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viernes, 11 de septiembre de 2020

Colombia Álvaro Uribe Vélez, acusado de narco-paramilitar



Por Tony López R (*):
Cuando en días pasados la prensa de los Estados Unidos publica documentos desclasificados, que el gobierno estadounidense sospechaba desde hace 20 años de los presuntos vínculos de Uribe Vélez con el narco paramilitarismo, es considerar, que los colombianos y latinoamericanos somos idiotas. Todo un gran show mediático. Hace 40 años que se le hizo la primera acusación a Uribe de estar vinculado al narcotráfico.

En el año 1981 el ex gobernador del departamento de Antioquia, Iván Duque Escobar, “denunció ante el entonces presidente Julio César Turbay Ayala, que Álvaro Uribe Vélez nombrado por él como Director de Aeronáutica Civil, había otorgado una licencia al conocido narcotraficante Jaime Cardona, con el fin de trabajar la ruta aérea Medellín- Turbo, así como la construcción de pistas de aterrizaje para aviones de la mafia”.  Turbay no tomo medidas y Uribe duró en el cargo dos años. (1)


Desde entonces la sindicación de que Uribe Vélez estaba vinculado al Cartel de Medellín y a la familia Ochoa, a quien le unen lazos familiares, había sido denunciadas, tal es así, que cuando el ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, ordenó una investigación sobre Aeronáutica Civil, comenzaron a salir informaciones sobre el tema.

El periodista colombiano Fabio Castillo en su libro “Los Jinetes de la Cocaína” dio a conocer que “Uribe le otorgo licencia a muchos pilotos de los narcotraficantes cuando era director de Aeronáutica Civil”.
El ministro Lara ordenó paralizar 30 aeronaves a los Ochoa, 10 a Pablo Escobar, 10 a Gonzalo Rodrigue Gacha “El Mexicano” y 4 a Carlos Lehder Rivas, que habían sido beneficiadas con dichas licencias.

Información aportada por el diario El Tiempo el 8 de septiembre de 1983, en la pagina 17 A, da cuenta de lo siguiente: “El Consejo Nacional de Estupefacientes, solicitó ayer a la Aeronáutica Civil suspender la operación aérea de la flota de aviones, helicópteros y avionetas, propiedad de Pablo Escobar y Carlos Lehder”

Ya desde esa fecha, 8 de septiembre de 1983, en su primera página el diario El Colombiano, daba a conocer que “el gobierno de los Estados Unidos señalaba a Carlos Lehder, Pablo Escobar y Jorge Ochoa como cabecillas del cartel de la cocaína”. El 21 de abril del 2002 la unidad investigativa del periódico El Tiempo señala “que durante la gestión de Uribe comprendida desde marzo 24 de 1980 y agosto 6 de 1982 se otorgaron 562 licencias”. “La administración Uribe de Aeronáutica también otorgo licencia de operación a 95 pistas privadas”.

Mientras que “el ministro Lara Bonilla, daba una batalla en la Cámara de Representante, para que se aprobara la ley que permitía la extradición, y denunciaba que el parlamentario Pablo Escobar, poseía tres hangares y una flotilla de aviones para transportar drogas”.

Como es sabido, el enfrentamiento del ministro de Justicia Lara Bonilla a los carteles de la droga, le costó la vida, Pablo Escobar ordenó su asesinato.

Acerca de la noticia de los vínculos de Uribe Vélez con el narco-paramilitarismo, que ahora desclasifica el gobierno de Estados Unidos, cabe preguntarse: ¿Porque en todos estos años, sí el secretario de Defensa de EE: UU Donald Rumsfeld, conocía estos vínculos mafiosos, los gobiernos de Bush y Obama, le dieron total apoyo e incluso se sirvieron de él al aceptar Uribe la entrega de su territorio para establecer 7 bases militares de EE: UU en Colombia?

Se desprende de esa conducta de la Casa Blanca: ¿complicidad o chantaje? ¿Porque ahora desclasifican y publican documentos que prueban los vínculos del ex presidente y ex senador Uribe Vélez con el narco-paramilitarismo? Es acaso una jugada electoral de Trump para presentarse como defensor de los derechos humanos y enemigo del narcotráfico, cuando la realidad ha venido demostrando una política de complacencia o tolerancia, empleando una hábil y tramposa defensa de Uribe Vélez.

