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sábado, 20 de junio de 2020

Tiempo de resaca



Por Carolina Vásquez Araya:

Pasado el primer golpe, se relajan las precauciones y aumentan las víctimas mortales.

La estupidez humana no parece tener límites. En especial, cuando se apodera de quienes administran las instituciones de las cuales depende la seguridad y la supervivencia de millones de seres humanos. Nunca esta falencia se había manifestado de manera tan clara como ante la presencia de una pandemia que casi ningún gobierno ha logrado controlar y a la cual los pueblos menos favorecidos –como los nuestros- enfrentan con una carga inmensa de engaños, ignorancia, escepticismo, miedo y rechazo. Pero no es un cuadro exclusivo de los países subdesarrollados, está presente también en aquellas naciones cuyos líderes se encuentran fuertemente atados a compromisos inmorales con un sistema neoliberal deshumanizante y controlan una emergencia sanitaria desde una perspectiva eminentemente empresarial.



Este virus vino a revelar de golpe la verdadera dimensión de la miseria humana; pero también de la poderosa maquinaria desde cuyos engranajes se manejan las redes de influencia planetaria, los acuerdos secretos de grupos de inmenso poder económico, las presiones de complejos corporativos de los cuales depende la vida humana y la integridad del entorno natural. En fin, de todo ese conjunto de factores cuya presencia ubicua y, en muchos casos anónima, condiciona hasta el más mínimo aspecto de nuestra existencia. En estos meses, pero muy puntualmente en las últimas semanas, la falsedad de un discurso político comprometido marca una ruta llena de peligros para una población enfrentada sin herramientas a un enemigo invisible y altamente letal.

Ha llegado la hora de la resaca y se empiezan a ver los bordes deshilachados de un tejido institucional débil: falta de infraestructura hospitalaria, carencia de recursos para el personal sanitario, incapacidad para manejar las emergencias y un sistemático ocultamiento de las cifras verdaderas con el absurdo objetivo de presentar una cara un poco más decente ante la comunidad internacional. Sin embargo, ese afán de ocultamiento terminará por estallar cuando las consecuencias de la falta de estrategias sensatas y orientadas al servicio público sean tan abrumadoras que resulte imposible ocultarlas.

A todo esto, y debido al caótico y poco eficiente desempeño de las autoridades, se empieza a vislumbrar un relajamiento de las medidas. En parte, por las presiones de los grupos corporativos cuya incidencia en las políticas públicas es de larga data y cuyos intereses comerciales empiezan a mostrar cierto desgaste, y en parte porque la falta de información oportuna y veraz hacia la ciudadanía se traduce en un total desconcierto y, consecuentemente, en una toma de decisiones poco afortunadas y de alto riesgo. No acostumbrada a mantener una rutina de confinamiento durante un tiempo prolongado, la gente se arriesga, sale de su encierro, retoma rutinas normales, desquita su ansiedad en reuniones sociales irresponsables y, finalmente, termina por ocasionar un aumento descontrolado del índice de contagios sin experimentar culpa alguna por el impacto de sus acciones.

La inveterada costumbre -siempre presente en nuestros ámbitos políticos- de otorgar posiciones de enorme responsabilidad a personajes carentes de los conocimientos y la experiencia necesarias para desempeñarlas, ha llevado a nuestros países a una situación cada vez más vulnerable y al fracaso sistemático de los gobiernos de turno. Si esto, en situaciones normales, ya es una tragedia para millones de ciudadanos en situación de pobreza, en estos tiempos de pandemia será una catástrofe humanitaria de proporciones inimaginables. Qué nos depara el destino, es algo imposible de predecir.

La falta de información veraz y oportuna es una constante amenaza.

elquintopatio@gmail.com

viernes, 10 de abril de 2020

La xenofobia anti venezolana y los derechos humanos



Por Oscar Bravo:
Después de las mal llamadas guerras mundiales que se escenificaron en la primera mitad del siglo XX, permitió que la dirigencia política de la época, organizara instituciones que sirvieran como muros de contención que ayudaran a evitar que se produjese una temible e indeseable tercera guerra mundial, que sería de pronósticos reservado para la supervivencia de la humanidad, y de esa reflexión existencial (o miedo a un futuro incierto) nació la Organización de Las Naciones Unidas en 1945 y la declaración de los derechos humanos en 1948…con el desarrollo de un derecho internacional fundamentado en el respeto entre los Estados soberanos y la defensa a la libre autodeterminación de los pueblos y todo para preservar la paz y la resolución de los conflictos por vías pacíficas y diplomáticas…



