ese secuencial sentido que no es suficiente que la propiedad de los medios de producción defina hoy al modo capitalista de producción, sino que el consumismo lo convalide.

Y es que la sola tenencia de los medios de producción en manos de los propietarios de los mismos, no garantiza por sí misma la contemporánea proyección histórica del Capitalismo, sino que es el compulsivo -las más veces- consumismo de los bienes producidos por los mismo lo que convalida su vigencia y vigorosidad, toda vez que el capitalismo ha tenido la capacidad de alienar al consumidor, sobre “necesidades”, las más de las veces aparentes y ficticias.

El desarrollo del capitalismo no sólo se ha dado en el orden de la producción material de mercancías, sino que estos procesos de producción están acompañados de los de enajenación, que inducen a los consumidores a que encuentren la “felicidad” a partir de la posesión de los mismos tal como Fukuyama fundamentara en su otra “El fin de las ideologías”.

La historia del capitalismo es inmemorable, y sus formas de reproducción también, por lo que por ahora –contemporáneamente- se ha consolidado con el consumismo.
prudenprusiano@gmail.com

sábado, 19 de mayo de 2018

Como combatir la especulación capitalista para sobrevivir


Por Germán Saltrón Negretti:
Este es el dilema en que se encuentran los habitantes del planeta tierra, comenzando la historia con el sistema esclavista para abreviar,  luego vino el feudalismo y pasamos al capitalismo salvaje en que nos encontramos ahora, donde la pobreza extrema mundial alcanza al 50% de la población mundial, calculada aproximadamente en 6.000 millones de seres humanos. Han transcurridos  más de 3 mil millones de años. Lo grave del problema estriba en que bajo el sistema capitalista salvaje no lográramos producir todos los alimentos necesarios para proveer de alimentos a tantas personas.


Pero las grandes potencias lograron construir armamento nuclear capaz de destruir el planeta. La única solución para superar este gravísimo problema, es vencer definitivamente al capitalismo salvaje que está dirigido principalmente por el gobierno imperialista de los Estados Unidos y la mayoría de los países europeos que siempre han contralado por la fuerza armada al resto de la población mundial, para eso al ocasionado dos guerras mundiales donde se calculan han fallecido cerca de 60 millones de personas y resultó destruido el continente europeo y parte de Asia.

Pero actualmente, la situación se ha agravado, llegado aún punto de no retorno, por la utilización de armamento nuclear donde de producirse otra guerra, significa la destrucción del planeta, no habra vencedores, todos vamos a perder nuestra única nave espacial el planeta tierra. La única solución es la destrucción del armamento nuclear y la construcción de una sociedad socialista donde exista justicia social para todos y logremos vivir en paz y armonía entre los humanos y la naturaleza.

Ese es el desiderátum en que nos encontramos y la República Bolivariana de Venezuela forma parte de esa única nave espacial llamada tierra. Por eso, lo que está en juego es no solo es destino de nuestra patria, es el destino del planeta tierra el día 20 de Mayo de 2018. Votemos con conciencia exacta de la magnitud del problema en que se encuentra la humanidad. El capitalismo ha llegado a su final y amenaza la especie humana y para eso necesita de las reservas más grandes de petróleo del mundo que están en Venezuela. Conservemos la esperanza del sistema Socialista como alternativa al Capitalismo salvaje. Votemos todas y todos por Nicolás Maduro Moros que es la continuación del proyecto socialista del Comandante Hugo Chávez Frías y de la humanidad entera.  

germansaltronpersonal@gmail.com