Todo lo que está sucediendo es muy oscuro, el encarcelamiento domiciliario de Uribe y la maniobra de salir de la jurisdicción de la Corte a la Fiscalía, con una maniobra de Uribe al renunciar a la curul y así pasar a la justicia ordinaria quien lleve el caso, a mano  del Fiscal Francisco Barbosa, quien por su dependencia y relaciones política con Uribe fue recusado por el senador Iván Cepeda y  pese a estar recusado el  Fiscal  nombro Fiscal  para el caso de Uribe,  al Fiscal  Gabriel Jaime,  que llevó al senador Iván Cepeda a  reiterar la ilegalidad cometida por el  Fiscal Barbosa,  quien en el proceso de Uribe  debe abstenerse de actuar.  Es público que el Fiscal Jaime está señalado de uribista y por sus relaciones con el exgobernador del Magdalena, Trino Luna y sus vínculos con el paramilitarismo.

Por otra parte, el escándalo con el incumplimiento de la orden judicial del tribunal de Cundinamarca al gobierno de Duque porque desconoció al senado, como manda la Constitución de ingreso de tropas militares extranjeras a territorio colombiano. Lo cierto es que el gobierno sigue incumpliendo y el senador Iván Cepeda denuncia que siguen ingresando tropas estadounidenses, sin la aprobación del senado y violando la Constitución.

La negativa de Estados Unidos en extraditar al capo narco-paramilitar Salvatore Mancuso a Colombia, con el argumento de que hubo errores de procedimiento en la solicitud de extradición del gobierno de Colombia y que por esa razón fue extraditado a Italia, cuando era conocido que Mancuso había manifestado su disposición a declarar todo lo que conocía del comprometimiento de Uribe con el paramilitarismo y las masacres cometidas en Colombia.

El gobierno de Donald Trump será señalado de cómplices   al apoyar y admitir la impunidad con la que el gobierno de Iván Duque está actuando en el caso del ex presidente Uribe Vélez, en un tema tan sensible como el paramilitarismo y el narcotráfico, lo que se agrava con las 43 masacrases que se han cometido en lo que corre de este año, que involucra en algunas de ellas a las FF: MM. Por cierto, no es descartable que los líderes del partido demócrata pueden utilizar estos elementos en la campaña contra Trump.

A este escándalo se enfrenta el gobierno colombiano en medio de una crisis sanitaria como consecuencia de la pandemia que azota a la humanidad y que en Colombia ha cobrado la vida de más de 22 mil fallecidos y los más de 600 mil infestados por una negligente e insensible política del Presidente Duque, que se ha dedicado a buscar salida, como bien se dice, en el argot mafioso colombiano, al caso de su patrón.
(*) Periodista, politólogo y analista internacional.

Biografía no autorizada de Álvaro Uribe. Ed Oveja Negra 2002. Pag 7-8 y 15. Josef Contreras y F. Garavito.
jorgarcia726@gmail.com

sábado, 25 de julio de 2020

Colombia. A 56 años de la fundación de las FARC-EP. ( 5ta parte)



Por  Tony López R:

En mi anterior artículo afirmé que los Estados Unidos y la oligarquía liberal-conservadora colombiana, tenían mucha paciencia y concibieron un plan de largo plazo, hábilmente conducido con el objetivo de desarmar a la guerrilla, con especial atención a la FARC-EP.  Movimiento guerrillero que llegó a sobrepasar los 20 mil hombres armados y controlar cerca de 300 municipios de los 1050 que tiene el país.


El plan, cada uno con sus característica y condiciones, tal como lo describe el ex presidente Juan Manuel Santos Calderón en su libro “La batalla por la paz”, se ha venido cumpliendo por etapas y ha tenido una duración de 16 años para concretar su objetivo, el que, por cierto, no puede calificarse de exitoso, porque si bien desarmaron a una parte de las FARC-EP, no se puso fin al conflicto social y armado.

Lamentablemente, el gobierno de Duque ha incumplido y violado los acuerdos y protocolos internacionales como es el caso del ELN, todo agravado, por la ola de crímenes de dirigentes sociales y ex combatientes desmovilizados, desplazamientos, represión brutal a las protestas sociales, corrupción. desmoralización en las Fuerzas Militares y en sus altos mandos, por sus vínculos y complicidad con el narco paramilitarismo denunciados por sus propios subordinados, graves violaciones de niñas por militares colombianos y como colofón la total violación del Estado de Derecho de un gobierno, ahora señalado de ilegitimo y comprado por el dinero del narcotráfico.  Los sueños prometidos han terminado en una negra pesadilla. 