Por lo tanto, podemos acercarnos a unas aproximaciones teóricas sobre los avances logrados por parte de los derechos humanos en los últimos 70 años, que buscan “proteger y garantizar”, a que cada día, las personas por la sola condición de nacer humana, puedan vivir a plenitud, con calidad de vida, sin ningún tipo de discriminación que afecte al más preciado capital intangible de la ciudadanía: “la dignidad humana” …

Hay una tarea pendiente que tiene la humanidad, y es luchar contra algunos aspectos culturales de algunas despreciables formas de discriminación, y entre ellas tenemos la xenofobia, conocida de manera básica, como el odio y el desprecio a las personas extranjeras, y que puede tener entre los factores que lo originan, al desarrollo de un mal entendido nacionalismo, y la creación de pensamientos excluyentes y sectarios de posturas ultranacionalistas…

Pero la historia tiene sus terribles paradojas y curiosidades, cuando observamos con mucha “rabia y dolor”, el maltrato que están sufriendo las venezolanas y los venezolanos, en países como Colombia, Ecuador y Perú, con toda una dual carga irónica: 1.- esos países lograron su independencia por el Libertador Simón Bolívar, el más universal venezolano y 2.- Venezuela, desde la segunda mitad del siglo XX, ha recibido con las puertas abiertas a millones de personas de esos países, sin ningún tipo de discriminación…
Debemos preguntarnos: ¿por qué ese visceral odio anti venezolano?…

Politólogo.
bravisimo929@gmail.com

sábado, 21 de marzo de 2020

Tiempos difíciles


Por Carolina Vásquez Araya:

Se ha trazado una línea entre el antes y el después; ese cruce definirá el futuro

El mundo ha enfrentado pandemias a todo lo largo de su historia, pero nunca con tal abundancia de información –falsa o real- y en condiciones tan precarias para millones de seres humanos. Los escenarios varían de manera dramática entre países desarrollados y vastas regiones en donde reinan la desigualdad y la más absoluta miseria. Para los países de nuestro continente, la dura prueba podría derivar en una toma de conciencia sobre la urgente necesidad de dar un golpe de timón en las políticas públicas, especialmente en el ámbito de la salud, educación, vivienda y alimentación; en caso contrario, las consecuencias podrían desembocar en una mayor profundización de las condiciones de pobreza y falta de oportunidades para las grandes mayorías, peores aún que las actuales.


Entre los segmentos más sensibles a este desafío sanitario están los grupos históricamente vulnerables: población indígena-campesina; migrantes; cinturones urbanos de asentamientos precarios privados de servicios públicos (agua, manejo de desechos, carencia de atención sanitaria, violencia); comunidades en extrema pobreza; mujeres y un fuerte porcentaje de la niñez en condiciones de desnutrición crónica y/o aguda. La atención prioritaria a estos grupos, sin embargo, depende de decisiones dictadas por sectores de interés económico, ampliamente conocidos por su posición antagónica con respecto a las políticas de beneficio social.

Si existe algo positivo en la actual pandemia provocada por el nuevo virus, es la inevitable certeza de que ante ese peligro somos todos igualmente vulnerables y esos rangos intocables de estatus social y económico se difuminan frente a una amenaza que golpea sin excepciones. Los sistemas políticos diseñados en función del empoderamiento de pequeños círculos de poder son, por lo tanto, una de las torres del tablero que recibirán los golpes más contundentes. Esto, porque de no iniciarse una transformación de fondo hacia sistemas más justos, con Estados más fuertes y con mejoras significativas en los servicios públicos, será imposible remontar hacia la recuperación económica, ya duramente golpeada por medidas extremas que tienen al mundo prácticamente paralizado.

En este receso obligado, es de enorme importancia actuar con responsabilidad frente a sí mismos, a la familia y a la comunidad. Tomar en serio y acatar las disposiciones decretadas por las autoridades sanitarias no solo garantiza la seguridad personal, sino trasciende hacia quienes nos rodean. El impacto provocado por la paralización de actividades normales tendrá repercusiones imprevistas en la interacción entre personas y es una oportunidad valiosa para revisar actitudes y reparar relaciones. Entre estas acciones debería ser imperativa una reflexión sobre la necesidad de establecer parámetros más estrictos en la protección integral de la niñez, uno de los grupos más sensibles a cualquier crisis.

