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miércoles, 12 de junio de 2019

Preparémonos pues para la relegitimación de la AN


Por Juan Martorano:

Recientemente, portavoces del gobierno ruso han señalado una nueva ronda de diálogo entre representantes del Gobierno de Nicolás Maduro y representantes de Juan Guaidó, en Oslo, capital de Noruega, en el marco de los diálogos para la firma de un acuerdo de paz política y gobernabilidad.

El diputado Juan Guaidó ha expresado, cual muchacho malcriado, que no habrá ningún diálogo con la representación del gobierno, salvo que se trate de definir “el cese de la usurpación”. Realmente, es decepcionante el supuesto liderazgo que este sujeto dice tener por parte de los sectores de la oposición.


Si algo hay que reconocer, son las palabras del ex senador adeco y militante opositor Carlos Raúl Hernández, un hombre del que discrepó política e ideológicamente, pero que en algún programa le oí decir, y a mi parecer tiene razón: “Que el éxito de la política está no en la cantidad de muertos que puedas generar, sino en la cantidad de acuerdos que puedas alcanzar”. En esto estoy completamente de acuerdo.

Obviamente, los acuerdos que comparto no tendrán jamás que ver con los que históricamente las élites y cúpulas gobernantes de este país llegaron en su momento en detrimento de las clases populares, de los eternamente excluidos. El acuerdo al que me refiero, y que debe llegarse, es el que garantice, además de la convivencia entre venezolanos, independientemente del signo político- ideológico, el que garantice el funcionamiento normal, el acceso a medicamentos, bienes, servicios e insumos, y que permita una sana confrontación de las ideas, de la política, sin que ello implique llegar agredirnos y a matarnos.

Recuerdo cuando estando en las calles de Caracas y de mi querida Puerto Ordaz, en el marco de la convocatoria al proceso popular constituyente por parte del Presidente de la República, Nicolás Maduro, en el año 2017, que parafraseando lo ocurrido en 1999 con Chávez, luego de aprobada mediante referendo la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, fuimos a un proceso de relegitimación total de la institucionalidad venezolana: desde la Presidencia de la República hasta las Cámaras Municipales de aquel entonces, fueron objeto de ese proceso, durante todo ese año 2000, que es importante recordar.

Obviamente, las circunstancias de 1999 comparadas con las de 2019 no son las mismas, y si bien he expresado que estamos en el mismo proceso constituyente de hace 20 años, las circunstancias de tiempo y lugar son las que nos permitirán la ocurrencia de ciertos eventos y circunstancias.

Y en ese sentido, no pondremos en juego ni nos plantearemos un escenario de elecciones generales como lo ocurrido en el año 2000, porque simplemente la vanguardia opositora, la cual en estos momentos representa la extrema derecha fascista supuestamente liderada por Juan Guaidó no se merece que le hagamos el mandado, así de simple. En el año 2000 había aún una oposición democrática (en lo que se refiere a su dirigencia por lo menos) con el que había ciertos niveles de respeto y diálogo, y de ahí la decisión de ir a ese proceso de elecciones generales, o mega elecciones, como se conoció en aquel entonces, y fuimos a ese escenario así planteado. La actual degeneración e intransigencia política de la derecha no permite que se dé y sobre todo acepté tal propuesta, ya que incluso ellos la plantean, con la adicional condición de que el chavismo como fuerza política no participe en dicha contienda. ¿Y entonces? ¿Cuál es el miedo?

A mi juicio, y pese al complejo y difícil escenario que vive nuestro Estado- Nación, sé que lo que expresaré acá desatará las furias del averno de la más extrema derecha fascista, pero no me importa lo que ellos señalen. Si en este momento fuésemos a un escenario electoral general, poniendo en juego incluso la Presidencia de la República, no me cabe la menor duda que el chavismo ganaría dichos comicios, pero no tanto por el tema de gestión, la cual sin duda ha tenido errores incontrovertibles que nadie niega, pero pese a ello, se trata del modelo de inclusión y del legado y enseñanzas de Hugo Chávez, las cuales además de vigentes, se ha demostrado que funcionan, y es el ejemplo que el imperialismo quiere exterminar.

