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miércoles, 6 de mayo de 2020

EEUU y Covid19 ni si ni no, ni quizás sino todo lo contrario



Por Julio Yao:

El COVID19 no se originó en China, aunque haya brotado en Wuhan, pero discernir cuál fue su verdadero origen es tarea de científicos, no de cuentistas sociales. Los geopolíticos podemos conjeturar y acercarnos a indicios, de los cuales varios apuntan a un origen artificial (Julio Yao, “COVID19 No se originó en China”, Alai-Amlatina, 28 de marzo de 2020).”



Para ilustrar la complejidad del tema, veamos las contradicciones entre el presidente Trump, el Pentágono y el Senado de EUA. Mientras que Trump machaca que el virus se originó en Wuhan y vocifera contra el “virus chino”, el Senado investiga su origen con miras a sustentar una demanda trillonaria contra China.

Por su parte, el Pentágono estima por boca de Mark Milley, presidente del Estado Mayor Conjunto, que el virus se originó “en forma natural” y no en un laboratorio de EUA o China, aunque “no lo sabemos aún con certeza”.

La Casa Blanca, el Senado y el Pentágono discrepan y nos mantienen en Babia: “Ni que sí, ni quizás ni que no”, dice una canción, y añado yo, “sino todo lo contrario. (RT, 14 de abril de 2020).

Científicos de Corea del Sur, Japón y China (incluyendo a Taiwán) han afirmado que el COVID19 no se originó en el país de la Gran Muralla, por lo cual solo hace falta determinar cómo se implantó en Wuhan. Entretanto, “se quiere aislar y desacreditar a China mediante un terror desmesurado, un pánico mundial, una campaña de ‘fake news’ (bulos) para frenar su desarrollo (Julio Yao, Coronavirus, entre la verdad y la pos verdad”, Alai-Amlatina, 4/2/20).

¿Será una casualidad que COVID19 haya brotado en la ciudad de Wuhan, corazón tecnológico y centro de distribución de China? ¿Que surgiera en 2019, cuando el crecimiento de China era un 6,3% y el de EUA, de 2.5%? ¿Qué se diera justo cuando EUA arreciara la guerra de aranceles contra China?

Si la respuesta fuera afirmativa, no me quedaría otro remedio que admitir que ¡el infierno está empedrado de buenas casualidades!

Sin embargo, al COVID19 habría que agradecerle al menos el habernos ayudado a desnudar a ciertos demagogos, charlatanes y marionetas.

Algunos vehiculan el virus para combatir al gobierno de China Popular que, nos guste o no, según el derecho internacional posee tanta legitimidad como los del Reino Unido, México o India, y solo a los pueblos de esos países corresponde juzgarlos.

El economista y politólogo francés Guy Sorman se desparramó contra China: “Es ético y legal considerar al régimen chino (sic, el autor) como responsable directo de esta pandemia” … “Si antes no existía confianza en el resto del mundo hacia China, ahora lo que hay es una desconfianza total hacia China”…“Es algo que tiene que ver con la estructura e ideología del régimen” (otro sic), con la centralización del poder, en una población reprimida y descontenta (otro sic) con el Partido Comunista de China.” (Demetrio Olaciregui, “Guy Sorman: El gran perdedor con esta pandemia va a ser China” (La Estrella, 8/4/20).

Sorman no es científico (epidemiólogo, virólogo, infectólogo) ni alude a la pandemia en sí, pero da rienda suelta a un anticomunismo visceral y arcaico, eco de los años cincuenta y del senador McCarthy.

Prefirió acoplarse al guión de Washington, que ordenó atacar a Pekín antes que al COVID19, pero miente descaradamente porque China ganado la más alta confianza internacional por su desempeño frente a la pandemia y por su solidaridad, que incluye a Italia y a la Francia de Sorman.

Un alabardero que no reconoce nada positivo en el progreso de China es el Premio Nobel Mario Vargas Llosa, escritor peruano/español monarquista que nunca superó el hecho traumático de que Alberto Fujimori (¡para colmo un asiático desconocido!), le derrotara en las elecciones presidenciales de 1990.

Esto dijo: “Si China fuera un país libre y democrático y no la dictadura que es, la pandemia del coronavirus no se hubiera extendido por el mundo” (El País, Madrid).

Si la libertad y la democracia fuesen factores necesarios para combatir al COVID19, ¿por qué el país más “libre y democrático del mundo” que es EUA no pudo impedir que el virus lo convirtiera en el epicentro mundial de la epidemia? ¿Por qué, en cambio, China no solamente detuvo su propagación, ¿sino que es el primer país en normalizar su economía?