Los Acuerdos de La Habana, firmados el 27 de septiembre del 2016 en Cartagena de Indias, en presencia del Secretario General de la ONU Ban Ki- moon, y varios Jefes de Estado, fueron modificados después del triunfo del No a la Paz, en el plebiscito del 2 de octubre, y aunque este no era vinculante, el ex presidente Uribe Vélez exigió revisar y cambiar contenido de lo ya acordado. Para algunos un paso en falso del gobierno de Santos, que provocó no pocas incomprensiones en el seno de las FARC-EP, y que hoy observamos como se manifiesta en las diferencias y divisiones dentro de lo que fue, este movimiento. El debate sobre modificaciones y cambios duró dos meses y finalmente los Acuerdos definitivo se firmaron en Bogotá, el 24 de noviembre del 2016.

Pero si bien esa entrega de armas y concentración de las fuerzas de las FARC que respaldaban sus posiciones a favor de la paz, sin que se pusieran en práctica y se aprobaran las leyes que debía poner en ejecución el gobierno de los puntos principales de los Acuerdos de La Habana. No hubo reciprocidad del gobierno de Santos, que en el tiempo que le quedaba de mandato de noviembre del 2016 al 6 agosto de 2018, (1 año y 7 meses) pudo haber dejado aprobadas varias leyes y en ejecución la implementación y cumplimiento de la mayoría de los acuerdos, entregando la presidencia a un mandatario y partido, que fue y es el mayor opositor y jurado enemigo de la paz en Colombia. 

Resulta evidente, que ese escenario era el más conveniente para ejecutar el plan de derrotar a las FARC-EP y así ha sido. Esto explica la negación del gobierno de Santos a que los Acuerdos de La Habana, fueran sometido a una Asamblea Nacional Constituyente Corporativa, sin ese instrumento aprobado por el soberano, los Acuerdos quedaban a merced del Congreso y de la Corte Constitucional, por cierto, nada favorables para la insurgencia.  Mientras que por otra parte y al finalizar el mandató, quedaba en manos de un gobierno y un poder legislativo a fines a los intereses de la oligarquía liberal conservadora y totalmente subordinado a la política de Estados Unidos. Los hechos están allí y son irrefutable. 

Según el ex presidente Santos en 1997 medio centenar de colombianos representantes de “todos los sectores de la sociedad debatieron e imaginaron cuatro escenarios posibles para el futuro del país y que estos imaginados escenarios fueron proféticos”. (1)

El primer escenario le llamó “amanecerá y veremos” este era el que se presentaba en el gobierno de Samper, que condujo a la perdida de autoridad estatal, el recrudecimiento de la violencia y al incremento de la pobreza y la inequidad social. Situación real heredada de los gobiernos anteriores y campaña en su contra liderada por el embajador Myles Frechette, quien con mucha habilidad desconocía la autoridad presidencial y militar, luego de ilegitimar  al gobierno de Samper por el ingreso de dinero a su campaña presidencial del Cartel de Cali, información proporcionada  por la DEA, a través de la Inteligencia de la Policía a Pastrana, quien hasta hace muy poco ocultó esa información, una clara conspiración, contra el gobierno de Samper, quien se proponía una política exterior y económica  independiente  de EE:UU.

Ese estado de cosa era el que beneficiaba  las posibilidades de lograr el segundo escenario, un debilitamiento del poder ejecutivo y de las Fuerzas Militares, que provocó que Estados Unidos suspendiera el apoyo a los militares y se lo proporcionara a la Policía Nacional, supuestamente abanderadas de la lucha contra el narcotráfico, un  crecimiento y fortalecimiento  de la insurgencia, también  del narco-paramilitarismo y una acrecentada corrupción en el poder legislativo y judicial, fue la coyuntura propicia para pasar al segundo escenario, luego de las elecciones de 1998.

El segundo escenario, según Santos, la denominaron “Mas vale pájaro en mano” y señala: “aludía a las concesiones ofrecidas a los grupos armados con tal de iniciar un proceso inmediato de reconstrucción de la democracia y de frenar el ciclo ascendente de muerte y violencia”. “Ya se verá cómo ese escenario – que equivale al proceso de paz del Caguán del gobierno de Pastrana, fracasó”

Este segundo escenario, fue el que se utilizó, para lograr  la “reconstrucción de la democracia y de frenar el ciclo ascendente de muerte y violencia” entiéndase ganar tiempo para  recomponer a las Fuerzas Militares y reactivar las relaciones y apoyo de Estados Unidos, no para llegar a un acuerdo de paz con la insurgencia, se trataba de  parar  “el ciclo de ascendente de muerte y violencia” era la manera perversa de presentar este segundo escenario, para no aceptar, que se trataba de evitar el triunfo de  una Revolución que sí produciría profundos cambios estructurales políticos, económicos y sociales.