Además de ello, la dirigencia opositora no se ha cansado de cometer errores políticos y de hacer malos cálculos, además de no interpretar correctamente el verdadero sentir del pueblo. Piensan que decir que si están dialogando con el gobierno, implicaría una cesión a sus principios y el fin de la actual confrontación, y nada más lejos de la verdad.

Y lamentablemente, y es ahí donde se equivocan, producto de su engreimiento y soberbia, se levantarán de la mesa, y dejarán nuevamente sus sillas vacías, a la espera de un acuerdo político, que incluso contribuya a la restitución del necesario Estado de bienestar, el cual también beneficia a la propia base social opositora, que también ha sido golpeada por el accionar de la extrema derecha. Este pequeño dato se los doy y no cobro por ello.

Es entonces, donde el llamado formulado por el Jefe de Estado, que además es en estos momentos el máximo líder de la Revolución Bolivariana, que advirtió al PSUV, pero creo que esto hay que hacerlo extensivo al resto de organizaciones políticas aliadas y movimientos sociales que respaldan a la Revolución Bolivariana, prepararnos para el escenario electoral, que una vez que la extrema derecha pretenda frustrar el acuerdo político para garantizar la paz, motive a que la Asamblea Nacional Constituyente ordene al CNE a la convocatoria a las elecciones parlamentarias, a los fines de restituir la gobernabilidad que el oposicionismo pretende continuar confiscándonos.

Así que, sin descuidar las tareas de gestión que sin duda tenemos, del impulso de los necesarios diálogos y rectificaciones, pero si es bueno ir avizorando los posibles candidatos y candidatas de las fuerzas revolucionarias, a los fines de recuperar la mayoría del parlamento nacional, y recuperar la gobernabilidad pérdida. Ese será un nuevo escenario de batalla, que nos permitirá conquistar la paz.

Además de ello, un triunfo de las fuerzas revolucionarias y chavistas podría convertirse, en el necesario desencadenante histórico para reapertura la nueva oleada revolucionaria en este lado de la Patria Grande, a los fines de recuperar los avances, logros y conquistas logrados durante la década pasada.

El imperialismo no se quedará de brazos cruzados, y hará todo lo posible por incluso participar en dicha contienda, y mantener el control del parlamento para tratar de destruir nuestro Estado- Nación. No los sobreestimemos, pero tampoco los subestimemos.

La apuesta es muy alta, no exenta de riesgos y amenazas, pero creo que Chávez se la hubiese jugado igual. Y creo que eso es lo que hay que hacer.

Ciertamente, inicialmente había expresado que había que esperar el año que viene, que sería cuando ordinariamente el parlamento debía ser renovado, pero ante la amenaza latente y real promovida por una institución que ha decidido plegarse a los intereses hegemónicos, y por vivir un momento no convencional, y además constituyente, pues entonces que se aceleren los tiempos y se proceda a esa convocatoria a elecciones parlamentarias, como parte del nuevo ciclo electoral que está a punto de aperturas.

Espero en próximos artículos ahondar en otras consideraciones a este respecto.

¡Leales Siempre! ¡Traidores Nunca!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

jmartoranoster@gmail.com

sábado, 19 de enero de 2019

El bombardeo económico subida de precios es más fuerte que la banda de Lima


Por Juan Martorano:
En mi observación activa y monitoreo de las variables políticas, económicas y sociales, me topé con un tuit del compatriota Roberto Malaver del 12 de enero del presente año, y por el aserto y acierto de esa afirmación, es que decidí tomarlo para titular las líneas que a continuación procedo a escribir.
Dicho sea de paso, que para el momento en que las mismas sean publicadas, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro estará en la presentación de su Mensaje a la Nación, a la vez del Plan de la Patria 2019-2025.

Confieso que siendo analista y realizando una evaluación analítica en profundidad, me confíe y subestimé a Juan Guaidó, pensando que no daría “pelea”, pero con la operación de “falsa bandera” que montó el día de ayer, más la activación de las “células durmientes” del paramilitarismo con lo realizado en los galpones del IVSS en Guarenas- Guatire, el Hospital Clínico Universitario y en Maracaibo, deben mantenernos con los ojos bien abiertos.

