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miércoles, 10 de junio de 2020

EE UU una de las capitales mundiales del racismo


Por Sergio Ortiz:
Reiterados asesinatos, discriminación y racismo contra negros

A partir del asesinato de un afroamericano por parte de un policía blanco de Minneapolis, en EE UU y otras partes del mundo se generó una gran oleada de protestas.

El asesinato de tintes racistas fue consumado el 25 de mayo. La víctima y el victimario comparten rasgos de otros casos en EE UU: la primera, George Floyd, un afroamericano, y el segundo, Derek Chauvin, un policía blanco.


Como en otros crímenes cometidos por las fuerzas policiales animadas de racismo, Chauvin no actuó solo. Fue secundado por tres uniformados: Thomas Lane, J.A. Kueng y Tou Thoa. Una escena típica de la cobardía de los agresores, pues la persona que va a morir está sola y no se resistía a la detención, y quien mata está armado, con tres efectivos que lo ayudan a matar.

La vida de Floyd valió 20 dólares. Con un billete igual había adquirido algún comestible en un supermercado; según el cajero era falso y llamó a la policía. En vez de interrogarlo, comprobar la denuncia y eventualmente llevarlo detenido para que la justicia aclarara si ese pequeño delito era real o no, los policías ultimaron al cliente.

Otras características son peculiares. No se había visto a un agente matar a una persona obligada a tenderse en la calle, asfixiándolo con la presión de su rodilla sobre el cuello impidiéndole respirar durante 9 minutos. Alguien filmó un video y se difundió, escuchándose decir al moribundo “no puedo respirar”.
El crimen fue brutal y conmovió no sólo a los ciudadanos de Minneapolis, sino al resto de Minnesota. Se fue difundiendo al país y en estos tiempos de conectividad y de análisis globales por la pandemia de COVID-19, al resto del mundo en forma casi instantánea.

La historia se parecía a otras pues la institución policial, la justicia y el poder político estadounidense reaccionaron en forma benévola con el criminal. No fue detenido inmediatamente ni dado de baja. La justicia no lo acusaba de asesinato. El gobernador del Estado, el demócrata Tim Walz, ante el inicio de las manifestaciones, respaldó a los uniformados, declaró el Estado de Sitio y envió la Guardia Nacional.

Como “Ardió Troya”, perdón Minneapolis, entonces las cosas fueron cambiando para mejor. Al día siguiente del crimen los policías fueron dados de baja. El alcalde Jacob Frey, demócrata, instó a presentar cargos penales. Y el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, acusó a Chauvin de homicidio en segundo grado (la familia de Floyd quiere de primer grado) e imputó a los otros tres cómplices.
Para entonces ya el asesinato estaba en la primera línea de la política estadounidense y entre los más importantes sucesos internacionales, preparándose manifestaciones populares en Londres y otras ciudades europeas.

Capitalismo tan desigual
El presidente neofascista ya venía arrojando nafta al incendio de su país, con una política criminal en tiempos de pandemia. Cero cuidados, casi cero ayudas estatales a los más vulnerables (1.200 dólares a una parte de los más necesitados), cero fortalecimientos del sector público de la salud, propaganda de remedios que no eran tales, cero coordinaciones con la Organización Mundial de la Salud, campaña anti china en vez de intercambio de experiencias con el país que mejor luchó contra el COVID-19 y un largo etcétera.

Si bien no fueron exclusivamente culpa del neonazi titular de la Casa Blanca, los más de 100.000 muertos por el coronavirus subrayaron su grave responsabilidad.

Y los más sufridos, como siempre, los negros. “Los investigadores de Boston University hallaron que el 11% de los adultos negros y el 18% de los indoamericanos tenían múltiples factores de riesgo que los colocaba en mayor peligro de sufrir un caso severo de COVID-19, mientras que esto sólo sucedía con el 8% de los blancos. Entre las personas de 65 años o más en el mismo estudio, que evaluó datos del Sistema de vigilancia de factores de riesgo conductuales del 2018, se encontró que el 69% de los indoamericanos y el 61% de los afroamericanos tenían uno o más factores de riesgo, además de la edad, en comparación con el 54% de los adultos blancos” informaba Rachel Nania, en sitio AARP, el 8 de mayo pasado.