Para lograr ese objetivo, había que buscar el diálogo con las dos fuerzas guerrilleras más importantes del país, especialmente con las FARC-EP, porque equivocadamente la oligarquía colombiana, siempre ha pensado que neutralizada o derrotada las FARC, el ELN por la supuesta debilidad que le endilgan, sería más fácil acabar con ella.  Por esa razón con el proceso del Caguán, se buscaba sí una solución política, pero el gobierno de Pastrana, había aceptado y firmado 12 puntos, que, aunque no cubría todos los intereses de lo que puede considerarse una Revolución radical, sí, conllevaba a cambios estructurales profundos en temas económicos, políticos y sociales, que el establishment y Estados Unidos no podían permitir.

Fueron tres años y dos meses, de conversaciones en el Caguán con un apoyo de la comunidad internacional muy importante, y a petición de las partes se crearon  dos Comisiones de Facilitación de Paz, conformadas por diez países, para el proceso de las FARC-Gobierno y  la Comisión  de Amigos, integrada por  cinco países para el ELN, está última pudo funcionar muy poco, porque no se logró concretar la llamada Zona de Encuentro, porque el lugar escogido en el departamento de Santander, estaba prácticamente por el paramilitarismo y el Gobierno no busco alternativa. Aunque se le pidió apoyo al gobierno de Cuba en su condición de miembro de la Comisión de Amigo, desarrollándose varias reuniones de delegados del Gobierno con el ELN en la Habana.

En esos tres años y dos meses en el Caguán, la Mesa de Dialogo de Paz, no pudo tratar a fondo ni el primer punto, que estaba relacionado con la Reforma Agraria Integral y Económica, ese punto planteaba fortalecer la industria nacional, así como la preservación minero-energética en favor del Estado y apoyar la inversión extranjera que no dañara al sector productivo nacional y una defensa irrestricta a los intereses económicos nacionales.

Tampoco pudo tratar el tema de la Reforma Política que conllevaba a un cambio en el sistema electoral, las garantías para los partidos y organizaciones políticas; Reforma Judicial, cuyo principio era que jueces y magistrados fueran elegidos por elecciones del gremio judicial y que las Altas Cortes no dependiera de la terna que escogía el presidente. Así como reforma en la política militar, que modificara la actual estrategia y que estos se concentraran en la defensa contra amenazas externas y fortalecer una Policía Nacional de defensa y preservación del orden público interior. Y no como ha venido sucediendo desde hace años que es el Ejército junto con la Policía el que se encarga del orden público interior.

También el combate al cultivo ilícito, cuyos instrumentos estarían vinculados a la Reforma Agraria Integral que favorecería al campesinado, que no tendrían que depender de los cultivos ilícitos y no usar la aspersión aérea con el glifosato, un peligroso veneno que acaba con la fauna, la flora y muy grave para los pobladores expuestos a esa criminal práctica. 

Esta era la manera más efectiva de combatir el narcotráfico y exigir a los países consumidores que ejecuten una política de reprimir y eliminar los Carteles de la Drogas en sus territorios, de los que, por cierto, nadie habla. Por último, una política exterior independiente y soberana del país y favorecer el principio bolivariano de la integración latinoamericana.

Nada de estos puntos pudo discutirse, que de haberse logrado hubiera provocado un vuelco sustancial al sistema imperante de explotación, miseria, violencia e inequidad y se hubiera establecido una justicia jurídica y social lejos de la corrupción y con una verdadera defensa de los intereses del pueblo y de la nación colombiana.

Lamentablemente durante todo ese tiempo, se produjeron errores graves de ambas partes, acciones violentas que sindicaban a la FARC-EP con hechos falsos, atribución de acciones terroristas como la bicicleta bomba, el collar bomba, la bomba del Nogal, atribuidos a las FARC-EP y con el tiempo se ha conocido que fueron acciones cometidas por los Carteles de la Drogas por sus luchas internas. 

El intento del golpe de estado o el ruido de sable, por parte de lo militares en mayo de 1999, con la renuncia del ministro de Defensa y de altos mandos militares, sofocado por la intervención del embajador de los Estados Unidos y de una muy prudente y patriótica conducta del general Fernando Tapia. Acciones brutales y masacres de los paramilitares con la complicidad de las Fuerzas Militares, como los cerca de 200 campesinos asesinados entre el 8 al 20 de enero de 1999 ordenado por Carlos Castaño, acusados de colaboradores de la guerrilla, que provocó el primer congelamiento por parte de las FARC-EP del proceso de paz en protesta por dichos crímenes.