En países con profundas desigualdades, como sucede en la mayoría de naciones latinoamericanas, hoy se mostrarán con crudeza todas las debilidades endémicas presentes en los marcos políticos instaurados para beneficio de unos pocos. Por lo tanto, la revisión de estos sistemas no deberá posponerse porque, de hacerlo, se pondrá en riesgo la supervivencia de millones de habitantes. Dadas las circunstancias, las autoridades deben enfocarse en el estudio de políticas públicas adecuadas para enfrentar un escenario cargado de amenazas y transformarlas en vehículos propicios para generar cambios y, por ende, nuevas oportunidades de desarrollo para toda la población.

La cuarentena es un tiempo para reflexionar sobre nuestras decisiones.

elquintopatio@gmail.com

miércoles, 16 de agosto de 2017

Guerras, narcotráfico, armas y genocidio imperialista

Por Diego Olivera Evia
La sociedad humana sumida en la violencia del capitalismo

Muchas veces nos preguntamos hacia dónde va la humanidad, la crisis de valores ha creado divisiones en las mismas familias, cuales son los objetivos de la acciones de EEUU y su Complejo Militar Industrial (CMI), de intervenir en los países del Continente, bajo la concepción neocolonialista de divides y reinaras, se ha logrado dividir a los países del Mundo. Solo la conquista de los mercados y de la riquezas, son las presas de los grupos de poder, como los planes de la Central de Inteligencia Americana (CIA), como los mecanismos intervencionismos de la USAID, con hipotéticos planes de apoyar el desarrollo, como los hicieron los EEUU con el ALCA, para dominar a los países de América Latina y el Caribe, derrotados en la reunión de Buenos Aires Argentina, en la fatídica e imperialista acciones belicistas del ex presidente George W Bus.


La búsqueda de ampliar el capital y la disminuidas reservas de petróleo en EEUU, apuntan a la agresión de los países petroleros, como es el ataque intervencionista y las amenazas contra Venezuela, por ser el tercer proveedor de  Estados Unidos y la facilidad de traslado en 3 días del crudo a las refinerías de Citigo, inversión de Venezuela con varias gasolineras, esta realidad ha sido tema de debate y preocupación de un Congreso estadounidense, con alianza de Republicanos y Demócratas, han advertido al presidente Bipolar Donald Trump, de no generar sanciones a PDVSA, la cual podría ampliar sus ventas de crudo a otras naciones del mundo, como China, Rusia, India.

Estos hechos con la guerra anunciada, por el mismo presidente, que ha creado varios frentes de Guerra, contra Corea del Norte, Rusia acusándolo de intervencionismo en las elecciones de EEUU, desmentida por Trump, pero con sanciones del Congreso de Estados Unidos, esto ha determinado una mayoría en las cámaras legislativa, para controlar las incoherencias del mandatario estadounidense, que arremete contra variados países, México al cual controla con la CIA, a Venezuela, a Bolivia, Nicaragua, como amenazas a los países del Caricom en el Caribe Anglo, Franco, de estas islas que han defendido la soberanía de Venezuela y Latinoamérica, contra las injustas sanciones económicas y políticas de EEUU, como las amenazas intervencionistas.

La muerte y la guerra supervivencia gringa
Pero no solo el imperio ha crecido en el monopolio de la guerra, ha buscado la venta de armas, como la exportación de bases militares, en una guerra fratricida, contra el planeta para sustraer los recursos de los Continentes, desde América Latina, África, Asia, Oceanía, Europa, la venta de armas ha sido la base de la economía de EEUU, auspiciada por el CMI, ante la crisis de la economía de Estados Unidos, el mismo Trump, visito a Arabia Saudita para venderles armas, para agredir a Yemen, a Siria, a Iraq y ahora a Irán, siendo la base de estas agresiones, el control del petróleo del Medio Oriente, como la balcanización de Siria, para crear una salida de petróleo a través de un oleoducto, para crear una vía más rápida del crudo a América del Norte y sus socio Canadá.