Los graves problemas económicos actuales en el imperio serán aún más impiadosos con los afroamericanos y latinos, cuyos ingresos están por debajo del promedio de los blancos. El ingreso medio de éstos es de 70.642 dólares, el de afroamericanos 41.361 y el de los hispanos algo mejor, 51.450.

Unos 40 millones de nuevos desocupados han pedido cobrar el seguro por desempleo y la desigualdad de la sociedad capitalista también se reflejará allí, con negros y latinos encabezando las listas de desempleados.
Trump el incendiario

Hacía muchos años que las protestas sociales no eran tan masivas, violentas y persistentes. Son masivas, porque han participado miles y miles de personas en numerosas ciudades; en cuarenta de éstas quisieron desalojarlas y vaciar las calles con toque de queda. Son violentas porque - no en todos los casos - hubo confrontaciones con la policía, incendios de patrulleros, piedras y botellas incendiarias contra los efectivos, ataques y robos a locales comerciales, etc. Han muerto 3 manifestantes y centenares fueron detenidos. Y son persistentes porque han pasado casi diez días y las manifestaciones no cesaron en Washington, Nueva York, Houston, Los Ángeles, etc., aunque hayan disminuido las concurrencias.

Toda una enseñanza para quienes, desde América Latina, Asia y África suelen pensar que en el “Primer Mundo” no hay lucha de clases y sus gobiernos gozan de paz y buena salud. Al contrario, cómo estará de alborotada la decadente superpotencia que Trump hizo suya la consigna de “la ley y el orden”, con reminiscencias nixonianas.

Los gobernadores de uno y otro color político bipartidista han apelado al toque de queda, la concentración de policías, de la Guardia Nacional y otras agencias de seguridad. Trump fue más allá, al amenazar con que “empiezan los saqueos y empiezan los tiroteos”. Y luego amagó con usar las Fuerzas Armadas en estos asuntos de seguridad interior, algo que ni siquiera aceptó su Secretario de Defensa, Mark Esper.

Si no fuera trágico, sería gracioso que la administración Trump, además de acusar de terrorista a la agrupación ANTIFA (Antifascistas), denunciara a los gobiernos de Cuba y Venezuela. “El FBI detuvo a un grupo de venezolanos y cubanos que pagaban para causar caos en las protestas en EEUU. Las autoridades norteamericanas se encuentran investigando para determinar si los capturados tienen lazos con las dictaduras de Venezuela y Cuba”, mentía Infobae, la web anticomunista argentina.

Dentro de 5 meses hay presidenciales en USA, pero primero tendrán que apagar el incendio de negros, latinos, asiáticos y blancos; la fogata social de Minneapolis es multicolor y allí arde la imagen del dizque “mejor democracia del mundo”.

ortizserg@gmail.com

miércoles, 3 de junio de 2020

El imperio se desmorona, porque todo imperio tiene su final





Y en este caso cuando el pueblo se despierta y actúa, hace temblar hasta lo que parecía inamovible o estoico.

Con el asesinato de George Floyd, un afrodescendiente de 46 años, a manos de un policía blanco cuyas prácticas para detener son bastante similares a las utilizadas por soldados israelíes en la Palestina ocupada.

Las enormes manifestaciones populares que se desataron en varios estados del país demuestran el hartazgo y el dolor de la segunda minoría de los Estados Unidos, la misma que durante más de 300 años luchó contra la esclavitud y el racismo.


La misma minoría que sufre las desigualdades e incluso la misma que hoy en día está muriendo por la pandemia.

Cuando el pueblo se levanta no hay forma de detenerlo, a pesar de que se utilice la violencia o se intente “dominarlos” como dice el inquilino de la Casa Blanca.

Sorprende que el organismo “paladín de la justicia” la Oea, con Luis Almagro a la cabeza no se declare ante los hechos de violación a los Derechos Humanos que se han podido evidenciar en videos y fotos que han sido difundidos durantes estos últimos días.