La retención de los técnicos alemanes por las FARC  y de otras muchas personas llevadas a la zona de distención, unas secuestradas y otras con intención de sumarse a la guerrilla,  unos con sanas intenciones de incorporarse a la lucha, pero otros orientados por la Inteligencia Militar, no se podía pensar que un aparato con tanta  experiencia, no aprovecharía el momento para llevar a cabo un plan de penetración para buscar información y tratar de escalar posiciones y desde adentro, sugerir y desarrollar acciones que representaran acciones repudiadas por la opinión pública y repercutieran negativamente contra las FARC-EP.

El asesinato por el décimo frente de las FARC-EP de los tres indigenistas estadounidenses, en momentos que se había abierto conversaciones entre las FARC-EP y altos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos en Costa Rica provocó la ruptura de dichos diálogos.  O el secuestro de la excandidata presidencial Ingrid Betancourt, una desconocida y fracasa dirigente política, colombo-francesa, cuyo plagio la convirtió en un personaje mundial.  Las FARC que había tenido un exitoso trabajo en Europa, lo perdió y la campaña interna en su contra le creo un efecto políticamente negativo, que se acrecentó con la llamada Operación Jaque, que benefició la popularidad de Álvaro Uribe y de su ministro de defensa Juan Manuel Santos. Solo hay que preguntarse ¿A quiénes favoreció esas acciones?

Todos esos graves errores fueron factores utilizados por los enemigos de la paz para desarrollar una fuerte campaña contra ese proceso del Caguán, de nada sirvió el gesto de paz cuando las FARC- EP liberó a casi 300 militares y policías prisioneros de guerra y que la prensa llamaba secuestrados.  Los militares que caen en manos de su adversario en el marco del conflicto son prisioneros no secuestrados. Prisionero implicaba reconocer el conflicto armado interno y el estado de beligerancia sujeto a las convenciones internacionales, pero los gobiernos colombianos, y especialmente, el de Uribe Vélez, no reconocía el conflicto armado y denostaba a la insurgencia tratándolos de bandoleros o, siguiendo la orden de Washington, los calificaba de terroristas.

Por su parte frente al gesto de las FARC, el Gobierno de Pastrana se había comprometido en liberar a 70 presos políticos de una lista entregada por las FARC-EP, entre ellos el comandante en jefe del EPL, Francisco Caraballo, prisionero en la cárcel de Itagüí, que el propio comandante Marulanda lo había incorporado en dicha lista, de ellos, solo liberaron a 14, la mayoría líderes comunales y sociales, acusados de colaboradores de la guerrilla, Caraballo siguió preso en Itagüí por varios años.

Esta es una breve y resumida historia de lo que ha significado este 56 Aniversario de la Fundación de las FARC-EP, aún faltan por dar a conocer lo interno de la brusca ruptura del proceso del Caguán y del tercer y cuarto escenario que, en 1997, se fijaron medio centenar de colombianos, representantes de diversos sectores. En este taller del Recinto Quirama, en Antioquia y que según el ex presidente Santos, se llamó “Destino Colombia”. Espero hacerle llegar muy pronto el sexto capítulo de está doloroso, pero apasionante historia.

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
Bibliografía utilizada.
1)            La batalla por la paz. Edic. Planeta Colombia. 2019 1ra Edic.  Pág. 75-76.
Autor. Juan Manuel Santos Calderón

jorgarcia726@gmail.com

miércoles, 29 de abril de 2020

Estados Unidos, Colombia, Coronavirus y el Narcotráfico. (IV Parte)



Por Tony López R.:
En mis tres anteriores artículos ha quedado demostrado, que el gobierno de Donald Trump, poco le interesa la salud de su pueblo, hoy 23 de abril, hay que lamentar el fallecimiento de más de 50,000 mil estadounidenses y las perspectivas son desalentadora si tenemos en cuenta que ya casi alcanza los 800, 000 mil contagiados. Esta es, la lección que deben aprender los que manejan los destinos de sus pueblos, una mala decisión de la Casa Blanca, al no atacar a tiempo la enfermedad, porque priorizó, lo económico, los negocios, los intereses electorales y la política de sanciones y amenazas contra varios países, especialmente a Venezuela y Cuba.


