miércoles, 10 de octubre de 2018

Cumbre 73° de la ONU

Por: Carlos Ellis:

Venezuela en el epicentro del enfrentamiento entre el mercado petrolero  y capital financiero internacional

El evento que ofrece mayor trascendencia en la política internacional del año, la tribuna para las contradicciones y su arbitraje; el periodo de sesiones anual de  la Organización de Naciones Unidas (ONU) desde 1945. En estos tiempos, plenaria de quienes integran un sistema internacional voraz para su unidad de base,  el Estado-Nación; la ONU, una estructura con grandes perturbaciones producto de su natural configuración histórica y social conocida como “globalización”.

Dinamizan actores de tendencias políticas, económicas y financieras con prácticas agresivas e incisivas; obligadas alianzas en disputa por un objetivo; el continuo enfrentamiento entre “Proyectos Globales” y donde el proceso de estructuración actúa sin piedad en detrimento o desaparición de cualquier de los participantes. Esto obliga una condición: la diplomacia más sabia y las alianzas más estratégicas; en  consecuencia, los actores que se adhieran a este proceso pretendiendo generar modificaciones al establishmen regente, incrementa su perturbación y el riesgo.

En este sentido, entran en juego factores de dinámica internacional y es cuando , el petróleo como generador de energía se hace  pilar de la estructura política del mundo, y su mercado,  la máxima expresión del capitalismo contemporáneo por ser el mayor instrumento para la  fluidez de capitales de forma lisita;  en consecuencia, el capital financiero internacional como el máximo exponente del poder global y distorsionante de las ciencias de las Relaciones Internacionales, está obligado a controlarlo para la mayor concentración y centralización del dominio de capitales y nutrir desde ese ámbito los planes del complejo industrial, comunicacional y militar que rige al planeta.

No es el simple hecho la generación de energía el interés sobre un país productor de petróleo; es que por tratarse de proyectos globales, las relaciones de fuerzas requieren de este instrumento para su solides y expansión, obligando que la estructura de estos poderes enfoquen su atención en el comportamiento de este fenómeno y de todos los actores que a él se adhiera. A esto obedece gran parte de  las perturbaciones que observamos a nivel mundial, en esta realidad se encuentra inmersa Venezuela.

Dentro de los intereses antes señalados en este mercado, su elemento, el petróleo, fue uno de los factores más influyentes en los resultados de la Segunda Guerra Mundial, permitió colocar la mayor cantidad de hombres y maquinarias al combate para el triunfo de quienes ordenaron el mundo (1945). Con relación a esto, en septiembre de 1960 Bagdad, Irak, un actor y un hecho de gran trascendencia en la historia contemporánea, la creación de un instrumento de índole internacional que marco pauta e incidió en ese orden; capaz de convencer a las monarquías árabes para constituir un cartel para el mercado de los hidrocarburos;  Venezuela y la Organización de Países Exportadores de Petrolero (OPEP). Sin dudas una histórica osadía de esta pequeña e indomable nación. Bajo ese comportamiento el  26 y 28 de septiembre del año 2000 nuevamente Venezuela se hace epicentro de la atención del mundo revitalizando la organización y reagrupando fuerzas con “La  cumbre de  Caracas”.

El poder global por su fundamento realista, ensaya, experimenta y ejecuta nuevas e innovadoras formas de perturbar la estabilidad interna en diferentes países y dimensiona para el mundo una mediática que coarte el pos verdad, afectando su participación en los ámbitos económicos y financieros particularmente. Este flagelo lo han experimentado la mayoría de los países productores OPEP. Analicemos juntos: Irak y Kuwait controlados luego de ser invadidas; Argelia, Nigeria, Angola, Libia y la República Democrática del Congo ultima en incorporarse a la organización sumergidas en conflictos internos de mediana y alta intensidad (guerra civiles) contrayendo  sus niveles de producción en cada uno de ellos; Qatar, el país más rico del mundo y segundo productor de gas, ruptura diplomática de los países del Golfo Pérsico, aislado totalmente ; Irán y Venezuela sanciones  económicas y financieras impuesta  por los Estados Unidos de Norteamérica.  Nueve (9) países de (13) que conforman la Organización.
A que se enfrenta nuevamente este poder factico mundial, debatiendo en los espacios de la Organización de Naciones Unidas, New York, septiembre 2018?

Al conglomerado de países productores de petróleo y gas y su incidencia sobre el mercado; la participación de estos bajo nuevos y estratégico esquema propuesto nuevamente por  Venezuela y debatido en Doha en abril del 2016,  la extraordinaria “Cumbre de países OPEP y no OPEP”, Venezuela planteo un nuevo instrumento indispensable  para salvar a la Organización de Países Exportadores de Petróleo y estabilizar el mercado de los hidrocarburos.

Hoy se cristaliza y expresa una fluctuación en los precios, entre 75 y 83 dólares por barril, ideal para productores y consumidores, un indicador que venció el record de exploración y producción de petróleo no convencional (esquito) por parte de Estados Unidos de Norteamérica  y el apego de Arabias Saudí a sus líneas de mando. Venezuela con una sabia y estratégica diplomacia se apega al liderazgo de Rusia y se suma a la propuesta de China como segundo consumidor de energía del mundo para un nuevo esquema geoeconómico mundial.

Un nuevo “Proyecto global”, debe estructurarse desde el mercado de los hidrocarburos. Una cesta de monedas para el mercado petrolero con la participación de nuevos instrumentos como mecanismos de intercambio comercial que sustituya porcentualmente el dominio del dólar en este renglón. Es en este ámbito que China presentó en mayo 2018 el Yuan como moneda de intercambio para la compra a futuro de petróleo,  y generó la caída del valor de los títulos en las empresas norteamericanas que cotizan en West Texas Intermediate (WTI) indicador para la venta de materia prima en el mercado de valores de  New York; por esta razón el indicador OPEP supera al WTI, hecho que no ocurría desde 1971.

 Venezuela sumergida en esta dinámica está obligada a presentar una nueva estructura en su política económica exterior;  de altura y con el impacto suficiente que mitigue el efecto de la contienda; presento el “PETRO” como mecanismo de intercambio para transacciones internacionales con los países de  las alianzas estratégicas. Nuevamente un instrumento de talla internacional, único en el mundo para el  intercambio comercial, un instrumento  electrónico con respaldo en un activo fijo, tangible y existente como lo son sus riquezas; elemento de suficiente respaldo y confiabilidad.

Venezuela en el epicentro de la contienda global, participa con  un mecanismo alternativo a la hegemonía monetaria para el mercado petrolero que muestra un posible éxito; en consecuencia la actividad agresiva de sus voceros: 2012, George W Bush “Chávez es una mala influencia para América Latina”, 2015, Barack Obama “Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria para los Estados Unidos”, 2017, Mike Pencel “los países centroamericanos debemos estar atentos a Venezuela”, Sep.2017, Donald Trump “no se descartan acciones contra Caracas” Ago. 2018 Marcos Rubio “el régimen es una amenaza para nuestra nación” y Sep.2018, Luis Almagro, “No se debe descartar la acción de una intervención” (Gonzales F. 2018). De esta forma dinamiza el poder del complejo económico financiero  en su agónica transición; el objetivo, el mercado petrolero, sus actores, la rebeldía y la resistencia de nuevos actores y  con nuevos instrumentos. En esto está inmersa Venezuela. En el epicentro del enfrentamiento entre proyectos globales.
Analista Internacional

carlosellis1@gmail.com

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