Vargas Llosa ignora que el COVID19 no reconoce fronteras y que el retraso de dos meses en reaccionar del presidente Trump para atender la alerta pese a insistentes llamados, contactos y visitas entre científicos de ambos países a instancias de China es el verdadero motivo de sus refunfuñas y aspavientos para hacer del gobierno de China y de la OMS convenientes chivos expiatorios con que encubrir su propia incapacidad y negligencia.

No en vano se quejan sus científicos: “Como señala Linda Bilmes, de la Harvard Kennedy School, la administración Trump ha propuesto recortes a la financiación de los CDC año tras año (10 por ciento en 2018, 19 por ciento en 2019). Trump, demostrando el peor momento imaginable, pidió un recorte en 2020 del 20 por ciento en el gasto para combatir las enfermedades infecciosas y zoonóticas emergentes (es decir, patógenos como los coronavirus, que se originan en animales y saltan a los humanos)”.

Pero ya no se trata de recortes presupuestarios sino de la cancelación de los aportes a la OMS.

Por algo escribe Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, la siguiente frase lapidaria:

https://mail.google.com/mail/u/0/images/cleardot.gif“Ninguna administración presidencial de los Estados Unidos ha hecho más para socavar la cooperación global y el papel del gobierno que el de Donald Trump.”

Internacionalista

julioyao1@gmail.com


#QuedateEnCasa

viernes, 14 de septiembre de 2018

Elecciones en USA


Por Nestor Garcia Iturbe:

En los primeros días del mes de noviembre se efectuarán en Estados  Unidos las elecciones conocidas como de “medio término” donde  sacarán a votación  todos los cargos  de representante, un tercio de los puestos en el Senado, un número de Gobernadores y una buena cantidad de cargos a nivel de Estado.

Esta elección resulta de gran importancia pues  existen toda una serie de circunstancias que la rodean  que pudieran determinar relevantes eventos dentro de Estados Unidos, entre otros, el “impeachment” del propio presidente Donald Trump, poner en juego sus aspiraciones de contar con un Congreso que lo respalde en sus propósitos y además también pone en juego sus aspiraciones de reelección en el 2020.


Esto lo conocen Trump y sus enemigos, por lo tanto no debe sorprendernos que en estos meses la propaganda anti-Trump se incremente y que comiencen a salir a la luz pública las cosas más horribles que puede haber hecho el actual presidente, que en realidad no se diferencian en mucho a las que hicieron otros que también estuvieron en la Casa Blanca.

La táctica de los enemigos de Trump es no darle tregua, que todos los días tenga que ocuparse de una denuncia, sea esta cierta o no, pues sus contendientes saben que si Trump puede dedicar un tiempo a la campaña electoral, todo estará perdido para ellos.

¿Qué es lo que se está jugando?

¿Será que Trump quiere implantar el socialismo en Estados Unidos? Nada más alejado de la realidad. Tanto Trump como sus enemigos quieren mantener el dominio del mundo en manos de Estados Unidos.

Los pobres del mundo no ganan nada con esta competencia, es de tontos ponerse al lado de unos o de otros. Gane quien gane, nosotros no ganamos.

La diferencia  está en que los GLOBALISTAS han estado creando condiciones durante decenas de  años para dominar al mundo mediante sus inversiones, convenios e influencia en otros países, cuyas economías y dirigentes actuarán siempre de acuerdo con Estados Unidos.  Es por eso que en los últimos veinte años las inversiones de Estados Unidos en el exterior totalizan 53 trillones de dólares. Junto con el dinero va la tecnología y un mercado apreciable, el estadounidense, donde se limitara la fabricación de mercancías que ahora se realizan en otros países, a un costo más barato.

Frente a los GLOBALISTAS están los que como Trump quieren ver a “Estados Unidos grande otra vez” con una industria potente, que controle el mercado internacional, que les permita fijar los precios de mercancías y materias primas.
Los INDUSTRIALISTAS pretenden dominar el mundo de esa forma.  No quieren socios, como los GLOGALISTAS, sino quieren subordinados. Están en contra de todo acuerdo o tratado internacional donde cada país tenga un voto o ellos tengan que someterse a lo que decida la mayoría, su idea es hacer convenios individuales donde siempre Estados Unidos reciba un trato preferencial.