Pero, como lo señaló algún autor en alguna plataforma tecnológica, red social digital (Si me llega su nombre, no tendré problema en darle sus créditos de manera pública) la CIA y el Departamento de Estado de EEUU. En coordinación con Fedecámaras y el fascismo de extrema derecha que hace vida en ese sector opositor al gobierno de Nicolás Maduro, ordenaron “disparar” la cotización del dólar sin ninguna explicación que los mismos analistas económicos de la oposición no tienen argumentos ni respuestas.

Las consecuencias de ello, es que el salario mínimo, hasta el momento de redacción de estas líneas, se encuentra ubicado en 4.500 bolívares soberanos. No obstante, estos son los precios (hasta ahora) en los que se encuentran los productos que se detallan a acontinuaciòn, son los siguientes:
1 kg de carne de res 5.000 Bs Soberanos
1 kg de sal 1.500 Bs Soberanos
1 kg de arroz 2.000 Bs Soberanos
1 kg de azúcar. 3.000 Bs Soberanos
1 kg de plátanos. 1.500 Bs Soberanos1 kg de spaghetti. 3.500 Bs Soberanos
1             kg de harina de trigo. 3.000 Bs Soberanos
1 mantequilla. 3.000 Bs Soberanos
1 mayonesa. 4.000 Bs Soberanos
1. Cartón de huevos. 5.000 Bs Soberanos.
Evidentemente, que estos precios se duplican y triplican como lo señala este autor (o autora) en varios estados de la geografía nacional.
Lamentablemente los “precios acordados” por el Gobierno Bolivariano no se cumplen, y mucho menos funcionan para beneficio del pueblo.
Efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y de cuerpos de seguridad se hacen de la vista gorda, pues en realidad sus altos directivos están detrás de este “Golpe Continuado” donde muchos de sus miembros hacen vida en las mafias de las redes de distribución de alimentos, bienes y servicios para el pueblo.

Son parte de las mafias de contrabando de extracción de alimentos y combustibles, lamentablemente.
Nuestros cuerpos de seguridad e inteligencia están infiltrados, sino recordemos el intento de asalto a la caravana presidencial, el “falso positivo” de Guaidó y las acciones terroristas del ex CICPC Oscar Pérez. Y cuidado si no persiste dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana un sector reaccionario que desee complotarse en un “zarpazo”.
Estructuras políticas del Estado- Nación venezolano como gobernaciones, alcaldías, Concejos Municipales igualmente se hacen de la vista gorda ante este estado de cosas y ante la ocurrencia de hechos criminales contra todo un pueblo.

Las consecuencias de esto son extremadamente graves, pues debido a esta manipulación incontrolada del tipo de cambio, y debido a los altos precios, la población en general se está viendo imposibilitada de adquirir bienes, acceder a servicios, alimentos y medicamentos. Generando todo el caldo de cultivo para un estallido social, que cada vez se observa más cercano.

Muy probablemente el Ejecutivo Nacional anuncie un nuevo incremento de salario, pero las mafias tienen infiltrado al alto gobierno, por lo que ya manejan esta información y desde ya adelantan todas sus acciones a fin de continuar confiscando el poder adquisitivo de la familia venezolana.
Se estima que dicho incremento pueda ubicarse entre los 15 mil y 19 mil bolívares soberanos, pero este monto ya ha sido robado por las grandes mafias que controlan el 80% de alimentos, bienes y servicios.