Los millones de muertos en las guerras del Medio Oriente, han sido solo efectos colaterales, para controlar el Mediterráneo, el Golfo Pérsico, queriendo controlar a las naciones del área, el apoyo a Siria de Rusia, permitió una campaña militar del ejército Sirio, provistos de armas y con el apoyo de la aviación, como helicópteros, de esa manera, revertir la penetración de los grupos yihadistas, y bandas de sirios opositores, el fracaso en Iraq de los terroristas, ha golpeado al ´poderío de EEUU, que sigue bombardeando a ciudades y matando civiles.

El robo de petróleo por los terroristas del Dahes, ha sido parte de la estrategia del pentágono, para adquirir el oro negro, ahora de la misma manera roban los pozos petrolíferos, en una guerra de rapiña no convencional, el aislamiento de Qatar, acusado de terrorismo por Arabia Saudita, es la otra mentira, al socio de EEUU y de Israel para apoyar a los del Estado Islámico (ISIS), además de atacar a Siria y amenazar a Irán.

Esta es una guerra no convencional, la destrucción de Libia por OTAN, bajo el auspicio del Pentágono y el Nobel de la muerte Obama, abrió la puerta al holocausto del mediterráneo, con miles de inmigrantes, huyendo de las guerras de Siria, Yemen, países de África, huyendo de la muerte y el hambre, para morir en manos de piratas con barcos inflables y lanchas de poco calado, ha teñido de sangre las aguas, pero no solo la travesía, el racismo y la intolerancia de Europa a estos refugiados, ha creado una crisis similar a una guerra mundial.
Los mercaderes de la muerte, han creado una peligrosa crisis en Europa, ataques en Francia, Bélgica, España, Italia, han sido parte de la guerra y ahora pagan con los atentados, porque el Eli no son musulmanes creyentes, desconocen el Corán y muchos de ellos son mercenarios de Europa, de los países orientales derivados de la desaparición de la URSS, que luego de guerras étnicas, han vendido su alma al diablo (si la tienen), esta es la realidad de un capitalismo neoliberal, que solo valora el poder de los ricos y ahora con Trump llego la Oligarquía de los millonarios, con miles de inmigrantes expulsados y con millones de norteamericanos en la pobreza.

La sociedad humana sumida en la violencia del capitalismo
Esta realidad de un mundo capitalista destructivo, surge la realidad de una pérdida de valores, de familias disueltas por crisis de  violencia, guerras fratricidas crearon valores de odio, la misma crisis en Venezuela es el espejo, de una oposición que ha llevado a los ciudadanos, a crímenes de lesa humanidad al quemar a ciudadanos de esta nación, al matar con armas caseras y ahora atacar cuarteles, para obtener un poder de sangre y muerte.

La misma sociedad latinoamericana ha crecido en la violencia, en países como México, con miles de desaparecidos, de niños asesinados y vendidos sus órganos, mostrando el mayor desprecio del PRI y su presidente inmoral Pérez Nieto. De la misma manera en Colombia, hoy enemigo declarado por Manuel Santos, muestra la cara de la muerte, habla de paz y mantiene más de 1.500 ex guerrilleros en las cárceles, niega el paramilitarismo, y mueren diariamente dirigentes campesinos, derechos humanos, ex guerrilleros amnistiados, socio del criminal expresidente Uribe, en miles de asesinados cuando era su Ministro.

Otros países de América Latina se han sumado al violencia imperialista, la guerras de los ricos, se han ampliado en Argentina, Brasil y lo más subdesarrollados como Perú y Paraguay, apoyan las migajas del Departamento de Estado, lamiendo las botas de los militares yankees, que ahora violan niñas y generan asesinatos, con el consumo de drogas, esta realidad muestra, los niveles más bajos de los valores humanos.

La sociedad humana tiene que buscar caminos de entendimiento, no seguir sumisos a los poderos, que nunca le darán a los pueblos una vida digna, que lleva a los menores a delinquir, a disociarse de sus familias, a ser explotados por la fabricas, minas, como a niñas adolescentes a prostituirse, para morir en manos de un psicópata o su proxeneta. Miles de mujeres inmigran a Europa, ante oferta de trabajo y son llevadas a burdeles, para pagar su pasaje y estadía, estas son realidades que demuestran que el capitalismo, destruye la sociedad, la cultura, la diversidad de religiones, es una plaga dispuesta a crear una guerra mundial, sin preocuparse de las bajas, solo la humanidad y la búsqueda de acuerdos entre naciones, podrá equilibrar la realidad de la sociedad y volver al humanismo ante la muerte.

diegojolivera@gmail.com