Las sanciones comerciales contra China y otros países van dirigidas a crearles dificultades en las exportaciones que después se reflejen en disminución  de la producción, el incremento del desempleo y la disminución de las utilidades, lo cual afecta directamente a las empresas estadounidenses que realizaron  sus inversiones en los “países hambreados” aprovechando la mano de obra barata y otras condiciones favorables para sus inversiones, que ahora la política Trump de “Hacer America Grande otra vez” pone en peligro los planes futuros de los inversionistas-

Es una batalla entre dos fracciones del “stablisment” sobre como dominar el mundo.

En otras circunstancias las elecciones de “medio término” tendrían una importancia  relativa, pero en medio de esta sangrienta batalla por el poder adquieren mayor relevancia.

Además de la prensa, resaltando los errores de Trump, su entrega a los rusos y las inmoralidades que ha cometido, comenzaremos a ver encuestas donde el triunfo está asegurado para los oponentes de Trump, algo similar a lo que leíamos cuando Hillary era la que        querían saliera  presidente.

Ya se están publicando libros y películas, financiadas por los GLOBALISTAS, sobre los desaciertos de Trump, su estilo de dirección poco democrático y algún que otro funcionario que utiliza el anonimato para denunciar sus desafueros, algo que por el método utilizado huele a CIA.

En estas elecciones Trump no solamente tiene que asegurar ganarles a los demócratas, sino también sustituir  a los republicanos que no coinciden con sus ideas y representan un freno a todo lo que él presenta en el Congreso.

Un problema a tomar en consideración en estas elecciones es la abstención. que siempre se pone de manifiesto en los sufragios estadounidenses, más en la elecciones de medio término que en las presidenciales.

En ls ultimas elecciones, las del 2016 tenían derecho al voto 324,3 millones de personas, se inscribieron para votar 231,6 millones e hicieron su voto efectivo 137,1 millones. Una abstención del 41 por ciento de los inscritos y del 55 por ciento de las personas con  derecho al voto.

Algunos politólogos plantean que los demócratas son más propensos a la abstención que los republicanos, pues estos últimos son más militantes. Este problema de la abstención se pone también de manifiesto en las primarias de cada partido.
Otro aspecto a tomar en consideración, pues influye en el resultado de las elecciones, es el por ciento de desempleo, tanto nacional como por estado. En agosto del 2018 este indicador registró el 3,9 por ciento a nivel nacional, una disminución significativa al 8.1 obtenido en  los últimos meses de Obama.

Este indicador,  tiene gran  importancia a nivel de estado, por ser estas elecciones para seleccionar representantes de los estados. Un estado cuyo desempleo sea bajo, casi asegura que votará por el candidato del partido que está en el poder.
La composición étnica de los votantes y el porciento de desempleo de los mismos  también es un indicador a observar. El desempleo entre los negros ha disminuido en casi el 50 por ciento y entre los latinos en un 35.

Otro indicador importante es el salario medio, que ha tenido un aumento del 0.02 por ciento, mientras que los productos de la canasta básica han aumentado su costo en el 0.01 por ciento.

Los indicadores aquí mencionados se publican mensualmente, mientras que otros, también relacionados con la situación económica de la población se publican trimestral o semestral, pero para tener una idea de quién puede ganar una elección deben tenerse en cuenta.

Influyen también  en el resultado de las elecciones problemas nacionales que se reflejan en las comunidades locales, pues los votantes consideran pueden resolver votando por uno u otro candidato. El problema de la inmigración, la posición de Estados Unidos en el conflicto entre Israel y Palestina y otros que constituyen una amplia gama de problema.

Siempre habrá una sorpresa de última hora que tratará de influir en las elecciones, los demócratas tienen preparada la investigación de Muller sobre las vinculaciones de Trump con los rusos. Considero que Trump también debe tener algo preparado, pero en estos momentos no tengo idea de lo que pudiera ser.

Estos indicadores son los que reflejan lo que está sufriendo el votante, un libro, un artículo, un escándalo tiene vida limitada, en un círculo determinado,  en caso de que el votante tenga acceso al mismo, o le de credibilidad. En estos        momentos la utilización de las redes sociales se consideran mucho más efectivas para transmitir un mensaje  y tratar de influir en las elecciones que cualquier medio de prensa.

¿Quién ganará las elecciones de noviembre?

Analice los datos de Septiembre, porque los de Octubre le llegarán muy tarde y casi seguro que usted mismo podrá responder.

sarahnes@cubarte.cult.cu