Una vergüenza el argumento contra Venezuela y su presidente Nicolas Maduro al acusarlo de narcotraficante y a Cuba de apoyar y asesorar militarmente, al gobierno revolucionario bolivariano, y propagar que los 20,000 médicos, enfermeras y técnicos que prestan servicios de salud al pueblo venezolano, según Trump y Pompeo,  son “militares” y como papagayos, formadores de opinión, lo  repiten y se publica en los grandes  medios occidentales creando esa matriz de opinión, totalmente desmentida por nuestro  Canciller. Mientras que por otra parte un funcionario no identificado del Pentágono, según publicó la revista Newsweek, Cuba está comprometida en el tráfico de drogas.

Sin pruebas, porque no las hay, pero la mentira hay que convertirla en verdad, de eso se ocupan los medios gebelianos y hegemónicos como Newsweek, porque es un noble argumento de combatir el flagelo de la drogadicción, política de combatir la drogadicción que internamente no practican y por eso es el mayor consumidor del mundo. Usan esa mentira para justificar y buscar el apoyo del pueblo norteamericano para intervenir en Venezuela. Lo paradójico del tema es que el principal aliado en esta aventura es el gobierno de Colombia, el que según la agencia norteamericana DEA Colombia está considerada la mayor productora de cocaína en el mundo. 

Es por esa razón que el historiador Forrest Hylton, de la Universidad de Nueva York, en su libro la “República de la cocaína” señala “la brutal combinación de terror, expropiación y pobreza que existe hoy en Colombia”. “Un país gobernado por una oligarquía criminal que se nutre de los dineros del tráfico de drogas, en colusión con militares, policías y paramilitares violadores de los derechos humanos”. Le falto decir a Hylton la complicidad y el apoyo estadounidense a esos sectores económicos y políticos colombianos, porque al final los más beneficiados del narcotráfico, son los grandes centros financieros y las industrias químicas americanas que ingresan miles y miles de millones de dólares en sus arcas, anualmente.    

De Colombia, el principal aliado de Estados Unidos, en esta demencial aventura, ofreceremos información y análisis, de cómo lo distintos gobiernos estadounidenses y colombianos, el primero en victimizar al pueblo neogranadino y los segundos por los beneficios económicos de poderosos sectores oligárquicos, cómplices de Estados Unidos en el tráfico de drogas, que convirtieron a Colombia en una Narco-democracia, como  tituló su libro Joe Toft, ex jefe de la DEA en la década del 90 en Bogotá y que más adelante brindaré mi valoración y análisis de porque esa “conducta  moralizadora”.

La opinión publica mundial, tiene la visión contemporánea del tema del narcotráfico, que se visibiliza cuando, se produce el gran desmembramiento del llamado campo socialista de Europa del Este y como consecuencia de una acción traidora que provocó la caída de la Revolución de Octubre, que conllevó al desmembramiento de la Unión Soviética. El peligro y amenaza del comunismo a la “democracia” neoliberal desapareció y era preciso buscar un enemigo que permitiera justificar la política injerencista imperial.

Ese enemigo, el narcotráfico, emergió hacia fines de la década del 80, en el caso de nuestra región, colocando a Colombia como la primera víctima y así fue. Pero es la gran hipocresía y la doble moral de Estados Unidos, ellos tenían experiencia y trabajo adelantado, desde la década del 60, promovieron la siembra y suministro de la mariguana en la costa atlántica. Que les sirvió durante la guerra de Vietnam, para mantener a sus soldados enviciados y cometer los más horrorosos crímenes contra el pueblo vietnamita, hay literatura en abundancia que prueba lo que aquí afirmo.

La mejor yerba del mundo, decían, incluso la llamaron la “Golden Santa Marta” por la zona montañosa de la Sierra Nevada, donde se sembraba, de una estupenda calidad, según los entendidos.  El narco paramilitar Hernán Giraldo era uno de los capos que negociaba la venta de marihuana con los gringos. Ese comercio trajo mucho dinero y cientos de muertos, entre las pequeñas bandas “marimberas” algunas eran integradas por familias como los Cárdenas y Valdeblanque residentes en la zona, que sostuvieron una feroz guerra.  Esta época fue conocida como la era de la “marimba”.