Ahora bien, si se trata de Venezuela, es el primero en salir a repudiar, entonces ¿tenemos que pensar que hay un direccionamiento político en este organismo?

Desde Conaicop expresamos nuestro más profundo pesar sobre lo que les sucede al hermano pueblo norteamericano y principalmente a las minorías que son quienes más sufren los diferentes tipos de violencias.

Apoyamos a todos aquellos que se pronuncian por los derechos de las minorías a pesar de las actitudes violentas e inhumanas de la policía y aquellas personas que apoyan el supremacismo blanco.

Como comunicadores apoyamos la libertad de prensa y exigimos que se informe lo que verdaderamente está pasando en los Estados Unidos y que no se centre la información en los hechos vandálicos que son perpetrados por algunos oportunistas que no tienen ninguna intención de apoyar a las causas justas sino que simplemente utilizan estas manifestaciones y expresiones del pueblo para beneficiarse individualmente.

Estas acciones son tomadas por los medios hegemónicos y funcionales para deslegitimar la voz de un pueblo que está cansado de la pérdida de derechos, la desigualdad y las actitudes violentas de las fuerzas policiales.

 Rubén Suárez Uy
Secretaría Internacional

Alcides Martínez Vza
Secretaria General

Valeria Rodríguez Ar
Secretaría Asuntos Islámicos y Musulmanes

Geraldina Colotti It
Secretaria Europa

1 de junio 2020

martes, 2 de junio de 2020

De la "falta de respiración" por la pandemia del coronavirus, a "no puedo respirar" por la pandemia racista desatada en los EE.UU



Por Rolando Prudencio Briancon:

Dos tipos de pandemia parecería que paralelamente se están propagando en los EE.UU., en la que, si aparentemente la data del coronavirus es de hace poco más de dos meses atrás, y la del racismo homicida es de anteayer; no menos cierto es que de un rato para otro el racismo se está actualizando en los EE.UU., y en plena pandemia, lo que puede llevar a la sociedad norteamericana a tener que soportar una nueva recaída del racismo que se creía erradicado.



Así es como el lunes un policía blanco, y cuyo nombre se mantiene en reserva, tal cual es la cobarde costumbre de la policía de proteger a los culpables de asesinatos por móviles racistas por el "uso excesivo de la fuerza" -un eufemismo para encubrir la naturaleza homicida y racista de los policías norteamericanos- procedió al arresto de George Floyd, un hombre negro de 40 años de edad, a quien lo tuvo reducido, apretándole el cuello e impidiéndole la respiración, por más de 8 minutos, hasta provocarle la muerte.

Y es que mientras Trump se encuentra entrampado en una escalada de sucesos que no le dan respiro; ya sea: por las acusaciones sobre el origen del contagio del coronavirus con la China. O las acciones contra Venezuela, sea por el intento de invasión fallido mediante el mercenario operativo Gedeon. O por la reacción de rechazo al reciente envío de combustible por parte de Irán. O por los agresivos ataques contra OMS; el racismo es lo que ha vuelto a recrudecer con este asesinato por motivos de intolerancia racial.

Claro que la reacción social no se ha dejado esperar, cuando el día de ayer miles de personas han salido a condenar el homicidio racista cometido contra George Floyd, portando pancartas con la inscripción de la leyenda: "No puedo respirar", que fue la última súplica del infortunado interfecto, antes de morir bajo la bota policial.

Este nuevo nivel de tensionamiento; ya no sólo de origen sanitario como consecuencia del coronavirus; sino societal por las actitudes racistas como consecuencia de esta muerte, están conduciendo a un callejón sin salida al gobierno de Trump que se abierto frente fuera de las fronteras de los EE.UU., como internos con esta lapidaria lacra que puede convertirse en el sepulturero del sueño americano de Trump de: "Volver hacer Grande América".

Vale decir que el gobierno de Trump le falta respiración como consecuencia del coronavirus, como también no está dándole respiro el racismo, como ha sido la última exclamación de George Floyd antes de exhalar.

prudenprusiano@gmail.com