Asimismo, el Estado ha perdido el control de distribución a través de los CLAP. Ya que esta distribución ha mermado considerablemente y son pocos los estados los que lo reciben.
Una de las conclusiones que podemos señalar, es que las medidas coercitivas unilaterales ilegales, el bloqueo económico y financiero están haciendo su trabajo, y de acuerdo a lo señalado por voceros de la administración Trump, el cerco contra Venezuela será cada vez más feroz, buscando escalar en las condiciones para la materialización del estallido social que necesitan los factores de poder de la corporatocracia mundial para legitimar la intervención militar de tipo “humanitaria” sobre Venezuela.
Por ello, pienso que la oposición hará todo lo que le corresponda para desviar la atención sobre el verdadero problema que afecta a la clase trabajadora y a la familia en Venezuela. La merma de su poder adquisitivo y deterioro de su calidad de vida, producto de la manipulación del tipo de cambio.
El detalle de todo esto no es el diagnóstico de esa información. El propio Karl Marx lo señaló al escribir el Manifiesto del Partido Comunista en 1848: “Los filósofos lo que tratan es de interpretar el mundo y de lo que se trata es de transformarlo”.

En ese sentido, sin negar las complejidades del momento actual, pero el pueblo ya está obstinado de diagnósticos, y quiere es soluciones, y tiene razón, porque para eso somos gobierno y para eso reeligieron a Nicolás Maduro por seis años más.

Ya basta de panfleto y de retórica hueca y vacía en la que algunos de nuestros y nuestras dirigentes han caído desde hace bastante rato, y hagamos mayores esfuerzos por una praxis verdaderamente revolucionaria. La paciencia del pueblo no es infinita, tiene un límite y puede acabarse.
Así que cumplámosle al pueblo antes de que otros le roben la esperanza.

¡Bolívar y Chávez viven, y sus luchas y la Patria que nos legaron siguen!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Independencia y Patria Socialista!
¡Viviremos y Venceremos!


martes, 20 de junio de 2017

Se construye una candidatura

Por Jorge Aniceto Molinari
Uruguay

Ya hemos escrito sobre cómo llegó a la construcción del Frente Amplio, a fines de los 60, la candidatura a la Presidencia de la República del General Líber Seregni. El Uruguay venía de una construcción exitosa en el seno del Partido Colorado de lo que habían sido las presidencias de José Batlle y Ordoñez, en los inicios del siglo 20.



Ahora la experiencia se había agotado porque el mundo para el cual fue desarrollada por su líder había cambiado. La crisis del capitalismo superada trágicamente con dos guerras mundiales había dado paso abiertamente al mundo de los complejos empresariales multinacionales en desarrollo y superando en su dimensión económica a cada uno de los grandes Estados. Hagamos memoria de las “marcas” y productos hoy muy conocidos, que inundan nuestros mercados y el diario vivir, su ingreso se produce precisamente en esta etapa de la historia.

Sin embargo cuando nace el Frente, la existencia de la Unión Soviética, China, Cuba, etc., los países del llamado “socialismo real”, con estructuras de un fuerte capitalismo de estado, hacían pensar en la posibilidad democrática de construir democracias solidas, con proyectos propios y con participación popular.- Rodney Arismendi desde la Secretaria General del Partido Comunista desarrolló la tesis sobre la construcción de una democracia avanzada, que mucho tenía que ver con sus lecturas de Lenin y Gramsci.

El ya debilitado imperialismo norteamericano y no debilitado en su estructura militar, sino como Estado, endeudado, y con una moneda envilecida, cedía paso a una nueva condición de Estado gendarme al servicio de quienes habían pasado a gobernar el mundo. Gobernanza marcada por el agostamiento de la tasa general de ganancia en medio del creciente endeudamiento de los Estados, el aumento de las emisiones monetarias y de los paraísos fiscales. El acotamiento de las matrices económicas nacionales e incluso regionales, el tener que pensar en el espacio económico universal para cualquier proyecto de mediano o largo plazo.

De todos modos “los servicios imperiales” dieron nacimiento al Plan Cóndor con sus dos pinzas para tratar de anular los avances democráticos y sociales; una, la injerencia militar y de inteligencia, directa, la otra y luego de que se les fuera de las manos la guerrilla cubana, en el aliento a guerrillas que le sirvieran para desarticular el movimiento de masas que se hacía presente en cada país en el amparo de las más caras aspiraciones populares.