En ese periodo, Colombia comienza a ser un laboratorio, por los Cuerpos de Paz, que no eran más que un cuerpo al servicio de las agencias de inteligencia y personal relacionados a investigaciones sobre armas químicas y biológicas, trabajando y acopiando información con diversos objetivos que le sirvieran como armas para sus fines guerreristas. Existen muchas dudas y ojalá sea objeto de investigación de porque en esos años, en algunas veredas del departamento del Tolima, donde estos investigadores incursionaron, muchos niños nacieron con serias deformaciones, ciegos y otras enfermedades, es curioso que luego en las guerras de Laos, Cambodia y Vietnam, tenían casos parecidos, cuando se conoció que era producto del agente naranja.

La marihuana fue uno de esos objetivos de acuerdo a investigaciones realizadas por el prestigioso periodista German Castro Caycedo, como bien lo plasma en su libro Nuestra Guerra Ajena (1) y con razón afirma “Colombia, una víctima de la invasión a Vietnam” y lo demuestra contundentemente en su capítulo “Odio, miedo y marihuana”.  Y narra pasajes y que a continuación doy a conocer, lo que muestra el carácter y la condición de lo que es capaz el imperio.

Las vivencias narradas por militares participantes en la guerra de Vietnam y lo sucedido    en la toma de la aldea My-Lay-4 es horrorosa, algunos confesaron que bajo los efectos de la marihuana se cometían actos atroces matando ancianos, mujeres y niños, algunos acuchilladas, y a los recién nacidos, lo atravesaban y colgaban de las bayonetas, o los lanzaban al aire y despedazaban con ráfagas de ametralladoras, al grito mueran los “comunistas”.  Terminada la toma de esta aldea, donde fueron asesinados 504 personas el general William C Westmoreland, envió este mensaje.

 “En la operación realizada el 16 de marzo en My Lai-4 se ha dado un fuerte golpe al enemigo. Felicitaciones a los oficiales y hombres de la compañía Charlye por su acción sobresaliente”. Aquí tienen una de las innumerables muestras de las graves violaciones y la complacencia con la que los generales estadounidenses premian salvajes crímenes de guerra y de lesa humanidad y no pasa nada. De cuales derechos humanos hablan.

A fines de 1970  se comienza a cambiar marihuana por coca y Giraldo,  “patrón” de la banda de “Los Chamizos” había ganado la batalla a los Cárdenas y Valdesblanquez, e hizo alianza unos años más tarde con Jorge Tovar Pupo (a) Jorge 40, sumándose al  llamado Bloque Norte de los narco paramilitares, cuyos  superiores eran Carlos Castaño y Salvatore Mancuso, personajes de los que nos ocuparemos más adelante, cuando abordemos las relaciones de prominente sectores de los poderes ejecutivo, legislativos y judiciales,  políticos, empresarios, ganaderos, terratenientes, ganaderos, y militares colombianos, con el narco paramilitarismo. 

Con toda justicia hay que señalar, que Colombia no era un territorio cocalero, según cuentan mis fuentes,  a fines de los 70 Pablo Escobar y su primo Gustavo Gaviria  que formaba parte de una banda que se dedicaba a robar lapidas de mármol  y autos, cuando  un amigo le habló del tema de la coca peruana y de la ganancias que esta dejaba,  a partir de allí comenzaron ambos a montar su negocio, que incluyo la siembra de coca en territorio colombiano. Aunque uno del más viejo narcotraficante de cocaína era el caqueteño Leónidas Vargas socio de Gonzalo Rodríguez Gacha el mexicano y del Cartel de Medellín y que poseía grandes cultivos de coca en Vichada, Guainía, Meta y Vaupés.  

 El plan hacia Colombia del gobierno de los Estados Unidos era más estratégico, lo importante era desarrollar una campaña mediática desde distintas latitudes y desde el coloso del norte sembrar la idea de que Colombia era el principal país suministrador de cocaína y por supuesto desarrollar una política antinarcóticos y contrainsurgente del gobierno estadounidense hacia este país, que le permitiera afianzar su penetración y las de sus agencias al interior de esta nación andina. El Plan y la campaña, tenía mucha credibilidad, dado los antecedentes de los Carteles de Medellín y Cali, en la década del 80 y de otros Carteles colombianos de los cuales, no se hablaba en ese periodo. Y la existencia de un movimiento armado que tomaba fuerza, como las FARC-EP el M-19, el ELN y el EPL.

La CIA tenía la opinión que lo esencial en Colombia era lo político y la crisis social que podía beneficiar a la insurgencia.  Ese conocimiento, siempre según  fuentes diplomáticas europeas, constituía una seria preocupación para la Agencia de Inteligencia estadounidense y un sector de su gobierno, pero esa apreciación de la CIA, no era compartida por el embajador de Estados Unidos Lewis Tambs y los representantes de la DEA, particularmente   el Jefe de dicha oficina en Bogotá, JoeToft,  jefe que tenía la potestad de recibir y clasificar la información,  que obviamente por su contenido debía ser reservada para el Estado colombiano  en función de preservar sus fronteras y soberanía, pero nunca entregada por EE.UU  a las autoridades colombianas.

Fueron Tambs y Toft los que por conveniencia  política y económica de  sectores muy poderosos en Estados Unidos  satanizaron a Colombia con el apelativo de la “narco democracia” y Toft a través de su libro, hizo una campaña muy negativa contra el pueblo colombiano, campaña que lesiona la dignidad de sus ciudadanos y que aún hoy  en pleno siglo XXI sufren muchos  honrados y prestantes hijos de ese pueblo,  cuando viajan al exterior, sometidos a bochornosos interrogatorios, registros  y discriminación,  especialmente  en  Estados Unidos.

Esta política estadounidense queda bien expuesta por la destacada periodista María Teresa Ronderos, en su libro” Guerras recicladas”.  “En marzo de 1984 la policía colombiana descubrió en los Llanos del Yari, 19 laboratorios conocidos como Tranquilan día, … ese hallazgo “armo un gran escándalo agravado por la declaración del embajador estadounidense Lewis Tambs en Bogotá, quien, sin tiempo, ni alcanzado a investigar, declaró a la prensa que era una alianza narcoterrorista entre las FARC y el narcotráfico”. Y afirma, Ronderos, él siguiendo “la línea de su gobierno presidido por Ronald Reagan campeón del anticomunismo en Centroamérica. Tambs estaba en una campaña premeditada para inflar conexiones entre guerrillas colombianas, gobierno sandinista en Nicaragua y negocios del narcotráfico”.

Las investigaciones realizadas, arrojaron que eran del Cartel de Medellín, y quedó debidamente probado que la guerrilla de las FARC no eran dueñas de Tranquilandia y nada tenían que ver con lo allí descubierto. Esos laboratorios pertenecían al “mexicano” Rodríguez Gacha y Pablo Escobar, enemigos jurados de las FARC-EP.

Sobre el uso y tráfico de cocaína,  hay un dicho que dice que “las mentiras tiene las patas cortas”, el gobierno de Donald Trump, y su asesores entre ellos Elliot Abrams, olvidaron que en la década del 80, el coronel Oliver North, a través de terceros negoció con Pablo Escobar, la compra de varias toneladas de cocaína, con el fin de financiar a la contrarrevolución nicaragüense, cuando organizaron en Honduras a un ejército, entrenado por oficiales del Batallón de Inteligencia 601, del Ejército Argentino, el llamado Grupo 60, bajo las órdenes del Coronel  José Hoyas, y que en Tegucigalpa era conocido con el nombre de  Santiago Villegas.
Es el famoso caso Irán-Contra, en esos operativos participaron Elliot Abrams, quien cumplió prisión por sus vínculos con los escuadrones de la muerte centroamericanos, cuando se desempeñaba como subsecretario de Estado en el gobierno de Reagan.  

Mientras el embajador Lewis Tambs, en Costa Rica, como bien explica la colega Rondero en su libro, en el testimonio que ofreciera al Congreso en 1987 el embajador Tambs al ser interrogado sobre el escándalo Irán-contra, y preguntado sobre la conversación que había tenido con el coronel Oliver North en 1985, “este respondió que North le había pedido que trabajara en la apertura de un frente militar o sea un Frente Sur para atacar a Nicaragua”. “Por sus acciones en 1989 el Congreso costarricenses por tráficos de armas pagadas con cocaína. Llevó a prohibirles el ingreso a su territorio al ex embajador Tambs y a otros funcionarios estadounidense”.

En esta cuarta entrega, ustedes pueden ir evaluando el grado de compromiso y de acciones militares de los distintos gobiernos de Estados Unidos, contra gobiernos y pueblos en nuestra región y los que actualmente realizan contra Venezuela, Cuba y Nicaragua, en mi próximo artículo ampliaré estas informaciones y la complicidad de Estados Unidos con el paramilitarismo, el mercenarismo israelita, británico y los sectores de poder en Colombia. 

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
Nuestra Guerra Ajena. Ed. Planeta Colombiana. 2014.  Pag,33 a la 63
Guerras Recicladas. Ed. Aguilar. Primera Edición septiembre 2014. Pag 40 y 137 y 138.
jorgarcia726@gmail.com