Los pueblos se dieron los instrumentos, amalgamando todos los esfuerzos libertarios, para construir gobiernos progresistas en medio de una enorme contradicción, que tiene como escenario el mundo; la crisis del capitalismo ya es irreversible, y lo que fue la guerra para solucionar la anterior, ya no es posible sin condenar a la humanidad al suicidio. Sin embargo en el ahogo de sus economías  siguen tentados a hacerlo, o por lo menos llegar hasta los límites mismos de la tragedia mayor, apostando a la industria de la guerra.
Los gobiernos, aún los más socialmente avanzados nadan en medio de esta contradicción defendiendo el derecho de la gente a una vida mejor, pero que a la larga no es posible sin resolver la contradicción principal en la que está envuelto el modo de producción capitalista.

Esto nos lleva a encarar la lucha por la paz como fundamental para poder dar salida con un programa que necesariamente deberá tomar la moneda y los impuestos, la muerte de los paraísos fiscales, como el instrumento para poder planificar una economía también como la capitalista, de transición, con alcances mundiales, que realice eso que hoy al capitalismo no le es rentable pero que la humanidad necesita imperiosamente.

Lo que parece tan simple de comprender no es entendible fácilmente porque la economía mundial sigue creciendo (si no fuera así, la predominancia del capitalismo tendría firmada ya, su sentencia de muerte), y a la vez la tecnología nos asombra con su desarrollo, como por ejemplo la capacidad potencial de poder alimentar y regular la población de todo el planeta, y cuando decimos alimentar estamos hablando en el sentido más amplio y completo de la palabra, cuerpo y espíritu; inimaginable para las generaciones que nos antecedieron donde el aumento de la población era sinónimo de hambre.

He aquí en grandes trazos el marco donde hoy nace en el Uruguay la posibilidad de que el Frente Amplio para el próximo periodo de gobierno lleve a la Presidencia de la República al Dr. Mario Bergara.
Recordamos la enorme preocupación del General Líber Seregni para que el Cr. Danilo Astori fuera el candidato de todo el Frente Amplio a la Intendencia de Montevideo, era una enorme prueba de gestión –creemos que eso era lo que pensaba Seregni, y discúlpesenos el atrevimiento- fundamental para todo el Frente y para un compañero de una enorme capacidad técnica.

Astori prefirió organizar su propio grupo, y eso ya es parte de otra historia; desde el punto de vista técnico, con repercusión política directa, enorme ha sido su aporte, no así en el plano estricto de proyección política y de gestión administrativa, donde él y su grupo han corrido la suerte variopinta de la interna frentista. Suerte variopinta que ha conocido y conoce aciertos, errores y horrores, estos que comprometen la suerte electoral del Frente Amplio al frente de la administración pública. Aunque en definitiva la suerte electoral siempre termina dependiendo del manejo monetario y de su principal derivado: el costo de vida y el acceso a los bienes de consumo que los sectores conservadores manejan en su beneficio. Es el mundo de los exportadores en dólares, la vida común de todos los días, nuestra y de nuestros conciudadanos, en pesos nacionales y el consabido discurso sobre el atraso cambiario de los primeros.-

Bergara es uno de los valores más destacados con los cuales hoy cuenta el Frente y también el país, seguramente de él estaría orgulloso y dispuesto a colaborar si viviera el General.
Ahora el dilema vuelve a plantearse: ¿Bergara jefe de un grupo político dentro de los múltiples que hoy coexisten en el Frente o candidato de todos?

Esto no me preocuparía tanto si Mario encabezara un programa claro y definido que se abriera paso en medio del medio centenar de programas híbridos con los que cuentan cada uno de los grupos, pero me temo que los tiempos van a exigir primero la candidatura y luego las condiciones programáticas, que a mi modo de ver las cosas, son inexorables para poder realizar acciones de gobierno con el apoyo de la gente en medio no solo de un desafío nacional sino en esencia universal. Y ello supone, tiempos, plazos, tareas actuales, muchas de ellas cruciales para la actividad económica y atender a lo que la Constitución y las leyes establecen si de tiempos electorales hablamos.
sipagola@adinet.com.uy